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Arqueros, arcos y flechas
Arqueros, arcos y flechas
en los mitos y leyendas
Héctor Cirigliano
Leonardo Killian
| Cirigliano, Héctor Arqueros, arcos y flechas en los mitos y leyendas / Héctor Cirigliano ; Leonardo Killian ; compilado por Héctor Cirigliano ; Leonardo Killian. - 1a ed revisada. - Gualeguaychú : Tolemia, 2020. Libro digital, EPUB Archivo Digital: descarga ISBN 978-987-3776-13-7 1. Leyendas Universales. I. Killian, Leonardo. II. Título. CDD 398.356 |
Editorial Tolemia
Urquiza al Oeste - Parada 52820 - Entre Ríos
Ilustración de tapa: Andres F. Negroni
negroni@gmail.com
Digitalización a eBook: Sofía Olguín
Índice de contenido
Prólogo
Introducción
I. Mitos
II. El Lejano Oriente
III. Medio Oriente
IV. Las tres grandes religiones del profeta Abraham: el judaísmo, el cristianismo y el Islam
V. El mundo del Mediterráneo
VI. Europa medieval
VII. Pueblos del África negra
VIII. América
IX. Argentina
Bibliografía
Prólogo
Los autores, profundos conocedores de los secretos del arco y la arquería, decidieron con una curiosidad compartida y demandante, embarcarse en una aventura compleja que les requirió mucho tiempo de investigación y recopilación de datos. El resultado, un abanico de historias que muestran la relevancia que el arco y la flecha tuvieron para nuestra especie en su larguísima evolución, volcada en leyendas y mitos que reflejan las idiosincrasias de muchos pueblos pero que comparten el protagonismo que tuvo esta arma compuesta.
No se conoce con certeza el inicio de esta práctica. Año a año, surgen artículos que nos cuentan acerca de nuevas evidencias encontradas en una cueva o en algún paraje perdido del Viejo Mundo. Allá donde colonizó el Homo sapiens es factible, aunque muy poco frecuente, encontrar durante una excavación o simplemente caminando, alguna punta de proyectil amorosamente tallada, aerodinámica, liviana, armoniosa. Tan pequeñas que caben en el hueco de la mano, fueron confeccionadas con las rocas de mejor calidad y más fáciles para tallar. Su hallazgo perfora el tiempo para llegar hasta nosotros y permitirnos imaginar cómo fueron la arquería y los arqueros de épocas muy lejanas.
Mucho más frágiles y más trabajosos de confeccionar, tanto que era lo que el cazador trataba de recuperar a toda costa, los astiles eran un bien preciado. Hacer un astil llevaba muchos días. Había que elegir las ramas más derechas de las maderas más aptas que hubiera en la región, pelarlas y luego con mucho trabajo, primero embeberlas en agua y luego enderezarlas con calor. Eran muy importantes; un astil torcido inhabilitaba el vuelo de la punta de proyectil más exquisitamente tallada. Es así que era en ellos en los que el grupo expresaba su pertenencia a una comunidad. A través del mensaje que enviaban las plumas de diferentes aves y los embarrilados con cueros y lanas de colores se podía saber quién había conseguido una presa o enviado al otro mundo a un enemigo.
Los arqueólogos infieren que cada cazador hacía y llevaba sus flechas en un carcaj durante las partidas de caza, tal cual hacen hoy en día miembros de comunidades originarias que aún mantienen su uso, tanto en la selva amazónica como en el Kalahari africano.
En sus salidas, los antiguos cazadores cargaban consigo un equipo de reparación en el que había trozos de buena roca, herramientas de piedra para tallarlas, tendones secos en forma de hilo, adhesivos hechos de resina de ciertos árboles mezclados con ceniza. Nada podía entorpecer la tarea de llevar el alimento al campamento.
Junto al arco y las flechas hubo otra creación humana que acompañó a los cazadores y guerreros: los relatos legendarios y los grandes mitos. El arco, las flechas y los arqueros no podían estar ausentes y aquí están recopilados algunos de ellos.
En el libro, los autores siguen el derrotero histórico del arco y la flecha, no ya únicamente como arma de caza, sino como potente y mortífera arma de guerra. Las “nubes de flechas que oscurecían el cielo”, una expresión que se encuentra en muchos relatos de diferentes culturas de la historia, expone el tremendo valor que adquirió en diferentes momentos el arco, la flecha y la pericia del arquero.
