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Terapia Vincular-Familiar
Un nuevo abordaje de las sintomatologías actuales
Claudia Messing
Terapia Vincular-Familiar
Índice de contenido
Portadilla
Legales
Introducción. Un largo recorrido
Capítulo 1. Por qué se multiplican las nuevas sintomatologías
Capítulo 2. El modelo de autoridad en tres tiempos para el abordaje de la simetría
Capítulo 3. Terapia Vincular-Familiar
Capítulo 4. Recuperación del lugar de hijo y subjetivación
Capítulo 5. Mimetización masiva con situaciones emocionales y traumáticas previas
Capítulo 6. El trabajo vincular y en equipo
Capítulo 7. Restablecimiento de la función paterna
Epílogo. En tiempos de pandemia, una enseñanza
Bibliografía
| Messing, ClaudiaTerapia vincular-familiar : un nuevo abordaje de las sintomatologías actuales / Claudia Messing. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Centro de Publicaciones Educativas y Material Didáctico, 2020.Libro digital, EPUB - (Conjunciones / 65)Archivo Digital: descarga y onlineISBN 978-987-538-795-91. Psicología Infantil. 2. Guías para Padres. 3. Adolescencia. I. Título.CDD 158.24 |
Colección Conjunciones
Corrección de estilo: Liliana Szwarcer y Silvina García Guevara
Diagramación: Patricia Leguizamón
Diseño de cubierta: Pablo Gastón Taborda
Fotografía de cubierta: es.123rf.com/profile_eobrazy
Los editores adhieren al enfoque que sostiene la necesidad de revisar y ajustar el lenguaje para evitar un uso sexista que invisibiliza tanto a las mujeres como a otros géneros. No obstante, a los fines de hacer más amable la lectura, dejan constancia de que, hasta encontrar una forma más satisfactoria, utilizarán el masculino para los plurales y para generalizar profesiones y ocupaciones, así como en todo otro caso que el texto lo requiera.
Noveduc libros
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Primera edición en formato digital: diciembre de 2020
Digitalización: Proyecto451
No se permite la reproducción parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión o la transformación de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del editor. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446.
ISBN edición digital (ePub): 978-987-538-795-9
Claudia Messing. Licenciada en Psicología y Sociología (UBA), psicóloga social y psicodramatista. Presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar. Autora del Abordaje Vincular-Familiar en Orientación Vocacional. Codirectora del Instituto de Terapia Vincular-familiar. Directora de la Escuela de Posgrado en Orientación Vocacional y Terapia Vincular-Familiar.
Realiza capacitaciones para padres, educadores y profesionales, a pedido de numerosas instituciones públicas y privadas de Argentina, Chile, Perú, Bolivia y Brasil. En nuestro país fue convocada, entre muchas otras, por la Junta Coordinadora de Asociaciones de Enseñanza Privada de la República Argentina; la Fundación OSDE; el Consejo Superior de Educación Católica; la Universidad Católica Argentina; las universidades nacionales de Quilmes y de Villa María, los equipos de salud de la Regional VI de la Provincia de Buenos Aires, de Adolescencia del Hospital de Niños, el Presidente Perón y el Municipal de Wilde. En Chile, por las universidades Católica, del Desarrollo, Los Andes, Finis Terrae, y por las fundaciones Valoras, LUZ Y SOFOFA, y la Red de Colegios Educa UC, entre otras.
Es autora de Desmotivación, insatisfacción y abandono de proyectos en los jóvenes. Orientación vocacional y vínculos familiares (Noveduc, 2007); Simetría entre padres e hijos (Noveduc, 2010); ¿Por qué es tan difícil ser padres hoy? (Noveduc, 2011) y Cómo sienten y piensan los niños hoy. Investigación sobre la simetría del niño con el adulto (Noveduc, 2017).
Agradecimientos
Muy especialmente, a Nora Mares Persson y a Benjamín Zarankin, mis compañeros de ruta y cocreadores de la Terapia Vincular-Familiar, por invitarme a esta aventura.
