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COLECCIÓN FÚTBOL

FÚTBOL TOTAL

El entrenamiento físicodel futbolista

Vol. I

4a Edición

Por

Jürgen Weineck

Revisado y adaptado por

Manuel Fernández Pombo

Profesor titular de Teoría y Prácticadel Entrenamiento Deportivo-INEF-Galicia


Título original de la obra: Optimates FuBballtraining

Traducción: Marge

Director de colección y revisor técnico: Manuel Fernández Pombo

Diseño cubierta: Carlos Páramos

© Perimed-Spitta

© 2017, Jürgen Weineck

Editorial Paidotribo

http://www.paidotribo.com E-mail: paidotribo@paidotribo.com

2a reimpresión de la 4a edición ISBN: 978-84-8019-161-6 (obra completa) ISBN EPUB: 978-84-9910-849-0 BIC: WSJA

Fotocomposición: Ormograf, S.A.

CONTENIDO

Prefacio

Primera parte

Condición física y entrenamiento del futbolista

Definición

Importancia de la condición física en el rendimiento del futbolista

Exigencias físicas en el entrenamiento del futbolista. Consecuencias para el entrenamiento

Segunda parte

Resistencia del futbolista

Definición

Tipos de resistencia

Importancia de la resistencia para el futbolista

Valoración cuantitativa: volumen e intensidad de los desplazamientos

Valoración cualitativa: influencia del desarrollo de la resistencia general y específica sobre los diferentes factores del rendimiento del futbolista

Factores de la capacidad de resistencia. Bases científicas, biológicodeportivas y médico-deportivas del entrenamiento

Factores musculares

Anexo suplementario: importancia de una dieta rica en hidratos de carbono en el rendimiento del futbolista

Consecuencias para la práctica de entrenamientos y partidos

Factores cardiocirculatorios

Factores inmunológicos

Entrenamiento de la resistencia del futbolista

Fundamentos generales

Métodos de entrenamiento de resistencia

Contenidos del entrenamiento de resistencia

Medios de entrenamiento de la resistencia básica

Medios de entrenamiento de la resistencia específica del futbolista

Bases metodológicas para el entrenamiento de la resistencia

Periodización del entrenamiento de resistencia

Tests y formas de control de la resistencia para el diagnóstico del rendimiento y el control del entrenamiento

Tipo de tests. Modalidades de ejecución. Tablas de valoración

Test para averiguar la capacidad de rendimiento aeróbico (resistencia básica) específico para el fútbol

Entrenamiento de la resistencia en la infancia y la juventud

Particularidades de las diferentes edades

Métodos y medios para desarrollar la resistencia básica

Métodos y medios para desarrollar la resistencia especial

Fundamentos metodológicos para el entrenamiento de la resistencia en la infancia y la juventud

PREFACIO

Incluso las personas más partidarias de la práctica, que se vanaglorian de no haber abierto nunca un libro, tienen su propia teoría. Una teoría que se ha desarrollado a través de la experiencia y que refleja su propia manera de ver el fútbol «puro» (Bremer, 1986, pág.15).

No hay nada que pueda sustituir a la práctica, y cualquier teoría que no aumente los conocimientos adquiridos mediante la experiencia práctica y contribuya de esta forma a optimizar el proceso de entrenamiento no va a servir de mucho. En este libro se intentará extraer las consecuencias prácticas que pueden aplicarse al entrenamiento del fútbol en todas las edades y todas las clases de rendimiento según los últimos conocimientos científicos sobre el entrenamiento y la medicina deportiva. Incluso si por motivos sistemáticos se presentan los diferentes factores condicionales del futbolista simplificadamente, no quiere decir que no se dé importancia a la complejidad de la capacidad de juego y a la capacidad de reacción específica del fútbol. Muy al contrario: siempre se indicará que deben tenerse en cuenta las relaciones interfactoriales y los efectos recíprocos y que el entrenamiento del fútbol debe entenderse como un proceso unitario en el cual los factores determinantes de la optimización del juego y de la capacidad de juego del equipo deberán ejecutarse de forma integrada. El propósito de este manual de entrenamiento es presentar la relación entre los objetivos, los medios y los métodos y, basándose en éstos, ofrecer soluciones para el entrenamiento y el juego de competición.