El lejano Oriente, Sumeria, Babilonia, Egipto antiguo, el mundo occidental que se inicia en Grecia han creado mitos y leyendas en los que los arqueros (y las arqueras) son grandes protagonistas de historias que han perdurado hasta hoy. Un viaje por el tiempo y el planeta, siguiendo a un arquero habilidoso con su arma mágica.
DRA. ANA GABRIELA GURAIEB
Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano
Ministerio de Cultura de la Nación.
Introducción
Al proponernos recopilar mitos y leyendas de las más diversas culturas sabíamos que nos adentrábamos en un terreno apasionante y muy complejo. Desde que el hombre evolucionó hasta convertirse en Homo Sapiens, con la capacidad de pensar y hacerse preguntas sobre su origen y su destino, surgieron en su mente cientos de interrogantes. Debido a las limitaciones propias de esos primeros seres humanos, muchos fenómenos naturales que para nosotros son perfectamente explicables por la ciencia, despertaron en ellos temores y dudas que los llevaron a concebir explicaciones fantásticas sobre los mismos.
Para tratar de hallar respuestas fueron creando e imaginando entes sobrenaturales, dioses, seres mitológicos y héroes que dieran un marco de sostén a sus pensamientos; o que en última instancia respondieran a su angustia frente a la enfermedad y la muerte.
Es así como van apareciendo en las diferentes civilizaciones mitos y leyendas que involucran a deidades creadas por la mente humana junto a personajes de carne y hueso, simples mortales enfrentados al pavor que genera lo desconocido.
De ese racimo de fábulas, mitos y leyendas, decidimos bucear en las diferentes culturas que poblaron y pueblan el planeta, investigando sobre el símbolo1 y las narraciones relacionadas con uno de los primeros grandes inventos del hombre primitivo: el arco y la flecha.
El arco y la flecha son una creación que se pierde en la lejana noche de los tiempos. Se estima, por los restos arqueológicos hallados, que el hombre usaba el arco y la flecha hace unos 17000 años. Estos dos elementos, de apariencia tan simple sumados al manejo del fuego y la domesticación del perro, fueron de gran importancia para el ser humano porque le permitieron dar un gran salto en su desarrollo como especie. Con ellos, tuvoun excelente medio para la caza y para defenderse de los animales salvajes y de grupos humanos hostiles. El arco fue la gran herramienta del cazador y lo que muy probablemente lo salvó de su extinción. Más tarde, sería otro el uso y el fin: los hombres se cazarían entre sí con la guerra.
Es por eso que se fueron creando mitos y tejiendo leyendas y fábulas en las más variadas culturas donde el arco y la flecha tenían, además de su uso práctico, una gran carga simbólica. El arco era el arma de los héroes y de los dioses.
En los comienzos de la Historia propiamente dicha, con la invención de la escritura, al principio cuneiforme o jeroglífica, y los registros en textos antiquísimos, se fue dejando constancia de innumerables hechos, donde los protagonistas de los mismos, dioses, héroes, reyes y personajes anónimos de la historia vivieron aventuras, peligros y todo tipo de situaciones extraordinarias armados de un arco y un manojo de flechas.
Nuestro propósito es realizar un largo viaje junto a esos fantásticos personajes para poder acercarle al lector los fascinantes relatos que fueron llegando hasta nosotros a través de los milenios y han sido rescatados por historiadores, antropólogos, escritores e investigadores apasionados, dotándolos de un sentido poético que logra cautivar a quien lee esas aventuras, sucedidas en tiempos remotos, muchas de ellas convertidas en leyendas y mitos que fueron adquiriendo diferente significado de acuerdo a la cultura en la que emergieron y que con el transcurso de los siglos se propagaron por todo el mundo.
Para que el desarrollo del texto mantenga cierto orden comenzaremos nuestro relato en el llamado “Lejano Oriente” para avanzar hacia occidente pasando por el Oriente medio, la Mesopotamia asiática, la cuenca del mar Mediterráneo, Europa occidental y África, para llegar por último al continente americano, terminando el largo periplo en el extremo sur de la Patagonia argentina.
