Czytaj książkę: «Armas ocultas de Satanás»

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Bernardo Olivera

ARMAS OCULTAS DE SATANÁS

Ocultismo y Cristianismo

Olivera, Bernardo

Armas ocultas de Satanás : ocultismo y cristianismo / Bernardo Olivera. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Talita kum Ediciones, 2019.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-4043-13-9

1. Ciencias de la Religión. I. Título.

CDD 201.613

© Talita Kum Ediciones, Buenos Aires, 2018

www.talitakumediciones.com.ar

editorial@talitakumediciones.com.ar

Primera edición, 1000 ejemplares, noviembre de 2018

Primera edición, digital, marzo de 2019

ISBN: 978-987-4043-13-9

Diseño: Talita Kum Ediciones

Imagen de Tapa: Icono “Armas ocultas de Satanás” de Sergio Rivero, ocso

Hecho el depósito que prevé la ley 11.723

Reservados todos los derechos.

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Digitalización: Proyecto451

Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios (Hech 20:28).

Que nadie os engañe con vanas razones, pues por eso viene la ira de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos. Porque en otro tiempo fuisteis tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor (Ef 5:6-8).

Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia de una filosofía fundada en tradiciones humanas, según los elementos de este mundo, y no según Cristo (Col 2:8).

La fe católica de muchos pueblos se encuentra hoy con el desafío de la proliferación de nuevos movimientos religiosos, algunos tendientes al fundamentalismo y otros que parecen proponer una espiritualidad sin Dios (Papa Francisco, Evangelii gaudium 63)

Índice de contenido

Portadilla

Introducción

1. Superstición, adivinación y magia

Religión

Superstición

Adivinación

Magia

Juicio condenatorio

2. Espiritismo

Espiritismo científico

Espiritismo umbandista

Espiritismo de la Nueva Era

Espiritismo doméstico

Valoración crítica

3. Cultos afroamericanos

Elementos comunes

Santería

Vudú

Candomblé

Umbanda

Quimbanda

Evaluación y respeto

4. Masonería

Historia

Identidad

Organización

Influencia

Luciferismo

Incompatibilidad y condena

5. Nueva era

Historia

Identidad

Organización

Influencia

Discernimiento y condena

6. Ideología de género

Historia

Identidad

Juicio crítico

Conclusión

Apéndice 1

Programa político de la ideología totalitaria de género

Apéndice 2

Distingamos: Sexo, género e ideología

Perspectiva de género

La ideología de género

Bibliografía

INTRODUCCIÓN

Los humanos somos seres relacionales, estamos religados unos con otros y, sobre todo, con Aquel que nos dio el ser y la existencia. La religación con Dios es constitutiva de nuestro ser. Somos religiosos por naturaleza. Por eso, cuando no creemos en Alguien, creemos en algo. Es que nuestro deseo e inteligencia nos proyectan y religan más allá de nosotros mismos.

La ciencia y la tecnología pretendieron y pretenden erradicar la religión. No lo han logrado ni lo lograrán. Tendrían que desaparecer también los científicos y los técnicos. Ellos también, a su modo, son “religiosos”.

Este libro está destinado a los creyentes. Parte de un presupuesto revelado que solo se recibe con fe: la existencia de Satanás y sus huestes, ángeles caídos y rebeldes a Dios. (1)

La existencia de Satanás y su obrar es un dato revelado y de fe que no hay que empequeñecer ni agrandar. Quien lo minimiza, no lo tiene en cuenta o lo ignora. Quien lo maximiza, le da una importancia que no tiene. Los creyentes en Jesucristo confesamos que Él es el Hijo unigénito del Padre, Dios de Dios, hecho hombre por nuestra salvación. En efecto, su muerte y resurrección vencieron a la muerte, al mal y al Malo.

Desde una mirada benevolente, este libro puede ser considerado como una “teología de la historia presente”. Si es que es posible hacer historia del presente. Si no lo fuera, entonces este libro, valga la osadía, sería una “revelación profética” del hoy que vivimos o una “crónica apocalíptica” del presente.