Dado que en un manual general de entrenamiento (Weineck: «Entrenamiento óptimo») ya se presentaron los fundamentos del mismo, el primer volumen de Fútbol total contiene exclusivamente planteamientos específicos de fútbol e indicaciones para optimizar y diferenciar el entrenamiento del fútbol.

El «entrenamiento físico del futbolista» presenta por un lado las bases científicas del entrenamiento y los fundamentos médico-deportivos de los factores de rendimiento condicionales: resistencia, fuerza, velocidad y movilidad, así como los correspondientes métodos y formas de desarrollarlos. Por otro lado, este libro ofrece también indicaciones muy útiles para el diagnóstico del rendimiento y el control del entrenamiento mediante tests adecuados y diferentes formas de control.

Finalmente, este libro también se ocupa de forma extensa de las particularidades del entrenamiento de niños y de jóvenes. Dado que el entrenamiento del fútbol en la infancia y la juventud, no sólo en cuanto a cantidad sino especialmente a calidad, está sujeto a normativas muy diferentes del entrenamiento para adultos, se ha puesto especial énfasis en una presentación del entrenamiento específico por edades tanto en lo referente a la metodología como a los medios, teniendo en cuenta la resistencia psicofísica de las diferentes edades.

Este libro, que en la primera parte se ocupa particularmente del desarrollo de los factores que condicionan el rendimiento del futbolista, ofrece también una completa serie de indicaciones tanto al deportista de élite como al entrenador, así como ejemplos prácticos que facilitan la optimización del entrenamiento del fútbol.

J. WEINECK


PRIMERA PARTE

CONDICIÓN FÍSICA Y ENTRENAMIENTO DEL FUTBOLISTA

Definición

En la literatura especializada el concepto de condición física se define y se entiende de diferentes formas (ver Martin, 1977, pág. 34; Letzelter, 1978, pág. 121; Brüggemann/Albrecht, 1982, pág. 270; Bisanz 1983, pág. 17; Gerish, 1983, pág. 11; Bauer/Ueberle, 1984, pág. 49; Dick, 1986, pág. 36; Binz/Wenzel, 1987, pág. 5; Schnabel, 1987, pág. 154; Bisanz/Gerish, 1988, págs. 46-73 y 1990, pág. 9; Stiehler/Konzag/Dóbler, 1988, págs. 108 y 311; Bauer, 1990, pág. 65; Geese, 1990, pág. 23).

En una definición amplia «condición física» se utiliza como un concepto que agrupa todos los factores físicos, psíquicos, técnico-tácticos, cognitivos y sociales, en el sentido de la palabra latina «conditio» (=requisito para alguna cosa) (ver Bauer, 1990, pág. 65). La ilustración 1 representa un modelo estructural muy conocido de la forma física.

En una definición más concreta -utilizada mayoritariamente en la metodología del deporte y el entrenamientolas características de la condición física se limitan a los factores «físicos»; resistencia, fuerza, velocidad y movilidad. La ilustración 2 muestra los componentes de la condición física, entendiéndola en su sentido más concreto. Esta definición más concreta aparece también en el «perfil reducido de los requisitos» del entrenamiento físico según Binz/Wenzel (1987, pág. 4) (ilustración 3). El «perfil reducido de los requisitos» del futbolista, se refiere tanto a una buena movilidad como a la fuerza de la musculatura de la espalda y las extremidades.


Ilustración 1. Modelo estructural ampliado sobre la condición del jugador de fútbol (Wemeck según Gerish, 1982, pág. 31; Dick, 1986, pág. 37).


Ilustración 2. Componentes de la condición del jugador (según Schmidtbleicher et. al. 1987, 7).


Ilustración 3. Factores del entrenamiento de la condición en el fútbol (perfil reducido de exigencias según Binz/Wenzel 1987,4).


