Czytaj książkę: «Obras morales y de costumbres (Moralia) X»
BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 309

Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL .
Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por ELISA A. NIETO ALBA .
© EDITORIAL GREDOS, S. A.
Sánchez Pacheco, 85, Madrid, 2003.
www.editorialgredos.com
Las traducciones, introducciones y notas han sido llevadas a cabo por: MARIANO VALVERDE SÁNCHEZ (Erótico, Narraciones de amor, Vidas de los diez oradores y Comparación de Aristófanes y Menandro) , HELENA RODRÍGUEZ SOMOLINOS (Sobre la necesidad de que el filósofo converse especialmente con los gobernantes, A un gobernante falto de instrucción y Sobre si el anciano debe intervenir en política) y CARLOS ALCALDE MARTÍN (Consejos políticos, Sobre la monarquía, la democracia y la oligarquía y La inconveniencia de contraer deudas) .
REF. GEBO390
ISBN 9788424934279.
ERÓTICO

INTRODUCCIÓN
1. El diálogo sobre el amor de Plutarco
El Erótico es una de las obras más ricas, genuinas y representativas del pensamiento y del arte literario de Plutarco. Está compuesto en forma de diálogo, género al que pertenecen hasta dieciséis obras del corpus plutarqueo, en las que el polígrafo de Queronea fundamentalmente imita el modelo platónico. Se trata de un texto cuidadosamente elaborado y escrito sin duda en plena madurez de la vida de Plutarco. Para la cronología contamos con un dato seguro (la referencia a la extinción de la dinastía Flavia en el parágrafo 771C), que permite establecer como terminus post quem el año 96 d. C. Así, la obra debe situarse en torno a una o dos décadas después de esa fecha 1 .
El Erōtikòs 〈lògos 〉 de Plutarco se inscribe en la tradición del diálogo filosófico sobre el amor, a la que pertenecen obras clásicas, como el Lisis , el Banquete y el Fedro de Platón o el Banquete de Jenofonte. Junto a las obras dialogadas existió también una tradición de discursos amatorios, como el discurso de Lisias (XXXV) contenido en el Fedro (230e-234c), el Erótico transmitido en el corpus de Demóstenes (LXI), o el discurso XIII de Temistio (s. IV d. C.). Asimismo las Disertaciones (Dialéxeis) XVIII-XXI de Máximo de Tiro (s. II d. C.) versan sobre el tema erótico. Además de los textos conservados, conocemos la existencia de gran número de diálogos, discursos o tratados sobre el amor, hoy perdidos, que testimonian el gran desarrollo del género, desde finales del siglo V a. C., entre los escritores socráticos, peripatéticos, estoicos y epicúreos 2 . A Plutarco mismo se atribuye también un tratado Sobre el amor , al que se adscriben varios fragmentos conservados por Estobeo 3 .
En el Erótico se contraponen la pederastia y el amor heterosexual, para concluir con una defensa del amor entre hombre y mujer en el seno del matrimonio. Dentro del género de los diálogos sobre el amor, el texto plutarqueo guarda especial relación con dos textos de época imperial, ambos posteriores al Erótico , que también escenifican agones entre la pederastia y el amor conyugal 4 : los Amores transmitidos en el corpus de Luciano, donde es proclamado vencedor el paidikòs èrōs; y el breve diálogo integrado en la novela de Aquiles Tacio (II 35-38), donde el debate queda indeciso. Este tipo de composición, la comparación o sýnkrisis , constituía por cierto un ejercicio retórico habitual, integrado por una sucesión de tópoi de encomio y de vituperio 5 .
El Erótico también debe ser contemplado en el marco de la reflexión acerca del matrimonio (philosopheîn perì gámou) y de la literatura sobre el tema, desarrollada especialmente en el ámbito de la filosofía estoica por autores como Antípatro de Tarso o Musonio Rufo, entre otros, que elogiaban la educación de la mujer y la amistad entre los esposos; y defendían el matrimonio como un deber cívico para la procreación de hijos 6 .
