Czytaj książkę: «La enseñanza de la contabilidad»



Escobar Ávila, María Elena
La enseñanza de la contabilidad : su metodología, epistemología y didáctica / María Elena Escobar Ávila. -- Bogotá : Universidad Externado de Colombia. 2020.
208 páginas : ilustraciones, gráficas, mapas ; 21 cm.
Incluye referencias bibliográficas (páginas 187-205)
ISBN: 9789587904574
1. Contabilidad – Historia 2. Contabilidad – Investigaciones 3. Contabilidad -- Aspectos culturales 4. Contabilidad -- Enseñanza superior I. Universidad Externado de Colombia II. Título
657.07SCDD 21
Catalogación en la fuente -- Universidad Externado de Colombia. Biblioteca. EAP.
Noviembre de 2020
ISBN 978-958-790-457-4
© 2020, MARÍA ELENA ESCOBAR ÁVILA
© 2020, 2015, UNIVERSIDAD EXTERNADO DE COLOMBIA
Calle 12 n.º 1-17 este, Bogotá
Teléfono (57-1) 342 0288
publicaciones@uexternado.edu.co
www.uexternado.edu.co
Primera edición: noviembre de 2020
Diseño de cubierta: Departamento de Publicaciones
Corrección de estilo: Óscar Torres Angarita
Composición: Julián Hernández - Taller de Diseño
Impresión y encuadernación: Imageprinting Ltda.
Tiraje de 1 a 1.000 ejemplares
Prohibida la reproducción o cita impresa o electrónica total o parcial de esta obra sin autorización expresa y por escrito del Departamento de Publicaciones de la Universidad Externado de Colombia. Las opiniones expresadas en esta obra son responsabilidad de la autora.
Diseño epub: Hipertexto – Netizen Digital Solutions
Mi dedicatoria va dirigida con todo el amor a mi hermosa familia por su paciencia y apoyo en estos años, que parecieran siglos de larga duración…
A mi Luis Carlos, compañero del ayer, del hoy, de siempre…
A mis amigos, pasados, presentes, futuros…
CONTENIDO
RECONOCIMIENTOS
PRÓLOGO
INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO 1. EL PROBLEMA: ANOMIA CULTURAL
1.1. Educación ancilar
1.2. Apatía por la historia
1.3. Anquilosamiento de la investigación
CAPÍTULO 2. MARCO CONCEPTUAL
2.1. La enseñabilidad de las ciencias contables
2.1.1. La epistemología
a. Desde la mirada anglosajona
b. Desde la mirada francesa
c. Estado del arte sobre didáctica de la contabilidad
c.1 Literatura referida a estudios sobre modelos o métodos de enseñanza
c.2 Literatura referida a la enseñabilidad de la contabilidad
c.3 Literatura referida a los resultados de la educación superior de los contadores de cara a su vida empresarial
c.4 Literatura referida a los programas de formación en contabilidad
2.1.2. Contenido y secuencia
2.1.3. Resumen de la investigación en contabilidad
a. Corriente principal o predominante
b. Corriente interpretativa
c. Corriente o enfoque sociocrítico
2.1.4. Mediación pedagógica. Animación socio-cultural
2.2. Concepto de museo
2.2.1. Museología y museografía
2.2.2. Guion histórico
2.2.3. Guion curatorial y guion museográfico
2.3. Concepto de museo contable. El museo virtual contable
2.4. Historia cultural
CAPÍTULO 3. ELEMENTOS METODOLÓGICOS QUE GUÍAN LA PROPUESTA
3.1. La unidisciplinariedad. Immanuel Wallerstein. El sistema mundo
3.1.1. ¿Qué se entiende por método?
