Czytaj książkę: «Amplitud de movimiento (Color)»

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Amplitude de movimiento

Mario Di Santo


Ilustraciones: Juan Colombato

Diseño cubierta: David Carretero

© 2012, Mario Di Santo

Editorial Paidotribo

http://www.paidotribo.com

E-mail: paidotribo@paidotribo.com

Primera edición:

ISBN: 978-84-9910-081-4

ISBN EPUB: 978-84-9910-823-0

BIC: WS

Fotocomposición: Editor Service, S.L.

Diagonal, 299 – 08013 Barcelona

Índice

Agradecimientos

Prefacio

Introducción

Capítulo 1.Aspectos conceptuales introductorios

Capítulo 2.Importancia de la flexibilidad

Capítulo 3.Factores que influyen sobre la amplitud de movimiento

Capítulo 4.Flexibilidad y tejido conectivo extrafibrilar

Capítulo 5.Los componentes sarcoméricos como factores limitantes de la amplitud de movimiento

Capítulo 6.Bases neurofisiológicas de la flexibilidad

Capítulo 7.Métodos y técnicas para el desarrollo de la flexibilidad

Capítulo 8.Entrenamiento de la flexibilidad

Capítulo 9.Flexibilidad y entrenamiento deportivo

Capítulo 10. Evaluación de la flexibilidad

Capítulo 11. La flexibilidad en las salas de musculación

Capítulo 12. Flexibilidad y gimnasia aeróbica

Capítulo 13. Los estiramientos en el tratamiento de lesiones

Capítulo 14. Los estiramientos en las enfermedades crónicas

Capítulo 15. Los estiramientos y el equilibrio tónico-postural

Capítulo 16. Niñez y amplitud de movimiento

Capítulo 17. La flexibilidad en la prepubertad (11 y 12 años), pubertad (13 y 14 años) y adolescencia (15-18 años)

Capítulo 18. La flexibilidad en el adulto mayor

Capítulo 19. Los estiramientos básicos

Capítulo 20. Los estiramientos para deportes gimnásticos

Conclusión

Bibliografía

Agradecimientos

No reconozco tarea más difícil pero, tampoco, tan grata como la de recordar a todos aquellos que han contribuido desinteresadamente a permitir que este libro sea una realidad. Valgan, por anticipado, mis sinceras disculpas a quienes, probablemente muchos, aquí no figuren. La lista sería, evidentemente, interminable y, con seguridad, los aportes realizados lo acreditarían justificadamente. No obstante, y por lo pronto, vaya aquí mi infinito agradecimiento a las siguientes personas:

■ A mi hija Juliana y a mi hermana Mónica, respaldo inquebrantable en días y noches de insomnio trabajando en el texto. Igualmente a mi hermano Diego y a su hermosa familia: Ana, Mica, Lula y Chiarita. Son mi sangre y con eso es ya más que suficiente para estar agradecido. Y por supuesto a mis padres que, a pesar de su ausencia, continúan más que vivos en mis representaciones cotidianas... todos los días, sin excepción.

■ A mi amor Anita y a su familia toda: Marta, Natasha, Marcelo, Diego, Marisa, Carol, Matías, Julieta y Bolita. Quizá no lo sepan y muy probablemente ni lo imaginen, pero han representado para mí todo, y mucho más aún, de lo que hace falta para estar contento, es decir, contenido. Entiendo que la vida en familia no es una obligación, sino una opción y un derecho, y que, por cierto, mucha gente puede ser, y de hecho lo es, muy feliz sin ella. Sin embargo, para mí la experiencia de su cercanía ha sido y sigue, por suerte, siendo extraordinaria.

■ A mis queridos colaboradores Marito Oliva, Pablito Perea y Hernán “Bocha” Borda, Franco Papini, Emmanuel Ruarte, Nicolás López, Leonardo Blanc, Victoria Tuninetti y Pamela Bergesse, por las largas horas de trabajo compartidas y las apasionadas discusiones establecidas alrededor de temas a los cuales estamos agradecidos; por ellos, por los temas que siempre nos interesaron y atraparon, nos conocimos, unimos y aún permanecemos bellamente cautivos en la increíble aventura del conocimiento.

