Czytaj książkę: «No basta mi fe para ser ateo»

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“Claro, completo y convincente: este maravilloso recurso ayudará a los cristianos y a los interesados a comprender la base racional del cristianismo. Desearía que hubiera estado disponible cuando yo era ateo, ¡habría ahorrado mucho tiempo en mi viaje espiritual hacia Dios!”

LEE STROBEL, autor de El Caso de Cristo y El Caso de la Fe

“Este libro fácil de leer construye de manera brillante la defensa del cristianismo desde la cuestión de la verdad hasta la inspiración de la Biblia. Y el veredicto es: los cristianos se basan en montones de pruebas sólidas mientras que los escépticos se aferran a nada más que a su fe ciega y dogmática. Si aún eres un escéptico después de leer No basta mi fe para ser ateo, ¡entonces sospecho que estás viviendo en la negación!”

JOSH McDOWELL, orador y autor de Evidencia que exige un veredicto.

“Es realmente cierto que el ateísmo requiere un montón de fe ciega, mientras que el camino de la lógica y la razón lleva directamente al evangelio de Jesucristo. Norman Geisler y Frank Turek demuestran convincentemente por qué”.

PHILLIP E. JOHNSON, autor de Darwin on Trial [El juicio de Darwin], Reason in the Balance [La razón en la balanza] y The Wedge of Truth [La cuña de la verdad]

No basta mi fe para ser ateo te capacitará, exhortará y alentará a ‘presentar defensa con mansedumbre y reverencia… de la esperanza’ que posees”.

HANK HANEGRAAFF, presidente, The Christian Research Institute y presentador de Bible Answer Man

“Ninguna cantidad de evidencia puede convertir a un incrédulo en creyente. Esa es únicamente la obra de Dios. Pero lo que Norman Geisler y Frank Turek han hecho en este libro debería molestar a cualquiera que afirme ser ateo… tal vez sea suficiente para persuadirlos de que comiencen a buscar al Dios que ha estado allí todo el tiempo”.

CAL THOMAS, columnista sindicado; presentador de After Hours en Fox News Channel

“Las ideas falsas para socavar y destruir la fe cristiana bombardean constantemente a los estudiantes de secundaria y a los universitarios. Este libro proporciona un antídoto excepcionalmente bueno para estas ideas falsas. Geisler y Turek presentan información crucial que se necesita para evitar ser arrastrados por las embestidas de ideologías seculares que señalan a la ciencia, la filosofía y los estudios bíblicos como enemigos de la fe cristiana”.

WILLIAM A. DEMBSKI, autor, The Design Revolution [La revolución del diseño]

“Geisler y Turek han reunido una amplia gama de difíciles preguntas y, como siempre, han respondido con habilidad y conocimiento. Esta es una valiosa adición a los escritos contemporáneos sobre la apologética cristiana”.

RAVI K. ZACHARIAS, presidente, Ravi Zacharias International Ministries

No basta mi fe para ser ateo es clásico de Norman Geisler, una defensa lógica, racional e intelectual de la fe cristiana. Esta colaboración con Frank Turek es una lectura obligatoria para todos los profesionales o los sabelotodo”.

JOHN ANKERBERG, autor y presentador de The John Ankerberg Show

“Cualquiera puede entender la clara explicación de este libro sobre cómo la moral en sí misma señala hacia Dios. Los ateos pueden creer en la ley moral, pero sin Dios no tienen forma de justificar su creencia”.

J. BUDZISZEWSKI, ex ateo, profesor de gobierno y filosofía, University of Texas at Austin; autor, What We Can’t not Know [Lo qué no podemos no saber]


Norman L. Geisler

Frank Turek


Publicado por:

Publicaciones Faro de Gracia P.O. Box 1043 Graham, NC 27253 www.farodegracia.org

ISBN 978-1-629461-87-8

Agradecemos el permiso y la ayuda brindada por Crossway para traducir e imprimir este libro, I Don’t Have Enough Faith to Be an Atheist , al español.

Copyright© 2004 by Norman L. Geisler and Frank Turek

Published by Crossway a publishing ministry of Good News Publishers Wheaton, Illinois 60187, U.S.A. This edition published by arrangement with Crossway. All Rights reserved.

© 2019 Publicaciones Faro de Gracia.

Traducción al español realizada por Giancarlo Montemayor; redacción; diseño de la portada y las páginas por Francisco Hernández. Todos los Derechos Reservados.

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada en un sistema de recuperación de datos o transmitida en cualquier forma o por cualquier medio—electrónico, mecánico, fotocopiado, grabación o cualquier otro— excepto por breves citas en revistas impresas, sin permiso previo del editor.

©Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera ©1960, Sociedades Bíblicas en América Latina. © renovada 1988, Sociedades Bíblicas Unidas, a menos que sea notado como otra versión.

Utilizado con permiso.

Contenido

Prólogo

Prefacio ¿Cuánta fe necesitas para creer este libro?

Agradecimientos

Introducción: La tapa del rompecabezas de la vida

1 ¿Podemos aceptar la verdad?

2 ¿Por qué alguien debería creer algo?

3 En el principio, hubo un gran SURGE

4 Diseño divino

5 La primera vida: ¿ley natural o asombro divino?

6 Nuevas formas de vida: ¿desde la ameba hasta ti a través del zoológico?

7 Madre Teresa contra Hitler

8 Milagros: ¿Señales de Dios o credulidad?

9 ¿Tenemos un testimonio temprano sobre Jesús?

10 ¿Tenemos testimonios de testigos oculares de Jesús?

11 Las diez principales razones por las que los escritores del Nuevo Testamento dijeron la verdad

12 ¿Jesús realmente resucitó de entre los muertos?

13 ¿Quién es Jesús: Dios o solo un gran maestro moral?

14 ¿Qué enseñó Jesús sobre la Biblia?

15 Conclusión: El Juez, el Rey Siervo y la tapa del rompecabezas

Apéndice 1: Si Dios existe, ¿por qué existe el mal?

Apéndice 2: ¿No es esa solo tu interpretación?

Apéndice 3: Por qué el Jesus Seminar no habla por Jesús

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Prólogo

Como alguien que vino a Cristo después de años de escepticismo, tengo un afecto particular por la apologética cristiana. Es una de mis pasiones. Hay una gran cantidad de evidencia que respalda la confiabilidad de las Escrituras, la autoridad de la Biblia como la Palabra de Dios inspirada y que la Biblia describe con precisión los eventos históricos que abarca, incluida la vida terrenal de Jesucristo. De hecho, existe una poderosa y convincente prueba de que el cristianismo es la única religión verdadera, que el Dios Trino que se revela en sus páginas es el único Dios del universo y que Cristo murió por nuestros pecados para que podamos vivir.

La prueba, por supuesto, no es un sustituto de la fe, que es esencial para nuestra salvación y para nuestra comunión con Dios. El estudio de la apologética no va en contra de nuestra fe. Por el contrario, la aumenta, la refuerza y la renueva. Si no fuera así, la Biblia no diría: “estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15).

No basta mi fe para ser ateo es el mejor libro que he visto para preparar a los creyentes para explicar las razones de su fe y para los escépticos que están abiertos a la verdad. Este libro servirá como una herramienta de evangelismo indispensable, especialmente cuando se trata de no creyentes con obstáculos “intelectuales” en contra de la fe. Como sabemos, los obstáculos intelectuales suelen ser solo una excusa para los no creyentes, pero cuando eliminas la sustancia de su excusa, quedan desnudos para enfrentar sus verdaderos obstáculos, sus demonios reales.

Pero creo que hay otra razón importante para que el mandato bíblico “estad siempre preparados para presentar defensa”. No se trata solo de ayudarnos a comunicar el evangelio de manera efectiva. Estar preparado también nos proporcionará las herramientas para resistir ciertas dudas persistentes que encontramos en momentos de debilidad. Hará esto porque pone en orden la evidencia del cristianismo y fortalece nuestra fe.

¿Quién puede dudar de que tenemos que estar mejor preparados con la evidencia, ya sea para ayudarnos a evangelizar mejor o para fortalecer nuestra propia fe? Como si las tentaciones de la carne no fueran suficientes para nosotros, también nos enfrentamos diariamente con influencias externas negativas. En los tiempos modernos, estas influencias se han convertido cada vez más siniestras e insidiosas, como la Biblia advirtió que lo harían.

En el pasado, los no creyentes tenían que decidir si el cristianismo era la única religión verdadera, si alguna religión era verdadera o si Dios existía. Pero, en general, no tenían la carga de determinar si existía algo verdadero.

Nuestra cultura posmoderna ha creado controversia sobre la idea de la verdad. Enseña que la verdad y la moralidad son relativas, que no existe la verdad absoluta. Para la élite intelectual que domina nuestras universidades y los medios, estas ideas se consideran progresistas, aunque todos intuimos que existe la verdad absoluta y, lo que es más importante, todos conducimos nuestras vidas reconociéndolo.

Si te encuentras con uno de estos genios que está seguro de que la verdad es una construcción social definida por los poderosos para permanecer en el poder, pregúntale si estaría dispuesto a probar su teoría saltando desde el edificio más alto. También es posible que desees cuestionarlo sobre la ley de la no contradicción. Pregúntale si cree que dos cosas contradictorias pueden ser ciertas al mismo tiempo. Si responde que “sí”, pregúntale si está seguro de que la verdad absoluta no existe. ¿Está absolutamente seguro?

Sí, la verdad es una víctima de nuestra cultura popular. Y cuando la verdad se va, la autoridad del evangelio es socavada, porque el evangelio nos dice todo sobre la Verdad. Podemos ver evidencia de esto en todas partes. Las nociones modernas de “tolerancia” y “pluralismo” son un resultado directo del asalto de la cultura a la verdad.

Los secularistas liberales insisten en que la tolerancia es la virtud más elevada. Pero no te dicen lo que quieren decir con “tolerancia”. Para ellos, la tolerancia no implica solo tratar a los que tienen diferentes ideas respetuosa y civilmente. Significa afirmar sus ideas como válidas, lo que los cristianos no pueden hacer sin renunciar a sus propias creencias. Si, por ejemplo, adoptas la enseñanza bíblica de que la conducta homosexual es pecaminosa, no puedes afirmar al mismo tiempo que esta conducta no es pecaminosa.

El secularista posmoderno no tiene que enfrentar estas preguntas porque rechaza la idea de la verdad absoluta y la ley de la no contradicción. Él puede continuar alegremente moralizando a todos sobre la tolerancia y nunca tener que explicar las contradicciones intrínsecas en sus puntos de vista.

Quienes proclaman la tolerancia son aún más expuestos como fraudulentos cuando se considera que no practican lo que predican, al menos no con aquellos cristianos obstinados y molestos. No están dispuestos a “tolerar” la premisa cristiana de que Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Que ellos reconozcan esto necesariamente refutaría su concepto de tolerancia, que sostiene que todas las ideas tienen el mismo mérito. En su ingenio infinito, crean una excepción a su demanda de tolerancia universal cuando se trata del trato a los cristianos.

Para ellos, las afirmación de verdad exclusiva del cristianismo es inaceptable, tan mala como para descalificar a los cristianos de recibir tolerancia de los demás. Un administrador secularista, por ejemplo, castigó a un profesor conservador por exponer a su clase a la literatura desde un punto de vista cristiano, que incluía un artículo sobre cómo los profesores deberían abordar la homosexualidad. El administrador exclamó: “No podemos tolerar lo intolerable”. Como ves, es bastante fácil para ellos liberarse de sus posiciones indefendibles. Simplemente mueven los postes de la portería. ¡Definen la verdad a través del poder!

Pero la creencia de los cristianos de que la suya es la única religión verdadera no los hace intolerantes con los demás o irrespetuosos de su derecho a creer y adorar cómo deseen. Nuestra cultura moderna está tristemente confundida sobre estas distinciones y usan la confianza de los cristianos en su propio sistema de creencias para presentarlos como intolerantes con los demás y con los sistemas de creencias diferentes. Nada podría ser más inexacto. Además, el cristianismo no es la única religión con una afirmación de verdad exclusiva. Todas las religiones principales tienen declaraciones similares. Muchas de las ideas centrales de las principales religiones no se pueden conciliar, lo que desmiente el principio moderno del pluralismo de que todas las religiones en su núcleo son las mismas.

A menudo escuchamos o leemos que todas las personas adoran al mismo Dios, en diferentes idiomas y culturas. Esta idea, con todo respeto, es absurda. Por ejemplo, el islam enseña que Cristo fue solo un profeta, no una deidad. Como señaló C. S. Lewis, si Cristo no es Dios, entonces no podría haber sido un profeta ejemplar o un gran maestro moral, porque afirmó ser Dios. Si Él no era quien decía ser, entonces era un mentiroso o un lunático, y no un gran maestro moral o profeta.

Como otro ejemplo, las afirmaciones de ciertas religiones orientales de que Dios está en todo y que no hay una distinción entre el Creador y la Creación, son totalmente irreconciliables con el cristianismo. Los ejemplos son infinitos, pero el hecho es que, aunque varias religiones pueden compartir algunos valores, muchas de sus creencias fundamentales no coinciden. Puedes hacer que las personas se sientan mejor al pretender que todas las religiones son esencialmente lo mismo, pero este concepto es evidentemente falso.

Pero lo que es políticamente correcto en nuestra cultura generalmente marca la pauta. Incluso muchas de nuestras iglesias se han corrompido con estas nociones equivocadas de tolerancia y pluralismo. Han permitido que su teología se diluya y han permitido que la autoridad de las Escrituras sea denigrada a favor de las ideas “progresistas” de la sociedad. Solo una versión del cristianismo que predica que todas las religiones son lo mismo es tolerante y amorosa. El cristianismo tradicional basado en la Biblia es intolerante, insensible, exclusivo y falto de amor.

Sin embargo, ¿es amoroso convertirse en cómplice de la destrucción de la verdad misma, de la destripamiento del evangelio? ¿Es amoroso ayudar a las personas a alejarse del camino de la vida? Como cristiano, ¿cómo puedes explicar la decisión voluntaria de Cristo de someterse a las humillaciones de la forma humana, de experimentar la separación total del Padre, de aceptar físicamente toda la ira real del Padre por todo el pecado pasado, presente y futuro de la humanidad, y de sufrir el tormento indescriptible y la muerte en la cruz si todos los otros caminos conducen a Dios? ¡Qué terrible insulto a la obra consumada de Cristo en la cruz! ¡Qué acto de desobediencia deliberada a la dirección de Cristo es que propaguemos el evangelio a los rincones de la tierra! Porque si todas las religiones son iguales, entonces hemos hecho de Cristo un mentiroso y hemos convertido su Gran Comisión en una farsa inútil porque hemos eliminado todo incentivo para evangelizar.

No estoy sugiriendo que los cristianos se acerquen al evangelismo de manera estricta o irrespetuosa. Sin duda debemos honrar el principio de que todas las personas son iguales a los ojos de Dios y tienen derecho a igual protección de las leyes, así como a un trato justo, cortés y respetuoso. Pero no hay una obligación moral de que adoptemos la noción de que todos los sistemas de creencias son igualmente verdaderos. Tenemos una obligación moral de no hacerlo.

El pasaje bíblico antes mencionado que nos instruye a estar preparados para defender nuestra fe es seguido inmediatamente por la advertencia: “con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo” (v. 15b-16).

Debemos también considerar los siguientes versículos: “Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu” (v. 17-18). Debemos predicar la verdad, incluso si nos hace impopulares, incluso si lleva a la acusación de que somos intolerantes o insensibles, incluso si nos conduce al sufrimiento o persecución. Sí, debemos evangelizar con gentileza y respeto, pero sobre todo, debemos evangelizar. No debemos ser silenciados en nombre de la tolerancia.

Con frecuencia me pongo en contacto con personas que no creen en el cristianismo o que tienen problemas serios con partes de la Biblia o elementos de la doctrina cristiana. No soy un experto en teología. Entonces, ¿qué le digo a estas personas? Más allá de sugerir la abrumadora tarea de leer la Biblia de principio a fin, ¿cómo los ayudo a descubrir las verdades que descubrí tardíamente?

Hay tantos libros maravillosos disponibles que ayudarán, pero parece haber inconvenientes con cada uno. Son demasiado académicos, o incompletos o muy difícil de leer. Para obtener el paquete completo, generalmente tengo que recomendar más de un libro, lo que reduce significativamente las posibilidades de que se lea alguno de ellos.

No hace mucho, un amigo me pidió recursos sobre apologética para compartir con su hermano no creyente. Sabía que probablemente solo tendríamos una oportunidad con él en el futuro inmediato; así que tuve que idear el libro perfecto. Francamente, pospuse la decisión porque no podía decidir entre tres o cuatro de mis fuentes favoritas, ninguna de las cuales, por sí misma y en mi opinión, habría sido suficiente.

Justo cuando estaba preparándome para salir y hacer una recomendación de varios libros en lugar de solo uno, recibí una nota de Frank Turek en la que me pedía que revisara No basta mi fe para ser ateo. Después de leer los primeros capítulos del libro, estaba convencido de que recibir este libro fue providencial.

Finalmente, pensé, hay un libro que cubre lo necesario en un formato de fácil lectura. Después de leerlo, le dije a Frank que este es el libro que había estado esperando como herramienta evangélica: explicaba las ideas y revelaba la verdad de una manera extraordinaria. Ahora hay un libro que puedo recomendar a los escépticos o a los cristianos que necesiten alguna evidencia para reforzar su fe. Conozco al menos a diez personas a quienes les obsequiaré este libro. Es realmente un regalo del cielo.

Frank Turek, a quien ahora conozco como un gran caballero y erudito cristiano, fue coautor de este libro, junto al gigante entre los gigantes en el campo de la apologética cristiana: el Dr. Norman Geisler. Tengo otras obras del Dr. Geisler, entre ellas Christian Apologetics [Apologética cristiana], When Critics Ask [Cuando los críticos preguntan] y When Skeptics Ask [Cuando los escépticos preguntan]. Curiosamente, conocí la obra del Dr. Geisler a través de mi amigo y ex vecino, el Dr. Steve Johnson, graduado del Dallas Theological Seminary y uno de mis mentores espirituales. Steve me prestó (¡no recuerdo si alguna vez lo devolví!) una cinta de vídeo en la que el Dr. Geisler explicaba las verdades del cristianismo de la manera más entretenida y cautivadora. Fue en ese momento que decidí comprar y leer varios de sus increíbles libros sobre apologética.

Recomiendo todos y cada uno de los libros del Dr. Geisler. Pero No basta mi fe para ser ateo es ideal como fuente única para aquellos que podrían no estar dispuestos a leer una serie de libros. Debo admitir que el título me intrigó de manera particular, ya que hace tiempo que creo que se requiere más fe para ser ateo. Sin duda se necesita más fe para creer que los seres humanos evolucionaron a partir de la interacción aleatoria de moléculas (que de alguna manera tuvieron que crearse a sí mismas) que creer en un Creador. Este libro también me atrajo porque, antes de abordar el tema de la verdad del cristianismo, aborda el tema de la verdad misma, probando de manera concluyente la existencia de la verdad absoluta. Derriba las locuras del relativismo moral y el posmodernismo, y luego procede sistemáticamente hacia las verdades ineludibles de la religión cristiana.

Este es un libro que tenía que ser escrito y publicado. Así que me detendré ahora y dejaré que este libro sea impreso. Muchas almas hambrientas aguardan las verdades que se establecen brillantemente en esta obra.

David Limbaugh

Ograniczenie wiekowe:
0+
Data wydania na Litres:
22 października 2025
Objętość:
624 str. 24 ilustracji
ISBN:
9781629461878
Właściciel praw:
Bookwire
Format pobierania: