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ARIEL DEMAESTRI L.

Hollow Code


Ariel Demaestri L.

Hollow Code / Ariel Demaestri L.. - 1a ed - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.

300 p. ; 21 x 15 cm.

ISBN 978-987-87-1357-1

1. Conflictos Bélicos. I. Título.

CDD A863

EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA

www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723 Impreso en Argentina – Printed in Argentina

CAPÍTULO 1
Y un día inició todo

Es 2016 en la Prefectura de Saitama, Japón, y han pasado más de siete meses desde que se inició una guerra en el mundo. Fue tal el impacto de los primeros combates que causó una gran pérdida de territorios y gran parte de la población en el planeta. Esto provocó un colapso en la economía debido al apoyo militar, a tal grado que la comida y el agua empezaron a escasear, llevando a un conflicto entre los ciudadanos y los militares en todo Japón; se crearon comunidades en varias partes del país con los suministros restantes y asesinaron a todo aquel que intentaba atacarlos; otros vinieron de forma externa para conquistarlos.

Grupos en todo el mundo, con distintas ideologías y reglas, pero con un único objetivo; “sobrevivir”.

“Los Black bird”: de origen estadounidense, se encargaban de conquistar territorios para dar más terreno al ejército americano durante la guerra, manifestar su ley ante los demás grupos a los cuales los refieren como débiles; de vez en cuando salen a realizar enfrentamientos para obtener territorios enemigos, que terminan ganando tarde o temprano. En el pasado eran una rama del ejército estadounidense que hasta ahora sigue siendo una de las más fuertes del mundo. La forma que hay para distinguirlos es que llevan una marca de un cuervo con las alas extendidas negras en la parte de atrás de la espalda y se visten con ropas militares de color gris, las armas que siempre llevan son muy peligrosas como los M14 o M16 y demás armas similares o mejores.

“Los saqueadores”: de origen francés, como su nombre lo indica, son ladrones que roban para sobrevivir y de vez en cuando raptan a cualquier persona sin importarles la edad y los utilizan como rehenes para recibir objetos de valor o territorios. En el pasado eran parte del ejército francés, pero cayeron en la miseria y fueron derrotados por otros ejércitos, como Los Black bird, perdiendo territorios y soldados. Ahora quieren volver a como era antes a toda costa, aun si eso significa realizar actos atroces para conseguirlo. La forma que hay para distinguirlos es que suelen llevar bolsas de lona con dos agujeros en la cabeza y llevan armaduras hechas de lo que encuentren entre los escombros, las armas que utilizan son variadas, pero utilizan más el combate cuerpo a cuerpo con estrategia, suelen usar ballestas o arcos con una precisión increíble.

“Los conquistadores”: de origen japonés, lo que hacen es conquistar territorios y ayudar a los suyos, la forma que hay para distinguirlos es que llevan una marca de un puntero de pistola en la parte de la espalda y en la parte del corazón, además de tener ropas militares completamente negras.

“Unidad 496”: de origen internacional, en el pasado eran un grupo de científicos normales, pero cuando el mundo decayó, ellos empezaron a experimentar con personas, además de robar a soldados o guerreros de otros grupos que los favorecieran, como “Los Black bird”.

“Las Fuerzas de autodefensa”: de origen japonés, no se sabe casi nada de ellos, nada más que solo son los militares que participaron en la guerra, pero en un enfrentamiento contra China los dejaron en la ruina, por lo que la única fuerza defensiva la tienen “Los conquistadores”.

“La Orden de Makoto”: de origen internacional, lo único que se sabe es que son rivales de las Fuerzas de autodefensa.

“… La sangre brotaba por todas partes, la venganza, el dolor, y la muerte, pero aun así con todas las desventajas, nada de eso nos podrá parar, ni a mí, ni a mi grupo”.

Derek Festung, de dieciocho años, mide 1,75 cm, de una mentalidad centrada en el cuidado de su grupo, de personalidad seria y tranquila, hará lo que sea para mantener a su grupo a salvo. Lo que lo mantiene vivo es la necesidad de proteger a su hermana, es de tez blanca, su ropa favorita es una chaqueta de cuero de color negro, siempre tiene la chaqueta abierta, botas militares color negro, guantes de cuero negros apretados, y unos pantalones militares completamente negros, tiene pelo corto negro peinado hacia atrás con puntas que sobresalen en toda su cabeza hacia la nuca, con los ojos color marrón.

Erika Festung, es la hermana de Derek Festung, de dieciocho años, mide 1,70 cm, con una mentalidad fuerte, de personalidad gentil y amable, es de tez blanca, su ropa favorita es un sombrero fedora beige de cinta rosa, una camisa blanca de mangas largas hasta el codo remangadas, pantalones jeans negros, y unas botas marrones, lleva una mochila de alpinismo donde guarda sus cosas y algunas cosas que tiene Derek, de pelo negro corto hasta las orejas liso, con ojos de color verde, confía mucho en Derek y se preocupa mucho por él y siempre quiere ayudarlo.

Alexander Silamozhet, de dieciocho años, con una mentalidad de acero, mide 1,75 cm, de personalidad seria en cualquier situación y algo arrogante y agrandado, nada lo detiene si quiere matar a alguien indeseable, aunque es bueno y preocupado en el fondo, especialmente por Akemi, es de tez blanca, su ropa favorita es una sudadera blanca, pantalones jeans negros, y zapatos negros, tiene pelo corto negro liso con un mechones que le cortan la frente y algunos más en su cabeza y con ojos color negro.

Harry Strength, de dieciocho años, con una mentalidad algo fuerte, mide 1,75 cm, de personalidad optimista y activa, siempre trata de ver el lado bueno de las cosas, es muy atento a su grupo, quienes lo salvaron muchas veces y quiere hacer algo para compensarlo, es de tez blanca, su ropa favorita son unas gafas de vidrio transparentes de color negro, un chaqueta de cuero negro, una camisa de mangas largas blanca, pantalones azules y zapatillas deportivas rojas, tiene pelo rubio lacio, y ojos negros.

Melissa Illinois, de dieciocho años, con una mentalidad muy fuerte, mide 1,75 cm, de personalidad seria y tranquila, es la más valiente de las chicas del grupo y siempre trata de dar lo mejor, es de tez blanca y su ropa favorita es una chaqueta negra, una remera blanca, unos pantalones jeans ajustados negros, unos tenis blancos, y unos guantes de cuero de color negro sin dedos, tiene el pelo de color café claro, que a menudo lleva atado a una cola de caballo y con varios mechones resaltantes en su frente, tiene ojos de color azul.

Akemi Shai, de dieciocho años, con una mentalidad fuerte, mide 1,72 cm, con una personalidad, tranquila, y decidida, quiere y puede ser una gran ayuda y también es muy centrada en hacer muchas cosas por su grupo, es de tez blanca, su ropa favorita es un gorro de lana rojo, un saco abierto de color violeta, una camisa deportiva blanca, unos pantalones deportivos negros con líneas blancas de forma vertical, zapatos deportivos rojos con suela blanca, tiene pelo largo atado a dos coletas en la parte de adelante, tiene ojos azules. “Mi grupo y yo sobreviviremos a todo esto”.

En una tarde al salir corriendo de un supermercado, Derek y los demás huyen de cinco miembros de Los saqueadores.

—¡No se queden atrás, tenemos que huir! —exclama Derek mientras llevaba los suministros y corría de forma agitada.

Los saqueadores disparan flechas con sus ballestas. Pero las flechas no le dan a nadie del grupo.

—¡No voy a morir hoy, ni mañana! —exclama Harry agitado.

—No moriré por esos malnacidos —afirma Alexander con mucho enojo.

—¡Vamos, chicos, no se dejen vencer ni por ellos, ni por nadie! —exclama Akemi muy agitada.

Derek y los demás llegan hasta un callejón al mismo tiempo esquivan cada flechazo.

—Erika, ¿tienes munición para pistola? —pregunta Derek, quien aun con una respiración un poco agitada veía para otro lado.

—Sí, las tengo —responde Erika con una respiración igual de agitada.

—Pásame algunos —dice Derek serio para después extender su mano hacia Erika.

—Sí, espera un momento —dice Erika revisando en su mochila.

Erika le da munición de pistola a Derek y recarga sus dos pistolas.

—¡Aquí están! —exclaman los miembros de Los saqueadores apuntando con sus ballestas preparándose para disparar.

—Nos encontraron —dice Melissa enojada y sorprendida.

—Si nos dan los suministros, no les haremos ningún daño —dice uno de los cinco saqueadores en un tono serio a la vez que apuntaba al grupo.

Derek se levanta rápidamente y apunta con sus dos pistolas.

—¡Atrás todos! —exclama Derek al apuntar a los cinco miembros de Los saqueadores, los demás del grupo se ocultaban detrás de unos botes de basura.

Antes de que Los saqueadores dispararan, Derek les da en la cabeza, matándolos al instante.

—Bien, ya está —dice Derek un poco aliviado.

Derek guarda sus dos pistolas dentro de su chaqueta.

—Ahora vámonos —dice Derek serio al grupo.

—Sí —Dice Erika en tono tranquilo.

—Okey —dice Harry con tranquilidad.

—Vámonos al hotel donde están los demás —dice Alexander.

—Sí, sería una buena idea, después de todo nos han interrumpido nuestra misión —dice Melissa.

—Melissa tiene razón, debemos volver a la misión que teníamos planeada —dice Derek.

—Muy bien, vamos, chicos —dice Akemi.

—Bien, entonces, vámonos, no hay tiempo que perder —dice Derek al grupo.

Derek y los demás se van a la base de “Los conquistadores”, que tenía un aspecto deplorable y destruido, donde había varios edificios, hoteles y tiendas destruidas, y el hotel donde se acomodarían los demás estaba en medio de dos edificios, el de la derecha es un hospital en donde van los soldados a recuperarse después de un combate y el del lado izquierdo otro hotel, pero vacío de cinco pisos, además al otro lado de la calle donde se encontraba los tres hoteles, y en el edificio de la derecha corta una calle, al lado hay un estacionamiento donde guardan muchos vehículos y camiones militares, entre tanto, las entradas de la base se diferenciaban de las demás, porque tenían portones de hierro y paredes de concreto. Una vez llegados se fueron para terminar con el trabajo que les encargaron.

—Vaya han vuelto, y pensaba que todos ustedes estarían muertos —opina Kenzo algo preocupado.

Narra Derek:

Él es Kenzo Touhei, el general absoluto de “Los conquistadores”, todos los soldados lo conocen como el mejor líder de todos, tiene veintisiete años, tiene 1,76 m, de mentalidad muy fuerte, de personalidad seria, y enérgica, nunca deja su postura de líder excepto cuando está cerca de sus amigos, es de tez blanca, su ropa es una gabardina de teniente militar de color gris, teniendo en la espalda el símbolo de “Los conquistadores”, una camisa de color blanco a botones con corbata negra, unos pantalones elegantes negros, unas botas negras, siempre porta una gorra de capitán de color negro, llevando en la frente el emblema de ellos, tiene pelo negro y largo con una cola de caballo, y ojos negros.

—Sí, pero nos terminaron por acorralar en un callejón y tuvimos que utilizar varias municiones, tuvimos suerte de escapar —dice Derek igual de serio.

—Bueno, ¿tienen los suministros? —pregunta uno de los miembros de Los conquistadores que llevaba una máscara puesta.

—Sí —responde Derek serio.

—Entonces, denos todos los suministros —dicen los miembros de Los conquistadores.

—Como ustedes digan, chicos, entréguenles los suministros a los miembros —dice Derek mientras miraba a su grupo.

Derek y los demás dan las bolsas de suministros a Los conquistadores.

—Entonces, ¿nos van a dejar quedarnos? —pregunta Alexander algo enojado manteniendo la compostura.

—Sí —dice Kenzo serio.

—¿En serio? —pregunta Derek algo sorprendido.

—Claro, se lo han ganado —responde Kenzo calmado, y sin levantar la voz, miraba para otro lado.

—¡Qué bien! —exclama Erika llena de felicidad.

—Mejor, no queríamos vivir más en la calle o en edificios abandonados —opina Melissa muy seria mientras tenía los brazos cruzados.

—Pues tienen suerte de que yo sea de este grupo y que sea uno de los líderes para poder aceptarlos, porque en otros lugares no hubieran tenido tanta suerte —dice Kenzo.

—Te debo una muy grande, gracias, Kenzo —dice Derek algo serio.

—No es nada, solo ayudaba a mis amigos —dice Kenzo igual de serio mientras los miraba—. Y los respeto —termina con una sonrisa.

Derek y Kenzo se dan un fuerte apretón de manos con la mano derecha.

—Bien, acomódense y prepárense para lo que se viene —dice Kenzo en tono de liderazgo.

—Okey, vámonos —dice Derek en un tono tranquilo a su grupo.

Derek y los demás entran al hotel que tenía las puertas completamente destruidas, tanto que podían entrar seis personas sin problemas, además de tener cinco pisos de altura.

—Disculpe, jefe, pero ¿por qué tiene tanto respeto a ese chico y su grupo? —pregunta uno de los soldados algo confuso por la situación.

—Sí, jefe, pero, además, ¿por qué tuvo que invitar a unos niños en cosas de vida o muerte? —pregunta otro soldado muy enojado.

—No me malinterpreten, yo tengo una deuda con ellos, esto es lo único que puedo hacer para agradecerles, por lo que a partir de ahora los tratarán como a todos los demás. ¿Quedó claro? Pregunta Kenzo muy firme y con el ceño fruncido mirando a sus hombres.

—Entiendo, ahora ya veo porque le das tanta importancia a ese chico —dice el soldado.

—Sí, señor —dice el otro soldado con bronca reprimida.

Buscan una habitación en el hotel, pero la mayoría está completamente destruida, habitación por habitación.

—¡Joder, cada habitación es lo mismo! —exclama Alexander muy molesto mientras tenía sus manos en sus bolsillos.

—Y qué esperabas, ¿un cinco estrellas? —pregunta Derek a Alexander muy molesto sin mirarlo.