La historia nos enseña muchas lecciones, entre tantas, esta: cuando en el mundo occidental y cristiano decrece la fe aumenta el “ocultismo”. Estamos en un momento de merma o disminución, por lo tanto, de crecimiento o acrecencia.

Debido al descenso que acabamos de nombrar, proliferan las sectas, cristianas o pseudo cristianas, sincretistas o paganas, los cultos y ritos de diferentes procedencias, el espiritismo que pretende comunicarse con entidades del más allá, la superstición como forma de religiosidad alternativa que ocupa el lugar de la religión mayoritaria. Estamos en un tiempo de descristianización cultural y social, paulatino surgimiento de un neopaganismo, emergencia de ideologías antivida y movimientos sincretistas, agnósticos o panteístas... Hasta las mismas asociaciones secretas se manifiestan más abiertamente. Y todo parece teledirigido por manos ocultas.

En este libro hablaré de “ocultismo” a fin de referirme a toda forma de creencias, prácticas, esoterismos, cultos, religiosidades alternativas... Esto conviene al contexto en el que quiero ubicarme: la demonología y el satanismo como explicación última, oculta y velada, a veces manifiesta, de lo que estamos viviendo en estos momentos de nuestra historia.

La palabra ocultismo proviene del término latino occultus, hace referencia a realidades que están escondidas y que son secretas, por lo mismo, resultan misteriosas. De esta concepción del vocablo se desprenden estas características elementales: el ocultismo trata de cosas secretas, se refiere a realidades que parecen depender de poderes que superan nuestra vida sensitiva, tiene que ver con fuerzas espirituales y/o preternaturales, se vale de mediaciones humanas, sean estas conscientes o no de ser instrumentalizadas.

Es decir, en esta obra utilizo el término ocultismo en forma genérica, como un gran paraguas que cobija varias otras realidades extrañas y contrarias al Reinado del Dios de Jesucristo en la historia humana.

El ocultismo, en última instancia, está al servicio del reinado de Satán. Es, además, totalmente diferente del culto de veneración que los cristianos tributamos a los santos y a los ángeles, ellos son miembros del Reino de Dios y solo buscan acercarnos a Él. A los santos los invocamos, y a los malos espíritus, algunos los evocan. Comenzamos ahora a entender el título del presente libro: Armas ocultas de Satanás.

Las doctrinas y prácticas ocultistas son muchas y dependen de los diferentes contextos culturales y de las diversas épocas históricas. No obstante, podemos enumerar las siguientes: la magia, el espiritismo, la brujería, la adivinación, la astrología, la quiromancia, la cartomancia, la oniromancia, la necromancia, la güija, el horóscopo y toda suerte de artificios para conocer y dominar el futuro a fin de adquirir poder y controlar a los demás. En este parcial elenco podemos incluir también a las “religiones” o cultos afroamericanos, tales como: la Santería, el Vudú, el Candomblé, la Umbanda, la Quimbanda, la Macumba... con sus prácticas espiritistas de consulta a los difuntos y el culto a los “espíritus” y a los dioses. Y agregar igualmente corrientes de pensamiento, ideologías, sectas, asociaciones esotéricas y secretas que conspiran contra el ser humano, el cristianismo y la Iglesia de Dios.

Llama la atención el creciente número de personas que se dedican al ocultismo en sus diferentes formas. Nuestra sociedad secularizada, pese a sus alardes de autosuficiencia, no ha desterrado ni a las religiones ni a los ritos ocultistas. La tecnología parece estar también al servicio de estos últimos. El ocultismo pretende solucionar los problemas de la vida y ofrece falsamente: poder, saber, placer, salud, amor, dinero... El Cristianismo, por el contrario, acompaña y sostiene en las dificultades cotidianas y encamina hacia una vida eterna y bienaventurada.

La Palabra de Dios, consignada en las Sagradas Escrituras, es taxativa respecto al ocultismo en muchas de sus diferentes formas o manifestaciones. Todas estas prácticas y doctrinas, y muchas otras más, alejan del culto absoluto debido a Dios; en consecuencia, son una grave violación del Primer Mandamiento: al Señor tu Dios adorarás y solo a Él darás culto (Mt 4:10).

