Czytaj książkę: «Fábulas y cuentos»
LILIANA S. MANOGRASSO
FÁBULAS Y CUENTOS
Para compartir en familia

Manograsso, Liliana S.
Fábulas y cuentos : para compartir en familia / Liliana S. Manograsso. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-87-2007-4
1. Narrativa Argentina. I. Título.
CDD A863
EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA
www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com
Liliana Silvia Manograsso
Escritora -Investigadora de Terapias Vibracionales Reconectivas.
@lilianamanograssoLinktree
Ilustraciones: Nora Pereyra
Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723
Impreso en Argentina – Printed in Argentina
Cuando le damos alas a la imaginación
viajamos al país de nuestros sueños!
Estas narraciones están dedicadas a todos los niños, quienes tienen derecho a vivir en un mundo de paz donde sean los valores que propicien los adultos ese motor que guíe sus vidas para formarse como personas de bien, viviendo una infancia plena rodeados de amor, comprensión y momentos imborrables de lecturas compartidas que dejen huellas en su corazón.

INTRODUCCIÓN
A través del tiempo los cuentos han sido la primera expresión de la relación natural que tenemos con la comprensión de las palabras, de los dibujos y del desarrollo de la imaginación alimentando lo intuitivo y creativo, a través de edificar en nuestra mente situaciones que representen todo aquello que vamos interpretando por medio de la lectura.
Todos los relatos que escuchamos y leemos durante nuestra infancia, nos permiten ingresar al mundo del lenguaje narrado y visual como forma de desarrollar el conocimiento y estimular la imaginación.
Todos elaboramos representaciones mentales de todo lo que oímos y leemos; muchas veces se nutre nuestra imaginación cuando lo que proyectamos parte de una idea atractiva, la cual nos anima de manera positiva a crear en nuestra mente o en la realidad, un mundo diferente y mejor.
Cuantas más narraciones incentiven la imaginación del niño, más caudal creativo tendrá para fomentar el desarrollo de sus ideas y conceptos. Es fundamental que los adultos los guiemos en el hábito de la lectura, y los ayudemos a ingresar al mundo de las fábulas para conectarlos con la sabiduría de la Naturaleza a través de los animales que, desde un lugar animado, puedan dejarles una enseñanza de vida.
Un niño que disfruta de su imaginación es un adulto que crecerá desarrollando su intuición, manteniendo sus sueños.
REFLEXIÓN PARA ADULTOS
Las fábulas y los cuentos que contiene este libro están escritos con el propósito de ser leídos por los adultos de forma tal que, al narrarlos, puedan ser interpretados por los niños y convertirse en relatos acordes a la comprensión de los pequeños.
Esta invitación a una forma distinta de comunicar un cuento o una fábula, posibilita a los adultos compartir una lectura y un momento especial donde se pueda establecer un diálogo enriquecedor con los niños, basado en las enseñanzas y valores que reflejan las narraciones que les presento.
Deseo que la lectura de estas fábulas y cuentos sea una forma de acercamiento y comunicación entre adultos y niños quienes, viviendo distintas etapas de la vida, se puedan unir al conectarse ambos con el maravilloso mundo de la imaginación transportados por la lectura, siendo en el futuro de cada pequeño además de una reflexión y aprendizaje capitalizado, el recuerdo de instantes imborrables de su infancia compartidos desde el amor de quien también les brindó su tiempo.
Liliana S. Manograsso
EL BOSQUE DE LOS MILAGROS
Esta fábula guía el valor de vivir el hoy con alegría