Ilustración 4. Componentes de la capacidad de rendimiento del jugador de fútbol

A pesar de que la definición amplia de la condición física hace más justicia a las complejas exigencias de la capacidad de juego en competición, debido a la limitada extensión de este volumen nosotros nos referiremos a la definición más reducida orientada a la práctica.

Importancia de la condición física en el rendimiento del futbolista

Tal como queda claramente reflejado en la ilustración 4, el rendimiento en la competición o el rendimiento del futbolista está formado por múltiples y a veces contradictorias habilidades, capacidades y particularidades. En la estructura de rendimiento que se muestra en la ilustración 4, las capacidades condicionales tienen carácter de requisito. Representan una condición previa para un rendimiento técnico, táctico y psíquico estable (ver Stiehler/Konzag/Dobler, 1988, pág. 108).

De la interdependencia mutua de los requisitos físicos, técnicos y tácticocognitivos para lograr un alto rendimiento en la competición y la importancia de su integración se desprende la siguiente cita: «Un comportamiento competitivo óptimo requiere una perfecta visión y percepción táctica del deportista. Un concepto táctico, sin embargo, sólo puede realizarse mediante una adecuada base técnica, una cierta forma física y la aplicación consciente de la capacidad intelectual. Ya que no es posible aplicar una táctica si no existe el conocimiento técnico adecuado; ¿qué sentido tendría hablar de marcaje si el contrario es superior en velocidad y resistencia?; ¿de qué forma debería llevarse a cabo un juego de equipo cooperativo, si los jugadores no saben reaccionar ante determinadas situaciones?» (Weineck, 1990b, pág. 309).

Exigencias físicas en el entrenamiento del futbolista Consecuencias para el entrenamiento

Tal como queda documentado en las siguientes citas, el entrenamiento específico en el fútbol debe orientarse hacia las exigencias de la competición:



De estas citas puede extraerse que debe darse preferencia a un tipo de perfeccionamiento de la condición física integrada en el juego. Por lo tanto, el entrenamiento de la condición física no debe contemplarse como un objetivo en sí mismo, sino que tiene uno superior: «mejora de la capacidad de juego» u «optimización de la capacidad deportiva».

Tal como demuestran los análisis de los últimos campeonatos del mundo de fútbol (1982,1986,1990) el desarrollo del rendimiento en el fútbol, especialmente la velocidad de reacción, juega un papel fundamental. Por este motivo deberá dedicarse una atención especial al entrenamiento físico en lo referente a este aspecto (ver Krauspe/Rauhut/Teschner, 1990, pág. 25).


En la capacidad de reacción se reflejan siempre todos los componentes físicos, psíquicos, cognitivos y sociales así como las posibilidades de un jugador (ver Martin, 1977).


En este sentido, la «condición física» del jugador representa sólo uno de los múltiples componentes que sirven para optimizar la capacidad de reacción específica del fútbol (ver ilustración 4).

Así pues, la importancia de los factores físicos deberá relativizarse, lo que implica dar mayor importancia y más apoyo al entrenamiento.

En el entrenamiento en fútbol deberá darse más importancia al entrenamiento con medios prácticos, incluyendo todos los factores físicos, psíquicos, técnico-tácticos y sociales. Esto implica que debe atribuirse una importancia cada vez mayor al entrenamiento-juego o entrenamiento de la condición física específica para el juego con sus propios métodos de entrenamiento especializados (ver también Lottermann, 1990, pág. 34). El entrenamiento de la condición física «puro» sólo deberá efectuarse cuando sea estrictamente necesario, por ejemplo, para realizar entrenamientos complementarios, de mantenimiento, de compensación o similares.


SEGUNDA PARTE

RESISTENCIA DEL FUTBOLISTA

Definición

Por resistencia se entiende la capacidad psicofísica de resistir el cansancio durante esfuerzos prolongados y la capacidad de recuperación después del esfuerzo. La resistencia física incluye también la capacidad del jugador para poder resistir el mayor tiempo posible un estímulo que provoca la disminución de la intensidad o interrumpir el esfuerzo. Representa asimismo la capacidad de resistencia total del organismo, o de determinadas partes del cuerpo, frente al cansancio.

