Czytaj książkę: «Psicología e hipnosis en el tratamiento del dolor»
Psicología e hipnosis en el tratamiento del dolor
Psychology and Hypnosis in the Treatment of Pain
Resumen
Este libro de investigación tiene como objetivo describir los aportes y limitaciones de la hipnosis como técnica coadyuvante en el tratamiento del dolor, a partir de técnicas que pueden ser usadas en servicios de urgencia, en la atención hospitalaria y en la atención primaria. El libro recoge los resultados de investigaciones y experiencias de más de veinte años de práctica, de profesionales que han trabajando en la atención a personas con enfermedades y problemas de dolor crónico. A pesar de que el uso de la hipnosis resulta polémico por su asociación con el esoterismo y otras prácticas poco científicas, al tomar como punto de partida el enfoque de la psicología de la salud y de la medicina basada en la evidencia, se supera la “guerra entre escuelas”, pues se tienen en cuenta los aportes que desde diferentes teorías se han hecho a la práctica terapéutica. En este intento de integración puede vislumbrarse un porvenir prometedor para que en el trabajo cotidiano se utilicen los recursos psicológicos en las técnicas de hipnosis para potenciar el alivio del dolor y el bienestar humano.
Palabras clave: hipnosis, dolor, psicología de la salud, psicología del dolor.
Abstract
This research book aims to describe the contributions and limitations of hypnosis as an adjuvant technique in the treatment of pain, based on techniques that can be used in emergency services, hospital care, and primary care. The book gathers results of more than twenty years of research and experiences of professionals who have provided care to individuals with chronic pain problems and diseases. While the use of hypnosis is controversial because of its association with esotericism and other unscientific practices, taking the approach of health psychology and evidence-based medicine as a starting point helps to overcome the “war between schools”, since the contributions made by different theories to therapeutic practice, are taken into account. In this integration attempt, a promising future can be envisaged so that psychological resources are used daily in hypnosis techniques to enhance pain relief and human well-being.
Keywords: hypnosis, pain, health psychology, psychology of pain.
| ¿Cómo citar este libro? / How to cite this book?Martín Carbonell, M. (2017). Psicología e hipnosis en el tratamiento del dolor. Bogotá: Ediciones Universidad Cooperativa de Colombia. |
Autor
Marta de la Caridad Martín Carbonell es docente de la Facultad de Psicología, Universidad Cooperativa de Colombia, sede Santa Marta. Investigadora Senior del Grupo de Estudios Sociales Interdisciplinares (esi). Especialista en Psicología de la Salud y Doctora en Ciencias de la Salud por la Universidad Médica de La Habana. Ha publicado dos libros: La hipnosis en el alivio y tratamiento del dolor: texto práctico para estudiantes y profesionales (2011) y Manual de Psicogerontología (2010), en coautoría con Juan Manuel Ortigosa Quiles y Antonio Riquelme Marín; así como numerosos capítulos de libros y artículos a lo largo de diez años en Colombia, Cuba y España.
Author
Marta de la Caridad Martín Carbonell is Professor at the School of Psychology, Universidad Cooperativa de Colombia, Santa Marta. Senior Researcher in the Interdisciplinary Social Studies Group (esi). Specialist in Health Psychology and Ph.D in Health Science from Universidad Médica de La Habana. She has published two books: Hypnosis in the Relief and Treatment of Pain: Textbook for Students and Professionals (2010) and Psychogerontology Handbook (2010), along with Juan Manuel Ortigosa Quiles and Antonio Riquelme Marín; she has also published several articles and book chapters in the last ten years in Colombia, Cuba and Spain.
