Czytaj książkę: «Volver a sentir»
YARIMAR RODRÍGUEZ DÍAZ
FLOR ROMINA GALLARDO
Volver a sentir
Caminando al encuentro de la conexión sexual
(BIODANZA)

Rodríguez Díaz, Yarimar
Volver a sentir : caminando al encuentro de la conexión sexual : biodanza / Yarimar Rodríguez Díaz ; Flor Romina Gallardo. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-87-1736-4
1. Ensayo. I. Gallardo, Flor Romina. II. Título.
CDD 155.31
EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA
www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com
Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723
Impreso en Argentina – Printed in Argentina
A las parejas que deseen
Volver a Sentir
AGRADECIMIENTOS
A todas las personas que han tocado nuestras vidas con la fuerza del amor, desde el lenguaje sutil de la ternura, despertando en nosotras la inspiración para mostrarles a través de estas líneas, una forma sublime del despertar sexual en la pareja.
Yari y Romi
Nocturno
Siento el peso de mi cuerpo en la cama,
cierro los ojos y me sumerjo en la nada
en el fondo de mi ser mi corazón te reclama
la imaginación se escapa, revoloteando en tu casa
como dulce mariposa liberando sus dos alas,
para encontrarse contigo y la paz que tú me emanas,
lucho con mi pensamiento para borrar tu mirada,
pero tu imagen desnuda se apodera de mi calma,
el amor fluye en mi cuerpo como fuerte llamarada,
que me quema lentamente, dejándome solo las ganas
de perderme en el deseo de sentirme acariciada,
por tu piel que en su fragancia me hace sentir erizada,
erotizando mi cuerpo que en sudor ya se baña,
logro quedarme dormida fundiéndome con tu alma,
viviendo en la fantasía que desordenó tus sábanas
prefiero seguir dormida y soñar con un mañana.
Yarimar Rodríguez Díaz
¡Porque soy vida!
Las lágrimas fluyen desde mi corazón,
así como su palpitar se hace más tangible
Es un profundo dolor… no por el dolor mismo, sino
por mi ignorancia, por reprimirlo, por ocultarlo,
por haberlo olvidado y enterrarlo en el más oscuro rincón de mi ser.
Mis lágrimas son de gratitud, hoy puedo gritar ¡la libertad llegó!
Llegó a mi alma, puedo vivir feliz, porque mi corazón es libre.
Libre de ese dolor… porque mi padre es, porque mi madre es,
porque los honro con todo mi amor.
Todo es perfecto y mi vida se sincroniza con el cosmos, con el todo.
Solo soy un punto de luz,
que se hace miles cuando estoy con otros.
Mi tarea en esta vida es dar luz, dar vida.
¡Porque soy vida¡
La fuerza de vida de mi ser no se extinguirá
Porque ya mi vida se prolongó.
¡Sí! Ya mi potencial genético está cargado en las células de mis hijos, quienes brillarán con su luz propia.
Pues una mamá no puede enseñar lo que no es,
Pero sí puede regalar lo que es.
Gracias a mis padres soy quien soy y gracias a ellos estoy aquí.
Y gracias a ti, amor de mi vida, porque decidiste quedarte y esperar que refloreciera, en esta, tu Flor, ¡¡en esta nueva y mejor versión de mí!!
Flor Romina Gallardo
Presentación
Como amigas iniciamos juntas, un camino de formación que nos transformó la vida, influyendo directamente en nuestra manera de vivir la relación de pareja. La biodanza nos ha mostrado un camino de amor, pero no el amor que nos muestran en un final feliz de las fantasías, que nos intoxica por ser inexistente, comenzamos más bien a caminar en el amor real, el que se puede sentir y recibir de personas reales, humanas, ese que nos cambia el humor, que nos confronta con nuestros miedos, ese que nos deja saber que cuando experimentamos el amor por la vida, todo a nuestro alrededor toma dimensiones extraordinarias. Al irnos alejando del pensamiento mágico, logramos transformar una historia común, en una experiencia única de intercambio mutuo y llena de trascendencia.
Experimentar la seducción y el amor como verbos, acciones que tienen resultados más allá de la piel y que esos resultados los podemos lograr, si pegamos ladrillos de amor cada dia para construir la relación de pareja a través del tiempo y en el tiempo, ese amor se expande al infinito, y la seducción permanente es uno de esos ladrillos que edifica la relación de pareja, el erotismo siempre será esa mezcla que va pegando y consolidando la construcción el vínculo y entrar en el placer de amarnos, de sentirnos a plenitud.