■ A los profesores y amigos Alfredo López, Marcelo Bolognese, Alfredo Harodich, Carlos Magallanes, Luis Antoniazzi, Diego Fonti, Héctor Lascano, Fernando Bianco, Cristian Uema, Emilio Mazzeo, Javier Leoni, Lalo Valle, Martín Barbeito, Gabriel Del Campo, Leandro Lardone, Pablo Garrone, Darío Cappa, Mauricio Moyano, Alejandro Beltramino, Adrián Baralle y muchos otros con quienes los tiempos compartidos de trabajo, entrenamiento, ideas y amistad me han permitido reafirmar la convicción de que difícilmente pueda encontrarse alianza más hermosa en la vida que la de docencia, movimiento y filosofía.

■ A mis profesores: Roberto Mario Tulisse, Juan Carlos Higa, Hugo Pelatto, Carlos Lima, Sergio Sánchez, José Ramón Pérez, Fabián Mié, Víctor Hugo Ferreyra, Raúl Alberti y muchos otros. Si bien un par de ellos están en el otro lado del mundo y otro par nos abandonaron hace poco, su presencia e inhabitación son gravitantes. Soy un confeso agradecido de mis formadores, tanto de aquellos que se lo propusieron como de los que no.

■ A todos mis alumnos, sin excepción: los del Instituto del Profesorado de Educación Física de Córdoba, los del Profesorado de Educación Física de Quality, Gym & Water, y los de los distintos cursos impartidos por todo nuestro país y por el extranjero. Gracias por su paciencia y por sus inquietudes. Sólo en virtud de sus dudas y preguntas es que podemos volver a casa y no tener más remedio que bucear en la biblioteca y pensar detenidamente sobre cuestiones hasta el momento insospechadas.

■ A los distintos deportistas, equipos y alumnos con quienes tuve la dicha de compartir momentos de entrenamiento y aprendizaje. Gracias por su confianza, ansias de progreso y paciencia.

■ Al contador Ricardo Taier, por brindarme abiertamente un espacio donde poder desarrollar con libertad diferentes propuestas de trabajo y por colaborar directamente con la producción de este libro. Igualmente a Gabriela Pirani, Antonella Yacobelli y Ana Kupferberg, por su paciente colaboración en las fotografías.

■ Al Dr. Julio Ferreyra, al Dr. José Amayo, al Dr. Pascual Villiarolo, a los cinesiólogos Antonio Di Pietro y Guillermo García, y muy particularmente a las Licenciadas en Nutrición Karina Fuks y Sandra Sartor, por colaborar derivando pacientes y alumnos, compartir material bibliográfico y apasionantes diálogos profesionales.

■ Al matutino “La Voz del Interior”, principal periódico de mi ciudad, y muy especialmente a su director de la sección “Deportes”, mi amigo Joaquín Balbis, por gentilmente haber cedido algunas fotografías para ilustrar esta obra.

Prefacio

Quizás el lector pueda pensar que quien realiza la presentación de un libro pueda caer en la tentación de sobredimensionar la importancia del mismo o del autor. Reconociendo tal tentación, asumo el compromiso de escribir las siguientes líneas cuidándome de evitarla.

El Prof. Mario Di Santo pone a disposición una obra que aborda, con absoluta consistencia y coherencia, el estudio de la flexibilidad desde las tres grandes perspectivas que complementan todo conocimiento: amplitud, profundidad y actualidad. La concreción de este trabajo ha sido el resultado de varios años de estudio, investigación, experimentación y aguda reflexión; reflexión que no se ha limitado a los aspectos meramente fisiológicos y metodológicos que permiten el desarrollo de esta capacidad motora, sino que ha discurrido por dimensiones mucho más complejas y menos exploradas como son las neurociencias y los fundamentos biológicos y filosóficos de la conciencia. Es importante señalar que el Prof. Di Santo no es sólo un excelente teórico del área del entrenamiento y la rehabilitación, sino que toda su propuesta –en muchos aspectos, de propia autoría e innovadora– se fundamenta y completa en el día a día de su desempeño profesional.