A la primera camada de terapeutas formados en esta línea de trabajo hace muchos años, en particular a Patricia Aón, Alejandro Zarankin y Mariana Zarankin. Ellos, junto al Dr. Benjamín Zarankin, han enriquecido este libro aportando algunos de sus casos clínicos que permiten ilustrar aún más nítidamente nuestro abordaje terapéutico.
A todo el equipo de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar, que con sus constantes interpelaciones desde el contexto nos enriquecen y obligan a seguir perfeccionando nuestros instrumentos.
A mis alumnos y alumnas, partícipes de grupos terapéuticos de aprendizaje que han crecido con nosotros a través de los años y nos han permitido llevar la Teoría de la Simetría y la Terapia Vincular-Familiar mucho más allá de nuestras fronteras.
A mis queridos y queridas pacientes que me han autorizado a referirme a sus historias y muy especialmente a dos de ellas, Coni y Guadalupe, que quisieron brindar sus testimonios de modo directo.
Introducción
Un largo recorrido
Este libro es el resultado de una gran aventura iniciada en 1989 en compañía de Nora Mares Persson (1) y Benjamín Zarankin (2). En aquel momento unimos nuestras experiencias y recorridos previos para dar inicio a un nuevo abordaje terapéutico que denominamos Terapia Vincular-Familiar, con aportes del psicoanálisis, la psicología social, el trabajo corporal y emocional, y la clínica de niños y adolescentes, entre tantos otros.
Esta propuesta surgió de la clínica de principios de los años 90, cuando comenzamos a advertir la gran cantidad de padres, parejas y familias que consultaban por distintos tipos de problemáticas, cuyo denominador común era la pérdida de la consideración y el respeto en el trato entre ellos. Nos encontramos con vínculos totalmente simétricos, de igual a igual, y nuestras primeras intervenciones se dirigieron a recuperar el buen trato y el respeto mutuo en las parejas, con los hijos, dentro de las familias. Así fuimos desarrollando este nuevo abordaje, descubriendo el poder terapéutico de la recuperación del lugar de hijo, que aparecía totalmente borrado, cuestionado, lesionado, como resultante de infinidad de cambios macroestructurales, económicos, culturales y sociales que ya he abordado en publicaciones anteriores (Messing, 2007, 2010, 2017).
El objetivo actual es compartir los aportes de la Terapia Vincular-Familiar y sus herramientas teóricas y técnicas, incluyendo distinto tipo de intervenciones y casos clínicos.
Comienzo este desarrollo intentando dar respuesta al interrogante de por qué a partir de los años 90 se multiplicaron las nuevas sintomatologías dentro de las familias y por qué aparecen cada vez más niños y jóvenes diagnosticados con diferentes trastornos. Pues, a pesar del gran trabajo a favor de la despatologización de las infancias, no podemos dejar de preguntarnos por el origen del crecimiento numérico de las nuevas problemáticas psíquicas presentes en la Argentina y en todo el mundo. Para ello profundizo en algunas de las variables intervinientes, incluyendo una síntesis de los principales hallazgos obtenidos respecto a la investigación de la simetría del niño con el adulto como cambio de la subjetividad, y también preciso algunos de sus efectos en los adultos.
Para contribuir al abordaje de la simetría de niños y jóvenes y a la prevención de las múltiples sintomatologías actuales, a continuación amplío nuestra propuesta educativa y de crianza describiendo un nuevo modelo de autoridad a desarrollarse hasta en tres tiempos, que tiene como objetivo recuperar la autoridad del adulto tanto en el ámbito familiar como en el educativo.
Ingreso luego de lleno en los aportes clínicos de la Terapia Vincular-Familiar, desarrollo su marco teórico de base y el de las principales herramientas terapéuticas que la componen. A continuación, en sucesivos capítulos, amplío los alcances de cada una de estas herramientas a través de distintos casos. Entre ellos, los de dos de pacientes que quisieron escribir su experiencia especialmente para este libro, así como aportes de casos atendidos por la licenciada Patricia Aon (3), la doctora Mariana Zarankin (4), el doctor Benjamín Zarankin y el licenciado Alejandro Zarankin (5). Tres de ellos fueron presentados en el Congreso Mundial de Salud Mental realizado en Buenos Aires en 2019.
