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La enseñanza y el entrenamiento del fútbol 7

RUI PACHECO

Consultor científicoProfesor doctor Julio Garganta


Título original: O ensino do futebol. Futebol 7, um jogo de iniciação ao Futebol de 11

Director de colección y revisor técnico: Manuel Pombo

Traductor: Manuel Pombo

Diseño de cubierta: Carlos Páramos

© 2016, Rui Pacheco

Editorial Paidotribo

E-mail: paidotribo@paidotribo.com

http://www.paidotribo.com

4a reimpresión de la 2a edición

ISBN: 978-84-8019-696-3

ISBN EPUB: 978-84-9910-870-4

BIC: WSJ

Fotocomposición: Editor Service, S.L.

Diagonal, 299 – 08013 Barcelona

AGRADECIMIENTOS

•Al profesor doctor Julio Garganta da Silva,

coordinador del gabinete de fútbol de la FCDEF-UP

•Al Fútbol Club Oporto,

a su departamento de fútbol juvenil y a sus atletas

•Al Ayuntamiento de Oporto,

a la doctora Manuela Vieira y al Departamento de fomento deportivo

•A la Federación portuguesa de fútbol,

al doctor Joao Montenegro y a su departamento de formación, al profesor Agostinho Oliveira y al gabinete técnico de la FPF

•A la Secretaría de Estado del deporte,

al Centro de estudios y formación deportiva

•Al Instituto nacional del deporte, Delegación regional del norte,

al profesor Bessa Menezes

•A la Revista mundial,

a su editor fotográfico Nuno Correia

•A Lurdes, a Rui Pedro y a Joao, por la amistad,

la comprensión y la disponibilidad demostradas

•A mi colega y amigo

profesor Hernani Gonçalves

•A mis colegas entrenadores y profesores, a mis ex atletas,

a mis amigos y a todos aquellos que, con su contribución, han hecho posible esta obra

FOTOGRAFÍAS:

•Didáctica Editora

•Rui Pacheco

•Revista Mundial (fotografías cedidas: capa, págs.

9,23,38,44,96,101,106,121,125,129,159,173,180)

ÍNDICE

Prefacio

Introducción

1.¿Existen diferencias entre el fútbol infantil y el fútbol de los adultos?

2.¿Qué ventajas presenta el fútbol 7 en relación con el fútbol 11?

¿Qué tipo de estudios exploratorios han sido realizados en Portugal comparando la práctica del fútbol 11 con la del fútbol 7?

¿Cuáles son las desventajas del fútbol 11?

¿Cuáles son las ventajas del fútbol 7?

¿Qué conclusiones podemos extraer?

3.¿Qué perfil deberá tener el entrenador de fútbol de jóvenes?

¿Cuál es el tipo ideal de educador/entrenador de fútbol para los jóvenes?

¿Deberían estar entrenando los “mejores”entrenadores de fútbol a los más jóvenes?

¿Cuáles son los objetivos de los educadores/entrenadores de fútbol de jóvenes?

¿Qué significa tener éxito como educador/entrenador de fútbol de jóvenes?

4.¿Cuáles son las características de los jóvenes de la categoría de edad de 8-12 años?

¿Cuáles son los indicadores de talento de un joven futbolista?

5.¿Qué es el fútbol 7?

5.1Reglas de juego

5.2Principales acciones táctico-técnicas a desarrollar

Fases del juego

Principios del juego

Principios del ataque

Principios de la defensa

Factores

Acciones tácticas individuales ofensivas

Acciones tácticas colectivas ofensivas

Acciones tácticas individuales defensivas

Acciones tácticas colectivas defensivas

5.3Ubicación de los jugadores en el terreno de juego

¿Qué son los sistemas de juego?

¿Cuáles son los sistemas de juego más comunes en el fútbol 7?

¿Qué comportamientos fundamentales se adoptan durante el proceso ofensivo?

¿Qué comportamientos fundamentales se adoptan durante el proceso defensivo?

5.4¿Qué tipo de competiciones son las mejores para los jóvenes?

¿A partir de qué edad se debe iniciar la competición?

