Czytaj książkę: «El regreso al cuerpo»

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EL REGRESO AL CUERPO

TEORÍA Y PRÁCTICA PARA LA COORDINACIÓN DE GRUPOS DE BIOENERGÉTICA


María Vergara - Jimena Bescós

Ilustraciones por Mariana Ansaldo


Vergara, María El regreso al cuerpo : teoría y práctica para la coordinación de grupos de Bioenergética / María Vergara ; Jimena Bescós. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Imprenta de libros, 2021. 132 p. ; 17 x 24 cm. ISBN 978-987-4426-82-6 1. Terapias. 2. Trabajo Corporal. I. Bescós, Jimena. II. Título. CDD 612.01421

El regreso al cuerpo - Teoría y práctica para la coordinación de grupos de Bioenergética

Maria Vergara y Jimena Bescós

© 2021 – Maria Vergara

Todos los derechos reservados.

© 2021 – Jimena Bescós

Todos los derechos reservados.

© 2021 – Ilustraciones Mariana Ansaldo

Todos los derechos reservados.

© 2021 – Tapa Martín Vergara

Todos los derechos reservados.

© 2021 – IMPRENTADELIBROS.com

Impreso en IMPRENTADELIBROS.com

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1ª edición: Marzo de 2021

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Impreso en Argentina / Printed in Argentina

Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723

ISBN: 978-987-4426-82-6

ÍNDICE

Agradecimientos

Prólogo

Introducción

1. Bioenergética

2. Conceptos importantes para entender la Bioenergética

2.1 Energía y vibración

2.2 Respiración

2.3 Enraizamiento

2.4 La voz

2.5 Sexualidad

2.6 Coraza y segmentos

3. La Práctica Bioenergética

3.1 Secuencia de una clase de ejercicios

3.2 Sensaciones

3.3 Música y elementos

4. Manual de Ejercicios

4.1 Caldeamiento

4.2 Ejercicios de bioenergética: Carga y descarga

4.3 En grupo

4.4 Contacto

4.6 Relajación

5. Modelos de Clases

6. Sobre Nosotras

7. Bibliografía

Agradecimientos

Queremos agradecer a Marí­a Irene Rí­os y a Marcela Duarte: terapeutas, docentes y supervisoras nuestras; por su generosidad y por la mirada que nos transmitieron de la Bioenergética. Hermosas personas que nos acompañan en el camino.

A Mariana Ansaldo, por su talento y paciencia, por regalarnos con su creatividad las imágenes que ilustran este libro, sin ellas no serí­a el libro que pensamos.

A Joaco, Tuto y Carme por la ayuda con las fotos, por escucharnos leerles mil veces párrafos en voz alta y por el tiempo robado.

A Romina Colussi, Lorena Repetto y Gabriela Gil por la lectura del manuscrito y sus comentarios, consejos y correcciones.

A todas y todos los que nos quieren: familia, amigas y amigos quienes nos alentaron a escribir este libro.

A nuestras y nuestros pacientes y alumnas, porque al escribir estaban presentes en nosotras, como guías principales de este camino.

Prólogo

Es muy conmovedor para mí, presentar este libro, que comenzó no solo como una expresión de deseos a realizar, sino como un impulso a ser liberado y plasmado en la realidad, una fuerza que debía y tenía que ser escuchada y puesta en marcha.

Eran los primeros días de una cuarentena, en tiempos de pandemia; todo se había paralizado alrededor, la vida transcurría puertas adentro de los hogares, y los cuerpos replegados y vueltos también hacia adentro. Todo era incierto, todo estaba cambiando y tomando un rumbo impredecible.

Mientras tanto en los hogares y vidas de Jimena y María, con quienes compartí ese tiempo, la vida empezaba a creer en horizontes posibles, reales y concretos.

Jimena con un remolino de fuerza y conocimiento en su interior, como si todo lo aprendido se hubiera asentado en la misma tierra, su tierra personal, y florecido en este tiempo, cuyo fruto es este libro, su primera obra.