Como adelanté, este libro es el resultado de mi anhelo por volcar algo de toda la maravillosa experiencia recogida a través del tiempo, con tantas personas que nos han enseñado, han compartido con nosotros sus vivencias y nos han permitido estos aprendizajes.
1. Nora Mares Persson. Licenciada en Ciencias Sociales y especialista en comunicación, lenguaje corporal y emocional. Cofundadora en 1970 del Instituto Greyg, de Gimnasia rítmica expresiva, yoga y plástica griega. Coautora de Este cuerpo es suyo (Hachette, 1983). Directora de teatro y música. Vicepresidenta II de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar. Especialista en consultoría, abordaje y mediación en vínculos familiares y su proyección social, con posgrado en Gestión Cultural (UNC). Maestranda en Filosofía Política (UNQ).
2. Benjamín Zarankin. Médico, psicoterapeuta, con formación de posgrado en la APA (1986-1990). Especialista en clínica de niños y adolescentes desde 1980. Docente en Psicología Médica (UBA, 1974-1975). Psicólogo social, coordinador de grupos terapéuticos, laborales y de redes sociales. Vicepresidente de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar. Cocoordinador de cursos, talleres y seminarios dictados en Argentina, Chile, Bolivia y Perú, sobre Orientación Vocacional con abordaje Vincular-Familiar, acerca del abordaje de la simetría de niños y jóvenes, sobre Terapia Vincular-Familiar –junto con la autora de este libro– y codirector de la Escuela de posgrado en Orientación Vocacional y Terapia Vincular-Familiar, de la Escuela de madres y padres dependiente de SATF y del Instituto de Terapia Vincular-Familiar.
3. Patricia Aon. Licenciada en Psicología (UBA). Psicóloga Social. Profesora en Ciencias de la Educación. Diplomada Superior en Antropología Social y Política (FLACSO). Maestranda en Antropología Social (UNSAM, IDAES, IDES). Doctoranda en Psicología (USAL). Terapeuta Vincular-Familiar. Supervisora del Equipo de asistencia y acompañamiento psicoterapéutico con abordaje vincular-familiar en Luján, junto al Lic. Alejandro Zarankin. Miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar.
4. Mariana Zarankin. Médica psiquiatra (UBA, con Diploma de Honor en Medicina). Especialista en Clínica Médica (Hospital Tornú) y especialista en Medicina Interna (UBA). Especialista en Psiquiatría con residencia completa (Hospital Durand). Especialidad en Psiquiatría (UBA) en curso. Psicoterapeuta Vincular-Familiar con formación en EMDR. Miembro de Sociedad Argentina de Terapia Familiar y de EMDR Iberoamérica Argentina.
5. Alejandro Zarankin. Licenciado en Psicología (UBA). Magíster en psicoanálisis (USAL-APA). Especialista en Psicología Clínica con orientación en pareja y familia (Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires, Luján). Doctorando en Psicología (USAL-APA). Supervisor grupal para psicólogos junto a la Lic. Patricia Aon y el Dr. Benjamín Zarankin (Luján y CABA). Miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar.
Capítulo 1
Por qué se multiplican las nuevas sintomatologías
Como señalamos, la Terapia Vincular-Familiar surgió como herramienta preventiva y terapéutica cuando, a comienzos de la década de 1990, asistimos al aumento sistemático de nuevas sintomatologías presentes en niños y jóvenes, que nos preocuparon especialmente por su prematurez. Nos referimos a la verdadera explosión de los llamados “trastornos” descriptos en los manuales de diagnóstico DSM-IV y DSM-5, como los de ansiedad, y las diferentes fobias y obsesiones, así como la cantidad de niños diagnosticados con déficit de atención (TDA y TDAH), síntomas oposicionistas, fobia a los alimentos –como la recientemente denominada Teria–, y un aumento inusitado de trastornos del espectro autista y mutismo selectivo, entre otras muchas sintomatologías.