Tipos de resistencia

La resistencia puede dividirse, según sus manifestaciones y dependiendo de la forma en que se observe, en diferentes tipos (ilustración 5). Según la clasificación de la musculatura ejercitada se diferencia entre resistencia general y local, según la clasificación de la especificidad del tipo de deporte separaremos la resistencia general de la especial, según la clasificación de la utilización de la energía se diferencia entre resistencia aeróbica y resistencia anaeróbica, según la clasificación del tipo de trabajo de la musculatura se distingue entre resistencia dinámica y estática y según la clasificación del principal esfuerzo motor que se emplee se diferencia entre fuerza, velocidad y resistencia en los desplazamientos. Finalmente, según la clasificación de la duración temporal se diferenciará entre resistencia de corta, media y larga duración.

Para los futbolistas los tipos de resistencia más importantes son: general, específica, aeróbica y anaeróbica. Deberá entenderse como resistencia general la capacidad de rendimiento independiente del deporte -llamada también resistencia básica o resistencia dinámica aeróbica general- y por resistencia especial la capacidad de manifestarse la resistencia especificamente en el fútbol (ver pág. 32 para más información sobre la resistencia especial).

Importancia de la resistencia para el futbolista


Valoración cuantitativa: volumen e intensidad de los desplazamientos

Para poder comprender la importancia de la resistencia en los futbolistas de hoy en día deberán valorarse cuantitativamente el volumen y la intensidad.

Volumen e intensidad de los desplazamientos durante un partido de fútbol

Si se compara el rendimiento en los desplazamientos de los futbolistas de principios de los años sesenta con los actuales puede verse claramente el extraordinario aumento en la intensidad y el volumen que se ha efectuado en los últimos años. La tabla 1 muestra el rendimiento en los desplazamientos de los mejores futbolistas mundiales de los años sesenta. Los desplazamientos superiores a los 4.000 m se consideraban excepcionales en aquellos tiempos.


Ilustración 5. Representación esquemática de las diferentes manifestaciones de la resistencia (según Hollman/Hettinger, 1980, pág. 304; De Weineck, 1990b).


Tabla 1. Los desplazamientos de los mejores futbolistas mundiales de los años sesenta durante un partido (según datos de Palfai 1970, pág. 28).

En la tabla 1 podemos no sólo reconocer el volumen de los desplazamientos que para los estándares actuales no son más que de mediano valor, sino también la división tan vaga, subjetiva y poco diferenciada entre «es- prints» y «carreras rápidas».


Ilustración 6. Análisis del volumen de los distintos tipos de desplazamientos en equipos de diferente rendimiento (A = Copa Europa/Sudamérica; B = Copa Emperador Japonés 1984; C = Campeonato Universitario Japonés 1984) (Fuente: Yamanaka et al. 1988, pág. 33).

Con la mejora de los procesos de observación que se han dado a lo largo del tiempo se han podido extraer cada vez resultados más exactos (ver Winterbottom, 1954; Palfai, 1962, Wade, 1967; Brooke/Knowles, 1974; Whitehead, 1975; Reilly/Thomas, 1976 y 1987; Ohashi, 1979; Nettle- ton/Briggs, 1980; Lacour, 1981; Winthers et al., 1982; Van Meerbeck et al., 1983; Winkler, 1983; Van Couter/Vrijens, 1984; Mayhew/Wenger, 1985; Ekblom, 1986; Gerisch/Rutemoller/Weber, 1988; Ohashi et al., 1988; Treadwell, 1988; Van Gool/Van Gerven/Boutmans, 1988; Yamanaka et al., 1988). Los métodos actuales de valoración por medio de ordenador permiten averiguar exactamente todos los datos cuantitativos. Dependiendo de su pertenencia a la liga y a la capacidad individual, los valores medios actuales van de 9 a 12 km; en algún caso aislado se ha llegado incluso a 14 km por partido (ver Winkler, 1985, pág. 24). El recorrido total en esprint está entre los 500 y los 3.000 m, con una cifra de 100 repeticiones por partido (ver p. 277 e ilustración 178 del volumen II).

De las investigaciones de Gerisch/Rutemóller/Weber (1988, pág. 64) puede extraerse que los jugadores de la liga no profesional corren de promedio unos 9.050 +/- 969 m, y de ellos unos 1.500 m a una velocidad de 5 m/s o más. Comparándolo con los resultados de Palfai (1962) se aprecia que el rendimiento total se ha elevado en varios cientos y que la exigencia del rendimiento ha aumentado enormemente.


La ilustración 6 muestra la distribución de los desplazamientos durante un partido. La mayor parte del juego se pasa entre andando y trotando (83-85 %), algo menos corriendo rápido y esprintando (7-10 %) y muy poco tiempo parado (4-10 %). Estos resultados se ajustan a los de May- hew/Wenger (1985, pág. 49) que quedaban repartidos a lo largo de un partido en 46,4 %, 38,0 %, 11,3 % y 2,3 % para andar, trotar, correr rápido/esprin- tar y estar parados respectivamente.

En la ilustración 7 pueden verse las irregulares evoluciones, discontinuas e intermitentes, de un jugador de primera división sobre el campo mientras está jugando un partido.


La importancia de una resistencia bien desarrollada se desprende del hecho de que los llamados capitanes de equipo siempre son los que más alta capacidad de resistencia tienen (ver Dickhut et al. 1981, pág. 151). Por lo tanto, principalmente debe recordarse:


Además, la práctica del entrenamiento demuestra que grandes futbolistas como Pelé, di Stefano, Bekkenbauer, Maradona, Gullit, Matthaus y otros no llegaron al fútbol por su gran resistencia sino gracias a su don excepcional con el balón.


Ilustración 7. Registro de los trayectos de los desplazamientos (tiempo de 5 minutos) de un jugador (según Winkler, 1985, pág. 23).

Volumen e intensidad de los desplazamientos durante un partido de fútbol dependiendo de la posición en el campo

En la ilustración 8 puede verse claramente que según la posición en el campo las características de los desplazamientos varían considerablemente. Los jugadores centrocampistas son, por lo general, los que más intensamente corren debido a su rol central entre defensa y ataque.


Ilustración 8. Análisis del tiempo y la frecuencia en los tres grupos dependiendo de la posición de juego (Yamanka et al. 1988, pág. 338). Def= Defensa; CC = Centrocampista; AT = Ataque (A, B, C: ver ilustración 6).

Valoración cualitativa: influencia del desarrollo de la resistencia general y específica sobre los diferentes factores del rendimiento del futbolista

Importancia de la resistencia básica

Una resistencia básica suficiente o bien desarrollada tiene el efecto de:

-Aumentar la capacidad física:

El jugador entrenado en resistencia puede participar de forma más larga e intensa en los partidos, llegar más a menudo al balón durante todo el juego sin perder la capacidad de rendimiento (mantener un ritmo de juego muy alto) y utilizar al máximo sus reservas físicas.

-Optimización de la capacidad de recuperación:

El organismo del futbolista entrenado en resistencia puede superar los síntomas de cansancio más rápidamente y compensar de forma más efectiva los decaimientos energéticos, lo que le facilita una participación en el juego más intensiva. Además, el jugador se recupera más rápido después del entrenamiento y la competición.

-Minimización de lesiones:

Los jugadores mejor entrenados se lesionan con menos frecuencia, ya que debido a que siempre están «frescos» no incurren en tantas situaciones de riesgo en la defensa ni en el ataque y cuando el partido está cerca de su finalización todavía pueden reaccionar suficientemente rápido. Además, en ellos, al contrario de lo que les sucede a los futbolistas que se cansan más rápidamente, no se ve afectada la elasticidad de los músculos y las articulaciones, lo que incrementa la protección contra posibles lesiones.