En el lejano Oriente, la tradición milenaria de China, India y Japón, rebosantes de leyendas fascinantes, nos proveen de un material muy vasto, sin olvidar a otros países y reinos lejanos de esa región del planeta, como, por ejemplo, los mongoles, temibles jinetes y arqueros que asolaron las llanuras de Asia central y se establecieron en China bajo el mando de Gengis Kan.
El Oriente medio y la cuenca oriental del Mediterráneo también nos brindan un material invalorable: los antiguos relatos persas, los hechos sucedidos en los reinos de la Mesopotamia asiática, los textos de Las mil y una noches y de manera muy especial el Antiguo y nuevo Testamento, colmados de numerosas citas y hechos alegóricos referidos al arco y la flecha.
Otro de los imperios de gran tradición en el tiro con arco fue Egipto, con sus múltiples dioses y sus relatos milenarios.
En el límite entre Europa y Asia, las tribus turcas y magiares estaban formadas por temibles guerreros que manejaban el arco con inusual destreza y fueron el azote de países de Europa oriental durante la Edad Media.
Grecia y Roma, las dos grandes culturas clásicas que cimentaron la civilización de Occidente ocupan un lugar especial y de sus textos mitológicos extraemos relatos fantásticos, muchos de ellos clásicos de la literatura universal.
Grecia, con sus dioses, semidioses y héroes mortales, enfrascados en cientos de aventuras, donde se mezclan dioses con hombres, héroes con diosas y guerreros valerosos. Esto dio lugar a leyendas y mitos que llegaron a nuestros días gracias a la recopilación de los grandes poetas y dramaturgos griegos y nos muestran al Olimpo con Zeus y sus huestes de diosas y dioses que regían cada acción de los hombres de esos tiempos.
Roma, que tomó a muchos de los dioses de Grecia y le dio nombres latinos, nos provee de hermosos relatos, muchos de ellos en las páginas de La Eneida de Virgilio y de otros autores clásicos.
En la península escandinava, el panteón de los dioses y diosas nórdicos es muy numeroso. El Asgaard, con Odin, Freyja, Thor, Vader y otras deidades y héroes donde también hallamos relatos sobre las Valquirias y el ocaso de los dioses en la lucha final entre el bien y el mal, el Ragnarok, inmortalizados en la música de Richard Wagner.
Más cercanos a nosotros son los relatos y las leyendas surgidas en el medioevo, donde el arco fue el arma por excelencia. Entre ellas, hallamos la más conocida por todos, la leyenda del mítico arquero de los bosques de Sherwood, el famoso Robin Hood y sus fieles seguidores.
También se lo menciona a Guillermo Tell, que en algunas ocasiones aparece armado de arco y flecha en lugar de ballesta, y muchos relatos de héroes legendarios de la época y de uno de los acontecimientos más importantes de esa época: las cruzadas.
África, en toda la región subsahariana está poblada por una gran cantidad de etnias que aún hoy manejan el arco y la flecha. Como ejemplo podemos mencionar a los Hadza de Tanzania, los pigmeos de las profundas selvas del centro de África y los Bosquimanos del desierto del Kaalahari entre otros. En todos esos pueblos guerreros y cazadores surgen numerosos relatos, no tan conocidos debido a la falta de textos escritos y que se trasmiten por tradición oral. En los últimos tiempos, algunas de estas leyendas fueron rescatadas por antropólogos e investigadores que convivieron con estos pueblos, algunos de los cuales mantienen tradiciones y costumbres similares a las del hombre del Paleolítico.
Dejamos para el final al continente americano, el último en ser ocupado por la especie humana, que de acuerdo a los investigadores se propagó desde Alaska a Tierra del Fuego, aunque el arco fue de aparición reciente. Esto se debe de manera fundamental a que las presas de caza eran animales de gran porte, por lo que debían usar otras estrategias para ultimarlas, como las lanzas con puntas clovis y la cacería en grupo.
Los pueblos del Ártico usaron más el arpón, pero también se valieron de arcos y flechas con puntas de hueso para cazar mamíferos marinos.
En Canadá y más aún en Estados Unidos comenzaron a usar el arco con más asiduidad cuando los conquistadores introdujeron el caballo.
En México se cree que los Mayas introdujeron el arco y la flecha, aunque su principal arma era el atlatl o lanzadera.