Todas ellas tienen en común que ponen en evidencia la certeza, literalidad y rigidez de ciertas conductas de los niños, que a la vez son una expresión un poco más severa o rígida de aquellas que se presentan cotidianamente en la crianza actual: niños que necesitan decidir qué y cuándo van a comer, con quién van a hablar, cómo y cuándo vestirse, prestar atención, estudiar, etcétera. Que muestran su enorme frustración con berrinches incontrolables ante hechos inesperados o se oponen desafiantemente a aquello que no quieren o desean.
Para abordar estas nuevas sintomatologías, entenderlas desde un punto de vista global y no tratar cada uno de los llamados “trastornos” como fenómenos aislados, es imprescindible comprender qué ocurre hoy en la cabeza de cada niño, especialmente a partir del cambio que introduce la simetría del niño con el adulto como cambio psíquico estructural (Messing, 2017).
La principal modificación que introduce la simetría en la subjetividad de cada niño o niña es la certeza, la convicción en sus propias ideas. El 92 % de 1.587 testimonios de conductas simétricas recogidas entre adultos de la región dio cuenta de este fenómeno (Messing, 2017). El niño copia a sus padres desde que nace como si estuviera frente a un espejo, se mimetiza con ellos pero no los internaliza como figuras protectoras; no valoriza ni jerarquiza o califica sus palabras como relevantes (salvo cuando se siente ofendido), por lo tanto, está a merced de sus propios juicios y opiniones, sin que la palabra del adulto pueda mediatizarlos. Este es un cambio psíquico tan fuerte como desconocido, que contribuye al aumento sistemático de las nuevas sintomatologías en niños y jóvenes y, en algunos casos, a su irreductibilidad.
Además de los efectos de la simetría del niño con el adulto sobre la subjetividad de las nuevas generaciones, podemos relacionar el aumento de estas sintomatologías con otros dos cambios estructurales generadores de fuertes cambios en la subjetividad. Por un lado, el proceso de globalización y el avance de modelo neoliberal en el mundo; por el otro, el deterioro de la llamada “función paterna” o de corte entre los hijos y la madre.
El proceso de globalización y auge del neoliberalismo
El proceso de globalización, apoyado en las nuevas tecnologías de la información, unificó el mundo como un gran mercado de consumo, sostenido y sustentado por los medios masivos de comunicación, y generó fuertes cambios en la subjetividad. El neoliberalismo retira al Estado de su función protectora. El ciudadano queda a la intemperie. Se deterioran las instituciones y la subjetividad es dominada por los medios masivos de comunicación, mientras crece el mercado de consumo como gran regulador de la conducta. Un mercado que ya no es moderado por las instituciones, como antes, y que necesita que cada sujeto, a cualquier edad, sea un consumidor.
Los cambios culturales de la posmodernidad coincidieron en lo económico con el pasaje al neoliberalismo, un sistema excluyente y amenazante con el que no hay garantías de estabilidad y proyección del futuro sino incertidumbre y falta de certezas. Así, en detrimento del rol protector del Estado y las instituciones tradicionales, como la familia y la escuela, se instalaron el mercado de consumo y los medios masivos de comunicación como gran factor estructurante de la personalidad. Se resquebrajó el concepto de autoridad desde el punto de vista social y el mercado de consumo aprovechó los rasgos de simetría del niño con el adulto para convertirlo en un gran consumidor inserto en un sistema regido y formateado por los medios masivos de comunicación y las nuevas tecnologías, fenómeno que en la actualidad se profundiza cada vez más.
Aunque en este momento, año 2020, haya en el país un gobierno que intenta correrse de las políticas neoliberales, todavía subsiste el poder de los grandes grupos económicos y el establishment financiero, dueño de los grandes medios de comunicación que formatean las mentes de los sujetos para que, incluso, vayan en contra de sus propios intereses.
