Czytaj książkę: «El suceder humano»

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Sánchez Bodas, Andrés Ricardo

El suceder humano : Escritos Quiasmáticos / Andrés Ricardo Sánchez Bodas ; prólogo de José Carlos Bermejo. - 1a ed. - Cuidad Autónoma de Buenos Aires : Gran Aldea Editores - GAE, 2021.

Libro digital, EPUB - (Profesional)

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-8458-00-7

1. Filosofía. 2. Psicoterapia. 3. Autoconocimiento. I. Bermejo, José Carlos, prolog. II. Título.

CDD 142.78

Cuidado de la edición: Estela Falicov

Diseño de cubierta: Michelle Kenigstein

Diseño de interior y diagramación: Michelle Kenigstein

Primera edición: enero de 2021

ISBN: 978-987-8458-00-7

2021 © Gran Aldea Editores

Tel: (5411) 4585-2241

mk.granaldea@gmail.com

www.granaldeaeditores.com

Se prohíbe la reproducción total o parcial, por cualquier medio electrónico o mecánico incluyendo fotocopias, grabación magnetofónica y cualquier otro sistema de almacenamiento de información, sin autorización escrita del editor.

Conversión a formato digital: Libresque

Dedico mi Suceder al suceder de mis hijos, Adán y Lucrecia, y a mis nietos y nieta, Adrián, Sebastián, Luciano y Camila.

Con todo mi amor.

AGRADECIMIENTOS

Ante agradecer me encuentro con muchísimas personas, tantas que ocuparían varias páginas; esto me lleva a simplificar y decidir; como sabemos, el elegir implica mencionar a algunas y algunos, y dejar otras y otros; pido disculpas de antemano por estas omisiones.

A mi mamá y mi papá por haber sido incondicionales conmigo y dejarme fluir.

A Claudia Berneman, mi compañera de vida desde hace treinta y ocho años, además de la madre de mi hija, abogada y counselor es, como socia, el cable a tierra, en el sostenimiento y despliegue de nuestra organización educativa.

A Mónica Lagache de Eppinger, que creyó en mi proyecto desde el primer momento, y fue como la hermana que no tuve, siempre apoyando, como mi primera socia, y aceptándome como soy siendo.

Al Dr. Jorge Kappel, colega y amigo, el primero con quien compartí la idea de introducir el counseling en mi país, que me ayudó a pensarlo, y que es nuestro docente desde entonces (1987); por ello, en y desde él, simbolizo y agradezco a todos los profesores que trabajan con nosotros y al equipo asistencial que superviso.

A mis maestros:

El Dr. Pablo Rispo, que me hizo comprender el Análisis existencial, y me abrió el camino hacia el humanismo.

El Profesor Manuel Artiles, con el cual, hace más de cuarenta años, me formé en el modelo de Carl Rogers, y pertenecer desde entonces, al movimiento mundial del Enfoque Centrado en la Persona.

El Dr. Guillermo Steffen con el cual me formé en el método del Ensueño despierto, basado en la teoría y práctica de Robert Desoille y, desde allí, para poder trabajar el “mundo de lo imaginario”.

El Dr. Ernesto Warnes, creador del Círculo Argentino de Psicología Profunda, donde aprendí la teoría y práctica de Igor Caruso, autor que me facilitó comprender el concepto de “Profundidad” en nuestras disciplinas.

Con y desde ellos, fui construyendo mi propio modelo, y de esto se trata, junto a otros anteriores, este libro.

A las Directoras Académicas de nuestras sedes, donde enseñamos la Consultoría Psicológica– Counseling:

La Prof. Sandra Pons que, además de ser la Directora Académica de nuestra sede en San Isidro, Provincia de Buenos Aires, y ser la coordinadora de la mayoría de los proyectos institucionales que venimos realizando, con sus reflexiones acerca de mi pensar, es de las que más me animó a expresar mi propio ideario en los libros que vengo publicando.

Las counselors Claudia Seselovski y Laura de la Torre, que no solo dirigen la sede en Rosario, Provincia de Santa Fe; también me impulsan a seguir profundizando y generar una gran amplitud de proyectos, entre ellos el de Enfoque Humano Aplicado, con una impronta humanístico social, imprescindible para pensar y actuar en el camino hacia un mundo mejor.

La Counselor y Profesora Mirta Alonso que junto a su marido, Miguel Gans, llevan a cabo una cálida y eficiente coordinación del funcionamiento de la sede de Nuevo Delta, Provincia de Buenos Aires.

La Counselor Claudia Barros con la que inauguramos la sede de Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, ahora a cargo de la Directora Luna González, con nuevos proyectos para asentar la profesión en esa importante ciudad.

A los acuerdos y apoyos internacionales:

A Thomas Clawson y Wendi Schweiger que, en 2007, de la NBCC National Board Certified Counselors de USA, acordaron con nosotros empezar a certificar a nuestros counselors, organizando la NBCC Argentina, y a la actual directora, la Dra Kylie P. Dotson-Blake, por seguir confiando en nuestra tarea.

A los directivos de la IRCEP – International Registry Counseling Educational Programs, de EEUU, que avalan internacionalmente a nuestra organización.

A los doctores Thomas H. Hohenshil, Norman E. Amundson y Spencer G. Niles, editores del libro Counseling Around the World –An International Handbook– de la American Counseling Association, que me solicitaron que escribiera el capítulo sobre el counseling en Argentina. Soy coautor de ese libro en el que representantes de cuarenta y tres países describimos las características de esta profesión en el mundo.

A mis colegas latinoamericanos, con quienes nos integramos para organizar varios eventos internacionales –con el apoyo de la NBCC– que, además de difundir el humanismo en varios países, enriqueció mi modelo, me refiero a:

Dr. George Vera de Venezuela, doctores Antonio Tena Suck y Eitan Kleinberg de México, Máster Omar García Miranda y Dr. Ovidio D´Angelo Hernández de Cuba.

A los colegas argentinos que me ayudaron con su sapiencia a profundizar en mis ideas, y aportar las propias en mis últimos textos, counselors José Gómez Laumann, María Reyes en Quiasma – Metapsicología de mi posición terapéutica– y Ezequiel Russo, en la exégesis de este texto.

A la Lic. Lucrecia Sánchez Berneman, Directora Editorial de nuestra Revista Virtual Internacional, con cientos de lectores, www.revistaenfoquehumanistico.com, desde la cual publicamos artículos de colegas del humanismo de distintos países del mundo, en castellano, inglés y portugués.

A los editores de mis libros:

Al Counselor Osvaldo Gallino, editor de los primeros libros de counseling que escribimos en Argentina.

A Miguel Lambre, que desde su editorial Nuevo Extremo publicó uno de mis primeros libros unipersonales, Buscar un Lugar en el Mundo.

A Pedro Ferrantelli que, además de ser uno de mis mejores amigos, desde la Editorial Lea dio cabida a varios de mis libros posteriores; le agradezco su tarea y su comprensión en la búsqueda de una nueva editorial.

A Estela Falicov y Michelle Kenigstein, que desde Gran Aldea Editores se han hecho cargo de trabajar este texto, y publicarlo con gran profesionalidad.

Al TH.Dr. José Carlos Bermejo Higuera por prologar este texto; es un honor para mí.

A mis alumnos y consultantes que me permiten seguir aprehendiendo.

Buenos Aires, 2021.

FLUIR

El ser humano es como un río que fluye.

Entre orillas que lo contienen y le dan su cauce y su nombre.

Cuando el tiempo está calmo sigue su curso hacia su desembocadura: es quien es fluyendo.

Cuando no hay calma, transita momentos tumultuosos, después de grandes lluvias, tormentas y grandes vientos, sube y se desborda, y en ocasiones cae al vacío en forma de cataratas, así como, luego de grandes sequías, se queda con poca agua y surgen los bajones.

Mientras avanza, circula entre meandros, dobla, sigue derecho, se abre, se cierra, se agranda, se achica.

Muchas veces se encuentra con trabas que le dificultan su recorrer, a veces por el azar de árboles caídos, o de diques naturales, otras de diques construidos por otros, o por sí mismo.