—Pues no me vendría mal —responde Alexander, muy engreído, a la vez que miraba para otro lado y tenía las manos en los bolsillos de los pantalones.

Derek para de caminar y el grupo también, pero se da vuelta para verlo a Alexander, estando él mismo algo enojado.

—¡Estamos en el infierno, idiota, agradece que tengamos esto en vez de las noches anteriores, estando en alerta y sufriendo insomnio todos los días, además que por poco casi nos matan! —exclama Derek algo enojado.

—¿¡Quieres pelear, como en el pasado!? —pregunta Alexander muy enojado.

Derek inhala y exhala hondo y luego responde:

—No, paso de hacerlo porque no merece la pena, sigamos buscando —dice Derek calmando al grupo.

La caminata se retoma y empiezan a buscar, en el siguiente piso encuentran una habitación muy separada del resto de las habitaciones, la única sin daños.

—Bien, por aquí, la habitación diecinueve —dice Derek estando calmado.

Derek abre la puerta y todos pasan, al pasar todos ven sorprendidos cómo una habitación así está tan bien después del accidente.

—Parece que por fin las cosas van a mi favor —dice Alexander apoyando su brazo derecho en el hombro de Derek.

Derek agarra la mano de Alexander, para después agarrar su codo mientras aun sostenía su mano, ejerciendo presión sobre su codo y tirándolo al piso consecuentemente.

—No tienes remedio… —dice Derek serio mientras sostenía su mano derecha con la izquierda.

—Mierda… —dice Alexander muy enojado.

—¿Cómo en los viejos tiempos, no? Levántate —ordena Derek de forma seria mientras mantenía la calma.

Alexander se levanta y cierra la puerta.

—Miren, chicos, aquí tenemos todo —dice Harry muy alegre.

—Sí, por fin descansaremos a gusto —dice Melissa muy relajada.

—Bueno, preparen sus camas, hay seis en total, así que no habrá problemas —dice Derek.

—Me parece bien —dice Erika muy alegre.

El grupo de Derek se va a la habitación y se acomodan en sus camas, las camas estaban divididas en tres paredes con dos camas a cada lado, Derek y Erika se acomodan en el centro de la habitación, Alexander y Akemi se van por el lado derecho de la habitación, y Harry y Melissa por el lado izquierdo.

—Bien, ahora. ¿Qué quieren hacer? —pregunta Derek desempacando.

—¡Mejor vamos a ver a Kenzo! —responde Harry mientras levantaba la mano izquierda con una sonrisa.

—Buena idea —dice Derek terminando de desempacar.

—Vamos, chicos —dice Harry muy alegre.

—Pero, esperen, aún no desempacamos —dice Alexander mirando a Akemi desempacando.

—Okey, lo entendemos —dice Derek con una media sonrisa.

—Sí, te entendemos —dice Harry con una sonrisa.

Un rato después de desempacar todos empezaron a ordenar.

—Bien, vámonos —dice Alexander a todos los chicos presentes de forma seria.

—Vamos —dice Harry calmado.

—Bueno, chicas, ¡nos vamos! —exclama Derek a las chicas.

—Okey, como gusten —dice Erika con los ojos cerrados y una sonrisa de oreja a oreja sin mostrar los dientes.

—Bueno, pero no se metan en problemas —dice Akemi ordenando la habitación con un tono calmado.

—Oye, Derek… cuídate —dice Melissa con una sonrisa.

—Bien, no pasa nada —dice Derek muy calmado.

Derek cierra la puerta de la habitación.

—Venga, vamos a ver al general —dice Harry de forma alegre.

—Yo tengo varias preguntas —dice Derek algo serio.

—Cómo que “preguntas”, ¿nos estás ocultando algo? —pregunta Alexander estando serio y con intriga.

—Solo decía, nada más —responde Derek calmado.

—Bueno, vamos —dice Harry de forma alegre.

Derek, Alexander y Harry se van al piso de abajo y a la entrada del hotel se encuentran con uno de los soldados de Kenzo, que tenía de ropa un casco que le cubría la cara completa y un traje militar completamente negro, y los tres se acercan hacia él.

—¿Dónde está Kenzo, lo has visto? —pregunta Derek en un tono amable hacia el soldado.

—Sí, está arriba, se fue a pensar o no sé lo que está haciendo —responde uno de los soldados agarrando una M16.

—Okey, muchas gracias —dice Derek en un tono amable.

Los tres suben hacia el tercer piso en un balcón y se encuentran con Kenzo junto a unas bolsas, fumando un cigarrillo, y mirando al cielo.

—Disculpa, ¿estás bien? —pregunta Derek acercándose poco a poco con Alexander y Harry atrás.

—Sí, estoy bien, solo que desde que esta guerra de supervivencia empezó, no dejo de pensar en cuántas vidas tendremos que quitar para alcanzar nuestro objetivo —responde Kenzo mirando al cielo.

—¿Cuál es exactamente tu objetivo? —pregunta Alexander serio.

—La liberación de Japón y formar un nuevo imperio lejos de las malas manos y ser lo más equitativo posible ante esta situación tan desfavorable —responde Kenzo mirando al cielo con una sonrisa.

—Es una idea muy noble —opina Harry bastante sorprendido.

—Ahora ya veo por qué eres tan amigable con Derek, son igual de nobles e imbéciles, nos vemos —dice Alexander mientras se va para la habitación.

—¡Alexander! —exclama Harry algo enojado al mismo tiempo que Alexander se aleja.

Derek intenta ir hacia él, pero Harry lo detiene.

—Déjalo, estará bien —dice Harry en un tono serio mientras le agarra el hombro a Derek.

—Okey, entiendo —dice Derek un poco más calmado.

Harry suelta el hombro de Derek.

—Bueno, a lo que veníamos, primero tú, Harry —opina Derek.

—Okey, primero, ¿qué sabes de Los saqueadores? —pregunta Harry algo serio.

Derek y Kenzo se sorprenden por lo que Harry había preguntado.

—No sé nada —dice Kenzo luego de fijarse un momento en lo que dice Harry, para posteriormente mirar a otro lado.

—¿Cómo que no sabes nada? —pregunta Derek sorprendido.

—Lo único que sé es que son peligrosos y letales —dice Kenzo con las manos apretadas llenas de rabia.

—Tranquilo, seguro los venceremos —dice Harry tratando de calmar a Kenzo.

—¡Por su culpa asesinaron a mi familia, mi maestro, y secuestraron a mi pareja, me lo quitaron todo! —exclama Kenzo con mucha bronca retenida apretando las manos.

—No te preocupes, estarás bien —dice Derek de forma tranquila después de agarrarlo del hombro tratando de calmarlo.

—Bien, pero no podré olvidarlo, juré vengarme de ellos y mataré a cualquiera que me lo impida, es mi principal objetivo —dice Kenzo mientras se calma y deja ir el estrés.

—Qué bueno que te calmaste, pero ahora dinos algo más al respecto sobre la Orden de Makoto —dice Derek en un tono serio.

—Pues les diré algo: ¿saben lo peligrosos que son en la Orden de Makoto? —pregunta Kenzo algo asustado.

—No, pero conocemos lo peligrosos que son los otros bandos —dice Harry con seriedad.

—Bueno, imagínense a Los Black bird, pero diez veces peor y no sé si llegan a más —dice Kenzo muy serio.

—¿En serio? —pregunta Derek muy sorprendido.

—Son los que iniciaron todo, así que ya se deben imaginar hasta dónde pueden llegar si van en serio —responde Kenzo fumando su cigarro.

—Es verdad, pero no creo que con nuestra fuerza actual podamos siquiera tocarlos —dice Derek de forma seria.

—Descuida, ya encontraremos la forma de hacerles frente, pero por ahora debemos obtener territorios enemigos para hacernos más fuertes —dice Kenzo de forma seria para posteriormente mirar el exterior.

—Comprendo —dice Derek al igual de serio.

—Por cierto, Derek, ¿cuál es tu objetivo con exactitud? Así estamos a mano —dice Kenzo con cierta curiosidad.

—Mi objetivo actualmente es seguir la pista de una carta que hablaba de que mi padre se encontraba por aquí, por eso estoy aquí, para que me des información de él —explica Derek.

Hubo un breve momento de tensión entre ambas personas, tanto que el ambiente se volvía cada vez más tirante, pero al final, habló Kenzo.

—Comprendo, pero te recuerdo que te daré información de él siempre y cuando me demuestres lo que vales junto con tu grupo, porque no estamos acostumbrados a dejar entrar a niños, pero como eres su hijo puedo darte el beneficio de la duda, pueden irse cuando quieran, pero no lo recomiendo. Bueno, me tengo que ir a vigilar la base por si nos tienden un asalto nocturno. Por cierto, tomen esto —dice Kenzo antes de entregarles las bolsas que contenían ropas de reclutas, que estaban compuestas por una camisa a botones marrones, unos pantalones del mismo color y botas negras.

—Está bien —dice Derek recibiendo dichos objetos.

—Lo necesitarán más tarde, bueno, adiós —dice Kenzo mientras se va caminando hacia afuera.

—Nos vemos más tarde —dice Harry de forma alegre alzando su brazo y lo saluda con la mano derecha.

—Vámonos, Harry, antes de que se duerman o si no se dormirán más temprano que tarde, y no tendremos lugares —dice Derek algo calmado con las manos llenas.

—Sí, es mejor —dice Harry de forma calmada y con una sonrisa.

Derek y Harry se van a su habitación en el segundo piso.

—¡Llegamos! —exclaman los dos, después, Derek cierra la puerta de la habitación.

—¿Qué dice Kenzo? —pregunta Erika a su hermano con curiosidad.

—Nada en particular, más que solo lo que ya se sabe, no obstante, él me contó cuáles eran sus ideales con respecto a lo que quería hacer en esta situación. Él quiere liberar a Japón de las malas manos y unir a los grupos para que se unan a su causa, además, nos dio ropas de reclutas, algo necesario —dice Derek.

—Me parece un ideal perfecto, de hecho, hasta nos podríamos unir a su causa —dice Erika.

—Lo sé, lo sé, pero no es lo que tenía planeado —opina Derek de forma seria.

—¿Por qué lo dices? —pregunta Melissa mientras lee un libro estando sentada con las piernas cruzadas.

—Digo que nosotros todavía tenemos que encontrar a mi padre, me pone nervioso saber que algo le pasó —opina Derek.

—Otra vez, ¿no? —pregunta Harry algo exhausto.

—Derek, sé cómo te sientes, también extraño a papá, pero tienes que calmarte. ¡Mira! Tenemos que aprovechar que estamos aquí, en un solo lugar, en vez de vivir como nómadas en peligro, aparte tenemos que ayudar a Kenzo, ya que él fue quien dio luz verde para quedarnos aquí —opina Erika muy calmada.

—Lo sé, pero no confío mucho en los grandes grupos armados, y qué tal si en realidad nos utilizan para hacer algo que no queremos, o qué tal si nos traicionan después, o qué tal si en este grupo hay alguien que no soporta nuestra presencia. Además él nos dijo a mí y a Harry que nos dará información si le demostramos lo que valemos, recuerda la frase, “por cada 10 personas, hay un loco”, ya sabes lo que pasó cuando vimos a esos soldados americanos cuando le masacraron al hermanito de Alexander —explica Derek.

—A ver, ¿por qué tienes que recordar eso ahora? Se supone que lo olvidarías, “capitán” —dice Alexander muy frío mientras habla entre dientes.

—Mira, lo sé, y también sé que todavía tienes remordimiento por eso, pero es un ejemplo innegable de lo que pueden ser capaces —responde Derek.

—¿Justo con eso? ¿Y no con las diferentes masacres más importantes en la historia de la humanidad, no? —pregunta Alexander muy enojado, para después empujarlo levemente de los hombros.

—Bueno, bueno, paren ya —exclama Akemi muy seria.

—Lo pudiste haber evitado, pero te quedaste estático, eres un mal líder, Derek, justo como lo fue tu amiguito Ryuko Takage —dice Alexander muy frío mientras le toca el pecho con su dedo índice de su mano izquierda.

Derek le encesta un golpe tan fuerte que lo hace retroceder.

—¡No hables así de él! —ordena Derek mientras se acerca, hasta que Melissa para a los dos.

—¡Ya cálmense, Derek, Alexander, ustedes tienen la culpa de este conflicto, así que discúlpense y que no ocurra otra vez! —grita Melissa muy enojada con la mano en el pecho de los dos.

Alexander se sujeta el cachete derecho y le dice:

—No te volveré a dirigir la palabra nunca más —dice Alexander muy serio.

—Hermano, sé que tus experiencias recientes te chocaron bastante, eso sumado a tu cargo de líder te hicieron desconfiar de todo, pero piensa en nosotros en estos momentos, somos un grupo pequeño de adolescentes contra milicias; mínimo tenemos que unirnos a una facción para estar seguros —opina Erika.

—Está bien, pero con una condición, nos quedaremos aquí, hasta saber algo sobre mi padre y después nos marchamos o, si no, nos quedamos —dice Derek.

—Vas a olvidarlo todo, y te centrarás en otras cosas —opina Erika muy seria.

—Bueno, sea lo que sea estamos cansados, lo mejor será sacar las malas vibras y dormir, ya que mañana tenemos un día muy largo y debemos aprovecharlo al máximo —dice Harry bostezando.

Derek poco a poco muestra una sonrisa y a continuación le dice en un tono calmado al grupo:

—También pensé lo mismo, yo también tengo sueño —dice Derek con una sonrisa.

—Alex, vamos —dice Akemi al jalarlo del brazo.

Erika sonríe, luego le agarra el brazo de Derek mientras le dice:

—Vamos, Derek —dice Erika estando feliz.

Todos van a acostarse.

—Qué bien por fin un momento de descanso —dice Derek relajándose mientras se hunde en la cama.

—No quiero salir nunca más de aquí —dice Erika igual de relajada.

—Después de tanto —dice Alexander después de soltar un suspiro con su cara en las almohadas.

—Si esto es un sueño, ¿puede alguien despertarme, por favor? —pregunta Akemi hundiéndose en la cama.

