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HALTEROFILIA
Guía completa para deportistas y entrenadores
Greg Everett

Publicado según acuerdo con Catalyst Athletics, Inc.
Título original: Olympic weightlifting, 2nd ed.
Copyright de la edición original: © 2009-2012 Greg Everett
Traducción: Imma Estany Morros
Diseño de cubierta: David Carretero
© 2021, Greg Everett
Editorial Paidotribo
www.paidotribo.com
E-mail: paidotribo@paidotribo.com
2ª reimpresión de la 1ª edición
ISBN: 978-84-9910-564-2
ISBN EPUB: 978-84-9910-942-8
BIC: WSU
Fotocomposición: Editor Service, S.L.
ÍNDICE
Agradecimientos
Introducción
Fundamentos
Teoría sobre los levantamientos
Aprendizaje y enseñanza de los levantamientos
Instalaciones y equipamiento
Calentamiento
La sentadilla
Respiración
Posiciones de los pies
Flexión doble de las rodillas
El agarre en gancho
La arrancada
La arrancada
La posición de recepción
Aprendizaje de la arrancada
Progresión hacia la barra
Movimiento hacia el suelo
La arrancada completa
La arrancada de potencia
La arrancada con split
La cargada
La cargada
La posición de recepción
Aprendizaje de la cargada
Movimiento hacia el suelo
La cargada completa
La cargada de potencia
La cargada con split
El envión
El envión
La posición de recepción
Aprendizaje del envión
El dos tiempos
Corrección de errores
Aspectos básicos de la corrección
Errores generales
Errores en la arrancada
Errores en la cargada
Errores en el envión
Programación y entrenamiento
Aspectos básicos de la programación
Evaluación previa
Variables del entrenamiento
Diseño de programas
El método búlgaro
Poblaciones específicas
Entrenamiento del núcleo corporal
Entrenamiento pliométrico y con saltos
Miscelánea del entrenamiento
Recuperación
Programas de muestra
Ejercicios complementarios
Ejercicios complementarios
Nutrición
Aspectos básicos
Peso corporal
Nutrición para el entrenamiento
Suplementos
Flexibilidad
Entrenamiento de la flexibilidad
Estiramientos
Autoliberación miofascial
Competición
Competición de halterofilia
Agradecimientos
Este libro, aunque escrito en afanosa reclusión tras la puerta de una oficina desordenada y con vistas al gimnasio de Catalyst Athletics, no deja de ser un proyecto producto de la colaboración. Imposible dejar de reconocer los logros y contribuciones que al deporte han hecho los entrenadores y atletas que me han precedido. Mi respeto hacia esas personas no tiene límites, tanto si estamos o no de acuerdo en algún tema, ya que su pasión, compromiso y labor, dentro y fuera del gimnasio, han impulsado el desarrollo de la metodología del entrenamiento. Sin dichas personas no habría podido llegar al punto donde estoy.
El entrenador Mike Burgener ha sido especialmente importante para mi formación como entrenador y mentor de halterofilia. Sin él y su generosidad es probable que este libro no existiese.
Me gustaría dar las gracias a Aimee Anaya, Sage Burgener, Casey Burgener, Natalie Woolfolk, Cody Burgener, Beau Burgener, Matt Foreman, Rob Earwicker, Danny Camargo, Bob Takano, John Thrush y Don Widerman por sus distintas contribuciones a mi conocimiento y su apoyo a este libro. Por supuesto, gracias a todos mis halterófilos, con los que he tenido oportunidad de experimentar y mediante cuyo entrenamiento he podido seguir aprendiendo.
Gracias a Aimee Anaya y a Steve Pan por ofrecerse voluntarios para las sesiones de fotografía, una tarea más dura de lo que la mayoría se imagina. Quiero expresar también mi enorme gratitud en concreto a Aimee por soportar mi obsesión por los detalles mundanos, y por su deseo de participar con proverbial aguante en el proceso inesperadamente largo de escribir ambas ediciones de este libro. Los vídeos realizados por Randal Strossen de IronMind y el trabajo de Dartfish, y los vídeos de Tracy Fober, han sido muy útiles para el análisis del movimiento de la barra y los levantamientos. Gracias a Robb Wolf por su confirmación del contenido de la sección dedicada a la nutrición, así como por enseñarme casi todo lo que sé sobre dicho tema.
Por último, gracias a Robb Wolf y a Nicki Violetti de NorCal Strength & Conditioning por llevarme a su gimnasio y convencerme de que podría ganarme el pan haciendo lo que me gusta.
Introducción a la segunda edición en inglés
Al principio me mostré reacio a publicar una segunda edición de este libro, siendo como soy producto de una educación formal y al estar demasiado familiarizado con la continua publicación de nuevas ediciones de manuales en las que el material no mejora en calidad ni en cantidad, sino que se reordena para generar suficiente confusión como para inducir a comprar libros nuevos (lo cual no implica que yo comprase o leyese ninguno de esos libros).
Sin embargo, a medida que el proceso siguió adelante, la magnitud de los cambios y adiciones resultaron ser lo bastante significativos como para exigir una nueva edición y no la reimpresión de la primera. Desde que salió al mercado la primera edición de este libro, me he sentido obligado a ampliar varias secciones, a mejorar muchas descripciones y prescripciones, y a poner al día detalles de mis métodos de enseñanza de acuerdo con su evolución –creo yo– a mejor.
De nuevo en contra del consejo de muchos, he invertido tiempo en leer y tener en cuenta todas las críticas del libro que he podido encontrar, sobre todo las menos favorables. Lo más fascinante es que muchas de esas críticas eran totalmente contradictorias entre sí. Algunos lectores creían que el libro era demasiado complicado, mientras que otros quedaron decepcionados por la falta de complejidad y detalles, y en cada caso hubo lectores que arguyeron en contra de lo dicho por los otros. Lo evidente era que dichos lectores no habían leído textos distintos, sino que sus expectativas y deseos eran diferentes. Lo cual me recuerda que, a pesar de todos mis esfuerzos, resulta imposible agradar a todo el mundo.
Este libro es una guía para enseñar, aprender y entrenar los levantamientos olímpicos. Debería ser evidente que los lectores a los que se dirige no son todavía expertos en el levantamiento de pesas o en la enseñanza de esta materia, o que son personas que buscan nuevas perspectivas (como espero que les ocurra a todos los entrenadores y atletas, sin importar su grado de experiencia). En este sentido, el libro se puede considerar completo, y la respuesta abrumadora de los lectores es que en lo que se refiere a sus objetivos ha tenido un éxito sin paliativos.
Simple y llanamente, lo que he intentado es escribir el libro que siempre quise leer cuando me inicié en la halterofilia. Mi esperanza es que esta información resulte útil –al menos en cierto grado– a todos los lectores.
Greg Everett
FUNDAMENTOS
TEORÍA SOBRE LOS LEVANTAMIENTOS
A lo largo del proceso de aprendizaje, uno de los aspectos más importantes para el desarrollo y la enseñanza de la técnica es el conocimiento cada vez más profundo de los principios y de la mecánica de los levantamientos olímpicos de pesas. Los principios fundamentales de la arrancada, la cargada y el envión son universales, aunque expresados de distinta forma. Descritos en los términos más sencillos posibles, los tres tipos de levantamientos recurren a la generación de fuerza contra el suelo para generar inicialmente el movimiento ascendente de la barra de pesas, luego usar la fuerza contra la inercia de la barra con el fin de acelerar el movimiento del atleta hacia abajo y, finalmente, adoptar una posición con que recibir la barra. A pesar de la descripción en segmentos, los levantamientos se practican con notable fluidez en su ejecución ideal.
La arrancada y la cargada se abordarán en primer lugar atendiendo a tres fases distintas con el fin de ayudar a su análisis: el primer tirón, el segundo tirón y el tercer tirón. Además de estas fases, habrá una posición preparatoria, una posición inicial, una posición de recepción y una recuperación. Existen otras maneras de diseccionar los levantamientos, pero el método de los tres tirones es sencillo y lógico y, por tanto, parece ser el más eficaz para transmitirlo a atletas y entrenadores.
El primer tirón es la fase en que la barra se levanta del suelo hasta el punto en que se inicia la explosión ascendente final, habitualmente cuando la barra llega al nivel de la porción media o superior del muslo. El segundo tirón es el esfuerzo explosivo ascendente final que permite al atleta adoptar la posición completamente extendida del levantamiento. El tercer tirón es la transición del atleta de la posición extendida a la de recepción debajo de la barra de pesas.
Los principios que dictan los resultados de los movimientos del levantador se describen con la interacción constante de las leyes del movimiento de Newton:
Ley de la inercia: Todo cuerpo persevera en su estado de reposo o de movimiento uniformemente hacia delante, excepto cuando se ve forzado a cambiar de estado por una fuerza aplicada. Dicho de otro modo: un objeto mantendrá su movimiento actual o su reposo a menos que sobre él actúe una fuerza externa. Una barra de pesas permanecerá en la plataforma a menos que un halterófilo la mueva; igualmente, una barra de pesas en movimiento seguirá desplazándose hacia arriba por acción de la fuerza del halterófilo siempre y cuando esa fuerza aplicada y/o la inercia resultante sigan siendo mayores que la fuerza de la gravedad que actúa sobre la barra de pesas en dirección opuesta.
Ley de la aceleración: El ritmo de cambio de la inercia de un cuerpo es proporcional a la fuerza resultante que actúa sobre el cuerpo en la misma dirección. La aceleración de un objeto es proporcional a la fuerza aplicada, pero inversamente proporcional a su masa. Es decir, más fuerza creará mayor aceleración sobre un objeto, aunque, cuanto mayor sea la masa de ese objeto, menor será la aceleración generada por una magnitud de aplicación de fuerza. Para aumentar la aceleración de una barra de pesas se debe aplicar más fuerza.
Ley de las acciones recíprocas: Todas las fuerzas se producen por pares, y ambas fuerzas son de la misma magnitud y direcciones opuestas. Esta ley se suele parafrasear más a menudo como A toda acción le corresponde una reacción de igual magnitud y en sentido contrario. Cuando un levantador de pesas hace fuerza contra el suelo para levantar la barra, el suelo devuelve a su vez la misma magnitud de fuerza. La enorme masa de la Tierra, mucho mayor que la de la unidad formada por el levantador y la barra de pesas, produce un movimiento apreciable iniciado por el levantador y la barra al dirigirse contra el suelo.
En la fase inicial de la arrancada o la cargada, el atleta genera fuerza muscular con las piernas y las caderas contra la plataforma, elevando y acelerando la barra con un movimiento ascendente. Cuando el atleta alcance la máxima extensión productiva del cuerpo y, por consiguiente, no pueda seguir ejerciendo fuerza contra la plataforma, la barra habrá experimentado la máxima aceleración posible y ahora, poseedora de una inercia ascendente, seguirá viajando temporalmente hacia arriba incluso si el atleta deja de aplicar fuerza.
No obstante, si el levantamiento se practica correctamente, el levantador no cesará en este punto de aplicar fuerza sobre la barra. Los brazos seguirán generando con agresividad el esfuerzo del tirón sobre la barra, si bien el levantador dejará de aplicar fuerza con los pies contra la plataforma. Como predice la ley de las acciones recíprocas, el intento de elevar la barra sin aplicar presión contra la plataforma hará que ésta continúe su viaje ascendente y que el levantador inicie y prosiga su viaje descendente. El grado en que cada objeto se desplaza respecto al otro dependerá de sus masas relativas; es decir, cuanto más pesada sea la barra respecto al atleta, menos viajará hacia arriba y más descenderá el levantador. (Obviamente, también debemos tener en cuenta la influencia de la gravedad sobre esta interacción, porque ayudará al movimiento descendente del atleta y limitará el ascenso de la barra de pesas.) En resumidas cuentas, durante esta fase final del levantamiento, la barra de pesas y su inercia actúan como un ancla en el espacio contra el que el levantador ejerce fuerza para situarse debajo de ella.
Lo que diferencia una arrancada o cargada de potencia de una arrancada o cargada es la interacción de aplicación de fuerzas, la masa de la barra y la masa del atleta. Si un levantador aplica fuerza máxima sobre la barra de pesas, la profundidad a la que deba recibirse estará totalmente definida por la masa de la barra y la masa del atleta. Es decir, una barra ligera se acelera más y viaja más alto, mientras que una barra más pesada experimenta una aceleración menor y no se desplaza tan alto.
La aplicación de fuerza también debe ser controlada, claro está, por el levantador. La recepción de una barra ligera puede ser con el cuerpo en una sentadilla completa si se reduce la fuerza aplicada para acelerar el movimiento ascendente de la barra. El esfuerzo del levantador por situarse debajo de la barra al dejar de aplicar fuerza contra la plataforma seguirá el movimiento ascendente de la barra en mayor grado cuanto más ligera sea la barra, lo cual exigirá una aceleración inicial menor para la recepción de la barra en esa sentadilla completa. Lo dicho hasta ahora también se aplica al envión; la diferencia estriba únicamente en que, en vez de tirar de la barra, el levantador ejerce un empuje sobre ella.
Todos estos principios se pueden desgranar en unas reglas sencillas para la ejecución de los levantamientos. Durante el primer y segundo tirón, el levantador debe mantener contacto con la plataforma hasta alcanzar la máxima extensión productiva del cuerpo con el fin de ejercer la máxima aceleración sobre la barra. Para conseguir situarse debajo de la barra de pesas durante la recepción, el levantador debe seguir tirando con agresividad de la barra suprimiendo o reduciendo la presión de los pies contra la plataforma, y la transición entre estas fases del levantamiento debe ser lo más rápida posible; de hecho, la explosión final del ascenso de la barra y la transición del levantador debajo de ella –si el atleta es experto– se convierten en esencia en una sola acción.
Fuerza y técnica
Parece que el debate –en gran medida entre personas ajenas a la comunidad de los halterófilos de competición– sobre las contribuciones y exigencias relativas de la fuerza y la técnica de la arrancada y el dos tiempos es amplio. Algunos afirman que el deporte depende totalmente de la técnica, mientras que otros insisten en que grados de fuerza lo bastante grandes compensarán adecuadamente una mala técnica. La realidad es que ni la fuerza ni la técnica compensarán bastante una falta considerable de la otra. La técnica es el medio por el cual se manifiesta la fuerza: los levantamientos están limitados por el elemento más débil de la ecuación. Ni la fuerza ni la técnica se pueden olvidar en aras del desarrollo de la otra.
APRENDIZAJE Y ENSEÑANZA DE LOS LEVANTAMIENTOS
No existe una única progresión perfecta para el aprendizaje de la arrancada y el dos tiempos. Los distintos métodos se enraízan en la tradición, en la variación técnica de los estilos, en el tiempo disponible y en los medios de que se disponga, y también dependen de las necesidades de cada atleta. Si prestamos atención al amplio abanico de métodos de entrenamiento respecto al gran número de levantadores de éxito mundial, no parece que éste sea necesariamente el problema. Es obvio que la amplitud de métodos de enseñanza reside siempre en los mismos principios técnicos.
Al igual que sucede con la instrucción, existe variación en la técnica de los levantamientos de los distintos atletas y entrenadores. Dejando aparte diferencias como los síntomas de lo que podría considerarse universalmente una mala técnica, existen puntos que se repiten en la técnica correcta. Casi por cada detalle de la técnica de los levantamientos que explicamos en este libro, podemos encontrar al menos un levantador de éxito que altera su ejecución. Existen variaciones técnicas más evidentes que son objeto de debate apasionado entre entrenadores y atletas.
