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¿Quién gobierna a los excluidos?
O książce
Durante décadas, el campo colombiano se vio sacudido por la violencia interna entre la guerrilla de las farc, el Ejército y los paramilitares. Los titulares de prensa, sin embargo, rara vez lograban capturar lo que esto significaba para la gente del común que intentaba forjarse una vida en sus remotos hogares, ni tampoco la forma en que sus vidas incidían en los esfuerzos por construir la paz a medida que las farc avanzaban hacia el desarme. ¿Quién gobierna a los excluidos? describe un proceso de paz histórico entre el Gobierno colombiano y la guerrilla radical de las farc desde la perspectiva de las y los campesinos colombianos, trazando vínculos entre la transformación económica, las economías de la droga y el conflicto armado. La exclusión
de los mercados globales de antiguos cultivos comerciales, como el café, los llevó inicialmente a sembrar coca, la materia prima de la cocaína. Esto dio origen a una era de conflicto violento por el control de la economía ilícita, a la vez que, como resultado de la caída de los precios, las y los campesinos permanecían marginados de los mercados legales. A cambio de la paz y de la protección estatal, aceptaron finalmente sacrificar la coca pese a su rentabilidad; pero, con la desaparición de la coca, ahora dependen del Estado: necesitan maquinaria para hacerles mantenimiento a las carreteras que les permiten sacar sus cosechas legales al mercado; empleos municipales, que son los únicos trabajos dignos disponibles, y recursos públicos para subsidiar cultivos alimentarios con márgenes de ganancia ínfimos. Las continuas dificultades económicas en el sector legal tornan tenue la nueva autoridad del Estado, mientras algunas personas de la región vuelven a sembrar coca, abandonan el pueblo en busca de futuros urbanos inciertos o se unen a las disidencias de la guerrilla.
A partir de una profunda investigación etnográfica y de testimonios directos de habitantes de Briceño, ¿Quién gobierna a los excluidos? muestra que, frente a las fuerzas que impulsan el despojo —ya se trate de megaproyectos empresariales internacionales, de los precios globales de los alimentos o de las iniciativas nacionales para sustituir la coca—, la autoridad estatal llega únicamente hasta donde logra sostener los medios de vida locales, tanto en Colombia como en todo el sur global.








