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Frans De Vos

Metodología catequística

Editorial Claretiana

Índice de contenido

Portada

Portadilla

Legales

Prólogo a la nueva edición

Frans De Vos, una breve semblanza

Memoria y compromiso

Padre Depiende

Pensar la Catequesis

Memoria agradecida

1. Reflexiones preliminares sobre el método A. Importancia del método

A.1. La catequesis, disciplina multifacética y eminentemente práctica

A.2. La vida y el método

A.3. La Escritura y el método

A.4. El método se define por su objetivo

A.5. El diálogo: método y contenido

A.6. Metodología fundamental y particular

A.7. La adaptación del método

A.8. El método: una tarea comunitaria

B. Los catequistas

B.1. Los catequistas y el método

B.2. El catequista: artífice del método

B.3. La vocación del catequista

B.4. La formación del catequista

Fidelidad a Dios y al hombre A. Fidelidad a Dios

A.1. El método catequístico: obra divino-humana

A.2. Cristocentrismo

A.3. Las cuatro mediaciones

A.4. Las realidades humanas

A.5. El Magisterio

A.6. La catequesis y la oración

A.7. El testimonio

A.8. Los signos que acompañan

A.9. La comunidad

A.10. Los símbolos

B. Fidelidad al hombre

B.1. Pedagogía científica y fe

B.2. La catequesis es diálogo

B.3. El juego en la catequesis

B.4. La catequesis y los sentidos

B.5. La catequesis y la inteligencia

B.6. La catequesis y la afectividad

B.7. La catequesis y la voluntad

B.8. La catequesis y la memoria

B.9. La catequesis y la libertad

B.10. La catequesis y el método activo

B.11. La catequesis y el silencio

B.12. La catequesis y la motivación

B.13. La catequesis y la experiencia

B.14. Una catequesis personalizada

La dinámica del encuentro catequístico

Preliminares

Primer paso: El cuestionamiento

1. El catequista recibe y saluda

2. El catequista se hace solidario

3. El juego une y despierta

4. El “contrato” entre el catequista y los catequizandos

5. El catequista entabla un diálogo

6. El testimonio de la Iglesia

7. Los diversos cuestionamientos

8. El nexo entre el cuestionamiento y la proclamación

9. El catequista profundiza el cuestionamiento

10. El catequista personaliza el cuestionamiento

Segundo paso: La Proclamación

1. El catequista anuncia a Cristo

2. El catequista invita a una actitud de fe

3. El catequista presenta los documentos de la fe

4. Los catequizandos se apropian de la Palabra de Dios

5. El catequista ayuda a vivir la Palabra de Dios

6. El catequista aplica los mejores recursos del aprendizaje

Tercer paso: La respuesta

1. La Revelación de Dios es un diálogo con el hombre

2. La respuesta es libre

3. La respuesta supone la profesión de la fe

4. La respuesta supone la conversión al Reino

5. La respuesta es también sacramental o litúrgica

6. La respuesta nos introduce en la comunidad-Iglesia

7. Evangelización: respuesta por excelencia

8. Respuesta e inculturación

9. La evaluación

10. El momento de la despedida


De Vos, FranciscoMetodología catequística / Francisco De Vos. - 2a ed ampliada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Claretiana, 2021.Libro digital, EPUB - (Palabra y vida)Archivo Digital: descarga y onlineISBN 978-987-762-091-71. Catequesis. I. Título.CDD 268.4


Editorial Claretiana es miembro de Claret Publishing Group

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Diseño de tapa: Equipo Editorial

Ilustración de tapa:

Tomada de En la Cena ecológica del Reino, de Maximino Cerezo Barredo

http://servicioskoinonia.org/cerezo/

2ª edición, libro papel, febrero de 2019

1ª edición libro digital, enero de 2022

Versión: 1.0

Digitalización: Proyecto 451

© Editorial Claretiana, 2019

ISBN 978-987-762-091-7

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Prólogo a la nueva edición

“Para ejercer la catequesis y para formar a catequistas hace falta pensar catequísticamente” (Frans De Vos).

