Czytaj książkę: «Iglesia combativa»

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Iglesia combativa: Dios aún no ha terminado

© 2020 por Thom S. Rainer

Publicado por Editorial Patmos,

Miami, FL 33166

Todos los derechos reservados.

Publicado originalmente en inglés por B&H Publishing Group, Nashville, Tennessee, con el título Scrappy Church: God’s Not Done Yet.

© 2018 por Thom S. Rainer.

A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas se toman de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Diseño de portada e interior por Adrián Romano

ISBN: 978-1-64691-026-7

eISBN: 978-1-64691-095-3

Categoría: Vida cristiana / Iglesia

Impreso en Brasil | Printed in Brazil

CONTENIDO

Agradecimientos

1Porqué debe tener esperanza por su iglesia

2Prepararse para ser una iglesia combativa

3La avalancha hacia afuera de las iglesias combativas

4Las iglesias combativas son iglesias acogedoras

5Las iglesias combativas cierran la puerta trasera

6La próxima iglesia combativa

Apéndice: Encuesta del visitante secreto

A

Ahkeem Abdul Morella

Tu amistad se escapa a toda definición


Y siempre a

Nelly Jo

Mi esposa

Mi chica de playa

AGRADECIMIENTOS

GRACIAS. NO PUEDO DECIR MÁS. GRACIAS. POR CERCA DE TREINTA libros, ustedes lectores han estado conmigo. Han hecho comparsa conmigo. Se han comprometido. Me han bendecido. No tengo con qué agradecerles. Y oro a Dios para que continúe usando mis libros para Su gloria en Su iglesia.

El gran reto de una sección de agradecimientos es dar crédito donde debe ser. Y para estar seguro, soy parte de un gran equipo de familia, amigos, y colaboradores. Ellos merecen todo mi agradecimiento y mucho más que yo les pueda dar.

Gracias, al equipo de B&H. Ustedes son los mejores. Son los mejores editores cristianos. Soy honrado de servir con ustedes. Gracias a todo el equipo de B&H; mis palabras de agradecimiento específicamente para Jennifer Lyell y su liderazgo. Jennifer y yo hemos trabajado juntos en dos organizaciones. Lo cuento con gozo. Gracias también a Devin Maddox, mi editor cum laude.

Probablemente me has escuchado mencionar al Team Rainer. Muchos habrán conocido de ellos por los podcasts y el blog en ThomRainer.com. Recuerden sus nombres: Jordan, Amy Thompson, Jonathan Howe, Jana Biesecker, Julie Masson, y Bryan Underwood. Estoy más que bendecido por servir al lado de estos hombres y mujeres.

Soy igualmente bendecido por ser parte del ministerio de LifeWay Christian Resources y sus cinco mil empleados. Específicamente, doy gracias por el liderazgo y amistad del equipo ejecutivo de líderes de LifeWay: Brad Waggoner, Selma Wilson, Earl Roberson, Connia Nelson, Tim Hill y Joe Walker. Ustedes son grandes líderes y además grandes amigos.

Me han dicho que nuestra comunidad, aquellos que se conectan por medio de mis blogs, podcasts, libros, y de Church Answers cada año es de alrededor de catorce millones de personas. Eso me deja boquiabierto, estoy muy agradecido con ustedes por todo. Me bendicen por conectar conmigo a través de mis libros, mi blog, ThomRainer.com, mis podcasts (Rainer on Leadership y Revitalize and Replant), y por medio de la suscripción a Church Answers. Ustedes vienen a aprender de mí, pero yo he aprendido mucho más de ustedes.

Amo a mi familia. Realmente los amo. Un seguidor en twitter me dijo recientemente que el amor a mi familia fue la cosa más obvia acerca de mí. Y considero esas palabras uno de los más grandes compromisos que jamás haya recibido.

Ustedes conocen el nombre y la belleza de Nellie Jo, mi esposa por cuarenta y un años. Y saben cuánto agradezco a Dios por mis tres hijos y sus esposas. Sam y Erin, Art y Sarah, y Jess y Rachel. Pero también saben cuán bendecido soy con los diez nietos Rainer que nos han dado a Nellie Jo y a mí: Canon, Maggie, Nathaniel, Will, Harper, Bren, Joshua, Collins, Joel y James.

Este libro es una mezcla de conversaciones, entrevistas, y comentarios provenientes de una combinación de líderes de iglesias. Los nombres han sido cambiados y algunos de los detalles son diferentes para proteger el anonimato donde esto fue necesario. Algunas de las historias son vivencias individuales; otras son una mezcla de historias. Pero todos aquellos que hablaron conmigo, compartieron conmigo, rieron conmigo, y, en ocasiones, lloraron conmigo, a todos: GRACIAS. Este libro es su historia. Y su historia tendrá un profundo impacto en muchos.

Tú eres parte de esta valiente revolución de iglesia. Es una poderosa historia que justamente empieza a desplegarse. Espera por ello. Míralo. Y sé parte de esto.

Ve las grandes cosas que Dios hará.


PORQUÉ DEBE TENER ESPERANZA POR SU IGLESIA

AMAZON.

