Czytaj książkę: «Gente de tango. Tomo 3»

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Carlos Federico Torres

Gente de tango

Biografía de 306 personajes que engrandecieron al género musical que nos indentifica

Tomo III

Biografías 206 a 306


Gente de tango. Tomo III

Torres, Carlos Federico

Gente de tango : Tomo III / Carlos Federico

Torres - 1.a ed. - Santa Fe : Universidad Católica de Santa Fe, 2020.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-950-844-153-9

1. Tango. I. Título

cdd 784.188 85

© Torres, Carlos Federico, 2016-2020

© Universidad Católica de Santa Fe, 2016-2020

Echagüe 7151, Santa Fe (s3004jbs), República Argentina.

Todos los derechos reservados.

Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin previa autorización por escrito.

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723

Corrección a cargo de Mirta Rosa de Papini Dirección editorial: María Graciela Mancini

Diseño editorial: Carlos Federico Borra, Matías Ariel Libonati

Epub: Mariel mambretti

Fotografías de portadas en los tres tomos a cargo de Mikele Borra


Índice

Prólogo al tomo iii

Biografías

206. Nelson, Julio Jorge

207. Nichele, Reinaldo Fidel

208. Nijenson, Miguel

209. Omar, Nelly

210. Ortiz, Ciriaco

211. Ortiz, Jorge

212. Pacheco, Héctor

213. Pacheco Huergo, Maruja

214. Padula, José Luis

215. Pane, Julio Oscar

216. Pansera, Roberto

217. Paz, Juan José

218. Pereyra, Eduardo (el Chon Pereyra)

219. Petorossi, Horacio

220. Petrucelli, Luis

221. Piana, Sebastián

222. Piazzolla, Astor Pantaleón

223. Piro, Osvaldo

224. Plaza, Julián

225. Podestá, Alberto

226. Polito, Juan

227. Pomar, Mario

228. Pontier, Armando

229. Ponzio, Ernesto

230. Pracánico, Francisco

231. Pueblito, Juan

232. Pugliese, Lucela Delma (la Beba Pugliese)

233. Pugliese, Osvaldo Pedro

234. Puglisi, Cayetano

235. Quiroga, Rosita

236. Randall, Elías

237. Razzano, José (el Oriental)

238. Requena, Osvaldo Francisco

239. Reyes, Tito

240. Reynal, Gabriel

241. Rial, José

242. Ribó, Osvaldo

243. Rinaldi, Susana (la Tana Rinaldi)

244. Rivas, Adolfo

245. Rivero, Leonel Edmundo

246. Rizzutti, José María

247. Rocatagliatta, David (Tito)

248. Rodio, Antonio

249. Rodríguez, Enrique

250. Roggero, Aquiles

251. Roldán, Alfredo Faustino

252. Roldán, Carlos

253. Rossi, Ernesto Ovidio (Tití Rossi)

254. Rossi, Rafael

255. Rotundo, Francisco

256. Rovira, Eduardo

257. Rubens, Oscar

258. Rubistein, Luis

259. Rufino, Roberto

260. Ruggiero, Osvaldo (el Tano Ruggiero)

261. Ruiz, Floreal

262. Ruiz, Ricardo

263. Saborido, Enrique

264. Sala, José

265. Salamanca, Fulvio

266. Salgán, Horacio Adolfo

267. Sánchez Gorio, Juan

268. Sanguinetti, Horacio

269. Santa Cruz, Domingo (el Rengo Santa Cruz)

270. Sassone, Florindo

271. Schiammarella, Rodolfo

272. Serpa Oscar

273. Silva, Federico

274. Simone, Mercedes

275. Sobral, Jorge

276. Sosa, Julio María

277. Spitalnik, Ismael

278. Stampone, Atilio

279. Stamponi, Héctor (Chupita)

280. Stazo, Luis Antonio

281. Suárez Paz, Fernando

282. Sucher, Manuel

283. Suñé, José María

284. Sureda, Antonio

285. Tagini, Armando

286. Tanturi, Ricardo

287. Tarantino, Osvaldo

288. Teisseire, Luis

289. Tinelli, José

290. Tolosa, Luis

291. Toranzo, Uldelino

292. Trípodi, Orlando

