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ARIEL DEMAESTRI L.

Hollow Code


Ariel Demaestri L.

Hollow Code / Ariel Demaestri L.. - 1a ed - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.

300 p. ; 21 x 15 cm.

ISBN 978-987-87-1357-1

1. Conflictos Bélicos. I. Título.

CDD A863

EDITORIAL AUTORES DE ARGENTINA

www.autoresdeargentina.com info@autoresdeargentina.com Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723 Impreso en Argentina – Printed in Argentina

CAPÍTULO 1
Y un día inició todo

Es 2016 en la Prefectura de Saitama, Japón, y han pasado más de siete meses desde que se inició una guerra en el mundo. Fue tal el impacto de los primeros combates que causó una gran pérdida de territorios y gran parte de la población en el planeta. Esto provocó un colapso en la economía debido al apoyo militar, a tal grado que la comida y el agua empezaron a escasear, llevando a un conflicto entre los ciudadanos y los militares en todo Japón; se crearon comunidades en varias partes del país con los suministros restantes y asesinaron a todo aquel que intentaba atacarlos; otros vinieron de forma externa para conquistarlos.

Grupos en todo el mundo, con distintas ideologías y reglas, pero con un único objetivo; “sobrevivir”.

“Los Black bird”: de origen estadounidense, se encargaban de conquistar territorios para dar más terreno al ejército americano durante la guerra, manifestar su ley ante los demás grupos a los cuales los refieren como débiles; de vez en cuando salen a realizar enfrentamientos para obtener territorios enemigos, que terminan ganando tarde o temprano. En el pasado eran una rama del ejército estadounidense que hasta ahora sigue siendo una de las más fuertes del mundo. La forma que hay para distinguirlos es que llevan una marca de un cuervo con las alas extendidas negras en la parte de atrás de la espalda y se visten con ropas militares de color gris, las armas que siempre llevan son muy peligrosas como los M14 o M16 y demás armas similares o mejores.

“Los saqueadores”: de origen francés, como su nombre lo indica, son ladrones que roban para sobrevivir y de vez en cuando raptan a cualquier persona sin importarles la edad y los utilizan como rehenes para recibir objetos de valor o territorios. En el pasado eran parte del ejército francés, pero cayeron en la miseria y fueron derrotados por otros ejércitos, como Los Black bird, perdiendo territorios y soldados. Ahora quieren volver a como era antes a toda costa, aun si eso significa realizar actos atroces para conseguirlo. La forma que hay para distinguirlos es que suelen llevar bolsas de lona con dos agujeros en la cabeza y llevan armaduras hechas de lo que encuentren entre los escombros, las armas que utilizan son variadas, pero utilizan más el combate cuerpo a cuerpo con estrategia, suelen usar ballestas o arcos con una precisión increíble.

“Los conquistadores”: de origen japonés, lo que hacen es conquistar territorios y ayudar a los suyos, la forma que hay para distinguirlos es que llevan una marca de un puntero de pistola en la parte de la espalda y en la parte del corazón, además de tener ropas militares completamente negras.

“Unidad 496”: de origen internacional, en el pasado eran un grupo de científicos normales, pero cuando el mundo decayó, ellos empezaron a experimentar con personas, además de robar a soldados o guerreros de otros grupos que los favorecieran, como “Los Black bird”.

“Las Fuerzas de autodefensa”: de origen japonés, no se sabe casi nada de ellos, nada más que solo son los militares que participaron en la guerra, pero en un enfrentamiento contra China los dejaron en la ruina, por lo que la única fuerza defensiva la tienen “Los conquistadores”.

“La Orden de Makoto”: de origen internacional, lo único que se sabe es que son rivales de las Fuerzas de autodefensa.

“… La sangre brotaba por todas partes, la venganza, el dolor, y la muerte, pero aun así con todas las desventajas, nada de eso nos podrá parar, ni a mí, ni a mi grupo”.

