Czytaj książkę: «El esposo ejemplar»

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EL

ESPOSO

EJEMPLAR

Una Perspectiva Bíblica


Dr. Stuart Scott

Publicado por:

Publicaciones Faro de GraciaP.O. Box 1043 Graham, NC 27253 www.farodegracia.org

ISBN 978-1-629461-59-5

El Esposo Excelente

Una Perspectiva Bíblica

Por Stuart Scott

Derechos de Autor 2000 © Focus Publishing, Inc.

Derechos Reservados

Agradecemos el permiso y la ayuda brindada por Stuart Scott y Focus Publishing, Inc. (502 Third Street NW; Bemidji, Minnesota 56601) para traducir e imprimir este libro, The Exemplary Husband, al español. Traducción al español por Josue Raimundo

© 2007 Todos los Derechos Reservados, Publicaciones Faro de Gracia

Ninguna parte de este libro puede ser reproducida, por ningún medio, sin el consentimiento escrito de la casa publicadora, excepto por citas breves usadas para revisión en una revista o periódico.

Diseño de la Portada por Tsur y Asociados / Julio Armando González

© Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina. © renovada 1988, Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso.

Este libro es dedicado a una de las bendiciones más grandes de Dios para mí en esta vida: mi esposa y compañera fiel, Zondra.

Contenido

Reconocimientos

Prefacio

Introducción

Capítulo Uno EL ENTENDIMIENTO DE UN ESPOSO DE SU CONDICIÓN PRESENTE

Capítulo Dos EL ENTENDIMIENTO DE UN ESPOSO DE DIOS

Capítulo Tres EL ENTENDIMIENTO DEL ESPOSO DEL HOMBRE Y EL PECADO

Capítulo Cuatro EL ENTENDIMIENTO DE UN ESPOSO DE LAS RELACIONES

Capítulo Cinco EL ENTENDIMIENTO DE UN ESPOSO DEL MATRIMONIO

Capitulo Seis ENTENDIMIENTO DE UN ESPOSO DE SU PAPEL

Capitulo Siete LA RESPONSABILIDAD DEL ESPOSO ADORANDO SOLAMENTE A CRISTO

Capítulo Ocho LA RESPONSABILIDAD DEL ESPOSO AMOR

Capitulo Nueve LA RESPONSABILIDAD DE UN ESPOSO LIDERAZGO Primera Parte

Capitulo Diez LIDERAZGO Segunda Parte

Capítulo Once LA RESPONSABILIDAD DE UN ESPOSO INTIMIDAD FÍSICA

Capitulo Doce LA RESPONSABILIDAD DE UN ESPOSO MAYORDOMÍA

Capítulo Trece LA RESOLUCIÓN DE UN ESPOSO HUMILDAD Y SERVICIO

Capitulo Catorce LA RESOLUCIÓN DE UN ESPOSO SENSIBILIDAD

Capítulo Quince LA RESOLUCIÓN DE UN ESPOSO AYUDANDO A SU ESPOSA A LIDIAR CON SU PECADO

Capítulo Dieciséis LA RESOLUCIÓN DE UN ESPOSO BUENA COMUNICACIÓN

Capitulo Diecisiete LA RESOLUCIÓN DE UN ESPOSO RESOLUCIÓN DEL CONFLICTO

Capitulo Dieciocho EL ARREPENTIMIENTO DE UN ESPOSO IRA

Capitulo Diecinueve EL ARREPENTIMIENTO DE UN ESPOSO LA ANSIEDAD Y EL MIEDO

Capitulo Veinte EL ARREPENTIMIENTO DE UN ESPOSO LA LUJURIA

Capitulo Veintiuno CUANDO TODO SE HA DICHO Y HECHO

Notas Finales

APÉNDICE UNO Tomando los Pensamientos Cautivos

APÉNDICE DOS El Proceso de Cambio de Dios Explicado

APÉNDICE TRES Un Ejemplo de Relaciones que Dios trata en la Biblia

APÉNDICE CUATRO Recordatorio Diario de Como Tratarnos Uno al Otro

APÉNDICE CINCO DIVORCIO Y NUEVO MATRIMONIO

APÉNDICE SEIS HOJA DE TRABAJO DE LIDERAZGO QUINCENAL/MENSUAL

APÉNDICE SIETE HORARIO PERSONAL PARA_______________________________________

APÉNDICE OCHO CÓMO SALIR DE LAS DEUDAS

APÉNDICE NUEVE DEFINIENDO “CUBRIR POR AMOR”, “ENCUBRIR POR AMOR” Y “PASAR POR ALTO UNA TRASGRESIÓN”

Reconocimientos

Cuando se me acercaron para escribir este libro para los esposos, yo pensé, “Que proyecto ha de ser.” Me gustaría nada más que contribuir a la obra que trataría muchos de los asuntos principales con que Dios me ha confrontado y con los cuales, yo aconsejo a los hombres regularmente.” Y después, ¡la realidad me golpeó! “¿Qué estoy pensando?” me pregunté. “¿Cómo yo puedo pastorear efectivamente, enseñar eficientemente en la universidad y seminario, ser un esposo y padre correcto, y todavía encontrar tiempo para escribir?” Pero, la necesidad me pareció tan grande, que decidí que debería aunque sea empezar a trabajar en esto como yo pudiera tres años atrás.

Digo esto porque desde el principio yo he estado conciente de que este proyecto tendría que ser un esfuerzo de grupo. También he sido impactado con el hecho de que de mí mismo no tendré nada que decir. Yo completamente acepto la amonestación del Apóstol Pablo cuando dijo, “¿Qué tienes que no hayas recibido?” (1 Corintios 4:7). No puede haber jactancia alguna. Lo que yo sé que es verdadero, Dios me lo ha enseñado, directamente de Su Palabra o indirectamente por medio de mis maestros tales como mis padres, mis pastores anteriores, mis profesores, el ministerio del pastor Dr. John MacArthur.

También estoy en deuda con aquellos quienes el Señor compasivamente proveyó para ayudar a que este libro sea una realidad. Este libro fue en verdad el esfuerzo de grupo que yo anticipé sería. Dios me ha bendecido con una esposa maravillosa quien me ha ayudado diligentemente en este proyecto haciendo las revisiones iniciales, ayudándome en la investigación, organizando los ayudantes de la oficina, y siendo el contacto para todos mientras yo estaba enseñando en la escuela o pastoreando. ¡No lo pudiera haber hecho sin ti, Querida! También estoy agradecido a mis hijos quienes me apoyaron en este proyecto y han sido muy paciente conmigo durante el proceso.

Yo quiero agradecer a los hombres fieles quienes me han ayudado en esta obra. El Pastor John Crotts leyó el manuscrito capítulo por capítulo como un estudiante diligente de la Palabra, ofreciendo sugerencias provechosas. Mi buen amigo y alentador, Bryan Murphy, quien me ayuda como pasante en la iglesia, me ayudó a alivianar mi obra administrativa, trabajó muchas horas ayudando con el diseño y correcciones del libro, y trabajó para proveer un borrador de la guía de estudio junto con Andy Zinder. John Douglass y Gary Knussman fueron una ayuda tremenda como nuestros correctores de palabras técnicas. El pastor Lance Quinn y David Deuel me ayudaron ha clarificar el Capítulo 15. Nate Prince, nuestro experto en computadoras favorito, nos sirvió desinteresadamente cuando teníamos problemas de computadora. Jim Richard Sr., el director de la Fundación de Servicios Gerenciales, Santa Clarita, California, compasivamente proveyó los materiales necesarios para el área financiera. Bill Vaughan, un interno fiel, nos ayudó con algunos diagramas claves.

Yo quiero agradecer a todas las mujeres que también trabajaron en este proyecto. Martha Peace, autora de La Esposa Excelente y una amiga querida a nuestra familia, ofreció consejo valioso y me animó varias veces a perseverar hasta el final. Su hija, Anna Maupin, quien es una editora por excelencia, laboriosamente me guardó de no desviarme del tema, de ambigüedad, y errores gramaticales, mientras iluminaba sus correcciones con alentamiento y humor. Nuestra buena amiga, Bette Lou O’Brien, quien tiene el don de ayuda, ha servido a nuestra familia infatigablemente y gozosamente a lo largo de todo el proceso del libro. Chris Green fue el mecanógrafo que aguantó por más tiempo y que en verdad disfrutó la obra tediosa de sintetizar las correcciones de cinco personas diferentes. Erin Sokoff y Shonna Silva sacrificaron parte de su tiempo fuera de sus ocupados horarios como estudiantes para ayudarnos semanalmente. MaryAnn Vaughan fue nuestra servidora al tomar el liderazgo del grupo de oración de Zondra por un tiempo para que Zondra me pudiera ayudar, creando unos cuadros, haciendo mecanografía, ¡y dándonos una comida deliciosa! Nuestra amiga querida Marcia Griffiths sacrificó lo mejor de sus vacaciones. Jaime Schmidt, Lioni Kuypers, Teresa Smith, Trudy Feyereisen, Gabriela Contreras, y Joan Douglass también desinteresadamente dieron muchos días haciendo correcciones necesarias.

Quiero dar gracias especiales a Jan Haley, Barb Smith, y todos en Focus Publishing, quienes han sido extremadamente pacientes y alentadores durante este proyecto de tres años. También, sería negligente si no expresara mi gratitud especial a todos los que oraban por nosotros durante todo el camino. Había tiempos cuando no parecía que este libro sería realidad. ¡Agradezco al Señor y al súper equipo que me dio para concluir este libro para El!

Stuart Scott

Prefacio

He deseado por mucho tiempo que hubiera un manual conveniente para hombres que trazara claramente y explicara lo que la Escritura requiere de esposos y padres. Por casi cuarenta décadas de ministerio, he aconsejado a varias parejas con problemas maritales y familiares muy serios. Y siempre me ha parecido que en la gran mayoría de los casos, el éxito o fracaso del esposo como líder espiritual es el factor clave al determinar el resultado de esos conflictos. Si el esposo fuera el tipo de líder que debe ser, la mayoría de los problemas en la familia pudieran ser por último resueltos. Pero si el esposo está en falta en sus responsabilidades bíblicas y espirituales, los problemas sin excepción se empeoran—y a veces destruyen a la familia.