Diques que, a veces, tienen el sentido de hacerlo parar para que reflexione cómo seguir, y otras que se interponen para impedirle ser quien es y quiere ser.

Estos últimos son lo que debe superar; a veces puede solo; otras, necesita ayuda; para esto último estamos nosotros.

Nosotros, para poder hacerlo bien, primero tenemos que superar nuestros propios diques, y luego, como profesionales de las relaciones de la ayuda, formarnos seriamente para poder ayudar.

Este río que somos, fluyendo, desde un origen donde comenzamos a ser, necesitamos cruzarnos con otros ríos, para sumar y enriquecer nuestra agua con otras que agreguen sus cualidades y hacer un río “nosotros”, desde el cual desemboquemos en un mar. Instante quiasmático, donde se unen las dulces con las saladas, instante en el que los opuestos se integran y hacen uno/todo. Mensaje que nos brinda la naturaleza: es posible el nosotros y también el cada uno.

Instante que deviene en otro instante, el del mar/nosotros, que también tienen sus costas, sus mareas bajas y altas, sus tempestades, sus aguas cálidas y congeladas con témpanos.

Instante donde el río sigue siendo río y ese mar se integra a otros mares, en otros quiasmas, donde nuestro mundo se hace uno.

Y sigue su rumbo, su sentido total, que deviene de cada uno de esos ríos, que se animaron a seguir fluyendo, superando sus dificultades, dando de sí mismos lo que cada uno pudo dar.

Cuando uno de esos ríos nos pide ayuda, no solo pensemos que tenemos que ayudarlo a superar sus trabas, sus diques o los diques de otros, sino también y más aún, que pueda unirse a ese río “nosotros”, para que esos mares, donde desembocan, puedan incorporar ese modelo y unirse con los otros mares que componen nuestra casa, la Tierra.

Prólogo JOSÉ CARLOS BERMEJO

En psicología, hay autores que se proclaman seguidores de una corriente y hacen de ella un dogma, una especie de religión. A veces es, sencillamente, por desconocimiento de otras que pueden ser complementarias. Hay otros que, conociendo suficientemente las diferentes tendencias, saben integrarlas y, confesándose más claramente seguidores de una, hacen una integración personal desde la experiencia.

Puede ser el caso de Sánchez Bodas, que dice hacer en sí mismo, a estas alturas de su vida, una cierta deconstrucción del modelo de Carl Rogers, a quien tanto conoce y en quien tanto se ha basado a la hora de hacer del Counseling una profesión en Argentina.

El autor de estas páginas, en cierto sentido es envidiable. Hace en ellas lo que todo autor que, después de haber publicado una cierta cantidad de libros, desea soltarse y poner negro sobre blanco con una libertad mayor que un primerizo que, al escribir sus primeras obras, parece deberse al método y al esquema primero que se plantea.

Así, Andrés Sánchez Bodas, al confesar que estamos hechos de entramados, que somos pura urdimbre, desde su mirada quiasmática, profesa un planteamiento integrador también del ser humano. Somos un ser organísmico biopsicosocioespiritual y así se entrega –confiesa él– a una escucha holística.

En los tiempos que corren, todo el mundo presume de ser seguidor de modelos centrados en la persona, integradores, holísticos. Más difícil es operativizar lo que esto significa, superar los dualismos, o los reduccionismos, particularmente el reduccionismo a lo biológico en las diferentes profesiones de ayuda a las personas. Una mirada holística de generación madura, no primeriza, debería reconocer la complejidad del ser humano, particularmente cuando sufre y busca ser ayudado mediante la relación. Pero una mirada holística hoy debería también reconocer la complejidad del propio ayudante. Somos complejos, realmente interrelacionados dentro de nosotros y para con los demás.

El paradigma de sanadores heridos nos puede llevar a humanizar nuestras relaciones de ayuda, haciendo tesoro, especialmente en los contextos de Counseling, de los recursos del otro para que se ayude a sí mismo, y de los propios recursos del ayudante que es capaz de convertir en posibilidad de comprensión empática la propia fragilidad. En efecto, el counselor es un ayudante herido, un contemplador de la fragilidad del consultante en el que se evoca la fragilidad universal de la humanidad y, por tanto, la del propio counselor.

Ayudar mediante la palabra, mediante la relación, tiene mucho que ver, como gusta decir Andrés, con acompañar a reconocer lo que nos pasa con lo que nos pasa, y dar un paso más hacia la definición de lo que queremos que nos pase con lo que nos pasa. Ser dueños de la propia vida, no víctimas, narradores de las propias dificultades, protagonistas de las propias decisiones que tomamos para que se produzcan los cambios hacia la salud.

Porque, a mi entender, Sánchez Bodas tiene una mirada más centrada en las posibilidades que el ser humano tiene de hacer de la salud no una situación de ausencia de enfermedad, sino una experiencia biográfica de la que ser dueño, constructor, saboreador de una mirada positiva.

En estas páginas, en las que el autor sintetiza etapas evolutivas de su pensamiento, se propone superar las dicotomías y trascender la idea de la mera integración, para llegar al reconocimiento de ser entramados complejos donde se interpela el mundo de los valores.

En efecto, Andrés dice estar convencido de que la mayoría de los problemas y conflictos del ser humano son de naturaleza filosófica, más que psicológica. Dicho desde mi punto de vista, el mundo de la psicología y las diferentes formas de relación de ayuda, tienen ante sí el desafío de evocar más los valores como claves de afrontamiento de las dificultades. El mundo del malestar del ser humano no se agota en lo emocional. Su abordaje y eventual superación, no se queda en la mera validación del mundo de los sentimientos. Los valores son potenciales sanadores del ser humano sufriente y de los grupos que atraviesan conflictos. Es de este escenario –el de los valores– donde más fácilmente puede surgir el sentido último que permita ser más felices, también en medio de la adversidad.

A Sánchez Bodas le debemos, no solo haber conseguido que el Counseling sea una profesión en Argentina, sino importantes trabajos sintéticos y clarificadores sobre lo que es el Counseling y el modelo de atención centrado en la persona.

Desde el Centro de Humanización de la Salud de Tres Cantos –Madrid–, España, que dirijo desde hace treinta años, felicito y agradezco al autor por su libertad en la expresión de sus ideas y por el trabajo de acompañamiento humanizado en el sufrimiento, así como por el empeño en formar personas que puedan acompañar de manera competente un poco de tanto sufrimiento humano inevitable, así como prevenir un poco del demasiado sufrimiento evitable.

TH DR. JOSÉ CARLOS BERMEJO HIGUERA

INTRODUCCIÓN

Cuando transitaba la escritura de mi libro Quiasma (2016), tomé consciencia de que estaba culminando un proceso, iniciado en mi primer libro Estar presente, con un primer artículo escrito en 1974 sobre el Enfoque Centrado en la Persona de Carl Rogers, en el cual describía su pensamiento; a partir de allí fui incluyendo distintos escritos llegando a la idea de un Enfoque Holístico. A ese libro lo subtitulé: “Desde Carl Rogers al Enfoque Holístico Centrado en la Persona”. Sigue siendo uno de mis textos más amados en tanto marca un derrotero, que continuó con la escritura y edición de catorce textos más, entre ellos el citado Quiasma – ver bibliografía–. Fue así que al subtitular este último lo planteé como un nuevo paradigma.

Esto me inspiró a continuar reflexionando en escritos posteriores en 2019 y 2020, con la idea de hacer una nueva edición ampliada. Luego lo reconsideré y decidí que podría escribir un nuevo libro, volviendo a una idea que quedó inserta como el capítulo 11 de mi libro Manifiesto Humanístico, donde brevemente me vuelvo a preguntar acerca de la inquietud sobre cómo somos lo que somos –que en varios de mis libros fui esbozando– y que nominé como “Acerca del suceder psíquico”. Entonces retomé ese capítulo y, con alguna pequeña modificación, lo integro con las reflexiones posteriores mencionadas. Y a eso voy.

Es así que el lector se va a encontrar con un entramado de ideas, acerca de las cuales espero que vuelvan a plantear preguntas para pensarnos desde otro lugar de los habituales, que se han ido manifestando desde el siglo pasado hasta ahora. Esta urdimbre es como pienso acerca de nosotros los humanos y la naturaleza/universo, en donde estamos siendo.

Cada lector se hará dueño del texto a su manera; la mía, al leerme como si fuera otro el que lee, lo percibo como una poesía escrita en prosa, como una música sinfónica en el despliegue de momentos que hacen a un todo, como una pintura donde la paleta marca distintos colores que, integrados, muestran una imagen de quienes somos. Estoy convencido de que somos una creación artística, cada uno de nosotros está en ese cuadro viviente, siendo a su vez una obra que se va haciendo mientras estamos aquí con los demás, en un nosotros, donde participamos, como una narración de un relato histórico social en un presente que camina hacia un futuro.

Nota sobre el Prólogo

Al decidir publicar un libro, todo autor piensa en quién podría prologarlo.

En ese pensar se incluye un alguien que se respete profesional y humanamente; en relación con la primera debe ser alguien con trayectoria y saberes suficientes, para que, en pocas líneas, pueda hacer una síntesis comprensiva que invite a leer la obra. En la segunda instancia, quizás la más importante, un alguien que inspire humanismo en su ser persona en acción.

Ese alguien es mi colega español, el Doctor en Teología pastoral sanitaria, Máster en Bioética, Máster en Counseling, José Carlos Bermejo.

Ese alguien es un ser humano comprometido en la ayuda a personas sufrientes como pocos en el mundo. Su quehacer es, para mí, admirable, porque además de ejercer su profesión y dirigir un centro asistencial sumamente prestigioso, no solo en España, su país, sino en el mundo, es un prolífico escritor y sus textos son referentes para todo aquel que estudie o sea un profesional de toda disciplina que dirija su tarea a acompañar procesos de ayuda “psi” y espiritual.

Estoy muy agradecido por su estar presente en este texto, de una manera breve, sencilla y profundamente comprensiva de lo que pretendo transmitir.

Te invito a leer una síntesis de su trayectoria al final del libro.

Nota sobre la Exégesis quiasmática

Cuando culminé el último borrador –eso es un texto que se publica–, decidí preguntarle a mi colega Ezequiel Russo, si tenía ganas de leerlo y escribir un prólogo, me dijo que sí, y le envié lo escrito. Días después me hizo llegar su colaboración; debo decir que me impactó y, luego de dialogar con él, pensé que lo escrito no era un prólogo sino una interpretación del texto, una brillante exégesis, un aporte que se entramó con unas preguntas que vengo haciéndome hace un tiempo.

Lo que hoy sostengo, ¿es más que una apertura, una deconstrucción del modelo de Carl Rogers, o una nueva forma de pensar la ayuda?; ¿Un pensar lo humano que, si bien basado en el autor mencionado, se abre hacia un humanismo integrador?; ¿Una serie de ideas que unidas dan cuenta de otro modo de reflexionar sobre mi profesión, que facilitan, no solo integrar recursos metodológicos, sino –quizás–, cumplir el sueño de Abraham Maslow, el de habilitar un pensamiento que permita integrar modelos psicológicos y filosóficos, que tienda a unificar criterios?

Al leer el aporte de Ezequiel –por consenso con él lo ponemos como cierre del texto– tengo la sensación de que de eso intenta tratarse: desde una mirada holística encontrar en el concepto de quiasma, la posibilidad de un cruce en la entrama de variadas formas que se fueron expresando en el siglo pasado y en lo que va de este. Ezequiel Russo tiene esa idea acerca de mi obra, no solo de esta en particular. Y aquí tampoco puedo dejar de lado los aportes de José Gómez Laumann y María Reyes, en mi anterior libro Quiasma, del cual deviene este, y que se unen al escrito de Ezequiel. Los lectores y el tiempo harán su evaluación.

Encontrarás un resumen de su trayectoria al final del libro.