3.1.2. La idea de sistema mundo
3.1.3. Los siete supuestos de las ciencias sociales según Wallerstein
3.2. La complejidad. Edgar Morin
3.2.1. Paradigma de la simplificación
a. El principio de legislar resumido en “solo hay ciencia de lo general”
b. El principio de desconsideración del tiempo como proceso irreversible
c. Principio de la reducción o de la elementalidad
d. Principio del orden-rey
e. Principio de la causalidad simple y lineal
f. Principio sobre la problemática de la organización
3.3. Los siete saberes para la educación del futuro
3.3.1. Las cegueras del conocimiento
3.3.2. La pertinencia del conocimiento
3.3.3. Enseñar la condición humana
3.3.4. Enseñar la identidad terrenal
3.3.5. Enfrentar las incertidumbres
3.3.6. Enseñar la comprensión
3.3.7. La ética del género humano
3.4. Transdisciplinariedad
3.5. El constructivismo (Jean Piaget), la teoría social (Lev Vigotsky), la tabla rasa (Steven Pinker)
3.5.1. La tabla rasa (Steven Pinker)
3.5.2. El constructivismo: Jean Piaget y Lev Vigotsky
CAPÍTULO 4. LA PROPUESTA. LA ENSEÑABILIDAD POR MEDIO DEL MUSEO CONTABLE
4.1. A manera de introducción
4.2. Breve historia de la contabilidad en el mundo
4.2.1. Período empírico
4.2.2. Período clásico (siglos XIII-XIX)
a. Teoría contista, siglos XIII y XIV
b. Teoría del propietario, siglo XVIII
b.1 Escuela lombarda
b.2 Escuela personalista
b.3 Escuela controlista o materialista
4.2.3. Período económico hasta el siglo xx
4.2.4. Paradigma de la utilidad
4.3. Una propuesta de guion histórico para el campo contable en Colombia
4.3.1. Primera etapa. Contabilidad precolombina o amerindia
4.3.2. Segunda etapa. Contabilidad colonial
4.3.3. Tercera etapa. Contabilidad de la dependencia neocolonial norteamericana
CONCLUSIONES Y REFLEXIONES FINALES
REFERENCIAS
ANEXOS
Anexo 1
Anexo 2
NOTAS AL PIE
RECONOCIMIENTOS
Por la imposibilidad de un reconocimiento justo, trataré de listar solo algunos, con la esperanza de incluirlos a todos.
A la Universidad Externado de Colombia, a su Facultad de Ciencias Sociales y a la doctora Lucero Zamudio (q. e. p. d.).
Al doctor Alejandro Beltrán, decano de la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad Externado de Colombia, quien, con su sabiduría y capacidad prospectiva, me impulsó a continuar en este empeño de hacerme doctora.
A los tutores que me han acompañado en este trasegar de nuevos conocimientos: el doctor Roberto Lleras, Ángela Parra y William Gamboa, quienes me ayudaron en los primeros y últimos pasos de este proceso; al grandioso maestro y guía Jorge Tua, en la Autónoma de Madrid, por aportarme y mostrarme nuevos caminos, y a mi querido amigo Jesús Alberto Suárez, quien me impulsó en la etapa final y más compleja de este proyecto. Para todos, solo palabras de agradecimiento.
A mi facultad, la de Contaduría Pública, que sentó las bases para convertirme en lo que hoy soy y represento en una profesión entrañable, por la que seguiré trabajando. A toda su comunidad académica, en el ayer y en el hoy, desde las directivas, administrativos, docentes, estudiantes, egresados, a todos, todos, quienes me vieron y me han visto dedicar horas de trabajo a la disciplina en la que me formé: la contabilidad.
A mis compañeros y amigos colegas en la docencia e investigación en la Universidad Externado de Colombia, especialmente al profesor José Ubaldo Díaz, mi amigo.
A todos quienes trabajamos en pro de nuestra querida profesión.
PRÓLOGO
La contabilidad, a pesar de haber acompañado al ser humano desde que inicia su compartir con otros seres humanos, desde que se gestan las sociedades, aún no encuentra acuerdos entre sus practicantes sobre muchos aspectos fundamentales que la guían. No hay acuerdo sobre si se trata de ciencia o de una disciplina, sobre si hace parte de las ciencias sociales o es una subdivisión de las ciencias económicas, o administrativas o del derecho. En lo que sí hay un acuerdo, desde los propios y los ajenos, es sobre su importancia y sobre sus clasificaciones.