Es nuestro deseo compartir, como al vincular las expresiones de ternura y erotismo, la sexualidad se fortalece y se logra despertar a la vida desde el placer, permitiéndonos reflexionar y darnos cuenta, que los alcances de la biodanza, no solo integraban nuestro ser, sino que arropaban a todo ser vivo, que en nuestro caminar se encontraba, es por ello que escribimos desde nuestras vivencias y el relato de vivencias de otras parejas, que podemos volver a sentir nuestra sexualidad, nuestro placer y la vida misma siempre que convirtamos en acciones todo lo que sentimos.
En este punto, se hace necesario resaltar que la biodanza, es un sistema de integración humana, renovación orgánica, reeducación afectiva y reaprendizaje de las funciones originarias de vida. Su metodología consiste en inducir vivencias integradoras por medio de la música, del canto, del movimiento y de situaciones de encuentro en grupo. El proceso de integración actúa mediante la estimulación de las funciones primordiales de la conexión con la vida, que permite a cada individuo integrarse a sí mismo, a la especie y al universo. Reeduca la capacidad de establecer vínculos con otras personas. Sus vivencias tienen un efecto armonizador en sí mismas y están orientadas para estimular los potenciales de vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad y trascendencia, denominados líneas de vivencia.
La biodanza es también descrita por Rolando Toro, maestro y creador de este sistema tan especial en su esencia afectiva, como “la poética del encuentro” , de ahí que hemos decidido regalarles fragmentos de poemas, mientras nos acompañan con su lectura. Es difícil encontrarse con otros sin la presencia de eros, ya que eros es la fuerza fundamental del mundo. Villalobos (2006) lo describe como “la virtud atractiva que lleva las cosas a unirse y crear la vida”, podríamos decir que biodanza nos reavivó el eros, entonces volvimos a tener la sensación de estar intensamente vivas, impregnadas de una vivencia de embelesamiento, encanto, goce profundo y felicidad que en múltiples oportunidades ha estado asociada a varias experiencias en pareja: la sexualidad, la danza, la poesía, la música, la comunión afectiva de vínculos profundos, incluso la amistad íntima, la atracción mutua.
Ahora bien, la expresión de todas la emociones que nos invadían podrían percibirse como un movimiento abrumador, es aquí donde aparecen la suavidad y la sutilidad de la ternura, que desde recordarnos que en el movimiento suave también había vida, fue permitiendo el acercarnos a nuestros compañeros con dulzura reconociendo su ser.
Si algún elemento da belleza y sentido a la vida, esa es, sin dudas, la ternura. La ternura es la expresión más serena, bella y firme del amor. Es el respeto, el reconocimiento, el cariño expresado en la caricia, en el detalle sutil, en el regalo inesperado, en la mirada cómplice o en el abrazo entregado y sincero. Gracias a la ternura, las relaciones afectivas crean las raíces del vínculo, del respeto, de la consideración y del verdadero amor.
Por ello la doctora Elisabeth Kübler–Ross, que acompañó a miles de enfermos terminales en su camino hacia la muerte y dio testimonio de sus experiencias en una serie de libros, cuenta que los recuerdos que más nos acompañan en los últimos instantes de nuestra vida, no tienen que ver con momentos de triunfo o de éxito, sino con experiencias donde lo que acontece es un encuentro profundo con un ser amado, un momento de intimidad cargado de significado: palabras de gratitud, caricias, miradas, un adiós, un reencuentro, un gracias, un perdón, un te quiero. Son esos instantes los que al parecer quedan grabados en la memoria gracias a la luz de la ternura que revela la excelencia del ser humano a través del cuidado y el afecto.
Cabe destacar, que en biodanza reaprendemos a reconocer el eros que habita en cada uno, esa vinculación de unir la vida, con la vida y que a través de la ternura se van tejiendo lazos invisibles con el otro. Por eso hemos decidido abordar el tema de la ternura y su influencia para despertar la sexualidad en la pareja.
En primer lugar, se desarrollará el tema de la pareja desde una perspectiva social, mostrando cómo la pareja desde su esencia también puede encontrarse enferma de civilización, distando de la pareja ecológica que muestra Rolando Toro desde el enfoque biocéntrico.
En un segundo momento, podremos pasearnos de la mano de la pareja, por cada una de las líneas de vivencia, que nos permiten redescubrir el valor del contacto, la mirada, la risa, el abrazo compartido, la entrega incondicional; pilares estos para el resurgir del sentir un encuentro afectivo sexual, impregnado de ternura donde la apariencia física y la genitalidad no tienen lugar, solo el amor está presente cuando se fortalece el vínculo.
Es importante señalar, que la biodanza es el modelo que tomamos, que contribuyó a percibir nuestra relación con una nueva mirada, no obstante debemos destacar que la práctica del modelo, fue realizada solo por una de las partes de la pareja, esto no impidió que el proceso se fuera dando de manera simultánea en ambos miembros de la pareja, pues los cambios que experimentaba uno, se hacían visibles para el otro, generando el caminar juntos de manera fluida y sin presión, convirtiéndose en una experiencia sumamente renovadora para la relación. Luego en la experiencia de clases dirigidas a parejas, notamos resultados con mayor rapidez, incluso para darse cuenta desde el amor, las áreas que debían fortalecer en su unión
Es posible encontrar esta ecuación, de ternura + eros = amor, con la entrega en el tiempo de momentos afectivos, sumado a la voluntad de querer despertar el eros y la constancia en la conquista, no dejar por sentado que porque están juntos ya no hay más nada por hacer, por el contrario hay que generar cambios que nutran su ser. Por último, partiendo desde nuestra propia experiencia, describimos cómo este camino nos llevó a redescubrir la belleza del amor, cuando despertamos ese eros que nos fecunda y que a través de la ternura lo hacemos renacer.
Esperamos que sea del agrado de los lectores.
La pareja en sociedad
Difícilmente alguien encontrará la armonía en la soledad. Tal vez Solo sea posible a través de actos de encuentro y de vinculación que Permitan unificar las partes aisladas. Armonía es movimiento–amor, función hipotalámica de comunicación y Contacto, riesgo, lucha y cuidado por establecer puentes a través de Los cuales circule la energía vital. Arribamos así a un nuevo Concepto de armonía, cuyo principal instrumento es la caricia. Una Armonía pulsante, fluida, íntima, cálida.
Rolando Toro
Desde nuestra infancia, hemos crecido en medio de una relación de pareja, la de mamá y papá con sus variaciones en cada uno de nuestros hogares, fielmente siguiendo el legado del aprendizaje por modelamiento, fuimos incursionando en el mundo de establecer una relación de pareja que nos llevó a la formación de familia, de allí, que desarrollemos este tema partiendo de una realidad social general y nutriéndolo con nuestras vivencias.
Al hablar de la relación de pareja, podemos entonces afirmar que el establecimiento de las relaciones de pareja de manera general está guiado por el pensamiento (psique), que permite concretar la unión de dos personas, procediendo generalmente de familias distintas y siendo de igual o diferentes géneros, que han decidido conformar un vínculo afectivo (eros), a partir del cual comparten su proyecto común de vida, lo que incluye apoyo dentro de un espacio propio que excluye a otros, pero que interactúan con el entorno social desde la visión de un “nosotros”.
En este sentido, cada pareja desarrolla su propio estilo de interacción, existe un proceso en el cual los individuos que viven en pareja comienzan a pensar y a comportarse teniendo en cuenta al otro, asimismo algunos no logran desarrollar nunca la formación de la identidad de la pareja. Otros dirán que esta relación se encuentra en el orden jerárquico, y lo más importante es que pueden complementarse de una forma interdependiente donde se necesita que el individuo continúe funcionando no solo como pareja, sino también como un ser con sus propias necesidades y expectativas.
La sociedad estipula, modelos y prototipos de pareja que reflejan las necesidades de un colectivo, que no se adecuan propiamente a las necesidades individuales de una persona, son tantas las creencias arraigadas, crecer escuchando que el amor es para siempre, que te debes casar con un príncipe azul, la mujer que elijas como esposa debe saber manejar un hogar, infinidades de tabús y propuestas que van inundando los pensamientos desde la raíz familiar, niños que crecen en familias donde es normal el maltrato y no pasa nada, porque el pensamiento central, es que el amor es para siempre y aguanta todo; entonces al iniciar una relación de pareja aguantas, por lealtad familiar. La sociedad va generando patrones de pareja, irrespetando las decisiones individuales.
Sin embargo, las generaciones van cambiando, ya desde la era milenial, se está aprendiendo a respetar los espacios y las individualidades de cada quien, pero los patrones culturales, están tan arraigados en el colectivo que prevalecen y siguen creando idealizaciones, poco reales de lo que una persona busca al estar en compañía de otro. La tarea desde lo particular es conocerse a sí mismo, identificar ¿qué es lo que realmente te gusta de la compañía o vida en pareja?, desde que parte de tú ser, estas deseando que acompañen tú caminar en la vida. No es fácil, pues nos acostumbramos a escuchar frases como, “él o ella me hacen feliz”, cuando la pregunta debe ser ¿qué me hace feliz?, y desde este punto partir para identificar, ¿con quién quiero compartir esto que me hace feliz?, de esta manera no endorsamos al otro, una responsabilidad que es completamente individual y evitamos las relaciones de codependencia.
Por lo tanto, las parejas tendrán que poseer una madurez emocional adecuada, comprensión de la naturaleza y exigencias de la convivencia, es decir, poseer una capacidad psicoemocional, que les facilite comprometerse en una comunidad de amor, donde estén dispuestas a ceder espacios, pero también a compartir juntos y alimentar la relación, generar proyectos conjuntos, sí fuera el deseo de ambos, a permitirse cambiar en base a sus propias experiencias, y reevaluar de qué manera estoy brindando al otro lo que siento.
De la misma manera, Chapman (2005), en sus estudios sobre la relación de las parejas, señala que en lo más profundo de la existencia humana está el deseo de tener intimidad, refiriéndose a la dedicación de espacios exclusivos para compartir y ser amado por el otro; así mismo, “expresar el amor es muy distinto a simplemente tener la experiencia de estar enamorado, en el amor hay voluntad, decisión y es algo que se puede alimentar” (p. 16). Considera que cuando cada uno habla el lenguaje del amor, que es significativo para el otro, entonces hay armonía en esa relación.
He allí la importancia que se le radica, a la comunicación y a las diferentes formas de expresar el afecto hacia la pareja en la cotidianidad. Es probable que cada miembro de la pareja, posea una manera diferente de entregar afecto, por ejemplo: los hombres pueden sentir que demuestran amor al cubrir gastos y no entienden la queja de su pareja, al decir que no se siente amada, tal vez ella esperaba palabras como: ”te amo”, caricias o cualquier otra idealización que ella entienda como válida, resulta de suma importancia, conocer de qué manera expresa el amor cada uno, para evitar suposiciones y desilusiones generadas de la fantasía y no de la realidad.
Por otra parte, la rutina, el trabajo, el cansancio y los compromisos, son factores que terminan por minimizar la energía y provocan que el tiempo compartido se dedique solo a descansar en solitario, con esto se termina por destruir la intimidad de la pareja. Evidentemente, las pautas de convivencia establecidas en la luna de miel, se modifican en la medida en que se consolida la interacción, por lo que requiere establecer también tiempo para disfrutar la intimidad como factor que garantice una relación armónica y estable.
Es aquí donde, se inicia el camino encontrado en biodanza y que desde nuestra mirada, favorece la renovación del vínculo de pareja en la medida en que la identidad se fortalece, así sea en uno de los dos miembros de la pareja. La metodología de biodanza preveé la inducción de vivencias de integración, ya que estas implican una inmediata y profunda conexión consigo mismo, rehabilitando la identidad del participante y permitiéndole estimular sus potenciales genéticos, para dejarle ver la información, sobre sus preferencias, deseos, desarrollando una conciencia y vivencia del ser.
La sociedad en general plantea, que primero debemos estar bien con nosotros mismos, para poder relacionarnos con el otro, y en biodanza hemos aprendido. “Me relaciono para estar bien, porque cuanto más me relaciono, más me conozco, más sé de mí”. En la medida que comparto, escucho, veo las expresiones de mi compañero, voy reconociendo que parte de mí se incomoda, ante un gesto, que emoción me despiertan sus palabras o su abrazo, que tanto se parece su forma de pensar a la mía, sin interrelación no recibes noticias de ti, esos detalles que te recuerdan ¿quién eres?, como estas integrado, que lindo es conocerse y gustarse. No podemos olvidar, que viviremos con nosotros mismos hasta el día de nuestra muerte, y si no soy capaz de vivir con lo que soy, entonces que puedo esperar de una pareja.
En cada encuentro con tu pareja guiado por el sentir, se refuerzan según las modalidades de aprendizaje establecidas por Burrhus Skinner, vivencias asociadas a situaciones placenteras, que refuerzan lo positivo. “Un aprendizaje se estabiliza mejor incentivando lo positivo que castigando lo negativo”. Entonces, esas heridas provocadas, en el transcurrir de los años de convivencia con una pareja progresivamente comienzan a sanar, encontrándose con el verdadero origen personal de la herida, esto hace que la mirada cambie y que además valores cada instante del presente, un presente lleno de sensaciones positivas y placenteras.
Darmowy fragment się skończył.