Derek Festung, de dieciocho años, mide 1,75 cm, de una mentalidad centrada en el cuidado de su grupo, de personalidad seria y tranquila, hará lo que sea para mantener a su grupo a salvo. Lo que lo mantiene vivo es la necesidad de proteger a su hermana, es de tez blanca, su ropa favorita es una chaqueta de cuero de color negro, siempre tiene la chaqueta abierta, botas militares color negro, guantes de cuero negros apretados, y unos pantalones militares completamente negros, tiene pelo corto negro peinado hacia atrás con puntas que sobresalen en toda su cabeza hacia la nuca, con los ojos color marrón.

Erika Festung, es la hermana de Derek Festung, de dieciocho años, mide 1,70 cm, con una mentalidad fuerte, de personalidad gentil y amable, es de tez blanca, su ropa favorita es un sombrero fedora beige de cinta rosa, una camisa blanca de mangas largas hasta el codo remangadas, pantalones jeans negros, y unas botas marrones, lleva una mochila de alpinismo donde guarda sus cosas y algunas cosas que tiene Derek, de pelo negro corto hasta las orejas liso, con ojos de color verde, confía mucho en Derek y se preocupa mucho por él y siempre quiere ayudarlo.

Alexander Silamozhet, de dieciocho años, con una mentalidad de acero, mide 1,75 cm, de personalidad seria en cualquier situación y algo arrogante y agrandado, nada lo detiene si quiere matar a alguien indeseable, aunque es bueno y preocupado en el fondo, especialmente por Akemi, es de tez blanca, su ropa favorita es una sudadera blanca, pantalones jeans negros, y zapatos negros, tiene pelo corto negro liso con un mechones que le cortan la frente y algunos más en su cabeza y con ojos color negro.

Harry Strength, de dieciocho años, con una mentalidad algo fuerte, mide 1,75 cm, de personalidad optimista y activa, siempre trata de ver el lado bueno de las cosas, es muy atento a su grupo, quienes lo salvaron muchas veces y quiere hacer algo para compensarlo, es de tez blanca, su ropa favorita son unas gafas de vidrio transparentes de color negro, un chaqueta de cuero negro, una camisa de mangas largas blanca, pantalones azules y zapatillas deportivas rojas, tiene pelo rubio lacio, y ojos negros.

Melissa Illinois, de dieciocho años, con una mentalidad muy fuerte, mide 1,75 cm, de personalidad seria y tranquila, es la más valiente de las chicas del grupo y siempre trata de dar lo mejor, es de tez blanca y su ropa favorita es una chaqueta negra, una remera blanca, unos pantalones jeans ajustados negros, unos tenis blancos, y unos guantes de cuero de color negro sin dedos, tiene el pelo de color café claro, que a menudo lleva atado a una cola de caballo y con varios mechones resaltantes en su frente, tiene ojos de color azul.

Akemi Shai, de dieciocho años, con una mentalidad fuerte, mide 1,72 cm, con una personalidad, tranquila, y decidida, quiere y puede ser una gran ayuda y también es muy centrada en hacer muchas cosas por su grupo, es de tez blanca, su ropa favorita es un gorro de lana rojo, un saco abierto de color violeta, una camisa deportiva blanca, unos pantalones deportivos negros con líneas blancas de forma vertical, zapatos deportivos rojos con suela blanca, tiene pelo largo atado a dos coletas en la parte de adelante, tiene ojos azules. “Mi grupo y yo sobreviviremos a todo esto”.

En una tarde al salir corriendo de un supermercado, Derek y los demás huyen de cinco miembros de Los saqueadores.

—¡No se queden atrás, tenemos que huir! —exclama Derek mientras llevaba los suministros y corría de forma agitada.

Los saqueadores disparan flechas con sus ballestas. Pero las flechas no le dan a nadie del grupo.

—¡No voy a morir hoy, ni mañana! —exclama Harry agitado.

—No moriré por esos malnacidos —afirma Alexander con mucho enojo.

—¡Vamos, chicos, no se dejen vencer ni por ellos, ni por nadie! —exclama Akemi muy agitada.

Derek y los demás llegan hasta un callejón al mismo tiempo esquivan cada flechazo.

—Erika, ¿tienes munición para pistola? —pregunta Derek, quien aun con una respiración un poco agitada veía para otro lado.

—Sí, las tengo —responde Erika con una respiración igual de agitada.