María profunda, buscando en sus libros, en su historia, acomodando todo lo que había alrededor, tanta riqueza disponible para releer, juntar, procesar y escribir…

Recuerdo una foto compartida por María a nuestro grupo, con un montón de libros alrededor y un cuaderno en blanco, había que ponerse y sentarse a escribir. ¡Por cierto, nada fácil! Todo un desafío por delante.

Este es un libro que está dirigido a todos aquellos que tengan su primer encuentro con la Bioenergética, y también a quienes ya tengan experiencia en esta práctica, para seguir enriqueciéndose. Desarrolla las nociones básicas de la Bioenergética, tamizado por los conocimientos y experiencias de sus autoras, de una forma amena, natural y actual.

Contiene una guía de ejercicios sencillos y muy benéficos para echar mano, así como también herramientas y recursos que permiten a través de su práctica, sentir al cuerpo como un todo integrado, completo y consciente.

Esto me trae una certeza, una de esas pocas que aparecen en la vida: que gran parte de arraigarse, es ir en defensa de ese impulso inspirador, creativo, que puja como un torbellino por salir al mundo y darse cauce.

“La felicidad es la conciencia del crecimiento” (Alexander Lowen)

Lo hicieron posible, las admiro y las quiero.

Gabriela Laura Gil

Terapeuta Bioenergética

Introducción

Nuestra práctica como bioenergetistas nos ha enseñado muchísimo en estos años, tanto a nivel personal como en el trabajo individual y con grupos. Otro tanto se lo debemos al ejercicio de la docencia y a los grupos de supervisión de terapeutas. Con todo lo recibido, leído y elaborado necesitábamos escribir un libro.

El mundo de la Bioenergética, en comparación con otras disciplinas, es todavía pequeño. Y el impacto que tiene en las vidas de las personas que pasan por ella es alto. Quisimos entonces, que llegara a más personas, tal vez desde el libro a la técnica o desde la práctica al libro, pero en definitiva que la Bioenergética pudiera darse a conocer aún más.

La pandemia ha corrido todos los velos, nos ha mostrado que mucho de lo que vivíamos ya no nos ofrece respuestas ni satisfacción, incluso nos lleva a un modo de vida sin futuro posible para las próximas generaciones. Somos testigos y actores de un momento de la humanidad que necesita otras soluciones y modos de vivir.

El regreso al cuerpo nos pareció la frase que resumía esta obra, el volver a reconocer la parte de naturaleza que somos, la parte que somos dentro del todo, de una red humana indivisible y orgánica. El cuerpo y el grupo. La red y la naturaleza. El conocimiento compartido. Como dice la nutricionista Nat Amengual: “sana uno y sanamos todos”.

La Bioenergética se presenta en el trabajo clínico de modo individual o en grupo terapéutico. A eso nos dedicamos nosotras. Otra propuesta son los grupos de ejercicios de bioenergética. Tanto estos grupos, como la terapia, son complementarios y de gran riqueza para abordar procesos personales.

En este libro elegimos ofrecer una guía teórica y práctica para la coordinación de grupos de ejercicios. Para ello, van a encontrar una exposición de la historia de la técnica y de la relación social y cultural con el cuerpo. Luego nos enfocamos en conceptos claves que abordamos en Bioenergética y que sustentan nuestro trabajo.

Para hablar acerca de la coordinación de grupos de ejercicios, elegimos no escribir en este libro sobre las estructuras de carácter, cuerpo teórico central del Análisis Bioenergético. Entendemos que es en la terapia individual o grupal que, como terapeutas, observamos los rasgos de carácter de las personas. Entendiendo que tal vez, un próximo libro amerita un tema tan complejo y que de todas formas, atañe a la práctica clínica. La lectora y el lector podrán encontrar bibliografía sobre este tema, que es sobre lo que más se ha escrito en materia de Bioenergética.

Preferimos brindar para las clases de ejercicios grupales, un conocimiento sólido sobre los segmentos reichianos y el lenguaje corporal, herramientas poderosas en el rol de coordinación. Sostenemos que no hay a disposición bibliografía enfocada en el trabajo grupal en esta técnica y quisimos ofrecer el libro que lo hiciera.

En la segunda parte, podrán encontrar una explicación sobre los momentos de una clase y sus modalidades; y un completo, pero no definitivo, listado de ejercicios para dar clase que se acompaña de dibujos que ilustran las descripciones.

Para finalizar, entendemos que como mujeres, autoras y lectoras, siempre hemos sido minoría y nombradas en lo colectivo desde el género masculino. En momentos de tanta interpelación, deconstrucción y necesidad de visibilización, es que decidimos escribir la mayor parte de esta obra en femenino. No pretendemos con esto excluir a los hombres que lo lean, sino ofrecer al menos un poco de equilibrio, desde nuestro humilde lugar. Lo cierto también, es que la gran mayoría de las que se acercan a las prácticas corporales todavía son mujeres y esperamos que los hombres puedan incorporarse cada vez más a actividades que los acerquen a su lado sensible y sensitivo, consigo mismos y con los demás, ellos también se lo deben. Todavía tenemos un largo camino que recorrer como sociedad.¡Les damos la bienvenida!

1. Bioenergética

No nos corresponde a los filósofos separar el alma del cuerpo… No somos ranas pensantes, ni aparatos de objetivación y de registro sin entrañas; hemos de parir continuamente nuestros dolores y proporcionarles maternalmente todo lo que hay en nuestra sangre, corazón, deseo, pasión, tormento, conciencia, destino, fatalidad…

No soy de los que tiene ideas entre los libros, en contacto con los libros, estoy acostumbrado a pensar al aire libre, andando, saltando, escalando, bailando, sobre todo en montes solitarios o muy cerca del mar.

Friedrich Nietzsche

¿En qué momento naturalizamos que lo que sucedía en el cuerpo estaba disociado de los sentimientos, de nuestra historia, de nuestra alma? ¿Cómo fue que llegamos a someter al cuerpo de la misma forma que sometemos a la naturaleza? ¿Cuándo dejamos de escuchar al cuerpo, negando su sabiduría y dándole un excesivo valor a nuestra mente?

La respuesta a esto sería una larga historia, difícil de resumir en un solo libro, sin embargo al comenzar a investigar sobre la historia de la corporalidad, entendimos aún más, cómo la separación mente-cuerpo respondía históricamente a lo que Alexander Lowen menciona en “Introducción” de Miedo a la vida:

el hombre es parte de la naturaleza como cualquier otro animal, y está sujeto totalmente a sus leyes; pero está también por encima de la naturaleza, modificándola y controlándola. Lo mismo hace con su propia naturaleza; una parte de su personalidad, el ego, se vuelve contra la parte animal, el cuerpo. La antítesis entre el ego y el cuerpo produce una tensión dinámica que conduce al desarrollo de la cultura, pero a la vez contiene un potencial destructivo.

Haciendo un recorrido histórico, observamos que muchos pensadores y filósofos como Maurice Merleau-Ponty, Friedrich Nietzsche, Baruch Spinoza, Gilles Deleuze entre otros; estaban involucrados en la problemática de la relación con nuestro cuerpo. Con estos pensadores contemporáneos la filosofía intenta explicar una forma de concebir al individuo, a lo corpóreo. Como dice Silvia Citro, en Variaciones sobre el cuerpo, “este viraje provocó una nueva mirada, un abordaje del mundo desde la corporalidad y con él, la ruptura con las tradiciones racionalistas anteriores que desvalorizaron al cuerpo”.

Cuando hablamos de posturas que separan la mente del cuerpo nos referimos a las posturas dualistas como la no tan bien interpretada frase de René Descartes “pienso, luego existo” o de Platón “el cuerpo es la cárcel del alma” ; y otras herencias de la tradición judeocristiana.

En su intento de revincular al sujeto con su mundo natural, tanto Nietzsche como Freud rompieron desde planteos diferentes la certeza de la lógica del individuo racional de la modernidad (Silvia Citro, ٢٠٠٦). Como dice Sigifredo Esquivel Marín, “según Nietzsche el cuerpo habla el sentido de la tierra. Al desplegarse el cuerpo pliega el ritmo del lenguaje primigenio de la tierra, y entonces, expresa el ser natural. La razón del cuerpo es la razón del universo”. También en Spinoza se encuentra una revalorización del cuerpo en el mismo sentido.