293. Troilo, Aníbal Carmelo (Pichuco)

294. Tucci, Terig

295. Tuegols, Rafael

296. Valdez, Jorge

297. Vardaro, Elvino

298. Varela, Héctor

299. Vargas, Ángel

300. Vázquez, Nelly

301. Vidal, Jorge

302. Villoldo, Ángel Gregorio

303. Viván, Carlos (el Irlandés)

304. Yanel, Carlos

305. Yiso, Reinaldo

306. Zerrillo, Roberto

Bibliografía

Prólogo al tomo iii

Este Tomo completa las 306 biografías que constituyen la obra completa. Toca ahora conocer a los últimos 101 personajes del tango que por obra y gracia del abecedario quedaron para el final de estas reseñas que elaboré, tal como lo relatara en la presentación del primer tomo, a partir de aquellas audiciones radiales de hace algunos años atrás cuya conducción compartía con ese inolvidable referente de la cultura santafesina que fuera Ricardo Gandini.

Puestos a consideración de los lectores interesados los 306 personajes que conforman el total de mi trabajo, seguramente surgirán de inmediato los nombres de otros que también deberían formar parte del mismo. Es una deuda que queda pendiente y que espero algún día poder saldar, no solo con los lectores, sino fundamentalmente con la memoria de aquellos para los que ese mínimo homenaje no he alcanzado a concretar.

Tal como ya lo hiciera al prologar el Tomo ii, quiero agradecer a la señora Mirta Liliana Rosa su valiosa tarea de correctora, encarada nuevamente en forma minuciosa y responsable y a la Universidad Católica de Santa Fe, y en especial a la Doctora Graciela Mancini responsable de su Sello Editorial, por esta nueva demostración de apoyo y confianza.

Y he esperado esta última presentación para dejar constancia también acerca de mi beneplácito con la diagramación del libro y de las tapas de sus tres tomos a cargo de mi tocayo (en cuanto a los nombres de pila) Carlos Federico Borra. Pido a los lectores que en relación a estas tapas observen las fotografías del bandoneón que aparece en cada una de ellas y como esas imágenes van avanzando de modo de mostrar sucesivamente y de forma muy creativa, todas las partes de este emblemático instrumento del tango.

Carlos Federico Torres

Santa Fe, 20 de marzo de 2015

Biografías

206. Nelson, Julio Jorge

Reconocido como el decano de los comentaristas del tango, nació en Buenos Aires el 27 de abril de 1913. Su verdadero nombre era Isaac Rosofsky.

Presentador de orquestas en sus comienzos, es muy curiosa la causa que según cuenta Julio Nudler le permitió idear esta actividad. Señala al respecto este autor que «Nelson observó que en los locales en los que actuaban los conjuntos musicales no se contaba con un presentador que anunciase los títulos de los temas que ellos iban a interpretar, por lo que era habitual que uno de los músicos escribiera el mismo con tiza en una pizarra».

Ésta fue la circunstancia que permitió a Nelson imaginar el lugar que comenzaría por entonces a ocupar.

Contra lo que quizás pueda suponerse, su relación con Gardel fue mínima, habiéndolo presentado solamente en una única oportunidad, en ocasión de una actuación de el Zorzal en el teatro El Nacional, en 1933.

Al año siguiente comenzó a difundir por radio Buenos Aires la audición Esta noche escuche a Gardel, con el fin de mantener vivo el interés del público por el cantor, quien desde el año anterior no estaba en el país.

