Czytaj książkę: «Hágase sus propios cosméticos (Color)»

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Hágase

sus propios

cosméticos

Ma José Bosch Meléndez

Alicia Navarro Marín


España

Editorial Paidotribo

Les Guixeres

C/ de la Energía, 19-21

08915 Badalona

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Primera edición:

ISBN: 978-84-9910-039-5

ISBN EPUB: 978-84-9910-119-4

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Impreso en España por Sagrafic, S.L.

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Dedicatorias

«A mi hermano Guillermo, que siempre será mi guía.»

Alicia

A mis padres Pepe y Lía, gracias por tanto.

A Borja, Blanca, Miguel y a Miguel, lo mejor y más importante.

Ma José

Índice


Introducción


Utensilios y medidas


Cómo hacer cremas


Cómo hacer mascarillas


Cómo hacer champús y geles de baño


Cómo hacer geles


Cómo hacer lociones


Cómo hacer perfumes


Problemas y soluciones


Cuidado facial


Cuidado corporal


Cuidado del cabello

Ejemplos de combinaciones de plantas para una misma acción

Glosario de ingredientes

Glosario de términos

Proveedores

Introducción



La búsqueda de la belleza ha sido una constante a lo largo de la historia. Cleopatra tomaba baños de leche de burra y miel, y utilizaba pastas de polvo de alabastro para lograr una piel más blanca. En la tumba de Tutankamón fueron hallados 350 litros de fragancia, que el faraón usaba para su aseo personal y los rituales de unción.

Belleza y salud actualmente van de la mano, pero no siempre ha sido así. Por ejemplo, en tiempos de la reina Isabel I de Inglaterra se utilizaban mezclas de sulfuro de plomo, cal viva y agua para blanquear la piel del rostro y el cuello. Los perfumes eran empleados en sus inicios, hacia el siglo XV, para enmascarar el mal olor corporal, ya que había una gran falta de higiene. Luis XIV, más conocido como el rey Sol, sólo tomó un baño en cuatro años. Éstas son algunas anécdotas de las muchas que hay relacionadas con el mundo de la cosmética. Un mundo que guarda muchos misterios, pero que está al alcance de todos. Al menos, esto es lo que se pretende con este manual: ofrecer al lector la posibilidad de crear en su casa sus propios productos.


La famosa colonia 4711 toma su nombre del número del edificio donde se fabricaba, en la ciudad de Colonia, hacia el año 1792.

La cosmética ha avanzado mucho, tiene una base científica y tecnológica, y está avalada por una legislación comunitaria. Ahora se conocen los ingredientes de esos preparados extraños que prometen belleza y resultados increíbles. Hoy en día, como veremos a lo largo de este libro, se utilizan principios activos con efectos comprobados y con unas dosis recomendadas para evitar cualquier efecto no deseado.


A pesar de la información de que se dispone sobre los productos cosméticos gracias al etiquetado obligatorio y a las publicaciones que se editan sobre el tema, todavía existen dudas sobre ellos. Mucha gente se pregunta si son realmente eficaces. La respuesta es afirmativa, ya que existe la obligación legal de demostrar las propiedades de los cosméticos. Otros no son conscientes del daño que el tabaco, el alcohol y la contaminación producen en la piel al contribuir a la creación de radicales libres que aceleran el envejecimiento de la epidermis. También es necesario desmaquillarse siempre, aunque no se hayan empleado cosméticos. La limpieza debe hacerse diariamente para eliminar el polvo, el sudor, las toxinas, etc.

La palabra «cosmético» procede del griego kosmeo, «adornar», y es el producto destinado al aseo y la decoración de la piel, fundamentado en conocimientos científicos, con el fin de proteger las características normales de la piel y de exaltar la belleza humana.


Las cremas antiarrugas no son una ilusión, como muchos piensan. De hecho, constituyen una de las categorías de productos cosméticos aceptados por la legislación y poseen una eficacia probada en las concentraciones y formas de uso recomendadas por los fabricantes.


La crema con la fórmula más antigua que se conoce es la cold cream, usada aún hoy en día. Fue inventada por Galeno, en tiempos del Imperio Romano.


Otra de las falsas creencias es la de que los cosméticos causan a menudo reacciones adversas, cuando en general son seguros siempre que el usuario los emplee correctamente.