Unos años más tarde que Nietzsche, Sigmund Freud plantea el tema del cuerpo cuando habla de pulsión:

la pulsión es un proceso dinámico consistente en un empuje (carga energética, factor de motilidad) que hace tender al organismo hacia un fin […] Una pulsión tiene su fuente en una excitación corporal (estado de tensión); su fin es suprimir el estado de tensión que reina en la fuente pulsional; gracias al objeto, la pulsión puede alcanzar su fin. (Laplanche y Pontalis; 1996. Diccionario de Psicoanálisis).

Wilhelm Reich, quien estudió con Freud y fue también miembro de la Sociedad Analítica de Viena a principios del siglo pasado, contribuyó al psicoanálisis del momento con el desarrollo de la Vegetoterapia, marcando una diferencia respecto del análisis puramente verbal e incorporando el trabajo con el cuerpo, la respiración y la energía. Para él, el carácter era idénticamente funcional a la estructura corporal o muscular.

Hacia 1940, el norteamericano Alexander Lowen comienza a estudiar este enfoque corporal con Reich y se convierte en su paciente. Luego de su paso por la facultad de Medicina, y estimulado por él a trabajar como terapeuta, desarrolla el Análisis Bioenergético, que será la base de su trabajo a lo largo de la vida. Junto a otros terapeutas se abocará al estudio y difusión de la Bioenergética, trabajando con pacientes, organizando seminarios clínicos y publicando libros académicos. En 1956 surge formalmente el Instituto de Análisis Bioenergético. Muere en 2008 a los 97 años.

Su hijo, Frederic Lowen, psicoterapeuta bioenergético y presidente de la Fundación Alexander Lowen, nos dio su mirada en una entrevista que le hicimos el año pasado. Hablamos sobre la terapia corporal y los grupos de ejercicios bioenergéticos. Nos contó que hacia los años 70 el trabajo era muy fuerte, los ejercicios de tensión eran difíciles, o ir detrás de la emoción se hacía de manera intensa y hasta dolorosa físicamente.

Nos dijo que lo que él aprendió estos últimos 15 años es que el trabajo físico no necesita de este tipo de esfuerzo. Mucha gente ahora es crítica de cuán fuerte era la Bioenergética en los primeros años. Pero esto se debía a que estaban investigando, e intentando diferentes modos y ejercicios en el estudio del cuerpo.

Alexander Lowen tenía un gran efecto sobre las personas que atendía, fue un gran visionario y observador del cuerpo, también es cierto que muchas veces su trabajo fue duro e incómodo, sin embargo ayudó a muchas personas a cambiar su calidad de vida. Gracias a su compromiso y tenacidad en el desarrollo de la técnica, es que la Bioenergética fue dándose a conocer más allá de Estados Unidos, y siguió evolucionando hasta que en la década del 90 comenzó a parecerse más a lo que es hoy en día.

Cuando le preguntamos cómo habían surgido los grupos de ejercicios de Bioenergética, nos encontramos con una figura no muy reconocida: Leslie Lowen, su madre. Coautora con su marido del libro Ejercicios de Bioenergética (Lowen y Lowen, 1977), allí pueden verse a ambos como modelos en las ilustraciones del interior y es una obra muy utilizada en los ámbitos de Bioenergética desde entonces.

Las clases de Leslie duraban de unos 90 minutos a dos horas y usualmente la gente se quedaba tomando café y charlando. Asistían sus clientes y los clientes de otros terapeutas. Los grupos ofrecían la oportunidad de tener una experiencia grupal diferente y complementaria a la terapia individual, al permitir el intercambio y retroalimentación de la actividad con otras personas y sus vivencias.

El trabajo en grupo con ejercicios de Bioenergética, es sumamente terapéutico, más allá de no ser una terapia propiamente dicha. Hemos observado que tiene un gran efecto sobre las personas y su entorno. Este libro se propone ser una guía clara para quién quiera llevar adelante un grupo de Bioenergética.