Cuenta una vieja leyenda que existía entre las montañas un lugar especial, llamado el bosque de los milagros. Era visitado por mucha gente que buscaba serenidad, alejarse del ruido de la ciudad, encontrando un lugar fresco, tranquilo, donde pasar un rato agradable.
Cierto día, tres árboles que se erguían muy cerca uno del otro, comenzaron a dialogar. Se llamaban el árbol de la tristeza, el árbol de la compasión y el árbol de la alegría. Curiosamente, el que tenía las ramas más caídas, marcado su tronco por el paso del tiempo y de las manos de la gente al abrazarlo, y presentaba también menos hojas que los otros porque el viento que azotaba muy fuerte lo desnudaba más que a los demás, era el árbol de la alegría.
Reparando en todo esto, el árbol de la compasión lo interrogó:
—No comprendo, si tu savia, tu raíz, tu naturaleza es alegría… tu aspecto parece mostrar lo contrario.
—No creas –respondió. –Más allá de las inclemencias del tiempo y el paso de los años, mi esencia no cambió; por eso el viento esparce mis hojas por donde es necesario que llegue la alegría, y mis ramas se vencen para cobijar a todo aquél que me elige para sentir bienestar junto a mí. ¡Soy feliz, mi esencia es feliz! No soy feliz para que los demás lo vean, soy feliz porque disfruto lo que hago.
—¿Y tú, árbol de la tristeza? – interrogó el árbol de la compasión, –siempre estás muy solo.
A lo que el árbol le respondió:
—Mi tronco es débil, mis frutos caen ensuciando todo a mi alrededor y la gente no puede acampar a mi cobijo. Mi copa no es frondosa, los rayos del sol no llegan hasta mí porque la copa del árbol de la alegría lo impide; la gente no me busca, aunque estoy siempre junto a todos los árboles.
—¿Y tú, árbol de la compasión? –preguntaron la tristeza y la alegría –¿Qué nos dices de tu vida en este bosque?
La compasión respondió:
—Yo cobijo a ambas, las protejo desde lo alto de mi frondosa copa para que tú, tristeza, aunque la gente no te elija para su bienestar, sigas estando en ese lugar dando los frutos que, aunque ellos no saben, los alimentan para crecer, y cuando los recogen para comer van caminando hacia el árbol de la alegría, buscando su abrigo, recorriendo y disfrutando en nuestro bosque de los milagros.
Los tres árboles permanecieron juntos hasta que un día el árbol de la tristeza, tan angustiado de su soledad se secó, y la gente eligió para siempre buscar cobijo en la compasión, pegadita, muy muy cerca de la alegría.
MORALEJA: estar tristes, sentir amargura, es una forma de darnos cuenta que algo no está bien. Cuando revisamos qué nos sucede y lo comentamos para recibir ayuda y contención, encontramos el motivo de la tristeza y lo podemos solucionar, disfrutando nuevamente la vida como merecemos y elegimos hacerlo, hallando alegría.

EL CAMALEÓN Y LA ABEJA
Esta fábula señala el valor de la común–unión

—¡El tiempo se detiene cuando la flor polen tiene!– cantaba dulcemente la abeja Rita, mientras paladeaba el dulce néctar del alelí.
—¡El tiempo se detiene cuando el que me persigue no me tiene! –cantaba temeroso el camaleón Spot, escondiéndose entre las plantas y las flores de un colorido jardín.
Al escucharlo, Rita le preguntó:
—¿Quién te persigue, escurridizo camaleón? ¿Tú crees que porque cambies de color cambia quien eres? El que quiera encontrarte lo hará, más allá de tus aparentes cambios.
A lo que Spot respondió:
—Nací con la facilidad de adaptarme al medio con mis colores, y uso ese don para esconderme de quien pretende dañarme.
—Amigo Spot–respondió Rita. –¿Y si en vez de pensar que te escondes de lo que tu mente te muestra peligroso y te hace temer, pensaras que puedes sentirte una hermosa flor, con sus mismas tonalidades, tan aromática como las hierbas, y estar entre ellas sin que nadie te moleste por confundirte con una flor más?
—Nunca se me ocurrió… nací pensando en escapar vestido con uno de mis disfraces como todos los de mi especie. Me haces reflexionar Rita. Entonces me pregunto… ¿Y tú, tan libre acompañando el viento, a la vista de todos, cómo te sientes? —le preguntó Spot.
—Encontré el sentido a mi libertad, y a la solidaridad –respondió la abeja. –Puedo elegir la flor, al hacerlo elijo su color también, me acerco por su aroma y ellas con su polen y yo con mi tarea ayudamos a la gente a tener a su alcance con lo que elaboramos, la posibilidad de estar bien, fabricando un alimento dulce y sobre todo nutritivo.
—Y tú, Spot, con tu gran capacidad de adaptarte, en vez de pensar en alejarte de todos—, agregó Rita, —úsala para ser uno más en la naturaleza, disfrutándola, aprendiendo de la sabiduría que te brinda cada lugar en el que tienes la facilidad de adaptándote, estar, y formar parte de la belleza que nos presenta, hasta que tu alegría pueda ser tan grande como la alegría de todas las flores del jardín.
MORALEJA: ¡Tenemos capacidades! Desarrollémoslas para el bien de todos. No dejemos que los temores nos retraigan de hacer las cosas que nos hacen bien. Entre todos es más fácil lograr un objetivo, ayudándonos, dando lo mejor de cada uno como lo hacen las abejas, que siempre viven y colaboran en comunidad.