¿Qué tipo de competiciones desarrollar?

¿Cuáles son las razones de las modificaciones en las competiciones para jóvenes futbolistas?

¿Cuál es el número ideal de competiciones en que deben participar los jóvenes?

¿Qué actividades de competición deben desarrollarse en la categoría sub-10?

Cómo organizar una convivencia deportiva

¿Qué actividades de competición deben desarrollarse en la categoría sub-12?

Cómo organizar un campeonato provincial

Objetivos y principales alternativas de las reglas

¿Qué alternativas de competición existen para las categorías de formación?

¿Qué filosofía se debe desarrollar en las competiciones en las categorías de formación?

6.¿Cuál es el mejor método de enseñanza del fútbol?

7.¿Qué etapas hay que recorrer en la enseñanza del fútbol 7?

1a etapa. Relación del jugador con el balón: el balón y yo

2a etapa. Relación del jugador con el balón y con la portería: yo, el balón y la portería

3a etapa. Relación del jugador con el balón, con la portería y con el adversario: el duelo (1x1)

4a etapa. Relación del jugador con el balón, con la portería, con el compañero y con el adversario: el juego a 2

5a etapa. Relación del jugador con el balón, con la portería, con los compañeros y con los adversarios: el juego a 3

6a etapa. Relación del jugador con el balón, con la portería, con los adversarios y con el equipo: el juego a 7

8.¿Por dónde comenzar la enseñanza?

9.¿Cómo organizar una sesión de enseñanza/entrenamiento?

Planificación

Realización

Evaluación

10.¿Qué tipo de sesión de enseñanza/entrenamiento utilizar?

Ficha de sesión de enseñanza

Mensaje final

Bibliografía

PREFACIO

El fútbol reclama, a todos los agentes que en él gravitan, cada vez mayor responsabilidad y competencia, considerando sus respectivas esferas de intervención. A los entrenadores se les exige que fundamenten su práctica en ideas propias. También es esto lo que hace de ellos especialistas en la materia.

En este libro, Rui Pacheco, un partidario del fútbol jugado y pensado, nos da a conocer un posicionamiento conceptual y metodológico acerca de la enseñanza y el entrenamiento de esta modalidad deportiva, comparando las variantes del fútbol 7 con las del fútbol 11, en lo que se refiere a la pertinencia de su utilización, en la formación de futbolistas.

Al hacerlo, llenó un espacio que estaba vacío desde hace tiempo, en un país donde muchos escriben a propósito del “fútbol”, pero pocos lo hacen en relación con sus facetas recreativas y formativas.

El autor es un entrenador de fútbol con experiencia, que aquí afirma también su cualidad de pedagogo y de pensador, en aquello que es más genuino: el juego y sus formas de enseñanza y entrenamiento que alimentan su evolución.

Este libro nos invita a participar en el análisis de asuntos interesantes, teniendo como idea base la importancia de estructurar la metodología del entrenamiento en relación con el ritmo de evolución de los jóvenes y que permita la promoción y especialización de una forma responsable y eficaz.

Estamos, pues, en presencia de una obra que nos ayuda a reubicar el juego en su territorio sagrado y a poner en perspectiva el entrenamiento como proceso imprescindible para alcanzar niveles de rendimiento progresivamente más elevados, promoviendo y desarrollando a los practicantes en vez de comprometerlos.

Julio Garganta

INTRODUCCIÓN

La evolución de la sociedad y las recientes transformaciones operadas en los hábitos deportivos de los ciudadanos ha provocado que cada vez se inicie más temprano se inicie la práctica deportiva de niños y jóvenes.

En el caso específico del fútbol portugués, no será necesario retroceder muchos años para constatar que la práctica deportiva formal se iniciaba solamente alrededor de los 18 años de edad, en la denominada categoría de juniors.

Posteriormente, bajó a los 16 años, con la creación de la categoría de juveniles, y ha disminuido hasta los actuales 8-10 años con las categorías de iniciación, asistiendo en el presente, en muchos países europeos, al inicio de la práctica del fútbol a los 6-8 años de edad.

La evolución ha sido muy rápida y no parece que haya existido por parte de los agentes del fútbol, fundamentalmente por parte de los entrenadores y de los dirigentes deportivos, una adecuada adaptación a esas transformaciones. Por esto, uno de los grandes frenos a la evolución del fútbol es la denominada “fuerza de la costumbre”, que hace mostrar entre los agentes deportivos un gran inmovilismo y alguna indisponibilidad para discutir los problemas del fútbol portugués, o también para encontrarles soluciones.

Sin embargo, cuando surgen propuestas como la que presentamos nosotros junto con el profesor José María de Carvalho en 1987, las estructuras del fútbol, en el sentido de la obligatoriedad de la implementación del fútbol 7 en la categoría de edad de 8/10 años, o la presentada por el departamento técnico de la federación portuguesa de fútbol dirigida por el profesor Carlos Queiroz al inicio de la década de los noventa, que presentaba el tema “anticipar y dirigir el fútbol para un futuro de calidad”, donde se proponían medidas a corto plazo como el objetivo de redefinir todo el fútbol nacional, surge “la fuerza de la costumbre” para impedir que los problemas se discutan, para que se pospongan las propuestas “en espera de mejores vías”, manteniendo los problemas.

Curiosamente, esas mismas propuestas acabaron posteriormente impuestas por decreto, en el caso de la reciente deliberación de la UEFA (Unión Europea de Fútbol Asociación), que introduce el fútbol 7 como obligatorio para las categorías de edad sub10 y sub12 a partir del año 2000.

Estando el mundo compuesto de cambios, y siendo éstos esenciales para el progreso, el fútbol, entendido como fenómeno deportivo social y económico es también sensible a estas alteraciones.

La “ley Bosman”, la transformación de los grupos en sociedades anónimas, la creación de un nuevo agente social –los agentes deportivos (empresarios, representantes)–, la influencia y poder económico de las cadenas de televisión, la nueva liga de campeones europea, así como una probable creación de una liga de fútbol europea, han venido a agitar la pacífica existencia y al mismo tiempo conservadora del “mundo del fútbol”.

El poder de adaptación de los agentes deportivos a este nuevo orden dictará la progresión de esta modalidad, que cada vez menos se compadece con el estado de “paz podrida” y reclama cambios positivos.

Sabemos que los mercados periféricos del “mundo del fútbol”, como es el caso de Portugal, que no posee poder económico para poder competir de igual a igual con sus restantes compañeros europeos, se tendrá que adaptar a esta nueva realidad y reestructurar su plan interno de desarrollo del fútbol.

Por lo tanto, la apuesta recaería en la formación de jugadores, que parece ser una de las vías a seguir para asegurar una posición importante en el contexto futbolístico mundial.


La importancia que sin duda asume la enseñanza del fútbol en la actualidad exige por parte de los clubes que se le preste una mayor atención y una mejor coordinación a través de la implementación de un modelo de formación e iniciación, con programas, medios y métodos de entrenamiento adecuados.

Los clubes no podrán continuar viviendo sobre modelos improvisados, sin una coherencia lógica de desarrollo, bajo criterios personales de varios entrenadores que cíclicamente van pasando por el club y cuyos resultados no nos parecen ser los más satisfactorios.

Los clubes deberán definir claramente aquello que pretenden del fútbol infantil y juvenil, a través de la implantación de modelos de formación propios, con programas adecuados, que contribuyan a un mejor aprendizaje del juego, respeten las diferentes fases de desarrollo de los jóvenes, sirvan de guía para los entrenadores y contribuyan a una mejor y más eficaz formación de los jóvenes futbolistas.

En un coloquio reciente sobre fútbol juvenil (1999), realizado en la ciudad de Maia, que contó, entre otros, con la presencia de dos entrenadores de fútbol juvenil de los mejores clubes portugueses y de tres entrenadores de fútbol de primera división, todos fueron unánimes al afirmar:

“En Portugal no hay una apuesta seria en la formación de los jugadores de fútbol.”