Tengo plena convicción de que leyendo este libro y al igual que sucedió conmigo, el lector descubrirá en la flexibilidad la puerta de entrada hacia un mundo infinitamente más rico y fascinante de lo que había imaginado.

Como colega y amigo personal de Mario, siento la necesidad de finalizar este prefacio destacando, no sólo su indiscutible capacidad –la cual se evidencia claramente en la lectura de la obra– sino, y muy especialmente, su noble y humilde condición humana.

En síntesis, la previa lectura del texto y el conocimiento del autor me acreditan para recomendar este libro como indispensable para todo aquel que desee comprender los fundamentos teóricos de la flexibilidad y se proponga utilizar la extensa gama de herramientas metodológicas que existen –y se han ampliado a partir de ahora– para el desarrollo y entrenamiento de la misma.

Deseo para este libro el éxito que merece y felicito a su autor por esa cualidad que siempre lo ha identificado: pensar y sentir, y ayudar a otros a pensar y sentir.

Gracias profe, gracias colega, gracias amigo.

Prof. Dr. Carlos Magallanes

Introducción

Las introducciones casi siempre son muy aburridas. La mayoría de los lectores las saltan sin el menor remordimiento y no es difícil entender porqué. Por consiguiente, trataremos de ser breves.

La amplitud de movimiento alude a una dimensión cuya magnitud sería imposible de abarcar en un solo tratado. Tanto desde el punto de vista teórico como desde la perspectiva práctica, este fascinante tema permite expandir ilimitadamente las fronteras de la investigación y la creatividad. De hecho, bajo ningún concepto pretendemos en este trabajo analizar la totalidad del mismo y, lógicamente, lo que presentamos no es otra cosa que un recorte, arbitrario como todos, pero que representa fielmente aquellas inquietudes que nos asaltaron en los últimos años de dedicación a esta problemática.

Tal como podrá apreciarse a lo largo de la lectura de los distintos capítulos, la plataforma que sostiene toda la propuesta es netamente fisiológica. No obstante, el propósito no es otro que el metodológico. Nuestro deseo radica principalmente en instrumentar al lector con herramientas didácticas lo suficientemente claras y viables en su aplicación práctica a la hora de prescribir estiramientos. Aspiramos a aportar una metodología que se desprenda coherentemente de la fisiología y que invite, al mismo tiempo, a la modificación creativa y a la reflexión crítica. A pesar del intento abnegado por evitarlo, una inclusión mínima y moderada de breves ocurrencias filosóficas también está presente a lo largo de este trabajo. La consideración del problema del cuerpo y del tono muscular y la realidad de la injusticia social del mundo en que vivimos impiden que sea de otra manera.

A decir verdad, nos resistimos enfáticamente a la idea de “estructura de la obra”. No de todas, pero sí de ésta. No pretendemos construir un edificio, sino más bien un barrio. En ellos, a pesar de un diagrama inicial más o menos rígido, los avatares de las circunstancias, las decisiones humanas y los vientos del destino terminan por configurar una forma casi siempre compleja, pero muy distinta a la que se tenía planificada en un principio. No siempre, pero, a veces, mucho más bella... por cierto. Algo similar ocurre con este libro. El mismo está compuesto por 20 capítulos más una conclusión, verificándose, sin duda, una relación entre ellos, pero a los efectos meramente didácticos de facilitar su lectura y comprensión. Pasemos, entonces, ligeramente revista a sus principales contenidos.

