Czytaj książkę: «Defienda su matrimonio»

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“Un enfoque único y diferente para proteger nuestros matrimonios, distinto a cualquier otro que haya leído. Tan perspicaz, absolutamente escritural y profundamente equilibrado a la hora de abordar cuidadosamente la manera en que la guerra espiritual afecta en las relaciones en nuestra vida. Lo mejor de todo, ¡es práctico! Este libro marcará la diferencia para usted y su cónyuge a medida que debatan y actúen sobre las sugerencias y directivas sumamente útiles de Tim.”

—Roger Hershey, orador de Cru, consultor de ministerios, autor de The Finishers [Los finalizadores]

“Por más intimidante que pueda parecer el asunto de la guerra espiritual en el matrimonio, el enfoque de Muehlhoff no resulta para nada amenazador y logra avanzar sobre este problema verdaderamente significativo, que ha sido descuidado durante mucho tiempo. Sin importar la condición actual de su matrimonio, ya sean próspero, monótono o problemático, cada cristiano se beneficiará con la lectura de este libro.”

—Douglas S. Huffman, profesor y decano asociado de estudios bíblicos y teológicos en Talbot School of Theology, Biola University

“Este es un libro que necesitamos desesperadamente ya que aborda un tema que se suele pasar por alto. Defienda su matrimonio es un recordatorio aleccionador de un peligro invisible pero muy real para cada matrimonio cristiano: el ataque espiritual. Cuando no nos protegemos de esta amenaza, dejamos la puerta abierta a fuerzas que pueden erosionar nuestro amor, debilitar nuestro compromiso e incluso destruir nuestro matrimonio. Le agradezco al doctor Muehlhoff por identificar a nuestro enemigo oculto y brindarnos un plan para lograr una defensa fuerte, y por hacerlo con un estilo tan entretenido y atractivo.”

—Tim Downs y Joy Downs, autores de Fight Fair! [Pelea justa]

“Una vez que una pareja se niega a conformarse con una relación de quinta categoría y decide conformar un matrimonio centrado en Cristo, para aprender a mirar, vivir y amar como nuestro Señor, los ataques del adversario pueden ser abrumadores. Tim nos ofrece un manual relevante, único y basado en la Biblia, no solo para proteger nuestro matrimonio, sino también para profundizar y fortalecer nuestra relación de amor con Dios y entre nosotros con nuestra pareja. Este recurso práctico y muy esperado lo ayudará a convertirse en “más que vencedor” y a experimentar la calidad de matrimonio que Dios ha diseñado para quienes lo aman. Es un libro que leerá más de una vez.”

—Gary J. Oliver, director ejecutivo de Center for Healthy Relationships, profesor de psicología y teología práctica en John Brown University

“Conozco a Tim desde hace treinta y seis años, y tengo el privilegio de llamarlo mi amigo. Como pastor, no hay nadie en quien confiaría más sobre los temas desarrollados en este libro. Defienda su matrimonio es un excelente material, escrito por un hombre aún mejor.”

—William Radford, pastor principal de Bedford Presbyterian Church, Bedford, Nueva Escocia

“Estoy muy agradecido de que el doctor Muehlhoff haya abordado este tema sumamente importante. Defienda su matrimonio proporciona verdades profundas, ejemplos personales atractivos y perspectivas útiles en un área que muy pocos autores tienen la autoridad para abordar. Este libro establecerá un estándar para otros que sigan este tema, ya que les brinda a las parejas recursos increíbles para ayudarlas a defender su matrimonio.”

—Chris Grace y Alisa Grace, fundadores de Center for Marriage and Relationships de Biola University

“¡Esta es una lectura obligada para los terapeutas de matrimonios cristianos! Llena un vacío importante en nuestra capacitación al proporcionar herramientas prácticas para que el terapeuta reconozca, identifique y responda frente a la guerra espiritual en los matrimonios. Como terapeuta matrimonial, a menudo busco formas de ayudar a las parejas que parecen no responder a las intervenciones matrimoniales tradicionales. Este libro ofrece una nueva intervención: abordar la guerra espiritual para ayudar en el proceso de sanidad de las parejas. Estoy emocionado de contar ahora con un mapa detallado sobre cómo abordar la guerra espiritual en el matrimonio más allá de nombrarla solamente.”

—Jana Anderson, terapeuta de parejas certificada por el método Gottman

“Mi esposa, Karen, y yo creemos desde hace mucho tiempo que Tim tiene un don único para presentar la palabra de Dios con respecto al matrimonio de una manera fresca y atractiva. Que su enseñanza sobre este tema crítico, pero rara vez abordado, alcance y bendiga a muchos.”

—Jeffery Justice, médico cirujano certificado

“Defienda su matrimonio ofrece un análisis muy necesario de una influencia que a menudo se pasa por alto en el matrimonio: la opresión espiritual. Tim Muehlhoff nos recuerda la importancia de tomar en serio el matrimonio y la espiritualidad, invitándonos a mirar más allá de nosotros mismos; a observar la sabiduría y la perspicacia de las Escrituras. Este libro sirve como un recurso para parejas y comunidades por igual, un llamado a servir intencionalmente a Dios, a los demás y a nuestros vecinos. Una invitación a participar de la realidad, creyendo en el poder de Dios, la oración y la comunidad, convirtiéndonos en lumbreras de esperanza y guía en el proceso.”

—Robert Fisher, director ejecutivo, Center for Individual and Family Therapy

“Defienda su matrimonio expone las tácticas de Satanás al mismo tiempo que nos lleva de vuelta a nuestro Señor; a experimentar su amor, perdón y poder. A medida que extendemos esto mismo a nuestro cónyuge, fortalecemos nuestro matrimonio. Imaginamos el impacto que esto tendrá no solo en la salud de nuestra propia relación matrimonial, sino también en nuestras comunidades, ya que otros pueden disfrutar de los beneficios del reino de Dios en la tierra que se vive en una familia. ¡Estamos ansiosos por reunir a algunos amigos para debatir y practicar los conceptos de este libro!”

—Chris Zaugg y Susan Zaugg, ex director de Digital Strategies para Cru de los Estados Unidos


LA VERDAD ACERCA DE

LA BATALLA ESPIRITUAL

TIM MUEHLHOFF


Defienda su matrimonio

©2019 por Tim Muehlhoff

Publicado por Editorial Patmos,

Miami, FL. 33169

Todos los derechos reservados.

Publicado originalmente en inglés por InterVarsity Press InterVarsity Press P.O. Box 1400, Downers Grove, IL 60515-1426 ivpress.com, con el título Defending Your Marriage © 2018 Tomothy M. Muehlhoff

A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas se toman de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Los textos bíblicos marcados con «NVI» han sido tomados de la Santa Biblia, NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL® NVI® ©1999, 2015 por Biblica, Inc.® Usado con permiso de Biblica, Inc.®

Reservados todos los derechos en todo el mundo..

Traducido por Heidi van Zandweghe

Diseño por Adrián Romano

eISBN: 978-1-58802-999-7

Categoría: Vida Cristiana

Impreso en Brasil | Printed in Brazil

A Noreen, Michael, Jason y Jeremy.

¡No hay nadie más con quien preferiría

estar en batalla que con ustedes!

CONTENIDO

Prólogo por Clinton E. Arnold

Introducción Cuando su matrimonio es un blanco

1El primer paso Comprender a nuestro adversario

2¿Por qué le interesa mi matrimonio a Satanás?

3¿Cómo me doy cuenta si estoy atravezando una lucha espiritual?

4La serpiente fue astuta Comprendiendo las tácticas de Satanás

5El contrataque en pareja Hagamos uso de nuestra protección espiritual

6Nuestra mayor defensa: La oración Reactivemos la protección espiritual

7La perspectiva del diablo El punto de vista de C. S. Lewis

Conclusión

Reconocimientos

Notas

PRÓLOGO

CLINTON E. ARNOLD


El pasaje más extenso que hace referencia al matrimonio en las Escrituras (Ef 5) antecede al pasaje más extenso sobre la guerra espiritual (Ef 6). ¿Es coincidencia? Difícilmente.

En el diseño de Dios, un buen matrimonio representa el amor y la intimidad que caracterizan la relación entre Dios y su pueblo, la iglesia. Y aunque Jesús nos aseguró que las puertas del infierno no prevalecerán contra la iglesia, Satanás intenta derribarla constantemente. Así también sucede con el matrimonio.

Como lo describe Tim Muehlhoff en la introducción a este libro: “su matrimonio es un blanco”. Es un blanco porque representa una muestra del cielo: Dios en una conexión íntima con su pueblo. Satanás desea interrumpir y oponerse a cualquier cosa que atraiga a las personas hacia la comunidad afectuosa y cariñosa en la que Dios está trabajando para establecer en la tierra. Cuando Satanás socava a los matrimonios y crea distancia entre los cónyuges, destruye de manera efectiva la esperanza en la relación trascendente hacia la cual apuntan los matrimonios.