—¡Qué cómodo! —exclama Harry abrazando las sábanas.

—Opino lo mismo que Harry y Derek, además después de tanto tiempo no creía volver a sentir la misma sensación como esto —dice Melissa muy cómoda.

—Bueno, pues ahora a dormir —dice Derek al grupo de forma relajada.

—Es cierto, mañana tendremos un día muy duro —dice Erika muy relajada.

—Tienes razón, ¡a dormir! —exclama Derek muy relajado.

Todos poco a poco cierran los ojos hasta caer en un largo y profundo sueño. Sin embargo, en otro lugar lejano, el general, y el comandante estaban discutiendo sobre un asunto trivial, alrededor de una mesa circular.

—General, ¿cómo se le ocurre contratar a niños para entrar a esta facción? ¿Está seguro de lo está haciendo en verdad? ¿Qué diablos pasó por su cabeza en ese momento? —pregunta el comandante muy nervioso.

—¿Puedes calmarte un poco? —pregunta Kenzo están muy calmado.

—No, a ver, todavía no puedo creer que contrataras a niños. ¡Esto no es un juego! Tienes que estar bromeando para hacer una estupidez como esa —responde el comandante muy alterado, tanto que está al borde del paro cardíaco.

—Toma —dice Kenzo pasándole una pipa de marihuana.

—Oh, sí… gracias, lo necesitaba —dice el comandante antes de sentarse y colocar los pies sobre la mesa, sacar una pipa, ponerla en la boca, y encenderla en la parte blanca. Para posteriormente soltar todo el aire ennegrecido.

—Ahora que ya te relajaste… háblame despacio —opina Kenzo mientras se toma una pastilla.

—Nada, simplemente no puedo creer que hayas hecho lo que hiciste —dice el comandante más calmado con el cigarro entre los dedos.

—Verás, ellos nos pueden ayudar, son amigos míos y simplemente no podía dejarlos allí —explica Kenzo también bastante relajado.

—Okey, entiendo, pero ¿y si ellos son agentes infiltrados de otra facción? Recuerda que la gran mayoría de grupos quieren nuestra cabeza y tenemos pocas facciones de nuestro lado, por no decir ninguna —explica el comandante antes de sacar un soplido de humo de cigarro.

—Lo sé, ten mi palabra de que los mantendré vigilados por las dudas, si eso te hace tranquilizarte y ocuparte de otros asuntos —explica Kenzo muy serio.

—Kenzo, confío en ti, pero si llegas a fallar, entonces los torturaremos y más tarde, los mataremos —dice el comandante muy firme.

—Escúchame bien; ¡que ni se te ocurra hacerles daño! porque estos chicos no son normales y créeme cuando te digo que la persona de donde vienen puede llevarnos a la ruina, así que guárdate tus comentarios luego. Se acabó la reunión —dice Kenzo igual de firme.

CAPÍTULO 2
La emboscada

Por la mañana el sol resplandece por la ventana mientras los demás se empiezan a despertar poco a poco sin mucho esfuerzo.

—Qué buen sueño —dice Derek muy relajado estirando los brazos.

—Opino lo mismo —dice Erika igual de relajado refregándose los ojos.

Justo cuando Derek y Erika dicen eso los demás despertaron.

—Oigan, chicos. ¿Cómo durmieron? —pregunta Derek.

—Bien —responde Akemi con los ojos medio entre abiertos.

—No podría despertar mejor —opina Melissa.

Alexander y Harry se empiezan a levantar poco a poco.

—Quiero… seguir… durmiendo —dice Harry entre bostezos y sollozos.

—Yo igual —dice Alexander tratado de levantarse muy perezoso.

—Bueno, chicos, ahora solo intenten comer algo de lo que conseguimos individualmente ayer, así que coman. Yo por mi parte iré a explorar la zona del hotel —ordena Derek de forma seria al mismo tiempo que poco a poco se levanta.

—Está bien —dicen todos menos Alexander de forma relajada.

Erika agarra su mochila y saca todos los suministros que tiene cada uno de los demás, entre ellos bebidas en botellas y comidas enlatadas, y después empiezan a comer. Mientras tanto Derek sale de la habitación del hotel, dirigiéndose al balcón de la noche anterior.

—Okey, quiero ver cómo va el grupo —opina Derek caminando hacia el balcón de la noche anterior—. Al parecer todas las personas de esta zona se están recuperando poco a poco.

—Eso parece, ¿no? Pero déjame mostrarte algo —dice Kenzo detrás de Derek mientras lo agarra por la espalda.

Kenzo gira junto con él al balcón, y miran a un pequeño pueblo de grandes departamentos y edificios mejor que la mayoría de casas alrededor, entrando y saliendo de ellas tanto niños como adultos.

—Esto, Derek, son los refugios, se utilizan para los sobrevivientes, nuestro grupo los tiene por todo nuestro territorio. Además tiene un gran nivel de seguridad en todo el lugar hecho por la policía, pero a pesar de esto, no dejo de estar inquieto. Pero esto, Derek, no es lo que te vengo a mostrar, sino cómo ves a las personas de allí. ¿Cómo lo interpretas? —pregunta Kenzo muy calmado mirando al frente y luego a Derek.

—Lo veo como una jaula de pájaros en libertad, capaces de hacer todo y a la vez nada, encerrados indefinidamente hasta que se cumpla su destino codiciado. ¿No es así? —pregunta Derek a Kenzo muy seriamente teniendo las manos en los bolsillos.

—Exacto, mi interpretación es similar, pero en lo personal a lo que más se asemejaría es a los guetos en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, viviendo muchas necesidades como el hambre, la pobreza, pasando frío y solo administrados por las personas encargadas. Esto es realmente algo horrible, pues a las pocas semanas mujeres, niños, adolescentes y adultos mayores quisieron entrar al ejército y salir de aquellos “guetos” y también con el fin de ganarse el pan, lamentablemente todo fue en vano, porque incontables niños, mujeres y adultos mayores no regresaron a sus casas y el ejército fue disminuyendo en decadencia —dice Kenzo muy serio y pensativo.

—Y no pueden hacer nada ante esta situación, ¿verdad? —pregunta Derek muy seriamente.

—Lamentablemente, no. Las consecuencias de la guerra dejaron un daño irreparable en la sociedad actual, un mundo en guerra no es fácil de manejar y en especial si las personas luchan contra otras con el único objetivo de obtener poder sobre otros. Pero el grupo y yo formamos esto de “los refugiados”, a pesar de que no vivan en las mejores condiciones, por lo menos viven bajo un techo, tienen comida para no pasar hambre y por lo menos pueden descansar en la noche en un cálida cama —dice Kenzo agachando la cabeza en un tono muy triste.

—Por cierto, ¿desde qué hora estás despierto? —pregunta Derek volteándose para ver a Kenzo.

—Como ya dije antes, casi no duermo. Desde que empezó la guerra no dejo de pensar en lo que nos podría ocurrir a nosotros. Pues ya varios países desaparecieron del mapa —explica Kenzo muy serio.

—Entonces, ¿a qué crees que se deba eso? —pregunta Derek de forma seria.

—Eso es por el impacto de las bombas atómicas y nucleares que impactaron en gran cantidad sobre aquellos territorios —responde Alexander apareciendo de repente detrás de Kenzo y Derek mientras se acerca a paso lento.

—¡Alexander! —exclama Derek algo sorprendido volteando a verlo.

—Y ¿sabes por qué lo hicieron? —pregunta Kenzo un poco serio.

Alexander se detiene mirando al frente del balcón.

—Me sorprende que no lo sepas, después de todo eres el líder de grupo de “Los conquistadores”, un grupo con mucho poderío, tú deberías saber de qué trata todo esto o ¿puede que no lo sepas? —pregunta Alexander un poco enojado y de forma desafiante.

Derek solo se le queda mirando a Alexander durante ese corto lapso, Alexander parece que estar intimidando a Kenzo.

—Mira, te lo diré en simples palabras. Todo lo que ocurrió fue gracias a la debilidad y estupidez humanas por tener poder sobre otros —explica Alexander en un tono muy enojado.

—Eso ya lo sabíamos, lo que buscamos es el porqué del asunto —dice Kenzo algo serio, pero no tanto como Alexander.

—La única respuesta es que la ONU se disolvió —dice Alexander de forma muy seria.

—¿Por qué piensas que la ONU se disolvió? —pregunta Kenzo.

—No lo sé, pero puede ser que la ONU se disolviera porque ellos son los que mantienen la paz en el mundo, así que, sin ellos, el mundo estaría como a inicios de la Segunda Guerra Mundial o tal vez peor, por lo menos desde mi punto de vista —dice Alexander de forma seria con las manos en los bolsillos mientras mira por el balcón.

—Vaya, nunca creí que tuvieras esa faceta tan humana —opina Kenzo muy sorprendido por la actitud de Alexander.

—El resultado es esto, un mundo envuelto en llamas, peleándose por sobrevivir, formándose grupos, desconociéndose unos a otros ¿Acaso estamos regresando a la Edad de Piedra? Parece que será una pregunta que no tendrá respuesta —explica Alexander mientras pone sus manos en sus bolsillos.

—Te equivocas, Alexander, la ONU, extinta o no, no creo que haga nada ante situaciones como estas, lo único que harían es preocuparse por situaciones menores, tales como el rescate y cuidado de los más jóvenes o sustentar con comida y refugio a las víctimas. Pues saben que los dirigentes políticos de cada país conocen que no pueden hacer algo así por más que en secreto se odian a muerte, porque saben que todos dependen económica y tecnológicamente de todos y no harían semejante negligencia —explica Derek de manera seria.

—Bueno, dejando eso a un lado, les tengo algo preparado —dice Kenzo con algo de seriedad mientras sostiene sus manos.

—¿Algo preparado? —pregunta Derek, pero en duda por lo que dice Kenzo.

—Sí, es un entrenamiento —responde Kenzo manteniendo la seriedad.

—¿Entrenamiento? —pregunta Alexander.

—Sí, verán, desde que empezó la guerra, ya nadie puede estar seguro. Ni siquiera alguno de nosotros, y queremos darles un trato especial, ya que son conocidos nuestros, pero no habrá problema con el entrenamiento, ya que ustedes se acostumbraron a un estilo de vida más fuerte que se basa en sobrevivir y esforzarse —responde Kenzo con seriedad.

—En eso tienes razón, nosotros nos acostumbramos a “cazar nuestro alimento” —dice Derek manteniendo la seriedad.

—Muy bien. Si quieren háblenles a los demás sobre el entrenamiento, les será de gran ayuda —dice Kenzo con algo de seriedad.

—Okey, lo hablaremos —dice Alexander serio.

—Excelente, los veré en unas horas, alístense —dice Kenzo muy cordial.

Kenzo se va de la escena caminando por las escaleras. Mientras Derek y Alexander van a la habitación del hotel en el que se alojan. Y al entrar se dan cuenta de que todos se están alistando.

—¿Pasa algo? —pregunta Derek al grupo.

—Oímos acerca del entrenamiento que les ofrecía Kenzo —responde Erika poniéndose su ropa de cadete.

—¿Quién dio la idea de venir a espiarnos? —pregunta Derek al grupo.

—Yo —responde Harry de forma alegre mientras levanta la mano izquierda. Se pone sus lentes de vidrio trasparente, y el mismo uniforme.

—Sabes que no importa, Akemi —dice Alexander, quien tiene la misma ropa de ayer.

—¿Sí? —pregunta Akemi mientras se pone la misma ropa.

—Si el entrenamiento te resulta complicado, no dudes en dejarlo —responde Alexander agarrando del hombro a Akemi.

—Sí, está bien —dice Akemi agachando la cabeza de forma alegre.

—Capitán, ¿no va a colocarse su uniforme? —pregunta Melissa de forma sarcástica, quien se pone la ropa de cadete.

—Espérenme un momento —dice Derek antes de ir al baño para cambiarse.

Un pequeño rato después, Derek aparece totalmente cambiado.

—¿Pueden acompañarme? —pregunta Derek al grupo.

Los demás sin hablar se van a la sala del comedor y se sientan alrededor de la mesa circular.

—Bueno, ¿están todos listos?, recuerden esto: cualquier cosa que vaya a pasar, recuerden que es un ejercicio muy serio, después de esto, si lo hacemos bien, pasaremos a la fase de las misiones. A partir de ese momento lucharemos para recuperar lo que es nuestro, no se pongan nerviosos, hay que mantenernos tranquilos, esa es la clave de la victoria: mantenerse tranquilo, así que lo preguntaré de vuelta. ¿Están todos listos? —pregunta Derek al grupo de forma directa.

—Sí —dice Erika seria.

—De acuerdo —dice Akemi seria.

—Sin problemas —dice Melissa seria.

—Sí, mi capitán —dice Harry saludando como un militar algo alegre.

—Ja…, lo que digas… —dice Alexander enojado, pero a la vez serio.

Los demás se levantan de sus asientos y siguen a Derek hacia la puerta.

—De acuerdo, adelante —dice Derek serio.

Derek abre la puerta y se van de la habitación del departamento.

—Nos vamos —dice Derek de forma seria.

Todos bajan por las escaleras hasta llegar a la planta baja y allí en la entrada se encuentran con Kenzo.

—Pensaba que nunca vendrían, bueno, ¿están listos? —pregunta Kenzo preparado y serio.

—Sí, mi equipo y yo, ¡estamos listos! —responde exclamando Derek por el grupo con los brazos abiertos.

—Así me gusta. Bueno, vámonos a donde está el campo de entrenamiento —dice Kenzo orgulloso, del grupo de Derek.

Derek y los demás siguen a Kenzo hasta un camión militar blindado enorme de dos metros de altura y cinco metros de ancho, con un compartimiento en la parte de atrás un poco más grande con una puerta para acceder al mismo compartimiento, de color negro azabache.

—¿Esto nos transportará hacia el lugar de entrenamiento? —pregunta Derek con intriga mientras mira el camión en todo su esplendor.