En Centroamérica también aparecen muchos mitos y leyendas, tanto en la parte continental como en el extenso rosario que forman las islas del Caribe.
Por último, llegamos a Sudamérica, cuya enorme extensión y la gran variedad de pueblos que la habitan fueron el crisol de un número extraordinario de relatos, mitos y simbolismos donde el arco y la flecha fueron protagonistas.
Téngase en cuenta que solamente en las selvas amazónicas todavía habitan decenas de pueblos, muchos de los cuales utilizan en la actualidad, al igual que sus congéneres africanos, el arco y la flecha para procurarse alimento y para la defensa.
Otra fuente de relatos la proporciona el imperio Inca de los Andes peruanos y la etnia Tupi Guaraní del sur de Brasil, Paraguay y norte de Argentina, con bellas leyendas y mitos de creación.
Llegando al final del continente, en el cono sur nos encontramos con el territorio del pueblo Mapuche, diseminado en regiones de las actuales Argentina y Chile, con toda su cultura y sus costumbres ancestrales donde el arco aparece con frecuencia en sus leyendas.
En la parte central y costa atlántica, la llanura pampeana, con sus planicies infinitas donde el indio utilizó el arco y la flecha mientras se desplazaba a pie y los sustituyó por la lanza y las boleadoras cuando aprendió a dominar al caballo.
Bien al sur, en la estepa patagónica, tierra de Patagones y Tehuelches, y en la isla grande de Tierra del Fuego, donde los pueblos Selk´nam y Yamana nos proporcionan abundante material con hermosas leyendas en las que sus dioses y héroes usan el arco y la flecha, concluimos nuestro viaje a través del mundo y del tiempo.
Deseamos que al leer las páginas que siguen disfruten tanto como lo hemos hecho nosotros durante nuestro trabajo de investigación y recopilación de relatos apasionantes, de todos los rincones del planeta, que nos muestran la grandeza, el valor y también la cobardía, la mentira, la debilidad y el temor del hombre ante los dioses y lo desconocido.
Y, para terminar, en pleno siglo XX, cuando toda alusión a leyendas y mitos parecían cosas de un pasado remoto… los arqueros vuelven a presentarse en la historia en forma legendaria. En agosto de 1914 a comienzos de la Primera Guerra Mundial, después de que un periódico londinense publicara un relato de Arthur Machen; “Los arqueros” y los primeros capítulos de Los ángeles de Mons en el cual San Jorge enviaba un grupo de arqueros fantasmales para ayudar al ejército inglés, soldados británicos comenzaron a informar desde el frente de la aparición real de tales arqueros y del propio San Jorge. Los fantasmas de los guerreros de Agincourt, se hacían presentes en los campos de batalla de Francia para ayudar a sus camaradas británicos.
Los arqueros, sus arcos y flechas, siguen fascinándonos como en aquellos lejanos tiempos que aquí evocamos.
1. “Llamamos símbolo a un término, un nombre o una imagen que puede ser conocido en la vida diaria, aunque posea connotaciones específicas además de su significado corriente y obvio”. Carl Gustav Jung
I. MITOS
Los mitos son relatos que datan de tiempos inmemoriales a través de los cuales los seres humanos han buscado explicar hechos que generan asombro y tratan de dar respuesta a grandes preguntas formuladas en todos los tiempos. Esas inquietudes de las comunidades primitivas se relacionan tanto con la salida del sol, el ciclo de la siembra y la cosecha, el nacimiento y la muerte; como con la necesidad de adorar a seres sobrenaturales o de rebelarse frente a ellos, la elección del bien colectivo o individual y el eternamente buscado deseo de inmortalidad.
Para nuestras sociedades industriales y alfabetizadas, las respuestas suelen buscarse en la ciencia y en la técnica y para el hombre contemporáneo se trata de relatos fantásticos. De hecho, mito significa mentira o engaño. Para las comunidades primitivas, las de la prehistoria y antigüedad el mito designaba, por el contrario, una «historia verdadera», y lo que es más, una historia de inapreciable valor, porque era sagrada, ejemplar y significativa.
Tipos de mitos
Para estudiar los mitos, los investigadores han agrupado, según los temas que tratan, en los siguientes tipos:
Mitos teogónicos: aquellos que relatan el origen y la historia de los dioses.
