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Bernardo Olivera

Perspectiva e ideología de género

Olivera, Bernardo

Perspectiva e ideología de género / Bernardo Olivera. - 1a edición especial - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Talita kum Ediciones, 2019.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga

ISBN 978-987-4043-22-1

1. Aspectos Religiosos. 2. Perspectiva de Género. I. Título.

CDD 248.8081

© Talita Kum Ediciones, Buenos Aires, 2019

www.talitakumediciones.com.ar

editorial@talitakumediciones.com.ar

Primera edición, 1000 ejemplares, marzo de 2019

Segunda edición aumentada digital, mayo de 2019

Segunda edición aumentada, junio de 2019

ISBN: 978-987-4043-22-1

Diseño: Talita Kum Ediciones

Imagen de Tapa: Icono “Mujer vestida de sol” de Sergio Rivero, ocso

Hecho el depósito que prevé la ley 11.723

Reservados todos los derechos.

Queda rigurosamente prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, incluido el diseño de tapa e imágenes interiores, por ningún medio de grabación electrónica o física sin la previa autorización escrita de los titulares del “Copyright”, bajo las sanciones establecidas por la ley.

Digitalización: Proyecto451

Índice de contenido

Portadilla

Introducción

1. Evangelio para la mujer

Lo que Jesús creía

Dijo Elohim: a imagen y semejanza

Dijo Yahvé: ayuda adecuada

Conclusiones

Lo que Jesús obraba y enseñaba

Mensaje liberador

Seguimiento radical

Preferidas

Conclusiones

2. Hitos históricos

Simone de Beauvoir

Herbert Marcuse

Monique Wittig

John Money

Kate Millet

Shulamit Firestone

Pierre Simon

Organización de las Naciones Unidas

Masonería internacional

ONU - El Cairo, Beijing (y Ginebra)

Judith Butler

Paul Beatriz Preciado

Leonor Silvestri

Encuentro Nacional de Mujeres (Arg)

Gran Logia de la Argentina

3. Definición descriptiva

Distinciones

Principio básico

Anti-biológismo

Lenguaje

Consecuencias

Totalitarismo

Ocultismo

Rebelión

Agentes y aprovechados

Objetivos

Finalidades

4. Juicio crítico

Juan Pablo II (25-III-1995) - Evangelium vitae (Carta Encíclica)

Cardenal Joseph Ratzinger (Prólogo, 1971): filosofía del egoísmo

Juan Pablo II: (Memoria e Identidad, 2005): ideología del mal insidiosa y celada

Benedicto XVI (Curia Romana, 2006): funestas teorías

Benedicto XVI (Parlamento federal de Alemania, 2011): atentado contra la ecología del hombre

Benedicto XVI (Curia Romana, 2012): falacia profunda

Francisco (“Laudato si”, 2015): atentado contra la dignidad y amenaza contra la familia

Francisco (Amoris laetitia, 2016): cuidar la humanidad y no substituir al Creador

Francisco (Obispos Polacos, 2016): colonización ideológica

Conferencia Episcopal Española

Conferencia Episcopal Venezolana

Comisiones Episcopales de la CEA (2018): Distingamos: sexo, género e ideología

Congregación para la Educacion Católica: Varón y mujer los creó (2019)

5. Amenaza y oportunidad

Mecanismos impositivos y su desarticulación

Grupos de choque y fortaleza ante ellos

Control estatal de la educación y manifestaciones públicas en las calles

Grito de combate del feminismo radical y respuesta evangélica

Error antropológico y antropología integral basada en la ciencia y la fe

Slogan ridículo y sentido cristiano de la maternidad

Democracia formal y leyes justas

Feminismo ideologizado y nuevo feminismo cristiano

Oportunidades

6. Mujer vestida de sol

Relectura: Protoevangelio y Apocalipsis

Clave de lectura del mal

Justificación de una lectura mariológica

Contenido teológico amplio

Proyectos deshumanizadores

María Auxiliadora de los cristianos

Conclusión

Bibliografía

INTRODUCCIÓN

¿Existe Dios? Esta es una pregunta típicamente humana y de todos los tiempos. Las respuestas las han dado los ateos, los agnósticos y los creyentes. Muchos de estos últimos han mostrado la racionabilidad de su afirmación y compartido su fe como una buena noticia para todos los tiempos y latitudes.

¿Existe la Ideología de género? Esta es una pregunta más reciente y pedestre. Algunos niegan su existencia, la consideran un invento de los católicos que, combatiendo quijotescamente molinos de viento, impiden la emancipación femenina. (1) Otros afirman su existencia en cuanto corriente de pensamiento y acción en la que militan diferentes agentes con variados objetivos, aunque todos se encuentran en un mismo fin: la de-construcción de la cultura occidental hija del cristianismo. Me encuentro en este segundo grupo. Trataré de dar razón de mi postura.

La constatación de hechos nos ofrece explicaciones de los acontecimientos que vivimos, pero no nos enseña el sentido profundo de ellos. Los autores de los Evangelios, por el contrario, nos presentan no solo los hechos sino también su sentido, significación y designio divino. Por ejemplo: Jesucristo murió en la cruz por nuestros pecados. Que murió en la cruz, es un hecho del cual hay muchos testigos; por nuestros pecados, es el sentido del hecho que solamente los creyentes lo captan por la fe.

Se nos ha tratado de convencer de que lo “políticamente correcto” es excluir la visión de fe y la religión de los acontecimientos temporales y de este modo, se nos fomenta el divorcio entre la fe y la vida, este sigue siendo uno de los más graves errores de nuestra época (2). Procuraré evitar este escollo.

Las páginas que siguen testimoniarán la dimensión religiosa y teológica de la existencia. Se ubican, además, en el ámbito de las realidades terrenas y humanas. Aunque no desde una perspectiva científica y sociológica, sino desde el ojo de un observador que ama la vida y a todos los seres humanos, tal como existimos. Y que ha prestado un oído atento a variadas voces, de uno y otro lado de la “grieta”.

Nos ocupamos una vez más de la Ideología de género (3). La tarea no es sencilla debido a su vigencia en la hora actual, nos falta perspectiva y nos sobran experiencias. Se corre también el riesgo de combatirla sin comprenderla, de abrazarla desde la ignorancia o de considerar que se trata de algo que no nos incumbe, pecando así por irresponsabilidad y por omisión. Retomo y enriquezco, así lo espero, lo escrito hace apenas un año. Este es mi pequeño aporte de hoy.

Sin intención de ofender a nadie, tengo que decir que la Ideología de género implica una peculiar malicia, pues se trata de la corrupción de un bien. Hay corrientes feministas que poseen valores innegables (y lamentablemente no faltan machismos sexistas que las combaten). La Ideología de género, en su lucha contra el “patriarcado”, radicaliza los feminismos hasta anularlos, nos priva así a todos de sus beneficios. Daría la impresión de que esta ideología, en su lucha contra otros feminismos, se asemeja a cierta “falocracia” (4).

El Papa Juan Pablo II desde hace ya varios años, 1995, hablaba de la necesidad de elaborar un “nuevo feminismo”, decía así:

En el cambio cultural en favor de la vida las mujeres tienen un campo de pensamiento y de acción singular y sin duda determinante: les corresponde ser promotoras de un “nuevo feminismo” que, sin caer en la tentación de seguir modelos ‘machistas’, sepa reconocer y expresar el verdadero espíritu femenino en todas las manifestaciones de la convivencia ciudadana, trabajando por la superación de toda forma de discriminación, de violencia y de explotación. (…) Vosotras estáis llamadas a testimoniar el significado del amor auténtico, de aquel don de uno mismo y de la acogida del otro que se realizan de modo específico en la relación conyugal, pero que deben ser el alma de cualquier relación interpersonal. (5)

El Papa Juan Pablo parece haberse inspirado en la filósofa y santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein). Los artículos y escritos sobre la mujer, elaborados entre 1928 y 1932, son imprescindibles aún hoy día para comprender y elaborar un feminismo acorde a la fe cristiana. Su frase: “ninguna mujer es solamente mujer” nos recuerda, por contraste, a la feminista, también filósofa, Simone de Beauvoir, con su lema: “no se nace mujer sino que se llega a serlo”.

Este “nuevo feminismo” puede valerse de la “Perspectiva, categoría o teoría de género”. Se trata de una herramienta conceptual de análisis socio-cultural que muestra que las diferencias entre varones y mujeres no se dan solo por su determinación biológica, sino también por las diferencias culturales asignadas a unas y otros. Esta “teoría” ayuda a comprender que la vida de las mujeres y de los varones pueden modificarse en la medida en que no están determinadas por la naturaleza. Más específicamente, la aplicación de esta Perspectiva de género en los estudios sociológicos ayuda a discernir cómo se da la discriminación de la mujer y los medios para erradicarla. Se trata, en el fondo, de que toda persona humana sea tratada según su innata dignidad personal.

Pero, ¿qué es una ideología? La entiendo así: es una teoría que ha viciado sus principios introduciendo en su fundamento una falsedad, por eso es difícil defenderla racionalmente y para comunicarla hay que imponerla.

Digamos, como de paso, que algunas corrientes feministas radicales dicen precisamente eso respecto del “binarismo social y la “herterosexualidad matrimonial” de la cultura actual basada en la tradición cristiana. Nos dicen: es una ideología pues contiene principios falsos (hay formas no-binarias, más allá del binarismo heterosexual, de vivir el sexo y la sexualidad) y, además, busca implantar un biologismo y naturalismo exclusivista, mediante tradiciones y leyes que la imponen imperativamente, como en el caso del matrimonio civil entre un hombre y una mujer y la familia basada en la heterosexualidad parental.

Ahora bien, ¿qué entiendo por Ideología de género? Se trata de un fenómeno socio cultural, polifacético, dinámico, con múltiples objetivos según diferentes factores, pero que confluyen en un fin común: la de-construcción de la cultura occidental cristiana. En el fundamento de este fenómeno ideológico subyace una falsedad que distorsiona la realidad: el quehacer humano cultural suplantó a la naturaleza humana en su dimensión sexual binaria, varón y mujer. En otras palabras: no nacemos mujeres y varones sino que nos auto-construimos como tales. La cultura (género) ha suplantado a la naturaleza (sexo), la sociedad toma el lugar de la biología. La media verdad del necesario cultivo humano de nuestra naturaleza sexual se ha convertido en una verdad absoluta y excluyente, negadora y falsa, intolerante e impositiva.

Esta Ideología fue tomando forma a lo largo del tiempo gracias a diferentes “agentes”: pensadoras perspicaces, minorías segregadas, revolucionarios sociales, promotores de progreso, aprovechados y oportunistas. En definitiva, hemos negado al Creador jugando a la fabricación de nosotros mismos. Abrazamos la ecología, pero negamos nuestra naturaleza dada y recibida. Haciendo propio el decir de Eva, podemos parafrasear: la serpiente nos sedujo y comimos...

En palabras simples, la Ideología de género se ha “pasado de rosca”: se trata de la Perspectiva de género viciada en su origen y, en consecuencia, defendible solo mediante la imposición, la fuerza o la violencia. Ya no podemos hablar de “feminismo” ni de perspectiva. La herramienta de análisis se ha convertido en un instrumento totalitario y dictatorial. La injusta desigualdad ha sido subvertida, pero en el sentido contrario del precedente. La guerra de la mujer contra el varón ha comenzado. Y, a río revuelto, ganancia de pescadores. El astuto pescador que pesca más y mejor es el enemigo de la “naturaleza humana”, según diría san Ignacio de Loyola.

El discurso sobre el tema que me ocupa ha de encarar satisfactoriamente una cuádruple situación.

~ No siempre es sencillo combatir el error sin herir al equivocado.

~ Es también difícil ser, al mismo tiempo, simple como paloma y astuto como serpiente.

~ Es arduo, hasta el límite de lo imposible, dialogar con un(a) “monologista”.

~ Por último, es penoso y trabajoso discernir la cola del Maligno y sacarlo de su madriguera, evitando al mismo tiempo que alguien o algunos se sientan demonizados.

La única forma de salir airoso de la empresa es mirar a toda persona humana con respeto y amor, pidiendo a la Inmaculada y Santa María, Madre de Dios y de la Iglesia, que nos regale este don por conquistar.

Pongo, finalmente, las cartas sobre la mesa. En este librito –opúsculo, al decir de los antiguos– voy a abordar varios aspectos de la realidad que me ocupa, encuadrados por una introducción y conclusión. En esta Introducción planteo el tema y la perspectiva desde la cual lo abordo y, sobre todo, aclaro lo que entiendo inicialmente por Ideología de género. El camino temático que voy a seguir es el siguiente:

~ La “buena noticia” (cristiana) sobre la mujer.

~ Hitos personales, grupales y fácticos que confluyen en la Ideología de género.

~ Definición descriptiva, lenguaje, objetivos y agentes.

~ Juicio crítico según el Magisterio de la Iglesia.

~ De la amenaza a la oportunidad.

~ La Mujer vestida de Sol.

En la conclusión sintetizaré lo expuesto y profesaré mi fe y esperanza

1. Sobre este particular, ver el artículo de Ana Campoy “La extrema derecha quiere venderte una teoría sobre el sexo y el género que no existe” (bajado, el 20-IX-2019, de: https://qz.com/1012941la- extrema-derecha-quiere-venderte-una-teoria-sobre-el-sexo-y-el-genero-que-no-existe/). Y también: Henriquez, T. - Corral, H. “Chile y la ‘ideología de género’: ¿enemigo imaginario y lejano?”, Humanitas, Cuaderno 35, abril 2017, pp. 52-60.

2. Vaticano II, Gaudium et Spes, 43

3. Olivera, B. Armas Ocultas de Satanás, Buenos Aires, Talita Kum Ediciones, 2018, pp.15-17, 125-155, 159-161, 169-172.

4. Mazzinghi, G.M. “Historia del feminismo” (consultado, el 19-V-2019, en: https://www.academiadelplata.com.ar/contenido.asp?id=2750)

5. Juan Pablo II, Evangelium vitae 99.

Capítulo 1

EVANGELIO PARA LA MUJER

Toda antropología de sello cristiano ha de tomar a Jesús como punto de partida y modelo. El Unigénito de Dios encarnado nos enseña en qué consiste ser humano.

Lo que Jesús creía

Jesús era Judío, estaba inmerso en esa tradición religiosa. Conocía muy bien los relatos de la creación de todo lo existente, sobre todo, del ser humano.

Sabemos que estos relatos provienen de dos tradiciones diferentes separadas entre sí por varios siglos. El relato más antiguo (Gn 2-3), el de la tradición Yahvista, proviene del reino del sur y data de la época de la monarquía (ss. IX-VIII a. C.). El autor se vale del género literario mítico a fin de comunicar su mensaje: explica lo habitual y cotidiano mediante un relato que se ubica fuera de la historia; es decir, explica la historia desde la metahistoria. El relato más reciente (Gn 1), el de la tradición Sacerdotal, proviene de la época posterior al exilio en Babilonia (ss. VI-V a. C.). Finalmente, un grupo de sacerdotes y sabios laicos juntó este doble material a fin de elaborar un relato continuo al que juntaron su propia visión teológica, esto habría tenido lugar en el siglo IV, es decir entre el 400 y el 300 antes de Cristo.

Consultemos ahora estos textos antiguos y actuales al mismo tiempo. En ellos encontramos una respuesta a la pregunta que nosotros también hoy nos hacemos: la identidad específica de la mujer y su relación con el varón y viceversa.

Dijo Elohim: a imagen y semejanza

El primer texto que nos ocupa dice así: Dijo Elohim: “Hagamos al Adam a imagen nuestra, según nuestra semejanza, y dominen en los peces del mar, en las aves del cielo, en los ganados y en todas las alimañas, y en toda sierpe que serpea sobre la tierra.” Y creó Elohim al Adam a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó (Gn 1:26-27).

Intentemos una exégesis, siguiendo a los grandes maestros, de estos dos importantes versículos del Libro sagrado, buscamos comprender mejor lo que nos dicen los autores inspirados.

Hagamos al Adam:

- Dios crea al ser humano mediante la misma palabra con la que había creado todo el resto. Curiosamente, para la creación del ser humano el autor usa un plural, más que un plural mayestático parece ser un plural “deliberativo” (Cf. Gn 11.7; Sal 8:6; Heb 2:7). Adam es un nombre colectivo y está en singular: el Dios de Israel es el Dios de toda la creación, el Dios creador de todo ser humano, creador de la “humanidad”, creador del “terráqueo”.

A imagen nuestra, según nuestra semejanza:

- La diferencia entre la imagen y la semejanza es mínima: imagen (tsélem) significa imagen estructurada y con volumen; mientras que semejanza (demut) indica una realidad más abstracta, habría que traducirla por “similitud”, sirve para atenuar la materialidad de la imagen. El aspecto material del término imagen es algo tan concreto que el autor lo utilizará más tarde para referirse a Set, hijo de Adán (Gn 5:3). En la perspectiva del autor Sacerdotal el ser humano forma un todo del cual no se excluye el cuerpo.

Ser a imagen de Dios es una cualidad constitutiva del ser humano, varón y mujer. Por el hecho de ser imagen de Dios el ser humano es diferente tanto de Dios cuanto de los otros seres vivientes. La imagen coincide con la creaturidad humana, definida como totalmente “relativa” a Dios. Más concretamente, la imagen significa:

~ La apertura y la capacidad para encontrarse con Dios.

~ Que el ser humano no está subordinado a un fin ulterior (trabajar, procrear...), no es un medio o un instrumento, sino que es un fin en sí mismo.

~ Dios ha creado al ser humano para donársele y para que se le done.

~ La mutua relación entre el varón-esposo y la mujer-esposa es a imagen de la donación del mismo Dios.

Y dominen...:

- Si bien el nombre imagen estaba en singular, ahora el verbo está en plural: ¿quiénes han de dominar? El ser humano, varón y mujer, reciben la orden divina de dominar. Creados a imagen de Dios, él y ella, son sus virreyes respecto al resto de la creación (Cf. Sal 8:6-9).

Creó Elohim:

- En el AT Dios es el único sujeto del verbo crear; cuando se usa este verbo nunca se menciona una materia a partir de la cual Dios crea. La afirmación de la “creación a partir de la nada” aparecerá después en el segundo libro de los Macabeos (7:28).

Macho y hembra los creó:

- ¿Qué significa la diferenciación sexual, macho y hembra, en relación con la imagen de Dios?: la corporeidad y la sexualidad son usadas como metáforas para hablar de Dios y de su misterio; Dios se “refleja” en una imagen de corporeidad sexualmente diferenciada. Lo divino se revela en la comunión de dos personas diferentemente sexuadas. Y el proceso de “divinización” de la persona humana pasa por esta misma comunión.

El relato concluye con una bendición en referencia a la fecundidad y al sometimiento y dominio de todo lo creado. Tanto el varón cuanto la mujer son los destinatarios de la bendición y los sujetos de la fecundidad y el sometimiento (Gn 1:28).

El sentido general de Génesis 1:26-27 es claro. El varón y la mujer, creados conjuntamente a imagen de Dios, son sus virreyes en esta tierra: el virrey y la virreina gobiernan la tierra bajo la bendición divina. Uno y otro, gracias a su realidad sexuada, son relacionables y complementarios. De igual modo, por el mismo hecho de ser criaturas sexuadas, son reflejo de un Dios que es comunión y comunicación.

Dijo Yahvé: ayuda adecuada

El segundo texto, de origen más primitivo, dice: Dijo luego Yahvé-Elohim: “no es bueno que Adam esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada” (...) De la costilla que Yahvé Elohim había tomado de Adam formó una mujer y la llevó ante Adam. Entonces este exclamó: “Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada varona, porque del varón ha sido tomada”. Por eso deja el varón a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne (Gn 2:18, 22-24).

La preocupación del autor reside en explicar, de alguna manera, la diferencia entre el varón y la mujer, pero respetando al mismo tiempo la igualdad entre ellos. Valgan, una vez más, algunas precisiones exegéticas destinadas a una mejor comprensión de algunas palabras del presente texto.

Ayuda adecuada:

- La palabra ayuda (‘ézer) se emplea frecuentemente para designar una acción divina en cuanto acción salvadora (Ex 18:4; Dt 33:7, 26-29; Sal 33:20...). Es decir, la ayuda permite huir de una situación que pondría en serio peligro la existencia humana. El aspecto salvífico que denota el término implica una cierta superioridad o capacitación en un campo determinado.

- La ayuda es especificada con la palabra adecuada (kenegdó). El término néged denota estar frente a alguien, en presencia de él, a su lado; se refiere a una relación de reciprocidad, un “cara-a-cara”, denota un interlocutor. Frente a la soledad de Adam, que no es buena, Yahvé decide hacer un ‘ézer kenegdó, es decir: una presencia de reciprocidad y mutualidad. La creación de la ayuda adecuada:

~ Sitúa al ser humano ante la posibilidad de la comunicación, es así como se supera la soledad negativa.

~ Supone la alteridad para iniciar la comunión abierta a la comunidad.

~ Da lugar a la aparición del “otro”, del “interlocutor”.

~ La presencia de la mujer está destinada a sacar al varón de la soledad de muerte a fin de hacerlo vivir.

Esta sí:

- El Adam ya no solo puede dar nombres (Gn 2:19), sino que ahora puede expresarse verbalmente, hablar, exclamar: la primera palabra humana expresa inocencia, admiración y gratitud: ¡Esta vez sí! El motivo y razón de la separación y creación de la mujer es el gozoso placer del encuentro y unión de esta con el varón y de este con la mujer (la fecundidad de la relación es una razón posterior). Las palabras del varón ante la vista de la mujer son como el prototipo bíblico del Cantar de los cantares: la profundidad y la fuerza de esta primera y originaria emoción del varón ante la humanidad de la mujer, ante la feminidad del otro ser humano, son algo único e irrepetible. Estas palabras implican también una declaración de amor. Solo se puede hablar de enamoramiento cuando el amor ha sido declarado, la declaración manifiesta la donación de sí mismo.

Hueso de mis huesos y carne de mi carne:

- En la antropología bíblica, los huesos expresan un componente importantísimo del cuerpo y el cuerpo era considerado como manifestación exterior de la personalidad; en consecuencia, los huesos significan, por sinécdoque (pars pro toto), el ser humano (Sal 139, No desconocías mis huesos; Cf. Mt 16:17). La frase hueso de mis huesos se pueden entender como el “ser del ser”.

Esta será llamada varona, porque del varón ha sido tomada” (Gn 2:23).

- En la relación de comunión es posible nombrarse a sí mismo y nombrar al otro. Ahora el ser humano se distingue en su manera de ser: un mismo ser humano pero en dos modalidades diferentes. El que hasta ahora era el Adam (terráqueo), se convierte en varón (‘ish) cuando ve frente a él una mujer (‘ishá). El ser humano sale del anonimato y es ya capaz de identificarse: frente al otro, igual y diferente, nace la autoidentidad.

Por eso deja el varón a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne (Gn 2:24).

- ¿Qué significa dejar a su padre y madre cuando se trata del primer ser humano? La presencia del “otro” no solo hace posible la comunicación (el habla) y la autoidentificación, sino también la atracción del deseo que pone en movimiento para dejar un lugar seguro y conocido (padre y madre) para correr el riesgo de ir hacia... el otro. El Adam, que había experimentado un vacío que Dios rellenó con carne tiende hacia el otro –como varón hacia la mujer– para hacerse ambos una sola carne. “Una sola carne” implica la unidad en la totalidad: el compromiso fiel y amoroso que liga el uno al otro con todas las fibras del ser y de la existencia.

El Papa Juan Pablo comenta el corazón de este texto de esta forma: En la creación de la mujer está inscrito, pues, desde el inicio el principio de la ayuda: ayuda, mírese bien, no unilateral, sino recíproca. La mujer es el complemento del varón, como el varón es complemento de la mujer: mujer y varón son entre sí complementarios. La feminidad realiza lo “humano” tanto como la masculinidad, pero con una modulación diversa y complementaria (...) Solo gracias a la dualidad de lo “masculino” y lo “femenino”, lo “humano” se realiza plenamente. (6)

En el relato de la “caída” nos encontramos que la serpiente se dirige a la mujer y transforma mintiendo el precepto de Dios. Luego, esta ejerce un poder de persuasión sobre el varón. La consecuencia del engaño y desobediencia es que se les abrieron a ambos los ojos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; peor aún, dice el Adam: “tuve miedo, porque estoy desnudo, por eso me escondí”. La vergüenza, la división y la desobediencia ocupan el lugar de la armonía, la comunión y la inocencia. A causa del pecado el varón y la mujer deben reconstruir con fatiga el significado del recíproco don desinteresado. Y es así como entran en el mundo las mutuas acusaciones y la maldición. Pero todo no está perdido; en la misma experiencia de la muerte se ubica la promesa de la victoria: Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar (Gn 3:1-19).

Conclusiones

Todos los elementos antropológicos constitutivos de adam (alma, aliento de vida, polvo, carne) pertenecen por igual al varón y a la mujer. Se trata de un ser creado limitado que recibe la vida. Todo se inscribe en un nudo de relaciones: con Dios, relación de criatura; con la tierra, relación de “agri-cultura”; con los animales, relación de dominio; con el otro, relación de comunión recíproca.

La mujer está ante el varón en un cara a cara de igualdad de naturaleza (tomada de la costilla) pero al mismo tiempo diferente (construida): ella suscita la palabra de admiración, la atracción y la apertura.

El ser profundo y la tarea de la mujer en relación con el mundo es idéntica al varón, la única diferencia existente reside en la corporeidad y es de orden biológico: la diferencia biológica no es causa de ninguna diferencia en la función social, aunque sí será diferente el “modo” de desempeñar dichas funciones sociales.

El cuerpo de la mujer, cuerpo construido y cuerpo imagen, es algo que también la especifica en relación con el varón: y no solo como destino biológico a la maternidad sino como un cuerpo portador del sentido de lo femenino. Es decir, las diferencias corporales que manifiestan la complementariedad remiten a un “yo” abierto a un “tú”, es decir, complementario en la unidad.

Pero el pecado de origen rompió la armonía que existía en la creación (Gn 3:1-20). La desnudez feliz se convierte en una desnudez vergonzosa (Gn 2:25; 3:7, 10), signo de deshumanización. Ni una ni otro son ya una “ayuda adecuada”, todo lo contrario. A la culpa sigue el castigo y al castigo, la esperanza: enemistad pondré entre ti y la mujer; entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar. (Gn 3:15).

En este pasaje del libro de Génesis, conocido como “Protoevangelio”, la tradición cristiana ve un anuncio del “Nuevo Adán” (I Cor 15:21-22) que, con su obediencia hasta su muerte en cruz, repara sobreabundantemente la desobediencia original. Además, muchos Padres y Doctores de la Iglesia ven en la mujer mencionada en el Protoevangelio a la Madre de Cristo, María, como “Nueva Eva”. Ella ha sido la que –la primera y de una manera única– se benefició de la victoria sobre el pecado lograda por Cristo: fue preservada de toda mancha de pecado original y, durante toda su vida terrena, por una gracia especial de Dios, no cometió ninguna clase de pecado. (7)

Lo que Jesús obraba y enseñaba

En este mismo ambiente cultural y religioso, pocos siglos más tarde, nos encontramos con Jesús de Nazareth, Mesías e Hijo de Dios. Su postura ante el tema que nos ocupa no deja resquicio a la duda; Jesús remite al plan original de Dios Yahvé y deja de lado las distorsiones producidas por el pecado y el paso de los siglos:

¿No habéis leído que al principio el Creador los hizo varón y mujer, y dijo, por eso dejará el hombre al padre y a la madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne? (Mt 19:3ss.).

Estas palabras, referentes al divorcio, se oponen a la práctica corriente del judaísmo rabínico. Jesús establece con claridad que lo bueno y hermoso es que la mujer sea compañera igualitaria e indisoluble del varón y no mera procreadora de hijos para un marido de quien depende como una sierva de su señor. ¡La dureza de corazón de los varones había desvirtuado el plan original del Dios Creador! (Mc 10:5). La reacción de los discípulos muestra lo revolucionario de las palabras de Jesús: Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no conviene casarse (Mt 19:10).

No hay duda de que la Buena Noticia proclamada por Jesús está dirigida a todos sin distinciones. Pero también nos parece que este anuncio liberador fue mejor acogido y comprendido por las mujeres que por los varones. Esta afirmación se basa sobre dos presupuestos: el compor-tamiento de Jesús en relación con las mujeres y el seguimiento incondicional de ellas.

Mensaje liberador

Si analizamos los comportamientos de Jesús en relación con las mujeres llegaremos a la siguiente conclusión: Jesús es totalmente coherente con el plan original de Dios sobre la pareja humana; por eso, revoluciona radicalmente la doctrina y praxis cultural y religiosa judía de sus contemporáneos. Esta transformación liberadora se da en los dos ámbitos principales de la existencia humana. Basten como prueba unos pocos textos leídos con ojos femeninos, casi diría, con ojos de Iglesia:

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Ograniczenie wiekowe:
0+
Data wydania na Litres:
15 listopada 2024
Objętość:
130 str. 1 ilustracja
ISBN:
9789874043221
Właściciel praw:
Bookwire
Format pobierania:

Podobne książki