El primer capítulo no es otra cosa que una introducción y presentación general del tema, pero rescatando importantes discusiones relativas a lo que los términos de flexibilidad y amplitud de movimiento suelen significar para la mayoría de sus usuarios. Cuando los profesionales de una asignatura nombran las mismas cosas con términos diferentes, el entendimiento, la comunicación y el progreso se enlentecen inevitablemente. Algo así ocurre con toda nuestra Educación Física. Con la flexibilidad sucede también y abrigamos la esperanza de que nuestro aporte contribuya a clarificar un poco este problema.

Pasamos inmediatamente a un extenso capítulo que considera la flexibilidad como variable independiente, es decir, como causa de una gran cantidad de efectos, positivos en su mayoría, por suerte. Poca atención resulta necesaria para advertir que las personas en general se estiran poco. No basta con señalarles lo que se pierden por no hacerlo; es imprescindible crear la conciencia respecto a la importancia del desarrollo de la flexibilidad y los innumerables réditos que la práctica regular de estiramientos genera. Pero para ello hacen falta una buena cantidad de datos que configuren una aceptable evidencia y mucho razonamiento a partir de ella. Este capítulo no es otra cosa que una saludable mezcla de datos empíricos y de inferencias que inducen al lector a estirarse más a menudo.

El capítulo 3 presenta la flexibilidad y la amplitud de movimiento (ADM) como variables dependientes, es decir, como efectos resultantes de una buena cantidad de factores que sobre ellas influyen. Esto ayuda a comprender la irregularidad propia de las manifestaciones de flexibilidad. Quien pretenda un progreso lineal de la ADM está equivocado. De la misma manera, para interpretar un poco mejor nuestro interior y el de otras personas, nada mejor que echarle, aunque sólo sea de vez en cuando, una ojeada al tono muscular. ADM, flexibilidad y tono muscular abren juntos una ventana al interior de los sujetos. Despabilarnos respecto de tan rotunda realidad es el propósito primario de este capítulo.

Los tres capítulos siguientes pretenden desarrollar los aspectos más relevantes relativos a la biología susceptible no sólo de explicar el fenómeno de la flexibilidad sino, y sobre todo, de estar en condiciones de respaldar nuestras particulares propuestas metodológicas. Una prescripción que no remita a un argumento inteligible no puede más que cuajar en autoritarismo. Esto, a la larga, lleva al rechazo. Lo nuestro, por el contrario, se trata de una invitación. Los tres ítems seleccionados para sustentar nuestra sugerencia didáctica son los del tejido conectivo extrafibrilar, base de las principales adaptaciones al entrenamiento de la flexibilidad; el de los filamentos conectivos y contráctiles intrasarcoméricos como factores limitantes de la estirabilidad muscular, y, por supuesto, cualquiera puede sospechar que poco o nada puede entenderse de flexibilidad sin por lo menos echar un vistazo a los aspectos más relevantes de la fisiología del sistema nervioso. Reconocemos que gran parte de este libro se sustenta en la neurofisiología especial de los sistemas tónico y fásico.

Sobre los cimientos biológicos y fisiológicos, resulta mucho más sencillo entender los principales métodos y técnicas para desarrollar la ADM. De la misma manera, el conocimiento preliminar de los mismos favorece la comprensión de las líneas generales para su aplicación a la hora de entrenar la flexibilidad. Métodos y entrenamiento de la flexibilidad nos catapultan ágilmente a la dimensión de los estiramientos dentro del complejo universo del entrenamiento deportivo. Para cerrar este bloque de cuatro capítulos, pasamos breve revista a los más renombrados recursos para evaluar la ADM, tanto la inicial como la mejorada a lo largo de todo el proceso de entrenamiento.

Seguidamente damos paso a una serie de pequeños capítulos en los que tratamos importantes cuestiones tales como la flexibilidad en las salas de musculación y en las clases de gimnasia aeróbica. No se trata de temas menores, pero el desarrollo de las distintas problemáticas a lo largo de los capítulos precedentes ahorra tiempo y permite pasar directamente a las propuestas prescriptivas.

Quienes hace ya muchos años que nos dedicamos al estudio y la práctica de los estiramientos podemos apreciar, no sin humilde júbilo, que cada vez es mayor el número de médicos, fisioterapeutas y especialistas de distintas ramas de la salud que demuestran un interés creciente por la flexibilidad como agente terapéutico. El reconocimiento del valor de los estiramientos como parte de diversos procedimientos y estrategias curativas se acrecienta día a día. No sólo desde el punto de vista preventivo, sino también desde el terapéutico propiamente dicho. De más está aclarar que apoyamos completamente esta saludable tendencia, pero no sin antes puntualizar que reconocemos el poder y el alcance de los estiramientos como complemento, de extrema importancia a veces, de las distintas terapias, aunque consideramos exagerada la iniciativa de atribuirles poderes curativos actuando ellos por sí mismos, sin otros recursos auxiliares.

Distinguimos básicamente tres grandes posibilidades de aplicación de los estiramientos como complemento terapéutico. En primer lugar, y como contenido del capítulo 13, acompañando el proceso de recuperación de lesiones músculo-tendinosas (como, por ejemplo, distensiones, desgarros, contracturas y tendinitis) y rehabilitaciones posquirúrgicas (sobre todo tras operaciones de tobillo, rodilla y hombros). En segundo, y siendo el tema del capítulo 14, como parte integrante de los programas especiales de actividad física de sujetos que padecen enfermedades crónicas, tales como hipertensión arterial, insulino-resistencia, diabetes, insuficiencia respiratoria, problemas cardíacos, etc. Finalmente, en tercer lugar y constituyendo el capítulo 15, como componentes insoslayables de los programas de gimnasia correctiva, siendo cruciales para contrarrestar las retracciones típicas de las alteraciones más comunes de columna vertebral, pélvicas y escapulares.

Los siguientes tres capítulos describen los que a nuestro entender son los aspectos más relevantes que hay que tener en cuenta a la hora de impartir estiramientos a lo largo de las distintas etapas evolutivas. Como en su mayor parte el libro está dedicado al adulto normal, en estos capítulos aludimos específicamente a cómo trabajar la flexibilidad en niños, adolescentes y en la vejez. Recordamos nuevamente el tenor eminentemente didáctico-metodológico en el tratamiento de estos temas.

Los dos capítulos finales están dedicados a los ejercicios de flexibilidad. Por un lado, aquellos estiramientos susceptibles de ser realizados por sujetos de flexibilidad media, y, por otro, los complejos trabajos que permiten a gimnastas y bailarines lograr aquella ADM necesaria para no solamente lucir mucho más sus movimientos, sino también para aprenderlos como tales.

Cerramos el libro con una conclusión... ¡Sí! Muy al estilo trabajo monográfico, pero que nos permitirá explayarnos acerca de la plataforma antropofilosófica que fundamenta (funda y envuelve) toda nuestra propuesta. Evidentemente, estos fundamentos son algo así como la sal: está pero no la vemos, y sin ella, la comida resulta sosa. Si su presencia es excesiva, la comida es desagradable y nos vemos obligados a contrarrestarla con otras ingestas. Explicar su naturaleza, aunque sólo sea al final del trabajo, es nuestro particular placer.


capítulo 1

Aspectos conceptuales introductorios

Concepto de flexibilidad

Probablemente el lector se cuestione la necesidad de realizar un estudio minucioso sobre el concepto de la flexibilidad habiendo, de hecho, otros tantos aspectos de la misma que no han sido aún analizados con profundidad. Sin embargo, actualmente y desde hace tiempo, el aspecto terminológico constituye ciertamente un problema. Autores e investigadores, por lo general, no se ponen de acuerdo sobre los puntos básicos y conceptualizan la flexibilidad y sus componentes desde una perspectiva enteramente personal, lo que, ya de por sí, constituye un derecho inobjetable. Pero esta gran diversidad de interpretaciones ha generado, evidentemente, un crónico estado de confusión y controversia. Así, por ejemplo, existe una prolífica variedad de opiniones respecto a lo que la flexibilidad, la movilidad, la elasticidad, la elongación o la flexibilización significan. Éstos, como otros, son términos que representan para algunos propiedades, para otros son propuestas metodológicas y, como puede esperarse, hay para quienes suponen ejercicios.

Es por ello que cobra especial importancia, como primer paso en este estudio, dejar presente qué entendemos por esta capacidad-propiedad al parecer tan importante para el rendimiento deportivo y la vida cotidiana, pero, a la vez, tan contradictoria desde el punto de vista práctico. El simple hecho de que sean numerosos los profesores, técnicos y preparadores físicos que claramente admiten y enfatizan su importancia pero muy pocos los que, a pesar de ello, le dedican el tiempo mínimo y respetan las consignas metodológicas elementales para su desarrollo y óptima expresión, tanto dentro de los períodos normales del proceso de entrenamiento deportivo como en las clases de educación física escolar, o también en los programas de acondicionamiento físico general para la salud dirigido a personas de vida sedentaria, la convierte en paradójica.

Ahora bien, la posibilidad de plantear un concepto propio de flexibilidad supone admitir humildemente, y a priori, el inmenso grado de influencia ejercida por otros autores sobre nuestro pensamiento. Ellos dieron lugar, en su momento, al análisis crítico y al estudio comparativo, permitiendo, a posteriori, la expresión de una concepción propia de la flexibilidad como capacidad motora y sus aspectos terminológicos derivados. Nuestra posición se forma sobre lo edificado por otros, y, de hecho, esperamos que lo poco o lo mucho que postulemos contribuya a futuros crecimientos, confiando en que la consecuencia de dichos aportes no será otra cosa que la posibilidad de resolver los problemas de amplitud de movimiento que aquejan aún a tantos sujetos.

Este trabajo no esconde, bajo ningún concepto, la pretensión de erigirse en guía matriz exclusiva. No aspira a perennizar lo que, por naturaleza constitutiva, es provisional y perecedero. Proponerlo de otra manera sería condenar a una disciplina a que no progrese. Lejos de ello, y porque aspiramos a que usted no se conforme ni mucho menos se convenza, sino que piense, le pedimos que active su capacidad reflexiva a los efectos de que le suceda tal como a nosotros cuando por vez primera tomamos contacto con las ideas que a continuación se presentan. Ellas dieron lugar, en su momento, a lo que luego propondremos como nuestro concepto de flexibilidad.

En este punto, de las distintas cuestiones que hay que comentar críticamente, la primera tiene que ver con un común, pero no por ello menos confuso, problema de traducción. Así, en el caso de varios autores alemanes, el término flexibilidad es reemplazado por el de movilidad. Es éste un problema común a muchos de los libros de entrenamiento deportivo traducidos del alemán al español y, también, a la lengua portuguesa. En este sentido, Alduino Zilio, autor brasileño, publicó un artículo (Zilio, 1992) tratando específicamente las dificultades que acarrea esta cuestión. Según Zilio, en la lengua alemana existen cuatro palabras para expresar la misma cosa:

Gelenkigkeit: articularidad o capacidad de articularse.

Biegsamkeit: doblabilidad o capacidad de doblarse.

Beweglichkeit: movilidad.

Flexibilität: cuya traducción corresponde al término flexibilidad.