-Aumento de la resistencia psíquica

El jugador con mayor resistencia es más inmune contra el esfuerzo y posee mejor estabilidad psíquica. Está en condiciones de superar mejor las derrotas, sin tener que luchar con problemas, que en caso contrario aparecen a menudo, de motivación ni cambios negativos de actitud (actitudes depresivas que afectan el rendimiento).

-Reducción de errores ocasionados por el cansancio

Debido a que el jugador con una buena resistencia no se cansa tan fácilmente, tampoco se «enoja» y continúa con la disciplina táctica. Mantiene la táctica planeada con anterioridad y no hace faltas innecesarias causadas por desmotivación ni descuidos, y en las situaciones decisivas mantiene su sangre fría y no se queja constantemente.

-Reducción de errores técnicos

El jugador entrenado en resistencia está concentrado, atento y es rápido hasta el final en todas sus decisiones y movimientos, lo que mantiene el número de errores en una cifra muy baja (pérdida del balón al recibirlo, al pasarlo, al regatear).

-Velocidad de reacción constantemente alta

Gracias a su mejor disponibilidad para recuperarse rápidamente y por lo tanto menos posibilidad de que le venza el cansancio, su sistema nervioso central se ve menos afectado. Durante todo el partido mantiene su capacidad de anticipación, decisión y reacción de forma óptima sin que se vea afectado su rendimiento. El jugador está «completamente despierto», concentrado y atento hasta el final del partido. El jugador de ataque aprovecha hasta el último segundo antes del final del partido para golpear a portería. El defensa mantiene a raya a su contrario hasta el final del partido.

-Salud más estable

El jugador que está más entrenado en resistencia mejora su sistema in- munológico de defensa, de manera que no tiene tantas enfermedades infecciosas como gripes y resfriados. De esta forma, por un lado, evita pérdidas de rendimiento y, por el otro, no falla al equipo en las competiciones.

Atención: A pesar de las múltiples ventajas que acabamos de mencionar sobre la resistencia básica bien desarrollada, debe tenerse en cuenta que:

1.El futbolista no debe tener nunca como objetivo desarrollar al máximo su capacidad de resistencia; sino que debe desarrollarla suficientemente, es decir, de forma óptima, para sus necesidades futbolísticas. Un exceso de entrenamiento de la resistencia conducirá -especialmente en los jugadores júnior que disponen de un tiempo de entrenamiento limitado- a un abandono del resto de cosas importantes para el entrenamiento específico del fútbol, concretamente el aprendizaje táctico-técnico o los partidos de entrenamiento. Deberá prevenirse contra un exceso de entrenamiento de resistencia (ver Bremer 1985, pág. 5).

2.Otro motivo para no practicar el entrenamiento de resistencia como un fin en sí mismo es que un exceso de éste influencia negativamente la velocidad del futbolista: el que se entrena demasiado en resistencia será más lento, ya que se ocasionan modificaciones bioquímicas en los músculos que sirven más para la resistencia que para la velocidad (ver Diekhut et al., 1981, pág. 151). En casos extremos puede darse el caso de que las fibras musculares de contracción rápida -que son las que posibilitan los saltos, los golpeos y las salidas explosivas- se conviertan en músculos de contracción lenta, viéndose así afectados negativamente para la velocidad (ver Howald, 1987, pág. 23).

3.Finalmente, un entrenamiento excesivo -y esto es especialmente válido para el fútbol de alta categoría- concretamente en forma de entrenamiento de resistencia demasiado intenso y frecuente (ver p. 300, vol. II) puede llevar a una pérdida de la resistencia básica y paralelamente a un empeoramiento de la capacidad de recuperación, que en caso extremo se manifiesta en una situación de sobreentrenamiento que puede dañar profundamente no sólo el rendimiento del futbolista sino también su potencia y estado de ánimo (ver p. 30).

Tal como demuestran las investigaciones de Urhausen/Kindermann (1987, pág. 39), un exceso de entrenamiento provoca una reducción en la producción de la hormona sexual masculina testoterona, que juega un papel muy importante para la recuperación y en el metabolismo para la creación de proteínas.