A poco de fallecer Gardel, de cuya muerte se enteró la noche del accidente estando en el café Los 36 Billares, la flamante radio Callao con la conducción del locutor Carlos Enrique Cecchetti comenzó a difundir un programa dedicado exclusivamente al malogrado cantor. En 1936, Nelson pasó a conducirlo y le cambió el nombre por El bronce que sonríe. A partir de 1944, trasladó la audición a radio Mitre. Otro programa de difusión diaria que le diera gran popularidad fue El éxito de cada orquesta, cuyo itinerario fue en principio igual al de la anteriormente mencionada: comenzó en radio Callao, para pasar luego radio Mitre y finalmente, hasta el fallecimiento de Nelson, se difundió diariamente por radio Rivadavia. Ambas audiciones alcanzaron décadas de duración.

También desde 1949 dirigió con el comentarista de automovilismo con Alfredo Curcu la audición Una luz en el camino, la que se emitía en la madrugada.

Es bastante generalizada la opinión que imputaba a Nelson lucrar con el recuerdo y la memoria de Gardel, existiendo inclusive una difundida expresión según la cual «cuando Gardel pasó a mejor vida, Nelson también lo hizo». Sin embargo otras opiniones, en nuestro criterio más justas y acertadas, reconocen en Nelson a la persona que más contribuyó a la perdurabilidad de el Zorzal en la memoria del público.

Fue también importante su tarea como letrista, perteneciéndole los versos de Margarita Ghautier, su obra más difundida, sin dudas porque los acertados versos de Nelson inspirados en la famosa Dama de las camelias se acopla una bellísima melodía del pianista Joaquín Mauricio Mora.

Existen de este celebrado tango muchas versiones discográficas, entre ellas algunas solamente instrumentales, como por ejemplo la realizada por el Sexteto Tango, sobre la base de un excelente arreglo de Julián Plaza. Entre las que destacan los versos de Nelson recordamos la de las orquestas de Osmar Maderna con el cantor Pedro Dátila, realizada el 20 de febrero de 1947, y la de Alberto Mancione, cantando Ángel Varela, el 26 de noviembre de 1952.

Son también muy reconocidos los versos que escribió para el tango Carriego, con música de Raúl Nievas Blanco, del que existe una siempre vigente grabación de la orquesta de Miguel Caló con el cantor Roberto Arrieta.

Otras de sus poesías muy celebradas fueron las de los tangos La casa vacía, en este caso en colaboración con Reinaldo Yiso, siendo su melodía del prolífico compositor Arturo Gallucci, también llevado al disco por la mencionada orquesta, con la voz en este caso de Roberto Rufino, y Óyeme mamá, cuya melodía compuso el pianista y director Armando Ballotti, grabado por la orquesta de Francini y Pontier con el cantor uruguayo Pablo Moreno, en septiembre de 1952.

En realidad, su tarea de letrista no lo vinculó especialmente con ningún compositor en particular, compartiendo títulos con los músicos mencionados y también con Miguel Nijenshon, José García y Marcos Larrosa, entre otros.Además, intervino en dos películas, referidas ambas a la vida del Zorzal: Historia de un ídolo y Soy del tiempo de Gardel.

El 2 de marzo de 1976 sufrió un infarto cardíaco del que no pudo recobrarse, falleciendo cuatro días después en el sanatorio Anchorena en el que había sido internado. Tenía 62 años de edad.

207. Nichele, Reinaldo Fidel

Violinista y compositor, nacido en Zárate (provincia de Buenos Aires), el 1º de junio de 1918, aunque su infancia y adolescencia transcurrieron en Montevideo, donde su padre se desempeñaba como técnico en refrigeración.

Realizó sus estudios de violín con el maestro Camilo Giucci, y su debut profesional se produjo a los 13 años de edad en el Casino de Carrasco de la capital uruguaya, integrando la orquesta de Juan Bauer. En 1936, ya en Buenos Aires, integró la orquesta de Fortunato Mattino. En 1937, ingresó a la flamante orquesta de Aníbal Troilo, de la que se desvinculó brevemente a fin de integrar la de Roberto Zerrillo que realizó el acompañamiento de Libertad Lamarque en algunas giras que esta cantante realizó.

Tras este fugaz paso con el mencionado director y violinista uruguayo, Nichele se reincorporó a la orquesta de Pichuco al año siguiente, permaneciendo en ella hasta 1955.