Muchas personas, lo admitan abiertamente o no, piensan que hablar de espíritus demoníacos y de guerra espiritual es equivalente a vivir al borde de la locura del cristianismo. Admiten que se encuentra detallado en la Biblia, pero es mejor dejarlo para los tiempos bíblicos. Si una pareja tiene dificultades en su matrimonio, necesita la sabiduría y la ayuda que proviene de un consejero matrimonial experimentado, no de un tipo de ritual de liberación de demonios. De hecho, algunos se preocupan de que involucrar a los demonios en el tema, en verdad podría desviar el enfoque de lo que una pareja realmente necesita hacer para alcanzar un matrimonio saludable. Sin embargo, si la Biblia está en lo cierto con respecto a este tema, y el reino demoníaco está realmente interesado en dañar a los matrimonios, ¿cómo podemos permitirnos ignorarlo?

Imagine por un momento que acudo al doctor con un terrible dolor de garganta causado por una infección bacteriana. El doctor me receta descansar, hacer gárgaras con agua tibia y sal y tomar ibuprofeno cada seis horas. Cuando siga estas pautas, sin duda sentiré algo de alivio, pero el doctor no trató la raíz del problema. Necesito antibióticos para combatir la infección.

Si su matrimonio se encuentra atrapado en un círculo de interacciones cada vez más dañinas, ¿se ha detenido a considerar que quizás no está tratando la raíz del problema? Puede ser que se encuentre lidiando con dinámicas espirituales que requieran intervención espiritual.

Aquí es donde entra en juego el libro de Tim. La sabiduría impartida en este volumen lo ayudará a discernir lo que está sucediendo en su matrimonio y le brindará herramientas fundamentales para trabajar sobre una gran variedad de problemas cuyas raíces son espirituales.

En nuestra cultura, hemos sido socializados y educados para ignorar lo espiritual y considerar lo demoníaco como una fantasía. Sin embargo, esta no es la perspectiva bíblica. No es el consejo de Jesús, de Pablo o de los apóstoles. Ellos tomaban en serio este reino y buscaban incorporar una visión de la guerra espiritual en cada aspecto de la vida diaria. Tim le mostrará de qué manera es relevante esa perspectiva para su propio matrimonio.

Introducción
CUANDO SU MATRIMONIO ES UN BLANCO


“Tiene fiebre.”

Increíble, pensé mientras escuchaba el mensaje de voz que me había dejado mi esposa. La noche anterior nuestro hijo del medio se sentía un poco afiebrado y esperábamos que no fuese nada. No tuvimos tanta suerte.

“¿Podrías pasar por la farmacia de regreso a casa?”

Se podía escuchar la frustración en su voz. Su irritabilidad fue provocada no solo por un problema de salud inesperado, sino también por el hecho de que todavía me encontraba en la oficina, a pesar de que aún debíamos preparar las valijas. Por la mañana, mi esposa y yo viajaríamos para hablar en una conferencia acerca del matrimonio. El vuelo salía temprano y todo lo que podía salir mal estaba sucediendo: un hijo enfermo, la cancelación a último momento de una niñera de confianza y un trabajo con fecha límite que todavía debía terminar en la oficina. La típica frase de que en vacaciones algunos quieren llevarse todo salvo el fregadero de la cocina no parecía tan graciosa cuando descubrimos más tarde esa misma noche que la canilla de la cocina perdía otra vez. Hubo gran tensión entre nosotros en el trayecto que recorrimos en auto hacia el aeropuerto en silencio.

Luego de acomodarnos en la habitación del hotel, nos dirigimos al salón donde se llevaría a cabo la conferencia sobre matrimonios para realizar una prueba de sonido. Notamos que los voluntarios de la conferencia caminaban entre las filas y se detenían en cada silla vacía.

“¿Qué están haciendo?”, le pregunté al coordinador de la conferencia.

“Están orando contra las fuerzas espirituales”, respondió.

Su respuesta me sorprendió. Luego de años de haber organizado conferencias sobre matrimonios cristianos, fue la primera vez que el organizador se tomaba tan en serio la realidad de la oposición espiritual. Nos explicó que las parejas que ocuparían esas sillas realmente habían atravesado muchos obstáculos: enfermedades, demoras en los viajes, pérdida del equipaje en tránsito, presiones financieras inesperadas y tensiones matrimoniales, son todas situaciones que están a la orden del día.

“¿Realmente creemos que es una coincidencia?”, dijo riéndose.

“Satanás haría cualquier cosa con tal de que no trabajemos en nuestro matrimonio. Después de todo, un matrimonio cristiano debe reflejar el amor de Dios. Seríamos ingenuos si pensamos que Satanás no nos tiene en la mira.”

Cuando caminábamos de vuelta a la habitación del hotel me invadieron los pensamientos. ¿Es realmente posible que Satanás ataque a las personas que asisten a esta conferencia? ¿Podría ser que el hecho de extraviar el equipaje o experimentar desacuerdos matrimoniales no sea algo tan inocente como parece? Y, si Satanás ataca a las personas que asisten a una conferencia, entonces decididamente atacaría a las personas que predicarán en una conferencia, ¿cierto? ¿Podía ser que la fiebre de mi hijo, la pérdida en la tubería de la cocina y la tensión entre mi esposa y yo fuesen un intento de Satanás de desanimarnos? ¿Cómo puedo saber si es solamente una tubería averiada o algo mucho más amenazador? ¿Satanás no tiene mejores cosas que hacer que atacarnos a mi esposa y a mí? Estaba determinado a encontrar respuestas.

Cuando Defienda su matrimonio contempla estas ideas preocupantes, explora tres preguntas específicas. Primero, ¿por qué no pensé de la misma forma que el organizador de la conferencia con respecto a la batalla espiritual? Para ser honesto, la batalla espiritual simplemente no se encuentra en mi radar. ¿Acaso yo, un profesor con un doctorado, estoy avergonzado por la posibilidad de encontrarme bajo opresión espiritual? Como un seguidor de Cristo moderno, ¿puede que también a usted lo avergüence? Me pregunto qué pensaría Jesús o el apóstol Pablo acerca de nuestro escepticismo. En segundo lugar, ¿cuál es el propósito de un matrimonio cristiano? Si los matrimonios cristianos deben ser metáforas vivas del amor auto sacrificial de Dios (Ef 5), tal como Pablo lo sugiere en su carta a los creyentes de Éfeso, ¿entonces no sería prudente esperar y prepararse para la batalla espiritual (Ef 6)? Por último, si somos conscientes de la oposición espiritual, ¿cómo podemos mantener el equilibrio? ¿Cómo podemos darnos cuenta si una discusión es sólo una diferencia de opiniones entre los cónyuges o si es algo más? Y si ese algo más resulta que fue influenciado por los demonios, ¿cómo lo sabremos y qué podemos hacer al respecto?

Pensar de forma bíblica implica ver el mundo a través de los ojos de las Escrituras. La mayoría de los cristianos intentan ordenar sus vidas diarias para que se ajusten a las perspectivas proporcionadas por los escritores bíblicos. Sabemos que Dios existe, entonces oramos. Aceptamos que la muerte no es el hecho final, entonces vivimos a la luz de la eternidad. Sabemos que el amor de Dios es para todos, entonces buscamos maneras de compartir el mensaje de Dios con los demás. Aceptamos las Escrituras como la forma en que Dios se comunica con nosotros, entonces la leemos regularmente. Sin embargo, ¿qué ocurre con la realidad de Satanás? “Acerca de este tema”, sugiere el erudito en el Nuevo Testamento Clint Arnold, “algunos de nosotros sufrimos de una doble mentalidad. Aunque mentalmente aceptamos la probabilidad de que existan espíritus malignos, tal como lo afirmad la Biblia, en la realidad no produce ninguna diferencia práctica en la forma en que vivimos nuestra vida cotidiana.”1

¿Cómo serían nuestros matrimonios si buscáramos regularmente formas productivas de abordar el conflicto, recuperáramos nuestras agendas agitadas, estableciéramos noches de citas, administráramos mejor nuestras finanzas, procuráramos inculcar valores bíblicos en nuestros hijos, fuéramos testigos cristianos frente a nuestros vecinos y aceptáramos la realidad de que realizamos todas estas cosas al mismo tiempo que vivimos en una zona que se encuentra en guerra espiritual? “La Biblia no sólo enseña que los espíritus malignos existen, sino que también son activamente hostiles contra todos los cristianos; sus instigaciones perversas afectan negativamente nuestra vida diaria y las vidas de aquellas personas que nos rodean,” concluye Arnold.2

¿CÓMO LO AYUDARÁ ESTE LIBRO?

Defienda su matrimonio aborda el tema de la opresión espiritual de una forma equilibrada y bíblica. Las siguientes características hacen que el libro sea útil y fácil de aplicar:

1.Cada capítulo les presenta a los lectores lo que Jesús y los autores bíblicos tenían que decir acerca de Satanás y de las fuerzas espirituales que operan hoy en día. Jesús no solamente habló de forma abstracta acerca de la realidad del diablo; Satanás en persona lo tentó durante cuarenta días en el desierto, afuera de Jerusalén.

2.Defienda su matrimonio ayuda a los lectores a comprender porqué sus matrimonios pueden atraer la oposición espiritual. Cuando comprendan el diseño de Dios para el matrimonio, los lectores entenderán mejor qué es lo que afecta a Satanás y lo que quiere atacar.

3.Se les presenta a las parejas criterios prácticos que pueden utilizarse para detectar si se encuentra oprimido espiritualmente. ¿Cuáles son los indicadores más comunes de que Satanás puede estar tratando de descarrilar su matrimonio?

4.Defienda su matrimonio no es solamente un libro acerca de Satanás. En cambio, explica cómo proteger nuestros matrimonios mediante el uso de herramientas bíblicas, tales como la oración, la meditación en la Palabra de Dios y la mobilización de los creyentes.

5.Por el libro se encuentran intercaladas breves entrevistas con pensadores cristianos que han transitado un largo camino con Dios. Una de las más grandes bendiciones de enseñar en una universidad cristiana es codearse con personas de distintos campos de estudio que pueden ofrecer percepciones profundas sobre la guerra espiritual.

ENCONTRAR EL BALANCE CORRECTO

Cuando reflexionaba sobre sus propios escritos, C. S. Lewis generalmente comentaba que su trabajo más importante fue la investigación acerca de la forma en que los demonios interactúan con las personas. Mientras estudiaba este tema abandonado, se convenció de que muchos de nosotros caemos en dos errores cuando se trata del diablo. Un error evidente es no creer en la existencia de Satanás y los demonios. La Biblia sencillamente habla demasiado de su existencia como para ignorarlos. Tomar la Biblia en serio conlleva abrirnos a la realidad de la oposición espiritual en todos los aspectos de nuestra búsqueda de Cristo, incluso en nuestros matrimonios. Sin embargo, una actitud igual de equivocada es “sentir un interés excesivo y enfermizo” por el reino demoníaco.3 Lewis concluye irónicamente que el diablo y sus secuaces se complacen de igual manera con ambas reacciones.

Como seguidores de Cristo que buscan tener matrimonios prósperos debemos resistir la intención de atribuirle cada desacuerdo matrimonial al obrar demoníaco, y de la misma manera resistirnos a ignorar una realidad espiritual adoptada por Jesús y por los escritores del Nuevo Testamento. Después de todo, la razón por la cual nos enfocamos en las “maquinaciones” del diablo (2 Co 2:11) es para comprender mejor la forma en que pueden alterar nuestras estrategias para cultivar un matrimonio que honre a Dios. Al recordar y contrarrestar esta amenaza olvidada, no solo allanamos el camino para una intimidad con nuestro cónyuge, sino que también nos acercamos a nuestro mayor protector: Dios mismo.

1
EL PRIMER PASO

COMPRENDER A NUESTRO ADVERSARIO


“Amo a mi esposo, pero no puedo deshacerme de estos pensamientos.”

Sandy se sentó delante mío mientras sostenía la mano de su esposo y evitaba el contacto visual. Explicó que, luego de quince años de matrimonio y de criar a sus dos hijos, decidió tomarse en serio su fe. Comenzaron a asistir juntos a la iglesia e incluso en ocasiones hacían devocionales familiares.

“De repente, de la nada, comencé a tener estos extraños pensamientos de que quizás no deberíamos habernos casado.”

Apretó la mano de su esposo, consciente del dolor que causaban aquellas palabras. Con el tiempo, la consumía darse cuenta de que no lo había consultado con Dios cuando su esposo le propuso matrimonio.

“¿Y si Dios tenía a alguien más pensado para mí? ¿Y si tenía un plan completamente distinto para mi vida? No puedo dejar de preguntarme todos los y sí… es como un círculo sin fin en mi mente.”

Repasamos juntos la lista tradicional: reunirse con el pastor, consejería matrimonial, orar por la paz de Dios, memorizar las Escrituras, y demás. Ella confirmó que habían hecho todo eso, y, sin embargo, los pensamientos seguían apareciendo.

“¿Estoy loca?,” preguntó alzando la mirada.

“No,” le respondí. “Creo que estás atravesando un ataque espiritual.”

Que yo recuerde, esa fue la primera vez que sugerí esa posibilidad. Luego de treinta años de aconsejar a parejas y de hablar en conferencias sobre el matrimonio, no sería la última vez. Todas las parejas experimentamos los altibajos normales del matrimonio: discutimos y nos arreglamos; apreciamos las fortalezas de nuestro cónyuge, incluso cuando esas mismas fortalezas a veces nos molestan demasiado; nos cuesta perdonar, pero en general lo logramos. Sin embargo, después de escuchar a las parejas (y en base a mi propia experiencia) existen momentos en que sucede algo más. Momentos del matrimonio en los cuales los pensamientos negativos o el enojo simplemente no se van. Al igual que la mujer al comienzo del capítulo, nos estancamos en un círculo sin fin.

Si esa es la experiencia que usted está teniendo, ¿cuál es el siguiente paso?

Los escritores del Nuevo Testamento defienden que el primer paso no tiene que ver con aprender un conjunto de técnicas de guerra espiritual, sino de reunir información. El apóstol Pablo les advierte a los jóvenes creyentes de Corinto que para evitar ser engañados por Satanás es fundamental que seamos conscientes de “sus maquinaciones” (2 Co 2:11). Los líderes de la iglesia primitiva comprendieron que seguir a Jesús implicaba la necesidad de prestarle atención a lo demoníaco. El autor cristiano Kenneth Boa afirmó que “cerca del veinticinco porciento del ministerio de Jesús, de la forma en que lo registran los evangelios, incluyó la liberación de aflicciones demoníacas.” Entonces llegó a una conclusión estremecedora: “Las fuerzas del maligno no desaparecieron cuando Jesús dejó la tierra.”4 Si Jesús dedicó tanto tiempo al reino demoníaco y todavía existe en la actualidad, entonces, ¿por qué existen segmentos significativos de la iglesia moderna que son tan reacios a abordarlo?

Lejos de aprender acerca de la oposición que enfrentamos, muchos dentro de la iglesia occidental simplemente ignoran la realidad de Satanás. Esta aversión a la oposición espiritual no es compartida por nuestros hermanos y hermanas dentro de la comunidad global. Cuando dediqué un verano de servicio en Nairobi, Kenya, para asistir en las iglesias locales, me sorprendió la forma en que los líderes locales oraban por nosotros. Antes de marcharnos, un líder oraba para que Dios nos protegiera contra las fuerzas malignas empecinadas en arruinar nuestros esfuerzos.5 ¿Por qué hay tantas personas dentro de la iglesia occidental tan cautelosas a la hora de hacer lo mismo?

IGNORAR A SATANÁS

Hoy en día, muchos dudan de enfocarse en Satanás por varias razones. Primero, uno de los estereotipos más persistentes (y frustrantes) de los cristianos occidentales es que somos anti intelectuales. El temor de muchos cristianos hoy en día es que el hecho de tomar en serio a Satanás solo expondrá la realidad de que estamos pausando nuestra mente para aceptar lo demoníaco. Considere los siguientes comentarios de algunos escritores religiosos liberales. “Es imposible utilizar la energía eléctrica y la red inalámbrica, servirnos de los descubrimientos médicos y quirúrgicos modernos, y al mismo tiempo creer en el mundo de los espíritus y milagros del Nuevo Testamento.”6 Creer en un Satanás y en los demonios de forma literal está “pasado de moda” y “tira por la borda toda credibilidad en la teología.”7 “Si creemos en los demonios, también podríamos aferrarnos a la idea de una tierra plana.”8 Aquellos que estamos en el mundo académico somos particularmente sensibles a esta salvedad. ¿Qué pensarán los profesores y los eruditos no cristianos cuando descubran que me tomo muy en serio el asunto de la guerra espiritual? Ya puedo imaginarme los comentarios sarcásticos y las conversaciones incómodas. De manera similar, ¿qué reacciones obtendría de sus vecinos y sus colegas de trabajo si usted les compartiera lo que sabe acerca de Satanás?

En segundo lugar, en nuestro deseo de ser relevantes, evitamos proclamar que creemos en los demonios. Cuando casualmente le mencioné a un amigo cristiano que estaba escribiendo un libro acerca de la batalla espiritual para compartir en conferencias matrimoniales, su rostro mostró una expresión repleta de preocupación. “Pensé que nuestro objetivo era que las personas asistieran a las conferencias cristianas, no alejarlas de ellas. Incluir a Satanás en el plan hará que las personas se sientan incómodas. No estoy seguro de que sea una buena idea.” Al final, cuando nuestro deseo es hacer que las conferencias y las iglesias se transformen en ambientes “agradables para todos” retenemos información bíblica vital que podría proteger a las personas de una forma muy significativa.

