Czytaj książkę: «Fragmentos de la comedia media»
BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 361

Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL .
Según las normas de la B. C. G., la traducción de esta obra ha sido revisada por LUIS M. MACÍA APARICIO .
© EDITORIAL GREDOS, S. A.
López de Hoyos, 141, Madrid, 2007.
www.editorialgredos.com
REF. GEBO438
ISBN 9788424937355
INTRODUCCIÓN
1. COMEDIA MEDIA:
CONCEPTO, CRONOLOGÍA, FRAGMENTOS Y FUENTES
Con el nombre de «Comedia Media» se designa aquel período de este género griego que transcurre entre las últimas obras de Aristófanes, con quien acaba la «Comedia Antigua», y la llamada «Comedia Nueva», entre cuyos poetas destaca Menandro.
Para acotar los límites cronológicos de la Comedia Media aplicamos varios criterios. Como fecha convencional de su inicio se toma el 404 a. C., año del final de la Guerra del Peloponeso, cuyas consecuencias en la historia política y social de Grecia fueron importantísimas y tuvieron un reflejo enorme también en la evolución de la literatura griega. Otros estudiosos redondean la fecha y la hacen coincidir con el inicio del siglo IV a. C., sin que nos evitemos, en cualquier caso, la cuestión de la transición de una etapa a otra de la comedia ática 1 .
Según un criterio histórico, el final de la Comedia Media se hace coincidir con la fecha de la batalla de Queronea (338 a. C.), tan decisiva para la historia de los griegos, o con el comienzo del reinado de Alejandro Magno dos años más tarde 2 . Según un criterio literario, con la aparición en el 321-320 a. C. de Menandro, el mejor conocido de los poetas de la Comedia Nueva. Dejando de lado tales precisiones, podemos decir, con Arnott 3 , que las últimas comedias de los poetas de la Mésē se representaron antes de los últimos treinta o veinte años del siglo IV a. C.
Durante el período de la Comedia Media la producción dramática en Atenas fue especialmente intensa. Tragedia y comedia siguieron, sin embargo, caminos diversos. Mientras los tres grandes trágicos, Esquilo, Sófocles y Eurípides, habían agotado las posibilidades de su género, la comedia experimentó una evolución que se adaptaba y respondía a las nuevas tendencias literarias y estéticas de una sociedad que asistía a la decadencia y disolución progresivas de la polis, al tiempo que se encaminaba al nuevo sistema de valores del mundo helenístico.
Podemos incluir en la Comedia Media las dos últimas obras conservadas completas de Aristófanes, Las asambleístas (391 a. C.) y Pluto (388 a. C.), así como los fragmentos de Cócalo y Eolosicón , las dos últimas comedias aristofánicas; y ello no sólo por cuestión de cronología, sino sobre todo porque reflejan ya un nuevo modelo de comedia, cuyos temas y forma se alejan de la producción aristofánica previa y se aproximan a la de los poetas cómicos posteriores 4 . Asimismo, otros poetas que representaron algunas de sus comedias después del 400 a. C. y, por tanto, deberían ser incluidos cronológicamente entre los poetas de la Mésē son asignados por la tradición a la Comedia Antigua por los mismos criterios que hacen de Aristófanes el mejor representante de ésta. Sin embargo, los títulos y fragmentos de algunos poetas cómicos incluidos en la Comedia Antigua, como Platón o Teopompo, nos resultan de gran utilidad para intentar reconstruir la evolución de la comedia griega en los últimos años del siglo V y los primeros del IV a. C 5 .
Anaxándrides, Filetero, Eubulo y Efipo constituyen la primera generación de poetas asignados a la Comedia Media. Su período de producción se sitúa a partir del 480 a. C., y más de la mitad de sus títulos conservados permiten suponer argumentos mitológicos. En el otro extremo, la carrera de Alexis, que se extendió hasta la década del 270 a. C., y una parte no reducida de cuyas obras puede datarse después del 320 a. C., supone el ejemplo más significativo de transición: sus personajes, tipos, escenas y situaciones prefiguran ya el material que la Comedia Nueva utilizará con normalidad.