Estamos asistiendo a un cambio de época profundo, dejando algo atrás y apenas se nos permite otear el horizonte. No es fácil saber cómo será el futuro de la humanidad y de la Iglesia pero nos guía una certeza que nos mantiene en pie, no tenemos miedo, reconocemos a Jesucristo como Señor de la Historia. El Reino sigue creciendo aunque pase desapercibido para muchos. Llegará el día en que todos nos cobijaremos en él.

En esos tiempos de cambio y crisis, que hoy son los nuestros, necesitamos voces y acciones proféticas; no alarmistas, sino llenas de esperanza, que abran senderos que luego serán carreteras. En cada Iglesia particular seguramente abundan estas historias y sería bueno rescatarlas en una memoria agradecida. Los profetas son enviados de Dios y es en ellos quien nos revela su misterio y el camino afirmando nuestra esperanza por un mundo mejor.

El padre Frans es uno de esos profetas. No solamente por lo que escribió y nos legó, como intuiciones a veces y como percepción lúcida otras tantas, sino por su vida entera que se constituye en testimonio de un modo de entender la fe y la catequesis en medio de la Iglesia y del mundo. Algo que lo ha caracterizado es su deseo de ser fiel a Dios y fiel al hombre en su situación concreta y cotidiana.

La obra que hoy se nos propone es quizás la que mejor sintetiza su pensamiento, comprensión y realización de una catequesis renovada a la luz del Evangelio, del Concilio Vaticano II y del largo proceso renovador que comenzó en Europa y luego se encarnó con características propias en nuestro país. El contenido de este escrito revela un fuerte acento kerigmático e iniciático y una vuelta a las fuentes centrado en la Palabra y la Eucaristía. A su vez, revela una catequesis atenta al hombre y a sus circunstancias en diálogo con un mundo que empezaba a transformarse hondamente.

Es una propuesta a encontrarnos con un pensamiento vivo, dinámico y crítico que nos propone entrar en esa misma dinámica de diálogo que, como tal, imita el estilo de Jesús. Es una invitación a charlar serena y fecundamente. Lo más alejado de su actitud como autor y catequista sería permanecer fijo y cerrado en las hojas de un libro. Frans nunca hubiera aceptado ser una pieza de museo ni un objeto de veneración. Su pretensión sería la de ser un catequista de catequistas, promotor del pensamiento personal, comunitario, libre y creativo de cada uno de quienes ahora lo leeremos o releeremos.

Algunas palabras pueden servirnos de llave (clave) para entender lo que el padre Frans nos quiere transmitir en su metodología.

La primera palabra clave que define su metodología es la palabra Vida, de ella comienza y a ella vuelve el Encuentro. Promueve una actitud de diálogo con el hombre, su entorno y vuelve a esa vida empapada de nueva luz por las mediaciones de la fe.

Otra palabra clave es Proceso, la vida no es una fotografía sino una película, en el que la búsqueda de sentido y de felicidad (acaso sea lo mismo) motivan el andar del ser humano. En el camino quien nos acompaña es un Dios rico en misericordia. La experiencia del Misterio Trinitario presentada por la catequesis no es algo que podamos pasar por alto, porque es él quien se revela en las mediaciones y también en el testimonio del catequista, convirtiéndose en signo personal de la misericordia de Dios. Catequesis y catequista son una pareja de viaje inseparables. Así lo entendió, enseñó y vivió el Padre Frans. Así nos lo propone.

Una tercera palabra es encarnación e inculturación. La catequesis es algo serio y, por eso, no es un producto en serie sino una obra artesanal. Cada catecúmeno, grupo o comunidad, momento de la historia necesita un “traje” a medida. El mensaje que es para todos, la catequesis lo hace personal. Así vivida, la catequesis es ante todo un arte y tal vez de los más complejos y desafiantes. Y como es un obrar comunitario, el Encuentro lo hacemos entre todos, comenzando por el protagonista principal que es Dios mismo.