Mitos cosmogónicos: relatos que intentan explicar la creación del mundo.
Mitos etiológicos: tratan de revelar cómo se originaron los seres y las cosas. Muchos de estos mitos explican el origen a partir de la metamorfosis de un personaje.
Mitos escatológicos: arriesgan una explicación sobre el futuro del mundo y el destino de las almas.
Mitos morales: muestran la lucha entre el bien y el mal que se libra en el hombre, y las consecuencias de excederse en ciertas tendencias o actitudes
Leyendas
Las leyendas son narraciones tradicionales que explican hechos y fenómenos de la naturaleza y la vida de los pueblos. Pero, a diferencia de los mitos, suelen referirse a hechos y personajes históricos y a lugares concretos que existen o han existido en otro tiempo.
| Leyendas | Mitos |
| Los hechos suceden en un tiempo legendario y en una zona geográfica. | Los hechos suceden en un tiempo remoto e indeterminado, incluso antes de la aparición del hombre sobre la Tierra. |
| Los personajes principales son seres humanos. | Los personajes principales son dioses, héroes, titanes y semidioses. |
| Explican el origen de animales, plantas, accidentes geográficos, lugares, etc. | Explican el origen del mundo, de los seres y de las leyes que rigen la naturaleza. |
| No tienen carácter sagrado. Es decir, no forman parte de la religión del pueblo en el que surgieron. | Tienen carácter sagrado (forman parte de la religión de algunos pueblos). |
Cuento tradicional
El origen del cuento popular es desconocido, ya que se remonta hasta las primeras manifestaciones culturales de los hombres. Por ser un relato de transmisión oral que pasa de generación en generación, su procedencia se pierde en el tiempo.
Cuándo y dónde se originó el cuento tradicional es en la actualidad un dato tan desconocido como el mismo objeto de estudio. Para tratar de responder estos interrogantes, se propusieron varias hipótesis acerca del nacimiento de los cuentos, sin embargo, el lugar y el momento de creación de la mayoría de ellos siguen siendo sólo conjeturas.
Teorías sobre el origen:
Entre las teorías acerca de la procedencia del cuento tradicional, se destacan tres:
1. la teoría monogenista (del griego mono: “uno”; gen: “especie”), propuesta por el escritor y filólogo alemán Wilhem Grimm (1786- 1859), postula que los relatos son herencia de un pasado común indoeuropeo y que provienen de mitos.
2. la teoría poligenista (del griego poli: “muchos”) plantea que los cuentos se originaron en una época primitiva, salvaje, en varias regiones, ya que distintos pueblos, en estado cultural semejante, crearon similares narraciones.
3. la teoría de Vladimir Propp (1895-1970) sostiene que las fuentes del relato maravilloso están en la realidad histórica. Para este investigador ruso, una determinada política económica condiciona los modelos culturales de una sociedad que crea, en consecuencia, cierto tipo de cuentos y no otros. En ellos pueden verse, precisamente, huellas de formas de la vida social y cultural. Entonces, los cuentos surgirían cuando los ritos y las costumbres de las sociedades se vuelven superfluas y dejan de tener su sentido original.
Sin embrago, el carácter del cuento no se agota en las representaciones ficcionales basadas en lo real, sino que también recrea imágenes y situaciones que no se remontan a ninguna realidad inmediata (por ejemplo, la aparición de un caballo alado). Es decir, que estos relatos también son producto de una mentalidad primitiva, que no conoce las abstracciones y confunde la fantasía con la realidad.
Características del cuento tradicional
El cuento tradicional es una creación literaria relativamente breve, de carácter narrativo y autor anónimo, que refiere acontecimientos ficticios. Por pertenecer a la tradición oral, el cuento tradicional perdura a través de variantes. Es decir, cada vez que se relata un cuento, en forma oral o escrita, se produce una versión de él, diferente de otra anterior. La estudiosa Susana Chertudi plantea que cada variante es “una secuencia de elementos comunes a una serie de versiones, las cuales se parecen más entre sí que a las de las otras series”. Una variante puede ser, entonces, el cambio de un elemento (un animal, un paisaje, etc) por otro sin que modifique el tema o el sentido del texto. La necesidad de conservación del tema –aunque quizá en algunos casos con ligeras variaciones– responde a la misma finalidad del cuento que, si bien es proporcionar diversión y placer, también tiene una función didáctica: enseñar las reglas de conducta al pueblo, es decir, adoctrinarlo.
