Czytaj książkę: «Fidel Castro»

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Loris Zanatta

Fidel Castro

El último “rey católico”


Conocemos la historia y la leyenda en torno a ella: desde mediados del siglo XX, la figura de Fidel Castro ha sido central en América Latina. Sus largos discursos se volvieron célebres, eran el evangelio de la lucha. La Revolución cubana fue un faro que guio a la izquierda de la región. En plena Guerra Fría, con el enfrentamiento entre la Unión Soviética y Estados Unidos, un régimen comunista a unos cientos de kilómetros de Miami era una afrenta difícil de tolerar. Un auténtico ícono marxista.

Pero acaso esto sea un muy aceptado y cómodo malentendido. Una revisión estricta del corpus ideológico de Fidel Castro, de su formación, de su vida, su universo moral y de sus escritos, tan cargados de ascética religiosidad, revela otra cosa: la base de su pensamiento es un catolicismo acendrado, fruto de la reaccionaria herencia hispánica de su familia, y de la decisiva educación de los jesuitas. Es sobre suelo, que será decisivo hasta su muerte, donde se asienta el marxismo. Eso explica mejor lo que combate y desprecia: la modernidad liberal, la democracia representativa, las libertades individuales, la economía de mercado. Y por sobre todas las cosas, Estados Unidos, quintaesencia de estos valores de raíz protestante que se extendieron a los países de Occidente.

En análisis brillante y exhaustivo, que es la vez una biografía de Fidel Castro y un ensayo histórico sobre Cuba y su influencia en América Latina, Loris Zanatta demuestra cómo se fusionaron en ese ideario el populismo latino de raigambre antiliberal, el comunismo y la utopía cristiana, y de qué manera signaron la vida de los cubanos bajo un estado totalitario y una economía de subsistencia. Al final de su vida, la prosperidad que la revolución habría de traer fue reemplazada por alabanzas a la pobreza evangélica y a la unión de católicos y musulmanes contra el pecado capitalista.

Zanatta, Loris

Fidel Castro : el último Rey Católico / Loris Zanatta. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Edhasa, 2020.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga

Traducción de: Diego Bigongiari.

ISBN 978-987-628-595-7

1. Biografías. I. Bigongiari, Diego, trad. II. Título.

CDD 920.71

Título original: Fidel Castro. L’ultimo “re cattolico”

Diseño de cubierta: Juan Pablo Cambariere

Primera edición: diciembre de 2020

Edición en formato digital: diciembre de 2020

© Loris Zanatta, 2020

© 2020, Gius. Laterza & Figli, All rights reserved

© de la traducción Diego Bigongiari, 2020

© de la presente edición Edhasa, 2020

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ISBN 978-987-628-595-7

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Índice

  Cubierta

  Portada

  Sobre este libro

  Créditos

  Introducción

  I. El español 1. El hijo 2. Oriente 3. Escuela y Dolores 4. Jesuita 5. Guerra y muerte 6. Yankee no 7. Politiquería 8. Universidad 9. Grau 10. Cayo Confites 11. Comunistas y ortodoxos 12. Martí 13. Bogotá 14. Prío 15. Batista 16. Causa y familia 17. Subversión 18. Chibás 19. ¿Colonia? 20. Golpe Notas

  II. El revolucionario 1. Doble vía 2. El fin de la juventud 3. Voluntad 4. Armas y política 5. Moncada 6. El obispo 7. La historia me absolverá 8. Equívocos 9. Isla de Pinos 10. El honor de Mirta 11. Enemigos por la piel 12. Amnistía 13. México 14. Dinero 15. Patria 16. Canossa, Texas 17. Granma 18. San Matthews 19. Drôle de guerre 20. Mito y realidad 21. Celia 22. Guerra santa 23. Fidelito 24. Gato y ratón 25. Dos guerras 23. Religión busca iglesia 27. Huelga 28. Gorros de piel en el Trópico 29. Dominus 30. Jaque mate 31. Cuba, 1958 32. Colapso Notas

