Czytaj książkę: «Potenciá tu empresa»
COLECCIÓN VISIÓN PYME
Potenciá tu empresa Cómo darle impulso a tu negocio
HERNÁN DE LA RIVA

Hernán de la Riva
Potenciá tu negocio : cómo darle impulso a tu empresa / Hernán de la Riva. - 1a ed. revisada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Temas Grupo Editorial, 2022.
Libro digital, Amazon Kindle
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-8387-41-3
1. Administración de Empresas. 2. Pequeñas y Medianas Empresas. 3. Estrategias. I. Título.
CDD 658.022
© Hernán de la Riva, 2019, 2022
© TEMAS Grupo Editorial SRL, 2019, 2022.
Cerrito 136 Piso 3°A.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
C1010AAD. República Argentina
Teléfonos: (5411) 4381.1182 o 4383.6336
www.editorialtemas.com
ISBN 978-987-8387-41-3
Integra la Colección VISIÓN PYME
1ra. edición, febrero de 2022
Edición general: María Vidiri
Comité TEMAS Grupo Editorial
Dirección : Jorge Scarfi
Coordinación general: Julieta Codugnello
Supervisión general: Betiana Cabutti
Comunicación & Marketing: Martín Scarfi
Logística y Distribución: Emmanuel López
Diseño & Diagramación: Caterina Tabbia
Conversión a formato digital: Libresque
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723 Prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de este libro en cualquier forma y medio sin previo permiso por escrito de los autores y/o titulares de Copyright.
A Sol, José e Ignacio.
Familia, los amo.
Prólogo
¡Qué placer!
En una hora y media descubrí alguien que te habla a vos, que te valora como empresario más allá del lío en el que estás metido. Navega con naturalidad en una complejidad de empresas con herramientas concretas para ir desenredando, paso a paso, esta madeja de hilos invisibles en donde todo está relacionado y que hoy te hace sentir que el contexto es terriblemente amenazante y que te agobia.
Esta lectura no solo es un recurso para la rentabilidad, sino que es ver juntos empresario, empresa y profesionalización, no juzgando sino potenciando las características que te hicieron llegar hasta aquí.
Hace algunos meses conocí a Norma y Ricardo. Estaban preparando una exposición en el exterior y Norma me dijo: «En nuestro primer encuentro con Hernán de la Riva, terminamos la videoconferencia (ellos tienen su empresa en Trelew, provincia de Buenos Aires) y mi socio me dijo: “Valió la pena dedicarle tanto tiempo a este tipo”. Y Norma continuó diciendo: “No entendía por qué tan claramente nos cambió el humor y hoy, a seis meses de ese momento, recuerdo que después de un tiempo en que hicimos catarsis con nuestras quejas del contexto, Hernán nos dijo: ‘Ahora hablemos de ustedes’. Y, de a poco, nos fue preguntando y guiando de manera que fuimos armando una mirada diferente, y el contexto dejó de ser amenazante para ser el campo en donde accionar para lo que, en su momento, creíamos era una crisis terminal y hoy es un camino de cada vez mayor rentabilidad”».
Hernan les cambió la mirada. Creo que Norma define con exactitud al autor de este libro. Hernán es un «cambiador de miradas»: se maneja con sencillez, aunque con precisión y foco, haciendo que en cada paso se obtengan resultados inmediatos que motivan desafíos mayores, creando valor no abstracto sino dinero real.
En mi amplia trayectoria en pymes, nunca vi tanta rigurosidad profesional, tanta capacidad de transformación; cómo, sin pausa, obtiene resultados en cada empresa que toman y cómo capacita entrenadores y modificadores de cultura empresarial.
Las pymes tuvieron en mí un recurso valioso, pero tienen en Hernán un recurso superador. Qué increíble saber que, en la empresa, no hay complejidad sin solución y que es ese empresario, el que hoy está agobiado, el que tiene este libro en sus manos.
José María Quirós
Ya son muchos los años que llevo trabajando para pymes. Muchos años por no decir todos los que contemplan mi camino profesional, y todos ellos con el equipo de Quirós Consultores. Con el tiempo, el ejercicio, la escuela de José María Quirós, Roberto Osorio, Mónica Román y Rita Ugarte y, por sobre todo, con la confianza de los clientes, la mirada se fue agudizando, y me permitió entender con más claridad cómo aportar a la pasión de quienes llevan las riendas de una empresa.
Cuando me detengo a pensar por qué tanto tiempo en este trabajo, la primera respuesta que me surge es porque la vocación de servicio siempre estuvo presente en mí. Y cuando voy un poco más allá, descubro que es porque simplemente me gusta. Este libro, entonces, surge como parada natural en esta ruta.
No puedo estar más que agradecido con José María y Martín por la oportunidad de volcar parte de mi experiencia en Potenciá tu empresa y por todo el espacio que me han dado en estos últimos años. También lo estoy con todos los consultores del estudio, integrantes pasados y presentes. De todos ellos aprendí, aprendo y aprendemos con la seguridad de quienes se saben parte de un equipo que tiene mucho para dar.
Hernán de la Riva
El día a día nos supera. Nuestra empresa se asemeja a una montaña rusa de emociones.
Por un lado, nos llenamos de orgullo cuando tomamos conciencia del esfuerzo de tantos años de trabajo y de los sueños realizados; por el otro, llegamos a la frustración y pensamos «lo dejo todo y pongo un quiosco».
Pero no queremos que llegues hasta ese punto, queremos que el orgullo por tus esfuerzos siga siendo tu motor. Este libro te va a dar un conjunto de herramientas y consejos y, por sobre todo, te va a proporcionar una mirada simple sobre tu propia empresa que te va a devolver el gusto por conducirla.
CAPÍTULO 1
¿Dónde estoy?
Vamos y venimos. Le damos vueltas al asunto. Y de nuevo volvemos a fallar. Volvemos a fracasar. Pero lo negamos, a los demás y a nosotros mismos.
Cuántas veces nos dimos contra la pared o, por lo menos, decimos que nos damos contra la pared. Asumimos que nos damos contra la pared porque vemos que no avanzamos, pero en realidad, no vemos la pared. Porque si la viéramos, por supuesto, la esquivaríamos.
Nuestra forma de pensar, nuestra forma de hablar, muchas veces nos atan al pasado. Definimos los eventos como inmutables: «En este país no se puede». O como inexorables repeticiones de sucesos pasados: «Cuando eramos más chicos…», «Cuando no había tanta competencia…». Parece que añorásemos esos momentos. Y, sin embargo, también nos decimos estar convencidos de «que la única constante es el cambio». Encima, con frecuencia, cargamos la situación actual con el consabido: «Y, para colmo, ahora es peor». Esta actitud, a la que muchas veces las circunstancias nos llevan, nos excusa de asumir nuestro verdadero lugar en la sociedad.
Y si estamos hablando de empresas, estamos hablando de empresarios. ¿Te reconocés empresario? Te das cuenta de que ya no sos emprendedor, que si tu empresa tiene más de 4 años, superaste al 70 % de los emprendedores que han quedado en el camino. Y que, si tu empresa tiene más de 10 años, formás parte del club de los 12: estadísticamente sabemos que de cada 10 000 personas solo existen 12 empresarios con trayectoria de más de 10 años.
Esos 12 empresarios son responsables de generar en el orden del 70% del empleo. Entendés entonces la importancia que tenés para la sociedad. Tanto la sociedad como la empresa necesitan que ustedes como líderes se asuman en su rol. Una organización sin líderes está expuesta a desaparecer.
Una organización sin líderes está expuesta a desaparecer.
Desde la consultora sabemos que es un rol difícil. Es el único de los roles profesionales que no tiene título oficial y que, sin embargo, rinde exámenes todos los meses, todos los días. Es un título que, incluso, se pierde sin el ejercicio constante. Este título lo da la calle y se pierde si dejamos de tener empresa. Un arquitecto, un médico, un abogado, un contandor, un ingeniero siempre van a conservar su título profesional.
Pero si tenés tu empresa y está con dificultades, el primer paso importantísimo que des es tomar el timón. Vos sos el capitán.
Ahora, ¿hacia dónde? Y esta pregunta solamente la podés responder vos. Vos sos quien embarca todos los días a tus colaboradores en esta empresa y esta es la pregunta que más nos pesa. La pregunta que evidencia que, si bien convivimos con varias personas en un espacio que puede ser más reducido o más amplio, a la hora de responderla estamos solos.
Podemos hablar con los colaboradores de más confianza, con los proveedores con quienes tengamos buena relación, con clientes que nos conocen desde hace mucho tiempo pero, al final del día, la respuesta recae en nuestro escritorio. No hay consenso ni reconocimiento que valga y puede ser peligroso si apoyamos nuestras decisiones en estos elementos. Sin darnos cuenta, buscamos evitar la crítica futura pero esta indefectiblemente va a venir. Es fundamental asumir, más temprano que tarde, que la soledad empresaria es parte principal del rol y del éxito de mi empresa.
Es fundamental asumir, más temprano que tarde, que la soledad empresaria es parte principal del rol y del éxito de la empresa.