—Sí, así es. Nos vamos con este camión hasta el lugar de entrenamiento, serán exactamente unos tres kilómetros, así que nos queda algo de camino por recorrer —responde Kenzo con las dos manos en la espalda.

Mientras Kenzo les explica a Derek y su equipo, uno de los soldados hace señas para llamarlo.

—Bueno, si me disculpan, debo atender unos asuntos con el equipo, pero mientras arréglense, no es mucho trabajo —dice Kenzo muy rápido para seguidamente irse sin más.

—Bueno, aquí estamos para el entrenamiento, pero recuerden una cosa, todos nos ayudaremos, sin importar la situación. ¿De acuerdo? —dice Derek serio y directo hacia el grupo.

Pero antes de que los demás respondan Derek mira a todos lados como si no lo escuchara nadie, hasta que pregunta.

—¿Trajeron las armas? —pregunta Derek en un tono muy bajo para que nadie lo escuche más que solo el grupo.

—No, ninguno de nosotros las trajo, porque pensamos que era solamente un entrenamiento —responde Erika por el grupo en un tono bajo, mientras que atrás todos responden negativamente con la cabeza girando de lado izquierdo al derecho.

—Bueno, no importa, Harry ve y tráelas, no hay tiempo. ¡Rápido! —exclama Derek a Harry con el mismo tono sigiloso.

—Bien, vuelvo enseguida —dice Harry en un tono sigiloso mientras se va de regreso al hotel.

—Bien, ahora subamos al camión —dice Derek de forma calmada mientras sube.

Todos responden positivamente, menos Alexander, y todos suben al camión: primero subió Erika, luego Akemi, Melissa, Derek y Alexander. Dentro del camión había dos asientos de forma recta en la derecha e izquierda del compartimiento y una ventanilla que conecta con la cabina del conductor. En lo que Derek y Erika se sientan en parte de la izquierda, y Alexander, Akemi y Melissa se sientan en la parte de la derecha.

—Una pregunta, Derek, ¿por qué preguntaste a todos si trajimos nuestras armas? —pregunta Erika en un tono serio y con intriga.

—Porque no se sabe lo que puede pasar, aparte saldremos a territorio enemigo y nos pueden atacar, y si no tenemos el armamento necesario lo único que vamos a conseguir será que todos nosotros acabaremos en bolsas de basura —dice Derek en un tono tranquilo y con algo de seriedad.

Todos concuerdan con la opinión de Derek.

—Es verdad, son buenos motivos para que trajéramos las armas. ¡Bien pensado! —exclama Akemi con una sonrisa orgullosa.

—Me alegra que te preocuparas por nosotros —dice Erika mientras sonríe sin mostrar los dientes.

—Es lo que hago, ¿no? —dice Derek mientras mira a Erika con una sonrisa.

De repente, aparecen tres soldados de aparentemente veinticinco años; el primero tenía una gorra roja, el segundo una azul, y el tercero una verde, que tratan de provocar al equipo de Derek.

—¿Son los nuevos? Esperemos que no mueran en la siguiente misión —dice el primer soldado en un tono burlón.

—Maricas —dice el segundo soldado burlándose.

—Ustedes no deberían estar aquí, deberían morirse allá afuera, si son unos debiluchos —dice el tercer soldado burlándose.

—Deberían irse —dice el primer soldado.

—Ojalá el general jamás los hubiera elegido, esto es cosa de adultos, no de niños. Ustedes deberían irse para evitar crear más problemas, a Kenzo seguramente no le hará falta —dice el tercer soldado muy provocador.

Sin previo aviso, Alexander salta enajenado.

—¡Maricas y debiluchos serán ustedes, hijos de perra, tenemos todo el derecho de estar aquí! —exclama Alexander totalmente enojado.

—Uh, la niña se enojó —dice el segundo soldado irónicamente.

—No te metas con mi novio —dice Akemi muy firme.

—¡Cállate, puta, nadie te metió en esta conversación! —grita el segundo soldado antes de reírse a carcajadas.

Alexander sale del camión totalmente enajenado, y le agarra de las solapas al segundo soldado.

—¿Crees que esto es gracioso? —pregunta Alexander antes de darle un golpe con la mano derecha, haciéndolo caer en el piso con sangre entre los dientes.

Los dos soldados faltantes los agarran a cada brazo, al momento de esto, Derek junto con Melissa, Harry y Erika tratan de detener al primero y al tercero, gritándoles que se detengan. Después, el segundo soldado se levanta y le intenta pegar a Alexander con todas sus fuerzas.

Pero Derek lo agarra en el último instante sosteniendo con la palma de su mano el nudillo del segundo soldado, luego quiso golpear a Derek en la cara, sin embargo, este último lo bloquea con su otro brazo, haciendo que se muevan un rato de lado a lado, en un intento de zafarse del agarre del otro.

—Váyanse, no ganan nada provocándonos de esa manera, de hecho, esto los perjudicará a ustedes —dice Derek de manera fría y amenazante.

El segundo soldado se libra del agarre de Derek con odio, y este último lo deja en paz, al igual que Harry y Erika dejan al primer y al tercer soldado.

—De acuerdo, “señor”, solo hay una cosa por decir y que tienen que saber, si al general le pasa algo, todo será por culpa suya —dice el segundo soldado muy seriamente delante de Derek.

Los soldados se marchan caminando lentamente de burlesca.

—No entiendo qué ganan haciendo eso —dice Melissa con dudas.

—Patético —dice Alexander muy frío.

Ellos regresan al camión. Y justo a tiempo, Harry llega corriendo con dos maletines en sus manos con las armas dentro.

—Disculpen si llegué tarde —dice Harry algo cansado.

—No te preocupes, llegaste a tiempo —dice Alexander con un tono arrogante.

Harry sube con dos maletines al camión y se sienta en el lado izquierdo.

—Venimos todos, ahora solo falta que Kenzo venga y dé la orden de irnos —dice Melissa mientras se fija en Derek de forma tranquila.

—Es verdad, solo falta esperar —dice Derek muy calmado.

Un rato más tarde aparece Kenzo con una gran sonrisa y les dice a todos:

—Muy bien, ahora partiremos hacia el lugar de entrenamiento programado, tranquilos, no es muy lejos desde donde estamos ahora, solo serán unos treinta kilómetros de aquí, paciencia —dice Kenzo de forma enérgica al grupo de Derek, quienes no se sorprendieron al escuchar la noticia.

—Perfecto, más tiempo que esperar. ¿Qué más se puede pedir? —opina Alexander de forma muy sarcástica y burlona.

—Bueno, no pasa nada —dice Harry con una sonrisa.

El resto del equipo opina de forma afirmativa mientras que Kenzo se alegra bastante.

—Es hora de partir —dice Kenzo igual de enérgico.

Kenzo entra al camión mientras que atrás había otra con otro grupo de soldados especializados. Después de unos veinticinco kilómetros ya se adentraban más en la ciudad que estaba más destruida. Pero al llegar a una zona muy apretada, llena de edificios y tiendas destruidas, se empezaron a escuchar disparos y más disparos. Fue entonces cuando cayó una granada cerca de los dos camiones, haciendo que el grupo de Derek se estremezca, lo que los obligó a parar y ponerse a la defensiva.

Dentro del camión, el grupo se sorprendió de lo que estaba pasando.

—¡Nos están atacando! —exclama Kenzo nervioso antes de parar de conducir —. Abran fuego —lo dice antes de bajar del camión y empezar a correr.

—¡Todos, en los dos maletines, busquen sus armas, rápido! —grita Derek hacia el grupo, quienes tienen agarrados los dos maletines con las armas adentro.

—De acuerdo —dice Alexander muy serio.

Abren los maletines y Derek agarra sus dos pistolas, Alexander, su revólver de cañón corto, Harry, una pistola ametralladora Cobra M11, Melissa, una pistola, y Erika, una pistola como la de Derek.

—Erika, ¿qué haces con esa pistola? Ellos te pueden lastimar, y no quiero que te pase nada —dice Derek muy preocupado mientras le quita la pistola a Erika sin hacer mucho esfuerzo.

—Solo quiero ayudar al grupo, no quiero ser un estorbo al cual tengas que cuidar siempre, solo quiero ayudarte. Por favor, Derek, ¿me dejarás ayudarte? —pregunta Erika con algo de tristeza.

Derek después de pensarlo por un momento. Entonces dejó que Erika usara un arma, aunque no estaba tan de acuerdo.

—¡Gracias, Derek!, te prometo que seré de gran ayuda. Aparte Akemi es quien se encargará de la asistencia médica. —Erika salta y se pone encima de él abrazándolo en el proceso.

—No hay de qué, Erika, pero con una condición —dice Derek mientras se levanta poco a poco después de que Erika se le tirara encima.

—¿Y cuál es esa condición? —pregunta Erika con duda.

—La condición es que te mantengas a mi lado todo el tiempo, simplemente porque no quiero que te hagan daño —dice Derek muy tranquilo y serio mientras tiene el dedo índice de la mano derecha apuntando arriba, sin levantar por completo su brazo.

—Siempre te vas a preocupar por mí, ¿verdad? —dice Erika con una sonrisa.

—Es mi deber como hermano mayor, ¿no? —dice Derek con una sonrisa de igual forma.

—¿En serio, Akemi? —pregunta Alexander sorprendido.

—Sí. Aparte yo no estoy para pelear, no me gusta. Por eso decidí ayudar en medicina —responde Akemi muy segura y orgullosa de sí misma.

—A mí me parece una buena elección, después de todo tú querías ser médica antes de que empezara la guerra. Sin embargo, no nos tienes que curar solo a nosotros, sino también al resto de los soldados —dice Melissa seria mientras recarga su arma.

—No te preocupes, además ellos pueden manejarse solos, no creo que haga falta ayudarlos también —dice Derek en un tono calmado.

—De acuerdo, entonces ya no hay ningún problema —dice Melissa de igual forma con una sonrisa sin mostrar los dientes.

—Bueno, Akemi, te encargo nuestra seguridad médica —dice Alexander mientras se agarra del hombro de Akemi en un tono calmado y directo.

—Bien, ¡vamos a atacar! —exclama Alexander con mucho entusiasmo mientras le suelta el hombro a Akemi.

Abren las puertas de atrás del camión y empiezan a disparar sin piedad alguna y descubren que el grupo que está atacando son “Los Black bird”. Derek empezó a matar a unos cuantos, mientras que estaba cerca de Erika para que no le pasara nada. Erika estaba dando lo mejor para impresionar. Mientras que Alexander era una máquina de matar.

Harry a pesar de no ser tan fuerte mentalmente trata de estarlo, para ayudar a su equipo. Melissa trataba de hacer lo mejor posible en la situación, matando a la mayor cantidad de soldados enemigos y tratando de ayudar al resto del equipo.

Los soldados aliados rápidamente empiezan a abatir a los soldados enemigos, y, cerca de la victoria, aparecieron más, hasta el punto de que superaron en número a los soldados aliados, pero lograron aniquilarlos poco a poco.

—¡Fue una trampa todo este tiempo! —grita Derek muy enojado.

—¡Vamos a refugiarnos, vamos! —grita Melissa a los demás que estaban expuestos.

—Está bien. ¡Vamos, Harry! —exclama Derek a Harry dando señas para que venga.

—¡Está bien, allá voy! —exclama Harry antes de dejar de disparar e irse corriendo en dirección al grupo.

Antes de que Harry se reuniera con Derek, Erika y Melissa, uno de los soldados enemigos dispara a Harry en el torso, escupiendo sangre y dejándolo en el piso boca abajo, rompiendo sus lentes en el proceso.

—¡Harry! —grita Derek muy preocupado mientras corría hacia su amigo.

El soldado enemigo amenaza con disparar a Derek, pero este último agarra su arma y dispara en el pecho y en la cabeza, matándolo al instante. Después Derek guarda su pistola y lo sostiene desde su hombro izquierdo y Erika del derecho. Mientras que Melissa mata a todo soldado enemigo que se acerque o ataque a distancia. Hasta llegar a la parte de atrás del camión.

—¿¡Qué ha pasado con Harry!? —pregunta Akemi muy preocupada.

—Harry recibió un balazo en el torso mientras estábamos tratando de refugiarnos, pero estará bien, la herida no es muy grave, ni tampoco ha sangrado demasiado —responde Derek mientras sostenía el cuerpo inmóvil de Harry.

—¡Bueno, súbanlo!, así trataré de quitarle la bala y aplicarle un torniquete —dice Akemi muy preocupada.

Los demás consiguen subir a Harry al camión, pero con un poco de dificultad. Antes de que Derek subiera, él y los demás vieron una escena horrible.

—Por favor, ayúdenme —dice un soldado que no tenía casco y tenía el pelo alborotado, con barba y con una cicatriz en el ojo izquierdo, quien se arrastraba por no tener las dos piernas, pidiendo ayuda de forma agonizante y desesperada, hasta que aparece un soldado enemigo y le dispara en la cabeza muriendo en el acto.

—Necesito ayuda, por favor… —dice un soldado aliado de forma agonizante para que después uno de los soldados enemigos lo asesine con cuatro balazos en el cuerpo.

—Por el honor de mi familia. ¡No perderé! —grita uno de los soldados aliados antes de pisar una mina, quedando en el piso, sin las dos piernas.

—No, no, ¡no moriré! —exclamaron los soldados atacando desesperadamente antes de ser acribillados a quemarropa.

—¡Sube, Derek!, antes de que te pase lo mismo —dice Erika muy preocupada.

Algunos soldados tratan de atacar, pero son rápidamente asesinados por el grupo de “Los Black bird”, en una contienda de bandas, pero Kenzo trata de eliminar la mayor cantidad de enemigos posibles, mientras los soldados heridos tratan de sobrevivir, y los otros aún tratan de defenderse. Pero cada uno de los esfuerzos puestos por “Los conquistadores” terminaba por ser en vano, hasta que Derek empieza a actuar.

—Bueno, tenemos que idear una estrategia para poder salir de esta y sacar a los pocos soldados que aún siguen vivos —dice Derek serio.