El nombre evoca una gama de emociones.

Para algunos, el nombre significa una increíble selección de recursos, entregas sin par, sorprendente servicio al cliente, y una comodidad desconocida tan solo hace una década más o menos. Amazon representa lo que está bien en el mundo. Es la personificación del futuro y la esperanza para la sociedad. Si verdaderamente estamos viviendo en un mundo material, Amazon es el rey, la reina y el príncipe heredero de este mundo.

Para otros, el nombre evoca temor, desconfianza y un inquietante sentido de injusticia. Usted aborrece a Amazon, particularmente si cometió el fatal error de competir con la bestia. La criatura Devora las tiendas pequeñas. Altera industria tras industria. Tiene la injusta desventaja de montones de dinero en efectivo y el estatus de privilegiado por parte de incontables entidades gubernamentales.

Si usted se encuentra en la categoría anterior, grita de emoción cada vez que la caja con la sonrisa llega a su porche. Celebra un viaje al centro comercial y un inútil esfuerzo de compras menos. Expresa regocijo cuando su cargo por envío es de cero. Nada. Nothing. Después de todo, es arte de los elegidos; tiene Amazon Prime™.

Pero si está en la última categoría, tiembla de miedo con cada nuevo pronunciamiento de Amazon. Son los Langoliers de la era moderna, pero consumen negocios en vez de tiempo. Son implacables, insensibles y despiadados. Si usted es afortunado, le comprarán a usted al precio comercial de gran descuento. De cualquier manera, usted dejará de existir.

Admito mi propia esquizofrenia con Amazon. He sido un cliente de Amazon desde hace tanto tiempo, que en realidad recibí hace muchos años una nota de agradecimiento escrita a mano por ser tan buen cliente. Fui miembro Prime antes de que la membresía de Prime estuviera de moda. Y, como introvertido confeso, absolutamente me encanta comprar sin gente alrededor. Como consumidor, realmente me gusta Amazon.

Pero he estado del otro lado de Amazon. Han sido mi competencia. La compañía que he dirigido no es tan pequeña. Tenemos medio millón de dólares en ingresos anuales y 5,000 empleados. Pero somos mosquitos comparados al gigante. De hecho, yo seriamente dudo que Jeff Bezos conozca mi nombre o mi compañía. He dirigido mi organización para confrontar la cruda realidad del masivo Amazon. Conozco los desafíos. Conozco la angustia.

ESPERANZA EN EL MUNDO DE AMAZON

Todos conocemos al menos parte de la historia de Amazon. Jeff Bezos comenzó la compañía el 5 de julio de 1994. Un día después del Día de Independencia, comenzó la organización a la cual muchos de nosotros hemos prometido nuestra dependencia. En sus inicios, Amazon era una librería en línea. Al almacenar libros en un garaje, Bezos nos ahorraba un viaje a la librería local. En el pasado cuarto de siglo, Amazon ha entrado a tantas industrias y ofrecido tantos servicios, que ya perdimos la cuenta. Y en un sorprendente giro de los acontecimientos, Amazon se ha convertido en el mayor proveedor de servicios de computación en la nube en el mundo.

Pero Amazon comenzó como una librería en Internet. Comenzó en el garaje de Bezos. Así que, si cualquier industria debe tener miedo de Amazon, debería temer a los vendedores de libros al menudeo, ¿correcto? Por cierto, muchas de las grandes cadenas han sentido la furia del poder de Amazon. Trate de encontrar una librería Borders en su ciudad y lo comprenderá.

Pero algo sorprendente ha ocurrido a la sombra del aparentemente omnipotente Amazon: las librerías independientes no solo están sobreviviendo, muchas están prosperando.

Esta realidad se le ha escapado a la mayoría de los observadores. Supongo que la mayoría de nosotros asumimos que las tiendas independientes habían desaparecido hace mucho. No es así. Al contrario, es una industria en crecimiento. Docenas de artículos ahora están surgiendo respecto de este negocio resistente que resurge.

De modo que, ¿qué es lo que hacen los independientes?

No intenta competir directamente con Amazon. No ofrecen servicio Prime™. No venden chorrocientos libros. No ofrecen envío gratuito. Y no ofrecen una transmisión de videos sin fin para que los consuman usted y su familia.

Pero se conectan con sus comunidades. Tienen eventos divertidos que reflejan las esperanzas y los sueños de quienes viven cerca. Ofrecen servicios personales con gran intensidad, no servicios digitales de manera innata. Han seleccionado sus libros para que el consumidor final pueda comprender mejor lo que está disponible. Y han respondido con nuevas ideas locales en lugar de nuevos algoritmos dirigidos por datos.

Ya lo sé. Este libro se trata de iglesias, no de Amazon. Se trata de alcanzar nuestra comunidad, no de vender nuestros libros. Pero supongo que usted está comprendiendo la razón de esta temprana excursión. Creo que capta porqué estoy escribiendo acerca de las librerías independientes en un libro que trata de las iglesias.

La razón principal es proveer esperanza. Y un corolario cercano es demostrar cómo esa esperanza está realmente representada en las congregaciones locales tal como la suya.

LA ESPERANZA A NUESTRO ALREDEDOR

¿Cuántas veces he escuchado estas declaraciones?

“¡No podemos competir con la megaiglesia de nuestra ciudad!”. “Una nueva iglesia se abrió a dos calles de nosotros. ¡Ya tenemos muchas iglesias aparte de ellos!”

“La iglesia abrió otra de sus sedes cerca de nosotros. Lo que está haciendo es completamente falto de ética”.

“No podemos alcanzar a las familias jóvenes. Todos se van a la iglesia grande que tiene todas esas cosas para niños y estudiantes”.

“No tenemos el dinero ni la gente que otras iglesias tienen”.

Para contestar mi propia pregunta, he escuchado comentarios como esos cientos, si no es que miles de veces. Son declaraciones de desesperanza. Son afirmaciones de desesperación. Son declaraciones de derrota. Son afirmaciones de temor.

Y para ser justo, lo entiendo. No son declaraciones de delirio. Son declaraciones basadas en experiencias verdaderas y dolorosas de incontables miembros y líderes de iglesias. Estos líderes no quieren sentirse así. Desean escapar de la mediocridad de la misma sosa y monótona existencia de sus iglesias. Quieren ser la diferencia. Quieren que sus iglesias sean la diferencia.

Quieren saber si hay esperanza. La esperanza de Dios. Las posibilidades de Dios.

Y la respuesta es un inequívoco “¡sí!”.

No hago tan fuerte declaración sin bases. Primero y sobre todo, Dios no ha terminado con su iglesia. La ha puesto en su ubicación por una razón. ¿Realmente cree que él no desea que su iglesia sea una potente fuerza para él en su comunidad?

En segundo lugar, hago esa declaración basado en las historias de otras iglesias. He visto demasiadas de las tan llamadas iglesias sin esperanza convertirse en iglesias radicalmente cambiadas. He visto congregaciones desafiar todos los pronosticadores pesimistas. He visto iglesias escupir en la cara de los hechos objetivos que dicen que no se puede hacer.

Yo llamo a estas iglesias radicalmente cambiadas “iglesias combativas”.

LAS IGLESIAS COMBATIVAS Y EL EQUIPO DE FÚTBOL AMERICANO

Me gusta la palabra combativo. Me trae recuerdos de mi equipo de fútbol americano de la preparatoria. Sí, ya sé. Estoy viajando a la antigüedad. Pero los recuerdos de Johnny son vívidos incluso hoy. Johnny era nuestro mariscal de campo. Realmente obtuvo ese puesto por defecto. No teníamos a nadie que pudiera lanzar el balón a diez yardas del receptor designado excepto Johnny. Pero no teníamos mucha confianza en él cuando comenzamos a realizar las extenuantes prácticas de dos días en el sofocante calor del verano.

Johnny nunca había jugado como mariscal de campo. Ganamos dos de diez juegos el año anterior. Los comentarios locales eran apuestas (sí, realmente tenían una ronda de apuestas) a que no ganaríamos el juego. Después de todo, habíamos sido un equipo terrible el año anterior sin un mariscal de campo probado. ¿Por qué no daría alguien oportunidad este año?

Pero Johnny era combativo. Trabajaba incansablemente. Se memorizó el libro de jugadas para el mariscal de campo. Era el libro de jugadas más difícil del equipo. Corría mucho. Se ejercitaba bastante. Estaba determinado a no ser derrotado por falta de esfuerzo. Al resto de nosotros en el equipo nos inspiraba Johnny. Nos volvimos jugadores combativos como él. Tuvimos un liniero ofensivo que pesaba 160 libras, pero era increíble en sus habilidades de bloqueo. Iba contra chicos que pesaban 70 libras más que él, y les llamaba la atención.

Uno de nuestros apoyadores pesando también 160 libras, era una máquina de taclear. No había nada que lo amedrentara.

¿Qué ha de mí? Ya sé que se muere por preguntar. Yo era el corredor del equipo, lo que significa que yo ere responsable del 90 por ciento de las jugadas que involucraban correr. Ya puede dejar de reírse disimuladamente. Es cierto. El año anterior me habían movido de apoyador a corredor porque yo intercepté un pase y corrí para hacer una anotación. El entrenador pensó que si yo podía correr tan rápido, debería ser un corredor.

De modo que fui de un completo principiante a finalizar como el cuarto corredor en el estado y a formar parte de la mención honorífica del equipo estatal. Incluso tuve oferta de un par de becas de pequeñas universidades. Nos convertimos en un equipo combativo porque teníamos un líder combativo.

Los otros equipos eran más grandes.

Los otros equipos eran más rápidos.

Los otros equipos eran más atléticos.

Pero vencimos a la mayoría de ellos. Llegamos a los cuartos de final en los playoffs.

Éramos combativos. Johnny nos mostró cómo serlo.

Indudablemente, ya sea que usted sea de la generación de la postguerra, de la Generación X o un millennial, ha visto el legendario filme Rudy. Basado en una historia verdadera, Rudy Ruettiger fue un chico disléxico, que pesaba menos de lo apropiado, quien pertenecía a una familia de fanáticos del fútbol americano de Notre Dame. En la casa de los Ruettiger no había mayor lealtad que a los Fighting Irish. Después de la graduación de la preparatoria, debido a sus bajas calificaciones —seguramente debido en gran parte a su dislexia— la solicitud de ingreso a la Universidad de Notre Dame fue negada.

Pero inclusive si hubiera sido aceptado, ¿cuáles eran las probabilidades de que un chico de 5’6” y 160 libras (1.68 m y 73 kg) de Joliet, Illinois, fuera a jugar fútbol para los poderosos Irish? Todo estaba en su contra. Rudy no se rindió. Ignoró las convenciones. Asistió al cercano centro de estudios superiores Holy Cross y fue aceptado en Notre Dame dos años después. No sólo eso, y usted ya sabe lo que sucede en la historia, la combatividad de Rudy fuera del campo se trasladó al campo, así como Rudy con el uniforme de sus sueños de la infancia, a prueba.

De modo que, sin duda usted se pregunta cómo se ve una iglesia combativa. Echemos un vistazo.

IGLESIA COMBATIVA: EL PODER DE DIOS EN ACCIÓN

Combativa.

Enérgica.

Tenaz.

Determinada.

Obstinada.

Persistente.

Ya se dio una idea.

Estas iglesias tienen líderes y miembros que se rehúsan a rendirse. Al contrario, tienen gente en la congregación que realmente cree que los mejores días de la iglesia están en el futuro cercano. Seguro, tienen sus frustraciones. Pero ven el poder de Dios obrando cada semana en su iglesia. Están emocionados tanto por el presente como por el futuro. No ven las limitaciones; ven las posibilidades de Dios.

Kent es un pastor en el norte del estado de Nueva York. Siete años atrás fue advertido por muchas personas que no considerar ir a la iglesia. Pero decidió escuchar a Dios en vez de a los detractores. ¿Ve? Ken habló con varios de los miembros mientras consideraba su llamado a pastorear la iglesia. Sus palabras son memorables, si no es que poderosas.

“La iglesia iba en picada”, comenzó. “En sus supuestos días de gloria, la asistencia casi alcanzaba. 300 personas. Cuando comencé a hablar con la iglesia, era de cerca de 100”.

Luego Kent comenzó a hablar con algunos de los líderes. Quedó sorprendido. Totalmente sorprendido.

Beth había estado en la iglesia por más de cuarenta años. “Comenzó a compartir las oportunidades de conectarse con la comunidad. Ella conocía a todos, y tenía un plan para cómo la iglesia podía ministrarles”, dijo Ken. “Su visión era poderosa y persuasiva”.

Tuvo otra increíble conversación con Milt. Él había estado en la iglesia por menos de tres años, pero Milt estaba muy emocionado con las posibilidades. “Milt realmente entendía a vecindario que rodeaba a la iglesia”, nos dijo Ken. “Podía no ser un experto en demografía, pero tenía un sentido intuitivo acerca del área más cercana. Yo podía ver a Dios obrando en sus ideas”.

“Ok, Kent”, preguntamos, “¿había algunos pesimistas en el montón? Después de todo, la iglesia había disminuido casi el 70 por ciento. ¿Todas las conversaciones fueron tan prometedoras?”

Kent soltó una risita. “Por supuesto que no. Había mucha gente derrotada en la iglesia. Había algunos que me dijeron abiertamente que probablemente la iglesia no sobreviviría. Sí, los optimistas eran la minoría, ¡pero eran una minoría alimentada por el poder de Dios!” Una minoría alimentada por el poder de Dios. Tiene que encantarle eso.

Supongo que usted puede esperar escuchar acerca del cambio radical de esta iglesia. Bueno... no exactamente. Escuche a Ken contar la historia:

“Los primeros tres años fueron muy duros”, dijo francamente. “Tengo muchas heridas emocionales de esos primeros días. Pero Dios no iba a dejar morir la visión que teníamos. Para el cuarto año comenzamos a ver una verdadera transformación. Ahora en mi octavo año, somos realmente una fuerza del reino en nuestra comunidad. Somos casi tan grandes como la iglesia en sus mejores días, aproximadamente con una asistencia de trescientos. Pero nuestro cambio radical es más que números. Es mucho más que números”.

Podríamos detenernos en la historia de Ken el resto de este libro, pero tenemos un propósito mayor. Queremos que escuche de cientos de iglesias combativas. Queremos que vea lo que Dios está haciendo en lugares en los que la mayoría se han rendido. Queremos que escuche la historia colectiva en lugar de una pieza aislada de esperanza aquí y allá.

Antes de que avancemos, miremos el “antes y después” de las iglesias combativas. Veamos seis de las increíbles transiciones que han hecho, transiciones que desafían la sabiduría convencional que decía que no se podían hacer.

TRANSICIÓN 1: DE LAS EXCUSAS A LA RESPONSABILIDAD

Fred sirve en una iglesia cerca del área metropolitana de Dallas. No hay falta de gente en el área. Pero Fred admite que comenzó su liderazgo en la iglesia con una tonelada de excusas.

“No me di cuenta de lo motivado que estaba por las excusas”, nos dijo Fred.

“Por unos pocos meses estaba muy entusiasmado por mi oportunidad de liderazgo. La iglesia estaba en el interior de un antiguo vecindario, y había disminuido de una asistencia de 275 a 130 en los diez años anteriores. Supongo que pensé que podía ir y dirigir un cambio radical. Nunca había servido como pastor principal de una iglesia, siempre en otro puesto del personal. Y era lo suficientemente arrogante para creer que podía hacer las cosas mucho mejor que los pastores bajo los cuales había servido y que todos los pastores que me habían precedido en mi iglesia”.

Hizo una pausa. “Pero estaba equivocado”, admitió Fred. “Totalmente equivocado”.

La iglesia tuvo un pequeño aumento de asistencia en casi seis meses, luego retomó su patrón de descenso.

¿Y cómo respondió Fred?

“Excusas”, dijo categóricamente. “Un montón de excusas”.

Comenzó a reflexionar en las excusas. “No podía competir con las iglesias más grandes. Esa fue mi primera excusa. Seguro, tenían más programas que ofrecer de los que nosotros teníamos. Escuché eso específicamente de miembros que se habían ido. Se fueron donde estaba la acción”. Continuó, “mi siguiente excusa fue mi vecindario”.

Estaba en una transición en dos sentidos. Primero, mayormente había habido una transición a familias con menor ingreso que los miembros de la iglesia. Casi todos lo que asistían conducían varias millas para llegar a la iglesia. En segundo lugar, algunos de las casas se estaban vendiendo a familias de mayores ingresos que las estaban remodelando. Más tarde aprendería que el nombre de esa transición se llama gentrificación”.

De modo que la iglesia de Fred había visto a los residentes de bajos ingresos mudarse al vecindario por varios años. Luego una nueva tendencia se desarrolló en la que los residentes de mayores posibilidades estaban poblando el área. “Está bien”, afirmó, “Tenía excusas por ambos lados. Al principio, no podía alcanzar a los residentes de bajos recursos, luego no podía alcanzar a los de altos recursos. Me estaba haciendo la víctima del síndrome de Ricitos de Oro. No tenía oportunidad a menos que el ingreso de los residentes fuera ‘el correcto’”. La iglesia ahora ya está en un camino saludable. Sí, la congregación todavía tiene desafíos, pero la trayectoria es muy alentadora. Preguntamos a Fred qué fue lo que precipitó el cambio radical.

“Dios simplemente me despertó”, respondió. “En mi tiempo de oración, comencé a darme cuenta que estaba apoyado en excusas en vez de apoyarme en Dios. Él puso a mi iglesia en esta ubicación por una razón. Me puso aquí por una razón. Decidí tomar la responsabilidad del liderazgo que Dios me dio. Decidí liberarme de las excusas. Mi nueva actitud fue el principio del cambio radical”.

En efecto. Ese fue el inicio del cambio radical.

TRANSICIÓN 2: DE OBSTáCULOS A ALIADOS

Dirigir una iglesia sería mucho más fácil si no tuviéramos que tratar con la gente.

Ese enunciado es trillado, pero es verdad. Tratar con la gente es un asunto complicado.

No solamente tenemos que tratar con gente en las iglesias, tenemos que dirigirlos y amarlos. Es la parte de amarlos la que puede ser realmente difícil.

Los miembros de la iglesia pueden ser críticos. Pueden ser bravucones. Pueden ser no confiables. Pueden ser volubles.

Para ser justos, esos miembros de la iglesia son más la excepción que la regla; pero no se necesitan muchos miembros difíciles para complicar nuestro ministerio. El apóstol Pablo nos dijo cómo responder a los miembros de la iglesia difíciles, ya que estaba tratando con los miembros de la iglesia de Corinto. Justo después de darnos una bella metáfora de que los miembros de la iglesia son como los miembros del cuerpo (1 Co. 12), escribe estas palabras para recordarnos cómo debemos tratarnos unos a otros.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor.

(1 Co. 13:4–5)

¿Lo capta? Debemos amar a los miembros de la iglesia sin condición. Ellos no son nuestros obstáculos. Deberían ser nuestros aliados.

Patrick sirve como pastor en Oklahoma. Le llevó un buen tiempo entender que Dios nos dio a los miembros de nuestras iglesias por una razón. Son miembros del cuerpo de Cristo. Deben ser nuestros aliados, y debemos amarlos.

“Cuando me di cuenta de que Dios dio a nuestra iglesia los miembros que tenía por una razón”, dijo, “cambió mi perspectiva. Comencé a pedirles que me contaran sus historias. Les pregunté por sus sueños para la iglesia”. Patrick miró hacia delante por un momento, profundamente pensativo. Continuó: “Esa fue la clave de nuestra transición, creo. Dios me dio un nuevo corazón para nuestros miembros. Ya no eran mis obstáculos. Eran parte del sueño de la iglesia. Nuestra iglesia comenzó realmente a soñar otra vez”.

TRANSICIÓN 3: DE LAS LIMITACIONES A LA ABUNDANCIA

Su iglesia tiene todo lo que necesita. En realidad. Déjeme ponerlo de otra forma. Dios le ha dado a su iglesia todos los recursos que necesita para avanzar.

Usted tiene suficiente dinero.

Usted tiene suficientes personas.

Usted tiene instalaciones adecuadas.

Usted tiene suficientes personas que alcanzar.

Usted tiene la gente de la edad correcta en su iglesia. No sirve absolutamente de nada quejarse de que no tiene suficientes recursos. No sirve de nada imaginar cuán fácil sería o qué mejor iglesia sería si solo tuviera algo más. Una mentalidad de limitaciones crea una limitación en su liderazgo.

Usted conoce este versículo, ¿no es así? “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Fil. 4:19). Claro que lo conoce. ¿Pero lo cree para la iglesia que dirige? Su iglesia tiene todo lo que Dios dice que necesita para avanzar. Usted tiene todo lo que necesita para liderar. Sea un líder que realmente cree en la abundancia de Dios en vez de creer en sus limitaciones percibidas.

TRANSICIÓN 4: DE LA DESESPERACIÓN AL GOZO

“Entré al ministerio vocacional con algo de ingenuidad”, nos dijo Marcus, pero tenía mucho gozo. Estaba realmente emocionado de servir a la iglesia de Dios. No sé exactamente cuándo comencé a renunciar a mi gozo por las circunstancias de la vida, pero sé que sucedió. Dejé que el punto débil de la vida de la iglesia me abatiera. La mayoría de las veces me enfoqué en lo negativo. ¡Mi perspectiva completa y mi actitud apestaban!

Marcus recuerda específicamente su cambio de actitud. Estaba estudiando el libro de Filipenses y leyó estas palabras en Filipenses 4:4,8: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!... Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.

“Me golpeó como una tonelada de tabiques”, exclamó Marcus, “Estaba pensando en las cosas equivocadas. Me estaba enfocando en lo negativo en vez de en lo que Dios quería que pensara. Ese fue un cambio importante de actitud para mí. Fue sorprendente observar a la iglesia seguir mi ejemplo con una actitud similar de gozo”.

Escuchamos como las de Marcus una y otra vez: “Ese fue un cambio importante de actitud para mí”. Parece que muchas de las iglesias combativas tuvieron líderes que decidieron que serían combativos con el poder de Dios.

TRANSICIÓN 5: DEL TEMOR AL VALOR

“Mi nombre es Roger, y fui un cobarde”. Roger sonrió mientras nos recitaba esas palabras. Estaba recordando cómo se había congelado de terror como pastor de la iglesia. El escenario ocurrió cuatro años antes mientras Roger celebraba su cumpleaños cincuenta y cinco”.

“No, no celebré mi cumpleaños en lo absoluto”, confesó.

“Había escuchado de muchos de mis compañeros que otra iglesia nunca me consideraría después de cumplir cincuenta y cinco. Me sentí atrapado. Incluso peor, comencé a vivir con temor”.

Era el segundo año de Roger en la iglesia cuando cumplió cincuenta y cinco. La iglesia estaba en un ligero, pero casi imperceptible declive. Los miembros estaban mayormente felices. Y eso se convirtió en su estrategia de facto: mantener a los miembros mayormente felices y no agitar el barco.

La iglesia continuó en su lento declive bajo su liderazgo, o quizá más precisamente, falta de liderazgo. Sin embargo, se dio cuenta de que no existía el statu quo. La iglesia había prescindido de un miembro del personal que había trabajado mucho tiempo ahí porque el presupuesto ya no podía apoyarlo. Roger se retrajo a un miedo mucho más profundo.

Cuando hablamos con Roger, sin embargo, la iglesia iba en una trayectoria saludable. Había dado un giro. Roger estaba liderando a partir de una confianza dada por Dios en lugar del temor centrado en el hombre. ¿Cuál, preguntamos, fue el punto de inflexión?

Su respuesta fue una sencilla palabra de una sílaba: “Peg”.

Peg es la esposa de Roger. Al ver la evidente tristeza en la vida y ministerio de su esposo, lo confrontó.

“Peg no contuvo los golpes”, recordó Roger. “Me dijo que era mejor perder nuestro empleo que perder nuestra visión. Y me leyó la Biblia. Recuerdo las palabras de Josué 1:9 incluso ahora: ‘Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas’”.

Roger se detuvo, luego continuó. “Peg me dijo que yo estaba viviendo en temor y desobedeciendo a Dios porque no estaba confiando en él. Estaba más concentrado en el salario que en la obediencia. Mi seguridad era mi trabajo, pero no mi Dios”.

Sonrió nuevamente. “Amo a esa chica”, dijo. “Tenía tanta razón. Casi fue inmediato en mi caso. Comencé a liderar nuevamente desde una posición de fe y valor en vez de temor. Voy a cumplir sesenta en mi próximo cumpleaños, y estoy más emocionado que nunca de ver lo que Dios hará a continuación”.

TRANSICIÓN 6: DE LO IMPOSIBLE A LO POSIBLE

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13).

Mi título original para este libro ere “La iglesia del cambio radical imposible”. Realmente me gustaba expresar la idea de que a muchas iglesias les estaba yendo increíblemente bien a pesar de las probabilidades humanas que parecían apiladas contra ellas. Pero a mi editora no le gustó el título.

Dijo que era demasiado genera y que podría interpretarse de muchas formas diferentes.

Tenía razón. Acordamos “Iglesia combativa” dado que expresa las personalidades de esas iglesias cambiadas radicalmente.

Pero todavía me gusta la idea de cómo esas iglesias demostraron las posibilidades de Dios cuando la mayor parte de la gente las hubiera considerado imposibles. Me gusta cómo esos líderes hicieron profundas decisiones para cambiar su propia estrategia de liderazgo por una de confianza y emoción. Me gusta cómo esas iglesias no aceptaron el veredicto de la inevitabilidad relacionada a su declive y desaparición. Me gusta como estas iglesias pequeñas y medianas sobrevivieron y prosperaron, a menudo a la sombra de iglesias más grandes.

Se movieron de lo imposible a lo posible.

Mejor dicho, se movieron delo humanamente imposible a las posibilidades de Dios.

De modo que, ¿cómo lo hicieron? ¿Qué cambió en ellos? ¿Qué las hace diferentes de otras iglesias que no han visto un cambio radical?

¿Qué hicieron para preparase para ser una iglesia combativa?

Esas son excelentes preguntas.

Comenzaré a responderlas en el siguiente capítulo.


PREPARARSE PARA SER UNA IGLESIA COMBATIVA

ERA EL VERANO DE 1940.

Hitler dirigía la embestida nazi en Europa. Nación tras nación caía mientras la marcha occidental continuaba. Francia fue derrotada. Gran Bretaña definitivamente sería la siguiente.

Winston Churchill acababa de convertirse en Primer Ministro de Gran Bretaña. El sentimiento entre los líderes de Gran Bretaña de intentar negociar la paz con Hitler se ganaba el favor del Gabinete de Guerra, el Parlamento y, al menos inicialmente, del rey Jorge VI. La marea de la civilización estaba por cambiar.

Churchill en efecto pensó en negociar la paz con Hitler. Pero mientras reflexionaba a lo largo de noches de insomnio, vio la futilidad de negociar con un tirano malvado. Tal movimiento era equivalente a rendirse. Si Gran Bretaña tenía que perder la guerra, sería en sus propios términos, luchando hasta el final.

Él no se rendiría.

Churchill suplicó apasionadamente al Parlamento y, a través de su discurso, a todo el pueblo de Gran Bretaña. La nación siguió su liderazgo. Contra todos los aparentes pronósticos, Gran Bretaña decidió combatir a Alemania. Y aunque pasarían cinco años antes de que Hitler y sus fuerzas fueran vencidos, la marea cambió el día que un hombre convenció a otros de no rendirse. Nunca. Nunca. Nunca rendirse.

El curso de la historia cambió. La civilización tomó un nuevo rumbo.

Nunca se rinda.

Nunca. Nunca. Nunca.

LA TENAZ IGLESIA COMBATIVA

Las comparaciones, por supuesto, no son perfectas. Los desafíos de la Segunda Guerra Mundial y los aprietos de muchas iglesias son infinitamente diferentes. Lo entiendo.

Pero hay muchos líderes y miembros de iglesias hoy preguntándose si sus iglesias sobrevivirán. Están desanimados. Un número de ellos está derrotado. Para un número incontable, los mejores días parecen estar en el pasado.

Esas actitudes de pesimismo e incluso de derrota no son injustificadas. Al menos dos tercios de las iglesias están en declive, tal vez más. Estimamos que cerca de 200 de 150 iglesias se cierran cada semana. Los suspiros de desesperación están justificados.

Incluso entre aquellas iglesias que se mantienen, un número de sus líderes tienen una sensación de futilidad.

Aunque las iglesias más pequeñas superan ampliamente en número a las iglesias más grandes, más personas están asistiendo a las iglesias más grandes cada semana.1 La migración de las más pequeñas a las más grandes es clara y evidente.

Los líderes y miembros de las iglesias sienten sobre ellos la sombra de las iglesias más grandes. Ven a sus familias jóvenes irse a las iglesias que tienen ministerios y programas para los niños y adolescentes. Ven los edificios más nuevos, e incluso más chéveres, de las iglesias más grandes.

Lo ven. Lo sienten.

Lo saben.

¿Hay esperanza? ¿Tiene estas iglesias pequeñas alguna vía de progreso? ¿Pueden las iglesias pequeñas y medianas sobrevivir en el mundo aparentemente dominado por las iglesias más grandes y las megaiglesias?

La repuesta a la pregunta es un absoluto “sí”. Hago esa declaración no por sentimiento ni falsas esperanzas, sino por la clara evidencia de la obra de Dios. Aunque el número de iglesias combativas es todavía relativamente pequeño, están creciendo en número. Estoy convencido de que las iglesias combativas son una tendencia creciente de la realidad que pronto veremos.

De modo que, ¿cuáles son algunas de las características que ya podemos ver en estas iglesias combativas? Demos un vistazo a unas pocas.

CREEN QUE DIOS TODAVÍA TIENE UN PLAN PARA ELLAS

Aunque los líderes de la iglesia combativa no están ciegos a las dificultades que les rodean y a sus congregaciones, permanecen convencidos de que Dios aún está trabajando en sus iglesias. “Estamos en esta ubicación ahora por una razón”, nos dijo un pastor. “No estamos aquí por accidente. Estamos decididos a marcar la diferencia en nuestra comunidad. Estamos avanzando”.

Así que, ¿la iglesia tiene desafíos al buscar avanzar? El pastor respondió con una larga risa. “Por supuesto que los tenemos. Tenemos muchos de los mismos asuntos en nuestro cambio radical de los que teníamos cuando íbamos en descenso. Todavía batallamos con los recursos. Aún tenemos miembros resistentes al cambio. Todavía tenemos muchos críticos”.

Hizo una pausa por un momento y reflexionó: “Pero ¿sabes?, muchos de nosotros en la iglesia hemos elegido enfocarnos en lo que Dios quiere que hagamos. Tenemos que ser obedientes a la Gran Comisión y a Aquel que nos la dio. No podemos gastar nuestro tiempo enfocándonos en los críticos y los detractores. Tenemos que enfocarnos en el plan de Dios para nosotros”.

Sus palabras finales fueron un sentimiento común entre las iglesias combativas. “Creemos con todo nuestro corazón que Dios todavía tiene un plan para nuestra iglesia”.

Es esta obstinada determinación en el plan de Dios para la iglesia lo que los impulsa hacia delante. Ven su misión como una misión de Dios, y porque es verdaderamente suya, no se desalentarán.

SE VOLVIERON HACIA LA ORACIÓN PARA EL CAMBIO RADICAL

Uno de los temas comunes de las Iglesias combativas fue una mayor dependencia de la oración para sus iglesias. “Nos dimos cuenta de que nos sentíamos cómodos con nuestro propio poder”, dijo Margaret, miembro de una de las iglesias combativas que experimentó un cambio radical. “Comenzamos un tiempo de oración intensiva por nuestra iglesia. Comenzó con una vigilia de oración de veinticuatro horas, pero continuó mucho más allá de eso. De hecho, todavía estamos orando para que Dios use nuestra iglesia en la comunidad y más allá. Es sorprendente lo que pasa cuando dependes de él a través de la oración”.

Por supuesto, sería bueno que pudiéramos compartir con usted exactamente cómo estas iglesias están avanzando en oración. No hay, sin embargo, un patrón perceptible. La forma en que las Iglesias se han enfocado en la oración para revitalizarse son tan diversas como las iglesias en sí.

Aunque la metodología sea diferente, existe el tema de la oración en muchas de las iglesias combativas. Un número de congregaciones se enfocaron en el papel que jugó la oración en la iglesia primitiva. De hecho, este pasaje de Hechos 2:42 se cita frecuentemente en las iglesias combativas: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”.

La oración no es una ocurrencia tardía en las iglesias combativas. Es penetrante y poderosa.

CELEBRAN LA PRESENCIA DE OTRAS IGLESIAS

“Yo acostumbraba a enojarme mucho cada vez que una iglesia nueva o el nuevo campus de una iglesia se ubicaba cerca de nosotros”, admitió Harold. Harold es el pastor de una iglesia cambiada radicalmente. “Me quejaba con cualquiera que quisiera escuchar. ¡No necesitamos otra iglesia en esta área!” También le preguntamos a Harold qué cambió su actitud en ese respecto. Sonrió. “Mi hijo. James es pastor en Arizona. Nos mantenemos mucho en contacto. Por años me escuchó despotricar acerca de las otras iglesias. Una Navidad, él y su familia pasaron una semana con nosotros. Me mostró la demografía de la zona cercana a nuestra iglesia. Y me mostró cuánta de la comunidad estaba en la iglesia”. ¿Qué mostró el reporte?

Harold suspiró: “Más del 80 por ciento de nuestra comunidad no va a una iglesia. Probablemente esa misma cantidad no son creyentes. James no tuvo que decir más. Me sentí avergonzado. No tenemos suficientes iglesias. No tenemos suficientes iglesias alcanzando a la gente. Dejé que la ira y los celos me gobernaran. Y esto afectó mi liderazgo en la iglesia”.

¿Qué sucedió después?

“Me gustaría poder decir que tuve un cambio dramático”, comenzó Harold. “Pero con el tiempo, Dios comenzó a obrar en mi en este asunto. Mi duro corazón comenzó a derretirse. Ahora veo a otras iglesias como nuestros aliados en la misión del reino. No son nuestra competencia. Realmente creo que mi cambio de corazón era la clave para que a la larga nuestra iglesia cambiara”.

La historia de Harold es común en las iglesias combativas. Hablaremos más ampliamente de este asunto hacia el final de este capítulo.

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132 str. 38 ilustracji
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9781646910953
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