Para Jesualdo Ferreira (1999), entrenador de la selección nacional, “nuestra formación de jugadores es deficiente, la competitividad es baja, hay poco trabajo…”

En un reciente artículo de opinión de un periodista deportivo (Rui Santos, 2000) se podía leer:

“hoy en día hay clubes que tienen más de una centena de jóvenes atletas en actividad que sirven únicamente de escaparate. ¿Qué condiciones de desarrollo técnico se le han dado a esos jóvenes?”

Se vuelve urgente reflexionar sobre “el fútbol juvenil que queremos” e intentar resolver los mayores problemas que le afectan en este momento, entre los que destacan:

•Presupuestos reducidos de los clubes destinados al fútbol de formación.

•Falta de un modelo de juego, de entrenamiento, de jugador y de entrenador, que son condicionantes para una intervención de calidad en la formación.

•Inexistencia de una programación coherente y específica para la progresión entre las diferentes categorías de formación.

•Carencia de los objetivos intermedios a alcanzar en cada etapa deportiva y de los objetivos finales al final del proceso de formación.

•Falta de criterios objetivos para la detección y selección de talentos.

•Inexistencia de centros de formación en los grupos.

•Falta de un mapa de carreras para los jugadores de fútbol.

•Horarios escolares incompatibles con los horarios de entrenamiento.

•Bajas condiciones materiales y de entrenamiento.

•Número de campos insuficientes y con superficies inapropiadas.

•Clubes de fútbol de primera división, que no poseen un único campo propio para sus jugadores y categorías de formación, pero poseen más de 200 atletas para entrenar y competir en campos prestados, llegando a entrenar dos categorías al mismo tiempo, o sea, cerca de 70 atletas entrenando simultáneamente en el mismo campo y a la misma hora y “orientados” por sólo dos entrenadores.

•Enseñanza del juego suministrada en la mayoría de los casos por entrenadores aficionados, a los que les gusta el fútbol, pero que no son los más habilitados.

•Gran dependencia de funcionamiento deportivo de personas “aficionados”, sin ninguna preparación específica.

•Falta de remuneración de la mayoría de entrenadores de fútbol infantil y juvenil.

•Calendarios competitivos heterogéneos y no ajustados a la realidad.

•Elevada presión competitiva sobre los jóvenes.

•Iniciar la competición formal en edades muy bajas.

•Falta de acompañamiento e información a los padres de los jugadores, para identificarles con el desarrollo del proceso de enseñanza y competición.

•Excesiva importancia atribuida al resultado deportivo inmediato, en detrimento de la calidad de la formación deportiva a largo plazo.

•Falta de equipos médico, psicológico y social adecuado, al lado de los jóvenes futbolistas.

En Portugal, los modelos de competición para los más jóvenes han sido relegados también a un segundo plano, encontrándose que la forma más simple es utilizar por cualquiera las mismas estructuras y la misma organización utilizada por los seniors. Por esto, no se han tenido en consideración ni la edad, ni las fases de desarrollo de los jóvenes, ni los objetivos formativos a desarrollar en las diferentes etapas de aprendizaje de juego por el joven futbolista.

La práctica generalizada del fútbol 11 por jóvenes de categoría de edad de 8/12 años en campos con medidas reglamentarias para adultos, tanto a nivel de los clubes como a nivel de las agrupaciones deportivas, nos imponen una profunda reflexión acerca de las implicaciones de este modelo competitivo en la enseñanza/aprendizaje de nuestros futbolistas más jóvenes.

Atendiendo a nuestra calidad como técnico deportivo y a la acción pedagógica que ejercemos sobre los jóvenes futbolistas, entendemos que el fútbol 11 practicado por los adultos presenta una estructura y un conjunto de situaciones demasiado complejas e incompatibles con el desarrollo fisiológico y psicológico de los niños y jóvenes.

Técnicos y analistas deportivos de actualidad lamentan que no salgan grandes talentos deportivos y un cierto empobrecimiento técnico de nuestros actuales futbolistas. Esto se debe, en gran parte, a la desaparición del denominado “fútbol de la calle” (los pequeños juegos de 2 × 2, 3 × 3… en espacios reducidos), por lo que parece un contrasentido que la primera experiencia competitiva que se ofrece a un joven futbolista con 8 ó 9 años y que por primera vez llega un club de fútbol sea la de un juego de 11 × 11 en un campo con dimensiones aproximadas de 100 × 60 metros.


Por esto, en el fútbol parece fundamental crear, situaciones simples adecuadas a las motivaciones de los niños y formas competitivas adaptadas a sus características. De este modo, el fútbol 7 practicado en campos con medidas y dimensiones reducidas nos parece el tipo de juego que mejores condiciones reúne para la enseñanza/aprendizaje del fútbol en la categoría de edad 8/12 años.

En este sentido, el fútbol 7 deberá ser entendido no como una imposición de la UEFA o como una moda, sino como un imperativo para una formación más ajustada del futbolista.

En términos evolutivos, el fútbol siempre ha ido un poco más retrasado que los otros juegos deportivos colectivos, que ya hace mucho tiempo tuvieron la necesidad de adaptar las dimensiones del campo de juego y del número de jugadores a las edades de sus atletas a través de la creación de minijuegos, como el caso del minibalonmano, el minibaloncesto o finalmente el del minivoleibol.

En el fútbol, sólo ahora se ha sentido la necesidad de adaptar un tipo de juego que respetase la edad, las diferentes fases de desarrollo de los jóvenes y que se adecuara a sus necesidades, a través de la creación del fútbol 7, en campos con medidas y dimensiones reducidas, por ser el tipo de juego que mejores condiciones reúne para la evolución táctica-técnica de los jóvenes futbolistas.

Esta idea, presentada en estudios fundamentados a algunos organismos oficiales de nuestro fútbol hace ya una década y asociada a la reciente deliberación de la UEFA, que introduce el fútbol 7 como obligatorio para las categorías de edad de sub10 y sub12, viene de algún modo a modificar la forma y los contenidos de enseñanza del juego del fútbol. En este sentido, nos parece del todo pertinente la elaboración de esta obra como fuente de información estructurada fundamentalmente para entrenadores, profesores de educación física, monitores, árbitros y demás agentes deportivos, y que esperamos contribuya, en la medida de su alcance, al incremento de la calidad de intervención en el proceso de enseñanza y entrenamiento del fútbol en nuestro país.

1. ¿EXISTEN DIFERENCIAS ENTRE EL FÚTBOL INFANTIL Y EL FÚTBOL DE LOS ADULTOS?

El gusto y la pasión por el fútbol ha originado en nuestro país un aumento del número de jugadores, que ha ocasionado alteraciones en el escalonamiento de los intervalos de edad (categorías), con un consiguiente aumento en el número de partidos que todos los fines de semana se realizan en nuestros campos de fútbol.

El hecho de estar habituados a observar partidos de seniors y, posteriormente, confrontarlos con los partidos de otras categorías de edad, fundamentalmente de las categorías alevines (sub12) y benjamines (sub10), nos obligó a reformular nuestros conceptos didáctico-pedagógicos, con el objeto de una mejor comprensión y una mejor intervención en la formación de los jóvenes futbolistas.

Sabemos, sin embargo, que el fútbol infantil y juvenil depende en gran medida de las personas aficionadas y sin formación específica, hecho que ha llevado a este tipo de fútbol a una atribución de escasa credibilidad y validez.

Debemos señalar que se continúa insistiendo en los errores del fútbol de los adultos:

•Se continúa poniendo a jugar a niños de 8 años de edad en campos con medidas reglamentarias de adultos (100 × 60 metros) y juegan 11 × 11 con porterías de adultos (7,32 × 2,44 metros), en vez de jugar 7 × 7 en campos con dimensiones y porterías reducidas.

•Tenemos ligas de competición desequilibradas con una estructura idéntica a la de los adultos, donde impera la “campeonitis” y la eliminación de los más débiles, cuando se debería optar por jornadas deportivas o ligas competitivas en régimen de jornadas concentradas –todos los partidos de la jornada se efectúan en el mismo campo–, con la constitución de pequeños grupos o divisiones homogéneas, donde todos deberían tener el mismo derecho de participar y no sólo los más aptos, debiendo encararse el partido como una fiesta, donde el placer de jugar fuese el objetivo principal.

•Con los jóvenes se utilizan, medios y métodos de entrenamiento idénticos a los de los adultos, utilizando predominantemente el método analítico, muchas veces con el recurso de formas de entrenamiento monótonas donde el entrenamiento es todo menos juego. Escasean las formas lúdicas, dinámicas, con un alto potencial de motivación, y abundan en cambio las preocupaciones relativas a los aspectos de la técnica.


•Se constata una predominancia del perfil de entrenador de fútbol de los adultos, disciplinado, muy rígido, en contraste con el educador de jóvenes, que debería ser moderado, tolerante y muy motivador, con conocimientos de fútbol pero que, además de esto, conozca las características de los jóvenes en su etapa de desarrollo, para que incluya en su intervención pedagógica los factores más idóneos para esa etapa, sepa el nivel de exigencia y, al mismo tiempo, conozca los objetivos que se deben plantear en esa categoría.

•No deja de ser extraña la obligatoriedad de la existencia de policías en los partidos de jóvenes de 8-12 años, sin el cual los mismos no podrían desarrollarse. Hemos visto cómo algunas veces, estando presentes todos los que intervienen en el partido, compañeros, adversarios y árbitros, no pudo desarrollarse el mismo por la falta de policía.

Juzgamos que los salarios pagados a la policía podrían ser invertidos en un mejor aprovechamiento de esas mismas fuerzas de seguridad para otros espacios de la sociedad de mayor riesgo que el supuesto por un partido de fútbol de jóvenes de esta categoría de edad.

La resolución del problema pasaría por responsabilizar a los dirigentes de los clubes, que conjuntamente con los padres de los jugadores del club organizador de los partidos tendrían que velar por la seguridad de sus partidos.

En Portugal, la obligatoriedad de la presencia de la policía en los partidos de los más jóvenes no existe en ninguna otra modalidad deportiva.

En un reciente congreso (1998) efectuado en nuestro país, un entrenador del fútbol juvenil del Inter de Milán se mostró muy extrañado por el hecho de que hubiera policías en los partidos de los más jóvenes, cosa que sería impensable en Italia.

•Las competiciones de los más jóvenes son consideradas espectáculos, ya que para que se puedan realizar necesitan una autorización previa por escrito por parte de las asociaciones de fútbol informando a las fuerzas de seguridad que dicho espectáculo se puede realizar.

Una sesión de enseñanza/aprendizaje, que es de lo que se trata un partido de fútbol entre niños de 8 a 12 años, es entendida de esta forma como un espectáculo, y cuando falta el documento de autorización previo por parte de los clubes no se pueden jugar algunos partidos, para desaliento de los jóvenes jugadores.

•La presión competitiva, la importancia del resultado inmediato, las exigencias y el trato dado a los jóvenes futbolistas, y a sus educadores/entrenadores, en muchas ocasiones son idénticas a las que existen en el mundo de los adultos, en su faceta negativa.

Es fundamental que comprendamos, de una forma clara, que el fútbol infantil y juvenil es una escuela de jugadores de fútbol. Así como la escuela tradicional pretende dar la formación académica a los ciudadanos para que más tarde puedan integrarse en la vida activa de la sociedad, la escuela de fútbol pretende dar la formación adecuada a los jóvenes futbolistas para que más tarde puedan integrarse en los equipos de adultos.

Pero como no todos podrán acceder a ello, en este caso estamos obligados a dar una formación integral, haciendo del entrenamiento también una escuela de carácter.

Ya hemos entrenado equipos que en las categorías de formación obtuvieron el título de campeones nacionales (sub14), y por ello estamos todos muy contentos de haber alcanzado ese nivel de éxito. Pero, de hecho, ha sido una alegría momentánea, ya que más tarde hemos podido constatar que ningún jugador de ese equipo campeón nacional llegó a ser un futbolista de alto nivel. Al contrario de lo que ocurrió con uno de los equipos que en esa etapa fue derrotado, que poseía dos jugadores que en este momento son de alto nivel, como son Brassard y Rui Costa.

Entrenamos jugadores de otros equipos que no han podido ganar su campeonato (sub14) en las categorías de formación, pero que hoy, para gran regocijo y alegría nuestra, son jugadores de alto nivel, como son los casos de, entre otros, Folha, Rui Jorge, Sá Pinto, Bono y Tulipa.

Es necesario entender claramente que los objetivos del fútbol infantil y juvenil, y que las inversiones de los clubes y de la federación, son procesos a largo plazo.

En el fútbol infantil y juvenil, “la formación de los jugadores es el motor del proceso”.

Nuestro principal objetivo deberá ser contribuir a la formación adecuada del jugador.

Se impone un equilibrio entre la idea de que en la formación no interesa ganar sino competir y la actitud de hacer depender la formación de los jugadores de los resultados deportivos inmediatos.

No hacemos una apología de la frase que dice que “lo importante es participar, no ganar”, ya que el esfuerzo para alcanzar la victoria es un factor determinante en el fútbol.

Alguien dijo un día que, “en el deporte no intentar ganar es ser un competidor deshonesto” (Maertens, 1999).

No podemos ubicar todavía los resultados deportivos inmediatos como objetivo principal en la formación de los jugadores.

En síntesis, en la tabla 1 exponemos las principales diferencias existentes entre fútbol infantil y el fútbol de los adultos.

Tabla 1.1.:Principales diferencias entre fútbol infantil y el fútbol de los adultos


FÚTBOL INFANTILFÚTBOL DE LOS ADULTOS
1.Objetivo: formación del joven futbolista1.Objetivo: rendimiento del equipo (resultado)
2.Es una actividad lúdica y deportiva2.Es un deporte
3.Es para todos3.Selectivo, sólo es para los mejores
4.Se realiza a través de sesiones de enseñanza4.Se realiza a través de sesiones de entrenamiento
5.Realizado con la presencia de un educador5.Dirigido con la presencia de un entrenador
6.Se enseña a través de formas jugadas, que inducen el progreso6.Se enseña a través de formas analíticas, que inducen un aumento de rendimiento
7.Estructuras adaptadas a la edad de los jóvenes (balón, porterías, campo, número de jugadores)7.Estructura única estandarizada (balón, porterías, campo, número de jugadores)

Adaptado de G. Rusca, 1999.

En un estudio efectuado por Costa y Garganta (1996), los autores compararon algunas situaciones de juego del fútbol 11, verificadas en 16 partidos, siendo 8 de la categoría de alevines (sub12) y 8 de la categoría de seniors, y llegaron a los resultados presentados en la figura 1.


Figura 1.1.:Comparación entre los valores porcentuales de las acciones realizadas por alevines y seniors.

De la lectura de la figura 1 se puede constatar que existen grandes diferencias entre las acciones realizadas por los diferentes grupos, con excepción del remate (4%), pudiendo señalar y realzar estas diferencias:

–los seniors realizan el doble de pases exitosos (54% frente al 27% de los alevines),

–los alevines realizan el triple de pases fallados (30% frente al 9% de los seniors),

–los alevines hacen cerca del doble de robos de balón (19% frente al 34% de los seniors),

–los seniors llevan a cabo el doble de desmarques tanto de apoyo como de ruptura (7% frente al 3% de los infantiles).

De los resultados obtenidos en este estudio, podemos extraer algunas ideas principales:

•Las grandes dimensiones del terreno (100 × 60 metros), junto con el elevado número de jugadores (22) que están simultáneamente en juego y las grandes distancias que existen entre ellos, hace imposible a los jugadores tener una visión amplia de las diversas situaciones de juego, y esto unido a una insuficiente potencia de los miembros inferiores, no permite la ejecución de pases de larga distancia, lo que lleva a un análisis y a una toma de decisiones incorrecta que son el origen del elevado número de pases fallados realizados por los alevines.

•Los alevines hacen el triple de robos de balón, no sólo por las razones presentadas anteriormente, sino también por la mayor dificultad que implica la relación con la pelota para los jugadores que atacan en relación con los defensores, originando una mayor pérdida de la continuidad (interrupciones) de las acciones de juego.