Psicología e hipnosis en el tratamiento del dolor
Psychology and Hypnosis in the Treatment of Pain
Martha Martín Carbonell

| Martín Carbonell, MarthaPsicología e hipnosis en el tratamiento del dolor = psychology and hypnosis in the treatment of pain / Martha Martín Carbonell. – Bogotá : Universidad Cooperativa de Colombia, 2018.316 páginas ; 24 cm. – (Colección investigación en psicología, 2500-6401)Incluye datos biográficos de la autora. -- Incluye índice analítico. -- Contiene bibliografía.ISBN 978-958-760-077-3 -- 978-958-760-078-0 (digital)1. Hipnotismo - Uso terapéutico 2. Dolor - Aspectos psicológicos 3. Dolor - Terapia I. Título II. SerieCDD: 615.8512 ed. 23CO-BoBN– a1012275 |
Psicología e hipnosis en el tratamiento del dolor
© Ediciones Universidad Cooperativa de Colombia, Bogotá, febrero de 2018
© Marta de la Caridad Martín Carbonell
ISBN (impreso): 978-958-760-077-3
ISBN (digital): 978-958-760-078-0
DOI: http://dx.doi.org/10.16925/9789587600780
Colección Investigación en Psicología
issn: 2500-6401
Proceso de arbitraje doble ciego:
Recepción: abril de 2016
Evaluación propuesta de obra: junio de 2016
Evaluación de contenidos: septiembre de 2016
Correcciones de autor: noviembre de 2016
Aprobación: diciembre de 2016
Fondo Editorial
Director Nacional Editorial, Manfred Acero Gómez
Producción editorial de libros, Juan Pablo Mojica Gómez
Producción editorial de revistas, Daniel Urquijo Molina
Proceso editorial
Corrección de estilo, Hernando Alberto Sierra
Lectura de pruebas, Melisa Restrepo Molina
Traducción al inglés, Nathalie Rocío Barrientos Preciado
Elaboración de índice analítico, Sebastian Montero Vallejo
Diseño y diagramación, Mauricio Salamanca
Diseño de portada, Ivonne Carolina Cardozo Pachón
Impresión, Proceditor
Impreso en Bogotá, Colombia. Depósito legal según el Decreto 460 de 1995.
El Fondo Editorial de la Universidad Cooperativa de Colombia se adhiere a la filosofía de acceso abierto y permite libremente la consulta, descarga, reproducción o enlace para uso de sus contenidos, bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional. http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/

Contenido
Parte 1. Fundamentos del uso de la hipnosis en el tratamiento del dolor
Part 1. Fundamentals of the Use of Hypnosis in the Treatment of Pain
1. Aspectos históricos del uso de la analgesia hipnótica
Historical features of the use of hypnotic analgesia
2. ¿Qué es (y qué no es) la hipnosis?
What is (and what is not) hypnosis?
3. Psicología y dolor
Psychology and pain
Parte 2. La práctica de la psicología en la atención multidisciplinaria al dolor
Part 2. The Practice of Psychology in Multidisciplinary Pain Care
4. Evaluación y tratamiento psicológico del dolor
Psychological evaluation and treatment of pain
5. Organización de los servicios de atención psicológica en el abordaje multidisciplinario del dolor
Organization of psychological care services in the multidisciplinary approach to pain
6. La atención psicológica al dolor en diversos contextos clínicos
Psychological pain care in various clinical contexts
Parte 3. Aplicación de las técnicas hipnóticas para el tratamiento del dolor
Part 3. Application of Hypnotic Techniques to the Treatment of Pain
7. Cuestiones generales en el uso de la hipnosis
General issues in using hypnosis
8. Técnicas hipnóticas
Hypnotic techniques
9. La hipnosis en la atención psicológica al dolor en niños
Hypnosis in psychological pain care of children
10. Hipnosis para el dolor en ancianos
Hypnosis for pain in the elderly
11. Ejemplos prácticos
Practical examples
Bibliografía general
Índice analítico
Parte 1. Fundamentos del uso de la hipnosis en el tratamiento del dolor
Part 1. Fundamentals of the Use of Hypnosis in the Treatment of Pain
1. Aspectos históricos del uso de la analgesia hipnótica
Historical features of the use of hypnotic analgesia
Resulta sorprendente cómo, a pesar de que desde los inicios de la humanidad se han utilizado exitosamente influencias psicológicas para el control del dolor, hoy en día el uso de la hipnosis con fines analgésicos todavía se discute y hasta niega, tanto por especialistas, como por legos, e incluso es una noticia curiosa en los periódicos. No es el objetivo de este capítulo abordar la historia de la hipnosis –sobre la cual el lector interesado podrá encontrar abundantes análisis y referencias en los numerosos textos que existen sobre este tema–. Sin embargo, considero importante resaltar momentos axiales de la historia del uso de la hipnosis en la analgesia, ya que nos ayudan a comprender el porqué del escepticismo y la desinformación que existe al respecto en la actualidad. De hecho, buena parte de la producción científica contemporánea y pasada está marcada por la necesidad de “desmitificar” la hipnosis (Vallejo, 2015).