En tercer lugar, en una cultura en la cual las personas generalmente evitan las responsabilidades, resistimos la urgencia de caer en la mentalidad que declara “el diablo me hizo hacerlo.” Si aceptamos la posibilidad de que las fuerzas espirituales están exacerbando nuestras luchas espirituales, ¿le estoy otorgando a mi cónyuge una excusa perpetua? “Lo siento, cariño, ¡mi arrebato de ira fue debido a que Satanás sacó lo peor de mí! ¡No es del todo mi culpa!” Es mejor aceptar toda la responsabilidad de nuestras acciones en lugar de darnos el permiso mutuo para utilizar el “pase libre demoníaco para librarnos de la cárcel.” Esta actitud se vio reflejada en un asistente de una conferencia sobre el matrimonio donde apenas sugerí la posible participación de Satanás en las luchas matrimoniales. Este asistente escribió en su evaluación: “¡Creo que se realizó demasiado énfasis en el poder de Satanás! ¡Él no puede estar en todas partes!”

Si somos honestos, la razón principal por la que rechazamos adoptar la posibilidad de lo demoníaco es la vergüenza. Cuando pensamos acerca de la influencia demoníaca nos imaginamos cabezas que giran, levitación, voces guturales que hablan en latín, fanáticos religiosos que practican exorcismos, y nos sentimos tontos al darle crédito a algo de eso. Sin embargo, ¿podemos continuar ignorando este asunto?

Luego de haber vivenciado los horrores del dominio nazi en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, el teólogo alemán Helmut Thielicke se sintió obligado a predicar reiterados sermones acerca de la batalla espiritual. “Año tras año hemos visto una atmósfera cada vez más tóxica que se asentaba en el mundo y percibimos cuán reales y casi tangibles son los espíritus malignos en el aire”, así comenzó sus famosas series. “El poder abrumador de estas experiencias es tan fuerte que simplemente quiebra con todo el aislamiento intelectual que estamos tan dispuestos a interponer para mantener alejados estos poderes malignos.”9

Si bien sería erróneo comparar el estado actual del mundo con las secuelas de la Segunda Guerra Mundial, ¿usted no tiene la sensación de que actualmente se respira una atmósfera cada vez más tóxica? Cuando miramos las noticias, ¿no nos preocupamos cada vez más de que nuestro mundo, nuestros vecinos y nuestros seres amados sean una especie de blanco, y que los desafíos que enfrentamos no están todos ligados a interacciones humanas? Cuando vemos que otro matrimonio se termina o que una familia se destruye, ¿estamos finalmente dispuestos a admitir que está ocurriendo algo más? De acuerdo con el ejemplo de Thielicke, quizás sea tiempo de romper con nuestro aislamiento cultural e intelectual. ¿Cómo sería si tomáramos el tema de la batalla espiritual con la misma seriedad que tomamos a Jesús y a las Escrituras? Para comenzar, consideremos a Satanás desde el punto de vista de las Escrituras, y no de la cultura popular.

INVESTIGUEMOS CON MAYOR PROFUNDIDAD

La forma en que Satanás ha sido representado a través de los siglos ha dado un giro interesante. Las primeras imágenes de Satanás de la década de 1500 lo proyectaban como un personaje monstruoso, con cuernos y pezuñas. Lentamente, Satanás comenzó a adquirir cualidades humanas, tal como en una pintura de 1978, El Diablo como sastre, en la cual se lo representa como un hombre ordinario que realiza costuras de uniformes de la SS alemana durante la Segunda Guerra Mundial. En la serie de televisión de 2015, Lucifer, le otorga un cambio de imagen completo haciéndolo ver como un hombre de negocios bien vestido y apuesto de Los Ángeles, que posee una sorprendente debilidad por ayudar a los demás. ¿Dicha transición de una bestia con cuernos a un hombre de negocios compasivo ha contribuido a una reducción gradual de nuestras defensas con respecto a su amenaza demoníaca?

UN PUNTO DE VISTA BÍBLICO DE SATANÁS

La razón por la cual tomamos seriamente la guerra espiritual no es debido a que hemos tenido experiencias personales con demonios, porque conozcamos amigos que hayan experimentado historias escalofriantes o porque hayamos visto videos de exorcismos aparentemente creíbles a través de YouTube. “El principal testigo de la realidad y de la existencia de Satanás no es la experiencia o alguna historia sensacional,” describió el teólogo Paul Enns, “sino el testimonio de las Escrituras.”10 Adoptar la Biblia como un libro inspirado por Dios que nos ayuda a ver el mundo como es en realidad, implica que desarrollemos una firme creencia en el reino espiritual. Esto incluye no solo creer que el diablo existe, sino que está personificado en Satanás. Cada escritor del Nuevo Testamento hizo referencia a Satanás, y Jesús lo mencionó específicamente veinticinco veces.11 Sin embargo, ¿quién es este misterioso personaje?

El nombre Satanás proviene de una palabra hebrea que significa adversario.12 Por lo tanto, Satanás esencialmente se opone a Dios y a sus planes. Sin embargo, ¿cómo un ser angelical descripto como “lleno de sabiduría y acabado en hermosura” (Ez 28:12) se convirtió en el adversario de Dios? ¿Qué lo condujo a tal rebelión? Dos autores del Antiguo Testamento nos dejan entrever qué fue lo que puso a Satanás en ese camino traicionero.

Los profetas del Antiguo Testamento Ezequiel e Isaías nos otorgaron información clave acerca de esta rebelión cósmica cuando primero criticaron a un líder humano que se corrompió y luego continuaron con la descripción de Satanás.13 Al comentar sobre el gobernador de Tiro, Ezequiel lo condenó por su gran orgullo cuando proclamó que era poderoso, rico y habilidoso, lo que lo condujo a auto considerarse “un dios” (Ez 28:2). ¿Qué podría haber provocado que un hombre fuera tan arrogante? Ezequiel nos brinda una respuesta cuando cambia el enfoque del gobernador de Tiro hacia el verdadero rey de Tiro, que encendió el orgullo de este líder humano, Satanás. Luego, el profeta dejó de considerar al rey humano y pasó a describir un poder angelical. Las cualidades utilizadas para describir a esta influencia cósmica no podrían pertenecer a un líder mortal. Vemos que, en el principio, este ser fue ungido como un querubín (un ángel destacado), lleno de sabiduría, acabado en hermosura, irreprensible y un modelo de perfección (Ez 28:11-15). ¿Cómo una criatura tan maravillosa cayó en desgracia? Dios afirma a través de Ezequiel:

Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor. (v.17)

El profeta Isaías utiliza la misma progresión al enfocarse primero en la caída del rey humano de Babilonia y luego pasar a la misma caída de un ser angelical al que se conoce como “el lucero de la mañana” (Is 14:12). Rápidamente podemos ver que la misma arrogancia que derribó al rey de Babilonia, también fue la perdición de Satanás.

Tú que decías en tu corazón: “Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono.” (v.13)

Lo que más caracteriza al pecado de Satanás son sus osadas afirmaciones en futuro, lo que ocurre cinco veces en dos versículos.14

De estos dos profetas podemos determinar lo siguiente con respecto a Satanás. Primero, Satanás demuestra fuertes señales de personalidad, tales como inteligencia, celos y ambición. Segundo, como querubín, un ángel que tiene un acceso exclusivo al trono de Dios, Satanás se encontraba continuamente en la presencia de un Dios perfecto, digno de eterna adoración y admiración. Con el tiempo, la admiración se convirtió en una envidia abrasadora: ¿Por qué yo no me puedo sentar en el trono? ¿Por qué yo no puedo recibir adoración? ¿Por qué todo esto no puede ser mío? Al haber pasado tanto tiempo en la presencia de Dios, Satanás debe haber sido perseguido por dos realidades: esto nunca podrá ser mío y cualquier intento por poseerlo producirá resultados desastrosos. Sin embargo, no restringió su insaciable deseo.

J.R.R. Tolkien, en sus clásicos libros de fantasía El hobbit y El señor de los anillos, nos ofrece una mirada creativa de hacia dónde nos puede conducir un deseo descontrolado. A los lectores se les presenta un personaje desagradable, Gollum, cuya vida ha sido destruida por su firme deseo de poseer el Anillo Único. Aunque en apariencia parece un anillo de oro ordinario, este anillo en particular otorga poderes mágicos tan poderosos que logran someter reinos enteros. Sin embargo, aquel que controle el poder del anillo cae en la trampa de su hechizo. Los magos son sabios y alertan a los habitantes de la Tierra Media que se alejen de su poder seductor. Gollum ignora este consejo, y dedica patéticamente toda su vida intentando obtener el anillo, al cual cariñosamente llamaba “mi precioso.” Gollum no ignora el alto costo que implica obtener el anillo. Cada año que transcurre y que posee el anillo, pasa de ser un inocente hobbit a una criatura deformada y enferma, controlada por la obsesión de conservar el anillo. Aunque poseer el anillo lo esté matando, no puede detener su trágica búsqueda. Finalmente, su condena final se sella cuando arriesga todo para asegurar el anillo. Del mismo modo, Satanás sabe que no puede usurpar a Dios y poseer su trono, pero renuncia a su privilegio y posición celestial para alimentar su equivocada obsesión, lo que provoca un juicio severo.