El motivo por el cual la tradición judeocristiana se opone sin reservas a toda forma de ocultismo es muy sencillo: esas prácticas ofenden a Dios y abren portales a la acción de Satanás y, aún más, son su arma secreta para combatir a los redimidos por Jesucristo, es decir, a la Iglesia. Satán pretende que los adoradores del verdadero y único Dios se conviertan en adoradores que rindan culto a su diabólica persona.

Muchas doctrinas y prácticas ocultistas son un arma secreta, ocasional e indirecta de Satán para separarnos de Dios y hacernos “ciudadanos” de su reino. Santo Tomás de Aquino lo expresa así:

Ocasionalmente y por vía indirecta, el demonio es causa de todos nuestros pecados, en cuanto indujo al primer hombre a pecado, a causa del cual la naturaleza quedó tan viciada, que todos estamos inclinados a pecar. Pero esta causalidad es como la de quien seca los maderos para que luego ardan más fácilmente. (2)

No obstante, claro está, algunas otras prácticas apelan directamente a la ayuda de Satanás. En estos casos, este las utiliza para combatir abierta y descaradamente a los creyentes y a la Iglesia de Dios.

El Padre de la mentira (Jn 8:44) es asimismo el maestro de la ambigüedad y del descaro. Un buen ejemplo de esto es la conocida canción de los Rolling Stones “Sympathy for the Devil”, puesta en escena en 1968, oculta por sus intérpretes durante algunos años, y vuelta a aparecer más recientemente. Su letra, prestemos atención al estribillo, dice así:

Por favor, permítame presentarme

soy un hombre de riquezas y buen gusto

ando rondando desde hace muchos años

he robado el alma y la fe de muchos hombres.

Yo estaba allí cuando Jesucristo

tuvo su momento de duda y dolor

y me aseguré por los infiernos

que Pilatos se lavara las manos y sellara su destino.

Encantado de conocerte

espero que sepas mi nombre.

Pero lo que te desconcierta es

la naturaleza de mi juego.

Estaba cerca San Petersburgo

cuando vi que había llegado el cambio.

Maté al zar y a sus ministros.

Anastasia grito en vano.

Conduje un tanque, tenía el rango de general

cuando estalló la guerra relámpago (Blitzkrieg)

y los cuerpos hedían.

Encantado de conocerte

espero que sepas mi nombre.

Pero lo que te desconcierta es

la naturaleza de mi juego.

Miré con alegría mientras vuestros reyes y reinas

luchaban durante diez décadas por los dioses que inventaron.

Grité: “¿Quién mató a los Kennedy?”

Cuando después de todo

fuimos tú y yo.

Por favor, permítame presentarme

soy un hombre de riquezas y buen gusto.

Tendí trampas a los trovadores que murieron

antes de llegar a Bombay.

Encantado de conocerte

espero que sepas mi nombre.

Pero lo que te desconcierta es

la naturaleza de mi juego.

Al igual que cada policía es un criminal

y todos los pecadores santos

y cara o cruz es lo mismo,

llámame simplemente Lucifer.

Necesito cierto freno

así que si me encuentras,

ten cortesía, un poco de simpatía y cierta exquisitez.

Usa tu bien aprendida educación

O haré que tu alma se eche a perder.

Encantado de conocerte

espero que sepas mi nombre.

Pero lo que te desconcierta es

la naturaleza de mi juego.

En efecto, lo que desconcierta es la naturaleza de su juego, sus artimañas y taimerías, su doblez y oculta malicia, su falsedad y relativismo. Para colmo, Satanás puede presentarse también como ángel de luz: Lucifer.

La pregunta que subyace a este libro es la siguiente: ¿cómo actúa en nuestros días el Príncipe de este mundo (Jn 12:31; 14:30; 16:11; Cf. II Cor 4:3-4), oculto y encubierto en el misterio de impiedad, potenciando su influjo... (II Tes 2:3-12)?

Un inicio de nuestra respuesta creyente es esta: muchos cultos, prácticas, doctrinas, ideologías, instituciones, sectas, corrientes de pensamiento... pueden ser, y tantas veces son, armas ocultas de Satán que pretende subyugarnos como esclavos de su reino. Las primeras víctimas, claro está, son los adeptos, practicantes y discípulos de estos grupos e instituciones. Pero esto no queda aquí, también muchos cristianos son atraídos o arrastrados hacia lo falso y oculto. Sería una traición no proclamarles a unos y a otros la buena noticia de la Resurrección del Señor Jesús.