Importancia de la resistencia especial

Aparte de la tan importante resistencia general aeróbica, el jugador también necesita poseer una capacidad anaeróbica específica para el fútbol, que también denominaremos resistencia especial o de esprint (ver p. 33). Una resistencia especial para el fútbol bien desarrollada comporta:

–Entrenamiento específico de la musculatura utilizada para jugar al fútbol (especialmente las piernas). De esta forma se asegurarán los movimientos típicos del juego (cambio de dirección, entradas, golpeos a portería, regates, etc.) de forma óptima.

–Buena «tolerancia» a las carreras repetidas e intermitentes, entradas explosivas y saltos, regates a ritmo fuerte, impetuosos golpeos a portería y remates de cabeza.

–La capacidad de soportar durante todo el partido los cambios de ritmo sin problema y en general mantener un buen ritmo.

–La capacidad de poder resolver las entradas, los saltos, los regates y los golpeos a un ritmo máximo durante todo el partido.

A pesar de que la resistencia especial del futbolista está influenciada en múltiples aspectos por la resistencia general (resistencia básica), ésta debe desarrollarse de todas formas mediante métodos y contenidos de entrenamiento especial (ver p. 113)

Factores de la capacidad de resistencia. Bases científicas, biológico-de- portivas y médico-deportivas del entrenamiento

Para poder apreciar de forma diferenciada la efectividad de los diferentes métodos de entrenamiento, los contenidos de los mismos (juegos, ejercicios y entrenamientos) y los medios para un entrenamiento, es necesario conocer las bases científicas y deportivo-biológicas del entrenamiento de resistencia general y de resistencia especial. Por medio del entrenamiento de resistencia se efectúan una serie de importantes ajustes en el organismo del futbolista que le permiten desarrollar una capacidad de resistencia superior.

Desde el punto de vista energético, cualquier tipo de entrenamiento ataca a la célula del músculo. El sistema cardio-vascular visto de forma simplificada sólo actúa como un mecanismo auxiliar que satisface las necesidades del metabolismo en cuanto a oxígeno y sustancias nutritivas se refiere.


Factores musculares

Composición de las fibras musculares y capacidad de resistencia

El hombre tiene dos tipos principales de fibras musculares: fibras de contracción lenta (tipo ST o tipo I) y fibras de contracción rápida (FT o fibras tipo II). Normalmente se encuentran en un 50 % cada una, porcentaje que está determinado genéticamente. Los que poseen una gran resistencia tienen más fibras ST, mientras que los que son más rápidos o tienen más fuerza-potencia poseen más fibras FT.

Las fibras ST están más especializadas en el metabolismo aeróbico y, por lo tanto, más indicadas para la resistencia. Las fibras FT tienen una mayor capacidad metabólica anaeróbica y están especialmente indicadas para la velocidad y la fuerza-potencia. Mediante el entrenamiento puede influenciarse la capacidad del metabolismo. Si uno entrena intensivamente en resistencia, estimulará sobre todo las fibras ST y su capacidad metabólica aeróbica, y el que se entrene mucho en velocidad o fuerza-potencia estimulará especialmente las fibras FT y su capacidad anaeróbica.

«Tipo resistente» y «tipo esprínter»

A pesar de que el futbolista, por lo general, es un deportista que mayo- ritariamente tiene musculatura de contracción rápida (ver p. 280, vol. II), en los equipos siempre hay jugadores que no responden a esta tendencia general. Por ello, en todos los equipos se diferencia entre jugadores «tipo esprínter» -con mayoría de músculos de contracción rápida- y jugadores «tipo resistente», que poseen más músculos de contracción lenta.

En el entrenamiento es importante efectuar este tipo de diferenciación. Los «tipo resistencia» tienen una capacidad superior en los esfuerzos de resistencia así como también una mayor facilidad de recuperación, ya que sus fibras musculares están «especializadas» en resistencia y tienen correspondientemente una capacidad metabólica aeróbica. Por el contrario, en velocidad o fuerza-potencia tienen menos rendimiento y menor capacidad de recuperación debido a la estructuración de su metabolismo.

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