Czytaj książkę: «Ambliopía desde la optometría pediátrica»


Bermúdez Ruiz, Martha Luz
Ambliopía desde la optometría pediátrica / Martha Luz Bermúdez Ruiz. -- Bogotá: Ediciones Unisalle, 2015.
136 páginas: ilustraciones; 21 cm.
ISBN 978-958-8844-91-6
1. Optometría pediátrica 2. Ambliopía - Tratamiento 3. Ojos - Errores de refracción 4. Enfermedades de la retina
I. Tít.
617.755 cd 21 ed.
A1484119
CEP-Banco de la República-Biblioteca Luis Ángel Arango
ISBN: 978-958-8844-91-6
Primera edición: Bogotá, D. C., abril del 2015
© Derechos reservados, Universidad de La Salle
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Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro por cualquier procedimiento, conforme a lo dispuesto por la ley.
Contenido
Introducción
Ambliopía y desarrollo visual
Test de la historia clínica del paciente ambliope
Conducta de manejo
Bibliografía
Índice de figuras
Figura 1.Cambios posnatales de los principales elementos del ojo como sistema óptico
Figura 2.Sistema magnocelular (“dónde”) y sistema parvocelular (“qué”)
Figura 3.Supresión de imagen
Figura 4.Columnas de dominancia en la corteza
Figura 5.Escotoma de supresión
Figura 6.Endotropía izquierda
Figura 7.Mecanismo de supresión en hipermetropía
Figura 8.Ambliopía por deprivación
Figura 9.Ptosis
Figura 10. Deprivación visual: catarata unilateral
Figura 11. Test de sensibilidad al contraste de Pelli-Robson
Figura 12. Evaluación de la fijación mediante oftalmoscopia
Figura 13. Fijación excéntrica nasal en endotropía izquierda
Figura 14. Tipos de fijación
Figura 15. Oftalmoscopio utilizado para la valoración de la fijación
Figura 16. Test de Randot para evaluar la estereopsis
Figura 17. Test CVTME
Figura 18. Optotipo de Snellen
Figura 19. Optotipo Lea Symbols
Figura 20. Optotipo LogMAR (Bailey-Lovie)
Figura 21. Endotropía alternante fija (ojo derecho)
Figura 22. Endotropía alternante fija (ojo izquierdo)
Figura 23. Test Face Dot
Figura 24. Conversión del test Face Dot
Figura 25. Test Lea Gratings
Figura 26. Conversión del test Lea Gratings
Figura 27. Test de dibujos de Kay
Figura 28. Test de Cardiff
Figura 29. Test de Sheridan Gardiner
Figura 30. Test HOTV
Figura 31. Optotipo LogMAR
Figura 32. Cartilla ETDRS
Figura 33. Test de la E direccional
Figura 34. Test de Hirschberg centrado
Figura 35. Test de Hirschberg
Figura 36. Cover Test en endotropía
Figura 37. Cover Test unilateral
Figura 38. Cover Test unilateral (endotropía alternante)
Figura 39. Tipos de fijación
Figura 40. Endotropía derecha
Figura 41. Retinoscopia de Merchán
Figura 42. Retinoscopia de Mohindra
Figura 43. Prescripción de la corrección
Figura 44. Endotropía totalmente acomodativa (o refractiva)
Figura 45. Terapia pleóptica
Figura 46. Oclusión directa
Figura 47. Penalización óptica
Figura 48. Diseño usado en terapia activa
Figura 49. Diseño usado en entrenamiento perceptual
Figura 50. Terapia activa: fast pointing
Figura 51. Diseño usado en entrenamiento perceptual
Figura 52. Estimulador CAM
Figura 53. Pelota de Marsden
Figura 54. Cheiroscopio
Índice de tablas
Tabla 1.Cambios en los elementos del sistema óptico del ojo
Tabla 2.Prevalencia de errores refractivos según un grupo étnico
Tabla 3.Prevalencia del astigmatismo
Tabla 4.Evolución de algunos procesos implicados en el desarrollo del sistema visual
Tabla 5.Desarrollo de la función visual
Tabla 6.Incidencia de ambliopía según la magnitud y el tipo de anisometropía
Tabla 7.Riesgo de ambliopía por anisometropía
Tabla 8.Clasificación de la ambliopía según su severidad
Tabla 9.Ambliopía según la diferencia en agudeza visual de ambos ojos y el optotipo utilizado
Tabla 10.Agudeza visual según edad del niño y test empleado
Tabla 11.Valoración de la preferencia de fijación
Tabla 12.Comparación entre diferentes conductas de manejo y sus respectivos resultados
Tabla 13.Evaluación del tratamiento de ambliopía en pacientes entre 7 a < 18 años de edad
Tabla 14.Pronóstico de la ambliopía según edad de aparición e instauración del tratamiento
Tabla 15.Manejo de la terapia de oclusión según la evolución de la agudeza visual
Tabla 16.Lineamientos para la prescripción de corrección en niños pequeños en isometropía
Tabla 17.Lineamientos para la prescripción de corrección en niños pequeños en anisometropía
Tabla 18.Guía de prescripción para niños entre los 2 y los 3 años de edad considerando el nivel de anisometropía
Tabla 19.Periodo de oclusión según severidad de la ambliopía
Introducción
Este trabajo desarrolla un tema fundamental en el campo de la optometría pediátrica: la ambliopía, que es la limitación visual más común en la infancia (Rutstein y Daum, 1998) y afecta entre el 2,0 % y el 2,5 % de la población (Von Noorden, 1995). Reconocer esta realidad es responsabilidad del optómetra en su ejercicio profesional, tanto en acciones de prevención como de manejo y tratamiento.
Se parte del desarrollo del sistema visual asociado al proceso de emetropización, que se refleja en la evolución del error fisiológico, varía según el grupo étnico y se modifica con el crecimiento del niño. Luego se presentan las alteraciones de la función visual, se reseñan características de la ambliopía, se señalan los test indispensables para su diagnóstico y se indican diferentes modos de tratamiento.
Relacionar el desarrollo de la función visual con elementos que son potencialmente ambliogénicos brinda un marco de referencia que pretende facilitar el manejo adecuado del paciente pediátrico, mediante una intervención efectiva y oportuna.
El tema de este libro se ha construido con base en conceptos emitidos en textos y artículos actualizados; por ello se muestran diferentes posturas, algunas controversiales, y la estructura se organiza de manera tal que facilite la comprensión por parte del lector.

Ambliopía y desarrollo visual
La ambliopía se define como el déficit de visión, principalmente de agudeza visual, no corregible inmediatamente con anteojos, en ausencia de patología ocular. Es ocasionada por la interrupción del desarrollo visual normal (Moseley y Fielder, 2002) durante un periodo sensitivo en la infancia (Stanković, 2011).
Según Evans et al. (2011), la ambliopía es la pérdida visual ocasionada por un obstáculo en el desarrollo normal de la visión. Para ilustrar esta definición es importante considerar al ojo como un sistema óptico, cuyos componentes cambian con la edad y permiten la evolución del estado refractivo y el progreso en la función visual. Este conocimiento facilita la detección de alteraciones que, al ser intervenidas oportunamente, favorecerán el desarrollo del niño.
EL OJO COMO SISTEMA ÓPTICO
El ojo como sistema óptico sigue un proceso activo de desarrollo durante el primer año de vida del niño. Durante este periodo se experimentarán los cambios más significativos en la longitud axial y en el poder de sus principales elementos refringentes: la córnea y el cristalino (Harvey y Gilmartin, 2004). La tabla 1 y la figura 1 ilustran cómo a medida que la longitud axial aumenta, la córnea y el cristalino disminuyen su poder para buscar la emetropía.
Tabla 1. Cambios en los elementos del sistema óptico del ojo
| Parámetro | Recién nacido a término | Seis meses de edad | Adulto |
| Longitud axial | 16,8 mm*,** | 20,00 mm | 23,6 mm*,** |
| Poder de la córnea | 51,2 D** | 43,00 D | 43,5 D* |
| Poder del cristalino | 34,4 D** | -- | 18,8 D |
* Según Taylor (1990); ** según Gordon (1985). Los cambios en el poder de los elementos refringentes y la longitud axial forman parte del proceso activo de emetropización que busca la formación de la imagen en la retina.
Fuente: elaboración propia.
Figura 1. Cambios posnatales de los principales elementos del ojo como sistema óptico

Nota: se muestra en esta figura la disminución en el poder, la curvatura y el grosor de la córnea y el cristalino, y el aumento en la longitud axial.
Fuente: elaboración propia a partir de Grillo, Bonfigli y Alonso (s. f.).
EVOLUCIÓN DEL ESTADO REFRACTIVO FISIOLÓGICO
El mecanismo de retroalimentación activo permite el crecimiento coordinado de los componentes ópticos del ojo y produce un valor refractivo que se modifica con la edad, hasta alcanzar la emetropía (Leat, 2004). En palabras de Harvey y Gilmartin (2004), “la experiencia visual guía al estado refractivo hacia la emetropía”. Para que este proceso funcione, es necesaria una estimulacion visual normal; por tanto, cualquier deprivación en la vida temprana impedirá la emetropización.
Los estudios acerca de la evolución del estado refractivo temprano han mostrado hipermetropía de 2,00 D (±2,00) en el recién nacido a término (Harvey y Gilmartin, 2004; Moore, Lyons y Walline, 1999). La prevalencia de la hipermetropía mayor de +3,25 D disminuye después del año de edad (Moore et al., 1999), hasta alcanzar la emetropía alrededor de los 6 años de edad (Harvey y Gilmartin, 2004). La tabla 2 ilustra los resultados de diferentes investigaciones acerca de la prevalencia de los defectos refractivos y la magnitud en distintos grupos étnicos.
La hipermetropía de magnitud moderada o alta durante la infancia está asociada a valores significativos de astigmatismo que tienden a disminuir cuando el niño alcanza los 5 años de edad (Moore et al., 1999); por tanto, la presencia de astigmatismo es mas común en niños que en adultos. Los valores significativos son comunes en niños menores de 3,5 años; su prevalencia disminuye sustancialmente a partir de esta edad, por lo que los 3,5 años de edad se consideran un elemento de referencia importante para valorar la evolución de esta ametropía.
Tabla 2. Prevalencia de errores refractivos según grupo étnico
| Investigador(es) | Grupo étnico | Edad | Hipermetropía | Prevalencia(%) |
| Kleinstein et al. | Hispanos | 5-17 años | ≥ +1,25 | 12,7* |
| Cook y Glasscock | Blancos | Recién nacidos | ≥ +4,00 | -- |
| Dzen | Caucásicos | -- | ≤ +1,00+1,00-+2,00+2,00-+3,00 | 27,033,010,0 |
| Dzen | Chinos nativos | -- | ≤+1,00+1,00-+2,00+2,00-+3,00 | 23,016,03,5 |
Nota: según se desprende de la tabla, el grupo de niños caucásicos presenta la mayor prevalencia de hipermetropía.
Fuente: elaboración propia a partir de Rosenbloom y Morgan (1990) y Kleinstein et al. (2001).
En Colombia se encuentran astigmatismos hipermetrópicos compuestos o mixtos con valores inferiores a 1,50 D en el componente esférico y a 2,50 D en el cilíndrico, en niños menores de un año de edad evaluados mediante retinoscopia dinámica (Bermúdez, 2003).
Solo el 8% de los niños entre los 5 y los 7 años de edad presentan astigmatismos mayores a 0,75 D, con orientación de eje con la regla. La orientación del astigmatismo está asociada al grupo étnico, y allí es más común el astigmatismo con la regla en niños chinos (Sato, citado en Harvey y Gilmartin, 2004). Aunque el rango de normatividad para el astigmatismo es difícil de cuantificar (Taylor y Joyt, 2005), la tabla 3 busca ilustrar la magnitud de acuerdo con los resultados obtenidos por diferentes autores.
Tabla 3. Prevalencia del astigmatismo
| Investigador(es) | Rango de edad | Astigmatismo (en dioptrías) | Número de sujetos | Técnica |
| Santonastaso | 0-1 año | 1,00-2,00 | 108 | Refracción con atropina |
| Howland | 0-1 año1-2 años2-3 años3-4 años4-5 años | ≥1,00 ≥1,00 ≥1,00 ≥1,00 ≥1,00 | 117 61 29 60 70 | -- |
| Mohindra | 0-4 semanas 33-64 semanas 129-256 semanas | ≥1,00 ≥1,00 ≥1,00 | 48 50 81 | Refracción no ciclopléjica |
| Ingram | 0 año 3-5 años | ≥1,50 ≥1,50 | 1648 1648 | Refracción con ciclopentolato al 1% |
| Fulton | 0-1 año 2-3 años | ≥1,00 ≥1,00 | 133 94 | Refracción con ciclopentolato al 1% |
| Mayer et al. | 1-48 meses | ≥1,00 | 514 | Refracción bajo cicloplejia* |
| Kleinstein et al. | 5-17 años | ≥1,00 | 2523 | Autorrefracción bajo cicloplejia** |
Fuente: elaboración propia a partir de Rosenbloom y Morgan (1990)*, Mayer et al. (2001)** y Kleinstein et al. (2001).
DESARROLLO DE LA FUNCIÓN VISUAL
De forma paralela a la evolución del ojo como sistema óptico y al cambio del estado refractivo en el proceso de emetropización, se presentan cambios anatómicos y fisiológicos en el sistema visual que se reflejan en la maduración de la función visual. La formación de la imagen comienza con la luz que, después de atravesar los elementos refringentes, activa los fotorreceptores, que traducen el estímulo luminoso en señal eléctrica. Los fotorreceptores no están distribuidos de manera uniforme: la retina central es rica en conos y es la encargada de inspeccionar detalles, en tanto la zona periférica tiene mayor número de bastones.
El impulso nervioso es conducido a través de los axones de las células ganglionares, que convergen en la papila y forman allí el nervio óptico que se dirige al quiasma. En este punto, las fibras nasales procedentes de cada ojo se entrecruzan, mientras que las temporales no lo hacen. Desde el quiasma, el tracto óptico se encamina hacia el cuerpo geniculado lateral, formado por seis capas y por una adicional situada debajo de ellas: la capa koniocelular. Las dos primeras reciben información de las células ganglionares Y, que captan señales procedentes de extensas zonas de la retina periférica y forman parte del sistema magnocelular. Las cuatro capas restantes reciben información transmitida por las células ganglionares X, que predominan en la región retiniana central y conforman el sistema parvocelular.
La mayoría de células geniculadas se proyectan a láminas parvorreceptoras y magnorreceptoras en la capa IV de la corteza, en el lóbulo occipital, que realiza el análisis cortical de los diferentes atributos del objeto, por la selectividad de la repuesta neuronal a estímulos de color, contraste, resolución espacial, movimiento, direccionalidad y estereopsis. Desde la corteza estriada, las vías magno- y parvocelulares divergen a regiones extraestriadas: la magnocelular se dirige hacia la región parietooccipital y la parvocelular, a la zona temporoccipital (Isenberg, 1994).
Como se muestra en la figura 2, el sistema parvocelular es el encargado de identificar y procesar la información sobre las características precisas del objeto: el “qué”, que hace referencia a la discriminación aguda de dos puntos, las altas frecuencias espaciales, el color y la estereopsis fina (Wright, 2000). Su desarrollo normal exige un estímulo perfectamente enfocado, y su alteración repercute en el desarrollo de la visión espacial, mediada por este sistema, y ocasiona la ambliopía (Isenberg, 1994). Las neuronas del sistema magnocelular son sensibles a la dirección, la velocidad y el movimiento, en un rango amplio de disparidades binoculares; ello permite la localización y el seguimiento de objetos, por lo que se conoce como la vía “dónde” (Isenberg, 1994).
Figura 2. Sistema magnocelular (“dónde”) y sistema parvocelular (“qué”)

Fuente: elaboración propia a partir de Isenberg (1994).
Los cambios anatómicos y fisiológicos que tienen lugar durante los primeros 6 a 12 meses de vida están relacionados directamente con la mejoría de la función visual durante ese periodo; mientras que la maduración de la vía visual se realiza de forma paralela e influye en cada uno de sus componentes y, por tanto, en el desarrollo de todo el sistema (tabla 4).
Tabla 4. Evolución de algunos procesos implicados en el desarrollo del sistema visual
| Proceso | Evolución | |
| Foveola | Densidad de conos/área a nivel adulto: 4.° año | 15-45 meses* |
| Sinaptogénesis | Duplicación 8.° mes** | Decrece a nivel adulto: 11 años** |
| Mielinización | -- | Continúa hasta el 2.° año de edad*,** |
Nota: la duración del periodo de sinaptogénesis podría estar relacionado con la posibilidad de mejoría en el paciente ambliope.
Fuente: elaboración propia a partir de Taylor (1990)* y Harvey y Gilmartin (2004)**.
La retina central es inmadura en el nacimiento y continúa su proceso de evolución posnatalmente, entre el nacimiento y el primer año de edad; su desarrollo depende del cambio que experimentan los fotorreceptores en la fóvea: hay migración de conos y aumenta su condensación por área a medida que disminuye el grosor; se alcanza así la densidad a nivel adulto a los 4 años de edad (Harvey y Gilmartin, 2004).
Estos cambios se reflejan en la mejoría de la agudeza visual, la sensibilidad al contraste, la agudeza Vernier y la discriminación de la saturación y longitud de onda. En este periodo, la evolución de la agudeza visual (AV) experimenta los cambios más marcados (Isenberg, 1994), proceso que continúa hasta los 3-5 años de edad (Daw, 2006).
En la corteza, las columnas de dominancia integran los impulsos de ambos ojos a las 6 semanas de edad, y la mielinización de la vía visual comienza en el décimo mes de posconcepción, hasta alcanzar el nivel adulto a los 2 años de edad (Harvey y Gilmartin, 2004; Gilmartin, 2004). Por su parte, la sinaptogénesis se incrementa hasta los 8 meses de edad y disminuye lentamente a la edad de 11 años (Rosenbloom y Morgan, 1990). La tabla 5 resume el desarrollo de los principales componentes de la función visual.
Tabla 5. Desarrollo de la función visual

Nota: el niño de 6 meses de edad ha alcanzado el nivel adulto en la mayoría de sus funciones visuales.
Fuente: Wright (1995)* y Harvey y Gilmartin (2004)**.