—Es verdad, no podemos salir y atacar de forma imprudente —opina Melissa seria.

—Se ve que también lo entendiste, Melissa —dice Derek con una sonrisa.

—Bueno, gracias —dice Melissa con una sonrisa.

—Harry. ¿Puedes todavía hablar? —pregunta Derek con algo de preocupación.

—Sí, aún puedo —responde Harry con algo de esfuerzo en su tono de hablar.

—¿Me puedes decir cuántos enemigos eran? —pregunta Derek seriamente.

—Eran como veinte enemigos en total, pero mataron cinco a diez soldados enemigos, por lo que quedarían unos diez enemigos por matar, además de haber un total de tres francotiradores, y el resto son fusileros, y pistoleros —responde Harry con algo de esfuerzo tanto con su voz como con su cuerpo.

—Muchas gracias, nos hizo de mucha ayuda —dice Derek con algo de alegría y seriedad.

—Me alegra que los ayude —dice Harry aun con un poco de esfuerzo en su voz.

—Bien, ahora solo nos queda formular la estrategia: primero tengamos en cuenta los francotiradores, son tres en total, por lo que si los eliminamos el resto será fácil —dice Derek con el dedo índice cerca de su cabeza.

—Pero si no los localizamos, entonces seremos cazador cazado —opina Erika con algo de seriedad.

—Es verdad, pero existe la ligera posibilidad de que se den cuenta con el primer disparo, por lo que tenemos que ser rápidos —opina Melissa también estando seria.

—Cierto, pero para que este plan funcione necesitaremos la ayuda de Harry —dice Derek con algo de seriedad.

—¿Por qué? —pregunta Harry muy nervioso por lo que dice Derek.

—Muy simple, tu viste la cantidad de francotiradores, y por consiguiente, dónde estaban ubicados, ¿verdad, Harry? —responde Derek manteniendo la calma.

—Sí, así es, vi muy bien dónde estaba cada uno de los francotiradores, pero no logré dispararles por la distancia, pero los sonidos de los disparos atrajeron a un soldado enemigo y por eso me dispararon por la espalda. Por otro lado la ubicación exacta de los francotiradores es de tres lugares distintos, es decir, no están en un mismo lugar, están a muy corta distancia uno del otro, pero no se ven a simple vista, ya que se encuentran a diecisiete metros desde donde estamos, además se requiere un rifle con mira o con unos binoculares bastará —dice Harry estando algo serio mientras tenía su brazo derecho sobre sus ojos y con una mano cerca de su torso donde le dispararon.

—Muchas gracias por la información, Harry, espero que te mejores pronto —dice Derek en un tono alentador.

—Gracias, Derek —dice Harry con mucho esfuerzo en su voz.

—Bueno, gracias al dato que nos dio Harry, sabemos qué hacer con los francotiradores —dice Melissa seria.

—Es verdad, tenemos que matar primero a los francotiradores, y después a los fusileros y pistoleros —dice Alexander serio y algo enojado.

—Es cierto, pero lo que necesitamos realmente es un rifle con mira de calor —opina Derek calmado y algo serio.

—No, con una mira normal bastará, pero necesitarán unos binoculares para que funcione bien tu plan, es decir, para quien tenga que guiar al que dispare —dice Harry en la misma posición.

—Okey, pero si no lo tenemos qué haremos —dice Melissa a Derek con seriedad.

—Si mal no recuerdo, cuando uno de los solados murió ante nuestros ojos, vi unos binoculares, y un rifle francotirador a un costado —dice Erika mirando hacia arriba mientras su mano sostenía su brazo en señal de pensamiento.

—Buena idea, Erika —dice Derek contento con ella.

—Bueno, hago lo que puedo —dice Erika con una gran sonrisa.

—Bueno, ahora. ¿Quién irá por la mira y los binoculares? —pregunta Melissa de forma seria al grupo.

—Yo iré por las dos cosas —dice Alexander muy confiado y orgulloso.

—¿Estás seguro de que puedes hacerlo? —pregunta Derek muy serio.

—¡Ja!, miren y aprendan cómo se hace —responde Alexander con mucha confianza en sí mismo mientras se encontraba en la entrada del camión.

Alexander de un salto sale corriendo del camión tratando de llegar al cuerpo, y mientras lo hace, los disparos pasaban sin tocarlo, y lo hacía mientras se notaba una confianza enorme en su cara. Al llegar al cuerpo, Alexander lo revisa y encuentra los binoculares debajo de la víctima, y a unos metros se encontraba el rifle con la mira, con lo que va y lo toma. Al regresar los disparos se hicieron más frecuentes, pero no iban dirigidos a él, sino a los soldados que estaban peleando, él intenta resistir lo más que puede hasta llegar al camión.

—¡Los encontré! —exclama Alexander muy agitado mientras sostenía los objetos en su mano.

—¡Bien hecho, Alexander! —exclama Akemi firme en su palabra y con una media sonrisa.

—Igualmente, eres muy bueno —dice Harry en la misma posición.

—Alexander, estuviste bien, además me alegra que estuvieras a salvo —dice Akemi con una gran sonrisa sin mostrarle los dientes.

Alexander se sorprende de lo que dice Akemi, pero le responde de igual forma con una pequeña sonrisa sin mostrarle los dientes.

—Y por cierto, encontré esto mientras revisaba el cadáver —dice Alexander calmado mientras revisaba su bolsillo con su mano derecha.

Alexander saca de su bolsillo tres objetos: unos lentes de pasta negra con vidrio transparente, unos lentes de contacto bien guardados y un collar en forma de ovalo.

—Oye, ¿me das el collar? —pregunta Derek muy curioso.

—Está bien, ¡tómalo! —exclama Alexander muy calmado.

—Gracias —dice Derek antes de agarrar el óvalo y guardárselo en el bolsillo.

De repente, Alexander se acerca a Harry y le extiende la mano con las gafas y lentes de contacto.

—Toma, Harry, sé que te rompieron tus lentes cuando te dispararon, así que es un regalo de mi parte —dice Alexander en un tono calmado mientras le ofrece los lentes nuevos y los lentes de contacto, los dos en la mano derecha.

—Gracias, Alexander, de verdad, no tenías que hacerlo —dice Harry con una sonrisa mientras Alexander le da los dos objetos.

—Chicos, hablando de Harry, he podido ver su herida y no es nada grave —dice Akemi de forma seria mientras miraba la herida de Harry.

—¿A qué te refieres? —pregunta Alexander un poco sorprendido.

—Pues tomando en cuenta cómo está sangrando la herida, y cómo se encuentra la posición de la bala, he podido deducir que la persona que le disparó a Harry lo ha hecho a larga distancia, como unos 20 metros, porque de haberlo hecho a menor distancia, Harry pudo haber muerto, ya que le pudieron atravesar los pulmones, pero la bala aparentemente solo lo rozó, por lo que, como dije antes, no habrá problema en sanarlo —dice Akemi muy serio mientras seguía mirando la herida de Harry.

—¿En serio lo dedujiste todo con solo dos cosas? —pregunta Alexander un poco sorprendido.

—Sí, es que soy buena haciendo eso —responde Akemi con una pequeña sonrisa mostrando los dientes.

—Increíble, Akemi, eres la mejor —dice Alexander mientras la abraza con mucha felicidad.

—Por favor, Alexander, no digas eso, me da vergüenza —dice Akemi algo sonrojada a la vez que poco a poco lo abrazaba.

—¡Qué me importa! —exclama Alexander muy feliz.

Alexander la deja de abrazar a Akemi y se sienta en su lugar de siempre.

—Muy bien, chicos, es hora de pasar a la acción —dice Derek de forma seria mientras miraba todos y viceversa.

CAPÍTULO 3
Contraataque y regreso

Ya con todos los datos obtenidos, el equipo de Derek estaba listo para preparar el contraataque, y con un compañero menos, la situación se complicaba aún más.

—Bueno, ya tenemos todo, solo falta armar el plan —dice Derek serio al grupo.

—Tomaremos en cuenta todos los datos que disponemos hasta ahora, incluyendo los de la herida de Harry —dice Melissa seria al grupo.

—Yo detallaré el plan, será simple. Constará de dos partes: la primera de que nosotros con el rifle francotirador eliminaremos a los francotiradores, con la ayuda de Harry, una vez eliminados, nosotros eliminaremos a los fusileros con las armas que tenemos, y una vez que todos sean eliminados, saldremos de aquí sin ninguna herida. ¿Alguna duda? —pregunta Derek muy serio.

Alexander levanta la mano.

—¿Sí? —pregunta Derek a Alexander algo serio.

—¿Cuál es el tiempo exacto en el que hay que matarlos? Porque si no lo hacemos rápido entonces van a aparecer más y nos pondrán en dificultad —responde Alexander con el ceño fruncido algo serio.

—Entiendo, en ese caso solo dispondremos de poco tiempo antes para hacerlo —dice Derek mientras se frotaba el mentón.

—De acuerdo, ahora tenemos que movernos. ¡Ya! —exclama Alexander mientras se levantaba.

—Muy bien, andando —dice Derek de forma seria.

—Derek, ¿puedo ayudarte? —pregunta Erika con algo de preocupación.

—Lo siento, Erika, pero esto será muy complicado para ti, sobre todo porque estaremos muy expuestos, en lo personal te recomiendo que cuides a Harry —responde Derek en un tono muy relajado y algo preocupado mientras la agarra de los brazos a Erika sin usar fuerza.

Erika baja la cabeza y después de pensar un rato, decide responder:

—Está bien, pero prométeme una cosa. ¡Que no te pase nada! —exclama Erika muy preocupada para después darle un abrazo a Derek.

—Erika, si te hace bien, yo lucharé junto a Derek, ya que ambos tenemos experiencia en armas, además de que ambos tenemos unos buenos ritmos juntos —dice Melissa después de levantarse de donde estaba sentada.

Erika deja de abrazar a Derek y presta atención a lo que dice Melissa, y toma una decisión.

—Está bien, gracias, Melissa, te dejo a cargo —dice Erika estando feliz con una pequeña sonrisa sin mostrar los dientes.

—Muy bien, andando —dice Melissa seria.

Todos se preparan dentro del camión, alistan el rifle francotirador con las instrucciones de Harry acerca de dónde estaban los francotiradores. Melissa era quien se había dispuesto a disparar, ya que ella tiene experiencia en francotiradores. Una vez preparado el rifle se dispone a salir del camión, se mantiene en las puertas, al lado de ella se encontraba Erika con los binoculares.

—Bien, te ayudaré a encontrarlos más fácilmente —dice Erika de forma seria con los binoculares con las manos.

—Okey, gracias, Erika —dice Melissa de forma seria mientras ajusta la mira del rifle.

Erika mira con los binoculares estando en las puertas del camión, y logra encontrarlos, ve cómo disparan al ejército aliado.

—Los encontré —dice Erika muy seria.

—¿Tan rápido? Felicidades, Erika —pregunta Melissa muy sorprendida.

—Gracias —dice Erika un poco avergonzada.

—Disculpa la pregunta, pero ¿me puedes guiar? —pregunta Melissa un poco confundida.

—Bien —dice Erika antes de ponerse sus binoculares—. Gira a la derecha a 90 grados, el resto está en tus manos —lo dice muy seria.

Melissa gira su rifle y ajusta el zoom de su rifle y logra ver a todos los francotiradores a una corta distancia.

—Ahora, dispara —dice Erika de forma seria.

Dispara y termina por darles a todos en la cabeza; los dos primeros sin complicaciones y el último, quien se había percatado de su presencia, intenta aniquilarla; pero esta reacciona de forma rápida y dispara al rifle, matando, así, al último de los francotiradores.

—¡Bien! —exclama Melissa sintiéndose orgullosa.

Melissa guarda el rifle y se mete dentro del camión, donde estaban los demás. En ese momento, Alexander y Derek preparan su armamento. Alexander cuenta con un revólver de cañón corto, un cuchillo de combate, y una pistola y Derek con un cuchillo de combate, dos pistolas, y una ametralladora. Ya con todo el armamento preparado, salen a pelear; luego Melissa se une a la guerra con una pistola y otra de repeticiones. Ya con los tres más fuertes del grupo fueron a terminar el combate. Mientras esto se desarrollaba, lograron encontrar a Kenzo agachado mientras se cubría detrás de unos escombros de un edificio, con unos soldados heridos alrededor de él. Derek y los demás fueron a ayudarlo y al llegar se dan cuenta de que no tienen balas en sus armas.

—Kenzo, ¿estás bien? —pregunta Derek mientras tiene su brazo izquierdo en su hombro derecho, y en la otra mano su pistola mientras se agacha.

—Sí, pero actualmente no puedo luchar, pero no se preocupen, no estoy herido —responde Kenzo con algo de esfuerzo en su voz.

—Bueno, no te preocupes nos encargaremos de la situación —dice Melissa seria.

—Gracias, chicos —dice Kenzo relajado.

—Ahora vamos, tenemos trabajo aquí, no perdamos el tiempo hablando con idiotas —dice Alexander algo serio y enojado.

—Bien, a matar —dice Derek muy serio.

Derek al decir eso empieza a sacar su pistola y empieza a matar a los soldados enemigos. Por otro lado, Alexander hace lo mismo pero era irreconocible, ya que no tenía sentido común a la hora de matar. Melissa peleaba mientras permanecía junto a Derek todo el tiempo, ella mata a todo lo que se cruce en su camino y no da el tiempo a que le apunten o la amenacen.

Por otro lado, la batalla estaba terminando, porque estaban eliminando a todos los enemigos presentes.

—¡Listo, ya ganamos el combate! —grita Derek a todos mientras alzaba su mano.

—¡Sí! —gritan todos, incluso los soldados heridos.

Derek ayuda cargando en su espalda un soldado herido, mientras que Melissa y Alexander ayudan a los demás soldados, y así, con algo de esfuerzo, lograron llevar a la mayoría de heridos a los respectivos camiones.

La camioneta que tenía a los soldados heridos estaba siendo conducida por uno de los soldados sobrevivientes, y la camioneta del equipo de Derek estaba siendo conducida por Kenzo.