Los criterios que nos permiten incluir a los poetas cómicos en una u otra de las etapas de la comedia griega son, pues, de diversa índole. Las fuentes de los fragmentos o las noticias antiguas sobre los poetas añaden a veces, junto al nombre del cómico, su pertenencia a la Comedia Antigua, Media o Nueva. En ocasiones, los fragmentos incluyen alguna alusión histórica o biográfica que nos permite datar la comedia a la que pertenecen los versos. Un criterio más subjetivo, pero a veces el único posible, es el del contenido de los fragmentos o los títulos de las comedias, que permiten adivinar una temática general a partir de la cual incluir a un poeta en una época determinada.
Completan nuestro conocimiento de la Comedia Media, sobre todo de sus posibles argumentos y escenas, las adaptaciones que realizaron los poetas latinos de la palliata . Así, entre las comedias de Plauto, El persa nos recuerda el gran número de gentilicios en singular o plural que constituyen títulos de comedias de poetas de la Mésē; comedia de intriga, su modelo pertenecería a los últimos años de esta etapa de la comedia griega 6 . El modelo de Anfitrión correspondería a un estadio en el desarrollo de la comedia mitológica 7 . Sobre el original griego de El cartaginesito , algunos han concluido que el modelo griego pudo ser no sólo Menandro, sino también Alexis. También pueden albergarse dudas sobre los posibles modelos de la Comedia Media para Pséudolo y Los Menecmos . En cualquier caso, la técnica de la contaminatio utilizada por los autores de la palliata impone una especial precaución sobre la fidelidad a los modelos.
De la intensa actividad de los poetas cómicos de este período dan cuenta los numerosos títulos conservados, así como las noticias de representaciones que conocemos, principalmente, a través de la Suda . Sin embargo, hemos de conformarnos con leer una parte mínima y fragmentaria de tan abundante producción.
En nuestra traducción se recogen 1.336 fragmentos de 45 poetas que hemos asignado a este período. El número de fragmentos conservados de cada autor varía considerablemente. Con mucho, Alexis y Antífanes son los autores de quienes conservamos un mayor número de fragmentos (342 y 327, respectivamente); les siguen Eubulo, poeta de los primeros años de la Comedia Media, con 150, y su coetáneo Anaxándrides, con 82. De los 49 fragmentos de Anfis, los 42 de Timocles y los 40 de Nicóstrato podemos extraer algunas conclusiones significativas sobre la relevancia de estos poetas en el conjunto de la Mésē; de otros, finalmente, como Augeas y Sosipo, no conservamos ni un solo verso.
Merece especial atención la consideración de las fuentes de los fragmentos conservados, pues casi en su totalidad son de transmisión indirecta, es decir, se trata de versos recogidos por autores de la Antigüedad tardía o estudiosos de época medieval. Así, debemos tener en cuenta que quienes nos han proporcionado noticias sobre autores, títulos y pasajes de comedias de esta época utilizaron el material que tenían a su alcance según y en función de sus intereses como anticuarios, historiadores del pensamiento o lexicógrafos. Este hecho puede, sin duda, distorsionar o determinar nuestro conocimiento parcial y fragmentario de la comedia de esta época; pero invirtiendo el mismo argumento, podemos decir que, si las fuentes encontraron en las comedias de esta época un valioso material para ilustrar sus disquisiciones literarias, filosóficas o lingüísticas, fue porque en ellas se daban temas y motivos adecuados a éstas.
A Ateneo de Náucratis (II-III d. C.) debemos tres cuartas partes de los fragmentos conservados de la Mésē . Para ilustrar su Banquete de los eruditos 8 , obra de estilo difuso y asunto heterogéneo, especie de enciclopedia simposial y libro de gastronomía, se sirvió de numerosos versos de poetas cómicos, especialmente de la Comedia Media, que tratan de temas y motivos propios no sólo del simposio o reunión de bebedores y del buen —o mal— yantar, sino de la vida social de la Atenas de la época, por la que desfilan parásitos, pedantes, aduladores y heteras. No podemos considerar mera casualidad la frecuencia con la que Ateneo recurre a los poetas de la Comedia Media, más que a ninguna otra de las etapas de la comedia griega, pero tampoco podemos ignorar la tarea selectiva de tan importante fuente.
A Juan Estobeo (V d. C.) se debe una recopilación de textos en prosa y verso, concebida para la instrucción de su hijo Septimio. De los libros II, III y IV, que tratan de cuestiones éticas, proceden las máximas y aforismos que constituyen una quinta parte de los fragmentos conservados, cuyo tono moralizador queda aislado del contexto cómico.
La Comedia Media proporcionó un valioso material a Diógenes Laercio (III d. C.), cuyas Vidas de los filósofos se centran más en las vidas y anécdotas de éstos que en los sistemas filosóficos de que son responsables. Otros fragmentos, unas veces de carácter moralizador y otras simplemente de tono práctico, han llegado a nosotros gracias al autor cristiano Clemente de Alejandría (II-III d. C.), quien ilustra con ellos sus obras Protréptico, Pedagogo y Strómata .
Otras fuentes son menos interesantes desde el punto de vista de su contenido literario. Los escolios ilustran puntualmente con una referencia a los poetas de la Mésē un determinado pasaje de la literatura griega, e incluso latina. Finalmente, un buen número de usos léxicos son incluidos en las recopilaciones de los lexicógrafos. Entre éstos, Pólux (II d. C.) es autor de un Onomasticón , un catálogo de términos ordenado por temas. Otras alusiones al uso de determinado término en un poeta de la Comedia Media proceden del Lexicón de Focio, patriarca de Constantinopla (IX d. C.). El léxico de la Suda (X d. C.) nos proporciona noticias de los poetas cómicos, pero su valor para el corpus de fragmentos es muy poco significativo. En los Anecdota Graeca (1814-1821) de Immanuel Bekker se recogen, entre otros muchos autores y obras, fragmentos y noticias también de la Mésē 9 .
2. LA MÉSĒ EN LA EVOLUCIÓN DE LA COMEDIA GRIEGA
El concepto de «Comedia Media», operativo y significativo, ha sido, sin embargo, objeto de polémica entre los historiadores de la literatura griega: algunos consideran tan sólo dos grandes etapas en la comedia griega, una «Antigua», cuyo máximo representante es Aristófanes, y una «Nueva», en la que destaca Menandro; otros, en cambio, distinguen una tercera etapa, la «Comedia Media», que daría cuenta justamente de la evolución entre «Antigua» y «Nueva».
Fielitz 10 , en la segunda mitad del siglo XIX , inició tal polémica. Para él, la tripartición no sería anterior a la época de Adriano, como vienen a demostrar los testimonios de autores anteriores y posteriores al emperador romano (76-138) 11 . Considerando, pues, un asunto más tardío la tripartición, editores como Kock agruparon los fragmentos cómicos en sólo dos grupos, «Comedia Antigua» y «Comedia Nueva». En cambio Koerte 12 defendió que la triple división de la comedia griega procedía ya de época helenística y fue aceptada por los autores de época imperial 13 . Wilamowitz 14 también sostuvo la existencia de una tripartición de la comedia griega desde época helenística y justificaba la división bipartita por la tradición peripatética, fiel a las indicaciones del maestro; en efecto, Aristóteles (384-322 a. C.) no pudo conocer, por razones meramente cronológicas, lo que hoy entendemos por Comedia Nueva.
El problema no se reduce a una cuestión meramente nominalista. Se trataba, en último término, de encontrar elementos definitorios de la denominada «Comedia Media». Sobre ello también se han vertido opiniones muy divergentes: para Wilamowitz 15 , la clasificación de las etapas de la historia de la comedia griega era, en origen, sólo intelectiva y no temporal: Platón y Alexis, poetas cuya producción coincide en parte con el tiempo de la Comedia Antigua y Nueva respectivamente, se contaban entre los autores de la Media. Para Legrand 16 , en cambio, desde el principio ambos criterios —el cronológico y el intelectivo—, se conjugaron; es decir, junto al criterio cronológico, se tuvieron en cuenta los títulos y argumentos de las comedias, así como la estructura y la forma de las mismas 17 .
Para Pfeiffer 18 , se trata de una doble e irreducible división, bipartita y tripartita: la primera fundada en criterios de lengua y defendida por la escuela de Pérgamo, y la segunda basada en criterios de contenido y procedente de la escuela de Alejandría.
Fue Rostagni 19 , sin embargo, quien dio una explicación más satisfactoria de esta divergencia en la división en etapas de la comedia griega: tal partición, aunque originariamente única, oscilaba, de manera que fue unas veces bipartita y otras tripartita, de acuerdo con la misma evolución del género dramático. El punto de partida de esta división originariamente única es Aristóteles, que establece una distinción entre «comedias primitivas» (tôn palaiôn) y «comedias más recientes» (tôn kainôn) . Las primeras, marcadas por el uso de la invectiva personal y la obscenidad, son afines a las maneras de los yambógrafos; las segundas se caracterizan por la tendencia al argumento general y la alusión irónica 20 . Lo «nuevo» se define, pues, por un triple proceso, racional, moral y lingüístico, y se daría ya, desde la perspectiva del Estagirita, en lo que consideramos todavía Comedia Antigua: en Crates y en las últimas comedias de Aristófanes, como Pluto . Sin embargo, esta diferenciación de un nuevo modelo de comedia apunta en realidad a Menandro (342/1-293/89 a. C.), a quien naturalmente Aristóteles no conoció.
Quien sí conoció la comedia de Menandro fue Teofrasto (c. 370-288/5 a. C.). Para este discípulo de Aristóteles, por tanto, eran otros los poetas «nuevos». Así, dentro de la oposición entre lo «antiguo» y lo «nuevo», Menandro, cuya comedia se distanciaba definitivamente del modelo aristofánico, pasó a ser el representante de lo segundo, desplazando de este lugar a Aristófanes y Éupolis, los poetas cómicos preferidos de Aristóteles, que quedaban así entre dos generaciones. Por este proceso se llegó a la tripartición de la comedia griega, en la que la llamada «media» no sería sino una subdivisión de la «antigua», razón por la cual la «media» podía también ignorarse y volver así de nuevo a una simple división binaria. Así pues, quizá en Teofrasto, inducido por sus hábitos a una clasificación ternaria centrada en el concepto de méson, y en su tratado Sobre la comedia 21 , estuviera el origen de esta división en tres etapas de la comedia griega.
A partir de aquí, los gramáticos latinos y los estudiosos bizantinos fueron en gran medida deudores de la poética peripatética. Diomedes (S. IV d. C.) distingue tres etapas, aunque la segunda sigue ocupada por poetas de la Antigua y quedan, así, desplazados de ella los poetas de la Comedia Media 22 .
El erudito bizantino Tzetzes 23 parece deudor de la misma tradición. En ella la Comedia Nueva ocupa de manera inequívoca la tercera casilla; se identifica el primer período con la comedia megarense; y no hay referencia directa a los poetas de lo que llamamos Comedia Media, a menos que incluyamos entre ellos al cómico Platón.
El tratado anónimo Sobre la comedia 24 sí distingue una Comedia Media carente de modulación poética y preocupada por los argumentos. En la división de la comedia de Dionisio Tracio 25 ya encontramos a Éupolis y Aristófanes como representantes de una primera etapa cómica, caracterizada por la invectiva directa y no encubierta; se deja así espacio para la Comedia Media, como una segunda etapa donde la crítica es encubierta o menos directa; por último, el carácter no injurioso de la comedia de Menandro conforma una etapa inequívocamente nueva de este género dramático.
Especial interés merecen en esta polémica los datos aportados por el llamado Tractatus Coislinianus y su reflejo de la tradición peripatética. El Tractatus sigue un criterio intelectivo, al distinguir una «comedia antigua» en la que prevalece lo divertido, una «nueva» tendente a lo grave o serio, y una «media» o mixta respecto a las otras dos 26 . R. Janko, en su intento de reconstrucción del hipotético libro II de la Poética de Aristóteles 27 , sostiene que este pasaje del Tractatus debe remitirse a Aristóteles y no está en contradicción con lo que leemos en la Ética a Nicómaco (IV 1128a 21-25). Si no se cita como ejemplo de comedia «media» a poetas como Eubulo, Antífanes o Alexis es —en opinión de Janko— porque dicha clasificación se originó antes de Menandro y, por tanto, no después del 320 a. C. Al surgir la comedia de Menandro esta clasificación resultó, pues, anticuada; se esperaría que éste ocupara una cuarta casilla en la clasificación, pero el concepto «Comedia Nueva» era el apropiado para un modelo de comedia definitivamente nuevo, dejando a los poetas de la Mésē en tierra de nadie; por su parte, Aristófanes pasaba a ser el máximo representante de la «Comedia Antigua», de acuerdo con una perspectiva más adecuada a la época postmenandrea.
3. LOS TEMAS DE LA COMEDIA MEDIA
1. El tratamiento cómico de temas mitológicos
Los temas mitológicos aparecen en la comedia griega ya desde el mismo Epicarmo, preferentemente a través de la parodia directa de la tragedia, que tiene como tema casi obligado la referencia a un episodio de una saga o ciclo del mito. Eurípides, que influyó de manera decisiva en el teatro del S. IV a. C. y adquirió una enorme popularidad, fue la principal fuente de inspiración para el tratamiento cómico de estos temas y personajes, principalmente por presentarlos de manera más novedosa. Entre los títulos de la Comedia Media debieron inspirarse principalmente en Eurípides: Eolo (Antífanes, Érifo), Alcestis (Antífanes), Alcmeón (Anfis), Antíope (Eubulo), Auge (Eubulo), Las bacantes (Eubulo), Belerofonte (Eubulo), Busiris (Antífanes, Efipo y Mnesímaco), Glauco (Eubulo, Antífanes, Anaxilao), Dánae (Eubulo), Helena (Anaxándrides, Alexis), Erecteo (Anaxándrides), Teseo (Anaxándrides), Ixión (Eubulo), Ion (Eubulo), Meleagro (Filetero, Antífanes), Medea (Eubulo, Antífanes), Edipo (Eubulo), Enómao o Pélope (Antífanes, Eubulo), Orestes (Alexis), Protesilao (Anaxándrides) y Fénix (Eubulo). El número de títulos de comedias que coinciden sólo con tragedias de Sófocles es mucho menor: Andrómeda (Antífanes), Edipo (Eubulo) y Tereo (Filetero); así como los que coinciden exclusivamente con obras de Esquilo: Los egipcios (Antífanes), Los siete contra Tebas (Anfis y Alexis), Calisto (Anfis) y Los jovencitos (Antífanes).
La épica homérica, ya directamente o a través de la tragedia, constituye otra fuente de inspiración de temas mitológicos o procedentes de la leyenda o el cuento popular. Buena muestra de ello son los títulos Dolón (Eubulo), Aquiles (Filetero, Anaxándrides), Helena (Anaxándrides, Alexis), El rapto de Helena y Los pretendientes de Helena (Alexis). Especialmente productivos para su tratamiento cómico en esta época fueron los temas odiseicos; así, tenemos Galatea (Alexis), Calipso (Anaxilao) Circe (Efipo, Anaxilao), El Cíclope (Antífanes), Nausícaa (Eubulo), Odiseo (Anaxándrides, Anfis), Odiseo lavándose y Odiseo tejedor (Alexis), Odiseo o Los que todo lo ven (Eubulo) 28 .
Otros títulos tienen que ver con el nacimiento de divinidades: Los nacimientos de Afrodita (Antífanes), Los nacimientos de Dioniso (Anaxándrides), Los nacimientos de Pan (Araros). Filisco, del que apenas conservamos cuatro fragmentos, parece haber sido especialmente aficionado a estos temas: Los nacimientos de Ártemis y Apolo, Los nacimientos de Zeus, Los nacimientos de Hermes, Los nacimientos de Pan .
En cualquier caso, Platonio (Sobre las diversas clases de comedia I 6-9; 56-67 Koster), al afirmar que la Comedia Media rechazó los argumentos de censura a generales y jueces y abrazó como temas los mitos antiguos, da cuenta de la importancia de los argumentos mitológicos en esta etapa de la comedia griega.
La presencia de títulos mitológicos, sin embargo, no revela una innovación de los poetas de esta época, sino tan sólo el mantenimiento de lo que parece haber sido una constante en el género, desde Epicarmo, y respecto a la cual la comedia política de Aristófanes parece haber sido una excepción 29 . Podemos decir que la desaparición del modelo de comedia política representado por Aristófanes permitió a los poetas posteriores recuperar viejos temas, con tratamientos renovados, así como la evolución hacia otros nuevos.
Una somera aproximación a las proporciones de títulos mitológicos entre los poetas de la Mésē permite atisbar una evolución en el uso cómico de estos motivos. Si en la primera mitad del siglo IV a. C. entre un tercio y la mitad de los títulos conocidos son mitológicos, entre el 350 y el 320 la proporción se reduce a una décima parte 30 . Con el paulatino abandono de los temas mitológicos en la segunda mitad del siglo IV a. C. coincidirá el afianzamiento de la comedia que refleja la vida cotidiana sin metáforas, fantasías ni mitos, un tipo de comedia denominada «burguesa» con mayor o menor fortuna y desarrollado en la Comedia Nueva especialmente por Menandro 31 .