EL GIRASOL Y LA BARAJA
Esta fábula guía sobre el valor de los sentimientos nobles

En la cumbre de una montaña, en algún lugar inhóspito del planeta, hace muchos años había un templo donde un grupo de sacerdotisas se ocupaban de rendir culto a la naturaleza e investigar las leyes que gobiernan el Universo. Un día al salir del templo, lugar donde además de sus investigaciones oraban por el bien de las personas y la paz en la tierra, el grupo de jóvenes mujeres caminaba sumidas en sus pensamientos cuando un fuerte viento las envolvió. Sin darse cuenta de lo ocurrido, un mazo de barajas muy antiguo cayó del bolso de una de ellas que se encontraba abierto; las cartas se esparcieron detrás de las bellas jóvenes y comenzaron a volarse llevadas por las corrientes de aire. Las mujeres habían hallado, estudiando algo tan simple como un mazo de barajas que habían hallado entre las hojas de un viejo libro, una clave secreta muy antigua que hablaba de los lazos que unen al hombre con los astros del cielo y las maravillas de la naturaleza en la tierra.
El fuerte viento elevaba las barajas; la carta llamada “La Justicia” dejó de rodar a los pies de un girasol que había crecido, por obra de la Naturaleza, en la aridez de la montaña. La ventisca cesó y las mujeres continuaron su andar. Así fue como los pétalos del gigante girasol, suaves, largos y amarillos, comenzaron a acariciar el rostro de la mujer que estaba dibujado en la carta, ya que le enternecía verla abandonada y solitaria en medio del campo; y así sucedió día tras día… El girasol se preguntaba por qué sus caricias no eran correspondidas por la mujer que estaba tan quieta en la carta… —¿Será porque tiene los ojos vendados y no me ve? ¿Será que está tan ocupada sosteniendo con sus manos la balanza de La Justicia que no puede acariciarme como yo lo hago? — Todos los días siguientes las mismas dudas, y el dolor de no ser correspondido era el lamento permanente del girasol. Mientras que, durante la noche cuando la hermosa flor se cerraba para dormir, no había sufrimiento y tampoco había preguntas.
Mientras el girasol no estaba bien con lo que sucedía, la figura de la Justicia recibía con agrado las caricias que desconocía provenían de una bella y gigante flor, por tener sus ojos vendados. Estaba tan ocupada en tener claridad desde su sentir interior, y ser justa con las cosas desagradables que pasaban en el mundo para poder llegar a hacer justicia desde su anhelo de que lo correcto triunfara, que pensaba que si soltaba la balanza de sus manos para corresponder a las caricias dejaría de estar atenta a su función; en los platillos la señora justicia sentía el peso de cada uno de ellos y hacia donde se inclinaba la balanza, si hacia lo correcto o si pesaba más lo incorrecto. Hasta que a los pocos días una niña que pasó por el lugar vio las cartas, las recogió y las devolvió al templo, donde supuso que las sacerdotisas del lugar las estudiarían como lo hacían con todo escrito o dibujo que les facilitara la comprensión del ser humano y la naturaleza. Y así, ambos fueron separados.
El girasol nunca entendió por qué La Justicia estaba tan ocupada en su tarea que no veía su malestar y le correspondía con su cariño…Y La Justicia nunca comprendió, al tener sus ojos vendados, que no pudo ser justa al no ver y corresponder el buen trato compasivo del girasol.
MORALEJA: muchas veces estamos tan ocupados en lo que hacemos o en lo que pensamos, que no reparamos en actitudes de afecto de personas que nos quieren, no siendo correctos en nuestro proceder, e incluso siendo injustos sin quererlo desde nuestras acciones.

Darmowy fragment się skończył.