—Muy bien, ¡es hora de irse! —exclama Derek serio mientras mira hacia Alexander y Melissa.

Alexander y Melissa al escuchar lo que dice Derek, asintieron con la cabeza y después decidieron irse junto a él en el camión que les tocaba, y se marcharon del campo de guerra.

—Bien… por fin acabó —dice Derek algo cansado

—Sí, tienes razón —dice Melissa igual de cansada.

—Me alegra que estés a salvo, Derek —dice Erika muy preocupada.

—No te preocupes, Erika, no me pasará nada —dice Derek igual de cansado mirando a Erika.

Derek y Erika se dan un abrazo mientras ellos sonreían el uno al otro, pero un momento después, Alexander interrumpe muy enojado.

—¿¡Y nadie me lo agradece!? —grita Alexander muy enojado.

Cuando Alexander pregunta eso, todos voltean a verlo.

—Por si se olvidan, ¡fui quien les salvó la vida, quien se arriesgó por el rifle y los prismáticos y quien mato más soldados enemigos! —exclama Alexander muy molesto.

—Bueno, es cierto, por ti logramos salir con vida de ese embrollo —dice Derek cansado.

—Es verdad, te estuve viendo, Alexander, me alegra que estés bien —dice Akemi muy contenta mientras se acerca para darle un beso en su mejilla derecha.

—Bueno, no fue nada —dice Alexander con una sonrisa sobradora, mientras mantiene los ojos cerrados.

—Bueno, algo es algo, ¿no? —exclama Akemi con una sonrisa sin mostrar los dientes mientras tiene los ojos cerrados.

—Sí, es verdad —responde Alexander con una sonrisa sin mostrar los dientes.

—Es verdad, pero que suerte que nos dejaron de atacar —dice Derek muy relajado.

—Es cierto, una suerte… pero mientras ustedes estaban peleando, Akemi logró quitarme las balas y no voy a poder hacer nada durante un tiempo —dice Harry con algo de alivio y algo de felicidad.

—Vaya…, bien hecho, Akemi —dice Derek algo sorprendido.

—¡Sí, bien hecho! —exclama Erika muy alegre.

—Oh… chicos, no es nada, de verdad, solo quise ayudar al grupo y de paso probarme a mí misma —dice Akemi muy feliz mientras agacha la cabeza un poco, para después sonreír sin mostrar los dientes con los ojos cerrados.

—Me sorprendiste, Akemi, nunca dejé de creer en ti —dice Alexander acercándose para devolverle el beso en la mejilla izquierda.

Akemi, al darse cuenta del gesto que le hizo Alexander, lo abraza con fuerza sin decir nada más. Un rato después se abre una ventanilla en la que aparece Kenzo.

—Chicos, lo siento, es una lástima que no hubiéramos podido realizar el entrenamiento; siento que es mi culpa que nuestros vehículos los atrajeran; debimos ir por otro lugar, porque, si no, no hubiéramos perdido tantas vidas, además pude haberlos perdido a ustedes también —dice Kenzo con algo de pena mientras golpea el volante.

—No te preocupes, Kenzo, tampoco nosotros sabíamos que nos emboscarían —dice Derek muy tranquilo.

—Además no tienes que sentir pena alguna —dice Erika en el tono igual de calmado.

—Bueno, gracias, chicos —dice Kenzo más tranquilo.

—Está bien, pero mantén tus ojos en el volante —dice Derek.

—Bueno —dice Kenzo serio.

Mientras el grupo volvía hacia la base de Los conquistadores, se escucharon explosiones y disparos.

El grupo se mantuvo alerta, pero sin darse cuenta, la segunda camioneta es alcanzada, explotando en forma inmediata. De esa explosión, aparece un vehículo negro, queriendo alcanzar a la camioneta donde estaban todos.

—¡Chicos, defiendan la camioneta! —exclama Derek mientras saca sus armas.

—¡Kenzo, sigue conduciendo! —exclama Alexander mientras saca su revólver.

—Está bien —dice Kenzo serio.

Kenzo, al escuchar las órdenes de Alexander, pisa el acelerador. Pero ve a lo lejos que el vehículo sigue tras ellos y que varias personas se asoman por las ventanillas y comienzan a apuntarles con armas de alto calibre como M14, granadas, lanzagranadas.

—¡Parece que todavía van a dar guerra, pero no ganarán…! —dice Alexander serio y confiado.

—¡Tienes razón, Alexander! —dice Derek serio mientras recarga su arma.

—¡Derek, te ayudaré, no me importa si me dices que no! —dice Erika muy segura de sí misma, y a la vez tomando una de las armas de Derek.

—¡Bueno, no hay problema, te dejaré que me ayudes, igual no te iba a negar la opción! —dice Derek serio.

—¿En serio? —pregunta Erika de forma alegre.

Los disparos alcanzan a la camioneta, inmediatamente Derek, Alexander y Melissa se agachan, y Erika, Harry, Akemi, al hacer lo mismo, se topan las orejas.

—¡No hay tiempo para hablar, hay que atacar! —exclama Melissa muy seria mientras recarga su pistola.

—¡Bien, es hora! —dice Derek mientras termina de recargar.

Al momento de decir eso los soldados enemigos dejaron de disparar.

Derek, Alexander, Erika y Melissa aprovechan esa oportunidad para terminar de preparar sus armas y empiezan a disparar al vehículo de los soldados enemigos.

En ese momento se percatan de que ese vehículo es del mismo material blindado que el de ellos con ventanas delanteras blindadas.

Al darse cuenta de esto deciden dejar de disparar.

—Vaya… utilizan un material similar al que tenemos nosotros —dice Derek serio y calmado mientras se cubría.

—Sí incluso las ventanas no se podían romper, algo muy similar al de nosotros —dice Melissa seria y calmada.

—Bueno, no me sorprende, después de todo son “Los conquistadores”. ¿No, Kenzo? —pregunta Alexander con arrogancia.

—Eso no lo discuto, ahora ¡tenemos que atacar! —exclama Kenzo con seriedad mientras conducía y no quitaba los ojos del volante.

—Creo que se me ocurrió una idea —dice Derek sorprendido.

Después de decir eso todos miraron a Derek para escucharlo atentamente.

—Mi plan será arriesgado, pero si sale todo bien obtendremos la victoria —dice Derek al grupo con firmeza.

—Bueno, y ¿de qué se trata, Derek? —pregunta Erika con intriga.

—El plan será el siguiente: tendremos que parar el coche —dice Derek mientras se mantiene calmado y con los ojos cerrados.

Sin embargo, al momento de decir eso todos los demás se sorprenden, pensando que arriesgarán su vida de nuevo.

—Derek, estás loco —opina Kenzo dando un suspiro.

—¿¡Cómo puedes planear lo que has dicho!? —pregunta exclamando Melissa preocupada.

—Derek, no lo hagas, por favor… —opina Erika muy preocupada.

—Te recomiendo que no lo hagas —opina Alexander.

—Aunque sea algo sencillo, va a tener muchas consecuencias —opina Harry serio mientras mira la azotea.

—Sé que sonará muy loco, pero es la única forma de deshacerse de ellos, ya que al tener ellos un vehículo con un material muy similar al nuestro estaremos en desventaja; ya no los sacaremos de su vehículo tan fácilmente. Pero si frenamos y paramos el camión, ellos bajarán para ver si alguien sigue vivo. En ese momento saldremos para asesinarlos de una vez —dice Derek mientras mantiene la calma y abre los ojos.

—Sí…es cierto, pero recuerda una cosa: si algo le pasa a Akemi y al grupo, no dudaré ni un segundo en hacerte responsable y matarte —dice Alexander enojado mientras mantiene un tono amenazante y se acerca a Derek.

—De acuerdo, como líder del grupo, aceptaré toda responsabilidad de lo que vaya o no a pasar con el grupo, si eso te tranquiliza —dice Derek serio mientras mira a Alexander.

—Bueno, entonces aceptaré —dice Alexander serio.

—Si mi hermano lo dice… entonces debe funcionar —dice Erika de forma seria.

—Creo que podría funcionar, pero es algo arriesgado —opina Melissa seria en defensa de lo que dice Derek.

—Es una buena idea —opina Kenzo mientras conduce.

—¡Espera!, Harry todavía no sanó de su herida —dice Akemi algo preocupada.

—No te preocupes, Akemi, estará bien, además él y tú estarán dentro del coche, nosotros somos los únicos que bajaremos —dice Alexander de forma seria mientras mira a Akemi.

—Entonces está decidido —dice Kenzo serio.

Kenzo toma el volante, pero ocurre un fallo en el motor y hace que pierdan el control y se estrellan contra una tienda de joyas.

Aturdidos salen del vehículo y ya dentro de la joyería se preparan para lo peor.

Mientras tanto, los soldados enemigos bajan de su vehículo, en total son seis.

—Bien, es hora de la venganza —dice uno de los enemigos.

Mientras tanto en la joyería

—Chicos. ¿Están bien? —pregunta Derek con un tono preocupado con la mano en la cabeza mientras se levanta poco a poco.

Pasa un rato sin respuestas, hasta que…

—Sí, aunque me duele la cabeza —dice Kenzo calmado mientras tiene su mano en su cabeza.

—Sí, estamos bien —dice Melissa calmada mientras tiene un pedazo de vidrio incrustado en su brazo izquierdo, el cual logra sacar un rato después.

—Sí —dice Erika estando calmada, pero con la mano derecha en su cabeza.

—Creo que fue una mala idea —dice Harry levantándose con cuidado.

—Qué suerte —dice Derek algo aliviado.

Los demás empiezan a levantarse dentro de la joyería mientras ven que el camión está tapando la entrada con el parachoques delantero, con ligeros dolores en el cuerpo y la cabeza.

—Kenzo Nunca dije que hiciéramos un choque —dice Derek serio y a la vez un poco enojado.

—¡Hubo un fallo en el camión e hizo que nos estrelláramos! —dice Kenzo serio mientras miraba a Derek.

—¡Prepárense tenemos que atacar…! Se están acercando los soldados —dice Derek serio mirando al grupo.

—Está bien, pero algunos están muy lastimados, además las armas quedaron todas en el camión, y tú eres el único que está bien y tiene armas, así que mátalos tú solo —dice Kenzo serio.

—No hay elección. ¿Verdad? —pregunta Derek.

—No —dice Kenzo serio de manera cortante.

—Está bien, pero todos ustedes deben cubrirse u ocultarse —dice Derek serio.

—Prometido —dice Kenzo serio mientras tiene una mano en el pecho y luego hace una reverencia.

Derek inclina la cabeza en señal de estar de acuerdo, luego prepara sus armas y se oculta detrás del camión destrozado, mientras espera a que se acerquen los soldados enemigos. Cuando se encuentran cerca, Derek se aleja del camión y empieza a disparar, pero solo le atina a dos antes de quedarse sin munición.

—No, no puede ser. ¡No tengo balas! —exclama Derek nervioso mientras intenta disparar.

—Vaya… te quedaste sin balas —dice uno de los enemigos en un tono agrandado y apuntando con una pistola—. Es hora de acabar primero contigo y luego con todos.

Detrás del camión, los demás estaban impactados al saber que Derek se había quedado sin munición.

—No puede ser… Derek… se quedó sin balas —dice Erika muy nerviosa y preocupada.

—Pero no hay nada que podamos hacer —dice Alexander enojado.

Melissa empieza a revisar por lugar y encuentra dos armas entre los escombros…

—¡Todavía no estamos perdidos! —dice Melissa seria mientras sostiene las dos armas.

—¿Esas armas son para Derek? —pregunta Kenzo serio mientras voltea a verla.

—¡Sí, y deséenme suerte! —dice Melissa seria con la pistola en la mano derecha y la ametralladora de antes en la mano izquierda.

Melissa corre, y con la pistola dispara al soldado enemigo.

—¿Quien ha sido? —pregunta Derek muy sorprendido antes de voltear.

Al voltear veía a Melissa apuntando con su pistola.

—Gracias, Melissa —dice Derek con una sonrisa.

—No es nada —dice Melissa con una sonrisa mientras se acerca caminando.

—En serio, gracias, casi me matan —dice Derek con una sonrisa en un tono tranquilo.

—Sí, y será mejor que también te quedes con esto —dice Melissa devolviéndole la pistola.

—Vaya… es mi pistola, creía que la había perdido —dice Derek en un tono aliviado.

—Sí, pero no encontré la otra —dice Melissa algo decepcionada.

—No te preocupes por eso —dice Derek muy calmado y con una sonrisa.

—Por cierto, ¿tu arma tiene balas? —pregunta Melissa.

Derek saca su cargador, y nota que aún tiene munición.

—Es resistente —dice Derek un poco sorprendido.

Al terminar de hablar, aparecen cinco soldados enemigos de aquel camión y empiezan a apuntar a Derek y Melissa.

—Es hora de terminar con eso —dice Derek.

—Sí, es hora —dice Melissa seria.

Derek y Melissa empiezan a dispararles y los aniquilan al instante sin darles oportunidad de disparar.

—Bien, chicos, ¡rápido salgan todos! —exclama Derek al grupo.

El resto de los chicos empiezan a salir y Kenzo también. Mientras que Harry era ayudado por Erika para caminar.

—Muy bien, terminamos este asalto, ahora volvamos a la base —dice Kenzo al grupo.

—Al fin...—opinaba Derek en voz baja después de un leve suspiro.

Kenzo se sube al vehículo de los soldados enemigos y abandonan la zona con algo de dificultad. Después de estar pasando quince kilómetros llegan a destino, al campamento.

CAPÍTULO 4
Revelaciones

Al llegar a destino se hace de noche y todos se bajan del vehículo mientras los reciben los soldados aliados, pero sorprendentemente los chicos deciden evitarlos y se dirigen a la habitación del hotel muy cansados, pero, en su camino, una mujer los detiene.

—Disculpen, señores. ¿Ustedes vienen de un enfrentamiento entre grupos? —pregunta la mujer un poco curiosa.

—Sí, recién vinimos de uno en el que casi morimos —dice Derek, quien no puede hablar bien por estar algo somnoliento.