Para Zilio, esta última es la que debería emplearse, puesto que la tercera beweglichkeit o movilidad, a menudo empleada por los traductores del alemán, tiene dos significados distintos que pueden llevar a confusión: por un lado, movilidad de las articulaciones en sentido estricto, y por otro, agilidad en sentido más amplio. El término flexibilidad no debería ser sustituido por el de movilidad pues, como vemos, este último designa unívocamente dos propiedades que, evidentemente, son distintas. La situación es confusa. No obstante, podría aclararse meridianamente recordando que, por un lado, la movilidad articular (en “sentido restringido”) es uno de los tantos componentes de la flexibilidad, siendo bastante discutible, inclusive, si se trata del más importante, y por el otro, no olvidando que esta última (la flexibilidad) es condición necesaria, pero no suficiente, para la óptima expresión de la agilidad, gravitando sobre ella aún más pesadamente que sobre muchas otras capacidades motrices. Dicho en otros términos, agilidad y flexibilidad no son lo mismo. La agilidad demanda flexibilidad (quizás más que de cualquier otra capacidad motora), pero no son sinónimos. Tampoco movilidad articular y flexibilidad son la misma cosa. La movilidad articular es tanto un componente de la flexibilidad como una forma de trabajo y, aun si se quiere, una consecuencia de la flexibilidad. Pero bajo ningún concepto podríamos afirmar que son exactamente lo mismo.

Prosiguiendo el análisis de los conceptos expuestos, y agudizando la polémica en torno al empleo adecuado de los términos, la discusión acerca de si la flexibilidad se trata de una cualidad (o propiedad) o de una capacidad, entendida esta última como una potencia o posibilidad latente (actualizada o no), parece no haber llegado todavía a un final feliz. Algo semejante ocurre con el resto de las capacidades motoras. Tal como puede apreciarse, muchos consideran la flexibilidad como una posibilidad genotípica cuyo desarrollo y expresión, tanto cualitativos como cuantitativos, va a depender de la naturaleza de las interacciones de la persona con el medio circundante y, sobre todo, de la modalidad de las intervenciones pedagógicas del adulto responsable. A este respecto, el componente genético parece tener un peso considerable en la expresión de amplitud de movimiento (ADM) de un sujeto, lo cual, en su momento, puede multiplicar la efectividad de los estímulos de entrenamiento. De hecho, en los próximos capítulos será tema obligado de estudio. Otros autores conciben la flexibilidad como una cualidad o propiedad específica de ciertos tejidos sumamente importantes en la constitución de las articulaciones y del sistema neuromuscular, que permite, a su vez, realizar movimientos que también gozan, por otro lado, de un adjetivo importante: el de ser amplios. Por supuesto, no faltan los que la definen tanto como capacidad y cualidad a la vez (nosotros) o los que, inclusive, evitan considerarla de un modo o de otro. La controversia está lejos de ser superada dejando a todas las partes conformes. Nuestra intención tampoco es procurar un desenlace venturoso sino, y lejos de ello, tan sólo aclarar cómo entendemos personalmente la cuestión a los efectos de facilitarle al lector la intelección de este trabajo. Si, de paso, enriquece la discusión, mejor todavía.


La flexibilidad y la agilidad, a pesar de no identificarse, se vinculan estrechamente. La agilidad abarca la fuerza, la velocidad, las capacidades coordinativas y la flexibilidad.

En este punto, creemos que trasladar a las cosas la idea de posibilidad es una hipótesis puramente subjetiva. En la naturaleza exterior sólo existe la realidad y no la posibilidad. La existencia de esto último se reduce a ser, lo cual no es poco, un simple pensamiento. Una posibilidad que no se realiza no pasa a ser más que la expresión de nuestro deseo de que la cosa sea algo más o algo distinto a lo que es, y, en caso de realizarse, deja inmediatamente de ser posibilidad para pasar a ser realidad. Ahora bien, tampoco creemos que, por no ser en la realidad de la naturaleza exterior, no sea en absoluto. Con esto no pretendemos insinuar una posible existencia “menguada” o un grado de ser cuantitativamente inferior. Lejos de ello, le atribuimos una existencia plena, pero no fuera sino dentro, es decir, en nuestra naturaleza interior. La posibilidad o potencia es como pensamiento, y por ello, precisamente, tiene un poder inmenso. Éste, afortunadamente, es como una soga tensa que nos inclina a promover cambios. Concretamente: alimenta la esperanza hacia la realización. Estimamos, por lo tanto, hablando nuevamente de la flexibilidad (tal como si nos refiriésemos a la fuerza, la resistencia, la velocidad, etc.), que considerar la misma como una capacidad no es necesariamente erróneo, en tanto la admitamos no en las cosas sino en nosotros, y como hipótesis que se traduce en la confianza de promover cambios a través del esfuerzo sistemático.