Sabemos de las terribles desigualdades existentes en el planeta en materia económica. Ya en 2015, Oxfam advirtió que el 1 % de los ricos del mundo acumularía al año siguiente más riqueza que el 99 % restante (BBC, 2016). Y a comienzos de 2020, en vísperas del Foro Económico Mundial de Davos, la organización informó que los 2.153 milmillonarios que hay en el mundo poseían más riqueza que 4.600 millones de personas, el equivalente al 60 % de la población mundial (Oxfam, 2020). Esto demuestra una permanente profundización de las diferencias, como quedó expuesto con obscenidad durante la pandemia de COVID-19 que comenzó en 2020.
No obstante, el neoliberalismo sigue insistiendo en el achicamiento del Estado, el libre acceso a los capitales transnacionales, el resguardo a la privatización de los servicios públicos y en privilegiar los intereses del sector financiero por encima de cualquier otro. Su objetivo permanente es que el Estado vele exclusivamente por sus intereses de clase, se retire de su rol de garante de los derechos sociales básicos y delegue su capacidad reguladora en el libre mercado, responsabilizando a los individuos y su “capacidad” para acceder a la salud, educación y seguridad social. Un objetivo que en tiempos de coronavirus hizo crisis y estalló por los aires, haciendo más evidente que nunca la necesidad imperiosa de contar con un Estado presente y regulador como la única forma de proteger a los ciudadanos.
El deterioro de la función paterna
Todas las corrientes psicoanalíticas, en sus diversas conceptualizaciones, comparten la importancia otorgada a que se cumpla la llamada “función paterna”, que tiene como objeto separar a los hijos de la madre a través de la formulación de la ley de prohibición del incesto. Pero pocos autores hacen hincapié en que una de las principales consecuencias de que se verifique esta función es que los hijos pueden volver a entregarse al vínculo materno sin miedo a quedar atrapados. Esto, a su vez, posibilita la capacidad de entrega a muchos otros vínculos, al objeto vocacional, a la pareja exogámica y al mundo del trabajo y el dinero.
La aceptación de la función paterna permite también el acceso a una posición activa, al abandono de la pasividad; desarrolla la capacidad de insistencia; permite la aceptación de las diferencias, el acceso al pensamiento abstracto y simbólico, el aprendizaje sistemático, y la protección frente al mundo externo. Si la función paterna no se cumple, los hijos van a intentar separarse igualmente de la madre y lo van a hacer a través del maltrato, la violencia, la distancia, la desconexión emocional, los accidentes y la obsesividad, entre otros muchos síntomas y/o enfermedades psicosomáticas.
El debilitamiento de la función paterna es un proceso ya anunciado por Lacan en su texto de 1938, La familia, donde muestra su preocupación por la declinación social de la imago paterna ante el papel acrecentado de la madre o de la mujer (Lacan, 2003). En este proceso influye sin duda el resquebrajamiento del modelo de autoridad patriarcal, pero también la vigencia de mitos autoritarios que impiden a los padres y las madres armar modelos de autoridad verdaderamente inclusivos y participativos. También incide la falta de respaldo a la autoridad de los padres en un mundo cada vez más peligroso e incierto.
La primera de las causas mencionadas (el resquebrajamiento del modelo patriarcal) es una transformación que comenzó con el ingreso de la mujer al mercado de trabajo durante las dos guerras mundiales: esto quebró la ecuación del dominio del paterfamilias sobre la mujer y los hijos, sustentado hasta ese momento en el poder económico. El Mayo Francés, en 1968, donde los hijos se rebelaron al poder de los padres con consignas como “Prohibido prohibir”, “La imaginación al poder”, etcétera, estableció un hito, un salto cualitativo en ese proceso de debilitamiento. Se generó a partir de entonces un proceso de liberación de las costumbres, de flexibilización de los roles familiares y un gran cambio en los vínculos que pasaron a ser mucho más cercanos y demostrativos, especialmente con los hijos, aunque todavía subsistan en las sociedades actuales las diferencias de género y fuertes rasgos patriarcales en las relaciones de pareja. Aquel cambio coincidió con el comienzo de la globalización y el neoliberalismo, que necesitan un mundo imaginario de iguales donde todos sean consumidores.