El cuento tradicional y el cuento folklórico
El concepto de “literatura tradicional” es bastante amplio, ya que incluye:
1. toda narración heredada del pasado, ya sea en forma escrita u oral. Así, por ejemplo, esta definición incluiría las obras de tradición escrita como las fábulas del escritor griego Esopo (siglo IV a.C.) o Las mil y una noches, de autor anónimo.
2. toda clase de cuentos orales tradicionales de todo el mundo. Las formas narrativas tradicionales más conocidas son los cuentos, los mitos y las leyendas.
3. los cuentos maravillosos, como los recogidos por los hermanos Grimm llamados popularmente “cuentos de hadas”.
Entonces, el estudio del cuento folklórico de raíces tradicionales abarca, no sólo las narraciones escritas, sino también todas las formas de la narración transmitidas oralmente. Estas creaciones, al ser heredadas por el pueblo y por ser transmitidas de generación en generación se vuelven tradicionales. Asimismo, un relato no popular, es decir, un cuento que presenta situaciones que no se remontan a ninguna realidad inmediata, también puede ser adoptado por el pueblo como tradicional. En esos casos, algunos estudiosos del cuento tradicional, como Stith Thompson o Vladimir Propp, los llaman también “folklóricos”, e incluyen en esos cuentos maravillosos o mágicos, cuentos de animales, adivinanzas, chistes y aun cuentos de fórmula (como el “cuento de la buena pipa”).
Nuestro trabajo tiene como actores principales a los arqueros, arcos y flechas. Los arcos y las flechas acompañan al hombre desde hace miles de años tanto en la caza, en la guerra o en el deporte y no podían estar ausentes en sus mitos, cuentos y leyendas.
La fábula es una creación literaria generalmente breve protagonizada por animales, objetos animados o personas, que a efectos del relato poseen capacidades comunicativas similares.
Su cometido es fundamentalmente pedagógico: ilustrar mediante situaciones imaginarias las costumbres, vicios o virtudes de un pueblo, una nación o un grupo humano determinado
Dicha enseñanza se encuentra por lo general resumida, al final del relato, en una moraleja o enseñanza.
Arco y flecha: simbolismo
Al arco y la flecha se le adjudican significados simbólicos según la cultura a la que hagamos referencia.
En las cavernas habitadas por nuestros ancestros en épocas remotas quedaron los testimonios de esos primeros hombres, pintados y gravados en las rocas. En muchos casos se representan cacerías donde el arco está presente y se ven animales abatidos por las flechas imaginarias que expresan el deseo de conseguir alimento y librarse de las fieras que acechaban en el exterior.
Antiguamente eran símbolo de guerra y poder.
El arco tensado expresa la energía vital y la flecha simboliza la velocidad, la rapidez.
En otros casos es la muerte que alcanza al ser humano en forma sorpresiva, como las flechas disparadas por Artemisa a las mujeres que están dando a luz.
En la antigua Grecia, las flechas de Apolo (Febo), representaban los rayos del sol, y por lo tanto la luz y el conocimiento.
También se le atribuye un significado fálico, como el centauro mitológico armado de arco y flecha y el Arquero o Sagitario medieval, símbolo de la constelación, lujurioso y sensual.
Por supuesto, está Cupido (Eros), que con sus saetas hiere a los enamorados y en el hinduismo sucede algo parecido con el dios del amor, armado con un arco de caña de azúcar que dispara flechas con flores en sus puntas.
Cabe destacar que los libros sagrados de las grandes religiones (cristianismo, judaísmo, islamismo) hacen referencia al arco y hay numerosas citas donde se menciona al arco y la flecha con diferentes significados simbólicos.
En la Patagonia, cuando una tribu estaba en guerra, enviaba a sus vecinos un pequeño arco; si estos lo aceptaban, significaba que eran aliados y, si lo devolvían, que se mantenían neutrales.
También en el sur de Argentina y Chile se usaba el llamado arco de la novia. Un pequeño arco que se regalaba a la mujer amada y si ella lo guardaba consigo, quedaba consolidado el vínculo.