Otro modo bastante común de entender la flexibilidad es como propiedad o cualidad en las cosas y de las cosas. Así, algunos materiales, tanto inorgánicos como orgánicos, gozarían del privilegio de ser accidentalmente más o menos flexibles. Pero, si bien las vemos, las propiedades, como los accidentes, no tienen existencia independiente de las cosas reales más que como pensamientos. Lo flexible, como cualidad, sólo es en la materia y la adjetiva. Pero no existe como idea autónoma, flotando vaya usted a saber en qué mundo suprasensible. Nuevamente, puede existir en mí como idea y en la materia como cualidad, pero no libre de ella. No es en sí sino en la cosa material, y, particularmente en el caso de los seres humanos, es propiedad accidental en y de todos y cada uno de los tejidos que nos componen.

De hecho, no esperamos haber resuelto el problema con nuestra contribución. Tampoco era lo pretendido. No obstante, resulta particularmente conveniente aclarar nuestra posición al respecto a los efectos de facilitar la tarea al lector, aceptando plenamente que no esté de acuerdo con los argumentos expuestos. Por nuestra parte, y tal como se desarrollará más adelante, entendemos la flexibilidad como capacidad y como atributo. Capacidad como hipótesis de realización en las cosas, pero existente sólo en nuestro pensamiento, y atributo como propiedad de y en la materia. Nada de esto impide que la definamos como una y otra.

Continuando con el análisis, nos encontramos con otro término utilizado prácticamente por casi todos los autores: AMPLITUD. Éste hace alusión a una extensión espacial determinada. Por otro lado, casi todos coinciden en que lo propio de la flexibilidad es incrementar, agrandar, aumentar una particular amplitud entendida como una determinada magnitud angular en una o varias articulaciones del cuerpo humano. Así, acrecentar la magnitud de la amplitud angular de los distintos movimientos del cuerpo parece ser el objetivo básico de todo programa para el desarrollo de la flexibilidad. Pero si atendemos cuidadosamente sobre todo los registros goniométricos, comprobamos que para muchísimos movimientos el ser más flexible no se corresponde, precisamente, con una mayor magnitud angular sino todo lo contrario. La medición de la flexión de la cadera a través de este procedimiento es el ejemplo típico. No obstante, más allá de este caso particular, todo incremento de la amplitud en un sentido se corresponde con una disminución en su sentido contrario. Por consiguiente, consideramos que lo propio de la flexibilidad se circunscribe a una modificación de la magnitud de las amplitudes angulares de los movimientos articulares y no mera y necesariamente a su incremento. No debemos olvidar, por otro lado, que las dimensiones angulares no se miden en centímetros sino en grados. Sin descartar la utilidad de tests tradicionales tales como el “Wells y Dillon”, “sit & reach”, el de “Krauss y Hirschland” o “toe-touch”, sobre todo para evaluaciones de grandes poblaciones y/o cuando el tiempo apremia, los datos más fiables para verificar el estado actual de esta capacidad, sus progresos y regresiones son los aportados por las mediciones goniométricas. Tal como estudiaremos en su capítulo correspondiente, ciertas proporciones antropométricas favorecen más que otras en los tradicionales tests en centímetros, y muchas veces, buenos resultados aquí no se corresponden con valores similares en las evaluaciones goniométricas.

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Data wydania na Litres:
23 października 2025
Objętość:
1018 str. 348 ilustracji
ISBN:
9788499108230
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Właściciel praw:
Bookwire
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