Cuando hablamos de Bioenergética nos referimos a una técnica terapéutica que entiende al cuerpo y la mente como resultado de los procesos energéticos de un individuo. Por lo tanto lo que se refleja en el cuerpo, se refleja también en la mente.

El cuerpo es visto como el inconsciente y en él se imprime su historia: su patrón respiratorio, los bloqueos musculares, la energía disponible, la forma de moverse, la manera de poner límites y sus impulsos agresivos hacia el mundo serán tanto el resultado de lo vivido como la causa de su presente.

La estructura corporal refleja el carácter de una persona. Al trabajar las tensiones musculares profundas se flexibilizan las corazas defensivas (de las que hablaremos más adelante). Este abordaje es tanto emocional como corporal, ya que modificando un aspecto, influimos en el otro.

En Mapas para el éxtasis, la bailarina Gabrielle Roth expresa:

El éxtasis es mi experiencia de Dios. Es un estado de plena vitalidad y unidad de cuerpo, corazón, mente, alma y espíritu. Es lo que necesitamos para sanar nuestro desmembramiento psíquico. No podemos continuar divididos, el cuerpo contra la mente, la mente contra el corazón, o lo que fuere. (Roth, 2010)

2. Conceptos importantes para entender la Bioenergética

2.1 Energía y vibración

Mis nervios están locos, en las venas

La sangre hierve, líquido de fuego

Salta a mis labios donde finge luego

la alegría de todas las verbenas.

Alfonsina Storni

Durante una sesión de Bioenergética, sentí una profunda tristeza... En otro momento tal vez hubiera contenido el llanto, pero aquella vez no lo hice; solté el control y me entregué al sollozo, con espasmos y todo. Pronto pude notar cómo de mi cuerpo emanaba una vibración que involucraba todo mi ser. Noté como mi cuerpo pulsaba desde el interior hacia el exterior y pude sentir mi cuerpo integrado, unificado. Al mismo tiempo mi respiración se volvía plena, completa.

Lowen dice que un cuerpo vibrante es un cuerpo vivo. La vibración facilita la liberación emocional y la expresividad. Ayuda a que los bloqueos vayan disolviéndose y la energía pueda circular. Además carga energéticamente de pies a cabeza, esto nos da la posibilidad de estar conectados e integrados. La Bioenergética propone justamente ejercicios para favorecer la vibración.

Las emociones son energía, así como el amor, el tiempo, la vida, el agua. El sentimiento también es energía. Ésta puede fluir si dejamos que suceda, sin obstaculizarla. Hay energía en todos los procesos de la vida; en el movimiento, en el sentimiento y en el pensamiento; estos procesos pueden interrumpirse si falta al organismo el suministro de energía.

No estamos acostumbrados a pensar en la personalidad en función de la energía, pero son dos valores que no pueden disociarse. La cantidad de energía que tenga el individuo y la forma en que la use, va a determinar su personalidad y reflejarse en ella. Una persona impulsiva por ejemplo no puede recibir en su nivel de excitación o energía ningún aumento: tiene que descargar el exceso lo más rápidamente posible.

La relación de la energía con la personalidad se manifiesta muy claramente en una persona deprimida: en ésta, encontramos una falta enorme de energía disponible para la vida y es necesario recuperarla desde el movimiento.

La represión de la energía, cualquiera sea su origen, deja una marca en el cuerpo. Al comienzo solo muestra un cambio en la postura corporal, como por ejemplo, la cifosis dorsal de un niño tímido. Esta puede corregirse cuando la causa desaparece. Otras veces, cuando la represión ha acompañado por muchos años, no solo hay un cambio postural sino deformaciones articulares y óseas que no se modifican ni con una buena psicoterapia, por tratarse de estructuras endurecidas. Al mantener fija una actitud o postura, la energía no puede tener la libertad que lograría y la represión se mantiene incólume por la rigidez del cuerpo (sostén material de la energía). La conducta, ahora, depende de esa rigidez corporal. Lo que fue causa se transforma en consecuencia pues no hubo un cambio energético.

Todo lo que pasa en nuestra vida produce un movimiento energético, que se traduce en un cambio en el funcionamiento orgánico y en un movimiento muscular reflejo. Cuando este movimiento se repite muchas veces porque resulta útil, provoca un tono muscular aumentado (coraza muscular). Es la manera de retener la energía en una zona (coraza energética) para que sirva de defensa ante situaciones temidas (coraza caracterológica). Queda grabado de esta manera en la musculatura la historia de nuestra vida. (Hugo Ardiles, 1989)

Una premisa básica de la medicina tradicional china, directamente derivada de la filosofía taoísta es que todas las formas de vida del universo están animadas por una fuerza vital esencial denominada qi. Además de “energía”, significa literalmente “aliento” y “aire”, y es el equivalente exacto al término “prana” en el yoga de la India. El qi es invisible, silencioso, sin forma... pero lo impregna todo.

El cuerpo almacena qi en los electrolitos contenidos en los líquidos vitales y los transporta por una compleja red de canales invisibles denominados meridianos. Cuando el qi es pleno, todo el organismo florece. Cuando el qi está vacío, las funciones vitales se entorpecen hasta interrumpirse. (D. Reid 1989)

2.2 Respiración

Me gusta vivir, respirar mejor que trabajar …

mi arte es el de vivir. Cada segundo, cada

respiración es un trabajo que no está inscrito

en ninguna parte, que no es visual ni cerebral,

es una especie de euforia constante.

Marcel Duchamp

Llega Leticia al consultorio, su imagen es fantasmal: rostro pálido verdoso, ojos muy abiertos, manos heladas, se siente desvanecer. La hago entrar y sentarse; le ofrezco un vaso de agua, el cual acepta. Noto que su respiración es muy superficial y corta, torácica y con ritmo muy rápido. Sin embargo manifiesta no poder respirar, dice “no me entra el aire”.

Le propongo acostarse, la abrigo con una manta y le digo que respire conmigo, lento, pausado e intentando llevar el aire a la panza. Pasados unos minutos, Leticia rompe en llanto, aparece esa emoción que estaba contenida , y poco a poco los síntomas van cediendo al mismo tiempo que el diafragma se afloja, la garganta se abre y el espasmo mismo del llanto hace su trabajo y restablece la normal respiración; al cabo de unos pocos minutos: el alivio.

Lo que le sucedió a Leticia ese día fue un ataque de pánico o crisis de ansiedad. En esta afección, gran parte de la responsabilidad de las sensaciones tan desagradables la tiene la respiración: al inhalar mucho, y exhalar poco y casi no haber pausas entre una y otra respiración, aumenta la cantidad de oxígeno en la sangre y aparecen todas esas sensaciones. El cuerpo entonces se prepara para “atacar o huir” por la falsa sensación de peligro inminente a causa del incremento de cortisol en el organismo y la hiperventilación. La persona siente morir mientras que los signos vitales son perfectamente normales.

En la medida en que volvemos a respirar normalmente, los síntomas ceden porque se restablece la cantidad de dióxido de carbono y de oxígeno.

La respiración es por lo tanto, un indicador esencial, un analizador natural del estado emocional de la persona. Puede ser expresión de su espontaneidad y vitalidad o puede ser reflejo del condicionamiento de su coraza somática y caracterial. El modo como una persona respira transmite por un lado, el sentido del ritmo interno y del bienestar interior, o, por el contrario, comunica el estrés, el malestar, la presión y la incomodidad que parece estar sufriendo. (Gonçalves Boggio, 2008)

Toda perturbación en la respiración natural se debe a patrones inconscientes o a tensiones musculares (crónicas o transitorias). Es importante entonces, ser conscientes de nuestra respiración para ser capaces de respirar fácil y profundamente de un modo natural, tratar de comprender por qué se ve trastornada nuestra respiración y así poder entonces descargar las tensiones que impiden este patrón respiratorio natural.