Por último la palabra Itinerario Catequístico Permanente, acompañar la vida, durante toda la existencia de las personas que anhelan encontrar en Dios el sentido último de la existencia. Una propuesta que sigue desafiando a la Iglesia de hoy, cómo acompañar catequísticamente el camino de la vida con sus constantes cuestionamientos y desafíos.

Esperamos que esta nueva edición de la Metodología catequística del Padre Frans pueda motivar el pensamiento y la acción creativa de muchos catequistas a lo largo y ancho de nuestra patria, en los rincones más escondidos e ignorados, en la reflexión comunitaria de quienes amasan la catequesis a diario.

Que la virgen María, la primera catequista de Jesús, nos inspire a descubrir nuevos caminos para llegar a los corazones de nuestros catecúmenos con la misma pasión de los catequistas que nos han precedido.

Por eso permítanme decir, prestando mi voz a muchos,

¡Gracias Frans!

Pbro. Lic. Ricardo Montiel

Frans De Vos, una breve semblanza

Memoria y compromiso

La memoria es la vida. Siempre reside en grupos de personas que viven y, por tanto, se halla en permanente evolución (…) La historia es la siempre incompleta y problemática reconstrucción de lo que ya no está. La memoria pertenece siempre a nuestra época y constituye un lazo vivido con el presente eterno.(1)

Hacer memoria es revivir aquellas personas y hechos que hicieron de la vida un espacio propicio para el encuentro, diálogo y plenitud. Recordar es pasar por el corazón experiencias profundas que orientan la existencia. Somos parte de un grupo que ha visto, oído y saboreado el aroma de la presencia de quien es el quicio de la vida y de la historia: Jesús de Nazareth. Esta presencia constituye un lazo profundo entre los que participamos de momentos históricos que son bisagras. Esta cualidad de la historia no se da solo por la sucesión de biografías, sino principalmente por personas que, contemplando con mirada profunda y silencios meditativos, dan un paso de fe para colaborar con el proceso de evolución de los acontecimientos. Somos testigos de un ser maravilloso, que con una cadena de continuos sí, hizo que una parte de la historia sea más fecunda e impregnada de Dios.

Estamos hablando del autor de esta obra que nuevamente ponemos a disposición: el padre Frans De Vos. Escribir sobre él nos anuda la garganta y nos conmueve profundamente, porque no es simplemente transcribir fechas o datos de su extensa acción pastoral, sino que es revivir un proceso de la vida que se remonta hasta aquellos años en que René De Vos y Augusta Van Ballaert dieron a luz el 22 de agosto de 1931 a su primer hijo a quien llamaron Francisco Enrique Luis María.

Frans llegó a este mundo en un tiempo lleno de grandes tensiones. Tal es así que siendo niño le tocó vivir el clima de la Segunda Guerra Mundial y las consecuencias que esto trajo a un pequeño país en el norte de Europa: Bélgica. El conflicto de 1939 a 1945 afectó la vida de muchos otros belgas. René, Augusta, Frans, Fil, Frieda y Rick tuvieron que cambiar constantemente de vivienda, se refugiaban en sótanos cuando alemanes y aliados hacían caer bombas en Schoten. Además, vivieron situaciones de escasez económica. Sin embargo, continuaron hacia adelante inspirados por un amor a la vida. En esta familia la experiencia religiosa era otro motor que inspiraba dinamismo y serena alegría. Frans y sus hermanos solían ir a rezar a un lugar cerca de la zona en la que vivían sin importarles la distancia entre la casa y la Capilla Kalixberghe, debido a las frecuentes mudanzas que realizaban en ese pueblo.

En su juventud, participó del movimiento scout, y nunca dejó de serlo, aunque no llevara permanentemente las insignias de dicho grupo, porque supo vivir con creatividad y libertad esos principios. Desde esta espiritualidad y siendo seminarista, en 1950 partió con un grupo de amigos hacia Roma en una peregrinación en bicicleta. El 23 de septiembre de 1956 fue ordenado presbítero. Luego, otra vez su capacidad de itinerancia lo lleva a tomar la decisión de trasladarse en barco a América Latina, anticipándose a los denominados Curas Fidei Donum (2), a los que luego se sumará. Ya en Argentina, volvió a vivir el espíritu de misión que lo caracterizaba cuando llegó en marzo de 1957. Trabajaba en Ciudadela en la formación de los Oblatos Diocesanos. Luego se trasladó a la recientemente creada diócesis de Lomas de Zamora, en la que desempeñó su ministerio recorriendo el territorio. Fue pastor presidiendo distintas comunidades con diversidad de realidades sociales. Primero, fue a la parroquia San José de los Obreros de Gerli (1963 – 1967). Es en esta comunidad dónde le quedará para toda su vida el apocope de su nombre, debido a que había 2 curas más con el mismo nombre y a él lo comenzaron a llamar “Frans”. Después de este lugar, fue la parroquia Ntra. Sra. de La Piedad en Temperley (1967 – 1970) y, por último, en un pequeño territorio eclesiástico en Temperley: la parroquia San Pío X (1970 – 1992). Llegó a esta comunidad, convulsionada por su pasado reciente, por una decisión del entonces obispo diocesano Alejandro Schell. Luego, el siguiente obispo Desiderio Collino lo confirmó en el lugar para que, teniendo una pequeña comunidad, pudiera dedicarse a la tarea en la que ya venía dando muestras de ser un magnífico experto: la catequesis.

Padre Depiende

Es común que los presbíteros se dediquen a una multiplicidad de funciones en su ministerio. En el caso de Frans, ya desde joven, en varias actividades y especialmente en el Parque Vordenstein, manifestaba su talante catequístico. Un profesor suyo lo había alentado para que cultivara ese don.

En Argentina, los Oblatos Diocesanos lo llamaban Padre Depiende. Al principio como un apodo porque no pronunciaba bien la palabra “depende”, pero luego porque fue un testigo de la catequesis situacional que anuncia el mensaje de la salvación dependiendo de las realidades humanas. Desde fines del siglo XIX y principios del XX, en la Iglesia había un clima de reforma, el cual Frans supo palpar, vivir, contemplar, aplicar y encauzar si era necesario. En el Movimiento Catequístico un hito de este espíritu fue el Primer Congreso Catequístico Nacional en 1962 en el que se desempeña como un gran animador. A partir de este acontecimiento, es nombrado rector y fundador del Instituto Superior de Catequesis Argentino (ISCA) desde 1963 hasta 1990. Durante aquellos años se realiza la II Conferencia Episcopal Latinoamericana en Medellín, de la cual surgirá la denominada Catequesis situacional que:

Debe conservar siempre su carácter dinámico evolutivo (…) La catequesis no puede, pues, ignorar en su renovación los cambios económicos, demográficos, sociales y culturales sufridos en América Latina. De acuerdo con la teología de la revelación, la catequesis actual debe asumir totalmente las angustias y esperanzas del hombre de hoy, a fin de ofrecerle las posibilidades de una liberación plena, las riquezas de una salvación integral en Cristo, el Señor (…) Las situaciones históricas y las aspiraciones auténticamente humanas forman parte indispensable del contenido de la catequesis (Medellín VIII, 5 – 6).

Pensar la Catequesis

Frans lleva adelante la renovación eclesial en todos los aspectos de su ministerio presbiteral, especialmente en la catequesis: rector del ISCA, miembro de la Junta Catequística Nacional, organizador y animador del II Congreso Catequístico Nacional en Rosario (Argentina) en 1987, Director de la Junta Catequística de la Diócesis de Lomas de Zamora desde 1967-1997, formador en el Seminario Catequístico y en el Profesorado de Catequesis, arquitecto de un espíritu en la Casa de la Catequesis, presbítero, etc., haciendo de cada espacio un lugar para pensar con un objetivo y método renovado. En esta tarea sobresalen varias cualidades, entre ellas, la mirada profunda y larga de los procesos, el hacerlo en comunidad, aplicando las inspiraciones que surgen y evaluando cada momento para modificar dependiendo de las diferentes situaciones.

Sus inspiraciones son producto de la práctica que se reflejan en sus numerosos libros (La Biblia para niños, Los desafíos de la New Age, Cómo leer el Catecismo de la Iglesia Católica, Temas prácticos para la catequesis, Catequesis… años de Historia). Pero hay dos que condensan estas intuiciones: Pensar la Catequesis y Metodología Catequística. También influye en la redacción del Documento Juntos para una evangelización permanente (JEP) y en varios catecismos que por aquel entonces editaba la Junta Catequística Nacional para el proceso de maduración la fe (Jesús nos da la vida nueva I y II , Preparando nuestra Confirmación I y II, En Memoria Mía, Ser Varón – Ser Mujer, San Pablo, etc.).

Memoria agradecida

Durante la década de 1980 le diagnosticaron la enfermedad del Parkinson que fue limitando su acción. Con osadía, serenidad y alegría cristiana, supo adecuarse convocando a un grupo de amigos para colaborar como escribas de sus palabas cuando nos dictaba, al tener dificultades para hacerlo por sí mismo. Al avanzar su Hermano Parkinson, al que así llamaba, y porque su mamá se encontraba con problemas de salud, decidió volver a su tierra natal para acompañarla en sus últimos años. Así fue que el 15 de junio de 2002 partió hacia Bélgica rodeado con gente que lo quiso y lo sigue haciendo. El cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy papa Francisco, al enterarse de su viaje, le escribió una carta de agradecimiento, de la que destacamos este párrafo:

Su cercanía de maestro, sus gestos decidores, su espíritu creativo y su claridad de pensamiento, han sido y serán escuela para muchos. La historia de la catequesis renovada de nuestro país tiene una página especial con su nombre y una deuda de gratitud por la gran riqueza recibida.

Al saludarlo por su partida y reencuentro con sus raíces, quiero agradecerle toda su entrega al servicio del Pueblo fiel, y pedirle al Señor que cuide siempre su corazón de catequista para “amarlo y hacerlo amar” como hasta ahora.

Le pido que rece y haga rezar por mí para que sea un buen catequista. Que Jesús lo bendiga y la Virgen Santa lo cuide. Con fraternal afecto.(3)

En el año 2003, regresó de visita a estas tierras que fueron testigo de su accionar. En el año 2004 me invitó a vivir con él un mes en su pueblo (Schoten) para recordar y revivir los lugares que fueron jalonando su talante catequístico.

Fue el 9 de abril de 2006, Domingo de Ramos, en el cual Frans comenzó a celebrar su Pascua. Él fue, es y será padre de la catequesis renovada. Por eso resuena en nosotros este agradecimiento bíblico:

Elogiemos a los hombres ilustres, a los antepasados de nuestra raza. El Señor los colmó de gloria, manifestó su grandeza desde tiempos remotos. Algunos ejercieron la autoridad real y se hicieron famosos por sus proezas; otros fueron consejeros por su inteligencia, transmitieron oráculos proféticos, guiaron al pueblo con sus consejos, con su inteligencia para instruirlo y con las sabias palabras de su enseñanza (…) Todos ellos fueron honrados por sus contemporáneos y constituyeron el orgullo de su época. Algunos de ellos dejaron un nombre y se los menciona todavía con elogios (Eclo 44, 1-4.6-8).

Gracias sean dadas al Dios Padre y Madre, por la vida, historia y el legado de Frans, para que sean un punto de constante referencia y por ser testigo, maestro y amigo.

Christian Curia

1. Nora, Pierre, Les lieux de la mémoire, La Republique, París, 1984, pág. 29.

2. Fidei Donum: Es una encíclica que escribió Pío XII, fue promulgada el día 21 de abril de 1957, en la que le solicitaba a los obispos colaborar con las obras misioneras especialmente en África. En su número 2 también solicita esta disponibilidad para América del Sur.

3. Curia, Christian, La #vida nos da #señales, para una trasformación personal y comunitaria, PPC, Bs. As., 2018, pág. 95.

Ograniczenie wiekowe:
0+
Data wydania na Litres:
15 kwietnia 2025
Objętość:
174 str. 8 ilustracji
ISBN:
9789877620917
Właściciel praw:
Bookwire
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