—Pásame algunos —dice Derek serio para después extender su mano hacia Erika.

—Sí, espera un momento —dice Erika revisando en su mochila.

Erika le da munición de pistola a Derek y recarga sus dos pistolas.

—¡Aquí están! —exclaman los miembros de Los saqueadores apuntando con sus ballestas preparándose para disparar.

—Nos encontraron —dice Melissa enojada y sorprendida.

—Si nos dan los suministros, no les haremos ningún daño —dice uno de los cinco saqueadores en un tono serio a la vez que apuntaba al grupo.

Derek se levanta rápidamente y apunta con sus dos pistolas.

—¡Atrás todos! —exclama Derek al apuntar a los cinco miembros de Los saqueadores, los demás del grupo se ocultaban detrás de unos botes de basura.

Antes de que Los saqueadores dispararan, Derek les da en la cabeza, matándolos al instante.

—Bien, ya está —dice Derek un poco aliviado.

Derek guarda sus dos pistolas dentro de su chaqueta.

—Ahora vámonos —dice Derek serio al grupo.

—Sí —Dice Erika en tono tranquilo.

—Okey —dice Harry con tranquilidad.

—Vámonos al hotel donde están los demás —dice Alexander.

—Sí, sería una buena idea, después de todo nos han interrumpido nuestra misión —dice Melissa.

—Melissa tiene razón, debemos volver a la misión que teníamos planeada —dice Derek.

—Muy bien, vamos, chicos —dice Akemi.

—Bien, entonces, vámonos, no hay tiempo que perder —dice Derek al grupo.

Derek y los demás se van a la base de “Los conquistadores”, que tenía un aspecto deplorable y destruido, donde había varios edificios, hoteles y tiendas destruidas, y el hotel donde se acomodarían los demás estaba en medio de dos edificios, el de la derecha es un hospital en donde van los soldados a recuperarse después de un combate y el del lado izquierdo otro hotel, pero vacío de cinco pisos, además al otro lado de la calle donde se encontraba los tres hoteles, y en el edificio de la derecha corta una calle, al lado hay un estacionamiento donde guardan muchos vehículos y camiones militares, entre tanto, las entradas de la base se diferenciaban de las demás, porque tenían portones de hierro y paredes de concreto. Una vez llegados se fueron para terminar con el trabajo que les encargaron.

—Vaya han vuelto, y pensaba que todos ustedes estarían muertos —opina Kenzo algo preocupado.

Narra Derek:

Él es Kenzo Touhei, el general absoluto de “Los conquistadores”, todos los soldados lo conocen como el mejor líder de todos, tiene veintisiete años, tiene 1,76 m, de mentalidad muy fuerte, de personalidad seria, y enérgica, nunca deja su postura de líder excepto cuando está cerca de sus amigos, es de tez blanca, su ropa es una gabardina de teniente militar de color gris, teniendo en la espalda el símbolo de “Los conquistadores”, una camisa de color blanco a botones con corbata negra, unos pantalones elegantes negros, unas botas negras, siempre porta una gorra de capitán de color negro, llevando en la frente el emblema de ellos, tiene pelo negro y largo con una cola de caballo, y ojos negros.

—Sí, pero nos terminaron por acorralar en un callejón y tuvimos que utilizar varias municiones, tuvimos suerte de escapar —dice Derek igual de serio.

—Bueno, ¿tienen los suministros? —pregunta uno de los miembros de Los conquistadores que llevaba una máscara puesta.

—Sí —responde Derek serio.

—Entonces, denos todos los suministros —dicen los miembros de Los conquistadores.

—Como ustedes digan, chicos, entréguenles los suministros a los miembros —dice Derek mientras miraba a su grupo.

Derek y los demás dan las bolsas de suministros a Los conquistadores.

—Entonces, ¿nos van a dejar quedarnos? —pregunta Alexander algo enojado manteniendo la compostura.

—Sí —dice Kenzo serio.

—¿En serio? —pregunta Derek algo sorprendido.

—Claro, se lo han ganado —responde Kenzo calmado, y sin levantar la voz, miraba para otro lado.

—¡Qué bien! —exclama Erika llena de felicidad.