¿Son los productos específicos para pieles secas o grasas sólo una técnica de marketing de las grandes marcas? No, cada tipo de piel presenta características y necesidades muy diferenciadas, y los cosméticos que son beneficiosos para uno podrían no ser adecuados para otro. Del mismo modo, es necesario utilizar protección solar aunque la persona esté morena, porque la melanina natural no protege frente al envejecimiento y otros efectos de las radiaciones UVA. Es importante saber que los fotoprotectores también se han de aplicar en días nublados debido a las radiaciones solares que atraviesan las nubes.

¿Sirve una misma crema para la cara y el contorno de ojos? En general, no; la piel del contorno de ojos requiere productos específicos, pero puede haber alguna crema que sí se utilice indistintamente y así lo contemple en su etiquetado.

Beneficios sobre la piel

La piel es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo, nos protege del exterior y es el órgano sensorial más grande del que disponemos. Consta de tres capas, la epidermis, (la más externa, muy rica en queratina y de 0,1 mm de espesor), la dermis (intermedia, muy gruesa y en la que se encuentran los vasos sanguíneos y receptores nerviosos) y la hipodermis (la más profunda, contiene células especializadas para almacenar grasa, por lo que una de sus funciones es el aislamiento térmico y almohadillado de la piel).

Los cosméticos actúan normalmente sobre la epidermis, y según su mejor o peor formulación consiguen penetrar a través de ella para llevar sus principios activos a las capas más profundas. Uno de los efectos principales de los cosméticos es la hidratación y protección de esta capa más externa, actuando entonces como barrera para evitar la deshidratación a un nivel más profundo.


Las fórmulas de los cosméticos elaborados para las faraonas eran secretas, e incluso se incluían entre los enseres encontrados en las cámaras funerarias.

Los egipcios creían que las lágrimas de los dioses se convertían en incienso y en abejas que fabricaban la cera para los cosméticos.

Tipos de piel y distintas necesidades:

Normal: poder de protección e hidratación adecuado. Debemos hidratar la piel para protegerla de las agresiones externas y prevenir la formación de arrugas.

Seca: pérdida excesiva de agua, fina, frágil y con tendencia a envejecer prematuramente. Debemos evitar el uso de jabones, detergentes y lociones alcohólicas, protegerla con cremas ricas en elementos grasos y utilizar cremas hidratantes específicas.

Grasa: exceso de grasa y tendencia a ensuciarse con la contaminación del medio ambiente. Debemos evitar los productos grasos sobre esta piel pero mantener su hidratación.

¿Se puede solucionar la celulitis con cosméticos? Puede mejorar, aunque para obtener buenos resultados hay que tener en cuenta el tipo de celulitis, la constancia en la aplicación del cosmético y la necesidad de unos hábitos de vida saludables.

¿Qué pretendemos conseguir con este libro?

Decidimos escribir este libro tras detectar la necesidad de contar con un manual sencillo, completo y útil para la fabricación casera de cosméticos.

En primer lugar no os asustéis ante algunos de los nombres de los ingredientes de las fórmulas, pues corresponden a la parte más técnica, son sus nombres químicos y no los podemos cambiar. Aunque os parezca imposible, algunos de ellos se pueden adquirir en droguerías y herboristerías o en los proveedores que detallamos al final del libro. De todas maneras, incluimos un glosario de ingredientes en el que, además de describir qué es el producto, si tiene un nombre más común y para qué se usa, especificamos dónde lo podéis encontrar. Os recomendamos que, cuando hayáis elegido la fórmula que queréis hacer, busquéis los ingredientes en el glosario; así sabréis por qué están incluidos en la fórmula y dónde los podéis adquirir.


En la civilización griega se empleaban sobre todo los aceites. Se extraían de un gran número de flores y se destinaban a productos cosméticos, actos religiosos o deportivos y a la vida diaria. Esta afición por los cosméticos se extendió también al Imperio Romano, en el que hombres y mujeres por igual se depilaban, maquillaban y aplicaban cosméticos.

También podéis intercambiar los principios activos en función de las propiedades que queráis dar a una crema. Por ejemplo, si queréis hacer una crema para pieles sensibles, buscaréis en el glosario de ingredientes los productos adecuados para usar en pieles sensibles y así hacer cremas a la medida de vuestras necesidades. Al final del glosario hemos puesto un ejemplo con extractos de plantas que tienen una acción determinada similar para que podáis sustituir unas por otras o potenciar la crema añadiéndole más ingredientes.

Además, en cada fórmula especificamos el grado de dificultad, un grado que hemos numerado del 1 al 3, siendo 1 muy fácil, 2 fácil y 3 un poco más complicado, no porque la fórmula sea más difícil de hacer, sino por ser más laboriosa su fabricación.

La finalidad de esta guía no es otra que la de satisfacer la curiosidad de cientos de usuarios que, además de aprender, desean introducirse en el fascinante mundo de la fabricación de cosméticos. Intentamos reproducir aquí de forma sencilla y amena los procesos que siguen las cremas de grandes marcas que se venden luego en el mercado, así como sus principales componentes y la razón de éstos. De esta forma, descubrimos parte del velo de misterio que rodea el mundo de la cosmética y conseguimos una mejor comprensión de lo que realmente un producto puede hacer por nosotros.

Durante la Edad Media se identificaron los perfumes con los placeres sexuales y la Iglesia condenó a los alquimistas, quienes habían descubierto el alcohol etílico y la destilación.

En el siglo xvI Henri de Mondeville separó lo que era un medicamento de lo que era un cosmético, escribiendo un tratado en el que detallaba las diferencias entre ambos.

El primer gran laboratorio de productos cosméticos aparece en el siglo xvI de la mano de las Monjas de Santa María Novella, y los primeros libros sobre cuidados de belleza surgen en 1573, revelando recetas de cosmética, perfumería y maquillajes.



Utensilios y medidas



Puesto que vamos a fabricar nuestros cosméticos en casa, adaptaremos los utensilios que necesitaremos a aquellos que podemos encontrar habitualmente en nuestra cocina. ¡Es muy parecido a seguir una receta!


Para Calentar

Baño María. Un cazo con agua hirviendo y dentro otro cazo o un bol nos proporcionan un sistema ideal para calentar nuestros preparados evitando que se quemen. Sólo tenemos que ser cuidadosos y evitar que nuestro producto se mezcle con el agua.


El microondas. Utilizado a una potencia media o baja, nos servirá para agilizar el proceso de calentamiento. Debemos parar el microondas cada cierto tiempo para remover y conseguir así un caldeado homogéneo.

Y recuerda… ¡siempre remover!


Para homogeneizar

Batidora o robot de cocina. En las modalidades de mezcla, los podremos utilizar para homogeneizar nuestras formulaciones. Es aconsejable utilizarlos siempre a la potencia mínima para no incluir demasiado aire en la fórmula.


¡La cuchara! Nada más sencillo, ni más útil. En los casos en que la agitación deba ser suave, y para pequeñas cantidades, lo ideal es remover con una cucharilla.


Para medir

Cucharillas de café, cucharas de postre y soperas y vasos comunes nos servirán para calcular las cantidades adecuadas.

Para cantidades que sobrepasen los 10 g, podemos utilizar la balanza de cocina; para cantidades más pequeñas, o si no disponemos de una balanza, incluimos aquí una tabla de equivalencias. Sin embargo ¡no os preocupéis! Todas las cantidades de las fórmulas de este libro estarán también en cucharillas, cucharadas, tazas o gotas.


Tabla de equivalencias: hecha por nosotros


Cómo hacer cremas



¿Qué es una crema?

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, una crema es un producto cosmético que tiene consistencia pastosa. Fría definición para todo un mundo de sensaciones.

Probemos con otra descripción, creemos que más acertada: una crema es un producto cosmético que puede tener distintas texturas y está ideada para que tu piel y tú os sintáis bien.

La crema es el vestido de nuestra piel y, considerando que ésta es el órgano que ocupa más superficie en nuestro cuerpo y que además varía de unas partes a otras de la extensión corporal, tenemos un gran trabajo por delante.

A lo largo de este libro aprenderéis de una manera muy sencilla a hacer cremas para la cara, corporales, para el contorno de los ojos, etc., y con un poco de imaginación podréis crear vuestros cosméticos a la carta, añadiendo a las bases de cremas los principios activos que por sus propiedades sean más adecuados para vosotros.

Todo lo que diariamente nos ocurre también le sucede a nuestra piel. Por eso, para empezar el día, lo primero que hay que hacer es limpiarla y luego ponerle el vestido adecuado para cada tipo de piel y cada edad con el fin de protegerla frente a los cambios de temperatura, la contaminación, el estrés, etc.

Luego, por la noche, de la misma manera que nosotros queremos llegar a casa y quitarnos los zapatos, la piel necesita cuidados especiales. Hay que volver a limpiarla y ponerle cremas, que deben ser distintas de las del día; cremas que la nutren, la regeneran, la dejan descansada preparándola para el día siguiente. Veremos que las cremas de noche son diferentes de las diurnas tanto en la textura como en los principios activos.