En cualquier caso, el mito puede ser tratado cómicamente de dos formas distintas, a través de la parodia o del «travestimiento» 32 . La parodia de un mito conserva la forma, pero la estructura de la acción se transfiere a contextos y personajes distintos, desconectada del mundo serio del mito e insertada en un contexto trivial 33 . En el travestimiento, por el contrario, se respetan los elementos y personajes del mito, pero sus palabras, acciones, pensamientos y sentimientos son trivializados en el tratamiento cómico 34 . Resumiendo: la parodia supone humanos comportándose como dioses o héroes, y el travestimiento, dioses o héroes comportándose como humanos.
Ambas formas de tratamiento cómico del mito pueden rastrearse en los fragmentos de la Mésē . Es decir, a personajes humanos y cotidianos se adjudican expresiones y situaciones mitológicas, y personajes del mito se comportan como atenienses de la época. Así, en un fragmento de Edipo de Eubulo (72 K.-A.) un parásito menesteroso, que para Webster 35 es el mismo héroe de Tebas, aparece maldiciendo a la manera de éste. Otro ejemplo de parodia mitológica lo encontramos en Orestautoclides de Timocles, donde un personaje mortal como Autoclides se desenvolvería en escena en situaciones, y con acciones y palabras propias de Orestes 36 . En ocasiones, no tenemos suficientes datos para saber si se trata de parodia o travestimiento mitológico, como en el caso de unos versos de Antíope de Eubulo (10 K.-A.), donde puede que hablara el mismo Hermes, como en la tragedia de Eurípides, o bien que fuera otro personaje el que, con palabras de la divinidad, parodiara los versos del poeta trágico.
Con todo, el travestimiento mitológico fue más del gusto de la Comedia Media. El aspecto fundamental de la presencia del mito consistiría, en este caso, en la fusión del elemento heroico con el elemento moderno. En la comedia Lino de Alexis (140 K.-A.), al proponerle el maestro a Heracles escoger un libro entre una surtida biblioteca de clásicos, éste opta por un libro de cocina, en lo que sería un doble contraste entre, por una parte, la modernidad, con sus progresos y refinamientos, y la grandiosidad de la edad heroica, que representan los personajes del mito; y, por otra, entre el agudo espíritu ático y la grosería del vecino beocio representado, en este caso, por Heracles 37 . En Galatea , muy probablemente Alexis presenta a un Polifemo sólo parcialmente refinado, que de joven recibió instrucción en la escuela de Aristipo, pero únicamente en el arte culinario (37 K.-A.); y en El Cíclope , Antífanes pone en escena al personaje odiseico, presuntamente enamorado, pero torpe (129-131 K.-A.) 38 . En la comedia Dolón , Eubulo recogía la historia narrada en el canto X de la Ilíada; los versos del fragmento 29 K.-A. causarían la risa al presentar a un personaje de resonancias épicas en un contexto tan trivial como el comentario de su estado de saciedad después de una generosa cena. Si, como parece probable, los personajes del fragmento 89 K.-A. de Eubulo, de la comedia Prócride , son la misma Prócride y una criada suya, tendríamos una traslación de lo serio a lo cómico en el asunto del perro de caza. En ocasiones, el travestimiento incluye la parodia trágica, como en el caso de la comedia Amaltea de Eubulo (6 K.-A.), donde Heracles aparece rechazando una dieta vegetariana, al tiempo que recita un verso de Andrómaca de Eurípides (369).
Entre los temas mitológicos podemos incluir, de alguna manera, las figuras alegóricas, como Pluto, o la Riqueza, que dio título a la última comedia conservada completa de Aristófanes. En la Mésē , Nicóstrato representó un Pluto , del que sólo sabemos, por desgracia, que se hablaba de parásitos; y un fragmento de Anfis (23 K.-A.) vuelve a tomar, a propósito de heteras, el mismo tema.
Mitos y leyendas proporcionaban a la comedia argumentos y personajes, con la ventaja añadida de resultar conocidos para los espectadores. La comedia mitológica podía llevar a escena con frecuencia motivos de la comedia de enredo: amor, engaño, sustitución, rapto y reconocimiento de niños, etc. Un buen ejemplo de ello lo encontramos en Anfitrión de Plauto, para el que se ha propuesto, entre otras hipótesis, un modelo griego de la Comedia Media 39 . Es bastante probable que el original griego de la comedia de Plauto perteneciera a un estadio tardío en que el travestimiento mitológico, tan del gusto de la Mésē , se funde con la comedia de costumbres, propia de la Néa .