Este libro se ha escrito asumiendo que el lector aprende o enseña los levantamientos de acuerdo con el estilo técnico presentado, en cuyo caso habrá poca discusión o mención de distintos estilos. Esto no es un comentario sobre la naturaleza concreta del mérito de cualquiera de los estilos, ni sobre la implicación de que no existe ninguna, sino tan sólo el reconocimiento de que yo enseño del modo que enseño porque creo que funciona. No obstante, parte de la filosofía de mis enseñanzas consiste en usar todo lo que funcione; y lo que funciona mejor varía de un atleta a otro. Cuando leas este libro, ten presente que hay muy pocas cosas inamovibles y que siempre hay que hacer ajustes cuando resulte apropiado.
Abrumar a los pupilos con la teoría es un error fácil de cometer si tenemos en cuenta el volumen de información detallada que existe sobre los levantamientos. El entrenador debe mantener la autodisciplina y ofrecer al atleta lo que necesita, reprimiendo el deseo de entrar en detalles para los que el atleta no está listo y que, por consiguiente, no pueden ser productivos. Este exceso a veces es producto del deseo del entrenador de impresionar con sus conocimientos, aunque, con la misma frecuencia, también es producto del deseo del entrenador de que el atleta progrese. Por desgracia, abrumar al atleta con información que todavía no tiene experiencia para aplicar suele resultar contraproducente.
Teniendo esto en mente, la información de este libro debe ser usada por el entrenador y el atleta de manera distinta. En el caso de levantadores novatos, se pueden pasar por alto muchos detalles y prestar atención sólo a los puntos más fundamentales. He escrito resúmenes en cada sección dedicada a la progresión del aprendizaje de la arrancada, la cargada y el envión. A medida que el atleta progrese, mucha de la información contenida en este libro comenzará a tener sentido en el marco de la experiencia y se aplicará con éxito al entrenamiento.
Me he esforzado para que la progresión del aprendizaje comprenda la arrancada y el dos tiempos y sea simultáneamente exhaustiva y flexible. Del mismo modo que la estrategia debe ser completa, también debe ser fácilmente adaptable a cada atleta y sus circunstancias. En cierto sentido, es más un marco para enseñar los levantamientos que una progresión específica. Este marco brinda oportunidades para añadir, quitar y alterar aspectos según el entrenador y el atleta consideren apropiado. En algunos casos se pueden saltar pasos; en otros habrá que añadir algo o modificarlos. Y, por supuesto, el proceso también se puede aplicar al pie de la letra.
La flexibilidad de la progresión va más allá de los movimientos en sí mismos. Cada componente se puede considerar un ejercicio meramente físico para el cuerpo, o una oportunidad para el aprendizaje de los principios en los que se basa. Esto incluye a atletas de todos los niveles de experiencia, así como toda la diversidad de estilos de aprendizaje y de entrenamiento. Los atletas inexpertos aprenderán con rapidez los levantamientos con poca o ninguna explicación sobre sus principios, simplemente a base de repetir los ejercicios, mientras que los atletas más avanzados mejorarán su rendimiento técnico por medio del aprendizaje y de un mejor conocimiento de los principios fácilmente recalcados en cada segmento de la progresión. Igualmente, los entrenadores que prefieran un enfoque minimalista para la instrucción obtendrán el éxito sólo con los ejercicios, mientras que los entrenadores más reflexivos podrán intercalar fácilmente lecciones detalladas pero asimilables.
Al fin y al cabo, el aprendizaje de los patrones de movimiento es inevitablemente una cuestión de calidad de las repeticiones, de retroalimentación y de esfuerzo. Ninguna técnica avanzada de aprendizaje ni ninguna ciencia cambiarán esto de forma considerable: nunca habrá un sustituto del tiempo invertido, de la concentración y del trabajo duro; la eliminación de estos aspectos restaría gran parte de la capacidad de obtener satisfacción durante el proceso.
En cuanto a las repeticiones, el énfasis se pone en la calidad. No sólo la ejecución defectuosa de un movimiento resulta ineficaz para desarrollar la técnica, sino que también es contraproducente porque exige tiempo y energía a los que podría darse un mejor uso, además de crear patrones motores similares pero incorrectos con los que deben competir los patrones correctos. Por supuesto que los movimientos no serán perfectos en los estadios iniciales del aprendizaje, y habrá pocos atletas que muestren una total perfección a lo largo de toda su carrera deportiva. Esto no quiere decir que el aprendizaje de la técnica sea una labor fútil, simplemente significa que se debe hacer un esfuerzo consciente por ejecutar cada repetición con la máxima precisión según para el nivel de evolución. Dicho de otro modo, hay que evitar en la medida de lo posible los descuidos, la pereza y la falta de atención. Es una responsabilidad compartida entre entrenador y atleta.
La calidad y la cantidad de la retroalimentación están muy ligadas a la calidad de las repeticiones. La retroalimentación se produce en grados variables de utilidad y accesibilidad. Es fácil que lo más productivo sean las pautas y la instrucción de un entrenador cualificado basadas en la observación y en el análisis del atleta. La preocupación principal en este caso es la capacidad del entrenador y del atleta para comunicarse con eficacia; ningún análisis exacto de la técnica por parte del entrenador surtirá efecto si el atleta no entiende la información que le suministra el entrenador. De forma parecida, el atleta debe poder comunicar al entrenador sus experiencias en cada levantamiento. Se necesita tiempo para conseguir que la comunicación sea clara a medida que entrenador y atleta se conocen, si bien hay que esforzarse desde el principio por establecer y mejorar el entendimiento necesario para conseguir el avance técnico del atleta.
No es preciso que los entrenadores cuenten con halterófilos de elite para tener éxito. Sin embargo, sí es necesario que los entrenadores tengan experiencia como entrenadores de halterofilia y en competición. Estar familiarizado con los levantamientos, las respuestas a la programación y el proceso de competición permitirá que el entrenador pueda comunicarse mejor con sus levantadores.
Los entrenadores desarrollan al cabo del tiempo su propio estilo de instrucción e interacción con los atletas. La intención de este libro no es prescribir un estilo concreto, sino ofrecer una recopilación de principios fiables y estrategias que sirvan de fundamento para que los entrenadores puedan elaborar el suyo propio. Uno que merece ser mencionado es la noción de los estímulos positivos y negativos. Por lo general, el entrenador ordenará al atleta que no haga algo o no actúe apartándose de la naturaleza del movimiento. Como ejemplo de lo primero, el entrenador pide al levantador que no eleve las caderas al levantar la barra del suelo; una orden más eficaz sería enseñar al atleta a elevar el pecho al unísono con las caderas. Como ejemplo de lo segundo, el entrenador puede pedirle al levantador que mantenga las caderas abajo; una orden más eficaz sería enseñarle a sacar pecho o a elevar los hombros. Mientras que la primera orden hace que el atleta piense en descender cuando necesita elevarse, la segunda es acorde con la naturaleza del movimiento. En resumen, es más probable que los atletas respondan como queremos cuando se les pide explícitamente lo que deben hacer que cuando se les dice lo que no deben hacer y dejamos que se imaginen por su cuenta cuáles deben ser las correcciones.
El visionado de vídeos es un medio excelente de retroalimentación para los atletas sin acceso a un entrenador, o como medio adicional para los que lo tengan. La eficacia del visionado de vídeos reside no sólo en saber qué se busca, sino también cómo responder; es decir, un atleta no gana nada con ver el vídeo de un levantamiento si no es capaz de reconocer errores y sus causas, ni de desarrollar estrategias para corregirlos. Se trata de una combinación de formación y experiencia. Cuanto mejor conozca un atleta los principios de los levantamientos, mejor entenderá la razón de la colocación del cuerpo y la mecánica de los movimientos, lo cual permitirá identificar el origen de los errores técnicos y encontrar ejercicios o indicaciones para corregirlos.