Tipos de cremas

Las cremas acuosas son aquellas cuyo componente principal es el agua y tienen pocos ingredientes grasos. Son las más habituales y las apropiadas para pieles normales y mixtas. De textura suave, se extienden bien y no dejan sensación de grasa en la piel. Técnicamente se llaman cremas O/W, del inglés Oil/Water.

También tenemos las contrarias, es decir, las cremas en las que la fase grasa es importante, bien en cantidad bien en productos grasos. Son mucho menos habituales porque dejan una sensación grasa en la piel y sólo se usan para pieles muy secas. Técnicamente son las cremas W/O.

Además, tenemos otro tipo de cremas más novedosas que son las llamadas Oil Free, o libres de grasas. Se hacen a partir de siliconas y no llevan en su composición ceras ni grasas, se absorben muy bien, no dejan brillos y son muy adecuadas para las pieles grasas, W/Si.

Una vez que ya hemos visto qué es una crema y los tipos de cremas, tendremos que ponernos a trabajar.

¿Qué necesito?

Recipientes que se puedan calentar

Cazuelas para calentar al baño María o microondas

Balanza o utensilios para medir

Cucharas o espátulas para remover



Ingredientes básicos

Agua: Es el componente principal de todas las cremas. Es necesario utilizar agua desmineralizada, ya que el agua corriente, además de cal, puede contener otros minerales que coloreen la crema.

Grasas: Dan la consistencia y untuosidad a la crema. Las hay líquidas, como los aceites vegetales y las vaselinas, y sólidas, como las ceras y algunos compuestos sintéticos. Cuantos más productos líquidos añadamos, más líquida será la crema, y al revés, si añadimos más ceras sólidas, la crema será más consistente.

Emulgente: Es el componente más importante. Nos va a permitir que al mezclar el agua y la grasa, ambas se unan formando una emulsión estable y no se separen. Dependiendo de los componentes que usemos, puede ocurrir que el emulgente forme parte de la crema como tal o, si usamos una base crema ya hecha, que el emulgente se encuentre incluido dentro de la base.

Principios activos: Son los productos que emplearemos para que las cremas tengan un efecto determinado. Los hay de muchos tipos; por ejemplo, para hacer cremas hidratantes elegiremos principios activos (p.a) hidratantes, o, si queremos cremas antiarrugas, usaremos principios activos cuya acción sea disminuir las arrugas o prevenir su aparición. Así, para cada acción que deseemos que tenga nuestra crema, buscaremos los principios activos adecuados. La mayoría de ellos tienen su origen en la naturaleza, sobre todo en las plantas, también en el mar y en los minerales. Con los avances de la ciencia se supo exactamente cuáles eran los productos que tenían eficacia probada y se consiguió sintetizar algunos en el laboratorio. Por eso utilizaremos muchos principios activos naturales y algunos sintéticos.

Conservantes. Son los productos que van a proteger la crema de la contaminación. Por mucho cuidado que pongamos en la elaboración de las cremas, siempre hay que protegerlas, porque son preparados muy ricos en p.a que se contaminan con facilidad. Como haremos una cantidad de crema suficiente para un período de tiempo más o menos largo, no nos vamos a arriesgar a que se estropee y pueda causar irritaciones en la piel.


Antioxidantes: Si la crema lleva aceites, añadiremos una pequeña cantidad de antioxidante para evitar que éstos se enrancien. Normalmente utilizaremos vitamina E.

Perfume: Es optativo, dependiendo de cada gusto en particular. La crema olerá un poco a grasa o a los productos que le hemos incorporado; habrá algunos que tendrán un olor agradable y el resultado será una crema con buen aroma, y otros que impregnarán el producto de un olor desagradable, por lo que incorporaremos unas gotas de perfume.

Es posible poner dos tipos de perfumes, bien los aceites esenciales de las plantas, bien unas mezclas que ya están hechas y que no tienen alergenos (productos existentes en los aceites esenciales que pueden producir alergias), por lo que se las puede utilizar con toda tranquilidad. Para productos solares tendremos que utilizar perfumes que con la exposición al sol no manchen la piel, como es la bergamota desfotosensibilizada.

Humectantes: Son productos que impiden que la crema se seque, a la vez que actúan sobre la piel impidiendo que pierda agua. Contamos con tres humectantes: propilenglicol, glicerina y sorbitol.

Siliconas: Son compuestos que tienen distintos usos en las cremas. Los aceites de silicona se utilizan para engrasarlas, pero a determinadas dosis hacen que la crema sea resistente al agua, como veremos luego en el protector solar. Por el contrario, hay otras siliconas que se evaporan al contacto con la piel y, al aplicar la crema, parece que ésta se funde dejando en la piel una agradable sensación. Este tipo de siliconas son las ciclometiconas y normalmente se emplean en todas las cremas.

Secuestrantes y electrólitos: Son productos que protegen las cremas. Los electrólitos les dan estabilidad y los secuestrantes evitan que aparezcan colores no deseados en la crema debido a la formación de diferentes compuestos de hierro o cobre.

Elaboración de las cremas

En principio todas las cremas se fabrican de igual forma, y su elaboración es muy sencilla. El proceso consta de dos partes muy claramente diferenciadas y de una tercera parte que puede existir o no dependiendo de los productos que añadamos a la crema.

1 La primera parte es la oleosa, la parte de los aceites. En ella pondremos todos los compuestos oleosos de la crema; aquí tienen que estar los aceites y las grasas, además del emulgente. Lo más habitual es que tengamos que calentarlos hasta que se fundan, porque vamos a mezclar productos sólidos y líquidos, aunque hay veces que la Elaboración se realiza totalmente en frÍO.

2 La segunda parte y más cuantiosa es la de las aguas. Contiene el agua, el humectante y todos los productos de la fórmula que son solubles en ella. Si hemos calentado la fase de los aceites, también tenemos que calentar la de las aguas para unirlas a la misma temperatura.

3 La tercera parte contendría todos los componentes que no se pueden calentar y que hay que añadir cuando la crema ya está hecha y fría. El perfume va siempre aquí.


Crema hidratante facial con aloe

PARA CALENTAR

PRIMERA PARTE: ACEITES


Glicerilo monoestearato ae2 cucharadas soperas rasas (base grasa)
Eumulgin b11 cucharada de postre (emulgente). Este producto es como una cera, por lo que habrá que calentarlo y usarlo fundido y líquido.
Aceite de almendras dulces1 cucharada de postre (hidratante y nutritivo)
Aceite de aguacate1 cucharada de postre (protector solar)
Filtro solar1 cucharada de postre
Fenonip12 gotas

SEGUNDA PARTE: AGUAS


Hidroviton 1 cucharada de postre (hidratante)
glicerina 2 cucharadas de postre (humectante)
Aloe vera 1 cucharada de postre (hidratante)
Agua desmineralizada medio vaso de vino

EN FRÍO


Perfume o esencia 8-10 gotas



Elaboración

1 En un recipiente para calentar ponemos todos los aceites y calentamos hasta que el glicerilo y el eumulgin se hayan licuado. Hay que tener en cuenta que este recipiente debe ser lo suficientemente grande para que aquí quepa la totalidad de la crema que queremos fabricar.

2 En otro recipiente ponemos todas las aguas y calentamos.

3 Una vez que ambos estén calientes, vertemos las aguas sobre los aceites (en caliente) removiendo con la espátula, varilla o cuchara. Se nos formará una crema blanca. Seguimos agitando hasta que se enfríe y podamos coger el recipiente, es decir, que esté caliente pero no queme. En este punto tendremos aproximadamente unos 40 °c y es cuando podemos añadir el perfume.

4 Agitamos y envasamos; hay que envasar la crema un poco caliente para que nos quede en el tarro con un aspecto más bonito. Cubrimos con un papel hasta que la crema se enfríe del todo y la podamos cerrar. Normalmente las cremas se envasan en tarros con capacidad de 50 ml.

Hemos elaborado una crema hidratante de día perfecta para pieles de hasta 35 años, que se puede utilizar como base de maquillaje y tiene un factor de protección que la hace adecuada para usar durante todo el año.

Crema protectora solar corporal: factor de protección alto (30)


Veamos ahora otro tipo de bases para hacer cremas. Vamos a utilizar una base O/W en la que ya está todo incluido. Se puede utilizar para hacer «leches» si empleamos una cantidad de base menor o para elaborar cremas si la cantidad de base es mayor.

En los protectores solares, para evitar que la crema se vuelva líquida al permanecer expuesta al sol, vamos a aplicar una técnica que consiste en espesar la fase del agua. De este modo, la crema, aunque esté a muchos grados de temperatura, no perderá su consistencia.

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Ograniczenie wiekowe:
0+
Data wydania na Litres:
30 stycznia 2026
Objętość:
195 str. 160 ilustracji
ISBN:
9788499101194
Wydawca:
Właściciel praw:
Bookwire
Format pobierania:

Podobne książki