La segunda de las causas, referida a los mitos autoritarios, se relaciona con la crianza compartida por el hombre y la mujer, en la que, aunque subsistan diferencias en el compromiso real de ambos sexos, la autoridad ya no se puede establecer por decreto. Debe ser una construcción de la pareja en la que ambos consensúan y aprenden a trabajar en equipo, estén juntos o vivan separados. Sin embargo, este es aún el punto neurálgico de la cuestión, no solo por la dificultad de que haya coincidencia entre padres separados, sino por la vigencia de viejos mitos autoritarios que afectan la construcción de los nuevos modelos de autoridad. Entre ellos, en especial, se cuenta el mito de la no descalificación de la palabra del otro –particularmente, de la paterna– que lleva a inhibir el permiso interno para intervenir ante situaciones de maltrato o violencia. La conclusión es que los hijos terminan expulsando a aquel que interviene con violencia y aliándose con el que calla o no participa suficientemente, o se someten a la violencia, que todavía es predominantemente paterna. Para evitar este tipo de alianzas, los padres deben aprender a pedirse ayuda mutuamente delante de los hijos para habilitar un modelo de autoridad verdaderamente compartido, que renuncie a la omnipotencia de colocarse en el lugar de la ley, en lugar de construirla o transmitirla. Pero para eso hay que renunciar al viejo modelo, donde la palabra del otro debe ser respetada a cualquier costo. Por otro lado, lo que se observa en la vida cotidiana de las familias actuales es que la madre –o quien cumpla la función– puede dar una indicación o una orden repetidamente, sin lograr que el hijo la cumpla. Pero si la misma proviene del padre, la respuesta será mucho más inmediata, simplemente por ser el otro de la diada madre-hijo, con quien el miedo a quedar atrapado no existe; esto, salvo en el caso de padres simbiotizantes (en general simbiotizados por sus propias madres). Esta facilidad podría ser aprovechada en un nuevo modelo de autoridad en el que la percepción y pedido materno sean tomados y confirmados por el otro paterno o quien juegue ese rol.
El tercer factor, la falta de respaldo a la autoridad de los padres, tiene que ver con el mencionado debilitamiento del Estado en su función protectora. Esto, a su vez, deteriora al resto de las instituciones, como la familia y la escuela, que se ven obligadas a compartir su rol socializante con el mercado de consumo, los medios masivos de comunicación y el papel cada vez más protagónico de las redes sociales. Esto lleva a que sea mucho más difícil para los padres sostener la autoridad, ya que los únicos puntos de apoyo con que cuentan en un mundo cada vez más incierto y peligroso son sus propios valores y percepción. Pero, sobre todo, es mucho más difícil aprender a poner límites cuando los apoyos de los padres también están debilitados. Los padres que carecen de apoyos internos en sus padres terminan en una posición de mayor dependencia con sus hijos y buscan su aprobación. Por eso, la Terapia Vincular-Familiar tiene entre sus principales objetivos lograr que los padres recuperen su propio lugar de hijos para ayudarlos a adquirir esa firmeza imprescindible en tiempos de simetría del niño y del joven con el adulto.
Algunos de los efectos de la falta de internalización de la función paterna son las fallas en los procesos de simbolización, la pérdida del poder metafórico de las palabras, que son sentidas como cosas y tomadas en forma literal, lo que provoca fuertes sentimientos de desvalorización, enojo y violencia. Otras consecuencias son las fallas en la represión, la falta de límites, la intolerancia a las limitaciones, el predominio de una posición pasiva de demanda y responsabilización hacia el otro y la dificultad para tolerar las diferencias, el aumento del maltrato y la violencia en los vínculos y el consumo problemático de sustancias. También, como vimos, el incremento y prematurez de las nuevas sintomatologías junto con la aparición permanente de nuevos “trastornos” definidos por los manuales de psiquiatría.
Asimismo, asistimos a un auge de los modelos machistas, de intolerancia a las diferencias, de búsqueda de vínculos simbióticos, de maltrato y violencia. La necesidad de autoafirmación a través del sometimiento del otro, junto con la necesidad de obtener algún grado de separación en vínculos simbióticos refuerzan los mecanismos de maltrato, violencia y dominación del hombre hacia la mujer.