INVESTIGUEMOS CON MAYOR PROFUNDIDAD

El hecho de que Satanás haya sido una vez uno de los querubines (plural de querubín) hizo que su traición fuese más trágica. La tarea de los querubines era proclamar y proteger la gloria y la santidad de Dios y se los describe como el carruaje personal de Dios (Sal 18:10). Tenían cuatro alas y brillaban como bronce pulido. Irónicamente, luego de que Satanás engañara a Adán y a Eva para que pecaran, hubo querubines que protegieron la puerta del Jardín del Edén para evitar que los humanos pecadores (y quizás Satanás) regresaran a comer del árbol de la vida. Muchos escritores judíos creían que, si los humanos comían del árbol, eso los mantendría en un estado constante de pecado. Por lo tanto, en un acto de misericordia, Dios ubicó a los querubines (armados con espadas de fuego) para mantener alejados a los humanos (Gn 3:24).

EL JUICIO A SATANÁS

En un lenguaje sincero, las Escrituras nos hablan de la contundencia del juicio de Dios. Satanás no solo fue despojado de su posición, sino que fue expulsado del cielo (Is 14:12; Ez 28:18). ¿A dónde fue? La respuesta tiene profundas consecuencias, no solamente para los humanos en general, sino también para su matrimonio en particular. Satanás fue desterrado a nuestro planeta. Sin embargo, no se fue sin dar pelea.

Las Escrituras nos presentan esta lucha cósmica con estas estremecedoras palabras: “Después hubo una gran batalla en el cielo” (Ap 12:7). A través de poderosas metáforas, Juan describe una batalla cósmica en la cual un enorme dragón rojo (Satanás), flanqueado por ángeles que se habían revelado, pelea contra el arcángel Miguel y sus ángeles. Si bien no sabemos cuánto tiempo duró esta batalla, Juan afirma que Satanás “no prevaleció” y el dragón y sus ángeles derrotados “no hallaron lugar en el cielo” (Ap 12:8) y fueron lanzados a la tierra (Ap 12:9). Estos ángeles marginados son lo que los escritores del Nuevo Testamento denominaron demonios. ¿Cuántos cayeron junto con Satanás? Juan sugiere que un tercio de los ángeles fueron arrastrados en este golpe maestro fallido (Ap 12:4). Sin embargo, no a todos se les permitió acompañar a Satanás. En un intento por protegernos, Dios confinó a algunos ángeles, o demonios, directamente al infierno (2 P 2:4). Estos demonios en cuarentena eran “aparentemente demasiado depravados y dañinos como para permitirles vagar por la tierra.”15 ¿Qué sabemos acerca de los demonios con libertad para causar estragos en la tierra?

DESENMASCARAR DEMONIOS

Si bien generalmente consideramos a los demonios como seres todopoderosos que se complacen en aterrorizarnos, las Escrituras limitan de forma clara lo que pueden hacer. Primero, los demonios pueden estar en un solo lugar a la vez. En los evangelios, Jesús se encontró con dos hombres que estaban atormentados por demonios (Mt 8:28-34). Cuando Jesús expulsó a los demonios que tenían los hombres, los demonios se refugiaron inmediatamente en un rebaño de cerdos. Como podemos ver, no podían estar en los hombres y en los cerdos al mismo tiempo. Segundo, los demonios sobresalen observándonos, pero no pueden leer nuestras mentes. Luego de veintiséis años de matrimonio, solamente parece que mi esposa puede leer mi mente. Luego de años de observar mis hábitos, misteriosamente ella puede predecir lo que voy a hacer o lo que estoy pensando. Lo mismo ocurre con los demonios que nos estudian intencionadamente. Luego de estudiarnos cuidadosa y constantemente, adquieren una profunda comprensión de nuestros hábitos y tendencias. Pero, ¿es posible que en realidad puedan saber lo que pensamos? No. Las Escrituras son claras en que el único ser omnisciente es Dios (Sal 139). Tercero, si bien los demonios son poderosos, tienen limitaciones. Marcos relata que un hombre que estaba poseído por demonios fue capaz de liberarse de cadenas y que nadie lo podía contener (Mr 5:3-4). Sin embargo, a diferencia de Dios, existen límites para sus poderes. Juan afirma que no pueden hacer el trabajo de Dios (Jn 10:21) o poseer a un seguidor de Jesús.16

Si bien los demonios tienen estas limitaciones por naturaleza, las Escrituras son claras en cuanto a que pueden ocasionar enfermedades (Lc 13:11), tentarnos (1 Ts 3:5), fomentar la desobediencia (Ef 2:22) y, lo más alarmante, colocar pensamientos en nuestra mente (Gn 3:1-5; 2 Co 4:4; 2 Co 11:3). En los próximos capítulos abordaremos de forma más profunda las estrategias de los demonios y cómo utilizar los recursos espirituales para rechazarlos.


LECTOR: ¡Espere un segundo! Antes de que continuemos, tengo un millón de preguntas.
AUTOR: No estoy acostumbrado a que me interrumpan, pero comprendo que esto puede resultar un poco confuso.
LECTOR: ¿Le parece?
AUTOR: No es necesario el sarcasmo, pero continúe.
LECTOR: Si Dios estaba dispuesto, y podía enviar a algunos demonios directamente al infierno, entonces, ¿por qué no los envió a todos? Y ya que estamos, ¿por qué no simplemente envió a Satanás directamente al infierno? O, mejor dicho, ¿por qué Dios creó a Satanás, en primer lugar?
AUTOR: Buenas preguntas. Empecemos por la pregunta fácil: ¿Por qué Dios creó a Satanás?
LECTOR: ¿Ésa es la fácil? Debe estar bromeando. Está bien, continúe.
AUTOR: Dios no creó a Satanás.
LECTOR: ¿Cómo? Creía que Dios había creado todo.
AUTOR: Así es. Lo que Dios creó originalmente fue un ángel majestuoso llamado lucero de la mañana. ¡Este ángel tenía un acceso privilegiado a Dios y había atestiguado personalmente su gloria! Este ángel tenía algo que usted también tiene, como pudimos ver con su interrupción.
LECTOR: ¿Qué sería eso?
AUTOR: Libre albedrío. Por lo tanto, este ángel tenía que tomar una decisión: ¿continúo adorando a Dios o intento luchar y arrebatarle la gloria? Lamentablemente, eligió la rebelión y se convirtió en el adversario de Dios, o como lo conocemos, Satanás. Pero él no fue creado de ese modo.
LECTOR: ¿Dios no podría haber forzado a Satanás para que continuara adorándolo?
AUTOR: Sí, pero ¿de qué sirve la adoración forzada o, si vamos al caso, el amor forzado? Si usted supiera que sus amigos fueron manipulados a regañadientes para sentir agrado por usted, ¿eso no apagaría la amistad?
LECTOR: Sí. No quiero que las personas se vean obligadas a sentir agrado por mí o a compartir tiempo conmigo.
AUTOR: Dios está de acuerdo. Por lo tanto, no obligó al lucero de la mañana o a sus ángeles a que lo adoraran. Ellos eligieron la rebelión por sobre la adoración.
LECTOR: De acuerdo. Pero, ¿por qué no arrojarlos a todos al infierno y acabar con todo de una vez por todas?
AUTOR: Aquí nos encontramos con la pregunta más difícil. ¿Por qué arrojar a Satanás a la tierra donde podía acceder a Adán y a Eva?
LECTOR: Tiene toda mi atención.
AUTOR: Al igual que con Satanás y sus ángeles, Dios no quería forzar a que esta primera pareja lo siguiera. Si la única voz que Adán y Eva tenían para escuchar era la de Dios, entonces ¿qué otra opción tendrían? Supongamos que le digo que tiene la libertad de irse de una habitación en particular cuando usted quiera. Sin embargo, cuando intenta salir, todas las puertas y las ventanas están cerradas. ¿Cuál sería su respuesta?
LECTOR: Gracias por otorgarme una opción que no puedo utilizar. Todo está cerrado. Estoy atrapado.
AUTOR: Así es. Dios no quería que Adán y Eva estuviesen atrapados con él. Entonces, en medio del paraíso colocó una puerta de salida: el árbol del conocimiento del bien y del mal. Dios fue claro. Si comían del árbol, vivirían consecuencias desastrosas, tales como la muerte espiritual y física. Y Dios permitió que Satanás tuviera acceso a esta pareja para que tuvieran la opción de una voz contraria a la de él: “No moriréis” (Gn 3:4). Bueno, el resto ya lo conoce.
LECTOR: Parece que Dios está realmente comprometido a que elijamos amarlo.
AUTOR: Así es. Es una parte fundamental de ser humanos. Todo este libro trata de que elijamos poner a Dios primero en nuestros matrimonios y rechazar los intentos de Satanás de desviarnos. Ahora, ¿me permite continuar?
LECTOR:

INVESTIGUEMOS CON MAYOR PROFUNDIDAD

Si Dios está enfocado en que los humanos y los ángeles elijan amarlo, entonces, ¿tendremos la posibilidad de elegir en el cielo? Si fuese así, ¿podríamos rebelarnos nuevamente? La respuesta es sí y no. Sí, conservaremos el libre albedrío en el cielo, pero no elegiremos la rebelión por varios motivos. Primero, en el cielo veremos claramente al pecado con toda su fealdad. El atractivo del pecado, tan prevaleciente en este mundo, será removido y nuestros ojos se abrirán y verán todo lo destructivo que viene con el pecado. Segundo, en esta vida estamos constantemente haciendo morir nuestro deseo por el pecado (Col 3:5). En el cielo, finalmente el deseo por la santidad será consumado. La pregunta “¿Podemos pecar en el cielo?” Presume que el deseo de pecar permanece en nosotros. En plena presencia de Dios ese deseo acabará de una vez y para siempre.

A medida que llegamos al final de este análisis acerca de Satanás, es importante recordar un hecho crucial. Si bien Satanás es el adversario de Dios, no es igual a Dios. “Existen docenas de referencias de Dios en las Escrituras por cada una de las referencias de Satanás”, describe el autor cristiano John Ortberg. “Esto refleja una verdad teológica algunas veces olvidada de que el diablo de ninguna manera es la contraparte de Dios. Es una criatura, no el Creador.”18 Cuando se lo compara con Dios, la inferioridad de Satanás se acentúa. Mientras que Satanás puede estar en un lugar a la vez, Dios está en todas partes (Sal 139:7-18; Sal 11:4); el conocimiento de Satanás está limitado a lo que puede observar, mientras que Dios sabe todo (Is 46:9-10; Col 2:2-3); la fuerza de Satanás es impresionante, pero la fuerza de Dios no tiene límites (Job 42:2; Ef 3:20). Sin embargo, solo porque el poder de Dios eclipsa el de Satanás, sería erróneo pensar que la batalla entre Dios y Satanás no es real.

En Daniel 10 podemos observar la realidad de esta lucha cósmica. En este capítulo inquietante, aprendemos que el profeta Daniel está cada vez más desanimado porque ha ayunado y orado durante tres semanas para obtener ayuda divina, pero no ha recibido ninguna. De repente, aparece un ángel que le informa que fue enviado por Dios luego de la primera oración de Daniel, pero que se demoró porque “el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días” (vv.12-13). El ángel finalmente logró romper la resistencia demoníaca solo cuando el arcángel Miguel se presentó para luchar junto a él (v.13). Si bien este pasaje está lleno de misterio y debe ser interpretado con sumo cuidado, podemos determinar varios aspectos. Primero, si bien la superioridad de Dios nunca estuvo en duda, existen momentos en que la resistencia demoníaca puede obstaculizar a sus ángeles y nuestras oraciones. Segundo, si la lucha es real para los ángeles como Miguel, entonces podemos estar seguros de que es igualmente real para nosotros. Tercero, aunque Satanás sea inferior, igualmente puede obtener victorias significativas.

Satanás no solamente es inferior a Dios, sino que es una criatura derrotada. Las Escrituras nos aseguran que el destino de Satanás está sellado: un día será desterrado al exilio para siempre. Para graficarlo, Juan les asegura a sus lectores que Satanás, y todos aquellos que lo siguieron voluntariamente, serán “arrojados” a un lago de fuego, donde serán forzados a enfrentar las consecuencias de su rebelión “día y noche” por la eternidad (Ap 20:10). Sin embargo, los seguidores de Cristo viven en la realidad de que este destierro final todavía debe ocurrir. Nuestro enemigo se encuentra desesperado, herido y en busca de una pelea.

Hacia el final de 1944, los ejércitos alemanes estaban destrozados y Hitler se confinó a sí mismo en Berlín. Si bien el resultado final de la guerra ya no estaba en duda, esto les importó poco a los soldados que defendían al Tercer Reich. Algunos conflictos del final de la guerra, tales como la Batalla de las Ardenas, fueron las luchas más feroces. ¿Por qué? Los soldados alemanes, al enfrentar cierta derrota, continuaron implacablemente con la lucha para defender su patria. De hecho, algunas de las tropas más empedernidas de Hitler continuaron luchando durante semanas luego de que Alemania se hubiera rendido oficialmente el 7 de mayo de 1945. Lo mismo ocurre con nuestra batalla contra Satanás. Las Escrituras nos afirman que la tierra es el dominio de Satanás (1 Jn 5:19), y aunque él sabe que al final saldrá perdedor, todavía defiende ferozmente su territorio. Pedro, cuando describió a esta criatura angelical derrotada, explicó que era “un león rugiente” que buscaba devorar a aquellos a su alrededor (1 P 5:8). Pedro utilizó un lenguaje gráfico intencionalmente para capturar nuestra atención y provocar que nos preparemos para posibles ataques.

PARA CONTINUAR LA CONVERSACIÓN

1.¿Qué imágenes asocia con Satanás o el diablo? Realice una lista de cinco descripciones del diablo que vengan a su mente inmediatamente. ¿Estas imágenes son estimuladas por las Escrituras o por la cultura popular?

2.Mientras que la mayor parte de la iglesia global considera a Satanás de forma seria, la iglesia en occidente lucha por aceptar la realidad de la batalla espiritual. ¿Por qué?¿Por qué la incómoda idea de la batalla espiritual provoca que los cristianos de occidente se mantengan al margen de la realidad de Satanás?

3.¿Qué evita que como pareja acepten la realidad de la batalla espiritual? ¿Con qué frecuencia usted o sus amigos discuten acerca de Satanás o de la posibilidad de una oposición espiritual?

2
¿POR QUÉ LE INTERESA MI MATRIMONIO A SATANÁS?


Sarah es una mesera común y corriente que trabaja en un restaurante de poca monta. Además de sus clientes regulares, se da cuenta de que siempre hay un extraño que merodea por el lugar. Lleva campera de cuero negra y anteojos oscuros de sol, nunca entra, simplemente observa a través de la ventana que está al frente del restaurante. A Sarah cada vez le resulta más difícil pensar que sea una coincidencia. Inesperadamente, una mañana el extraño ingresa al restaurante, aparentemente esconde algo por detrás de su espalda. De repente, desenfunda una escopeta y comienza a dispararle ¡a ella! Mientras ella corre hacia la parte trasera del restaurante, él la persigue con la intención de matarla. ¿Por qué me persigue? ¿Por qué me eligió a mí? ¿Qué fue lo que hice? Sus pensamientos la aturden mientras logra escapar por poco.

Con el tiempo, Sarah se da cuenta de que ella es el blanco de un robot asesino del futuro que intenta matarla. ¿Por qué? Más adelante comprende (junto con millones de fans del clásico de ciencia ficción Terminator del año 1984), que en un futuro cercano la humanidad estará prácticamente extinta en manos de unas hostiles máquinas hiperinteligentes. Sin embargo, a su vez, los humanos liderarán exitosamente una rebelión contra las máquinas que estará a cargo de una líder poco probable: Sarah Connor. Para detener la rebelión, las máquinas envían a un robot (interpretado por Arnold Schwarzenegger, “¡Volveré!”) al pasado para que haga desaparecer la rebelión antes de que comience, ¡y Sarah se da cuenta de cuán importante es ella! Para aquellos que no conocen la saga Terminator, la trama puede parecer demasiado irreal: ¿una mesera que lidera una rebelión humana contra robots asesinos de alta tecnología? ¿Qué hará? ¿Arrojarles el dinero de la propina?

Irónicamente, las Escrituras nos presentan una trama que parece igual de improbable. La Tierra ha sido profundamente influenciada por un ser angelical siniestro y su horda de seguidores rebeldes. Aprendemos que esta fuerza angelical ha influenciado a países enteros y a sistemas mundiales. ¿Cuál es la respuesta de Dios? En un acto poco probable, Dios asume la forma humana y lidera personalmente una fuerza invasora que termina liberando a la tierra. En un giro inesperado que presagia Terminator, El no elige venir a la tierra como un líder militar o político, sino como un carpintero de un lugar de poca monta sin demasiada descripción llamado Nazaret. La fuerza invasora de Dios no está compuesta por religiosos de elite, sino por personas ordinarias como agricultores, campesinos, pescadores e incluso por los marginados recolectores de impuestos. En otras palabras, son de la misma clase de Sarah Connor que todavía deben darse cuenta del lugar de importancia que ocupan, pero de todas formas son blancos del enemigo. ¿De qué forma nuestros matrimonios encajan en los planes de invasión de Dios? La respuesta es mucho más clara cuando entendemos qué es lo que motiva la rebelión de Satanás contra Dios.

LA ÚLTIMA PAJA DEL CAMELLO

Cuando era niño, en mi familia jugábamos a un juego llamado “La última paja del camello.” Es un juego simple en el cual, basado en las tarjetas que uno recibe, debe colocar pajas de plástico en la espalda de un camello de juguete. Si usted llega a ser el desafortunado que coloca demasiadas pajas en la espalda del camello y éste se abre en dos, pierde el juego. Aparentemente, Satanás hizo su propia versión de este juego con Dios. ¿Cuáles fueron los agravios (pajas) sufridos que llevaron a Satanás a cruzar los límites hacia una rebelión cósmica? Como describimos en el capítulo uno, como querubín, Satanás tenía acceso exclusivo al trono de Dios y su tarea era otorgarle a Dios la adoración que merecía por derecho. Lo que le comenzó a molestar a Satanás fue el hecho de que no poseía su propio trono o dominio sobre el cual pudiera reinar (Is 14:13). Con el tiempo, su deseo de ser superior a Dios comenzó a crecer. Sin embargo, ¿cuál fue la última paja que impulsó al lucero de la mañana a convertirse en el adversario de Dios (Satanás)? Sorprendentemente, ¡fue cuando nosotros fuimos creados! La posición especial que le fue otorgada a la humanidad fue el desprecio final.

Cuando el Rey David reflexiona sobre el amor especial que Dios tiene por los seres humanos, nos proporciona una profunda percepción de las muchas pajas que le provocaron celos a Satanás. En una rápida sucesión, David detalla los factores que afectaron el ego de Satanás. Primero, mientras David reconoce todas las obras de Dios (los cielos, la luna, las estrellas) se maravilla de que Dios esté más atento de los seres humanos que de las galaxias. Escribe lo siguiente: “¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides?” (Sal 8:4 LBLA). Los términos acordarse [o ser consciente ] y cuidar revelan mucho del afecto que Dios tiene por nosotros. La palabra hebrea para consciente proviene de la raíz zkr, que se refiere a una persona que recuerda a otra con amor. En el protector de pantalla de mi laptop tengo una foto de mis tres hijos de pie, hombro a hombro. Cada vez que enciendo la computadora, esa foto me recuerda el afecto que tengo por cada uno de ellos. Lo mismo ocurre con la amorosa consciencia de Dios con respecto a nosotros. El término cuidar proviene de la raíz pqd, que puede significar buscar o anhelar a una persona. El erudito en el Antiguo Testamento, Gerald Wilson, concluyó: “Es como si el hecho de que Dios se acordara de sus criaturas humanas provocara tal anhelo por ellas que siente el deseo de buscarlas y prodigarles cuidado.”19 ¿En qué medida este cuidado y plena atención de Dios por las criaturas humanas comenzó a afectar a Satanás?

Otro desprecio, o paja, percibidos fue la posición de exaltación que Dios le otorgó al ser humano. David afirma que Dios hizo al ser humano “poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra” (Sal 8:5). Los seres humanos, aunque somos frágiles, según la opinión de Dios somos un poco menores que los seres angelicales que habitan en los cielos.20 Además, somos coronados de gloria y de honra. En el mundo del Cercano Oriente, los reyes les mostraban a los demás que tenían un estatus especial otorgándoles coronas. Sorprendentemente, David escribe que somos coronados de gloria: el mismo término hebreo (kabod) generalmente se utiliza para referirse a Dios. En otras palabras, cuando Dios nos mira, ve aspectos de su propia gloria. En su clásico Cartas del Diablo a su sobrino, C. S. Lewis imagina de qué manera un demonio respondería al amor de Dios por los mortales. Escrutopo, un demonio mayor, está disgustado de que ¡“este animal, esta cosa engendrada en una cama” pudiera contemplar a Dios y encontrar tan íntima gracia!21

Otra paja significativa es que Dios nos hizo “señorear sobre las obras” de sus manos y puso todo “debajo de [nuestros] pies” (Sal 8:6). Dios distinguió a los seres humanos “con la gloria y honor de su imagen, por lo tanto, también los distinguió al otorgarles la responsabilidad sobre la tierra.”22 Se nos ha entregado un mundo (considerado bueno por Dios) para que ejerzamos dominio sobre él. Un lugar para nosotros que implica responsabilidad, privilegio y honor.

Para resumir, el gran anhelo de Satanás era obtener la gloria a la par de Dios y tener un lugar en el cosmos que fuese suyo: un lugar sobre el cual pudiera tener dominio y transformar a otros a su propia imagen. ¿Cuán grande fue la ofensa que sintió cuando descubrió que los seres humanos no solamente eran objeto del cuidado de Dios, sino que esencialmente fueron colocados al mismo nivel que los seres angelicales, y que a ellos (y no a Satanás) se les otorgaría un lugar para gobernar? El resultado de tantos aparentes desprecios despertó una rebelión incorregible contra Dios. Derrotado, Satanás fue desterrado del cielo y enviado a la tierra. ¿Qué ha estado haciendo desde entonces?

INVESTIGUEMOS CON MAYOR PROFUNDIDAD

Las Escrituras mencionan que los ángeles poseen gran interés en los asuntos de los seres humanos. Un aspecto de interés particular es la voluntad de Dios de sacrificar a su único Hijo para salvar a los rebeldes seres humanos. Pedro escribe respecto a este tema que son “cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” (1 P 1:12). El verbo parakypto, “anhelar ver” significa “inclinarse para ver,” y sugiere una exploración profunda, en vez de un vistazo. Sin embargo, lo que provocó gozo para algunos ángeles, sin duda enfureció a otros. ¿Es posible que para los ángeles caídos (demonios) el hecho de que Dios se ocupara de los pecadores seres humanos haya solidificado su rebelión? ¡Pecan y Dios los sigue amando! ¡Se rebelan y, aun así, Dios envía a su Hijo para salvarlos! ¿Por qué son tan especiales?

LOS MITOS DE SATANÁS SOBRE EL MATRIMONIO

Escrito en el siglo V antes de Cristo, El arte de la guerra es considerado uno de los libros definitivos sobre tácticas de batalla. El autor, Sun Tzu, dedica trece capítulos a los distintos aspectos de la guerra. Sin embargo, el capítulo más importante no está dedicado a las armas, al liderazgo o a la moral, sino al terreno. Sun Tzu afirma que las batallas se ganan o se pierden debido a quién controla el terreno (como por ejemplo quién asegura el terreno elevado). Si el terreno no se adapta a sus propósitos, entonces modifíquelo para que se adapte a su estrategia (arranque árboles de raíz, realice una presa con fuentes de agua, cree su propio terreno elevado con materias primas). Al parecer, Satanás tomó una página del libro El arte de la guerra.

Desde que fue desterrado del cielo y arrojado a la tierra, Satanás ha estado modificando el terreno para que se adapte a sus propósitos. Pero, ¿de qué manera? Las Escrituras nos dan un indicio cuando Juan afirma alarmantemente: “el mundo entero está bajo el maligno” (1 Jn 5:19). El erudito en el Nuevo Testamento, Clint Arnold, desentraña esta inquietante declaración. Arnold explica que para Juan el “mundo” hace referencia a “la sociedad de los seres humanos en cuanto a su oposición a Dios” y se extiende hasta “las instituciones y organizaciones humanas, el orden social y político.”23 En otras palabras, Satanás está cambiando el terreno de nuestro mundo, en parte al influenciar profundamente la forma en que nuestra cultura considera a Dios, al sexo, al matrimonio, al amor y al dinero, entre otras cosas. Recuerde que “la cultura no es más que la conversación constante y curiosa que se lleva a cabo entre cada uno de nosotros y el entorno en el cual vivimos: nosotros mismos como parte de ese entorno.”24

Las siguientes observaciones nos ofrecen un indicio en cuanto a la forma en que Satanás ha intentado influenciar nuestras conversaciones sobre temas clave, al moldear el terreno cultural sobre el que nos encontramos. Si bien la lista no es exhaustiva, nos ayuda a comprender cómo es que el objetivo de Satanás no se trata solamente de solidificar su oposición contra Dios, sino también de debilitar las relaciones humanas en el proceso.

El matrimonio como un contrato. Con el transcurso del tiempo, los norteamericanos han adoptado una visión contractual del matrimonio como una obligación legal. Al igual que en cualquier contrato, dos partes acuerdan cumplir con su parte del acuerdo. Si alguna parte infringe el contrato o viola alguna parte clave del mismo, todo el contrato se considera inválido. Bob Larkin, en una nota para la revista Men’s Health, declara con osadía: “El secreto para la felicidad a largo plazo es simple: considere su matrimonio como una transacción.”25 Sin embargo, ¿qué sucede cuando la transacción sale mal?

El verano pasado hicimos pintar nuestra casa. Con anticipación, acordamos con el pintor la calidad y el color de la pintura, los imprevistos por mal clima y el plazo de entrega del trabajo. Firmamos un contrato y le pagamos un anticipo. Cuando finalizó el trabajo, caminamos por la casa para inspeccionar la calidad del trabajo. Entonces nos dimos cuenta de que el pintor había utilizado otro tono de blanco (¿quién hubiese pensado que existían tantas variedades?) del que queríamos. ¿Cuál fue nuestra respuesta? Retuvimos el pago final hasta que cumpliera con su obligación. Bienvenido al matrimonio norteamericano.

Muchas parejas en la actualidad se manejan según la visión que sugiere; tú haz tu parte, y yo hago la mía. Sin embargo, ¿qué sucede cuando un cónyuge siente que el otro no está haciendo su parte? ¿Y qué sucede si siento que estoy haciendo más que el otro? Un antiguo refrán afirma: una persona que dice que se encontrará contigo a mitad de camino, generalmente no sabe juzgar correctamente las distancias. Los psicólogos señalan que un error fundamental que cometemos al juzgar a los demás es que estamos influenciados por la calidad y la cantidad que creemos que aportamos a las relaciones. En otras palabras, desde mi perspectiva, ¡siempre estoy haciendo más! Desde el punto de vista contractual del matrimonio, las parejas siempre se están evaluando mutuamente y, en muchos casos, llegan a la conclusión de que su cónyuge no está haciendo su parte. Con el tiempo, surge la decepción y las personas buscan una salida.

David Popenoe, un investigador social en la Universidad de Rutgers, afirma que el matrimonio solía ser un vínculo de dependencia mutua arraigado en familias extensas y “un vínculo religioso de valor sacramental.” Nos brinda una evaluación escalofriante sobre el estado actual del matrimonio: “El matrimonio se ha convertido en una búsqueda puramente personal; en un contrato implícito y no muy aplicable entre dos personas, en una relación destinada a satisfacer las necesidades básicas de intimidad, dependencia y sexo. Cuando estas necesidades cambian, o cuando se encuentra una pareja supuestamente mejor, los matrimonios se disuelven rápidamente.”26

Matrimonios con múltiples tareas. Me siento frente a la televisión con mi laptop abierta. Mientras miro la televisión de vez en cuando, paso de responder los correos electrónicos, a revisar los últimos resultados deportivos a las últimas noticias informativas. En el mundo atareado en el que vivimos hoy, me adapté a trabajar en varios proyectos en simultaneo. Mi esposa entra a la habitación y me pregunta si puedo darle mi opinión. “Seguro,” le respondo. Mientras habla, inmediatamente me doy cuenta de que mi atención se enfoca en los correos que todavía no terminé de escribir o en la vibración del celular que siento en mi bolsillo. Le ofrezco una respuesta rápida y le sugiero que hablemos más tarde. Ansiosamente regreso a mis tareas sin terminar. Justifico mi distracción ya que me prometo a mí mismo que cuando discutamos sobre su preocupación más tarde, ella tendrá toda mi atención. Los investigadores afirman que no es tan así.

Clifford Nass, un profesor de comunicación de Stanford que estudia la capacidad de atención del ser humano, asegura que pasar continuamente de una tarea a otra puede generar dificultad para realizar una tarea a la vez (enfocarse en una sola cosa). Explica: “Tenemos escalas que nos permiten dividir a las personas que realizan muchas tareas al mismo tiempo de manera continua, de aquellas que rara vez lo hacen, y las diferencias son extraordinarias. Las personas que siempre realizan varias tareas al mismo tiempo no pueden filtrar lo que es irrelevante. No pueden utilizar una memoria funcional. Están distraídas de forma crónica.”27

En otras palabras, cuando asumo que ni bien retomemos la conversación con mi esposa podré brindarle toda mi atención puede ser una promesa que no pueda cumplir fácilmente. Si realizo múltiples tareas regularmente, ¿pierdo la habilidad de enfocarme en una sola cosa o persona? Nass concluye que cuando realizamos múltiples tareas “entrenamos a nuestro cerebro para una nueva forma de pensamiento. Y cuando intentamos volver a la forma anterior, nuestro cerebro es plástico, pero no elástico. No puede volver rápidamente a su forma anterior.”28

Surge un resultado abrumador a partir de nuestra proclividad a las tareas múltiples. Las personas que realizan tareas múltiples en simultáneo de forma regular comienzan a considerar que todas las distracciones tienen el mismo peso o importancia.29 En otras palabras, la distracción de un cónyuge se encuentra a la par de la distracción de responder correos electrónicos no leídos. Nuestra habilidad de reconocer o de otorgarle preferencia a los asuntos importantes se va viendo afectada lentamente.

El amor romántico puede completarnos. En 1995 se lanzó la página web Match.com. Muchos se burlaron de la idea de poder encontrar un alma gemela a través de un sitio web. En la actualidad, Match.com opera en veinticinco países diferentes, sin señales de detenerse. Si bien Match.com puede ser el sitio de citas más popular, no es el único, ya que eHarmony, Elite Singles, Zoosk, ProfessionalMatch y Christian Singles también van ganando terreno. En realidad, el setenta por ciento de más de 2.500 servicios y aplicaciones en línea de hoy en día son utilizados por norteamericanos solteros.30 Si bien algunos usuarios simplemente buscan relaciones casuales o conectarse con otras personas, muchos son impulsados por el deseo de finalmente conseguir aquel amor que los complete.

Sin importar cuál sea la comedia romántica más reciente (Por eso lo llaman amor, Mi nueva yo, Entanglement [Enredados]) todos mis estudiantes pueden citar diálogos palabra por palabra de dos películas emblemáticas que son las que más han moldeado la forma en que consideran el amor. En la película Jerry Maguire, un agente deportivo perdidamente enamorado (Tom Cruise) finalmente se da cuenta de que está enamorado de una madre soltera (Renee Zellweger) y decide colarse en una reunión entre ella y sus amigos. Mientras traspasa la puerta, pronuncia el guion ampliamente conocido por millones de amantes desolados: “¡Tú me completas!” A lo que ella responde: “Ya me tenías con el ‘Hola’.”

Las películas románticas también transmiten el mensaje de que la persona que lo completará puede ser completamente diferente a usted. Un año después de Jerry Maguire, se estrenó la emblemática película Titanic. Además de contar la historia del desafortunado viaje del RMS Titanic, le presenta a la audiencia el poco probable romance entre Rose DeWitt de diecisiete años (una pasajera de primera clase comprometida con un millonario) y Jack Dawson (un artista sin dinero). Cuando están en la proa del barco, y Jack la sostiene firmemente, Rose dice: “¡Estoy volando!” Se enamoran apasionadamente en un instante, consuman su relación incipiente en el asiento trasero de un auto que se encontraba en el depósito y sueñan con el futuro.

“Cuando el barco atraque, voy a irme contigo,” le dice Rose.

“¡Eso es una locura!,” le responde Jack.

“Lo sé,” afirma Rose. “No tiene sentido. Por eso lo haré.”

¿Cómo? ¿Adónde irán? ¿Cómo pagarán las cuentas? ¿Realmente se puede vivir del amor? Sí, concluyen millones de amantes desafortunados sentados en auditorios a oscuras.

¿Son las películas como Jerry Maguire y Titanic simplemente fantasías románticas inofensivas? Los investigadores de la universidad de Heriot Watt en Edinburgo buscaron determinar si ver regularmente ficciones románticas puede influenciar de forma negativa la forma en que consideramos el amor, el sexo y el matrimonio.

Su conclusión fue la siguiente: ver películas tales como Jerry Maguire o Titanic pueden arruinar su vida amorosa, ya que generan expectativas demasiado irreales que ninguna persona o relación puede llegar a cumplir.31

INVESTIGUEMOS CON MAYOR PROFUNDIDAD

Un momento crucial de la tentación de Cristo en el desierto es cuando Satanás lo lleva a lo más alto de un monte y le muestra todos los reinos del mundo y su esplendor. Satanás le dice: “Todo esto te daré, si postrado me adorares” (Mt 4:9). Es importante destacar varios factores. Primero, en un intento por engañar a Cristo, Satanás le presenta los reinos terrenales “y la gloria de ellos” (Mt 4:8) y convenientemente pasa por alto el pecado de la humanidad; una fachada de lo que realmente son. Segundo, mientras Jesús rechaza su oferta, no desafía la autoridad de Satanás para darle los reinos. Jesús reconoce que las estructuras de poder del mundo se encuentran temporalmente bajo su gobierno. Pablo concuerda con la valoración que hace Jesús cuando califica a Satanás como “el dios de este siglo” (2 Co 4:4).

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213 str. 6 ilustracji
ISBN:
9781646910847
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Bookwire
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