Uno de los factores que explican esta situación es que la propia hipnosis resulta un asunto polémico, aunque –paradójicamente– sea uno de los que más interés despierta entre los profesionales de la salud y la propia población. Mitos y prejuicios a lo largo de los años han permeado este estado mental, dotándolo de atributos de esoterismo, magia, peligrosidad, etc.
El hecho de que la hipnosis (o los trucos de teatro denominados como hipnosis) se utilice como espectáculo, ha contribuido y contribuye a incrementar especialmente estos prejuicios en el contexto latinoamericano (Vallejo, 2015).
Por otra parte, como plantea Mangieri (2014, p. 102), “la performatividad de los gabinetes espiritistas tiene una conexión semiótica indudable con el discurso de la ciencia experimental (sobre todo la psicología, la física y la química de la época)”; en efecto, desde el discurso de magos y espiritistas se usa con frecuencia el término hipnosis (Vallejo, 2015). Es más, el mito del zombi, según Carcavilla-Puey, nace como “símbolo arquetípico de cierto estado psíquico morboso derivado de nuestra relación con lo inconsciente” (2013, p. 13), cuyos orígenes se remontan al tratamiento literario y cinematográfico del “lado oscuro del magnetismo animal y la hipnosis”, y hace referencia a la actuación perversa de personas con poderes naturales (el hipnotizador o “magnetizador”), o sobrenaturales (el mago).
Entre los propios profesionales de la salud pueden existir temores a practicar la hipnosis, ya sea porque compartan los prejuicios anteriormente mencionados, o bien porque tengan otros. Ejemplos de estos prejuicios son: creer que la hipnosis es intrínsecamente peligrosa, que se necesitan dotes especiales para practicarla, requiere mucho tiempo o es privativa de determinadas profesiones o especialidades (la psicología o la psiquiatría, por regla general).
Hull (1930/1931) lo planteó en un artículo pionero:
Debería recordarse que Mesmer fue contemporáneo de B. Franklin. Durante el período de un siglo y medio desde que Franklin hizo su experimento (1752), la electricidad se ha desarrollado como una de las ciencias exactas y cuantitativas que existen. Después de aproximadamente el mismo período (Mesmer propuso su teoría del magnetismo animal en 1775) encontramos que el hipnotismo en mayor parte se ha quedado en manos de charlatanes y monjes místicos. (p. 201)
Especialmente la analgesia hipnótica, como plantean Chaves y Dworkin (1997), es uno de los tópicos que resulta más dramático y misterioso. Es también uno de los argumentos que se esgrimen para fundamentar la visión de la hipnosis como un estado de consciencia especial, asociado a mitos como el del “poder del hipnotizador”, el de la “pérdida de la voluntad y el control de la persona hipnotizada”, así como los dos peligros que más se le atribuyen: el temor a quedarse “enganchado” y no poder salir de ese estado, y el temor a que la hipnosis pueda provocar algún tipo de trastorno psíquico, alteración emocional o activación de patologías “latentes”.
Por otra parte, la mayoría de los autores, al abordar el tema del desarrollo histórico de la hipnosis, establecen su origen en los albores de la historia y lo asocian a prácticas de tipo mágico-religioso que tenían algún tipo de consecuencia terapéutica. En muchos textos sobre hipnosis se encuentran referencias que atribuyen a los asirios y babilonios (5000 años a. C.) el uso de métodos hipnóticos en sus prácticas terapéuticas. También se mencionan a las culturas hebrea, hindú, china y japonesa, como herederas de prácticas que combinan la relajación, la concentración, la quietud, sonidos rítmicos y palabras para lograr reacciones sanadoras en el cuerpo y la mente (Martínez-Perigod y Grenet, 1985; González-Ordi, 2015).
