Czytaj książkę: «Biblioteca histórica. Libros XIII-XIV»

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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 371


Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL .

Según las normas de la B. C. G., las traducción de este volumen ha sido revisadas por ÓSCAR MARTÍNEZ GARCÍA.

© EDITORIAL GREDOS, S. A. U., 2008.

López de Hoyos, 141, 28002 Madrid.

www.editorialgredos.com

REF. GEBO447

ISBN 9788424937447.

LIBRO XIII


SINOPSIS

Índice antiguo del libro XIII.

1

Prólogo.

2

Preparativos y expectativas de los atenienses y sus aliados ante la expedición a Sicilia. La mutilación de los hermes.

3

La flota zarpa del Pireo. Escala en Corcira y llegada a Italia.

4

Sicilia ante la llegada de la expedición ateniense. La flota llega a Catana.

5

Acusaciones contra Alcibíades. La Salaminia regresa sin él, que se refugia en Esparta. Atenas lo condena en contumacia.

6

Los atenienses en Egesta e Hícara. Estratagema, desembarco y victoria atenienses junto a Siracusa. Diágoras, el Ateo. Los romanos toman Labico.

7

Siracusa pide ayuda a Corinto y Esparta. Éxitos atenienses en torno a Siracusa y desánimo siracusano. Gilipo llega a Sicilia.

8

Tras una primera derrota, Gilipo vence en las Epípolas. Muerte de Lámaco. Los dos bandos piden refuerzos. Carta de Nicias a Atenas. Esparta rompe la tregua.

9

Comienza la Guerra de Decelia. Los atenienses obtienen una victoria naval en Siracusa, pero pierden Plemirio.

10

Espera de la llegada de Demóstenes. La táctica siracusana del ataque frontal con las proas reforzadas. Victoria naval siracusana en el Puerto Grande.

11

La llegada de la expedición de Demóstenes y Eurimedonte provoca el desánimo de Siracusa, cuya victoria nocturna en las Epípolas cambia la situación (julio del 413).

12

Desmoralización ateniense. Postura de los estrategos atenienses respecto a la retirada. Los retiene un eclipse de luna.

13

Batalla por tierra y en el Puerto Grande de Siracusa (septiembre del 413).

14

Los siracusanos cierran la bocana del Puerto Grande y se prepara la batalla decisiva.

15

Arenga de Nicias. Se inicia la batalla. Los atenienses obligados a retroceder tras el ataque a la barrera de la bocana.

16

El fragor de la batalla.

17

Reproches de la infantería a las naves que se retiraban. El descalabro ateniense.

18

Comienza la retirada ateniense. La estratagema de Hermócrates.

19

Persecución y destrucción del ejército ateniense de Sicilia. Asamblea en Siracusa sobre la suerte de los prisioneros.

20

Discurso de Nicolao. La tragedia personal cede ante el interés general.

21

La arrogancia castigada. Necesidad de la moderación.

22

Beneficios de la magnanimidad.

23

Los giros de la vida aconsejan el uso de la misericordia.

24

La debilidad de la condición humana aconseja la moderación.

25

Es preferible la amistad con Atenas.

26

Atenas acreedora al agradecimiento.

27

Atenas, maestra y opresora. Sus aliados y Nicias merecen clemencia. Mutabilidad de la Fortuna.

28

Discurso de Gilipo. Los siracusanos deben odiar a los atenienses tanto como han amado a sus caídos.

29

Los prisioneros atenienses merecen el castigo de los agresores, no el perdón de los suplicantes.

30

La codicia, la insidia y la arrogancia de los atenienses indignas de piedad. Su conducta con Mitilene, Melos y Escione.

31

El pueblo ateniense es responsable de la agresión.

32

Ni la conducta de Nicias, ni ningún otro argumento justifica el perdón. Gilipo pone fin a su discurso con una exhortación al castigo.

33

Se aprueba la propuesta de Diocles sobre el castigo de los vencidos. Anécdota sobre Diocles.

34

Descrédito de la hegemonía ateniense. Los Cuatrocientos. Derrota naval en aguas de Oropo. Siracusa concede recompensas y Diocles modifica la constitución.

35

La legislación de Diocles.

36

Reacción de Atenas ante el desastre de Sicilia. Incompetencia de los dirigentes atenienses. Descrédito de Atenas entre los aliados. Persia se inclina por Esparta.

37

Intervención de Alcibíades ante Persia. Su regreso da un nuevo impulso a Atenas.

38

Abolición de la oligarquía de los Cuatrocientos. Terámenes y el regreso de Alcibíades. Movimientos de las flotas de Atenas y de Esparta en aguas de la costa asiática.

39

Movimientos navales en el Helesponto. Entre Abido y Sesto: se prepara la batalla naval de Cinosema.

40

Victoria ateniense en la batalla de Cinosema. Trasibulo toma Cícico.

41

Naufragio de una flota espartana en el Atos. Alcibíades se reúne con la flota ateniense de Samos.

42

Atenas reintegra a Alcibíades, que, tras una expedición a Halicarnaso y Merópide, regresa a Samos. Tucídides interrumpe su Historia y Jenofonte y Teopompo inician sus obras. Guerra de Roma contra los ecuos.

43

Egesta teme las represalias de los siciliotas y, ante su conflicto con Selinunte, recurre a Cartago.

44

Cartago envía refuerzos a Egesta. Selinunte ataca Egesta y es derrotada. La Guerra Cartaginesa. Aníbal prepara una expedición a Sicilia.

45

Combates en el Helesponto. Pericia de los pilotos atenienses.

46

La llegada de la escuadra de Alcibíades decide la batalla naval de Abido.

47

Los atenienses regresan a Sesto y los espartanos a Abido. Planes de Míndaro. Eubea solicita la colaboración de Beocia. La obra del Euripo. Expediciones de Terámenes.

48

Guerra civil y masacre en Corcira. Intervención de Conón.

49

Arquelao toma Pidna. Reorganización y movimientos de las flotas peloponesia y ateniense. Hacia Cícico.

50

La batalla de Cícico.

51

Victoria ateniense.

52

Optimismo ateniense y propuesta de paz de Esparta. Discurso de Endio.

53

Atenas, excitada por Cleofonte, rechaza la propuesta de paz.

54

Expedición de Aníbal contra Selinunte.

55

Resistencia de Selinunte ante el asedio cartaginés.

56

Los selinuntios piden ayuda a Siracusa, Acragante y Gela. Caída de Selinunte.

57

Selinunte bárbaramente saqueada.

58

Crueldad de los cartagineses. Refugiados selinuntios en Acragante.

59

Llega tarde el socorro siracusano. Concesiones de Aníbal a los exiliados selinuntios. Asedio de Hímera.

60

Salida de los himereos y batalla fuera de las murallas.

61

Evacuación de Hímera.

62

Caída y saqueo de Hímera. Cartago recibe a un Aníbal victorioso.

63

Éxitos de Hermócrates, exiliado de Siracusa, en la zona bajo control cartaginés.

64

La flota ateniense en el Helesponto. Esparta recupera Pilos.

65

Los megareos toman Nisea y la recuperan los atenienses. Intervención espartana en Quíos.

66

Éxitos atenienses en Calcedón y Bizancio.

67

Estratagemas en la toma de Bizancio, que acuerda una alianza con Atenas.

68

Atenas recibe a sus estrategos victoriosos. Elogio de Alcibíades.

69

Atenas admira y rehabilita a Alcibíades. Expediciones a Andros, Cos y Rodas.

70

Esparta da el mando a Lisandro, que reúne una flota en Éfeso. Ayudas de Persia y de las ciudades jonias.

71

Alcibíades frente a Lisandro. Indisciplina de Antíoco. Derrota ateniense en Notio.

72

Trasibulo en Tasos y Abdera. Agis ataca Atenas y su caballería sufre una derrota.

73

Agis se retira al Peloponeso. Alcibíades ataca Cime. Acusaciones contra Alcibíades en la Asamblea ateniense.

74

Alcibíades, caído en desgracia y desposeído del mando, se condena al exilio.

75

Muerte de Plistoanacte. Sinecismo de Rodas. Muerte de Hermócrates tras fracasar en su intento de regresar a Sicilia.

76

Conón toma el mando de la flota ateniense y Calicrátidas de la espartana. Ataques de Calicrátidas a Delfinio, Teos, Metimna y Mitilene.

77

Estratagema de Conón.

78

Calicrátidas bloquea a Conón en el puerto de Mitilene.

79

Batalla encarnizada frente al puerto de Mitilene. Embajada siracusana a Cartago. Fundación púnica de Terma.

80

Cartago prepara una nueva expedición a Sicilia.

81

Preparativos siciliotas ante la amenaza cartaginesa. La prosperidad de Acragante.

82

Esplendor de Acragante. El templo de Zeus. Testimonios del lujo acragantino.

83

La fama de Telias de Acragante.

84

Otros ejemplos del lujo de Acragante. El caso de Antístenes.

85

Acragante sitiada tras rechazar las proposiciones cartaginesas.

86

Peste en el ejército cartaginés. Muerte de Aníbal. Siracusa se decide a intervenir.

87

Victoria del socorro siracusano sobre un contingente bárbaro. Indignación contra los generales de Acragante por haber desperdiciado una ocasión.

88

Tras los apuros cartagineses, la fortuna cambia de bando y Acragante se encuentra en una situación desesperada.

89

Evacuación de Acragante.

90

Saqueo de Acragante. Heroísmo de Telias. El toro de Fálaris y crítica de Timeo.

91

Pánico en Sicilia tras la derrota de Acragante. Acusaciones contra los generales e intervención de Dionisio, apoyado por Filisto.

92

Dionisio convence al pueblo de Siracusa y planea la tiranía. Llamamiento a los exiliados.

93

Intervención de Dionisio en Gela.

94

Dionisio acusa a sus colegas y se gana a la asamblea de Siracusa.

95

Pasos de Dionisio hacia la tiranía.

96

Dionisio instaura la tiranía. Preparativos cartagineses contra Gela.

97

La flota ateniense rumbo a las Arginusas. Los adivinos de ambos bandos desaconsejan la batalla.

98

Espartanos y atenienses ante la batalla de las Arginusas.

99

La victoria ateniense de las islas Arginusas.

100

Una tempestad impide retirar los cadáveres. Eteónico se retira de Mitilene. Saqueos atenienses desde la base de Samos. Petición de ayuda de los aliados de Esparta.

101

La Asamblea de Atenas condena a los estrategos vencedores de las Arginusas.

102

Intervención de Diomedonte. Ejecución de los estrategos.

103

Arrepentimiento de los atenienses, que condenan a Calíxeno. El historiador Filisto. Muerte de Sófocles y de Eurípides.

104

La flota ateniense de Conón y Filocles rumbo al Helesponto. Lisandro en Éfeso. Instauración de la oligarquía en Mileto. Lisandro conquista Yaso y Lámpsaco.

105

La flota ateniense llega tarde a Lámpsaco y fondea en Egospótamos. Los estrategos rechazan el ofrecimiento de Alcibíades.

106

La derrota de Egospótamos. Acciones de Lisandro. Conón se refugia en Chipre. Condena de Gilipo.

107

Capitulación de Atenas. Fin de la guerra del Peloponeso.

108

Destrucción de Acragante y resistencia heroica de Gela.

109

Intervención de Dionisio de Siracusa en ayuda de Gela.

110

La batalla de Gela. Fracasa el plan de Dionisio.

111

Retirada del ejército de Dionisio. Evacuación de Gela y de Camarina.

112

Conjura contra Dionisio.

113

Dionisio entra en Siracusa y somete a los conjurados.

114

Se acuerda la paz y los cartagineses regresan a África. Fin del libro XIII.


EL CONTENIDO DEL LIBRO XIII DE DIODORO ES EL SIGUIENTE 1 :

La expedición que hicieron los atenienses contra los siracusanos con grandes fuerzas terrestres y navales (1 -3 ).

El desembarco de los atenienses en Sicilia (4 ).

Citación al estratego Alcibíades y su huida a Lacedemón (5 ).

Cómo los atenienses entraron en el Puerto Grande de Siracusa y ocuparon la zona del Olimpieo (6 ).

Cómo los atenienses ocuparon las Epípolas y, después de vencer en una batalla, bloquearon Siracusa por los dos lados (7 ).

Cómo, tras el envío de socorros por los lacedemonios y los corintios, recobraron el ánimo los siracusanos (8 ).

Batalla entre siracusanos y atenienses y la gran victoria de los atenienses (9 ).

Batalla entre los mismos adversarios y victoria de los siracusanos (10 ).

Cómo los siracusanos, tras apoderarse de las Epípolas, obligaron a los atenienses a concentrarse en un solo campamento cerca del Olimpieo (8 ; 11 -12 ).

Cómo los siracusanos prepararon sus fuerzas navales y decidieron presentar batalla por mar (13 ).

Cómo los atenienses, después de la muerte de su estratego Lámaco y de la citación de Alcibíades, enviaron en su lugar a los estrategos Eurimedonte y Demóstenes con refuerzos y dinero (8 ).

Ruptura de la tregua por los lacedemonios y guerra contra los atenienses, la llamada guerra del Peloponeso (8 ).

Batalla naval entre los siracusanos y los atenienses y la victoria de los atenienses; la conquista de los fuertes por los siracusanos y su victoria en tierra (9 ).

Batalla naval con las flotas completas en el Puerto Grande y victoria de los siracusanos (11 -17 ).

Llegada de Demóstenes y Eurimedonte procedentes de Atenas con fuerzas considerables (11 ).

Gran batalla en las Epípolas y victoria de los siracusanos (8 ).

La retirada de los atenienses y la captura de todo su ejército (18 -19 ).

Cómo los siracusanos se reunieron en asamblea para deliberar sobre la suerte de los prisioneros (19 ).

Los discursos pronunciados sobre la cuestión en uno u otro sentido (20 -32 ).

Las decisiones de los siracusanos respecto a la suerte de los prisioneros (33 ).

Cómo, después del desastre de los atenienses en Sicilia, se sublevaron muchos de sus aliados (34 ).

Cómo el pueblo de los atenienses, presa del desánimo, renunció a la democracia y entregó el gobierno a los Cuatrocientos (34 ; 36 ).

Cómo los lacedemonios consiguieron victorias navales frente a los atenienses (34 ; 36 ).

Cómo los siracusanos honraron con importantes regalos a quienes se habían distinguido en la guerra (34 ).

Cómo Diocles fue elegido legislador y redactó un código para los siracusanos (34 -35 ).

Cómo los siracusanos enviaron refuerzos considerables a los lacedemonios (34 ).

Cómo los atenienses derrotaron en una batalla naval al navarco de los lacedemonios y tomaron Cícico (39 -40 ).

Cómo, cuando los lacedemonios enviaron cincuenta naves desde Eubea en ayuda de los derrotados, todas fueron destruidas con sus tripulaciones por una tempestad a la altura del Atos (41 ).

El regreso de Alcibíades y su elección como estratego (41 -42 ).

La guerra entre los egesteos y los selinuntios por un territorio en litigio (43 -44 ).

La batalla naval entre los atenienses y los lacedemonios en aguas de Sigeo y victoria de los atenienses (38 -40 ; 45 -46 ).

Cómo los lacedemonios construyen un terraplén en el Euripo y unen Eubea al continente (47 ).

Sobre las discordias civiles y las matanzas en Corcira (48 ).

Cómo Alcibíades y Terámenes obtuvieron notables victorias sobre los lacedemonios por tierra y por mar (49 -51 ).

Cómo los cartagineses transportaron ingentes fuerzas a Sicilia y tomaron al asalto Selinunte e Hímera (54 -62 ).

Cómo Alcibíades arribó al Pireo con abundante botín y fue objeto de una calurosa acogida (68 -69 ).

Cómo el rey Agis con un gran ejército trató de asediar Atenas, pero fracasó en su intento (72 -73 ).

Exilio de Alcibíades y fundación de Termas en Sicilia (74 ; 79 ).

Batalla naval entre los siracusanos y los cartagineses y victoria de los siracusanos (80 ).

Sobre la prosperidad de Acragante y los edificios de esta ciudad (81 -84 ).

Cómo los cartagineses con un ejército de trescientos mil hombres emprenden la guerra en Sicilia y ponen sitio a Acragante (85 -86 ).

Cómo los siracusanos con sus aliados acudieron en ayuda de los acragantinos con diez mil soldados (86 ).

Cómo, cuando les salieron al encuentro cuarenta mil cartagineses, los siracusanos los vencieron y mataron a más de seis mil (87 ).

Cómo, cuando los cartagineses les cortaron los suministros, los acragantinos, debido a la falta de víveres, se vieron obligados a abandonar su patria (88 -89 ).

Cómo Dionisio, después de ser elegido general, instauró la tiranía en Siracusa (92 -96 ).

Cómo los atenienses, tras la espléndida victoria naval de las Arginusas, condenaron injustamente a muerte a los estrategos (97 -103 ).

Cómo los atenienses, derrotados en una gran batalla naval, se vieron obligados a concluir la paz a cualquier precio, y de este modo terminó la guerra del Peloponeso (104 -107 ).

Cómo los cartagineses, víctimas de una epidemia, se vieron obligados a concluir la paz con el tirano Dionisio (114 ).


Prólogo

Si estuviéramos escribiendo una historia [1 ] semejante a las de los demás historiadores, sería posible introducir digresiones sobre algunos puntos según fuera oportuno en cada prólogo y reconducir luego nuestra narración a los acontecimientos sucesivos; en efecto, ciñendo el tiempo de nuestro relato, tendríamos la oportunidad de sacar partido de los prólogos 2 . Pero, dado que [2] no sólo nos hemos comprometido a registrar en pocos libros los acontecimientos en la medida de nuestras capacidades, sino también a abarcar un período de tiempo de más de mil cien años 3 , es necesario evitar las largas digresiones de estos prólogos y pasar directamente a la exposición de los hechos, limitándonos a decir como preámbulo tan sólo que en los seis libros precedentes hemos expuesto los acontecimientos comprendidos entre la guerra de Troya y la decisión de los atenienses de declarar la guerra a los siracusanos, hasta la cual, partiendo de la conquista de Troya, transcurrieron setecientos sesenta y ocho años 4 .

[3] Y en el presente libro, para completar la narración relativa al período siguiente, comenzaremos por la expedición contra los siracusanos y acabaremos en el comienzo de la segunda guerra de los cartagineses contra Dionisio, el tirano de los siracusanos 5 .

415-414 a. C. Preparativos y expectativas de los atenienses y sus aliados ante la expedición a Sicilia. La mutilación de los hermes.

[2 ] Cuando Cabrias 6 era arconte en Atenas, los romanos designaron, en lugar de los cónsules, tres tribunos militares, Lucio Sergio, Marco Papirio y Marco Servilio 7 . Este año, los atenienses, después de decretar la guerra contra los siracusanos, se pusieron a equipar las naves y, una vez reunido el dinero, prepararon con gran empeño todo lo necesario para la expedición 8 . Eligieron tres estrategos, Alcibíades, Nicias y Lámaco 9 , y les dieron plenos poderes en todo lo relativo a la guerra 10 . De los ciudadanos privados que poseían una gran fortuna [2] y estaban deseosos de complacer el anhelo del pueblo, algunos equiparon trirremes a sus expensas mientras que otros se comprometieron a entregar dinero para el aprovisionamiento de las fuerzas; y fueron muchos los ciudadanos y extranjeros de Atenas de tendencia democrática, y también los aliados, que se presentaron espontáneamente a los estrategos para pedir con insistencia que les alistaran entre sus soldados 11 ; de este modo todos, excitados por las expectativas, acariciaban la esperanza de participar en seguida en el reparto de Sicilia.

Pero, cuando el cuerpo expedicionario ya estaba preparado, [3] ocurrió que en el curso de una sola noche los hermes 12 , que se encontraban por todas partes en la ciudad, fueron mutilados 13 . El pueblo entonces, pensando que la acción no era obra de gente sin importancia, sino que se debía a ciudadanos eminentes que pretendían derribar la democracia, se indignó ante aquella fechoría y se puso a buscar a los culpables, ofreciendo grandes [4] recompensas a quien los denunciara 14 . Se presentó ante el Consejo un particular 15 y declaró que hacia la medianoche (en el novilunio) había visto a algunos entrar en casa de un meteco y que entre éstos se encontraba Alcibíades. Interrogado por el Consejo respecto a cómo, siendo de noche, había podido reconocer las caras, contestó que las había visto gracias a la luz de la luna. De este modo, pues, el hombre fue sorprendido en su mentira y su testimonio no fue creído 16 ; y de los otros, nadie fue capaz de hallar el menor indicio de los autores de la fechoría.

[5] Fueron equipadas ciento cuarenta trirremes, y transportes de guerra y naves pasacaballos, y también era grande el número de cargueros destinados al transporte de víveres y de los restantes equipos. Había hoplitas y honderos, y además tropas de caballería y más de siete mil hombres de los aliados 17 , aparte de las tripulaciones [6] de los barcos 18 . Entonces los estrategos se reunieron en una sesión secreta con los miembros del Consejo y determinaron qué medidas era necesario adoptar respecto a Sicilia si conseguían apoderarse de la isla. Decidieron reducir a la esclavitud a los selinuntios y los siracusanos e imponer a los otros pueblos simplemente un tributo que pagarían anualmente a los atenienses 19 .

La flota zarpa del Pireo. Escala en Corcira y llegada a Italia.

Al día siguiente, los estrategos con [3 ] los soldados bajaron al Pireo, y toda la población de la ciudad, ciudadanos y extranjeros juntos, les seguía, acompañando cada uno a sus parientes y amigos 20 . Las trirremes se encontraban atracadas unas junto a otras a lo [2] largo de todo el puerto, más bellas todavía con las insignias en las proas y con el resplandor de las armas; toda la circunferencia del puerto estaba llena de incensarios y de cráteras de plata 21 , desde las que ofrecieron libaciones con copas de oro, honrando a la divinidad y rogando por el éxito de la expedición 22 .

[3] Tras zarpar del Pireo, circunnavegaron el Peloponeso y atracaron en Corcira 23 ; se había dispuesto que se detuvieran allí para añadir a sus fuerzas las de los aliados de aquella región. Una vez que todos se hubieron reunido, hicieron la travesía del mar Jonio y arribaron a la punta extrema de Yapigia 24 , desde donde comenzaron [4] a costear Italia. No fueron acogidos por los tarentinos 25 y pasaron a lo largo de la costa de los metapontinos 26 y los heracleotas 27 ; pero cuando arribaron a Turios, fueron recibidos con todas las atenciones 28 . De allí se hicieron a la mar rumbo a Crotón 29 y, después de recibir provisiones de los crotoniatas, pasaron por delante del santuario de Hera Lacinia y doblaron el promontorio conocido como Dioscurias 30 . A continuación pasaron [5] de largo por la llamada Esciletio 31 y por Locros 32 , y fondearon cerca de Regio, donde trataron de convencer a los reginos para que fueran sus aliados; pero éstos les contestaron que querían consultarlo con los otros italiotas 33 .

Sicilia ante la llegada de la expedición ateniense. La flota llega a Catana.

[4 ] Los siracusanos, tan pronto como supieron que las fuerzas atenienses se encontraban en el estrecho 34 , eligieron tres generales con plenos poderes, Hermócrates, Sicano y Heraclides 35 , que reclutaron un ejército y enviaron embajadores a las ciudades de Sicilia para pedir que participaran activamente en la causa de la libertad común, afirmando que los atenienses, con el pretexto de emprender la guerra contra los siracusanos, lo que realmente [2] querían era el sometimiento de toda la isla 36 . Entonces los acragantinos y los naxios declararon su intención de aliarse con los atenienses, mientras que los camarineos y los mesenios manifestaron su voluntad de mantener la paz 37 , y rechazaron las peticiones de alianza; los himereos y los selinuntios, en cambio, a los que se agregaron los gelenses 38 y los cataneos, anunciaron que combatirían al lado de los siracusanos. Las ciudades de los sículos, pese a que su simpatía se inclinaba por los siracusanos, permanecían neutrales aguardando con ansia los acontecimientos 39 .


1. Sicilia y Grecia.

Al confirmar los egesteos que no aportarían más de treinta [3] talentos 40 , los estrategos atenienses, después de reprochárselo, zarparon de Regio con sus fuerzas y arribaron a Naxos, en Sicilia. Fueron recibidos amistosamente por los habitantes de esta ciudad 41 y desde allí prosiguieron a lo largo de la costa hasta [4] Catana. Los cataneos no admitieron a los soldados en el interior de la ciudad, pero permitieron que entraran los estrategos y convocaron una asamblea de ciudadanos, en la que los estrategos de los atenienses hicieron sus propuestas de alianza. Pero mientras Alcibíades hablaba ante la asamblea del pueblo, unos soldados forzaron una poterna e irrumpieron en la ciudad. Ésta fue la causa por la que los cataneos se vieron obligados a participar en la guerra contra los siracusanos.

Acusaciones contra Alcibíades. La Salaminia regresa sin él, que se refugia en Esparta. Atenas lo condena en contumacia.

[5 ] Mientras ocurrían estos acontecimientos 42 , los que en Atenas odiaban a Alcibíades por motivos personales, tomando como pretexto la mutilación de las estatuas 43 , lo calumniaban en sus intervenciones ante la Asamblea acusándolo de haber tramado una conspiración contra la democracia 44 . Corroboró sus acusaciones un episodio ocurrido en la ciudad de los argivos, donde los huéspedes personales 45 de Alcibíades se habían confabulado para derrocar la democracia en Argos y habían sido todos condenados a muerte por los ciudadanos 46 . Así pues, el pueblo dio crédito a las acusaciones y, [2] terriblemente excitado por los demagogos, envió la nave Salaminia 47 a Sicilia con la orden de que Alcibíades se presentara a juicio lo más pronto posible. Cuando la nave llegó a Catana, Alcibíades, una vez escuchada la decisión del pueblo de boca de los embajadores, hizo embarcar en su propia trirreme a los que compartían acusación con él y zarpó junto a la Salaminia 48 . Pero cuando arribó a Turios, o porque tenía mala conciencia [3] por el sacrilegio cometido, o porque tenía miedo por la magnitud del peligro, Alcibíades, juntamente con los otros acusados, se dio a la fuga y desapareció. Los embajadores que habían llegado a bordo de la Salaminia en un primer momento se pusieron a buscar a Alcibíades y a los otros; pero, en vista de que no los encontraban, se hicieron a la mar rumbo a Atenas e informaron al pueblo de lo sucedido 49 . Entonces los atenienses [4] denunciaron ante un tribunal los nombres de Alcibíades y de los otros fugitivos y los condenaron a muerte en contumacia 50 . Alcibíades pasó de Italia al Peloponeso y se refugió en Esparta, donde exhortó a los lacedemonios a atacar a los atenienses 51 .

Los atenienses en Egesta e Hícara. Estratagema, desembarco y victoria atenienses junto a Siracusa. Diágoras, el Ateo. Los romanos toman Labico.

[6 ] Los estrategos que se quedaron en Sicilia con la armada ateniense navegaron a lo largo de la costa rumbo a Egesta 52 y conquistaron Hícara 53 , una pequeña ciudad sícula, de cuyo botín obtuvieron cien talentos 54 ; y tras recibir los treinta talentos de los egesteos, emprendieron el regreso hacia Catana 55 . Luego, queriendo apoderarse, sin [2] correr riesgos, de un lugar cercano 56 al Puerto Grande de Siracusa, enviaron a un cataneo, un hombre leal a ellos que también gozaba de la confianza de los generales siracusanos, con la orden de comunicar a los jefes siracusanos que algunos cataneos se estaban organizando para capturar por sorpresa a los numerosos atenienses que pasaban la noche en la ciudad lejos de sus armas, y después incendiar las naves fondeadas en el puerto; y que para la ejecución de este plan los cataneos pedían que los generales acudieran con sus fuerzas, a fin de evitar que fracasara su empresa 57 . Cuando el cataneo se presentó ante los [3] jefes siracusanos y les comunicó lo que se había acordado, los generales dieron crédito a sus palabras, determinaron la noche en la que sacarían sus tropas y enviaron al hombre de regreso a Catana.