De esta etapa, ha quedado una grabación a la que Horacio Salas califica como un hito en la historia del tango. Se trata de Recuerdos de bohemia, el tango de Enrique Delfino, sobre arreglos de Argentino Galván, en la que Nichele ejecuta con excepcional brillantez un extenso solo de violín, antes de la breve intervención al final del tema del cantor Alberto Marino.

Integró también la agrupación del pianista Francisco Rotundo, aunque únicamente para participar como refuerzo en algunas de las grabaciones que ésta realizó para los sellos Odeon y luego para su subsidiaria Pampa entre los años 1948 y 1957, compartiendo la fila de violines, entre otros, con Hugo Baralis y Mauricio Misé.

Desde 1956 hasta 1959, conformó junto con Carlos Arnáiz, Armando Ziella, Eduardo Mataruco, Nito Farace y Rodolfo Fernández la fila de violines de la orquesta de Carlos Figari, quien contaba con los cantores Enrique Dumas, Ricardo Argentino y Héctor Omar. Con esta formación realizó catorce grabaciones para el sello rca Victor, participando también en la que bajo la dirección de Armando Cupo acompañaba a Alberto Morán.

En 1956, constituyó un cuarteto con Eduardo Rovira en bandoneón y arreglos, en el que además tocaban Fernando Romano, el contrabajo, y Orlando Trípodi, el piano, y que fue la primera etapa de renovación que emprendió Rovira.

Posteriormente, formó parte de la orquesta de Atilio Stampone, y en 1961, de la llamada Agrupación de Tango Moderno, creada por Eduardo Rovira en ese mismo año. Integraban este conjunto aparte del propio Rovira, en bandoneón, y Nichele, en violín; Leopoldo Soria, en piano, y nuevamente Fernando Romano, en contrabajo.

Este cuarteto contó siempre con arreglos de Rovira, elaborados con el objetivo de crear formas más accesibles al público que las de los conjuntos renovadores de la época, en los que el director se incluía.

De este modo, la estética de las ejecuciones trataba de mantenerse dentro de la tradicional, con un lenguaje muy rítmico y lucimiento de los solistas.

En 1965, para la grabación de su cuarto disco larga duración, la agrupación fue dirigida por Nichele, quien además siguió siendo el violinista de la misma, contando para la ocasión con Atilio Corral en el bandoneón, en diez de los doce temas que integraron el disco, mientras que en los dos restantes, el bandoneonista fue un juvenil Rodolfo Mederos; el pianista pasó a ser José Colángelo; mientras que Fernando Romano seguía siendo el contrabajista.

Si bien Eduardo Rovira, en esta oportunidad no participó como intérprete, cabe destacar que dejó su sello como arreglador de todos los temas. El grupo mantuvo permanentemente a lo largo de esos años una línea renovadora pero con las características ya indicadas, registrando en los cuatro discos versiones en las que el violín de Nichele adquirió un rol preponderante.

Ejemplo al respecto es la grabación de su propio tango Baile de etiqueta, en el que su violín solista se escucha al final de la segunda parte, luego de haber realizado un juego melódico y rítmico con el piano a cargo, ya en ese cuarto disco, del mencionado Colángelo.

También en 1965, dirigió y formó parte del cuarteto Los Solistas del Tango, al que completaban Atilio Stampone, en piano; Eduardo Rovira, en bandoneón, y Fernando Romano, en contrabajo, conjunto que en mayo de ese año lanzó bajo la simple y contundente denominación de Tango, un magnífico disco larga duración con doce temas clásicos, entre ellos La cumparsita, El motivo, Mi refugio, Inspiración, c.t.v. y Chiqué.

También en 1965, más precisamente en el mes de noviembre, debutó en el escenario del local Gotan formando un trío con Atilio Stampone y Eduardo Rovira, donde continuaron actuando hasta 1970.

En este año, pasó a integrar la orquesta de Grandes Valores del Tango, la recordada audición que se emitía por Canal 9 de televisión y ya en 1973 ingresó a la primera formación del Sexteto Mayor, en la cual permaneció hasta 1976.

Simultáneamente con esta última actividad, entre 1974 y 1976, formó parte del marco orquestal que dirigido por el pianista Osvaldo Requena acompañó al cantor Alberto Castillo en la grabación de un total veintinueve temas. En esta agrupación, José Votti, Armando Andrade y Bernardo Stalman completaban con Nichele la fila de violinistas, mientras que Juan Carlos Bera, Néstor Marconi, Daniel Lomuto y Osvaldo Pichuquito Rizzo integraban la de bandoneones; Enrique Marchetto estaba a cargo del contrabajo y el propio Requena, del piano.

En 1978, se alineó en el sexteto que Raúl Garello presentó en El Viejo Almacén y al año siguiente, con el mismo director, actuó en el Teatro Municipal General San Martín, de avenida Corrientes al 1500.

La década del ochenta lo encontró realizando varias giras por Europa, Japón y otros países de Asia, formando parte de las orquestas de Osvaldo Requena, Carlos García y Néstor Marconi.

Con este último, precisamente, en 1988 viajó a Japón integrando una delegación de importantes figuras del género, entre ellos el Polaco Goyeneche y Nelly Vázquez, como cantantes; el pianista Orlando Tripodi, y el mencionado Marconi y Daniel Binelli como bandoneonistas, que presentaba un espectáculo al que se denominó Tanguísimo. El mismo era dirigido por Marconi al frente de un conjunto formado a tal fin que se conoció como Octeto Buenos Aires y que integraban, entre otros, los mencionados intérpretes.

A comienzos de los noventa, entre sus múltiples actividades, Nichele constituyó el conjunto que bajo la dirección y arreglos también de Raúl Garello, acompañó a la joven cancionista Patricia Vel.

Ingresó luego a la agrupación de Osvaldo Requena y simultáneamente a esta actividad, en los primeros meses de 1997, ya con 79 años de edad, integró la orquesta dirigida por Pascual Cholo Mamone, constituida a fin de grabar un cd de doce temas, en la que Nichele se desempeñó como solista de violín, pudiéndoselo apreciar aún en la plenitud como intérprete, en especial en los solos que realizó para los temas Inspiración, Canaro en París, Adiós Nonino, La comparsita, Divina y Con lirismo.

Su obra como compositor no es para nada extensa pero sí valiosa. Entre su producción se encuentran el vals Querida, con letra de Evaristo Frantanoni, grabado por Alberto Morán acompañado por la orquesta dirigida por Armando Cupo, y los tangos Baile de etiqueta, a cuya grabación por parte de la Agrupación de Tango Moderno de Eduardo Rovira ya se hiciera referencia, y No vernos más.

Un mes antes de emprender una gira a Japón como integrante de la orquesta de Osvaldo Requena, Nichele enfermó gravemente, falleciendo en la mañana del 25 de abril de 1998, precisamente el día en el que la delegación comandada por el recordado pianista emprendía el viaje. Tenía entonces 80 años de edad.

208. Nijenson, Miguel

Su verdadero apellido era Nijenshon y había nacido en Buenos Aires el 1º de diciembre de 1911, hijo de un matrimonio de inmigrantes letones provenientes de Riga, capital de esa república báltica.

Luego de iniciar sus estudios de piano en un conservatorio de su barrio natal, perfeccionó los mismos con el maestro Vicente Scaramuzza, el mismo profesor de Osvaldo Pugliese y tantos otros pianistas del tango y otros géneros musicales. Estudió además armonía con otro reconocido docente, el profesor Gilardo Girlardi.

A los 14 años, se incorporó a la orquesta de Roberto Firpo, con la que realizó una gira por Sudamérica, para la que debió contar con la autorización expresa de sus padres.

En 1927, formó un trío con Aníbal Troilo y el violinista Domingo Zapia, para tocar en el café Río de la Plata; luego en 1928 integró el sexteto del violinista Roberto Dimas y, desde 1935, integró el quinteto Los Poetas del Tango, con Francisco Fiorentino y Héctor Artola, en bandoneón, y Antonio Rodio y José Bonano, en violines.

En 1936, ingresó por primera vez la orquesta de Miguel Caló, en la que fue reemplazado, en 1939, por Héctor Stamponi, reemplazado a su vez en 1940, por Osmar Maderna.

Desde 1943 hasta mayo de 1945, Nijenson dirigió la orquesta que acompañó a la cancionista Tania en grabaciones para el sello Odeon, quedando entre otras, muy buenas versiones de los tangos Otra noche, Yuyo verde y Ya estamos iguales.

En este último año, cuando Maderna se alejó de la orquesta de Caló para formar su propia agrupación, Nijenson reingresó a ella, encargándose además de los arreglos, para los que Caló le solicitó que siguiese el estilo que había impuesto Maderna.

Su segunda etapa con Caló se prolongó ahora hasta el año 1955, cuando fue designado director de una orquesta que en el Luna Park acompañó a cantores que se presentaron en un concurso realizado en ese estadio.

Los ganadores fueron Jorge Budini y Mario Bonet, y Nijenson formó entonces su propia agrupación, incorporando a ambos ganadores como vocalistas.

Los bandoneonistas de la nueva agrupación eran Víctor Lavallén, Manuel Daponte, Ángel Álvarez y Eduardo Conti, luego reemplazado por Osvaldo Montes, mientras que en los violines se desempeñaban Emilio González, Raúl Domínguez, Pedro Saporchnik y Milo Dojman. En 1956, acompañó con este mismo conjunto al cantor Ernesto Herrera, quien registró así para el sello Odeon su primer disco simple como solista, luego de ganar un certamen organizado por la revista Radiofilm en dicho año. Integraban el disco los temas Vamos, vamos,

zaino viejo y Fogón de huella.

La orquesta grabó para el sello Odeon entre los años 1957 y 1958 un total de once temas, cuyo detalle es el siguiente: Tres esperanzas, Mi incertidumbre, Zorro gris y Medias de seda —cantados por Carlos Budini—; Espérame en el cielo, Casi caminando y Que seas muy feliz —cantados por Mario Bonet—; Lonjazos —con la participación a dúo de Budini y Bonet—; Anastacio, el pollo —único registro instrumental—; Patoteros —con la voz de Jorge Garré, futuro cantor de Fulvio Salamanca— y Me la nombra el viento, vocalizado por José Berón.

En 1958, Nijenson incorporó a su orquesta al cantor Alberto Chino Hidalgo y en ese mismo año asumió la dirección artística de Radio del Pueblo.

Al año siguiente, formó el llamado Cuarteto de Oro, que él mismo dirigía desde el piano y completaban Milo Dojman, en violín, junto con Mauricio Chulman y Ángel Álvarez, en bandoneones. Sin embargo, la excesiva retribución que solicitaba para las actuaciones del conjunto frustró todas las posibilidades del mismo, al punto tal que el cuarteto no llegó a concretar ninguna presentación.

También creó un quinteto de cuatro bandoneones (Chulman, Daponte, Montes y Álvarez) y piano para actuar como número vivo en el cine teatro Ópera. Para estas actuaciones, adaptaba obras clásicas de modo que fueran ejecutadas por esa formación de raigambre tanguera. Las presentaciones se extendieron sólo por dos meses, pero representaron para el director y los músicos que lo acompañaban una experiencia valiosa que capitalizaron durante el resto de sus respectivas trayectorias.

En 1961, participó al frente de su orquesta en una gira de cuatro meses de duración por Francia, Suiza, Alemania e Italia junto con una delegación artística que completaban Argentino Ledesma, Chola Luna, Fernando Ochoa, Carlos Acuña y el Trío Los Santos.

Luego de varias experiencias fallidas con cuarteros y quintetos, en 1969 creó con el bandoneonista Juan Carlos Bera el cuarteto A Puro Tango del que quedó un interesante disco larga duración y con el que también, en ese mismo año, acompañó al cantor Enrique Campos en la grabación de veinticinco temas para el sello Magenta, incluyendo entre ellos dos con la participación de Carlos Cristal formando dúo con el recordado ex cantor de Tanturi.

Estás en Buenos Aires, Discos de Gardel, Buenos Aires del cuarenta Por eso canto yo, Cuando seas mayorcito, Andate con ella, Nada más que un corazón y El viejo vals, este último en uno de los aludidos dúos con Cristal, son algunas de los más difundidas de esas versiones discográficas.

A esas versiones, cabe agregar en ese mismo año una más —Un vals para mamá— que Campos con el acompañamiento del mencionado cuarteto realizó para el sello Alondra.

Estas veintiséis grabaciones fueron, por otra parte, los últimos registros grabados por Campos, fallecido el 13 de marzo del año siguiente.

En los inicios de la década del setenta la actividad de Nijenson se circunscribió a actuaciones individuales en locales nocturnos y confiterías, hasta que en 1973 brindó marco musical al frente de un cuarteto al cantor Horacio Casares para la grabación de un disco larga duración integrado por doce temas, entre ellos los tangos No la traiga, perteneciente a Héctor Gentile y Reinaldo Yiso que Alfredo Gobbi había grabado con la voz de Ángel el Paya Díaz, y Un desolado corazón, cuya música le pertenecía en colaboración con José Niesso.

En 1974, se trasladó a la ciudad norteamericana de Chicago, donde vivió en casa de uno de sus hijos, destacado médico cardiólogo en esa ciudad. Allí, subsistió actuando como pianista en presentaciones similares a las que realizara en Buenos Aires durante los años previos a su viaje a Estados Unidos.

A instancias de su esposa, regresó a la Argentina en 1979, radicándose junto con ella en Mar del Plata, ciudad en la que ambos fallecieron el 9 de mayo de 1983, como consecuencia de un escape de gas en el departamento que ocupaban.

Según ha escrito Julio Nudler, «nunca quedó definitivamente dilucidado si el suceso fue producto de un accidente o de un pacto suicida entre ambos cónyuges». De todos modos, las crónicas de la época no dejaron dudas acerca de la primera alternativa, dado que se trataba de un gélido amanecer y el sistema de calefacción que el matrimonio empleó, según las pericias realizadas presentaba peligrosas fallas.

Como compositor Nijenson dejó además algunas obras que obtuvieron trascendencia.

Una de ellas, escrita en colaboración con el violinista José Nieso y con letra de Roberto Miró, fue el ya mencionado Un desolado corazón, tango que además de la grabación del cantor Horacio Casares ya recordada, registra la de la orquesta de Carlos Di Sarli con la voz de Oscar Serpa en 1954. Además, con versos de José María Suñé, quien se desempeñaba como representante de la orquesta de Miguel Caló, compuso la música de los tangos Yo quiero cantar un tango, Viento malo, Castigo, Sol y Decime qué pasó.

Con letra de Carlos Bahr compuso Sin comprender, hermosa melodía que Miguel Caló grabó con su orquesta y la voz de Roberto Arrieta el 25 de abril de 1947, con la participación de Nijenson como pianista de la agrupación.

También con versos de Bahr, compuso los menos difundidos tangos Siempre, Quise ser un Dios y La vendedora.

En colaboración con el bandoneonista Alberto Di Paulo compuso la melodía de los tangos Buenos Aires ciudad tango y Muchacha esperada, a los que pusieron letra H. Onega y J. Digorado, respectivamente.

También pertenecen a Nijenson los instrumentales Tango compadrón y Disco rayado, tema este último de curiosa melodía escrita en colaboración con Miguel Caló, en la que se intercala efectivamente el sonido de un disco rayado.

La orquesta de Caló lo grabó el 27 de octubre de 1950, nuevamente con la participación de Nijenson como pianista.

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Data wydania na Litres:
23 października 2025
Objętość:
551 str. 3 ilustracji
ISBN:
9789508441539
Właściciel praw:
Bookwire
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