Plutarco muestra su sensibilidad y su interés por estos temas a lo largo de toda su obra, pero muy especialmente en Preceptos matrimoniales , donde reúne consejos para lograr una armonía conyugal basada en el amor y la amistad, en el escrito de Consolación a la esposa , que contiene palabras de ternura para su mujer Timóxena, o en Virtudes de mujeres , donde recoge ejemplos femeninos de valor, además de en el Erótico y en el fragmentario Sobre el amor 7 . Así pues, tanto en la forma literaria como en los temas, el Erótico se enmarca en una rica tradición y desarrolla cuestiones que, en cierto modo, estaban en el ambiente filosófico y literario de la época.
2. El argumento: amor, pederastia y matrimonio
El argumento del diálogo responde al siguiente esquema:
Cap. 1: El joven Autobulo, hijo de Plutarco, conversa con Flaviano, en compañía de otras personas, y les cuenta el coloquio sobre el amor que hace muchos años (antes de que él mismo naciera) mantuvieron su padre y un grupo de amigos en Tespias, adonde habían acudido con motivo de las fiestas en honor de Eros y de las Musas.
Cap. 2: Plutarco, poco después de su matrimonio, había llegado a Tespias con su esposa para hacer sacrificios al Amor y allí coincidió con diversos compatriotas y amigos. Habiéndose retirado al santuario de las Musas, al pie del Helicón, para conversar tranquilamente, se les unieron a la mañana siguiente Antemión y Pisias, que se hallaban enfrentados a propósito de Bacón, un bello efebo a quien Ismenodora, viuda rica de Tespias, pretendía en matrimonio. Antemión, que era favorable a tal unión, encontró un defensor en Dafneo; y Pisias, que era amante del joven y se oponía al matrimonio, encontró apoyo en Protógenes.
Caps. 3-6: De inmediato se entabla un ágil intercambio de argumentos entre Dafneo y Protógenes, en el que se comparan los dos tipos de amor, el amor a los muchachos y el amor a las mujeres. Tras las enconadas palabras de Pisias, una breve intervención de Plutarco (752C) anuncia ya (como en 753C) la postura que mantendrá en el discurso final del diálogo en defensa del amor conyugal. A su vez Antemión (752E) centra el coloquio en el caso concreto de Bacón e Ismenodora.
Caps. 7-10: Pisias y Protógenes ofrecen argumentos contrarios a tal unión. Y Plutarco, a instancia de Antemión, pronuncia un primer discurso a favor del matrimonio entre Bacón e Ismenodora, valorando las cualidades que adornan a esta mujer (belleza, alcurnia, riqueza y virtud). Un mensajero llega desde Tespias anunciando el rapto de Bacón por Ismenodora y sus amigos.
Caps. 11-13: Tras la sorprendente noticia Pisias se marcha indignado, y con él Protógenes. Cuando los demás comentan el suceso ya con más sosiego, de parte de Ismenodora llega otro mensajero en busca de Antemión.
Caps. 13-20: La intervención de Pémptides, de un tono escéptico, provoca entonces el segundo discurso de Plutarco acerca de la naturaleza divina y los beneficios del Amor, un discurso muy extenso cortado sólo por breves interrupciones de Pémptides, Zeuxipo, Soclaro y Dafneo:
— divinidad del Amor (756A-759D).
— poder del Amor, comparado con el de Afrodita (759D-760D) y el de Ares (760D-762A).
— beneficios del Amor (762A-763B).
— exaltación del Amor por poetas, legisladores y filósofos (763b-F).
— mitos egipcios y teoría platónica del Amor (764A-766B).
— castigos del Amor (766C-766D)
El discurso se interrumpe por una extensa laguna en el texto transmitido.
Caps. 21-25: El pasaje perdido también debía contener, al menos, una intervención de Zeuxipo en contra del amor a las mujeres y el comienzo de la réplica de Plutarco, que constituye su tercer discurso. El tema planteado en la discusión preliminar (3-6) se retoma ahora con argumentos de mayor profundidad filosófica. Plutarco sostiene que la mujer está dotada igual que el hombre para la virtud; y exalta, entre otros valores, su afectividad, su gracia y su fidelidad; para concluir que el amor entre hombre y mujer dentro del matrimonio constituye la unión más perfecta. Y, junto a los argumentos, ofrece dos ejemplos vivos de amor y fidelidad conyugal (Cama y Émpone).
Cap. 26: Cuando Plutarco y sus amigos se aproximan a Tespias, llega un tercer mensajero anunciando que se les espera para celebrar el matrimonio y que Pisias se muestra ya partidario ferviente de tal unión.
El diálogo se desarrolla, pues, en torno a tres núcleos temáticos fundamentales:
— Una comparación entre los dos tipos de amor (caps. 3-9).
— Un elogio del dios Eros (caps. 13-20).
— Una defensa del amor conyugal (caps. 21 -25).
3. La forma literaria: composición, estructura y estilo
Las diversas opiniones sobre el amor se presentan en el Erótico bajo la forma de un diálogo narrado en el marco de otro diálogo: el joven Autobulo, hijo de Plutarco, conversa con Flaviano, en compañía de otras personas, y les cuenta el coloquio sobre el amor que hace muchos años mantuvieron su padre y un grupo de amigos al pie del Helicón, a las afueras de Tespias. Esta forma de diálogo narrado en el marco de otro diálogo, que Plutarco utiliza también en Los oráculos de la Pitia y en Sobre el demon de Sócrates , imita una modalidad característica de los diálogos platónicos de época intermedia (Protágoras, Banquete, Fedón, Teeteto , etc.) 8 ; y constituye un recurso convencional del género 9 . De hecho, una vez comenzada la narración por Autobulo, ya no hay más referencias a su interlocutor ni al marco del diálogo; sólo la fórmula «dijo mi padre», repetida de vez en cuando, mantiene el esquema narrativo, que se cierra al final con una referencia en anillo (771D remite a 748E).
El diálogo se desarrolla en una marcada gradación climática, como es habitual en el estilo compositivo de Plutarco. Tras el planteamiento del tema en una serie de intervenciones breves llenas de viveza e ironía, el personaje principal, Plutarco en este caso, asume progresivamente el protagonismo refutando opiniones y fundamentando los argumentos que definen el pensamiento del autor sobre el tema. El diálogo se articula así en torno a tres largas exposiciones del personaje (753B-754E; 755A-766D; 766D-771C) y la argumentación se basa en la demostración (epídeixis) por extenso, tal y como se construyen también algunos diálogos platónicos a base de largos discursos. En sus discursos Plutarco trata de manera exhaustiva y sistemática argumentos apuntados antes en el coloquio: en 752C, por ejemplo, señala ya el amor, la amistad y la gracia o complacencia (cháris) como fundamentos de la unión matrimonial, tema aducido ya antes por Dafneo (751C-D) y que será desarrollado luego (a partir del capítulo 21). La defensa del amor conyugal, puesta al final del diálogo como punto culminante de la obra, puede considerarse especialmente definitoria del pensamiento y de la aportación de Plutarco en este tema 10 .
El procedimiento típicamente retórico de presentar una pareja de discursos enfrentados sobre el mismo tema, utilizado en los Amores pseudolucianescos (caps. 19-28; 30-49) y en el pasaje de Aquiles Tacio (II 35-38), se limita en el caso del Erótico a las intervenciones sucesivas de Protógenes (750C-751B) y Dafneo (751B-752B), a favor de la pederastia y del amor heterosexual respectivamente, que en cierto modo sirven como pórtico al diálogo y a la argumentación posterior dotada de una mayor profundidad 11 .
Una característica fundamental del Erótico , común también a los otros dos diálogos plutarqueos mencionados (Los oráculos de la Pitia y Sobre el demon de Sócrates) , es su carácter dramático, rasgo que seguramente constituye su mayor originalidad compositiva 12 . Plutarco mismo ha señalado en varios pasajes esta similitud con el género teatral mediante el empleo de terminología dramática. En la introducción del diálogo Autobulo indica la presencia de elementos dramáticos como un rasgo importante del mismo (749A): «Precisamente el motivo del que surgieron los coloquios exige un coro (chorós) por su patetismo (páthos) y necesita una escena (skēn 〈) , y tampoco le faltan los demás elementos de un drama (drâma)» . Y en el capítulo 9, tras el primer cruce de intervenciones, el personaje de Plutarco habla también en términos dramáticos (753b-C): «¿Ves, Antemión —dijo mi padre—, que de nuevo plantean el tema (hypóthesis) en general y nos obligan a intervenir en el coloquio a nosotros que no negamos ni rehuimos ser coreutas (choreutaí) del amor conyugal?».
La exposición de Autobulo contempla, en efecto, dos planos diferentes y simultáneos, se compone a la vez de acciones y diálogos 13 . En este aspecto, también dentro del modelo platónico, se encuentra una estructura parecida en el Fedón , donde se narran los hechos relativos a la muerte de Sócrates y se reflexiona, a partir de ellos, acerca de la inmortalidad del alma 14 . En el Erótico la historia de Bacón e Ismenodora sirve de «motivo» o «pretexto» (próphasis) para el coloquio sobre el amor. Las noticias relativas a este suceso alternan con la reflexión sobre el mismo por parte del grupo, de manera semejante a como en el drama se suceden episodios y comentarios del coro; la narración de los hechos se reparte en varias fases 15 , como los episodios de un drama; los diálogos y discursos comentan la acción y también extraen de ella reflexiones de carácter general sobre el amor y el matrimonio; y el lector asiste a las sucesivas escenas como los espectadores del teatro 16 .
A manera de prólogo dramático (cap. 2), Autobulo presenta la situación, los personajes y el tema que servirá como argumento (hypóthesis) del diálogo, la historia de Bacón e Ismenodora (749C-750A). Tras la exposición inicial sobre el amor de Ismenodora y sus pretensiones, los personajes del diálogo (los coreutas) se decantan de inmediato en dos grupos o semicoros , encabezados cada uno por un corifeo , los favorables a la pederastia representados por Protógenes y los defensores del amor heterosexual representados por Dafneo, los cuales entablan un verdadero agón (750A-752B). Las sucesivas novedades en torno al hecho se introducen después en el texto por medio de mensajeros; y la secuencia de la narración dialógica experimenta un movimiento de personajes que salen y entran en escena. Estos cambios escénicos aportan variedad y agilidad al diálogo. Además, cada nueva información sobre el giro de los acontecimientos en el caso de Bacón e Ismenodora impone también, en estricta correspondencia, una determinada orientación en el diálogo, de la misma manera que el coro reflexiona y comenta el desarrollo de la acción en el drama. Así, el rapto de Bacón por Ismenodora anunciado por un mensajero (cap. 10), un tema propio de la comedia que viene a ser la peripecia de la acción dramática, es interpretado por Antemión como producto de «alguna inspiración divina y más fuerte que la razón humana» (755E); el escepticismo con que estas palabras son acogidas por un nuevo personaje, Pémptides, suscita la amplia demostración de Plutarco (caps. 13-20) sobre la naturaleza divina y los beneficios de Eros (756B-766D) 17 . A su vez, la llegada de un segundo mensajero en busca de Antemión (cap. 13) prepara la reconciliación final (cap. 26). El último discurso de Plutarco (766D-771C), con su encendida alabanza del amor conyugal, preludia el feliz desenlace de la historia, con el matrimonio de Bacón e Ismenodora, gracias al triunfo del amor; un final, por cierto, también muy propio de la comedia, construido a manera de éxodo , con celebración y cortejo nupcial 18 .
Así pues, la composición de la obra está especialmente lograda gracias al entramado que se urde entre el desarrollo de la historia de Bacón e Ismenodora y la discusión suscitada a propósito de ella. Esta alternancia, perfectamente trabada, entre hechos y diálogos viene a configurar la estructura del texto en tres grandes bloques o actos:
DIÁLOGO MARCO (cap. 1)
DIÁLOGO NARRADO (caps. 2-26)
Prólogo (cap. 2): situación, personajes y motivo del coloquio.
Acto 1.° (caps. 3-9)
escena 1.a (caps. 3-6): coloquio sobre los dos tipos de amor.
escena 2.a (caps. 7-9): coloquio sobre el caso de Bacón e Ismenodora; y discurso primero de Plutarco.
mensajero (caps. 10-11): novedades en el caso (rapto); salida de Pisias y Protógenes.
Acto 2 .° (caps. 11-20)
escena 1.a (caps. 11-12): coloquio sobre el caso de Bacón e Ismenodora.
mensajero (cap. 13): salida de Antemión.
escena 2.a (caps. 13-20): discurso segundo de Plutarco.
Acto 3 .° (caps. 21-25)
〈escena 1.a : coloquio〉 (extensa laguna en el texto)
escena 2.a (caps. 21-25): discurso tercero de Plutarco.
Epílogo (cap. 26)
mensajero (cap. 26): anuncio del feliz desenlace.
Por lo demás, el texto refleja una elaboración muy cuidada con el empleo de numerosos y variados recursos característicos de la lengua y el estilo del queronense. En la exposición de su pensamiento Plutarco aporta gran copia de ejemplos (paradeígmata) , anécdotas (chreíai) y símiles, que ilustran y confirman en un plano particular o más concreto los argumentos teóricos 19 . También hace uso de un rico lenguaje figurado en abundantes metáforas e imágenes, y emplea con frecuencia parejas (o series) de sinónimos. Toques de humor y fina ironía afloran en el texto a menudo, especialmente en la primera parte: en la anécdota atribuida a Aristipo (750D-E) y en la bufonada de Gaba (760A); en las alusiones al carácter litigioso de los tespieos (749C; 755A-B); en el símil que equipara a Dafneo con el cobre a punto de fundirse (752d); en la chistosa expresión de Bión (770b); o en algunas citas (750b; 750f). Las numerosas citas, casi abrumadoras en algunos pasajes, que además de su función ornamental sirven como testimonio de autoridad, son reflejo de la vasta cultura literaria de Plutarco: junto a las múltiples citas de filósofos, prácticamente toda la tradición poética griega (épica, lírica, tragedia y comedia) es evocada en pequeños trazos a propósito del amor; Plutarco recoge las voces de los grandes autores y figuras de antaño y los impregna de nueva vida en un texto polifónico.
En definitiva, la presencia de tan ricos y variados elementos en el texto muestra la formación retórica y filosófica de Plutarco, así como su afán enciclopédico, siempre interesado en cualesquiera materias, saberes y personajes.
4. El tema: posición y originalidad de Plutarco
En la confrontación de opiniones diversas que la forma del diálogo permite, Plutarco nos ofrece una síntesis de todo el pensamiento anterior sobre el tema amoroso, cristalizado tanto en la poesía como en obras filosóficas; pero nos ofrece una síntesis crítica en la que aflora y emerge su propia aportación original.
Los dos diálogos platónicos dedicados al tema del amor, Banquete y Fedro , constituyen sin duda el principal modelo de Plutarco en el Erótico . Y también el Fedón , la República o las Leyes le proporcionan abundante materia de inspiración. En este diálogo, como en toda la obra plutarquea, el «divino» maestro Platón es el autor con mayor presencia, que aflora en el texto de maneras muy diversas: menciones de su nombre, citas literales, alusiones y ecos múltiples 20 . En la parte central del diálogo Plutarco incluso recrea a su modelo por extenso: la teoría platónica de las manías o entusiasmos (Fedro 244a-245a) en un pasaje (758D-759D); 21 y la teoría platónica del amor (Banquete 210a-212a; Fedro 249d-256e) en otro (764E-766B) 22 . En este discurso central, una exaltación de Eros que entronca con la tradición de encomios a esta divinidad, Plutarco parece asimismo seguir el esquema argumental propuesto por Agatón en el Banquete (195a) y apuntado por Sócrates en el Fedro (237c-d): naturaleza, poder, beneficios y perjuicios del Amor.
A través de esta recreación del modelo platónico Plutarco revela, en todo caso, una visión original y propia con diferencias notables 23 . Mientras las palabras de Diotima referidas por Sócrates en el Banquete (201d-203a) presentan al Amor como un «genio» o daímōn , Plutarco proclama la divinidad de Eros 24 , al tiempo que señala la necesidad de respetar la ancestral fe (pátrios pístis) en las tradicionales creencias religiosas (756B ss.) 25 .
Plutarco asume la doctrina platónica del Amor como una guía del alma hacia la contemplación de la Belleza ideal. Pero, de acuerdo con la realidad social y la mentalidad de su época, el amor conyugal es revalorizado y despojado de los juicios negativos procedentes de la tradición misógina. Y así es integrado en la concepción platónica, de tal modo que resulta no sólo equiparado a la pederastia, sino incluso elevado a la más alta dignidad como la vía más perfecta de ascensión hacia la suprema Belleza, gracias al dios Amor que guía la sagrada y recíproca unión de los esposos 26 .
El grado de influencia de la restante literatura sobre el amor y el matrimonio, especialmente de peripatéticos y estoicos, resulta más difícil de valorar, puesto que conservamos de ella noticias muy fragmentarias. En el texto del Erótico , además de la presencia platónica, se hallan menciones, citas o alusiones a diversos filósofos 27 ; y cabe afirmar que Plutarco utiliza en la composición del diálogo un amplio material procedente de esa rica tradición de literatura erótica 28 . Ciertamente maneja ideas de las diferentes escuelas filosóficas: por ejemplo, a propósito de cómo ambos sexos, en pie de igualdad, pueden suscitar el amor, alude a la doctrina platónica, a la epicúrea y a la estoica (766E-767B). Su oposición al materialismo de los epicúreos, que (como los cínicos) eran contrarios al matrimonio y a la pasión amorosa, es bien conocida y se manifiesta en distintos pasajes (765B-C) 29 .
La posible influencia del estoicismo en este aspecto del pensamiento plutarqueo es una cuestión problemática 30 . Plutarco parece utilizar algunas ideas tomadas de los estoicos, en cuyo ámbito se llevó a cabo una importante defensa y rehabilitación del matrimonio. Así, Antípatro de Tarso, en su tratado Sobre el matrimonio , consideraba el vínculo entre marido y mujer como una «fusión integral» (di’ hólōn krâsis) frente a otras amistades o afectos 31 . Plutarco cita la misma expresión en un pasaje especialmente significativo en que distingue la unión amorosa entre los esposos («la fusión llamada integral», 769F) de otras relaciones más superficiales. Y un planteamiento similar puede leerse en los Preceptos matrimoniales (cap. 34, 142E-143A), donde la unión conyugal basada en el amor se diferencia de otros tipos de uniones que sólo buscan la dote, los hijos o el placer. Otro paralelo significativo ofrece Musonio Rufo, pocos años mayor que Plutarco. En las Disertaciones III y IV, de acuerdo con la doctrina oficial de la Estoa, sostiene que las mismas virtudes están presentes en el varón y en la mujer 32 . Un planteamiento semejante hace Plutarco al justificar que hombre y mujer por igual pueden suscitar el amor (766D-767C; 769B-D), y resulta llamativo el uso en ambos textos de la misma comparación con animales 33 . En la Disertación XIIIa Musonio define el matrimonio como «una comunidad» (koinōnía) para la procreación de hijos y para la convivencia basada en la solicitud y concordia entre los cónyuges. En la Disertación XIV (págs. 74-75 Hense) considera que «el afecto» o «amistad» (philía) entre marido y mujer, para quienes todo es común (cuerpo, alma y hacienda), resulta mayor que en cualquier otra relación; y que además el matrimonio es tutelado por la divinidad (Hera, Eros y Afrodita) 34 . Plutarco pone el mismo énfasis en la idea de «comunión» (koinōnía) de alma y de cuerpo, superior a otros vínculos afectivos, que representa el matrimonio bajo la tutela conjunta de Eros y Afrodita (756E; 767D-E; 769F-770A). En cualquier caso, se trata de cuestiones que se habían convertido en materia común en el debate filosófico. Y tampoco debe olvidarse que los estoicos defienden el matrimonio, en oposición a los epicúreos 35 , como institución social en la que se ejerce la necesidad cívica de la procreación; en consonancia con su ideal de apátheia , conciben la relación conyugal como «amistad» (philía) y en ella no tiene cabida erōs , el sentimiento o pasión amorosa; mientras que Plutarco valora el Amor en toda su dimensión y concede un significado moral a la unión sexual dentro del matrimonio 36 .
El tratamiento de la pederastia en el diálogo refleja la realidad de una institución arraigada en diversos ámbitos de la sociedad griega y cuyo rasgo definitorio fundamental era la educación, la pedagogía del joven amado (er 〉menos) por parte del amante (erast〈s) adulto. Por más que su situación se hubiera debilitado desde finales de época clásica en la misma medida en que se acrecentaba la valoración del amor heterosexual, la pederastia gozó de prestigio en toda la tradición filosófica griega desde Sócrates y Platón. Las palabras iniciales de Protógenes en favor de la pederastia («el Amor que ha prendido en un alma bien dotada y joven culmina en la virtud a través de la amistad», 750D) evocan la imagen idealizada, libre de contacto sexual, que se perfila en la filosofía griega, en Sócrates, Platón y los estoicos, de la pederastia como un impulso puro y benéfico, como una «caza de jóvenes» (751A), para guiar sus almas hacia la virtud por medio de la amistad (philía) 37 . En el Erótico los defensores de la pederastia la presentan como un amor puro bajo el patrocinio de Eros, disociándolo de Afrodita, la diosa de los placeres sexuales. Plutarco rechaza la relación sexual entre varones (768E-F) y acepta la pederastia sólo en esa faceta espiritual y filosófica de amistad (766E-767B; 760D) 38 .
Por otro lado, según la visión misógina tradicional, representada en las palabras de Protógenes y Pisias, la unión entre hombre y mujer vendría dictada por un mero deseo (epithymía) y placer (hēdonḗ) sexuales encaminados a la procreación (750C-E); pero ni podía existir verdadero amor entre hombre y mujer, ni la mujer honesta debía experimentar o suscitar la pasión amorosa (752C), que entrañaba grave riesgo para la fidelidad conyugal (753B). Plutarco trata de mostrar precisamente la viabilidad del amor en la relación entre hombre y mujer. Puesto que la mujer participa de las mismas virtudes que el hombre (767B; 769B-C), también la belleza femenina, como reflejo de un alma pura y noble, puede suscitar el amor (766E-767B; 751E-F; 759A). Pero, además, el amor entre marido y mujer, a diferencia de la pederastia, se enriquece mediante la unión sexual, a la que Plutarco otorga un valor moral: pues hace crecer la amistad, la concordia y la fidelidad mutuas (768F; 769A, C). Así, un amor completo, espiritual y físico, sólo cabe entre hombre y mujer, y alcanza su manifestación más perfecta en el matrimonio, como una sagrada «comunión» (750C; 769A, F; 770A), gracias a la presencia conjunta de Eros y Afrodita (752B; 756E; 759F; 768E), de sentimiento amoroso (érōs) y relación sexual (aphrodísia) . En este sentido, ejemplos como los de Cama o Émpone demuestran que el verdadero amor está presente en la relación conyugal y no es en absoluto contrario a la fidelidad 39 . Y la historia de Bacón e Ismenodora, con la diferencia de edad, de riqueza y de linaje a favor de la mujer que también asume la iniciativa amorosa, representa un ejemplo extremo 40 para ilustrar el poder del amor que impulsa la unión matrimonial.
Así pues, el amor conyugal es contemplado como un lazo más íntimo y superior a la relación asimétrica e incompleta que representa la pederastia. Plutarco sitúa a la mujer prácticamente en igualdad con el varón, considerándola dotada para la virtud y el amor, y eleva la unión amorosa entre los esposos a la más alta dignidad desde una base filosófica y religiosa. Ciertamente la situación de la mujer ha experimentado en la sociedad griega de época helenística y romana una progresiva revalorización con respecto al periodo clásico y, en el ámbito de la relación entre hombre y mujer, el matrimonio por amor ha dejado de ser excepcional. En este proceso la posición de Plutarco, con su valoración de la excelencia del amor conyugal plasmada en el Erótico , marca sin duda un hito singular y culminante en el pensamiento antiguo sobre el tema. En fin, conviene no olvidar que, junto a la tradición filosófica y la realidad social, en las convicciones de Plutarco habrá influido también su propia experiencia personal, pues vivió una larga vida matrimonial en armonía con su esposa Timóxena, con la que viajó a Tespias, recién casado, para ofrecer sacrificios al Amor (749b) y a la que dirige palabras conmovedoras en el escrito de Consolación a la esposa .