Se han conceptualizado como métodos primitivos de inducción hipnótica el uso del canto rítmico, la música, el baile, palmadas monótonas, toques de tambor, etc. Se asume que generalmente tienen como finalidad favorecer los estados místicos y el éxtasis religioso (González-Ordi, 2015). Muchas de esas prácticas mágico-religiosas se mantienen en la actualidad –lo que sin duda ha contribuido a la mistificación de la hipnosis–, y están particularmente vigentes en la cultura latinoamericana. Otros autores rechazan de plano cualquier comparación de la hipnosis con tales rituales (Spanos y Chaves, 1991), en la medida en que estos reflejan pautas culturales y funciones ceremoniales con objetivos muy diferentes a las de la hipnosis actual. Es más, nótese que el término trance, que se usa como sinónimo de estado hipnótico, también se utiliza para referir el estado de éxtasis místico descrito en múltiples textos religiosos.
Sin embargo, un momento importante para intentar una explicación científica de la hipnosis suele situarse en Viena, con la publicación de los trabajos de Franz Anton Mesmer (1734-1815), quien en 1779 expuso los resultados de sus investigaciones en Memoria sobre el descubrimiento del magnetismo animal. Según esta obra, existe un fluido sutil en el universo que actúa como un medio de unión entre los hombres, así como entre estos y la tierra, y entre la tierra y los demás cuerpos celestiales. La enfermedad se originaría por una desigual distribución del fluido en el cuerpo humano y la recuperación se obtendría al restaurar el equilibrio. Mediante técnicas especiales, ese fluido podría ser canalizado, almacenado y trasmitido a otras personas, con el objeto de provocar “crisis” y curar las enfermedades por medio de “pases de manos magnéticos o energéticos”. Mesmer sostenía que el magnetismo obedecía a leyes similares a las de la electricidad, y, por esa razón, pensaba que tal fluido poseía polos, corrientes, descargas, conductores, aisladores y acumuladores, e ideó la “cubeta (baquet) magnética”, a fin de concentrar el fluido y aplicarlo en grupos de enfermos. El médico alemán utilizó sus técnicas para el tratamiento del dolor, entre otros trastornos (Chaves y Dworkin, 1997).
En 1785 se pidió al gobierno francés que nombrara varias comisiones de investigación compuestas por médicos y científicos, cuyos informes fueron desfavorables para su teoría y su práctica. Así terminó la carrera de Mesmer, quien abandonó Francia llevando consigo una fortuna que había “atraído magnéticamente” (García, en preparación). Sin embargo, Mesmer se inmortalizó y se convirtió en el eslabón histórico que enlaza las teorías antiguas y modernas del estado hipnótico. Llamó la atención del mundo occidental de la época hacia la existencia de un modo terapéutico que antes solo estuvo reservado para sacerdotes, hechiceros y magos. A partir de ese momento, puede rastrearse en la literatura científica el interés por el uso de la hipnosis para el control del dolor.
Entre otras figuras destacadas del “mesmerismo”, se halla el abate José Custodio de Faria (1756-1819), quien abrió en París un gabinete de magnetizador donde inició un curso público de “sueño lúcido”, con el cual cambió la manera en que la historia se refería al magnetismo. Retiró los imanes, las varas de hierro, los tubos de roble y la música, y re-descubrió (ya que antes lo había descubierto la segunda comisión de investigación sobre Mesmer), que el mesmerismo no tenía nada que ver con fuerzas externas actuando sobre la persona, sino con cuán receptiva era esta a la técnica de inducción. Se opuso al mesmerismo y al concepto de fluido magnético. Su sueño lúcido era una especie de sugestión terapéutica, a la cual le veía aplicaciones para la anestesia quirúrgica. Para él, solo algunos individuos eran susceptibles de adormecerse artificialmente, y a estos los llamó epoptes naturales (del griego epopte, “el que ve todo al descubierto”). En 1816 fue víctima de una burla pública, y se consagró a la redacción de su tratado De la cause du sommeil lucide ou étude de la nature de l’homme, cuya publicación pasó inadvertida. Más tarde, Bernheim, Gilles de la Tourette y Janet, sabrían reconocerle su papel como predecesor del método de la hipnosis por sugestión (García, en preparación).