En el contexto educativo, sigue estando en un proceso de continuo crecimiento, como ha de ser, sigue estando y estará “en formación” una forma específica de enseñar la contabilidad. Este libro presenta elementos para la reflexión, la discusión, el debate y los aportes adicionales sobre la enseñabilidad de la contabilidad. Se hace un recorrido explicativo acerca del desarrollo y surgimiento del conocimiento y acerca del significado y elementos que constituyen la enseñabilidad de las disciplinas, con un abordaje particular de la contabilidad. Así las cosas, se incluye en el libro la explicación de algunos elementos que hacen parte de esta propuesta didáctica y epistemológica y que tiene como base la historia.
Este libro surge de los trabajos realizados en el doctorado en estudios sociales y en la maestría en educación, a los que se les fue dando forma en los tiempos en los que la autora adquiría experiencia en la gestión de uno de los programas de contaduría pública más conocidos en el país. Este aprendizaje y esta experiencia se condensan en este libro que pretende aportar a la disciplina contable, desde un elemento que es trascendental, su enseñabilidad, desde la manera como se aborda y desde el reconocimiento de su importancia en la enseñanza. Por eso, seguramente encontrará en los docentes a los más beneficiados de su lectura, sin que sean ellos los únicos.
En el contexto colombiano, se evidencia en efecto una educación ancilar que ha creado un contador público con baja autoestima, al igual que la poca valoración que se tiene por la profesión de la contaduría pública. La deficiente formación de memoria histórica en cultura contable ha sido por cierto la causa primordial de un marcado colonialismo de regulación contable que ha optado, entre otras cosas, por la adopción de estándares contables de otros contextos, sin tener en cuenta la gran misión cultural de la convergencia en el sentido de propiciar políticas públicas más acordes con la realidad social-histórica de Colombia.
Ahora bien, desde el punto de vista de la disciplina contable, la problemática de memoria histórica en la cultura contable fue analizada por primera vez en el ya clásico artículo “Defensa histórica de la contabilidad”, publicado por Hatfield en 1979, para quien el problema estriba en el atávico desprecio hacia la contabilidad y su exclusión de la “literatura refinada”. Y, desde el punto de vista de la profesión, el libro Historia de la contaduría pública en Colombia siglo XX (Cubides et al., 1999) marcó un hito en el abordaje sociológico de la práctica contable, con base en las teorías de Talcott Parsons y con énfasis en la evolución histórica de la educación contable en el contexto de las profesiones liberales.
Con esto en mente, se propone la idea de museo contable como un dispositivo cultural de mediación pedagógica que propenda al fortalecimiento de la memoria histórica de la cultura contable en Colombia para generar más espíritu crítico en los agentes sociales del campo contable y que aporte al debate sobre la enseñabilidad de la contabilidad.
Se entiende por “museo contable” un proyecto social de memoria histórica en cultura contable. Para el caso de Colombia, existen estudios empíricos que demuestran una deficiente formación de memoria histórica en los programas de contaduría pública. Entre las causas detectadas sobresalen la educación ancilar para la domesticación con una fuerte tendencia a la instrumentalización de los saberes, la apatía por la historia –resultado de una política pública que eliminó la enseñanza de la historia de los currículos de educación básica y media– y el anquilosamiento de la investigación para solucionar problemas de la práctica contable, debido a la incapacidad de la academia para producir ciencia propia.
La realización de todo proyecto de museo contable implica antes que nada la creación de un guion histórico para consolidar lo que técnicamente se conoce como guion museográfico. El guion histórico permite definir el relato de los acontecimientos. Las identificaciones de los hitos históricos determinan la mediación pedagógica del guion museográfico para fomentar espacios de animación sociocultural y espacios colaborativos en el campo contable.
Se concluye que un museo contable es un dispositivo cultural de enseñabilidad que permite abordar la historia como una magistra vitae en el sentido de Cicerón (Duplá Ansuátegui, 2006). Así, como el conocimiento no es neutro ni tampoco lo son las intencionalidades por conocer, la historia se presenta como un solucionador. El tiempo en lo social ocurre por medio de procesos. Lo que es cierto hoy, puede darnos mañana conclusiones diferentes. El tiempo y el espacio deben analizarse como partes unidas de los procesos.
En cuanto a pedagogía, la complejidad, la transdisciplinariedad, el constructivismo, el aprendizaje significativo, la mediación pedagógica son conceptos que se explican y se vinculan a la enseñabilidad de la contabilidad gracias a un mediador pedagógico, un museo contable, que fortalece los conceptos pedagógicos por su poder legitimador y validador. Tal es la apuesta de enseñabilidad que se debate en este texto.
INTRODUCCIÓN
Con este trabajo se propone una forma de enseñar la contabilidad, una respuesta a la enseñabilidad de la contabilidad partiendo del concepto de “museo contable” como proyecto social de memoria histórica en cultura contable. La importancia de la historia –estudiada bajo la óptica de la complejidad, de la eliminación de las líneas divisorias de las disciplinas sociales y de la transdisciplinariedad y la puesta en la realidad que proporciona un museo virtual– se presenta como respuesta y propuesta de enseñabilidad.
Acompañados con los conceptos pedagógicos que se incluyen en el constructivismo, desde la mirada de la complejidad (Morin, 2004), de las estructuras del aprendizaje (Piaget, 1991, 2013; Williams y Marek, 2000), de los aportes de las teorías de la proximidad (Díaz, 2002; Rodríguez Arocho, 1999), se va construyendo un tejido que permite presentar una propuesta de formación, de enseñabilidad, que acerque a los estudiantes al conocimiento contable desde la óptica histórica.
Ahora bien, por lo que respecta al campo contable en Colombia, los estudios recogidos son todavía escasos. Se evidencia una deficiente formación de memoria histórica en los contadores públicos, debido básicamente a tres causas: la educación ancilar, la apatía por la historia y el anquilosamiento de la investigación contable. Con miras a buscar alternativas de solución a esta problemática, el capítulo primero está dedicado al análisis de la situación, donde se discute la anomia educativa como síntesis de las tres causas mencionadas.
A partir de la discusión sobre el problema, se consideró pertinente presentar los conceptos básicos escogidos para aclarar las ideas sobre la enseñabilidad de la ciencia contable, el concepto de museo, de museo virtual contable y de historia cultural, así: en la primera parte del capítulo dos, bajo el título de enseñabilidad de la ciencia contable1, se involucran los temas de epistemología, de contenido y secuenciación, un breve resumen de la forma como se ha investigado en la disciplina contable y los elementos de mediación pedagógica. De otro lado, en el capítulo dos, y de forma conceptual y contextual, se presentan los elementos que configuran el significado de museo contable, y se estudian los conceptos de museo, incluyendo la diferencia entre museología y museografía, así como entre guion histórico, guion curatorial y guion museográfico; también se presentan los conceptos de museo contable y de museo virtual. Los museos son vistos como las instituciones culturales de mayor respeto y tienen un fuerte componente de legitimación. De otro lado, la museología crítica une la historia con la educación. Finaliza el capítulo dos incluyendo un aparte explicativo sobre la historia cultural, en el entendido de que los museos combinan la historia y la cultura, y este proyecto analiza la cultura popular como elemento fundamental para encontrar la periodización.
En el capítulo tercero, como parte de los elementos metodológicos que guían la propuesta, se da cuenta de los significados de la unidisciplinariedad, el sistema mundo, la complejidad, la transdisciplinariedad y una explicación acerca del modelo pedagógico-constructivista que aborda las teorías de Jean Piaget, Lev Vigotsky y algunas discusiones sobre una más reciente teoría planteada por Steven Pinker. Los métodos estudiados en este capítulo son los escogidos y se constituyen en las guías metodológicas usadas en el desarrollo de la propuesta.
El capítulo cuarto discute específicamente, a manera de alternativa de solución, el proyecto sociocultural de museo contable como mediación pedagógica, para salir de la actual anomia educativa que afecta al campo contable colombiano. Esto en un contexto de animación sociocultural de largo plazo, en la medida que los agentes sociales de los currículos de contaduría pública tomen conciencia de la importancia de fomentar la memoria histórica para fortalecer su identidad cultural. Se incluye en este capítulo una breve historia de la contabilidad en el mundo, apoyada en trabajos previos de esta autora, así como una propuesta de guion histórico para el campo contable en Colombia.
Finalmente, en la conclusión se demuestra que la estrategia de mediación pedagógica más adecuada para la realización de un museo contable consiste en la elaboración de los mencionados guiones, el histórico y el museográfico, en el contexto socio-histórico de una unidad de análisis particular que presentan las emergencias contables dentro del escenario social, político y económico de Colombia.
CAPÍTULO 1. EL PROBLEMA: ANOMIA CULTURAL
Larga es la historia del pensamiento contable. Desde los primeros vestigios […] hasta la introducción a la ciencia en el siglo XIX, han pasado 30.000 años (Lopes de Sá, 1992, p. 13).
En Colombia se evidencia una deficiente formación de memoria histórica. Esto se ha constatado después de revisar una muestra representativa de programas de contaduría pública. Entre las causas detectadas sobresalen: a) la educación ancilar2 o educación para la domesticación con una fuerte tendencia a la instrumentalización de los saberes, b) la apatía por la historia –consecuencia de una política pública que eliminó la enseñanza de la historia de los currículos de educación básica y media3– y c) el anquilosamiento de la investigación para solucionar problemas de la práctica contable, debido a la incapacidad de la academia por producir ciencia propia.
1.1. EDUCACIÓN ANCILAR
La educación ancilar de los contadores se da por tres razones: 1) la forma como surge la profesión ligada a un enfoque legal normativo; en otras palabras, la profesión se constituyó en una servidumbre del derecho y de la economía; 2) currículos profesionalizantes: los contenidos de los currículos de cerca de 240 programas de contaduría en el país que tienen una base proveniente de la normativa que el Ministerio de Educación exige; 3) concepción instrumental del ejercicio profesional de la contaduría pública: los contadores públicos ven su labor y su desarrollo más enmarcados en oportunidades laborales que en la propia fundamentación disciplinar.
Enfoque legal normativo. Durante el siglo XX empiezan a surgir en Colombia normativas que determinan esencialmente el carácter normativo de la profesión que hasta entonces se desarrollaba de manera empírica. La Ley 58 de 1931 (Congreso de la República, 1931), cuyo propósito fundamental es la creación de la Superintendencia de Sociedades como ente de control, establece la figura del contador juramentado. Más adelante surge la Ley 73 de 1935 (Congreso de Colombia, 1935) llamada Ley de Revisoría Fiscal, que empezó a darle fuerza a la figura del revisor fiscal, y el año siguiente, con el decreto que la reglamentó, se ordenó la inscripción del revisor fiscal ante las cámaras de comercio. El Decreto 1948 de 1939 entrega la potestad a la Superintendencia de Sociedades de regular sobre los temas de los balances (forma como se conocían los estados financieros); además, se incluye la necesidad de que estos fueran acompañados con una nota de opinión por parte del revisor fiscal. Posteriormente, con el Decreto 1357 de 1941 (Ministerio de Economía Nacional, 1941), se dio potestad a los contadores juramentados para realizar funciones de revisoría fiscal; sin embargo, este decreto fue declarado inexequible.
A partir de ese momento sigue un período con poca legislación relativa al tema contable; en Colombia empieza a crecer el ánimo de uniones gremiales contables que empujan al gobierno a la regulación de la profesión. El 23 de noviembre de 1951 nace, bajo el nombre de Asociación Nacional de Contadores Públicos Juramentados, lo que es hoy el Instituto Nacional de Contadores Públicos. En este grupo se encontraban contadores de dos tipos: “los que nos llamábamos a sí mismos ‘titulados’ en oposición a los colegas que no habían tenido la oportunidad de recibir una formación y que llamábamos ‘empíricos’, expresión que llegó a tener una connotación peyorativa” (Nicholls García, 1990, p. 4).
Con el Decreto 2521 de 1950 (Presidencia de la República, 1950), el gobierno nacional reglamentó las sociedades anónimas y se incluyeron funciones del revisor fiscal. El Decreto 2373 de 1956 (Presidencia de la República, 1956) dio origen a la Junta Central de Contadores y por primera vez se instituye la calidad de contador público para ejercer la revisoría fiscal. La expedición de este decreto-ley hace parte de los triunfos que se endilgan los nacientes gremios de contadores de la época.
El doctor Francisco de Paula Nicholls, quien fuese decano de la Facultad de Contaduría Pública del Externado, hoy día retirado de sus labores profesionales, manifiesta que la membresía de un número mayoritario de “prácticos” comparado con los titulados, en el instituto, los convenció de crear otro organismo gremial al que dieron por nombre “Academia” y que hoy día subsiste como Colegio Colombiano de Contadores Públicos.
La Ley 145 de 1960 (Congreso de Colombia, 1960) es el estatuto de la profesión de la contaduría pública, en la que se habla por primera vez de la fe pública. Una oportunidad que la profesión tergiversó porque, a partir de ese momento, los contadores públicos han defendido su posición como garantes de la fe pública y como dueños absolutos de una exigencia de tipo legal, que, contrario a favorecer el crecimiento de la disciplina, la ha hecho dependiente de un atributo legislativo, que, como tal, puede ser eliminado de la misma manera; y se han perdido más de 50 años de crecimiento.
A la ley la empiezan a acompañar decretos y normativas que se verán durante el trasegar legal de la profesión en Colombia; entre ellas se encontraban: el Decreto 1651 de 1961 sobre sanciones a contadores públicos y revisores fiscales y el Decreto 2265 de 1969 que otorga al contador público la calidad de auxiliar de la justicia en caso de dictaminar estados de cuentas.
En el camino legal, se incluye luego el Código de Comercio (Decreto 410 de 1971) (Presidencia de la República, 1971), posteriormente se expide el Decreto 2815 de 1974 con el que se hace solidariamente responsable al revisor fiscal en casos de evasión de IVA; la Ley 32 de 1979 que reglamenta la comisión nacional de valores y establece algunas funciones para los contadores públicos; surge entonces uno de los primeros decretos que unifican normas contables, el Decreto 2160 de 1986 (Presidencia de la República, 1986) que establece reglas a la contabilidad haciendo aún más técnico-normativo el desarrollo profesional. “A través del 2160 de 1986 se oficializó la subordinación de la contabilidad mercantil a la fiscal […] y en diciembre del mismo año con el Decreto 2687 se reconoció que la presentación en el balance de las valorizaciones fue el típico dilema de la verdad frente a la conveniencia, en donde obviamente la verdad no fue la triunfadora” (Nicholls García, 1990, p. 14) y el 2687 de 1988, el cual establece normas tendientes a desligar el impuesto sobre la renta de los efectos de la inflación.
Luego, 30 años después de la Ley 145, es expedida la Ley 43 de 1990 (Congreso de Colombia, 1990) que incluye, entre otros, en su artículo 10 el concepto de atestación, además del código de ética de la profesión4. Así mismo, los decretos 2649 (Presidencia de la República, 1993)5 y 2650 (Presidencia de la República, 1993), marco conceptual de los planes de cuentas, base fundamental de los programas de contaduría pública del país. En el año 2009, la Ley 1314[6] (Congreso de Colombia, 2009) institucionalizó el ingreso de la normatividad estándar internacional en materia contable y logró, cinco décadas después, que la profesión volviera a pensar en su propio desarrollo. Pero ha habido un viraje hacia la formación que privilegia los aspectos técnicos de los estándares internacionales, olvidando la esencia del criterio profesional que estos imponen.
En últimas, si se analiza la forma como ha crecido la profesión que surge a la par de la legislación, la cual impone cambios de acuerdo con el momento histórico, se podría afirmar que una profesión cuyo avance se lo da la ley, no el propio desarrollo de la profesión, genera preocupaciones sobre su fortaleza disciplinar y permite empezar a pensar en otros caminos para su fortalecimiento. De otro lado, las palabras del profesor Humberto Cubides, “la contaduría se ha convertido en una carrera para la competencia del mercado con la influencia de las ideas y los modelos externos” (Pinzón, 2011, p. 379), apoyan el hecho de que se debe seguir trabajando en pro de contar con profesionales críticos que conozcan más de la disciplina que desarrollan.
Currículos profesionales. En cuanto al surgimiento de la profesión en Colombia, los programas surgen en la década de los sesenta del siglo pasado y según León-Paime (2008) respondían a políticas de instituciones internacionales, gestionadas desde el gobierno central, que obedecían a necesidades económicas y de mercado.
Actualmente la Resolución 3459 de 2003, por la cual se reglamentan los lineamientos mínimos de los programas de contaduría pública del país, y que además se han constituido en los máximos de muchos programas, incluye los siguientes objetivos para la formación de los profesionales:
1. Asegurar la transparencia, la utilidad y la confiabilidad de la información, así como la generación de confianza pública, a través de procesos relacionados con la medición del desempeño contable y financiero de las organizaciones, su interpretación y posibles implicaciones. 2. Comprender el contexto social, empresarial, legal, económico, político e institucional en el que se inscribe el ejercicio profesional. 3. Conocer los lenguajes, las técnicas y las prácticas propios del ejercicio profesional de la Contaduría. 4. Usar los sistemas de información como soporte para el ejercicio profesional. 5. Comprender, analizar y evaluar las teorías relacionadas con la Contaduría.
Al revisar en detalle los objetivos que plantea la resolución (próxima a ser modificada), muy seguramente se coincide en que es tangencial el referente a la propia disciplina, y que el objetivo fundamental es de carácter utilitarista. No pareciera dejar espacio para la formación integral del profesional. Y, cuando se revisan los componentes básicos que debe contener el currículo ofrecido, se encuentra un listado de requerimientos que muy seguramente forman un buen técnico, capaz de “extraer y analizar” datos provenientes de múltiples fuentes; para llegar a conclusiones con base en el análisis de información financiera y contable, se excluyen de la formación tanto las humanidades como la investigación.
Un panorama no muy halagüeño, especialmente si consideramos que el país tiene algo más de 240 programas de contaduría pública, de los cuales un número no superior al 10 % ha pasado por los procesos de acreditación de calidad que el Ministerio de Educación Nacional ha diseñado7. La Junta Central de Contadores Públicos, ente disciplinario y encargado de la inscripción de profesionales, registra cerca de 250.000 profesionales inscritos, en desarrollo de la profesión. En cuanto al desempeño de los recién egresados que presentan exámenes Ecaes, los resultados hasta ahora mostrados sitúan a la profesión en los últimos lugares en lo que se refiere a análisis crítico8.
Concepción instrumental del ejercicio profesional de la Contaduría Pública. De otro lado, una educación ancilar puede ser evidenciada al estudiar las razones que mueven a los futuros contadores y a los que se encuentran en ejercicio para estudiar o para ejercer la práctica. Esto puede verse en experiencias propias desde la docencia y coordinación de programas, y en el acompañamiento realizado por más de quince años de los procesos formativos de los contadores públicos. En las entrevistas iniciales para el ingreso a los programas, usualmente los aspirantes tienen claro que la profesión les dará herramientas laborales importantes para desempeñarse adecuadamente en su vida adulta. Se puede afirmar que son escasos los jóvenes aspirantes que manifiestan intereses diferentes al laboral. Ese puede ser un buen indicador de la percepción que proviene de los mayores (padres y familiares cercanos de los jóvenes aspirantes) acerca de las fortalezas de la disciplina.