—Mejor, no queríamos vivir más en la calle o en edificios abandonados —opina Melissa muy seria mientras tenía los brazos cruzados.

—Pues tienen suerte de que yo sea de este grupo y que sea uno de los líderes para poder aceptarlos, porque en otros lugares no hubieran tenido tanta suerte —dice Kenzo.

—Te debo una muy grande, gracias, Kenzo —dice Derek algo serio.

—No es nada, solo ayudaba a mis amigos —dice Kenzo igual de serio mientras los miraba—. Y los respeto —termina con una sonrisa.

Derek y Kenzo se dan un fuerte apretón de manos con la mano derecha.

—Bien, acomódense y prepárense para lo que se viene —dice Kenzo en tono de liderazgo.

—Okey, vámonos —dice Derek en un tono tranquilo a su grupo.

Derek y los demás entran al hotel que tenía las puertas completamente destruidas, tanto que podían entrar seis personas sin problemas, además de tener cinco pisos de altura.

—Disculpe, jefe, pero ¿por qué tiene tanto respeto a ese chico y su grupo? —pregunta uno de los soldados algo confuso por la situación.

—Sí, jefe, pero, además, ¿por qué tuvo que invitar a unos niños en cosas de vida o muerte? —pregunta otro soldado muy enojado.

—No me malinterpreten, yo tengo una deuda con ellos, esto es lo único que puedo hacer para agradecerles, por lo que a partir de ahora los tratarán como a todos los demás. ¿Quedó claro? Pregunta Kenzo muy firme y con el ceño fruncido mirando a sus hombres.

—Entiendo, ahora ya veo porque le das tanta importancia a ese chico —dice el soldado.

—Sí, señor —dice el otro soldado con bronca reprimida.

Buscan una habitación en el hotel, pero la mayoría está completamente destruida, habitación por habitación.

—¡Joder, cada habitación es lo mismo! —exclama Alexander muy molesto mientras tenía sus manos en sus bolsillos.

—Y qué esperabas, ¿un cinco estrellas? —pregunta Derek a Alexander muy molesto sin mirarlo.

—Pues no me vendría mal —responde Alexander, muy engreído, a la vez que miraba para otro lado y tenía las manos en los bolsillos de los pantalones.

Derek para de caminar y el grupo también, pero se da vuelta para verlo a Alexander, estando él mismo algo enojado.

—¡Estamos en el infierno, idiota, agradece que tengamos esto en vez de las noches anteriores, estando en alerta y sufriendo insomnio todos los días, además que por poco casi nos matan! —exclama Derek algo enojado.

—¿¡Quieres pelear, como en el pasado!? —pregunta Alexander muy enojado.

Derek inhala y exhala hondo y luego responde:

—No, paso de hacerlo porque no merece la pena, sigamos buscando —dice Derek calmando al grupo.

La caminata se retoma y empiezan a buscar, en el siguiente piso encuentran una habitación muy separada del resto de las habitaciones, la única sin daños.

—Bien, por aquí, la habitación diecinueve —dice Derek estando calmado.

Derek abre la puerta y todos pasan, al pasar todos ven sorprendidos cómo una habitación así está tan bien después del accidente.

—Parece que por fin las cosas van a mi favor —dice Alexander apoyando su brazo derecho en el hombro de Derek.

Derek agarra la mano de Alexander, para después agarrar su codo mientras aun sostenía su mano, ejerciendo presión sobre su codo y tirándolo al piso consecuentemente.

—No tienes remedio… —dice Derek serio mientras sostenía su mano derecha con la izquierda.

—Mierda… —dice Alexander muy enojado.

—¿Cómo en los viejos tiempos, no? Levántate —ordena Derek de forma seria mientras mantenía la calma.

Alexander se levanta y cierra la puerta.

—Miren, chicos, aquí tenemos todo —dice Harry muy alegre.

—Sí, por fin descansaremos a gusto —dice Melissa muy relajada.

—Bueno, preparen sus camas, hay seis en total, así que no habrá problemas —dice Derek.

—Me parece bien —dice Erika muy alegre.

El grupo de Derek se va a la habitación y se acomodan en sus camas, las camas estaban divididas en tres paredes con dos camas a cada lado, Derek y Erika se acomodan en el centro de la habitación, Alexander y Akemi se van por el lado derecho de la habitación, y Harry y Melissa por el lado izquierdo.

—Bien, ahora. ¿Qué quieren hacer? —pregunta Derek desempacando.

—¡Mejor vamos a ver a Kenzo! —responde Harry mientras levantaba la mano izquierda con una sonrisa.

—Buena idea —dice Derek terminando de desempacar.

—Vamos, chicos —dice Harry muy alegre.

—Pero, esperen, aún no desempacamos —dice Alexander mirando a Akemi desempacando.

—Okey, lo entendemos —dice Derek con una media sonrisa.

—Sí, te entendemos —dice Harry con una sonrisa.

Un rato después de desempacar todos empezaron a ordenar.

—Bien, vámonos —dice Alexander a todos los chicos presentes de forma seria.

—Vamos —dice Harry calmado.

—Bueno, chicas, ¡nos vamos! —exclama Derek a las chicas.

—Okey, como gusten —dice Erika con los ojos cerrados y una sonrisa de oreja a oreja sin mostrar los dientes.

—Bueno, pero no se metan en problemas —dice Akemi ordenando la habitación con un tono calmado.

—Oye, Derek… cuídate —dice Melissa con una sonrisa.

—Bien, no pasa nada —dice Derek muy calmado.

Derek cierra la puerta de la habitación.

—Venga, vamos a ver al general —dice Harry de forma alegre.

—Yo tengo varias preguntas —dice Derek algo serio.

—Cómo que “preguntas”, ¿nos estás ocultando algo? —pregunta Alexander estando serio y con intriga.

—Solo decía, nada más —responde Derek calmado.

—Bueno, vamos —dice Harry de forma alegre.

Derek, Alexander y Harry se van al piso de abajo y a la entrada del hotel se encuentran con uno de los soldados de Kenzo, que tenía de ropa un casco que le cubría la cara completa y un traje militar completamente negro, y los tres se acercan hacia él.

—¿Dónde está Kenzo, lo has visto? —pregunta Derek en un tono amable hacia el soldado.

—Sí, está arriba, se fue a pensar o no sé lo que está haciendo —responde uno de los soldados agarrando una M16.

—Okey, muchas gracias —dice Derek en un tono amable.

Los tres suben hacia el tercer piso en un balcón y se encuentran con Kenzo junto a unas bolsas, fumando un cigarrillo, y mirando al cielo.

—Disculpa, ¿estás bien? —pregunta Derek acercándose poco a poco con Alexander y Harry atrás.

—Sí, estoy bien, solo que desde que esta guerra de supervivencia empezó, no dejo de pensar en cuántas vidas tendremos que quitar para alcanzar nuestro objetivo —responde Kenzo mirando al cielo.

—¿Cuál es exactamente tu objetivo? —pregunta Alexander serio.

—La liberación de Japón y formar un nuevo imperio lejos de las malas manos y ser lo más equitativo posible ante esta situación tan desfavorable —responde Kenzo mirando al cielo con una sonrisa.

—Es una idea muy noble —opina Harry bastante sorprendido.

—Ahora ya veo por qué eres tan amigable con Derek, son igual de nobles e imbéciles, nos vemos —dice Alexander mientras se va para la habitación.

—¡Alexander! —exclama Harry algo enojado al mismo tiempo que Alexander se aleja.

Derek intenta ir hacia él, pero Harry lo detiene.

—Déjalo, estará bien —dice Harry en un tono serio mientras le agarra el hombro a Derek.

—Okey, entiendo —dice Derek un poco más calmado.

Harry suelta el hombro de Derek.

—Bueno, a lo que veníamos, primero tú, Harry —opina Derek.

—Okey, primero, ¿qué sabes de Los saqueadores? —pregunta Harry algo serio.

Derek y Kenzo se sorprenden por lo que Harry había preguntado.

—No sé nada —dice Kenzo luego de fijarse un momento en lo que dice Harry, para posteriormente mirar a otro lado.

—¿Cómo que no sabes nada? —pregunta Derek sorprendido.

—Lo único que sé es que son peligrosos y letales —dice Kenzo con las manos apretadas llenas de rabia.

—Tranquilo, seguro los venceremos —dice Harry tratando de calmar a Kenzo.

—¡Por su culpa asesinaron a mi familia, mi maestro, y secuestraron a mi pareja, me lo quitaron todo! —exclama Kenzo con mucha bronca retenida apretando las manos.

—No te preocupes, estarás bien —dice Derek de forma tranquila después de agarrarlo del hombro tratando de calmarlo.

—Bien, pero no podré olvidarlo, juré vengarme de ellos y mataré a cualquiera que me lo impida, es mi principal objetivo —dice Kenzo mientras se calma y deja ir el estrés.

—Qué bueno que te calmaste, pero ahora dinos algo más al respecto sobre la Orden de Makoto —dice Derek en un tono serio.

—Pues les diré algo: ¿saben lo peligrosos que son en la Orden de Makoto? —pregunta Kenzo algo asustado.

—No, pero conocemos lo peligrosos que son los otros bandos —dice Harry con seriedad.

—Bueno, imagínense a Los Black bird, pero diez veces peor y no sé si llegan a más —dice Kenzo muy serio.

—¿En serio? —pregunta Derek muy sorprendido.

—Son los que iniciaron todo, así que ya se deben imaginar hasta dónde pueden llegar si van en serio —responde Kenzo fumando su cigarro.

—Es verdad, pero no creo que con nuestra fuerza actual podamos siquiera tocarlos —dice Derek de forma seria.

—Descuida, ya encontraremos la forma de hacerles frente, pero por ahora debemos obtener territorios enemigos para hacernos más fuertes —dice Kenzo de forma seria para posteriormente mirar el exterior.

—Comprendo —dice Derek al igual de serio.

—Por cierto, Derek, ¿cuál es tu objetivo con exactitud? Así estamos a mano —dice Kenzo con cierta curiosidad.

—Mi objetivo actualmente es seguir la pista de una carta que hablaba de que mi padre se encontraba por aquí, por eso estoy aquí, para que me des información de él —explica Derek.

Hubo un breve momento de tensión entre ambas personas, tanto que el ambiente se volvía cada vez más tirante, pero al final, habló Kenzo.

—Comprendo, pero te recuerdo que te daré información de él siempre y cuando me demuestres lo que vales junto con tu grupo, porque no estamos acostumbrados a dejar entrar a niños, pero como eres su hijo puedo darte el beneficio de la duda, pueden irse cuando quieran, pero no lo recomiendo. Bueno, me tengo que ir a vigilar la base por si nos tienden un asalto nocturno. Por cierto, tomen esto —dice Kenzo antes de entregarles las bolsas que contenían ropas de reclutas, que estaban compuestas por una camisa a botones marrones, unos pantalones del mismo color y botas negras.

—Está bien —dice Derek recibiendo dichos objetos.

—Lo necesitarán más tarde, bueno, adiós —dice Kenzo mientras se va caminando hacia afuera.

—Nos vemos más tarde —dice Harry de forma alegre alzando su brazo y lo saluda con la mano derecha.

—Vámonos, Harry, antes de que se duerman o si no se dormirán más temprano que tarde, y no tendremos lugares —dice Derek algo calmado con las manos llenas.

—Sí, es mejor —dice Harry de forma calmada y con una sonrisa.

Derek y Harry se van a su habitación en el segundo piso.

—¡Llegamos! —exclaman los dos, después, Derek cierra la puerta de la habitación.

—¿Qué dice Kenzo? —pregunta Erika a su hermano con curiosidad.

—Nada en particular, más que solo lo que ya se sabe, no obstante, él me contó cuáles eran sus ideales con respecto a lo que quería hacer en esta situación. Él quiere liberar a Japón de las malas manos y unir a los grupos para que se unan a su causa, además, nos dio ropas de reclutas, algo necesario —dice Derek.

—Me parece un ideal perfecto, de hecho, hasta nos podríamos unir a su causa —dice Erika.

—Lo sé, lo sé, pero no es lo que tenía planeado —opina Derek de forma seria.

—¿Por qué lo dices? —pregunta Melissa mientras lee un libro estando sentada con las piernas cruzadas.

—Digo que nosotros todavía tenemos que encontrar a mi padre, me pone nervioso saber que algo le pasó —opina Derek.

—Otra vez, ¿no? —pregunta Harry algo exhausto.

—Derek, sé cómo te sientes, también extraño a papá, pero tienes que calmarte. ¡Mira! Tenemos que aprovechar que estamos aquí, en un solo lugar, en vez de vivir como nómadas en peligro, aparte tenemos que ayudar a Kenzo, ya que él fue quien dio luz verde para quedarnos aquí —opina Erika muy calmada.

—Lo sé, pero no confío mucho en los grandes grupos armados, y qué tal si en realidad nos utilizan para hacer algo que no queremos, o qué tal si nos traicionan después, o qué tal si en este grupo hay alguien que no soporta nuestra presencia. Además él nos dijo a mí y a Harry que nos dará información si le demostramos lo que valemos, recuerda la frase, “por cada 10 personas, hay un loco”, ya sabes lo que pasó cuando vimos a esos soldados americanos cuando le masacraron al hermanito de Alexander —explica Derek.

—A ver, ¿por qué tienes que recordar eso ahora? Se supone que lo olvidarías, “capitán” —dice Alexander muy frío mientras habla entre dientes.

—Mira, lo sé, y también sé que todavía tienes remordimiento por eso, pero es un ejemplo innegable de lo que pueden ser capaces —responde Derek.

—¿Justo con eso? ¿Y no con las diferentes masacres más importantes en la historia de la humanidad, no? —pregunta Alexander muy enojado, para después empujarlo levemente de los hombros.

—Bueno, bueno, paren ya —exclama Akemi muy seria.

—Lo pudiste haber evitado, pero te quedaste estático, eres un mal líder, Derek, justo como lo fue tu amiguito Ryuko Takage —dice Alexander muy frío mientras le toca el pecho con su dedo índice de su mano izquierda.

Derek le encesta un golpe tan fuerte que lo hace retroceder.

—¡No hables así de él! —ordena Derek mientras se acerca, hasta que Melissa para a los dos.

—¡Ya cálmense, Derek, Alexander, ustedes tienen la culpa de este conflicto, así que discúlpense y que no ocurra otra vez! —grita Melissa muy enojada con la mano en el pecho de los dos.

Alexander se sujeta el cachete derecho y le dice:

—No te volveré a dirigir la palabra nunca más —dice Alexander muy serio.

—Hermano, sé que tus experiencias recientes te chocaron bastante, eso sumado a tu cargo de líder te hicieron desconfiar de todo, pero piensa en nosotros en estos momentos, somos un grupo pequeño de adolescentes contra milicias; mínimo tenemos que unirnos a una facción para estar seguros —opina Erika.

—Está bien, pero con una condición, nos quedaremos aquí, hasta saber algo sobre mi padre y después nos marchamos o, si no, nos quedamos —dice Derek.

—Vas a olvidarlo todo, y te centrarás en otras cosas —opina Erika muy seria.

—Bueno, sea lo que sea estamos cansados, lo mejor será sacar las malas vibras y dormir, ya que mañana tenemos un día muy largo y debemos aprovecharlo al máximo —dice Harry bostezando.

Derek poco a poco muestra una sonrisa y a continuación le dice en un tono calmado al grupo:

—También pensé lo mismo, yo también tengo sueño —dice Derek con una sonrisa.

—Alex, vamos —dice Akemi al jalarlo del brazo.

Erika sonríe, luego le agarra el brazo de Derek mientras le dice:

—Vamos, Derek —dice Erika estando feliz.

Todos van a acostarse.

—Qué bien por fin un momento de descanso —dice Derek relajándose mientras se hunde en la cama.

—No quiero salir nunca más de aquí —dice Erika igual de relajada.

17,33 zł
Ograniczenie wiekowe:
0+
Data wydania na Litres:
11 lutego 2025
Objętość:
291 str. 2 ilustracji
ISBN:
9789878713724
Właściciel praw:
Bookwire
Format pobierania:

Podobne książki