  III. El redentor 1. Procesión 2. Milagros 3. Gobierno y poder 4. Constitución 5. Justicia y venganza 6. Enemigo búscase 7. Venezuela 8. Cuarenta y cinco días 9. Iglesia 10. Enemigos, enemigos, enemigos 11. Economía 12. Nixon 13. Tercera posición 14. Sudamérica 15. Reforma agraria 16. ¡Orden! 17. Urrutia 19. El ejército de la fe 20. Matos 21. Camilo 22. Sanciones 23. CTC 24. La Virgen 25. Biblia 26. Soviéticos 27. Coubre 28. Guerra civil 29. Prensa 30. Los hechos precipitarán 31. Revolución permanente 32. OEA y ONU 33. Ojos por doquier 34. Racismo 35. Iglesia en la cruz 36. Escambray 37. Diletante 38. Santurrón 39. El Estado totalitario 40. Escuelas 41. Trabajo 42. Seguridad 43. Cultura 44. Familia 45. Alfabetizar 46. Culto 47. Exiliados 48. Viva la guerra 49. Girón 50. El plan de Dios 51. Terror 52. El partido 53. Tres P 54. Casa quizá casa 55. Súbditos 56. Desarrollo 57. Vengar a Girón 58. Libreta 59. Marxista 60. Recesión 61. Muera Sansón 62. Mandarines 63. Contraorden 64. Misiles 65. Coexistencia pacífica 66. Octubre Notas

  IV. El sacerdote 1. Juntar los pedazos 2. Cabeza caliente 3. Depurar 4. Reforma de la reforma 5. Never ending story 6. Argel 7. Concilio 8. Moscú en primavera 9. Doctores 10. Psiquiatría negra 11. Dallas, 1963 12. A las armas 13. Flora 14. Dalia y Celia 15. Cuartel 16. Intelectuales 17. Negros a medias 18. Mujeres 19. Catequismo 20. Marxismo 21. Iglesia y partido 22. La historia terminará 23. Diez millones 24. Bovinos 25. Fe y riqueza 26. Casa hazlo tú mismo 27. Administrar 28. Medallas 29. Pirámide 30. Libertad 33. El año de la economía 32. Planes especiales 33. Mi tierra 34. Johnson 35. Quien siembra vientos... 36. UMAP 37. El oficio más antiguo 38. Rey campesino 39. Fabricar técnicos 40. Vivir en Cuba 41. Embargo o bloqueo 42. El Che 43. África oscura 44. Brézhnev 45. Santo Domingo 46. Escalation 47. Fideísmo 48. Escuelas en el campo 49. Quién se va, quién se queda 50. Tricontinental 51. Intriga china 52. Visiones 53. Olas 54. Vietnam 55. Consenso 56. Megáfono 57. Comunismo 58. Bolivia 59. Mito 60. Temporal 61. Sesenta y ocho 62. Microfracción 63. Ofensiva revolucionaria 64. El Hombre Nuevo 65. Praga 66. Zhdánov en Cuba 68. Sí nuke 69. Ciencia y progreso 70. Agua 71. Vuelos pindáricos 72. Hijo pródigo 73. Perú 74. Chile 75. Zafra Notas

  V. El guerrero 1. Liturgia de la palabra 2. Cardenal 3. Caballo 4. Libertad vigilada 5. Trabajar cansa 6. Nixon/2 7. Luna y miel 8. Gattopardo 9. Niña bonita 10. Espiar 11. Desviacionismo 12. Cuba de aquí, Cuba de allá 13. Jerarquía 14. La buena escuela 15. Allende 16. Cum grano salis 17. Rey de América 18. Fuerzas armadas 10. Casa todavía casa 20. Pobres e iguales 21. Vivir en Cuba 22. El beso de Judas 23. Fascismo 24. De Cuba al mundo 25. Compañeros 26. La nueva economía 27. Estado y partido 28. El oro por la patria 29. La moneda 30. No alineado 31. Ecologista por casualidad 32. Gotas de mercado 33. La historia soy yo 34. Potencia médica 35. Ilusiones perdidas 36. Dime con quién andas 37. Kissinger 38. Europa Felix 39. Angola 40. Por gracia recibida 41. Revolución en la revolución 42. Congreso y Constitución 43. Droga y dineros 44. En la cumbre 45. Guerra verdadera 46. Viento contrario 47. Vietnam, África 48. Cuerno de África 49. Internacionalistas 50. ¿Disenso? 51. Terror contra 52. Poder popular 53. Carter 54. Napoleón en Luanda 55. Hielo y deshielo 56. Llegará un día 57. Ex cathedra 58. Escaramuzas 59. Turistas por casualidad 60. Sandinistas 61. Des-alineado Notas