Asimismo, entre los reportes tempranos del uso del “mesmerismo” para el control del dolor, sobresalen los trabajos de John Elliotson (1791–1868), y de James Esdaile (1808-1859). Elliotson era profesor de medicina del University College Hospital de Londres. Había estudiado mesmerismo con un discípulo del abate Faria, y experimentó con el “sueño magnético” para la cirugía mayor en numerosos casos. Fundó una revista, The Zoist, y un hospital mesmérico (Gezundhajt, 2007).
El cirujano James Esdaile (1808-1859) fue colaborador de Elliotson en esta revista. En 1845, a cargo de un hospital en la India, Esdaile fue pionero en el uso de la analgesia quirúrgica mediante el “mesmerismo”, lo cual coincidió con el descubrimiento del cloroformo. Un comité gubernamental valoró favorablemente su trabajo, por lo que ganó el aprecio de la población nativa. La proporción de mortalidad para la cirugía mayor en ese momento era aproximadamente del 50 %, pero en las 161 operaciones hechas por el Dr. Esdaile usando técnicas hipnóticas, la mortalidad bajó a solo el 5 %, sin ningún caso de complicaciones como resultado inmediato de la cirugía (García, en preparación). Publicó luego el panfleto The Introduction of Mesmerism as an Anaesthetic and Curative Agent into the Hospitals of India, pero a pesar de su éxito, tropezó con la oposición de los partidarios del cloroformo y de la Iglesia (Gezundhajt, 2007). Esto, probablemente, porque sus informes también fueron exagerados, tal y como demostró el propio comité gubernamental (Chaves y Dworkin, 1997).
El debate entre la anestesia farmacológica y la hipnótica fue especialmente agudo en esta época, ya que tenía como telón de fondo la “batalla de ideas” entre la naciente modernidad y el pensamiento medieval. Con respecto al dolor, en la Alta Edad Media se tenía una concepción dual, pues era visto como medio de castigo y redención. Desde la profesión médica, también existía ambivalencia sobre si debía intentar su alivio durante una intervención quirúrgica, ya que las quejas y referencias del paciente servían de guía para la intervención (Chaves y Dworkin, 1997).
La victoria de la anestesia farmacológica sobre la hipnótica se debió más a consideraciones políticas que científicas, pues al inicio no había evidencias claras de la anestesia inhalante; tanto el mesmerismo, como el óxido nitroso, fueron utilizados de manera teatralizada y como espectáculos circenses (Rey, 1993). De acuerdo con Chaves y Dworkin, “el pivote de estas consideraciones políticas se relacionaba con las implicaciones de estos métodos para la naturaleza de la relación médico-paciente” (1997, p. 7).
En esencia, tal como indican estos autores, el éxito de la anestesia inhalante se podía medir de manera más “objetiva” que el de la anestesia mesmérica, la cual depende del reporte del paciente (algo que al gremio de los médicos le interesaba pues reforzaba su posición de poder). Este interés se mantiene hasta nuestros días, y se evidencia en la búsqueda de indicadores psicofisiológicos de la anestesia hipnótica, sobre todo en el campo de la investigación.
El sueño lúcido de Faria culminó con la hipótesis de Braid del sueño nervioso. Fue John Braid –a quien muchos consideran como el “padre” de la hipnosis científica–, quien propuso el término hipnosis, el cual deriva del nombre del dios griego Hipnos, que significa “sueño”. Dado que Braid era reconocido por la profesión médica, la hipnosis ganó respetabilidad. Fue el primero en proponer un método de auto-hipnosis para el alivio del dolor basado en la fijación de la mirada (Weitzenhoffer, 1989).
De 1880 en adelante, se inició la investigación científica sistemática de la hipnosis en Francia. Casi simultáneamente, se fundaron la Escuela de Nancy y la Salpêtrière. Fue en la Salpêtrière donde Freud se inició en la hipnosis, y se plantaron las semillas que más tarde darían fruto en el psicoanálisis. Sin embargo, el propio Freud hizo una serie de objeciones a la hipnosis que perjudicaron su naciente aceptación en los medios académicos. Algunos de esos criterios, insostenibles en la actualidad, planteaban que los resultados terapéuticos eran poco duraderos, y el hipnotismo, una técnica no causal. Durante casi dos decenios la hipnosis quedó relegada en beneficio del psicoanálisis, con excepción de su uso en la Unión Soviética.