—Muy bien, a lo que venía es que si han visto a mi esposo, su altura es de un 1,67 m, cabello alborotado de color negro y ojos grises. ¿Han logrado verlo? —pregunta la señora un poco seria.

Entonces, Derek inmediatamente recordó a aquel soldado sin piernas arrastrándose pidiendo ayuda y después su consecuente asesinato.

—Derek, déjame darle la noticia —dice Alexander muy seriamente.

Él no dice nada y solo voltea.

—Señora, ¿quiere que le sea sincero? —pregunta Alexander un poco serio.

—Sí, por favor —responde la señora un poco preocupada mientras trata de mantener la compostura.

—Su marido… está muerto fue asesinado mientras luchábamos en un batallón —dice Alexander muy seriamente.

La señora hizo una expresión de susto, horror y tristeza mientras poco a poco soltaba unas lágrimas.

—Le cayó una bomba y le afectó la mitad del cuerpo y después terminó por ser acribillado brutalmente por uno de los soldados enemigos y lo único que pudimos recuperar de sus restos fue esto —dice Derek muy seriamente mientras saca de su bolsillo el collar con forma de óvalo.

La señora lo agarra con una de sus manos.

—Le dije que no lo hiciera, pero no me hizo caso, quería que ganáramos un lugar digno dentro del ejército, y así salir de los refugios, le dije que tuviera cuidado, pero no me escuchó —dice la señora mientras se seca las lágrimas—. Pero gracias por entregarme este objeto tan preciado para él, es lo único que me queda ahora. ¿Me podrían decir sus nombres? — pregunta la señora.

De ahí, todos se presentaron ante la señora para al final presentarse ella.

—Mi nombre es Chisato Tantei, un gusto en conocerlos, pero ahora mismo debo irme —dice ella en un tono triste.

Aquella señora dio media vuelta y caminó hacia los refugios. Por otro lado, Derek volteó para ver a Kenzo.

—Kenzo, nos iremos a descansar durante un rato, te veremos en cuanto nos recuperemos —dice Derek serio mientras mira a Kenzo.

—Está bien, vengan a contactarme para más misiones cuando estén preparados —dice Kenzo serio de igual forma.

—Gracias —dice Derek serio, mientras lo sigue con la mirada.

Derek junto con los demás se van hacia la habitación del hotel. Ya dentro de la habitación todos los demás se recuestan muy cansados en sus respectivas camas y se duermen. A la mañana siguiente antes de que el sol llegara a aparecer, Derek, quien se levantó muy temprano, se sienta en una silla en la mesa de la sala. Pero Melissa se da cuenta de sus pasos y decide seguirlo.

—¿Qué haces, Derek? —pregunta Melissa con intriga en voz baja.

Derek se voltea y ve a Melissa con una ropa distinta: una chaqueta negra, una remera blanca sin mangas, sin llevar guantes, unos jeans azules, y un par de tenis blancos.

—Nada, solo intentaba pensar en la situación que nos está pasando, además vine para despejar mis ideas ahora que todos están durmiendo, es algo que me resulta más fácil hacer así —responde Derek con una sonrisa en voz baja mientras ve cómo Melissa se sienta.

—Bueno, yo también hago eso de vez en cuando —dice Melissa de forma tranquila a Derek mientras lo mira a la par que cruza sus piernas.

—Paso a otro tema. ¿Por qué has decidido hablarme? Además no creo que tengamos mucho tiempo más antes de una nueva misión —pregunta Derek muy curioso y de forma tranquila.

—Porque hace mucho tiempo que no hablaba contigo y hoy se me apareció la oportunidad, y quería hablar contigo desde hacía tanto tiempo —dice Melissa mientras lo mira a los ojos de forma tranquila.

—Pues yo también quería hablar contigo —dice Derek con una sonrisa.

—Sabes… hace tiempo que no teníamos una conversación —dice Melissa con una tierna sonrisa.

—Sí… pero ya sabes cómo están las cosas —dice Derek en un tono deprimente mientras mira a Melissa.

—Vamos, no te preocupes, pronto saldremos de esta —dice Melissa intentando animar a Derek.

—Sí, es verdad pero —Antes de terminar, Derek ve que en la mano de Melissa hay sangre escurriendo y se sorprende.

—¿Qué pasa? —pregunta Melissa de forma preocupada.

—¿Dónde te hiciste esa herida? —le responde con otra pregunta algo preocupado mientras apunta a la mano de Melissa.

Melissa toca su brazo, donde está su herida, en lo que después le mira de vuelta a los ojos y le dice:

—Fue cuando te pasé las armas, me lastimé un poco —explica Melissa despreocupada.

—Tranquila, iré por unos vendajes en la mochila de Erika —dice Derek antes de levantarse de su silla.

Derek se levanta de su silla y busca en la mochila de Erika unas vendas, un poco de algodón y alcohol etílico, y las encuentra para luego dárselas a Melissa.

—No tienes que esforzarte tanto, Derek —dice Melissa preocupada.

—Te voy a ayudar, además parece ser que tu herida es profunda, porque si no fuese profunda no sangraría tanto, pero primero debes quitarte la chaqueta —dice Derek un poco serio.

—Está bien —dice Melissa de forma seria antes de quitarse la chaqueta y encontrarse en el hombro una herida bastante profunda.

Derek abre la botella de alcohol etílico, vierte un poco sobre el algodón, lo coloca sobre la herida de Melissa y le frota con suavidad. A ella le duele un poco, luego Derek le dice:

—Es normal que te duela, porque significa que la herida está infectada —dice Derek mientras mantiene la calma.

—No entiendo por qué te preocupas tanto por mí, creía que ya había pasado todo —dice Melissa de forma seria mientras agacha la cabeza.

—No creas que no te eché de menos, todavía recuerdo los días en los que estuvimos juntos —dice Derek de forma seria mientras siegue frotando el algodón en la herida.

Melissa se sorprende de lo que dice Derek y se sonroja un poco.

—Así que ¿Aún te acuerdas? —pregunta Melissa un poco sonrojada mientras agacha la cabeza.

—Sí, y a pesar de todo lo que está pasando, aún te sigo queriendo, Melissa —responde Derek en un tono calmado y seguro mientras la mira a los ojos.

Derek termina de frotar el algodón en la herida y le coloca unas cuatro capas de vendas alrededor de su brazo con mucho cuidado.

—Gracias, de verdad, Derek —dice Melissa estando muy feliz con una sonrisa mientras se pone su chaqueta y sus guantes.

—No hay de qué —lo dice con una sonrisa.

Melissa y Derek se dan un fuerte abrazo, con una sonrisa cada uno.

—Dime una cosa, ¿qué haremos tú y yo cuando termine todo esto? —pregunta Melissa feliz.

—Quizás podamos estar juntos de vuelta —responde Derek estando feliz mientras la mira.

—Eso espero, mi querido Derek —dice Melissa de forma alegre mientras lo mira a los ojos.

Melissa y Derek se dan un último abrazo y luego se sientan en las sillas de la mesa.

—Bueno, volviendo al tema, ¿de qué querías hablar? —pregunta Derek con una sonrisa de forma curiosa.

—Ya hablé todo lo que tenía que hablar —responde Melissa con una sonrisa mientras lo mira.

—¿O sea que querías hablar de nuestra relación y si podíamos volver? —pregunta Derek muy sorprendido.

—Sí, quería hablar de eso, porque tenía dudas de nuestra relación, pero gracias a esta charla, ahora me siento más tranquila —responde Melissa mientras poco a poco se forma una sonrisa en su rostro sin mostrar los dientes.

—Me alegro por eso —dice Derek mientras tiene una sonrisa en su rostro mostrando los dientes.

—Bueno, ¿qué tal si vamos a buscar un lugar para estar a solas? —pregunta Melissa de forma tranquila mientras sonríe.

—Ya veo. ¿Y si vamos a la azotea y vemos el amanecer juntos? —responde con otra pregunta Derek de forma tranquila y con la misma sonrisa.

—Buena idea, pensaba sugerir eso —dice Melissa con una sonrisa de forma contenta.

—Entonces, ¡vamos! —exclama Derek de forma alegre mientras toma la mano de Melissa, en lo que a ella se le dibuja una sonrisa en su rostro.

Al llegar a la azotea, ven que es un lugar vacío con unos contenedores de agua inutilizables. Ellos se sientan en el piso atrás de los contenedores, enfrente del amanecer, uno al lado del otro. Mientras ven cómo el sol se empieza a asomar. Todo parece muy calmado a pesar de la situación tensa, mientras los dos sonríen, hasta que deciden hablar:

—Qué linda vista, quién diría que de la guerra se puede sacar algo hermoso —dice Derek refiriéndose a la entrada del sol.

—Lo sé, es bellísimo —dice Melissa de forma tranquila y sonriente.

—Me alegra que pienses lo mismo, ojalá esto se repitiera todos los días mientras nos levantáramos —dice Derek de forma calmada mientras la mira.

—Sí, lo sé. Pero por ahora, lo mejor será hacer lo posible para salir adelante —dice Melissa de forma pensativa mientras mira al cielo —. Por cierto, hay algo de lo que tengo dudas. —Lo dice de forma muy curiosa mientras lo mira.

—Dime, ¿qué quieres saber? —pregunta Derek con una sonrisa sin mostrar los dientes.

—Pues, dime, ¿por qué permitiste que Alexander entrara al grupo? —responde con otra pregunta Melissa de forma seria.

—Porque Akemi me lo pidió, me dijo que podíamos confiar en él, a pesar de que tenía cierta enemistad con él, ya sabes lo que pasó, al principio dudaba, pero aun así lo dejé entrar —dice Derek de forma pensativa y calmada mientras mira al cielo.

—Pero, él siempre te molesta y siempre te busca pelea, aparte, de tan molesto que es, a veces me dan ganas de golpearlo con toda mi fuerza hasta dejarlo inconsciente —dice Melissa algo enojada a la vez que desconcertada mientras lo miraba.

—Melissa, tienes que estar tranquila, también pensaba como tú. Sin embargo, ahora que lo veo con más claridad, me alegra saber que me he equivocado, sé que, a pesar de todo, es alguien de confianza —opina Derek de forma seria mientras se agarra la frente con la mano derecha.

—Hay algo que me llamó la atención. ¿Por qué quieres buscar tanto a tu padre? Tanto como para dejar todo esto —pregunta Melissa sorprendida por su afirmación.

—Lo que pasa es que con todo lo que ha pasado, los militares corruptos, la falsa empatía de los líderes por atender a su gente, el hambre y la miseria que abundan en esta nueva sociedad, no pude evitar pensar que darle mi confianza a alguien que no sea nosotros y mi padre sería un gran error. Aparte, recuerda que lo que queríamos era que mi padre nos guiara hacia un barco de un amigo suyo para que así fuéramos a Nueva Zelanda, uno de los dos países en el mundo, junto con Suiza, que se libró de todo esto —opina el con franqueza.

—¿Y qué hay con Kenzo? —pregunta ella dudosa de sus palabras mientras lo mira con intriga.

—Prefiero guardarme mi respuesta a eso. Por otra parte, hay algo que me pregunté desde que hablamos de lo nuestro, y es que cuando empezó todo fue hace meses, pero ¿por qué me lo vienes a contar ahora y no antes? —pregunta Derek de forma curiosa mientras la mira.

—Nada en especial, es solo que estabas muy concentrado en ser un buen líder para el equipo, así que no te molesté, porque… pensé que sería un estorbo —dice Melissa bajando un poco la mirada en un tono deprimente.

—En eso tenías razón, estaba con mucha presión, tanto que hasta incluso a veces me dolía la cabeza y no quería saber nada —dice Derek de forma tranquila mientras que con su mano derecha agarra su frente.

—Derek, ¿por qué no me lo dijiste? Pudiste haberlo contado si no era a mí, a tu hermana, pero tienes que hablar de eso, no tienes que guardártelo, somos un equipo —dice Melissa con bastante preocupación.

—Cálmate, en estos meses, solo me dolió la cabeza una o dos veces, debido a que tenía todo encima, es decir, las noches en las que pasamos de un lugar a otro, la inseguridad, y las constantes amenazas de otros grupos sobre intentar saquearnos, cuando todavía estábamos en la calle, pero tuve la suerte de que Erika me estuvo apoyando, y por eso pude mantener la calma y pensar con claridad, así que técnicamente sí tuve algo de ayuda como dijiste —dice Derek de forma seria mientras tiene la cabeza agachada.

—Se nota que fueron muy unidos a lo largo de su vida —dice Melissa de forma calmada y con una sonrisa sin mostrar los dientes.

—Sí es cierto —dice Derek mientras se voltea de forma tranquila y con una sonrisa, a su vez que ella tiene la misma expresión.

Luego de decir eso, Melissa se acerca a Derek y ambos se abrazan. Al final Derek coloca su brazo derecho en el hombro derecho de Melissa, mientras ella coloca su cabeza en el hombro de él.

—Derek, me alegra que nos apoyemos mutuamente, porque… te amo —dice Melissa con una sonrisa.

—Yo también te amo, Melissa —dice Derek de forma tranquila y con una sonrisa.

Ambos siguen en esa posición antes de que les agarrara sueño y se levantaron hacia su habitación.

—¿Qué tal si vamos a dormir? Tengo mucho sueño —pregunta Derek con algo de cansancio.

—Está bien, por cierto, Derek —dice Melissa con una sonrisa antes de mirarlo.

—¿Sí? —pregunta Derek con una sonrisa igualmente antes de mirarla.

—Siempre que necesites algo, estaré para ti, no importa cuál sea la situación en la que estemos, yo siempre te apoyaré —dice Melissa de forma calmada con una sonrisa sin mostrar los dientes.

—Sí, lo tendré en cuenta —dice Derek de forma calmada con una sonrisa.

—Eso me alegra —dice Melissa de forma tranquila y con una sonrisa.

Ambos se bajaron de la azotea y se van caminando hacia su habitación. Por suerte, nadie estaba despierto y se van a sus camas antes de que el sol amaneciente deslumbre sus ventanas.

Al cabo de un rato, todos se estaban despertando poco a poco. Primero Erika, luego Harry y por último Alexander y Akemi.

Erika, al ver a su hermano que no despierta, se acerca a él, intentando hacerlo despertar.

—Chicos, ¡despierten! —exclama Erika de forma alegre.

Erika empieza a mover a Derek tratando de levantarlo, pero no lo logra.

—Vamos, tenemos cosas por hacer, ¡Derek! —exclama Erika moviendo a Derek en reiteradas ocasiones hasta que se rinde.

—Me rindo, es difícil despertarlo —dice Erika mientras da un suspiro.

—Vamos, seguro dentro de poco se despierta —dice Harry de forma optimista.

—No, si te digo que es difícil tratar de levantarlo, entonces es imposible —dice Erika de forma relajada.

—Bueno, mientras tanto, despertamos a Melissa, quizás ella lo despierta mejor que nosotros —dice Harry muy calmado.

—No creo que ella lo despierte, pero hay que intentarlo —dice Erika algo relajada.

—¡Sí! —exclama Harry con una sonrisa de forma optimista.

Ambos chicos pasaron a la cama de Melissa, quien tampoco se levantaba.

—Despierta, Melissa, ¡despierta! —exclama Harry.

—No funciona, está igual de dormida que Derek —dice Erika rendida.

—Entonces, probemos con otra cosa, pero me parece raro que ambos estuvieran dormidos de esa forma, si no hicimos nada que dedicara esas horas de descanso —dice Harry de forma curiosa.

—No se despertarán, porque parece que ambos se quedaron la misma cantidad de tiempo despiertos, y a juzgar por la manera en la que duermen, he de suponer que ambos estuvieron despiertos antes de que amaneciera, por algo Erika y tú, Harry, no los logran despertar —dice Alexander de forma seria y confiada mientras mira a los cuatro con la mano izquierda sosteniendo su codo derecho mientras que con su mano derecha soba su mentón.

—Aún no entiendo como sacas tantas deducciones con solo acciones —dice Harry algo confuso.

—Qué te importa —dice Alexander algo arrogante mientras cruza los brazos.

—¡Alex! —exclama Akemi muy enojada.

—Bueno, está bien, me calmo —dice Alexander dando un suspiro.

—Alexander, ¿no quieres ir afuera a caminar? —pregunta Akemi con una sonrisa feliz.

—Lo que sea por mi princesa —dice Alexander con una sonrisa.

Ambos se van de la habitación.

—Parece que solo quedamos tú y yo, ¿no, Erika? —pregunta Harry con una sonrisa.

—Tienes razón, pero ¿qué podemos hacer? —pregunta Erika.

—Lo que más te guste, Erika, pero hay algo que te quiero contar —dice Harry un poco avergonzado.

—¿Qué quieres decirme? —pregunta Erika de forma tranquila.

—Pues, para serte sincero, estamos pasando por momentos difíciles, tanto para nuestro grupo como para nosotros —dice Harry de forma un poco seria y calmada.

—¿Qué estás tratando de decir? —pregunta Erika de forma confundida.

—Que si podemos estar juntos, ¿quieres ser mi novia? —pregunta Harry con una sonrisa y de forma calmada.

—Sí, sí, quiero, Harry, eres una persona muy cariñosa y atenta, además que mi hermano antes de entrar a este grupo, me recomendaba a tu protección, y siempre supe que estabas enamorado de mí, incluso desde antes de empezar los sucesos del fin del mundo, solo esperaba a que dieras el primer paso sin avergonzarte —dice Erika de forma alegre y compresiva.

—Me alegra que pienses eso, me hace muy feliz, además de sacarme lo que tenía guardado en el pecho, qué alivio… —dice Harry algo aliviado.

—No te preocupes, Harry —dice Erika con una sonrisa sin mostrar los dientes.

—Je, je, gracias —dice Harry con una falsa sonrisa.

Ambos se dan un abrazo.

—Dime, Harry, ¿qué quieres hacer? ¿Quieres ir arriba? —pregunta Erika con una dulce sonrisa.

—Me alegraría bastante —dice Harry estando calmado.

Ambos se van de la habitación. Después de un rato, Derek y Melissa despiertan al terminar de escuchar.

—Vaya… —dice Derek un poco serio.

—¿Escuchaste, Derek? Erika al parecer aceptó los sentimientos de Harry —dice Melissa mientras se levanta de forma tranquila.

—Parece que ya no estaré al cuidado de mi hermana, aunque puedo confiar en que Harry es una excelente opción para Erika, él sabrá qué hacer —dice Derek de forma calmada mientras mira el piso.

—Pero ¿no te dificultaría las cosas para ser el líder en el grupo? —pregunta Melissa de forma seria.

—No, al contrario. Al tener a Harry y a Erika unidos puedo trabajar mejor al saber que ella está en buenas manos, especialmente si se trata de un gran amigo —dice Derek de forma relajada y con una sonrisa.

Ambos se levantan de sus camas. Pero de repente la radio de Derek empieza a sonar. La agarra y se da cuenta de que es Kenzo.

—¿Sí? —pregunta Derek en un tono tranquilo.

—Hola, Derek, ¿puedes venir un momento? Es urgente —dice Kenzo de forma seria del otro lado de la llamada.

—Está bien, ¿pero me puedes decir dónde podemos encontrarte? —pregunta Derek serio.

—¿Vas con alguien?, bueno no importa, me pueden encontrar en el edificio al lado izquierdo de donde se hospedan —dice Kenzo muy serio.

—De acuerdo, iremos enseguida —dice Derek serio.

Derek corta la comunicación y guarda su radio en su bolsillo.

—¿Qué pasó? —pregunta Melissa con intriga.

—Es Kenzo, dice que tenemos que reunirnos con él, es urgente —dice Derek.

—Bueno, vamos, si es importante, quiere decir que algo va a pasar —dice Melissa de forma seria.

—Sí, vamos a verlo —dice Derek.

Melissa y Derek se van corriendo a la oficina de Kenzo, es decir, en un hotel de cinco pisos en el lado izquierdo del hotel donde se hospedaban. Al llegar mediante unas escaleras al último piso, se dan cuenta de que Kenzo está muy serio. Su oficina tenía un aspecto muy arreglado, en el centro estaba su escritorio con una lámpara, unos papeles, unas sillas, unos cuadros alrededor de toda la oficina, en su mayoría de soldados, una ventana enfrente de la entrada principal, y unas estanterías con plantas de adorno, además de una caja misteriosamente grande de contenido sospechoso, que dice en su frente “No tocar”.

—Derek, Melissa, tomen asiento —dice Kenzo de espaldas mientras mira la ventana de forma muy seria.

Melissa y Derek se sientan, en lo que Kenzo se voltea con la misma expresión seria.

—Verán los llame para darles dos noticias y una misión nueva —dice Kenzo serio mientras miraba a los dos.

—¿Cuáles son las noticias que dijo? —pregunta Derek de forma seria.

—Y ¿cuál es la misión que dijo que podíamos hacer? —pregunta Melissa seria.

—Esperen, primero lo primero, las noticias son que recibí informes de nuestros mejores espías, sobre una misteriosa atacante sobre el territorio enemigo, quien se hace llamar “La espadachina legendaria” —dice Kenzo muy serio.

—Espadachina… —dice Derek muy sorprendido.

—Legendaria… —dice Melissa.

—Así es, es bastante conocida, pero no solo por el misterio que la rodea, sino también por cómo blande su espada, que aunque sea algo grande y posiblemente pesada, puede manejarla de forma rápida y muy eficiente —dice Kenzo mientras camina de un lado a otro.

—Una pregunta más, ¿cómo maneja su espada? Y ¿qué tipo de espada usa? —pregunta Derek con muchísima intriga.

—Podría decirse que no se sabe hasta qué punto puede hacerlo, pero gracias a la información que obtuvimos, sabemos que en realidad puede manejar su espada como si fuese un objeto que no pesaría ni medio kilo. Y respondiendo a tu segunda pregunta, digamos que la espada es moderna y por lo que parece ser recta con una hoja de un solo filo —dice Kenzo muy serio mientras se detiene delante de la mesa.

—Y ¿ usted sabe a qué grupo pertenece? —pregunta Melissa con bastante intriga.

—No lo sabemos con certeza, pero existe una ligera posibilidad de que ella pertenezca a Las Fuerzas de autodefensa —responde Kenzo estando muy serio.

—Ya veo, ¿cuál es su apariencia? —pregunta Derek con intriga.

—Los informes que me trajeron son los siguientes: utiliza un traje de, por lo que parecer ser, neopreno con ciertos puntos en el cuerpo, como en los brazos, piernas, pecho y la espalda cubiertos de una especie de armadura que se ajusta a su cuerpo que al parecer es irrompible, puesto que incluso no le atraviesan las balas, ni nada por el estilo, y lleva un casco similar al de una motocicleta de forma ovalada de color negro que a la vez también es irrompible, y que le cubre toda la cabeza —dice Kenzo muy serio.

—Vaya… pero ¿por qué se llama la espadachina legendaria? —pregunta Derek serio.

—No lo sé, es lo único que no dice en el informe —dice Kenzo serio.

—Ya veo… —dice Derek un poco serio.

—Pero eso no es todo, se reportó una serie de asesinatos que provienen de los sectores de “Los Black bird” y la mayor parte de los territorios de “Los saqueadores” que, según los informes, se encontraron con una noticia algo fuerte, y es que son las personas que están ganando cada vez más territorios e incluso están tras nosotros, porque somos uno de los grupos más fuertes —dice Kenzo muy serio mientras se mantiene firme.

—Eso sí que es un problema —dice Melissa algo sorprendida mientras se mantiene tranquila.

—Entonces la noticia es que hoy estaremos con nuestros mejores hombres para luchar contra ellos y tu grupo también debe estar preparado, porque a las doce del mediodía partimos. Será un combate difícil pero no imposible. Si quieres entrenarlos bien, entonces llévalos al tejado, habrá suficiente espacio para poder prepararse —dice Kenzo firme en sus palabras.

—Está bien, lo haremos —dice Derek igual de firme en sus palabras.

—Es todo, ahora pueden retirarse —dice Kenzo en un tono amable.

—De acuerdo, nos vemos —dice Derek mientras que junto con Melissa se van a la puerta principal.

Melissa y Derek se van hasta la parte baja. Corren a la habitación del hotel, al entrar, para su alivio, todos estaban allí. Erika estaba leyendo una revista, Harry de igual forma y Akemi y Alexander estaban hablando.

—¡Chicos, chicos, chicos! —exclama Melissa cada vez más fuerte estando muy apresurada.

—¡Tenemos un serio problema! —exclama Derek muy apresurado.

—¿Qué pasa? ¿Cuál es el problema? —pregunta Erika muy tranquila.

—Pues que dentro de unas horas, más precisamente al mediodía, tendremos que luchar contra un grupo fuerte —dice Derek.

—Y ¿qué problema hay con eso? —pregunta Harry con tranquilidad.

—¡Esos enemigos son Los Black bird! —exclama Melissa muy apresurada.

—¿¡Qué!? —gritan todos muy sorprendidos.

Una vez dicho eso por Melissa, todos se levantaron y se vistieron con la misma ropa de cadetes, como la anterior vez y se fueron a la azotea para poder entrenar, ya que necesitaban mucho espacio libre.

—Muy bien, muy bien, chicos, creo que aquí podremos realizar el entrenamiento —dice Derek estando orgulloso y con una sonrisa.

—Y ¿qué haremos ahora? —pregunta Melissa muy curiosa y con una sonrisa.

—Solo hagan lo que quieran, iré a ver si encuentro algunas botellas para realizar la práctica de tiro —dice Derek de forma seria mientras se dirige a la puerta principal.

—Por cierto, Derek, puedes ir a la habitación para ir a recoger mi libro de medicina —dice Akemi muy cansada estando sentada en el piso.

—Con mucho gusto —dice Derek con una sonrisa.

Los demás se sientan en el piso. Mientras tanto Derek se va a la habitación del hotel.

Dentro del hotel, él va a la cama donde dormía con Erika y agarra la mochila de ella, luego la coloca en su espalda y sale de la habitación sin mirar atrás.

Al estar afuera, investiga el resto de habitaciones del hotel con la idea de encontrar armas.

Primero se dirigió a la habitación del frente, se dio cuenta de que en la puerta, así como en todas las demás, no tenían número. Cuando entró, encontró varias botellas de cerveza repartidas por la cama de dos plazas y el piso.

Él recogió las botellas y las colocó dentro de la mochila. Tras terminar de hacer eso, se fue de ahí, y se dirigió a la habitación donde él dormía.

Cuando llega, deja la mochila en la cama con mucho cuidado; después sale y, corriendo, va a la oficina de Kenzo.

Ya ahí, se da cuenta de que Kenzo estaba sentado mirando a la ventana. Este, al darse cuenta de la presencia de Derek, decide voltear.

—Kenzo, quiero hacer una petición —dice Derek.

—De acuerdo, ¿cuál es la petición? —pregunta Kenzo.

—Quiero armas para realizar el entrenamiento de mi equipo —dice Derek.

—Está bien, no hay ningún problema —dice Kenzo.

Kenzo le da dos bolsas sacadas detrás del escritorio, dentro de ellas hay dos pistolas, una ametralladora, una escopeta y un revólver.

—Muchas gracias —dice Derek de forma seria mientras se inclina con las dos bolsas en cada mano.

—Sabía que los iban a necesitar, porque hay que prepararse bien para los siguientes enfrentamientos. ¿Entendido? —pregunta Kenzo muy serio.

—Sí, señor —dice Derek muy serio antes de irse.

Derek se va corriendo a su habitación del hotel con las dos bolsas; las deja en el suelo, para agarrar la mochila de Erika.

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Ograniczenie wiekowe:
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Data wydania na Litres:
11 lutego 2025
Objętość:
291 str. 2 ilustracji
ISBN:
9789878713724
Właściciel praw:
Bookwire
Format pobierania:

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