  VI. El mantenido 1. Púlpito 2. Mariel 3. Exiliados de por vida 4. Maldita Kabul 5. Atardeceres africanos 6. Go west 7. Contra Carter 8. Istmo 9. Vida aparte 10. Grietas 11. Pozo sin fondo 12. Economía drogada 13. Un pueblo sano 14. Un pueblo instruido 15. Un pueblo culto 16. Un pueblo de oro 17. MC 18. Chernóbil 19. Un pueblo disciplinado 20. Un pueblo puro 21. Retorno al futuro 22. Apartheid 23. Reagan 24. Adiós Istmo 25. Granada 26. Democracia burguesa 27. Deuda 28. Azúcar 29. Morir o escapar 30. Apocalipsis 31. Sida 32. Cárceles 33. Cangamba 34. Des-iguales 35. Caballo de regreso 36. Rectificar la rectificación 37. Fe 38. Gorbachov 39. Reagan bis 40. Si vis pacem 41. Cuito Cuanavale 42. Dólares 43. Está loco 44. Paredón Notas

  VII. El sobreviviente 1. Optimismo 2. Vade retro 3. Independencia 4. Sin muro 5. Extranjeros 6. Pirro pero feliz 7. Derrotas 8. Niños útiles 9. Salud enferma 10. Monarca absoluto 11. Panlatino de regreso 12. Washington consensus 13. Período especial 14. Plan alimentario 15. Hambre 16. A la escuela 17. La casa de los sueños 18. Viva China 19. ¡Y viva el papa! 20. Semper idem 21. Enfermo imaginario 22. Antisocial, ¿quién? 23. Excusas 24. Fuera de aquí 25. Burdel 26. Pecar, expiar 27. Ciencia 28. Peligro salvado 29. Cómo será 30. Clinton 31. Bancarrota 32. Quinto Congreso 33. Chávez Notas

  VIII. El profeta 1. Maduro 2. Resaca 3. Papa en Cuba 4. Rescate 5. Aislado no estaré 6. Estudiar cansa 7. Salud precaria 8. Nonatos 9. Identidad 10. Nadie se vuelve chino 11. La casta 12. Misioneros 13. Elián 14. Cosas jamás vistas 15. Rey y papa 16. Id y convertid 17. Transición 18. Venganza 19. Olimpíadas en Cuba 20. George W. Bush 21. Terrorismo 22. Primavera negra 23. Periodismo a la carta 24. Batalla de ideas 25. ¿Está lúcido? 26. Clima de infierno 27. Los mejores apóstoles 28. Orden cristiano 29. Trabajo ficticio 30. Ola rosada 31. Cultísimos 32. Sobre los espejos 33. Profeta por casualidad 34. Enemigo amigo 35. Papá Noel 36. ALBA 37. Y sin embargo se muere 38. Perlas de la corona 39. Comunidad orgánica 40. Varones, blancos, hispánicos 41. Verdad 42. Penas y gloria 43. Virtud 44. Viva la pobreza 45. Dios 46. Inquisición 47. Reflexiones 48. Tras bambalinas 49. Resaca/2 50. Perro que ladra 51. Eternidad 52. La política es religión 53. Santo enseguida 54. La vida continúa Notas

  Conclusiones

  Siglas y abreviaturas

  Bibliografía

  Índice onomástico

  Sobre la autora

Introducción

Fidel Castro quedará en la historia: no hay duda. Porque a su manera fue un personaje titánico. En el sentido que la impronta que deja es más profunda que aquella que permitía presagiar el lugar y la época en que vivió. Quedará en la historia, entonces, porque trasciende al tiempo y al espacio en que le tocó vivir. Es aquello que caracteriza a los Grandes, cualquiera sea el juicio. De ahí el enorme desafío de escribir la biografía: no se trata sólo de recorrer su larga y densa vida, sino de afrontar a través de ella los grandes nudos de la historia contemporánea, sin excluir ninguno. El emprendimiento hace temblar el pulso, pero para un historiador es fascinante.

Como si ello no bastara para tornar arduo el camino, otras dificultades lo obstaculizan. Dos, entre todas. La primera es que Castro no se limitó a vivirla, a su vida; la narró infinitas veces de mil modos: discursos, memorias, entrevistas, libros. Vivió la historia y vivió para la historia: fue por lo tanto el primer historiador de sí mismo. Y tan asiduo y persuasivo fue en dicha obra que todas las biografías terminan de una manera u otra por morder su anzuelo, por reproducir la imagen de sí que él creó. Como Ulises con el canto de las Sirenas, intentaré por lo tanto resistir; no olvidaré que es el objeto de mi estudio, no el ventrílocuo que habla a través de mí: cada uno en su lugar, a la debida distancia.

La segunda dificultad está en las fuentes: la materia prima del historiador. Parecen muchas, casi infinitas: bibliotecas enteras. Pero en realidad son pocas y a menudo, poco confiables. A través de los años se han acumulado fuentes diplomáticas, memorias, correspondencias, estudios de todo género. En apariencia no falta nada. Salvo la cosa más importante: el acceso a las fuentes cubanas, a las cartas de Fidel Castro, un tabú. Sólo de vez en cuando, cuando el gobierno cubano tiene motivos para confiar en el investigador y para creer que sus escritos lo pondrán en buena luz, sale algún documento de las salas secretas. Ello hace que el biógrafo de Castro se vea forzado a componer un inmenso puzzle uniendo infinitas piezas de materiales varios. El riesgo y la tentación es la de colmar los vacíos recurriendo a quien ya dijo y explicó todo: Castro. No es una casualidad. De hecho su imponente mole de palabras será la principal fuente de esta biografía: es justo y no hay modo de evitarlo.

Para complicar más las cosas hay un ulterior elemento: pocos personajes como Castro y pocos eventos como la Revolución cubana han creado y crean divisiones. Ello significa que cada singular evento de su vida fue objeto de luchas furibundas y que existan múltiples versiones de cada uno, por lo general contrapuestas. La vida de Castro, en breve, es un campo de batalla. Mejor por lo tanto ser claros: esta biografía no pretende desatar los muchos nudos irresueltos, o revelar secretos capaces de dirimir antiguas disputas. Un poco porque sería arbitrario, ya que faltan las fuentes para hacerlo, pero sobre todo porque no es lo que se ambiciona. Quien sueña scoop, no los encontrará aquí.

Y ya que se trata de ambiciones, hay otra a la cual renuncio gustoso: la objetividad, o la presunción de tal cosa. No porque no le tenga respeto y no intente cultivarla: mi empeño en tal sentido será riguroso. Pero porque por objetividad a menudo se entendió, en los escritos sobre Castro, un farisaico equilibrio entre lo que hizo de bueno y lo que hizo de malo, con dosis diferentes según los casos. Es un método que no me interesa. Lo que me interesa es comprender al personaje y su impronta en el conjunto: en suma, la naturaleza histórica del fenómeno. Será luego el lector, en base a sus gustos, valores y creencias, quien separará, si lo considerará necesario, bien y mal, justo y equivocado. Más que de objetividad, es cuestión de honestidad intelectual. A tal fin, no tengo dificultad en advertir al lector que no amo a la figura de Castro y que la amo aun menos tras haberle dedicado años de estudio. Pero atención: todo argumento es un espejeo y sé que si muchos encuentran en esta biografía óptimos motivos para serle hostiles, otros los hallarán para atizar la admiración. Al hacerlo, espero, ambos se verán forzados a considerar aspectos que antes no habían considerado respecto a lo que él representó. Este es, al menos, el auspicio.

¿Pero para qué sirve una nueva biografía de Fidel Castro que no revela aspectos secretos, alguien se preguntará a este punto? ¡Hay ya tantas! La respuesta está en el título: el último rey católico. No es una fórmula efectista para sorprender o entrampar, ni un spot comercial para vender: es la clave de lectura del libro, una clave de la cual garantizo la originalidad si bien de ella existan fragmentos dispersos en muchos escritos anteriores. Sé que muchos torcerán la nariz. Ya veo castristas enfurecidos: ¿cómo acoplar el ícono marxista-leninista a la herencia hispánica y católica? Y también anticastristas: hemos combatido toda la vida al comunismo de Castro y hételo ahora transfigurado en un monarca católico. No es serio.

Quisiera tranquilizar a ambos: Castro fue un comunista, un marxista-leninista. Él se definió así y no hay motivo para cambiarle la identidad que eligió. Pero el historiador no se limita a referir la historia como la cuentan sus protagonistas: sería un cronista. Frente a una figura tan imponente que impuso a todos un movimiento de simpatía o rechazo, no puede sino preguntarse por qué. Si una figura histórica asume tales connotaciones es porque encarna, a menudo idealizado, un ideal universal con el cual muchos se identifican y que muchos otros desprecian. Se dirá que en Castro tal ideal es precisamente el comunismo. Pero ¿qué comunismo? ¿De qué materiales intelectuales y espirituales está hecho el comunismo de un hombre que creció inmerso en un mundo plasmado por la catolicidad hispánica? ¿Qué visión del mundo tendrá, qué sistema de valores, cuál será el horizonte al que aspira?

La historia no repite nunca igual a sí misma, pero tampoco es jamás del todo nueva: se hace con los ingredientes que deja en dote el pasado. ¿Por qué maravillarse de que el comunismo de Castro, su universo moral y su sistema social estén embebidos de aquel antiguo legado? No es extraño que el monarca comunista del siglo XX sea heredero ideal de los monarcas católicos del pasado: creció en una isla que fue España durante siglos, en un ambiente familiar y social hispánico y católico. Tampoco lo es su reacción despreciativa a la difusión, en Cuba y en América Latina, de los valores y las prácticas del liberalismo anglosajón y protestante: el nacionalismo católico, antiliberal y anticapitalista, es un trazo común de la entera tradición populista latinoamericana, en la cual Fidel se inscribe a pleno título.

Cierto: Fidel injertó tal herencia en el tronco del nacionalismo cubano de José Martí y tradujo sus principios adaptándolos a la doctrina marxista, doctrina que en una óptica cristiana resultaba natural entender como la parábola del pueblo elegido, redimido del pecado siguiendo al Mesías que lo conducía a la salvación. Pero los pilares éticos y materiales del antiliberalismo castrista son aquellos de la cristiandad hispánica. El primero es la fusión entre política y religión: tarea del Estado, para Fidel Castro, es convertir a los ciudadanos a la única verdadera fe, a la ideología del régimen, a través de una catequesis capilar; el Estado es el primer apóstol. El segundo pilar es la impermeabilidad al pluralismo: nación y pueblo son para él organismos vivientes, cuyo estado natural es la unanimidad y la armonía; incluyen a todos y a todos asignan funciones pero el disenso y el conflicto son patologías que los minan: hay por lo tanto que extirparlos. El tercer pilar es el corporativismo: la sociedad castrista, como aquella cristiana de la colonia, está formada por cuerpos, las organizaciones de masas en las cuales está encuadrado cada cubano; el individuo sólo tiene los derechos que le confiere la pertenencia a un cuerpo, de otro modo queda excluido. Es un orden social donde el individuo está sometido a la colectividad sobre la cual vela la Iglesia, o sea el partido, garante de la ortodoxia y la unidad de la fe. Y sobre ello el rey, Castro, investido de los poderes temporales y espirituales. Pero es inútil colocar al carro delante de los bueyes: esta propuesta tomará forma página tras página. El lector podrá hacerle caso si la considera adecuada, o bien podrá pasarla por alto y leer el libro por lo que es: la historia de una vida fuera de lo común.

Para terminar, aclaro algunas elecciones. La primera es la de privilegiar el Castro público sobre el privado. No pretendo negar relevancia a la vida familiar, que trataré en la medida en que servirá a comprender algunos nódulos de su vida y de su psique. Pero además de haber sido narrada muchas veces, para él fue secundaria respecto a la misión histórica de la que se consideraba investido. La segunda es tratar en modo balanceado las varias fases de la vida de Castro. No es tan sencillo ya que sobre la revolución y sobre la primera fase del castrismo existe una literatura inagotable. Y ya que aquellos eventos han alimentado el mito de Castro, los biógrafos han tendido a sobredimensionarlos respecto al resto. El panorama general lo sufrió y el conjunto fue distorsionado: en el fondo, la guerrilla en la Sierra Maestra duró apenas dos años contra los cuarenta y nueve en los que Castro gobernó Cuba. A cada cosa su justo peso, tal será la regla. Hay luego una cuestión de método: dado que no hay pasaje de la historia personal, cubana y mundial sobre la que Castro no haya dado su versión, será mi tarea evaluarla a la luz del tiempo transcurrido y de los hechos conocidos. Palabras y hechos: esta será la brújula que, en lo posible, utilizaré. Una advertencia: en el texto me referiré a Castro con su nombre de bautismo, Fidel. Es una cuestión práctica para no confundirlo con el hermano Raúl. Y otra: algunas palabras clave retornan a lo largo de todo el texto: no son repeticiones sino subrayados, boyas para orientarse en el viaje. Finalmente: aquí y allá el lector se encontrará con anotaciones cáusticas o veladas ironías: no lo tome a mal conmigo pero con Fidel, notará, es imposible resistir a la tentación.

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681 str. 2 ilustracji
ISBN:
9789876285957
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