Entonces, ¿hacia dónde? Este paso requiere primero entender dónde estoy. Hablemos de en qué etapa está tu empresa. Mucho de lo que leíste hasta ahora y, en particular, lo que viene a continuación en esencia está en el libro Etapas de la pyme1 escrito por José María Quirós. Es un libro increíble que no me canso de recomendar y de regalar porque describe sin más el día a día del empresario con tan profunda nitidez que lo hace sentirse identificado e interpelado a aplicar las soluciones que allí se plantean.
Ahora, sobre esta base, avanzamos y te invito a que traslades las próximas imágenes a tu propia empresa.
Ya hace unos cuantos años que estás al mando de este barco. Ni hablar si fuiste vos el que fundó la empresa. Momento romántico si los hay, por lo menos en el recuerdo, ya que la trayectoria no fue lineal hacia el presente. Hubo momentos muy altos y muy críticos. Momentos en donde con poco hacías muchísimo y que, si bien hablabas con mucha gente, nadie entendía lo que estabas haciendo. Muchos te acompañaban, creían en vos y otros tantos te cuestionaban. Pero sabías que ninguno entendía. Tenías una visión que con cada acción iba cobrando vida. Una imagen de rompecabezas medio distorsionada para la cual trabajabas e ibas probando las piezas que encontrabas a tu paso.

Figura 1: Etapas de la pyme (2012), José María Quirós, págs. 20-21
Una de las palabras que instintivamente me sale cuando me toca definir una pyme es «pasión». Si hay algo que distingue a los empresarios es la pasión con la que hacen cada cosa y toman cada decisión. Le ponen todo y no se guardan nada. La pasión es ese combustible vital del inicio que los lleva de la nada, de estar ellos y su idea hasta que la idea poco a poco cobra vida independiente de su gestor.
La pasión mezclada con la perseverancia y la alta efectividad de cada acción son los valores que dominan esta etapa junto con el alto riesgo que se corre. Como marcamos antes, muy pocos sobreviven a la etapa emprendedora.
No deja de sorprenderme en cada entrevista con empresarios cómo esta etapa, que la sentimos como mística, marca la vida de cada pyme. No importa cuan distante esté cada empresa de este momento. Los valores que toman vida a partir de esta etapa conducen las riendas de la organización en el futuro.
Los valores que toman vida a partir de la etapa inicial, que la sentimos como mística, conducen las riendas de la organización en el futuro.
Nos damos cuenta de que superamos esta etapa cuando ya jugamos de memoria. Cuando ya se está seguro del negocio. Si bien seguimos experimentando y haciendo ajustes, lo hacemos sobre una base sólida.
Y si marcamos la etapa anterior como mística, esta segunda etapa la podemos definir como heroica. «Acá no gana plata el que no quiere» es la frase que domina al ya empresario. Tenemos un empresario fuerte que, por momentos, puede parecer soberbio, pero que cada paso que da hacia adelante respalda su convicción. Para los que lo ven desde afuera y para los que lo acompañan desde adentro, el ascenso no parece tener techo.
Se toman a los primeros colaboradores, colaboradores que son familiares o conocidos. Estos captan en seguida la esencia, los valores de la etapa anterior y multiplican rápidamente la pasión inicial.
En las entrevistas que conducimos cuando trabajamos con el cliente, es muy interesante ver cómo, quienes acompañan al empresario desde el principio, recuerdan con más detalle esta etapa. El empresario recuerda más nítidamente la etapa emprendedora, donde pone más pasión y donde le brillan los ojos al contarla; esto mismo le sucede a los primeros colaboradores con la etapa de expansión. Etapa donde todavía hay mucho en juego y el potencial es mayor que la realidad.
Justamente, cuando ese potencial va cobrando realidad; cuando se crece al 50, 70 o a más del 100 % anual; cuando ya el día a día va superando al empresario; cuando, debido a la multiplicación del negocio, empieza a haber problemas con las entregas a los clientes y con la confiablidad de los proveedores; cuando empezamos a sentir una separación con nuestro entorno, tenemos a los empleados desmotivados y la caja deja de ser un parámetro confiable del resultado, en estos momentos es cuando estamos empezando a pasar a la próxima etapa, la etapa de estructuración.
Si bien hasta ahora no necesitábamos demasiada ayuda del entorno, no mucho más que unas manos para multiplicar la tarea, nos sentimos tentados —mejor dicho, obligados— a consultar a un profesional. Y por supuesto, al que tenemos más a mano es al contador. La frase que domina la siguiente etapa es: «Esto necesita un orden».
No es que la empresa dejó de ser negocio. Todavía demuestra su potencial con cada operación o cliente nuevo pero, claramente, los procedimientos, los métodos que nos trajeron hasta acá ya no son suficientes. Sentimos un desbalance entre lo que el mercado nos pide y nuestra capacidad de atender esa demanda.
Darmowy fragment się skończył.