El visionado de los vídeos puede realizarse de varias formas. La más eficaz es ver el vídeo inmediatamente después de un levantamiento, para lo cual se conecta la cámara de vídeo a un televisor, que graba todos los levantamientos para verlos de inmediato; también existe la posibilidad de contar con un sistema de circuito cerrado y reproducción en diferido de las imágenes que permita a los atletas situarse delante de la pantalla para ver un levantamiento después de su ejecución. El primer recurso es más barato pero más engorroso, mientras que el segundo es mucho más sencillo aunque está al alcance de muy pocos por su coste elevado. El método menos eficaz consiste en grabar toda la sesión y ver el vídeo tiempo después, ya que no permite una retroalimentación inmediata mientras el movimiento está todavía fresco, ni brinda la oportunidad de intentar inmediatamente ejecutar las correcciones. A pesar de los problemas inherentes al retraso temporal, este tipo de visionado de vídeos es preferible a nada. Además, estos vídeos también sirven de archivo para comprobar el progreso y evaluar la productividad del entrenamiento a largo plazo.
La retroalimentación más básica disponible son los sentidos del propio atleta. Una vez más, cuanto mayor sea el conocimiento del atleta sobre los principios rectores de la técnica del movimiento, mejor será el marco con el que contará para dar sentido a sus percepciones. Por ejemplo, de nada sirve que un atleta sea consciente de que está cargando el peso sobre el antepié si luego no sabe que no debería hacerlo en ese momento concreto.
Los levantamientos olímpicos son movimientos complejos que exigen mucha precisión y concentración. Con paciencia y disciplina, atletas y entrenadores llegan muy lejos, y los intentos de atajar este proceso nunca sirven para alcanzar el dominio técnico. Los entrenadores no se ponen de acuerdo en cómo de integral debe ser el proceso de aprendizaje de los levantamientos. Algunos son minimalistas extremos y prefieren enseñar en qué consiste el levantamiento y dejar tiempo a los atletas para aprender a ejecutarlo por su cuenta. Otros presentan progresiones muy básicas que ponen a los atletas en el camino, aunque todavía necesiten aprender mediante la observación de otros levantadores y la retroalimentación de lo que resulta ser experimentación en el entrenamiento. Y también hay otros que emplean progresiones amplias y detalladas del aprendizaje que enseñan la mecánica de todos los segmentos de los levantamientos.
El método minimalista suele funcionar de forma satisfactoria con atletas de mucho talento, porque son personas que imitan bien las acciones observadas y tienen un talento natural para los movimientos atléticos. No obstante, incluso en el caso de estos atletas, el método presenta lagunas en el aspecto técnico o en el conocimiento de la técnica que terminan pasando factura a los atletas a lo largo de su carrera deportiva. Sin lugar a dudas, este libro asume un enfoque global y a la vez muy detallado, por dos razones básicas. En primer lugar, este método es apto para todo el mundo, tanto para los que tienen mucho talento como para los menos dotados. Todo entrenador que trabaje con atletas que no estén destinados a llegar a lo más alto necesitará estar listo para trabajar con levantadores que necesitan mucha más tutela. En segundo lugar, un método detallado siempre se puede simplificar cuando sea necesario. Como entrenador, siempre es mejor que sobren medios para trabajar con los atletas que no que falten.
Las progresiones de este libro se presentan en el orden recomendado de ejecución y, por consiguiente, debido al solapamiento inherente de los principios de los levantamientos, la información de las secciones finales de los libros a menudo se basa en la información presentada al principio. Las secciones específicas tal vez no ofrezcan un cuadro completo, y se deberán leer tal y como se concibieron, con independencia de que el lector quiera saltarse ciertos ejercicios, rutinas o levantamientos.