Deberíamos considerar los movimientos respiratorios como ondas. La onda inspiratoria comienza en la profundidad de la pelvis y fluye ascendentemente hacia la boca. Conforme pasa hacia arriba, las grandes cavidades del cuerpo se expanden para succionar el aire. Estas cavidades incluyen el abdomen, el tórax, la garganta y la boca. La garganta es especialmente importante: a no ser que se expanda con la inspiración , no podremos hacer una respiración profunda. En demasiadas personas, sin embargo, se halla severamente constreñida o contraída para estrangular los sentimientos, especialmente los de grito y llanto. (A. Lowen y L. Lowen, 1977).

La profundidad de la respiración se mide por la longitud de la onda respiratoria, no por su amplitud. Cuanto más profunda sea la respiración, más se prolongará la onda hacia el abdomen inferior. En la respiración verdaderamente profunda los movimientos respiratorios llegan e involucran a la parte inferior de la pelvis y realmente se pueden tener sensaciones en esa área.

La respiración abdominal se refiere a los movimientos corporales de la respiración. Indica que el abdomen participa activamente en el proceso inspirador. Su expansión y relajación permiten que el diafragma descienda.

La profundidad de la respiración es un reflejo de la salud emocional de la persona. La persona sana respira con todo el cuerpo, sus movimientos respiratorios se extienden hasta la profundidad del cuerpo. La onda respiratoria fluye desde la boca hasta los genitales. Una respiración inadecuada produce ansiedad, irritabilidad y tensión.

¿Por qué son tantas las personas que tienen dificultades para respirar plena y fácilmente?. Porque respirar crea sentimientos y las personas tememos sentir. A la inversa, la represión de cualquier sentimiento provoca cierta inhibición de la respiración. (Lowen, 1970)

Todas las psicoterapias corporales han tomado en cuenta, en sus diversos dispositivos terapéuticos, el carácter central de la respiración, dado que es un indicador esencial de lo que les ocurre a los pacientes y configura una expresión del grado de centramiento de una persona. Además, desde su función bioenergética, el modo de respirar es una expresión de la regulación de la economía energética del organismo. Es por todo esto que podemos afirmar que existe una relación bioenergética entre la respiración, el movimiento y las emociones.

Una respiración sana unifica al cuerpo. Si la respiración está inhibida se reduce la posibilidad de movimiento del organismo y como sabemos, bioenergéticamente, el movimiento permite la capacidad de sentir. En una persona que respira profundamente sus ojos brillan, su piel está coloreada, su cuerpo caliente y su tono muscular será el adecuado. La respiración profunda es una acción corporal total, en donde todos los músculos del cuerpo se hallan comprometidos. Es un índice de salud, de estar plenamente vivos. (Gonçalves Boggio, 2010)

2.3 Enraizamiento

Entre los canacos (Melanesia) el cuerpo toma las categorías del cuerpo vegetal. Parcela inseparable del universo, que lo cubre y entrelaza su existencia con los árboles, los frutos, las plantas,..., Kara designa al mismo tiempo la piel del hombre y la corteza del árbol.

David Le Breton

Cuando era chica tenía un amigo que caminaba levantando los talones. A cada paso él dejaba un espacio entre el suelo y su pisada, verlo avanzar era casi como verlo flotar, como si su peso no terminara de caer, sin dejar huellas completas en el camino.

A lo largo de mi vida, ver gente caminando de esa manera, me generaba una gran curiosidad. Años después, la Bioenergética me acercó un nombre y un concepto sobre aquello que tanto había llamado mi atención: la toma de tierra.

El enraizamiento, la toma de tierra, arraigo o grounding, son términos utilizados para expresar la capacidad de una persona para sentir el contacto de sus pies en el suelo. La sensación de pisar firme la tierra debajo de nuestros pies, de hacer contacto con nuestra propia base y el piso que nos sostiene. Este sentir que se revela en las plantas de nuestros pies otorga seguridad en nuestro cuerpo y una mayor conexión con nuestro mundo emocional. El poder percibir el peso de nuestro cuerpo afirmado brinda contacto con la realidad.

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Ograniczenie wiekowe:
0+
Data wydania na Litres:
24 czerwca 2025
Objętość:
133 str. 56 ilustracji
ISBN:
9789874426826
Właściciel praw:
Bookwire
Format pobierania:

Podobne książki