En este contexto me vienen a la memoria una palabra proféticas de San Juan Pablo II, las encontramos en su obra “Memoria e Identidad”:

Después de la caída de los sistemas construidos sobre las ideologías del mal (el nazismo y el comunismo marxista) cesaron de hecho en esos países las formas de exterminio apenas citadas. No obstante, se mantiene aún la destrucción legal de vidas humanas concebidas, antes de su nacimiento. Y en este caso se trata de un exterminio decidido incluso por parlamentos elegidos democráticamente, en los cuales se invoca el progreso civil de la sociedad y de la humanidad entera. Tampoco faltan otras formas graves de infringir la ley de Dios. Pienso, por ejemplo, en las fuertes presiones del Parlamento Europeo para que se reconozcan las uniones homosexuales como si fueran otra forma de familia, que tendría también derecho a la adopción. Se puede, más aún, se debe, plantear la cuestión sobre la presencia en este caso de otra ideología del mal, tal vez más insidiosa y celada, que intenta instrumentalizar incluso los derechos del hombre contra el hombre y contra la familia. ¿Por qué ocurre todo esto? ¿Cuál es la raíz de estas ideologías postilustradas? La respuesta, en realidad, es sencilla simplemente porque se rechazó a Dios como Creador y, por ende, como fundamento para determinar lo que es bueno y lo que es malo. (3)

Cabe preguntarse: ¿a qué se refiere el Papa cuando habla de “otra ideología del mal más insidiosa y celada”? La respuesta es hoy día fácil de dar: la Ideología de género, que se disfraza de “perspectiva” o teoría. Arma oculta de Satanás de patética actualidad, instrumento de poder que no derrama sangre humana sino que lava los cerebros y cambia la mentalidad.

Pero, como toda ideología, debido a su intrínseca falsedad, así como nació, morirá. Pero, ¿por qué permite Dios el azote de este mal? El mismo San Juan Pablo II nos ofrece una respuesta:

En determinadas circunstancias de la existencia humana parece que el mal sea en cierta medida útil, en cuanto propicia ocasiones para el bien. ¿Acaso no fue Johann Wolfgang von Goethe quien calificó al diablo como: “una parte de esa fuerza que desea siempre el mal y que termina siempre haciendo el bien? (...) Un bien que, en definitiva, tiene su fuente únicamente en Dios. Solo Dios es el Bien. El límite impuesto al mal se ha incorporado a la historia del hombre (...) por medio de Cristo (...) De hecho ¡solo en Él todas las naciones y la humanidad entera pueden cruzar el umbral de la esperanza! (4)

El Santo Padre ha citado a un clásico de la literatura universal. Resulta interesante conocer el contexto de la cita. Helo aquí en versión poética tratando de ser más fiel al original alemán:

Fausto

En vosotros, el nombre claramente,

lo que sois nos anuncia:

todo está averiguado

cuando Luzbel, espíritu malvado,

padre de la mentira se os anuncia.

¿Quién eres?

Mefistófeles

Una parte de esa fuerza

que el bien siempre produce

cuando solo en el mal siempre se esfuerza.

Fausto

¡No sé a qué tal enigma nos conduce!

Mefistófeles

Yo el Espíritu soy que siempre niega

y con razón, pues todo cuanto llega

en el mundo a nacer, no vale nada;

y mucho mejor fuera,

que nada en él naciera.

Lo que en su pensamiento,

perdición o pecado llama el hombre

aquello a que vos dais, de mal, el nombre,

es mi propio elemento. (5)

Dejando de lado cualquier juicio condenatorio de las personas, nuestro interés se centra en desenmascarar al enemigo y recordar siempre que: Dios nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo querido, en quien tenemos la redención, el perdón de los pecados. Vivid como hijos de la luz y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien, denunciadlas (Col 1:13-14 y Ef 5:8-11).

Siendo imposible presentar todas las doctrinas, formas y rituales del ocultismo, expondré al menos algunos. En lo que sigue abordaremos: la Superstición-Adivinación-Magia, el Espiritismo, las Religiones Afroamericanas, la Masonería, la Nueva Era (New Age) y la Ideología de Género. Lo que más me interesa es la respuesta cristiana a todas estas realidades, en cierta medida y forma, ocultas y engañosas. La Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia nos ayudarán a alumbrar la tenebrosidad de la confusión.

1. Para una “demonología” desde el punto de vista bíblico, espiritual, teológico y pastoral, ver: Olivera, B., Líbranos del Malo, Buenos Aires: Talita Kum Ediciones, 2018.

2. Santo Tomás, Suma Teológica, I-II, c.80, a.4.

3. Juan Pablo II, Memoria e Identidad, Buenos Aires: Planeta, 2005, 3.º ed., pp. 24-25.

4. Ídem, Ibíd., pp. 29-30.

5. Johann Wolfgang Goethe, Fausto (Parte I, escena III), Edición de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 2003, pp. 105-106, traducción de: Manuel Antonio Matta Goyonechea (1826-1892).

Capítulo 1

SUPERSTICIÓN, ADIVINACIÓN Y MAGIA

Religión

El discurso sobre las supersticiones ha de ser precedido por una palabra sobre la virtud de la religión. Se podría pensar que la virtud de la religión está pasada de moda. Más aún en un mundo secularizado. Pero la religión, como respuesta a la llamada divina, por medio de ritos encarnados en una cultura, es un fenómeno universal y permanente. Humanamente hablando se trata de una forma de justicia debida a Dios, creador, providente y remunerador.

Los motivos que animan y fundamentan este culto y el cultivo de la relación con Él son dos:

 Por parte de Dios: debido a su inmensa grandeza, manifestada como Creador, el culto es el reconocimiento de su omnipotencia manifestada en la creación.

 Por parte nuestra: el culto es la aceptación agradecida de su grandeza, lo cual nos lleva a reconocer que nuestra vida es don de Dios y que a Él retornaremos al fin de esta vida.

En cuanto cristianos, hemos de agregar que el culto debido a Dios ha de estar informado por las virtudes teologales. Nosotros damos culto a Dios con la fe, la esperanza y la caridad. Estas tres virtudes nos conducen a adorar, agradecer, pedir, desagraviar... a Dios. Esto, a su vez, nos lleva a la entrega amorosa y misericordiosa al prójimo. El sacrificio que más agrada a Dios es aquel que proviene de nuestra devoción y es de mayor utilidad para los demás, creados a imagen y semejanza de Dios.

La triple etimología clásica del término religión nos ayudará a comprender aún más hondamente su relación con la vida humana. Recordemos que la etimología de una palabra nos presenta la raíz de dónde procede el significado (aunque no siempre etimología y significado se identifican):

~ Re-ligare (atar): somos y estamos unidos a Dios.

~ Re-eligere (re-elegir): somos continua elección de Dios.

~ Re-legere (re-leer): nuestra inteligencia nos permite entender la realidad desde Dios.

La religión, en cuanto virtud, se expresa por medio de actos interiores y exteriores. El primer acto interior de esta virtud es la devoción. El devoto se ofrece a Dios a fin de complacerLe cumpliendo su Voluntad. De aquí nace la oración, como actividad básica del devoto. La oración, a su vez, vivifica todo otro acto exterior de culto, público y privado, litúrgico o no. El culto cristiano, verdadero y auténtico, siempre es fecundo en obras de misericordia en favor del prójimo.

Superstición

Teniendo presente lo recién dicho, podemos ahora afirmar que la superstición es el uso indebido de la religión. ¿Por qué indebido? Por cuatro motivos principales: lo que se hace no se ordena de suyo a la gloria de Dios; además, no ayuda para elevar la mente hacia Él ni sirve para moderar y encauzar los deseos desordenados; no es causa de ningún tipo de amor y servicio al prójimo, creado a imagen de Dios; por último, se opone a lo instituido por Dios y por la Iglesia, y hasta puede oponerse a las sanas costumbres reconocidas por todos.

Quien rinde culto a la materialidad de una imagen determinada, sin referirse a la realidad que la imagen representa, rinde un culto supersticioso y hasta idolátrico. La idolatría es una forma de superstición. ¡El culto a la imagen ha de dirigirse al original!

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice a este respecto:

La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es caer en la superstición (2111).

Es decir, la superstición atribuye a criaturas poderes que no poseen. Esta atribución presupone la existencia de un poder paralelo o contrario a Dios y la confianza en esta fuerza oculta. Por último, lleva a la invocación tácita o expresa de dicho poderes.

La superstición doctrinal admite el poder extraordinario de algunos seres creados; la superstición práctica, por el contrario, solo la afirma mediante los mismos actos supersticiosos.

En nuestros días y en nuestro contexto socio-religioso y cultural, la superstición designa todo un conjunto vasto y complejo de prácticas, gestos, comportamientos religiosos y profanos que desafían a la razón y al sentido común. Por eso podemos hablar en plural y referirnos a “supersticiones”.

Algunas veces las supersticiones nacen espontáneamente del pueblo, otras veces se originan y comunican desde grupos esotéricos y, también hay que decirlo, no faltan supersticiones que son propagadas por vividores y embusteros que lucran con ellas.

Cuando las supersticiones se refieren a fuerzas ocultas y misteriosas de la naturaleza, que superan las leyes naturales conocidas, estamos en el ámbito natural. Otras veces se relacionan con el mundo de los demonios y de los muertos, hemos pasado a un orden preternatural. Finalmente, pueden referirse al orden sobrenatural, pero en una forma indebida, esperando efectos extraordinarios de la gracia de Dios. Ejemplos de todo esto se encuentran en ciertas formas de adivinación, magia, descabelladas observancias y rituales irracionales...

Todos hemos recibido alguna vez una invitación para participar en “cadenas de oración” cuya repetición inin-terrumpida garantiza su efecto. O, peor aún, el contenido de dichas oraciones de petición rosan el ridículo o el sentido común. En algunos casos extremos, vienen acompañadas con devociones de mal gusto, tales como: a la cabellera de la Virgen María o a la espada de San Pablo. Y qué decir, cuando prometen una infalibilidad total en relación con la salud y la felicidad, pero condicionada al absoluto secreto respecto a los demás. ¡Puras supersticiones!

Cuando el creyente católico suplanta a Dios por sus santos, ha caído en el ritualismo, venera en exceso objetos sagrados y acompaña su fe con creencias como estas:

~ pasar por debajo de una escalera trae mala suerte;

~ casamiento seguro para quien le cae en su cabeza el corcho de una botella de sidra recién abierta;

~ cruzarse con un gato negro trae mala suerte;

~ una pata de conejo como llavero trae buena suerte;

~ tirar el salero sobre la mesa presagia una desgracia;

~ abrir el paraguas dentro de la casa causa mala fortuna;

~ una herradura sobre el marco de la puerta aleja el mal;

~ tocar madera intercepta una eventual desgracia;

~ no hay que casarse o embarcarse un martes trece...

Entonces, cuando esto sucede, se comprende que el hermano evangélico protestante diga que el catolicismo es supersticioso.

Las supersticiones falsamente religiosas, se expresan por medio de talismanes, amuletos, fetiches a los que se les atribuye un poder maravilloso, que suplanta la gloria debida a Dios. El trasfondo religioso del ser humano, expresado algunas veces en formas de credulidad enfermiza, da lugar a estos fenómenos.

La superstición tiene dos hijas predilectas, ambas llevan los genes de su madre, se llaman: adivinación y magia. Los magos y adivinos, junto con quienes acuden a ellos, son supersticiosos.

Adivinación

La adivinación y la magia están estrechamente unidas: la primera trata de conocer el futuro; la segunda, modificarlo. El Mago y el Adivino suelen ir asociados o confluir en una misma persona.

Un mago y un adivino no son lo mismo que un carismático y un profeta. Los dos primeros dicen poseer habitualmente poderes superiores al ordinario de los mortales. Los dos últimos son poseídos temporalmente por una fuerza divina para cumplir una misión.

La incertidumbre del futuro y la curiosidad por conocerlo, a fin de controlarlo, da lugar a esa forma peculiar de superstición que llamamos adivinación. La adivinación es la pretensión de predecir acontecimientos futuros por medio de signos, no importa si estos acontecimientos dependen de la libertad humana.

Reparemos que las palabras mismas: adivinación y adivino, hacen referencia al mundo de lo “divino”. Se los llama “adivinos” pues usurpan un derecho divino (el conocimiento del futuro contingente) y fingen estar llenos de Dios y rebosar divinidad.

Las mediaciones y signos utilizados por el adivino son muchos, los ejemplos abundan en Grecia y en Roma. Veamos algunas mediaciones que estaban presentes en el pueblo de Israel.

 En relación con la naturaleza: astrología (Is 47:13), aeromancia (II Sam 5:24)...

 En relación con los animales (I Sam 6:7-9): hepatocospía (Ez 21-26)...

 En relación con objetos: hidromancia (copas) (Gn 44:5), belomancia (flechas: Ez 21-26; II Rey 13:14-19); bastón (Os 4:12), cleromancia (dados: Jos 7:17-18; I Sam 10:19-21; Jos 14:2; 18:1-21,40)...

Además de las mediaciones recién mencionadas, hay otras formas de adivinación, algunos especialistas las llaman “intuitivas”, por ejemplo:

 Oniromancia (sueños: Gn 20:3; 28:11-16; 37; 40; 41; Juec 7:9-15; I Rey 3:5; Dn 2:27-28...).

 Necromancia (difuntos: Dt 18:9-11; I Sam 28:3-25; II Rey 21:8; Is.8:19; 65:4).

 Oráculos o respuestas divinas comunicadas por un intermediario en un lugar sagrado, relacionados con: elección de monarcas (I Sam 8), guerra (I Sam 14:36-37; II Sam 5:19), enfermedades (Is 38:1-8), desgracias (II Sam 21-1ss; 24:1ss), viajes (Jc 18:5-6; II Sam 2:1).

Los Israelitas que no tuviesen especial formación religiosa consideraban la adivinación no solo como imprescindible, sino también buena y necesaria. Pero la religión oficial de Israel se mueve, como enseguida veremos, en otro registro.

La pretensión del adivino es falsa, la adivinación es una mentira supersticiosa, sea porque el adivino se engaña a sí mismo o porque juega con la credulidad ajena. Más grave aún, al intentar imitar las profecías auténticas, la adivinación resulta ser una falsificación impía. Por este motivo, tomando en serio su moralidad, es un pecado grave contra la virtud de la religión. La Biblia ha siempre condenado a los adivinos y embusteros, hasta nos dice que tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda, es decir, eterna (Apo 21:8).

Sucede algunas veces que la mano del Diablo se descubre empuñando el arma con la que pretende atacar ocultamente. El carisma de discernimiento ayuda en este combate. Esta gracia y acontecimiento queda bien ilustrado en el encuentro de San Pablo con la esclava poseída por un espíritu pitón, o sea, de adivinación. Lo que decía el espíritu era verdad, hacía ganar mucho dinero a sus amos. Pero Pablo le hizo el bien de liberarla, aunque luego tuvo que sufrir las consecuencias de la obra buena y misericordiosa: azotes y cárcel (Hech 16:16-24).

Ya hemos visto que las mediaciones usadas por los adivinos son muchas. Quizás las más comunes en nuestro medio son: los astros (astrología), los dados (cleromancia), las cartas (cartomancia), las líneas de las manos (quiromancia), los sueños (oniromancia), los difuntos (necromancia)...

La astrología, que pretende conocer la suerte venidera en los astros, es una forma muy antigua de superstición adivinatoria. Nada que ver, por supuesto, con la astronomía científica, ni con la cierta influencia indirecta que puedan ejercer las estrellas y astros sobre la conducta humana, respetando siempre la libertad.

Ograniczenie wiekowe:
0+
Data wydania na Litres:
15 listopada 2024
Objętość:
180 str. 1 ilustracja
ISBN:
9789874043139
Właściciel praw:
Bookwire
Format pobierania: