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Basilio Villarino

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782


Publicado por Good Press, 2022

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EAN 4064066061487

Índice

DIA SABADO 28 DE SETIEMBRE DE 1782.

DIA 1.º DE NOVIEMBRE.

DIA 1.º DE DICIEMBRE.

DIA 1.º DE ENERO DE 1783.

DIA 1.º DE FEBRERO.

DIA 1.º DE MARZO.

DIA 1.º DE ABRIL.

DIA 1.º DE MAYO.

OFICIO

I.

II.

III.

IV.

V.

VI.

NOTAS

DIA SABADO 28 DE SETIEMBRE DE 1782.

Índice

A las 12½ del dia puse á la vela las cuatro embarcaciones de mi mando, que llevo para hacer este reconocimiento, á cuyo tiempo me hallaba equipado y provisto con aquellas cosas que se me dieron, y pudo proporcionarse en este establecimiento: y en esta tarde navegaron hasta la Laguna Grande en el Puerto de San Xavier, habiéndome quedado yo hasta el dia 1.º de Octubre por aclarar algunos cargos con la Contaduría: y en este dia me incorporé al anochecer con la expedicion, que estaba 9 leguas rio arriba de este establecimiento, en cuyo sitio hice noche.

DIA 2 DE OCTUBRE.

Este dia arreglé las guardias, los ranchos de la gente, y hice algunos transbordos de útiles y víveres para acomodarlos mejor; habiéndose mantenido el viento al NO que es enteramente contrario á esta navegacion. A las 2 de la tarde se llamó el viento al S flojo, y con él me hice inmediatamente á la vela, y con la ayuda de los remos, sirga, y de los caballos, en los parages á donde podian entrar, navegué cinco leguas, y dos y media en línea recta, al ONO 5 grados O de la aguja, hasta las 7 de la noche que me acampé; y me hallo distante del establecimiento 11 leguas, al NO ¼ O corregido.

DIA 3.

A las 6 de la mañana me hice á la vela prosiguiendo mi viage, y á las 7, sobre una fugada de viento por el SO, desarbolé del palo mayor: arrimé á tierra para componerle y zafar la maniobra; y por haber refrescado el viento mucho, no pudimos seguir mas adelante hasta las 2 de la tarde; y á las 6½ paré inmediato al corte de la madera de arriba.

DIA 4.

Amaneció con el viento al OSO, duró y siguió todo el dia con granizo, de modo que no fué posible salir, ni hacer camino alguno.

DIA 5.

A las 6 de la mañana proseguí mi viage hasta las 6 de la tarde, habiendo navegado 12 leguas por el rio, y 5 en línea recto al ONO 5 grados N corregido; habiendo estado el viento al SSO duro.

DIA 6.

Al salir el sol proseguí mi viage, y teniendo espias con la gente casi todo el dia en el agua, navegué ¾ de legua al ONO corregido, y por las vueltas del rio 3 leguas. Aquí hay superior terreno en estas rinconadas, y abundante sauceria en las islas.

DIA 7.

Al salir el sol, salí continuando mi navegacion con viento al NO fresco: seguí hasta las 6 de la tarde que me acampé, habiendo hecho el rumbo directo al NO ¼ O corregido; distancia de 1½ legua siempre al remo y á la sirga, y por las vueltas del Rio Cuarto, en cuya distancia hay dos potreros de buen terreno, mucho pasto y bastante saucería, con 7 islas que están en medio del rio.

DIA 8.

Salí al amanecer á la sirga, por ser el viento contrario y la corriente mucha: navegamos hasta las 8 de la noche, y sin embargo del esfuerzo que se hizo, no pudimos navegar mas que 5 leguas por el rio, y 2 en línea recta al ONO 3 grados O corregido.

DIA 9.

Al salir el sol salí, y navegué hasta las 8 de la noche, 2 leguas al rumbo directo del ONO 5 grados N corregido: y en esta distancia hace el rio dos potreros de buen terreno, grandes, y las entradas muy angostas. Este dia, á las 3 de la tarde, pasé la primera angostura.

DIA 10.

Al salir el sol salí á la sirga con los caballos, y al remo hasta el al anochecer, y navegué 6 leguas y á rumbo directo al NO corregido 2: en este íntermedio es el terreno bastante estéril, y con pocos sauces.

DIA 11.

Al salir el sol, seguimos nuestro viage con viento N fresco y contrario: á las 11½ se rompió contra un sauce el palo del trinquete de la chalupa San Francisco de Asis. Al anochecer nos acampamos cerca de la segunda angostura, habiendo pasado, á las 3½ de la tarde, la boca de parte de este rio, donde entra una corriente velocisima y forma una grande isla. Este dia he navegado 6 leguas por rio, y en línea recta 2; y un tercio al N ¼ O corregido.

DIA 12.

Al ser de dia mandé al carpintero le hiciese mecha nueva al palo mayor de la chalupa San Juan, y á las 7 de la mañana continuamos nuestro viage: á las 8 varamos, y nos detuvo bastante el sacar al San José: á las 11 pasamos la segunda angostura: á las 2 de la tarde estabamos en el camino de San Antonio, y á las 7 de la noche nos acampamos, y volví á repetir las órdenes á los patrones de las chalupas para que no se separasen, por habérselas dado continuamente. Navegué este dia al NO corregido 3½ leguas, y por el rio 6½ segun sus vueltas.

DIA 13.

A las 6 de la mañana salí en cuanto me daba el viento por el N, y paré á las 9 del dia por ser el viento contrario y aparentar agua. Mandé poner los toldos á las embarcaciones, y al carpintero que registrase una isla y buscase un palo para el San José, el que no pudo hallar. Registré el armamento, y hallé 8 fusiles inutiles y 5 pistolas: cargué las armas restantes, y navegué al ángulo de 65 grandos 00 en el cuarto cuadrante, 3 minutos de distancia.

DIA 14.

Salí al amanecer continuando mi viage, y á las 10 llegaron del establecimiento D. Juan Ignacio Perez y D. Pedro Indart. Arrimé á tierra, y mandé al carpintero á registrar otra isla para el dicho palo, y trajo uno que puso al instante en astillero, y queda á toda prisa trabajando en él. Hoy navegué al NO ¼ O corregido, 3 millas de distancia en línea recta: el terreno en esta inmediacion es bastante inferior.

DIA 15.

Se prosigue trabajando en el palo de San José, y la gente de mar, que se entretiene en tomar liebres para ayudar á los víveres, mató 28. Mandé dos peones á hacer la descubierta, y dijeron que en 8 leguas no se hallaba rastro fresco.

DIA 16.

Al amanecer arbolé el palo mayor nuevo. Se fueron D. Ignacio y D. Pedro, al mismo tiempo que me hice á la vela, continuando mi reconomiento con viento por el S flojo: refrescó bastante el viento, y á las 9 varamos, que costó bastante trabajo sacar el San José: á las 12½ volvió á varar, y lo sacamos á la una de la tarde. Seguimos con viento fresco: á las 5 pasamos la Cruz de Villarino: á las 7 hicimos noche, y este dia fué el de mejor navegacion, pues conducimos por el rio 11 leguas, y directamente, al NO corregido, 16 millas marítimas: pero tuvimos la desgracia de que descubriese agua la chalupa San José, y quedé observando, á ver si puedo descubrir por donde la hace, por no vararla, que me seria de mucho atraso.

DIA 17.

A las dos de la mañana empezó á llover, y siguió hasta el mediodia, y el San José hizo 68 baldes de agua, desde ayer al anochecer hasta esta hora. A la una de la tarde continué á la sirga, por ser el viento fresco contrario, y no poder los caballos entrar: seguí á remo y sirga hasta el anochecer, que me acampé, habiendo hecho el rumbo del NO ¼ O corregido, 3 millas de distancia.

DIA 18.

Al salir el sol continué mi viage á la sirga, por estar calma: al mediodia observé el sol en 39° 44′, y dí dos horas de descanso á la marineria. Seguí navegando á la sirga y remo hasta las siete de la tarde, habiendo hecho el rumbo directo de 62° 00′ en cuarto cuadrante, 7 millas de distancia.

DIA 19.

Al salir el sol continué mi viage, y habiendo navegado hasta el anochecer hice solo 5 millas de distancia, al O ¼ NO corregido, tales fueron las vueltas que hicimos, segun el rio, de barranca á barranca: pero hay en este intermedio muy buenos potrero, ó rinconadas de buenas tierras, y esta noche no parecieron los caballerizos con la caballada.

DIA 20.

Salí al amanecer, y navegué hasta las ocho de la noche 8 millas, al ángulo de 58° 00′ en cuarto cuadrante, que por las vueltas del rio fueron 33; y en este intermedio hay algunas rinconadas de excelentes tierras, y he visto algunos árboles de la misma especie que los que sirven para hacer carbon en el establecimiento. Cuando atraqué á la costa del S para acamparme, hallé al dragon llamado Torres, que con el peon Vergara me condujeron 15 caballos de órden del Señor Super-Intendente, que yo habia pedido para servicio de la expedicion.

DIA 21.

Amaneció el dia con viento al NO, tan fuerte que no fué posible hacer camino, por lo que me mantuve en este parage, y mande dos peones á la descubierta; los que me dijeron habrian caminado como 9 leguas rio arriba, y no hallaron otra novedad que el juntarse la barranca del S con el rio, de aquí como 8 leguas, sin que haya camino para pasar á la orilla, internándose el camino de los indios como dos leguas tierra adentro.

DIA 22.

Amaneció con el viento al SO flojo: á las 7 se fueron para el establecimiento el soldado José Torres y el peon Vergara; y yo continué mi viage, y navegué este dia solo 3 millas al NO corregido, por la fuerte corriente, viento contrario y malos sirgaderos.

DIA 23.

Al ser de dia seguí, continuando mi viage con viento al NO fuerte, pasando á la sirga y á fuerza de espias. A las tres de la tarde se llamó el viento al SE récio, y tanto, que la chalupa San Francisco partió cuatro vergas sin poder casi romper la fuerza de la corriente, particularmente en el Estrecho de las Siete Islas. Navegué hasta las siete de la noche al NO corregido, 9 millas de distancia. Dios quiso darnos este viento tan á tiempo y tan á propósito para pasar este parage, que á no ser así de seguro tardariamos en salir de este parage mas de dos semanas.

DIA 24.

Navegué todo el dia á la sirga y teniendo espias, sin que tuviese hueco para dar de comer á la gente. A mediodia, por la fuerza de la corriente me faltó un cabo de tres pulgadas: esta tarde se vió fuego al NO como á distancia de 4 leguas: hice el rumbo del NO ¼ O corregido, 3 millas de distancia. En este intermedio y lo navegado ayer, hay mucha sauceria, y conté 16 islas: el terreno de una banda y otra es malísimo en dicho intermedio.

DIA 25.

Anoche, no habiendo parecido los caballerizos, estuve con mucho cuidado: esta mañana mandé en busca del capataz, y yo monté á caballo y seguí el rio aguas arriba, y hallé un potrero de buen pasto y terreno, que tendrá como una legua cuadrada, cuyo sitio parece no ser frecuentado de indios, aunque á la salida hallé una senda muy vieja por donde han transitado. Pero el camino que regularmente siguen pasa tierra adentro, y separado de dicho potrero mas de dos leguas; por lo que mandé al capataz trajese allí la caballada por precisarme el rio á separarme dos leguas en una vuelta que hace al N; y en este intermedio hay una isla de igual anchura con muchos sauces, y á mi parecer buen terreno. Al anochecer avisté los caballerizos á la parte del S, á cuya banda pasé en el bote, los que me digeron no habia novedad, y que no habian podido descubrir los indios, ni saber en que parte estaba el fuego que avistamos todo el dia: pero que en la inflexion que hace el rio mas arriba, ya se separaba de la barranca, y habia buen parage para los caballos, pues hacia ya de la parte del S considerable llanura. En cuya atención, y en la de que es mi intento llegar con las embarcaciones á los toldos primero que los caballos, que con eso aseguro la caballada, lo que no sucederá si acaece lo contrario, mandé al capataz cuidase los caballos en el parage donde estaban, y estuviese atento cuando yo llegase con las embarcaciones á la llanura que me decia, y entonces condujese allí la caballada.

Este dia navegué en línea recta 4 millas al ONO corregido.

DIA 26.

Salí al salir el sol á la sirga, y navegué al NO 4¼ millas, habiendo hecho alto á las 4 de la tarde para aguardar la caballada y tener los peones á la vista: pues esta mañana á las 9½, habiendo mandado los peones á registrar el campo, hallaron un indio que andaba corriendo guanacos, el que no quiso venir á bordo. Fueron 3 peones á ver los toldos, y satisfechos que solo dos toldos habia, llegaron á ellos y hallaron otro indio mas en ellos y unas cuantas chinas, que ninguno quiso venir á bordo. Preguntaron por Francisco, y unos dijeron que se habia ido para la tierra de las Manzanas, y otros que estaba cerca. A las 2 de la tarde divisaron los peones un indio, encima de un cerro observándonos: fueron hasta el cerro, y ya no pareció. Por esto, y porque mas adelante no habia parage en donde tener los caballos, de modo que estuviesen inmediatos á las embarcaciones, paré y mandé se trajesen.

Cuatro dias há que intento pasar la caballada á la parte del N, por los mejores pastos y sirgaderos, y proporcion de tenerlos cerca, pero no fué posible por no haber paso, esto es, caida ni salida del rio, por las barrancas que hace.

Esta noche se toldaron las embarcaciones, por haber empezado á llover con truenos.

DIA 27.

A las 5½ de la mañana me hice á la vela, rio arriba, con viento ESE flojo, por lo que fué menester la ayuda de la sirga y de los remos, habiendo dejado la caballada en este sitio á fin de avanzarme con las embarcaciones, y de la parte de arriba de los toldos: á cuyo efecto previne al capataz de la caballada estuviese en observacion para que la condujese al parage donde hiciesen noche las chalupas. Hasta mediodia nos ayudó bastante el viento por el E: á este tiempo pasó un peon un brazo del rio, á donde hallaron los indios con sus toldos, y vino á darme la noticia de que ya los indios los habian levantado y se habian ido. Pero no pudiendo arrimar á tierra, ni los caballos pasar adonde yo estaba, caminé sin poder dar de comer á la gente, á fin de avanzar hasta donde pudiese estar el reguardo de peones y caballada. Seguí toda la tarde á fuerza de remo y vela, no siendo esta bastante á romper la rapidez del rio: á las 6½ avisté los peones, arrimé á donde estaban, y hallé con ellos al hermano del capitan Chiquito, y otro indio que venia en busca nuestra, por haberle dado noticia de nosotros los indios que levantaron los toldos. Los regalé con bizcocho, aguardiente y tabaco, á fin de que por ellos tengan, los mas indios que haya, noticia de nuestro buen trato: se fueron ya de noche los indios á sus toldos, y quedé en este parage á pasar la noche. A las 10 de la mañana ya me separé de la barranca del S, y navegué este dia al O ¼ NO corregido 15 millas de distancia.

DIA 28.

Salí á las 6 de la mañana, y navegué hasta las 6 de la tarde al ONO corregido 6 millas de distancia. Hoy se tomaron dos truchas de 2½ libras cada una, sin que hubiese mas novedad. Los caballerizos se quedaron separados de nosotros, por no poder alcanzar adonde estaba la caballada.

DIA 29.

Salí á las 6 de la mañana: á las 9 llegué adonde se junta el rio con la barranca del N, la que fuí á reconocer por parecerme, ó por no quedar con la desconfianza de si tendria por una quebrada que habia algun arroyo. Volví á mediodia, y hallé cuatro indios junto á las embarcaciones, con la novedad de que venia la cacica vieja y la lenguaraza Teresa. Continué mi viage, y á las 5 de la tarde me avisaron que estaban las referidas chinas, y otras dos mas con 10 indios que las acompañaban, en parage que de ningun modo yo podia llegar allí con las embarcaciones: esto me puso en cuidado por los caballerizos y caballada, por lo que tomé el medio de traer con el botecillo los dichos indios y las chinas á dormir junto á las embarcaciones, que con esto aseguro por esta noche los caballos. Se les dió de comer, y se les regaló aguardiente, algun bizcocho y tabaco, y les hice varias preguntas concernientes á mi comision; y dicen, que de donde tiene los toldos Francisco hasta el Colorado hay dos dias de camino; y de este parage hasta el Choelechel diez: que antes de llegar hallaremos dos rios á la parte del N que entran á este: que inmediato á los toldos de Francisco debemos pasar la caballada á la parte del N, porque la del S es intransitable, y que ellos, cuando van á las tierras de las manzanas, se separan del rio y caminan tierra adentro. Que el cacique del caballo bailarin está de aquí tierra adentro al SSO, y que las aguadas que tiene son pozos. Este dia navegué al ONO corregida 4½ millas de distancia.

DIA 30.

Se fueron les indios á las ocho de la mañana, y yo continué mi viage con viento contrario, y siempre inmediato á la barranca del N: se llamó el viento al SO, y con la ayuda de este y los caballos, pues hubo algunos buenos sirgaderos, navegué al ángulo directo de 50° 00′ en cuadrante, 8 millas de distancia, y por las vueltas del rio, 18. Esta mañana me dijeron los indios que venian indios Aucaces del Colorado á las tolderias de Francisco, y que este habia ido á encontrarlos: que los dias pasados habian pasado por el Choelechel muchos Aucas, con mucha porcion de ganado. A las 7 me acampé:—órden San Lorenzo.

DIA 31.

Salí á la mañana con viento al NO fuerte. A las 12½ llegó el dragon Villalba á decirme de parte del dragon Antonio, que lo esperase, pues traia ganado y venia este muy cansado. A la una vinieron los indios en caballos reyunos. A las dos se fué Villalba y el peon que le acompañaba, á incorporarse con los que traen el ganado, y yo continúe á pasar mas adelante, media legua que hay de muy malos sirgaderos. Al ponerse el sol me acampé, no habiendo podido conseguir salir de dichos malos pasos. Al anochecer he visto á Villalba y al peon; y preguntado como no habian vuelto á ayudar á traer y custodiar el ganado, y que si sucedia alguna cosa como quedariamos? Me respondió, que venia gente bastante con él, y que lo mismo sucederia que ellos estuviesen allí, como que nó: navegué este dia al ángulo de 60° 00′ en cuarto cuadrante 4 millas de distancia, y por él no han sido 13.

DIA 1.º DE NOVIEMBRE.

Índice

Al amanecer se fué Villalba y el peon, y yo continué siguiendo mi viage hasta la 1½ de la tarde, habiendo navegado al ONO 5 millas de distancia. A esta hora llegó el dragon Antonio, me entregó las cartas de oficio del Super-Intendente, y me pidió un peon para ayudarle á traer el ganado que estaba cerca: hice alto en este sitio, y volvió con el ganado á los cuatro de la tarde, que constaba de 30 reses. A las dos de la tarde llegaron indios con la lenguaraza Teresa, la que trajo noticia que Francisco con sus toldos habia caminado rio arriba, á un parage donde esperaba porcion de Aucas: que mucha gente, de la que estaba con él, se habian vuelto rio abajo, hasta un paso que habia, á donde iban á pasar las mugeres y niños, para que estos siguiesen al Colorado, y ellos volverse á robarnos los caballos y matar los peones; y que esta noticia la mandaba el cacique viejo, que fué el único que se quedó con su toldo en el parage á donde estaba. Esta noche puse 5 marineros á caballo á rondar el ganado y caballada, con los 5 peones que tengo, y los 6 que vinieron del pueblo: con este dragon vino el calafate José de los Santos y un peon con 8 caballos.

DIA 2.

Esta mañana se fueron los indios, á quienes regalé y ofrecí amistad y buena armonia, y yo continué mi viage. Esta noche, habiéndole dado á la lenguaraza bastante aguardiente, me confesó que Francisco se habia ido de miedo, pero á juntar indios, y que el viejo no habia caminado con ellos, porque estaba tan enfermo que no podia montar á caballo. A mediodia observé el sol en 39° 00′ de latitud S: vinieron algunos indios, á quienes regalé y obsequié bastante. Al anochecer largaron los indios sus caballos entre los nuestros, y dijeron que les mandaba el cacique que dormiesen entre nosotros. Mandé á los peones y gente de guardia tuviesen mucho cuidado con ellos, pues dicen que ya se vuelven á unir los toldos y á juntar los indios. A mediodia estaba inmediato á una horqueta, que por los indios no pude averiguar si es de algun otro rio que entra por el N del principal, ó si es formada por alguna isla. Este dia hice el rumbo del NO ¼ O, 4 millas de distancia directa que por las vueltas del rio se hicieron.

DIA 3.

Salí siguiendo mi viage á las cinco de la mañana: á mediodia llegó el cacique Francisco con un número como de 30 á 40 indios; los regalé y convidé con aguardiente, tabaco y bizcocho, y se les hizo de comer á todos, y á las dos de la tarde continué, y los indios anduvieron entre el ganado y la caballada, por lo que inmediatamente hice venir todo al costado de las embarcaciones. Al anochecer acampé, y vinieron 6 indios de parte de Francisco, con una botija á pedir aguardiente: se la dí, así por esegurar los chasques que vengan del pueblo, como por adquirir noticias, y por medio de sus indios ó esclavos mandar ahora chasque con nuestra gente al pueblo, á fin de tener pronta respuesta á los oficios que envio. Este dia fué la distancia directa de 1½ millas al NO: aquí hay excelentes potreros y buenas tierras.

DIA 4.

Salí de mañana, y á las 9 del dia llegó uno de los nuestros con la noticia de que los indios habian levantado los toldos, y ya caminaban las chinas con ellos, menos el de Francisco, y del viejo: y luego llegó Francisco con su familia y mas de 50 indios y chinas, y viendo yo la mucha canalla que venia, tiré á navegar sin arrimar á tierra; y á las dos de la tarde volvieron: se les dió de comer y aguardiente; y á la noche se repitió lo mismo. Navegué este dia dos millas al NO ¼ O, y hay muy buenas tierras. Esta tarde, que navegué en una sola vuelta 9 millas de distancia, cuando paré á la noche tenia, desde el parage de donde habia salido al mediodia de camino en línea recta 180 varas, que así son las vueltas y potreros de este rio, los cuales regularmente es buena tierra, y no necesitan otra cosa que abrir zanja de media vara, para por cualquiera parte sacarles riego.

DIA 5.

Hoy á las 8 de la mañana acabé de despachar al dragon Antonio, y yo seguí mi viage y me siguieron todos los indios y chinas, sin embargo de haberles dado de almorzar, y luego aguardiente, bizcocho, tabaco, azucar, &a. A mediodía pararon á donde yo paré, para dar de comer á la gente: tuve la paciencia de obsequiarlos de la misma suerte. Pasado esto me pidió el cacique Francisco una vaca para dar de comer á su gente: á esto le dije que esperaba comprar ganado á los Aucas: que mandariamos un indio de sus toldos al pueblo; que si me mandaban ganado que le daría, pues bien veia que el ganado que yo tenia era poco, y que ya se me acababan los víveres, y que no tenia que comer la gente: que mi viage era muy largo, ni tampoco tenia donde hacer bastimento, ni menos adonde comprar. Ensilló su caballo, y se puso en camino muy enojado.

Es imposible hacer cosa buena con los indios, y lo mas seguro es el rigor, pues con un escarmiento en una tolderia como la de Francisco, no se atreverian los otros á estas y otras burlas que nos hacen; y mas cuando esta gente es tan acreedora á que se les castigue. Al anochecer me acampé, y algunos indios se quedaron entre nosotros; y navegué en todo este dia 2 millas al ONO corregido en línea recta, que por las vueltas fueron 8.

DIA 6.

A las 6 de la mañana salí con viento al SE flojo, y se fueron loa indios: antes de irse me llamó Teresa con secreto, y me dijo que el cacique Francisco se iba huyendo rio arriba, porque tenia en sus toldos dos cristianos, el uno llamado Mariano y el otro Francisco: y asimismo que ya habiamos pasado el Choelechel, que es una loma que está en la cuchilla, á la cual los indios dan este nombre, pero que el paso de las indiadas está mas arriba, y que allí iba á parar Francisco, y los del viejo que van tambien á su solicitud. Navegué hasta de noche: se pescaron 13 truchas que son muy ricas, y desde luego me parece pesarian 50 libras. La distancia que he navegado segun las vueltas del rio llegó á 15 millas, pero en línea recta al NO corregido, 6. En estos tres dias próximos pasados todas las tierras han sido superiores, tales que desde aquí al desague del rio ni por asomo se hallan otras que les igualen; pero las que pasé hoy sobre todas. El potrero adonde estaban los toldos del cacique viejo, á mas de ser excelentes tierras, tiene la mejor proporcion que dar se puede para invernar, fortificarse y guardar el ganado: su entrada, como mas arriba tengo dicho, es de 250 varas; á esta se le puede hacer estacada de palo á pique, que para los indios es inexpugnable; con la misma y aun con mas facilidad se le puede abrir un foso de agua, por ser el terreno tan bajo que está elevado solamente dos palmos sobre la superficie del agua. Hecho esto, y poniendo un puente levadizo, con seis hombres, hay bastante: y no se piense que esto es muy difícil, porque, yo solamente con los marineros que tengo, toda esta obra tendria concluida en el término de un mes.[1]

Muchos y buenos potreros ó rinconadas he pasado desde que salí del establecimiento, pero ninguna como la que llevo dicho para el expresado intento. Tiene dicha rinconada otra excelencia, que sino es mas superior que las antecedentes no cede á ninguna de ellas, y es que por la parte del N no es tierra firme sino isla, y la parte del rio que pasa por la parte del N de ella, es de tanto caudal como la que pasa por la parte del S por la cual navego. Esta isla es muy grande, pues el principio de ella lo hallé el dia 2 del corriente, de cuya horqueta hago referencia en dicho dia.

DIA 7.

Salí al ser de dia, continuando mi navegacion, y mandé á los calafates y carpintero que montasen á caballo, y junto con los peones acompañasen ganado y caballada, y que llevase tres armas de fuego cada uno. Supe por los indios, que los fuegos é incendios del campo eran señal de reunion entre ellos, y seña de venir algun enemino de aquella nacion, á los cuales sus aliados y parientes le hacian esta seña. Desde el dia siguiente que se hallaron los primeros indios, hemos visto diariamente algun fuego, y siempre mas arriba de nosotros, pero nunca como desde antes de ayer, porque á las 4 horas de salir el cacique Francisco, empezó á arder el campo por diversos parages por la orilla del rio, y segun el camino que dicho Francisco llevaba: pero no por eso dejó de proseguir, pues el dia de hoy nos abrasamos entre las llamas de los fuegos, que parecia todo el campo un infierno. A la 1 de la tarde llegaron tres indios junto á nosotros, el hermano del capitan Chiquito con otros dos, y nos dijo que ya sus toldos iban delante á incorporarse con los de Francisco: lo regalé y se fué. A las 4 de la tarde pasaron los indios, y hablaron con los peones, los cuales llevaban un caballo que habian dejado cuando vinieron con el ganado, por estar despeado: estos dijeron que venian del Colorado con su cacique Guisél, el cual quedaba acampado en el mismo sitio donde estaban los toldos del Cacique Viejo, y que este los habia mandado á los toldos de Francisco. Navegué este dia al NO 6 millas de distancia, y por el rio 14.

Pusieron los indios el campo tan abrasado, que no hallé en todo el dia parage alguno adonde comiese algo el ganado. A la tarde hice matar una res, porque no era posible sugetarla, y se repartió entre la gente. A las 11½ de la noche dispararon los caballos.

DIA 8.

Al salir el sol continué mi camino con viento al SO, que aprovechaba en las vueltas adonde venia bien. A las 9 llegamos á una que fué preciso pasarla toda á espias, por ser el viento contrario: hoy se vieron pasar otros dos indios, uno hácia abajo y otro hácia arriba, sin llegar á las embarciones, antes bien, particularmente uno, caminaba á media rienda y por la orilla de la barranca. Estos movimientos de los indios, y el conocer su doblez é intencion depravada hácia nosotros, me tienen con cuidado. A mediodia monté á caballo á reconocer el campo, y en mas de 2 leguas no se halla pasto alguno para nuestro ganado, por haberlo quemado los indios.

Navegué este dia al NO corregido 3 millas de distancia, siendo por el rio 7 y de tierras muy inferiores: de la banda del S y la del N no puedo hacer juicio, porque por la orilla todo lo que hoy hemos caminado es bañado en esta isla.

DIA 9.

Reflexionando en los movimientos de los indios, los inconvenientes que tenemos de dejar los de Guisél atras, que se puede decir con seguridad que estos interceptarán nuestros chasques y la correspondencia que debe tener libre la expedicion con el caballero Super-Intendente, para que este, segun el estado de las cosas, le comunique sus órdenes: el no saber si los indios de dicho Guisél habrán hallado á la partida que trajo el ganado, como asimismo el no saber adonde van, qué intenciones llevan, y si se juntaron ya con Francisco: si este está en parage donde se le pueda atacar, qué indiada se juntó con él, qué hacienda tiene; ó si está en parage adonde no pueda ser atacado con las embarcaciones, ó si teniéndolo debajo del tiro, tener seguro nuestro ganado, y de no tomar otro medio que tierra, qué paso en el rio, &c.; para esto mandé al marinero Miguel Benites Paraguayo, (porque reusando hacer este servicio todos los peones, este se ofreció libremente) mozo bastantemente vivo y avisado, para que llevase una botija de aguardiente de regalo al cacique Francisco, con pretexto de que me mande un indio que vaya al pueblo de chasque; y que en viniéndome vacas le daré una y otras cosas á este tenor, solo con el fin de que el dicho Benites se informe de todo lo dicho, y me traiga si puede á la lenguaraza Teresa para informarme: porque de quedarme de invernada por falta de auxilios, debo volver al potrero adonde estaban los toldos del Viejo, y nos han dicho los tiene ahora Guisél, así por la bella proporcion que tiene de fortificarse y guardar los ganados, como por hacer caminar rio arriba al cacique Guisél, y tener libre el acopio y transporte de víveres y todo auxilio, como las órdenes del Super-Intendente y las noticias que segun lo que acaesca debo irle remitiendo; y si estuviese allí Guisél y los pudiese tener á tiro, esperar en aquel sitio la resolucion del Super-Intendente. Mandé á dos peones que lo acompañasen hasta cerca de dos toldos, y sin que los viesen los indios se volviesen: y asimismo lleva la órden Benites, que si me puede traer el chasquero del Colorado me lo traiga, que es uno de los que pasaron. Esto tenia yo premeditado desde anoche, que encargué al capataz viese algun peon para hacer esta diligencia, y yo seguí rio arriba á fuerza de espia al salir el sol, habiéndose ido el marinero á esta hora. A las 9½ llegó un indio de los toldos de Francisco, el que habia salido de ellos, segun dijo, y le pude comprender despues de haber llegado el marinero: que el cacique Guisél estaba allá y que habia muchos toldos, y esto casi por señas. Despues se explicó diciendo, que el cacique Guisél le habian muerto los Aucas. En este punto estaba en el extremo del codillo que hace aquí una península, que desde ayer estoy navegando por ella, cuya grande rinconada es de tierras muy inferiores. A las 3½ de la tarde todavia no habia venido el marinero que fué á los toldos; y me dijo un peon que habia visto venir un indio, y que luego que nos avistó retrocedió á la furia. Esto, con no haber llegado el marinero, me puso en cuidado, y aunque procuro adelantar camino con el mayor trabajo, se dejó venir un viento tan fuerte y contrario, acompañado de la veloz corriente, juntamente sauceria por las orillas, que apenas basta toda la gente para poder llevar muy despacio las embarcaciones á la espia; de suerte que se pasan bastantes horas para adelantar una cuadra en algunos parages. A las 5½ llegó el marinero de los toldos: dijo eran 21, y contó en ellos 53 indios, sin la muchachonada, ó mozuelos. Dice que están en buen parage, que tienen de 500 á 600 caballos, y entre ellos muchos reyunos; que le han dicho que Guisél está en el Colorado: que de este rio no han venido mas que dos indios: que el cacique Toro ha llevado mucho ganado á vender al establecimiento: que hay otro cacique en los toldos, á excepcion de Francisco, á quien no conoce: que Francisco va á caminar rio arriba: que habló con un desertor nuestro, llamado Mariano, á quien exortó para que se viniese, y que no pudo conseguirlo. Que otro desertor llamado Francisco, caminó rio arriba con algunos indios, que se fueron ayer. A este marinero le regalé una camisa por la diligencia.

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Ograniczenie wiekowe:
0+
Data wydania na Litres:
16 stycznia 2025
Objętość:
180 str. 1 ilustracja
ISBN:
4064066061487
Wydawca:
Właściciel praw:
Bookwire
Format pobierania:

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