Czytaj książkę: «Nicolás Gómez Dávila frente a la muerte de Dios»

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Nicolás Gómez Dávila frente a la muerte de Dios.

Una crítica filosófica al proceso de secularización occidental

© Instituto Tecnológico Metropolitano

© Carlos Andrés Gómez Rodas

https://orcid.org/0000-0001-5370-1431

Hechos todos los depósitos legales

Edición: diciembre de 2020

ISBN: 978-958-5122-24-6 (impreso)

ISBN: 978-958-5122-26-0 (ePub)

ISBN: 978-958-5122-25-3 (Pdf)

Directora editorial. Silvia Inés Jiménez

Asistente editorial. Viviana Díaz

Correctora de textos. Juana María Alzate Córdoba

Diseño y diagramación. Mauricio Raigosa Álvarez

Traductor. Mario Palacio Pulgarín

Imagen de la carátula. Lamentación sobre Cristo muerto (Andrea Mategna, 1480-1490)

Wikimedia. Commons.

Editor Instituto Tecnológico Metropolitano

Sello Editorial Fondo Editorial ITM

Calle 73 No. 76A 354 / Tel.: (574) 440 5100 ext. 5197-5382

Editado en Medellín, Colombia por el Instituto Tecnológico Metropolitano

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Gómez Rodas, Carlos Andrés

Nicolás Gómez Dávila frente a la muerte de Dios: Una crítica filosófica al proceso de secularización occidental / Carlos Andrés Gómez Rodas -- Medellín : Instituto Tecnológico Metropolitano, 2020.

(Deliberare)

Incluye referencias bibliográficas

1. Gómez Dávila, Nicolás, 1913-1994 --Crítica e interpretación. 2. Pensamiento filosófico. 3. Teología. 4. Secularización. 5. Modernidad. I. Tít. II. Serie

Catalogación en la publicación - Biblioteca ITM

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Las muchas crisis que conmueven al mundo de hoy -del Estado, de la familia, de la economía, de la cultura, etc.- no constituyen sino múltiples aspectos de una sola crisis fundamental, que tiene como campo de acción al propio hombre. En otros términos, esas crisis tienen su raíz en los más profundos problemas del alma, de donde se extienden a todos los aspectos de la personalidad del hombre contemporáneo y a todas sus actividades. Esa crisis es principalmente la del hombre occidental y cristiano, es decir, la del europeo y de sus descendientes.

Plinio Corrêa de Oliveira.Revolución y Contra-Revolución

A Jael, la justa, la que lucha contra los enemigos de Dios.

CONTENIDO

AGRADECIMIENTOS

PRÓLOGO. NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA: PHILOSOPHIA PERENNIS Y GNOSIS MODERNA

INTRODUCCIÓN

NADAR CONTRA LA CORRIENTE. UNA APROXIMACIÓN A LA VIDA Y EL PENSAMIENTO DE NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA

Breve esbozo biográfico

La verdad revelada en el instante. Reflexiones en torno a la escritura fragmentaria en Nicolás Gómez Dávila

Creaturidad o angustia. Un hombre de fe como testigo del siglo XX

Los problemas de fundamentación metafísica en el principio de autonomía y la respuesta gomezdaviliana desde la creaturidad

Del autonomismo a la angustia

¿Qué es ser reaccionario?

La reacción, mirada desde lo alto

La defensa de un valor sacro y la aceptación de la derrota

PRINCIPALES INFLUENCIAS E INTERLOCUTORES

La influencia platónica. Entre la teología natural y la conversión

La teología política de Platón y el ideal aristocrático

La reacción, una propuesta metanoiática

El auténtico lugar del mito

El retorno a las fuentes. Patrística y Edad Media

Los Padres de la Iglesia y el gnosticismo antiguo

Cristianismo medieval y organización jerárquica de la sociedad

Realismo ético y dimensión estética de la moral

Gómez Dávila, antimoderno y romántico

El redescubrimiento de lo infinito frente al desencantamiento del mundo

Chateaubriand, romántico católico

EL PENSAMIENTO RELIGIOSO DE NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA

Gómez Dávila ¿un fideísta?

El paradigma de Pablo en Atenas y el paradigma de Pablo en Corinto

¿Cuál es el paradigma de Nicolás Gómez Dávila?

La Ilustración como gnosis

Hacia una definición del gnosticismo

Gnosis e Ilustración

La religión democrática como divinización del hombre

La democracia como religión. Comentario a Textos I

Nicolás Gómez Dávila y las principales notas de la sociedad secularizada

Una libertad sin sentido

El progreso, un azote escogido por Dios

Un humanismo ateo

La mirada desde dentro. Sobre las relaciones entre cristianismo y Modernidad

De la tensión creciente al diálogo amistoso. La crítica gomezdaviliana a la postura moderna de la Iglesia

El clérigo moderno y progresista, «ese triunfo final de la mente burguesa sobre el alma cristiana»

CONCLUSIONES

REFERENCIAS

NOTAS AL PIE

AGRADECIMIENTOS

Quiero agradecer, de modo especial, a Dios Padre Todopoderoso, Señor del cielo y de la tierra, por inspirar y motivar este trabajo académico, centrado en una categoría a la que varios autores han denominado «análisis religioso» y que empieza a recuperar importancia en el tiempo actual.

Agradezco también a mi familia por apoyarme totalmente en cada uno de los proyectos emprendidos a lo largo de mi vida y, en particular, en los trabajos necesarios para llevar a cabo esta producción académica. Su amor, ternura y ambiente moral, han permitido que mi vida sea muy feliz y que tenga de la existencia humana una perspectiva armónica, ordenada y bella, requisito fundamental para dedicarme a los estudios filosóficos, buscando siempre la verdad y procurando que mi ejercicio contribuya, primero y fundamentalmente, a mi edificación moral y la de mis congéneres.

La gratitud, como virtud subordinada a la justicia, es más que una obligación respecto a quienes han sido nuestros maestros en la etapa escolar. Durante los años que cursé mis estudios de secundaria conocí la obra de Nicolás Gómez Dávila y comenzó a gestarse este trabajo. Agradezco especialmente a mis profesores José Armando Jaramillo Ospina (Religión), Édison Montoya (Filosofía), Marta Cecilia Rivas Durango, Hernando Restrepo Hincapié (Ciencias Sociales) y Gabriel Jaime Rodríguez Laverde (Español y literatura). Todo lo que me enseñaron ha sido esencial para orientar mi vida moral e intelectual, y en este texto se conjugan las disciplinas en que se han especializado, con lo cual se cumple mi sueño de integrarlas y formar un pensamiento en el que todas ellas estén ordenadas de tal forma que conduzcan a la teología como ciencia suprema y a la fe católica como puerto de llegada en el camino de la indagación racional.

Es una ocasión privilegiada para mencionar a mi amigo incondicional, Cristian Alexánder Marín Macías, apoyo en las alegrías y las tristezas inherentes al recorrido biográfico de todo hombre y siempre atento a todos los acontecimientos de mi camino particular. Hoy celebro con él y lo uno a este logro como si fuera suyo, pues quiero que así lo sienta.

De modo muy especial, agradezco a los señores Luis Fernando Escobar Duque, Eugenio Trujillo Villegas, Carlos Noriega, José Aloisio Schellini, Juan Camilo García Jiménez, David Cardona Cifuentes, Diego Mauricio Duque Cardona, Emmanuel Marín Restrepo y Jaime Andrés Londoño López, miembros de la Sociedad para la Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad. Los años compartidos con ellos fueron esenciales para el desarrollo de este trabajo, pues me acercaron al pensamiento del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira, un hermano de Nicolás Gómez Dávila en la fe y las ideas, pese a las diferencias puntuales que puedan hallarse entre sus respectivas visiones. El trasfondo del pensamiento gomezdaviliano solo puede vislumbrarse mediante una honda comprensión de los conceptos de «revolución gnóstica e igualitaria» y «civilización cristiana»; de esta última, la TFP sigue siendo una defensora fiel y valerosa.

No quiero dejar de manifestar mi gratitud y reconocimiento a Catalina Gutiérrez Gómez, Gilberto Posada Uribe, Juan Gabriel Caro Rivera, Santiago Pérez Zapata, Víctor Daniel Velásquez Atehortúa y Andrés Eduardo Jiménez Arenas por todas sus enseñanzas y por ser compañeros en este amor por la tradición y las humanidades. En los diversos momentos vividos a su lado han madurado muchas de estas reflexiones, por lo cual tengo una deuda con ellos que quiero retribuir con este trabajo académico.

También quiero manifestar toda mi gratitud al Grupo de Investigación Filosofía y Escepticismo de la Universidad Tecnológica de Pereira, que me acoge desde el año 2015, y en el cual he podido madurar como investigador y desarrollar varias indagaciones sobre Nicolás Gómez Dávila y sobre otras temáticas filosóficas. De modo particular, agradezco al profesor Alfredo Abad Torres, docente titular de la Universidad Tecnológica de Pereira, director de este grupo y estudioso dedicado de la obra de don Nicolás Gómez Dávila, quien, además de ser un ejemplo y modelo para todos los que nos hacemos llamar «gomezdavilianos» dentro y fuera de Colombia, aportó valiosas reflexiones y realizó oportunas y sabias sugerencias para que este trabajo pueda tener hoy su versión final con el respaldo de un fondo editorial de tanto prestigio.

Indudablemente, son dignos también de mención los profesores Francia Elena Goenaga, José Miguel Serrano Ruiz-Calderón, Michaël Rabier, Luigi Garofalo -apreciado maestro, quien me obsequiara su magnífica obra Nicolás Gómez Dávila studioso del diritto e Carl Schmitt cultore di Theodor Däubler (2019), en la que se reúnen muchos temas de mi interés académico que han nutrido esta investigación-, Loris Pasinato, Juan Carlos Moreno Romo -amigo entrañable que aportó valiosísimas consideraciones sobre la Modernidad y evaluó, rigurosamente, este trabajo investigativo-, Juan Fernando Mejía Mosquera, Francisco Cuena Boy -experto en Derecho Romano, quien ha profundizado en el aspecto iusfilosófico y jurídico en la obra de Gómez Dávila-, Antonio Lombardi y Pablo Andrés Villegas Giraldo, compañero en el grupo de investigación ya referido y autor de varios artículos y capítulos de libros sobre la educación y el escepticismo a partir de las ideas del aforista colombiano, cuyo estudio fue la ocasión de conocernos y hacernos buenos amigos.

Todos ellos han sido grandes y generosos maestros, pero, en el caso particular, se han constituido en mis pilares para la realización de esta indagación sobre la vida y obra de don Nicolás Gómez Dávila. En torno a estos tópicos se ha ido forjando una hermosa amistad que atesoro en lo más profundo de mi corazón y sin ellos hubiera sido imposible adelantar tan solo una página de lo que a continuación se leerá.

Por último y, de antemano, agradezco también a todos los que tendrán la amabilidad de acudir al encuentro con este breve y sencillo trabajo académico. Pensando en ellos se ha escrito cada línea y buscando su provecho intelectual, espiritual y moral, pero, sobre todo, abrir su entendimiento y su corazón a la experiencia filosófica fundamental: el encuentro con el ser, con el absoluto, con Dios mismo, para decirlo claramente y sin pudores laicistas. Por Él, con Él y en Él vivirán una aventura fascinante, pues al sentirse sus creaturas, el mundo fluirá en secreta primavera, como bien enseñó el autor que inspira estas páginas.

PRÓLOGO
NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA: PHILOSOPHIA PERENNIS Y GNOSIS MODERNA

«No se acude a Gómez Dávila para degustar las mieles de un pensamiento novedoso y vanguardista, sino para hallar, llenas de vida y belleza, las grandes verdades de la tradición perenne del pensamiento filosófico» escribe Carlos Andrés Gómez Rodas en el presente texto, y no hay afirmación más acertada para introducir al pensamiento de Nicolás Gómez Dávila y para entender el valor filosófico que reviste en nuestro siglo. De hecho, para el pensador colombiano, «la filosofía no se propone pintar objetos nuevos, sino darles su color verdadero a los objetos conocidos» (2005b, p. 31). Por lo tanto, no cabe duda de que Gómez Dávila, por su insistencia en utilizar la expresión de philosophia perennis en una época de historicismo y relativismo en la que no solo se encuentra lingüísticamente inusual, sino también filosóficamente invalidada por su carácter justamente ahistórico, se sitúa en esta corriente, aunque no reduzca esta philosophia perennis únicamente a la antigua filosofía (prisca philosophia). Es este detalle el que probablemente marca su singularidad, por no decir su originalidad, con respecto a pensadores tradicionalistas o, mejor dicho, perennialistas en sentido estricto, tal como el francés René Guénon, el italiano Julius Evola, el suizo Frithjof Schuon o el indio Ananda Coomaraswamy,1 negándose a cualquier compromiso con la filosofía moderna y contemporánea, por lo que es incapaz de reconocer en ellas la eventual permanencia de preguntas y la posibilidad de renacimiento de respuestas. Es por eso que el colombiano asigna una tarea hermenéutica al auténtico historiador de la filosofía: «La tarea del historiador de la filosofía está en traducir la jerigonza filosófica de cada época en el léxico de la philosophia perennis» (2005e, p. 165).

Según su concepción, esta filosofía perenne, más que un contenido fijo, es un método que se elabora a partir del cuestionamiento con la lectura y la comprensión de los grandes autores de la tradición filosófica: «La lectura de los grandes filósofos no enseña qué debemos pensar, sino cómo debemos hacerlo» (2005a, p. 302). Comparte, sin embargo, la idea expresada por Leibniz, según la cual existiría una tradición filosófica formada por verdades permanentes, más allá de sus transformaciones históricas y terminológicas. «No son las verdades de la philosophia perennis lo que se derrumbó, sino la estructura de argumentos retóricos en que se sustentaban» (2005b, p. 433). Cuando Leibniz, a quien se le atribuye la paternidad de esta fórmula de «una cierta filosofía eterna» (perennis quaedam Philosophia) que evoca en una carta a Rémond, del 26 de agosto de 1714, piensa en una misma verdad que habría sido compartida por todos los filósofos anteriores, pero que se encontraría, sobre todo, oculta entre los antiguos y cuyas huellas habría que descubrir. Podríamos ir más lejos en el sentido de Gómez Dávila, argumentando que la filosofía perenne responde, de la misma manera, en diferentes formulaciones, a los mismos problemas planteados de modos distintos, desde que el hombre piensa. Por lo tanto, no hay corpus formal constituido por esta filosofía, sino que se diseminaría por el corpus filosófico clásico, lo que algunos llaman también la Tradición con mayúscula o la Sophia perennis y, tal vez, incluso, mucho más allá.

De esta idea de una perennis filosofia o Sophia perennis se deduce que los principios fundamentales de la metafísica solo pueden redescubrirse y que no puede haber verdaderas innovaciones en este ámbito. En realidad, la expresión misma de philosophia perennis, antes de Leibniz, provendría de un humanista italiano del siglo XVI, responsable de la biblioteca del Vaticano, Agostino Steuco (1497-1548), que redactó en 1540 un tratado, precisamente titulado De perenni philosophia, tratando de sintetizar y popularizar corrientes de la filosofía antiaristotélica contra la Escolástica, entonces todavía dominante. Steuco era un heredero del neoplatonismo florentino, representado por Marsilio Ficino (1433-1499), según el cual existía una unidad metafísica del platonismo y del cristianismo, que denominaba, por su parte, o bien prisca theologia (antigua teología), o bien prisca philosophia o también philosophia priscorum (antigua filosofía). Ficino establece así una genealogía de esta teología antigua y eterna desde Zoroastro, Hermes Trismegisto, Orfeo, Aglaofemo, luego Pitágoras y, finalmente, Platón. Tras los pasos de Ficino, Gómez Dávila prosigue esta genealogía hasta el siglo XX y la originalidad, mas no la «novedad» de su propósito filosófico reside aquí: volver a los orígenes del pensamiento, es decir, del cuestionamiento filosófico y seguir las huellas de la prisca o philosophia perennis hasta en la filosofía moderna y contemporánea.

Pero como bien lo resalta Carlos Andrés Gómez Rodas en su investigación, según Gómez Dávila, este problema original de la filosofía se vincula con el problema teológico y religioso en sí mismo. En palabras del pensador colombiano: «El criterio clandestino de toda opción filosófica es la implicación, o no-implicación de una trascendencia» (2005a, p. 303). De ahí la importancia en su pensamiento del catolicismo como heredero, en su doctrina, de los principios metafísicos de aquella philosophia perennis o prisca theologia y, paralelamente, de su crítica feroz al gnosticismo moderno, como secularización y, por lo tanto, perversión de la esperanza cristiana, lo que el filósofo austro-estadounidense Eric Voegelin llamó «inmanentizacion del eschaton». De hecho, según Gómez Dávila, siguiendo a Eric Voegelin, en cuya lectura profundiza y cuyas tesis radicaliza, sería a la gnosis antigua a la que habría que remontar para comprender el mundo moderno, sus errores y sus horrores. ¿Cómo resume el filósofo colombiano el principio del gnosticismo? Por una «divinización del hombre»: «El solo conocimiento no puede salvar sino siendo acto de un sujeto que se conoce a sí mismo como esencia salvada. Gnosis es divinización, tautológicamente» (2005c, p. 194).

Es esta misma concepción de la gnosis antigua y, específicamente, una concepción del alma como Pars Dei, según la palabra utilizada por los estoicos,3 que se va a desarrollar con el pelagianismo y desembocar, en la época moderna, en el «dogma» laico y rousseauniano de la bondad natural del hombre,4 fuente de la filosofía de la Ilustración, del Iluminismo y del Racionalismo, corrientes que son resurgimientos de la gnosis antigua en el ideario moderno, como bien lo explica Carlos Andrés Gómez Rodas siguiendo los pasos de Nicolás Gómez Dávila.

Sin embargo, lo que caracteriza el pensamiento de Voegelin respecto a este punto es ver, en el proceso de «secularización», no tanto una pérdida de la dimensión de lo sagrado y lo espiritual, sino un acto en sí mismo espiritual, iniciando una relación con lo sagrado. En este sentido, las «religiones políticas» son «religiosas» ya que son, en su opinión, cristalizaciones sagradas y axiológicas de la realidad, a saber, que «cristalizan este sagrado en torno a una realidad intramundana», como el Estado, el soberano, el pueblo, la raza, la clase, etc. El aporte de Gómez Dávila consiste en la radicalización y ampliación de este concepto de «religión política» -que Voegelin reservaba, sobre todo, para los totalitarismos nazi y comunista- incluyendo en él a la democracia moderna. El colombiano comprende que el objetivo político de la democracia moderna es secundario o derivado y que la secularización no es más que la consecuencia de un objetivo principal que pertenece a otro orden. Leyendo a De Maistre, Bonald, Burke y, sobre todo, a Donoso Cortés, sabe que toda política supone un principio teológico o, parafraseando a Clausewitz, que la política no sería más que la continuación de la teología por otros medios, problema que ha sido llamado en la filosofía moderna «teológico-político». Ahora bien, ¿cómo definir teológicamente este motivo, el que determina su nacimiento? La democracia es una religión antropoteísta. ¿Qué significa eso? Que la opción teológica que sustenta su concepción y extensión es la asimilación del hombre a un dios. La democracia es una religión, pero toma al hombre como divinidad. En consecuencia, según Gómez Dávila, su doctrina es una «teología del hombre-dios». De alguna manera, el autor bogotano derroca aquí la famosa dialéctica de Feuerbach expuesta en La esencia del cristianismo (1841) en la que este explicaba que Dios no era más que una objetivación de los atributos humanos, en suma, un antropomorfismo ideal o idealizado, una proyección de cualidades humanas a Dios: «Todas las determinaciones del ser divino son determinaciones del ser humano». Más exactamente, según Feuerbach, el hombre afirma en Dios lo que ha negado en sí mismo, por lo que definirá a Dios como «el ser alienado del hombre». Ahora bien, según Gómez Dávila, se observa, más bien, el movimiento contrario: un teomorfismo, es decir, una transposición de las cualidades divinas al ser humano, lo que habría que denominar mejor, en sentido estricto, un antropoteísmo. En realidad, no se trata más que de la recuperación por el hombre de las cualidades objetivadas anteriormente en la divinidad, es decir, en suma, del paso de la alienación a la liberación.

Aunque Voegelin había insistido mucho sobre el momento joaquinista en el crecimiento del gnosticismo moderno en The New Science of Politics, no hay que pasar por alto este momento feuerbachiano, tanto para sí mismo como para su posteridad, entendiéndose la influencia considerable del autor de La Esencia del cristianismo en la doctrina de Marx y el giro radical que representan estos dos filósofos en la inmanentización del eschaton cristiano y, por lo tanto, en el crecimiento del gnosticismo o el paso de la antigua a la nueva gnosis hasta desembocar en el nihilismo. Aquí reside el aporte gomezdaviliano a la comprensión del mundo moderno y de sus ideologías mortíferas: «Muerto Dios, a los pobres titanes no les queda sino emprender la urbanización de la tierra» (2005b, p. 169).

Michaël Rabier

Doctor en Filosofía

Miembro asociado del LIPHA (Laboratorio Interdisciplinario de Estudios de lo Político Hannah Arendt)-Universidad París-Este.

Ograniczenie wiekowe:
0+
Data wydania na Litres:
22 października 2025
Objętość:
232 str. 5 ilustracji
ISBN:
9789585122260
Właściciel praw:
Bookwire
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