Ya en las primeras décadas del siglo xx, el fisiólogo y Premio Nobel Iván Petróvich Pávlov (1849-1936), consideraba al estado hipnótico una condición de “inhibición cerebral”. Esta teoría de Pávlov fue muy fructífera en su tiempo y produjo eventualmente la hipótesis según la cual el estado hipnótico vendría a ser como un sueño “parcial”, del cual se está virtualmente “saliendo”, es decir, un sueño en un franco estado de regresión (García, en preparación; Sarbin y Coe, 1972).
Un suceso dramático precipitó la vuelta de la hipnosis a la escena médica occidental: la Primera Guerra Mundial. La ingente cantidad de heridos, principalmente soldados aquejados de lo que se dio en llamar la “neurosis de guerra”, hizo imposible el tratamiento masivo desde el punto de vista psiquiátrico. Por otro lado, las autoridades militares necesitaban de nuevo a los combatientes cuanto antes en los campos de batalla.
La hipnosis también se usó por varios dentistas durante la guerra como anestesia. Esto situó la hipnosis en una posición de respeto que no había tenido durante años, y a partir de entonces comenzó a ser reconicida por la medicina de manera oficial, aunque los anestesistas le prestaron poca atención. Solo hasta 1955 la British Medical Association declaró:
Hay un lugar para el hipnotismo en la producción de la anestesia o analgesia para la cirugía y las operaciones dentales, y en algunos sujetos es un método efectivo para el alivio del dolor en el parto sin alterar el curso normal del trabajo de parto. (Wobst, 2007, p. 1129)
En 1958, la Asociación Médica Americana siguió ese mismo camino. Se establecieron sociedades de hipnosis clínica y experimental, con investigaciones y publicaciones, así como cursos de hipnosis en facultades de medicina de Estados Unidos e Inglaterra. En varias universidades de importancia se establecieron laboratorios de investigación con fuerte apoyo económico de gobiernos y fundaciones. Actualmente, la tendencia a promover la sedación consciente en anestesia ha vuelto a despertar el interés en la hipnosis, y la hipnoanalgesia emerge como una combinación de técnicas hipnóticas y farmacológicas que ha encontrado su espacio en la práctica cotidiana de muchos especialistas (Wobst, 2007).
Las relaciones de la hipnosis y la psicología han sido (y continúan siendo) complejas. Según Neubern, “pueden ser comprendidas como un proceso que se inició con el entusiasmo y terminó en ostracismo” (2006, p. 347).1 Sanz (2012) coincide con Neubern (2006) en que las instituciones involucradas en la formación psicológica no ofrecen información sobre acontecimientos históricos relevantes de la relación entre psicología e hipnosis porque, entre otras razones, pueden poner en crisis determinados modelos de la psicología clínica, dando lugar a reformulaciones fundamentales en términos de prácticas institucionales y principios epistemológicos.
Sin embargo, tras los trabajos de T. X. Barber y su revisión de la literatura sobre hipnosis y dolor (1959, 1963), se incrementó el interés, pues según Chávez “la hipnosis se posicionó en las corrientes principales de la Psicología Social” en Norteamérica (Pearce, 2005). También tuvo un fuerte impacto en el acercamiento entre hipnosis y psicología, el trabajo de laboratorio de E. R. Hilgard (1969, 1975).
La evidencia acumulada acerca de la eficacia de la hipnosis en el tratamiento del dolor, al abrir las puertas a los hipnotistas expertos a servicios e instituciones de salud, influye también en que la academia sea cada vez más consciente de la necesidad de recuperar la hipnosis para el arsenal de herramientas de intervención psicológica. Así, en los últimos tiempos se producen cada vez más esfuerzos institucionales orientados a avalar la formación en hipnosis desde las facultades de psicología, como, por ejemplo, el Diploma de Especialización en Hipnosis Clínica que imparte la Universidad de Educación a Distancia de España (uned).
La complejidad de la relación entre psicología e hipnosis se enmarca también en el hecho de que el control del dolor mediante influencias psicológicas no se consigue exclusivamente con este estado mental. Chaves (1993) reporta informes que datan de inicios del siglo xx, sobre control del dolor mediante conversaciones del médico con el paciente. Sin embargo, es la definición actual de dolor que planteó la International Association for Study of Pain (iasp), derivada de los avances logrados en la década de 1970 en neurofisiología, la que abrió las puertas a la intensa investigación sobre la eficacia de las técnicas psicológicas de tipo cognitivo-comportamental para el tratamiento de diversos tipos de dolor. Esta definición conceptualiza el dolor como “una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a una lesión hística presente o potencial o descrita en términos de la misma” (iasp, 1979, p. 250).
Como ya hiciera notar Chaves (1993), la relación entre el control del dolor mediante la hipnosis y mediante las técnicas cognitivo comportamentales ha sido fundamentalmente ignorada. Por consiguiente, la investigación en estos dos dominios avanza a lo largo de caminos paralelos, aunque no es raro encontrar en la literatura descripciones de técnicas conceptualizadas como “cognitivo-conductuales”, las cuales solo se diferencian de los procederes hipnóticos en el hecho, justamente, de que no han sido conceptualizadas como “hipnosis”.
Algunos autores han intentado llamar la atención sobre los puntos de contacto y diferencias entre las terapias hipnóticas y las comportamentales. Kroger y Fezler (1976), por ejemplo, muy pronto presentaron un modelo que integraba los aportes de la hipnoterapia con la modificación de conducta y los enfoques psicodinámicos. Asimismo, Spanos y T. X. Barber (1976), y en España Capafons y Amigó (1993a). Este es un proceso que continúa en la actualidad (Elkins, Johnson y Fisher, 2012).
Chapman (2006) considera que las barreras que obstaculizan esta integración son la visión sobre el inconsciente, la falta de acuerdo entre las definiciones de hipnosis y de las propias terapias de conducta, y la limitada comprensión de la hipnosis como un tratamiento adyuvante a la terapias cognitivo-comportamentales. Si bien estos temas serán abordados con mayor profundidad en otros capítulos de este texto, baste decir por ahora que en este intento de integración puede vislumbrarse un porvenir prometedor, de manera que en la práctica se utilicen al máximo los recursos psicológicos –hipnosis incluida–, con el propósito de potenciar el alivio del dolor y el bienestar humano.
Lamentablemente, en el tema de la historia de la hipnosis, como en tantos otros, es escasa la bibliografía latinoamericana accesible. Aunque se reportan publicaciones sobre uso de la hipnosis para control del dolor desde finales del siglo xix en diversos países como Cuba (Espinosa, Pérez y Reyes, 2008), México (Vallejo, 2015), Colombia (Villar-Gaviria, 1965) y Argentina (Vallejo, 2014), los artículos y textos de los autores de nuestro medio son difíciles de localizar mediante los sistemas de búsqueda más usados en la actualidad.
Las limitaciones de las bases de datos para generar conocimiento fidedigno sobre la ciencia en los países en desarrollo ha sido reconocida (Manzano-Arrondo, 2010). En una investigación que tuvo como objetivo identificar las tendencias en las publicaciones latinoamericanas en psicología del dolor, y en la que se utilizó la metodología de revisión sistemática cualitativa para analizar la base de datos psicodoc (Martín-Carbonell, 2014), solo se encontraron artículos de autores de siete países, concentrándose la mayor productividad en Brasil, lo que se puede explicar, entre otras razones, por el auge que ha cobrado la psicología de la salud en este país (Seiji, Spink y Bernardes, 2012).
Es una importante tarea pendiente profundizar en la historia de los aportes que se han realizado a la hipnosis para el tratamiento del dolor desde nuestro continente. Dada la escasa información disponible, vale la pena revisar –de manera breve– la historia de la hipnosis en Cuba, pues tuvo la peculiaridad de que quienes la introdujeron y popularizaron fueron médicos y odontólogos, lo que puede explicar que haya sido relativamente bien aceptada en los círculos de profesionales de la salud y exista una tradición de su uso en el tratamiento del dolor.