El papel del esposo no es simple, y requiere experiencia que, francamente, no viene naturalmente a la mayoría de los hombres. Los varios deberes del esposo involucran factores sacerdotales, obras organizacionales y administrativas, y varias responsabilidades relacionadas a todo tipo de liderazgo espiritual y práctico. Ser un esposo piadoso requiere la destreza de un director dotado, el corazón de un consejero amante, y la habilidad de guiar al mismo tiempo que ganas el respeto del seguidor— primariamente siendo un ejemplo consistente. El esposo piadoso es un compañero amante del alma, un mentor, un amigo, un protector, un alentador, y un oyente devoto. Esto no es en ninguna manera un llamado de medio tiempo.

Los requisitos de carácter básicos son un corazón para Dios, valor, convicción, paciencia, devoción, amor, humildad, y un compromiso determinado e inquebrantable hacia su esposa y familia. El papel del esposo piadoso requiere prioridades en buen orden, la buena voluntad del sacrificio, y, sobre todo, fidelidad consistente y piadosa.

Entonces nuestra responsabilidad como esposos y padres es una carga pesada y muchas veces amedrentadora. Es especialmente difícil para los hombres de hoy mantener todas estas prioridades, porque vivimos en una época donde la misma fábrica de nuestra sociedad está siendo rasgada por fuerzas en contra de la familia. La vida parece ser más complicada y más rápida de lo que hasta ahora ha sido. Y por cada parte, hay más distracciones y tentaciones que nos halan. Claro que muchos esposos están clamando por ayuda.

Finalmente, aquí está un vistazo al estándar de piedad establecido para esposos cristianos completamente bíblico, intensamente práctico, y verdaderamente espiritual. El Dr. Stuart Scott escribe con la pasión y perspicacia de un hombre piadoso quien también es un esposo y padre comprometido. El trata, reflexivamente, con pasajes relevantes de la escritura. Los interpreta expertamente. Ylos aplica misericordiosamente. Yo recomiendo altamente este libro a todos los que quieren llegar mas allá de las versionas triviales que se encuentran en la mayoría de los manuales modernos acerca del hombre y ver lo que Dios en verdad requiere y que es lo que El bendice.

John MacArthur

Introducción

La carga por un libro como El Esposo Ejemplar empezó hace más de veinte años cuando deseaba que hubiera un libro que yo pudiera leer antes y durante mi matrimonio que me guiara en las bases de ser un hombre piadoso y un esposo piadoso. Estuve buscando un libro práctico que tratara profundamente con mi relación con Dios y como eso se relacionara conmigo como esposo. Estaba interesado en temas tales como conociendo a Dios verdaderamente, mis responsabilidades, actitudes correctas, amando a mi esposa, comunicación, resoluciones de conflictos, relaciones íntimas, y varios conflictos con el pecado que me detenían de ser lo que Dios quería que yo fuera. Durante los años como pastor, he anhelado un libro que yo pudiera usar personalmente para repasar los principios de Dios y darlo a otros hombres quienes están buscando ayuda tanto en su andar personal con Dios como en su matrimonio. Si tú estás buscando tal libro, es mi oración que lo tengas en tu mano.

Como uno de los hombres de la población cristiana, he tenido que confrontar el hecho de que tenemos un problema. Juzgando por mi propia vida y las vidas de muchos hombres cristianos con quienes he servido y aconsejado, necesitamos dirección sana para guardarnos en la dirección correcta al honrar a Dios como esposos. El problema llega cuando empezamos a buscar material que es práctico, aun así basado en el hecho de que la Palabra de Dios es suficiente para toda la vida y piedad (2 Pedro 1:2-4). Necesitamos la sabiduría de Dios y hay muy poco que se pueda encontrar en los libros populares de hoy para el esposo. Lo que no necesitamos son disparates humanísticos y sicológicos. Aunque hay algunas obras provechosas y sanas sobre el tema del papel del esposo escritas recientemente, ha sido mi deseo tener una obra que proveyera una gran cantidad de ayuda sobre la relación del esposo con Dios, a la vez que trata con el papel del esposo al mismo tiempo. ¿Cómo podemos separar nuestra relación con nuestra esposa de nuestro andar con Dios?

Dios nos ha dado un modelo a seguir, para ser lo que El quiere que nosotros seamos, y ese modelo es la persona de Jesucristo. Debemos primeramente querer glorificar a Dios con nuestras vida y entonces debemos darnos cuenta que es la semejanza con Cristo lo que nos ayudará a hacer eso mismo. Cristo es nuestro ejemplo en cada manera y debemos fijar nuestra vista en El completamente. Esto es lo que nos capacitará a ser como El en nuestro papel como esposos y, de hecho, en todos nuestros papeles. El propósito total de este libro es ayudar a los esposos hacia la determinada y duradera semejanza con Cristo para la gloria de Dios. Ciertamente, un esposo no reconocerá esta meta por la simple lectura de este libro, pero lo hará al ejercitar los principios bíblicos que contiene.

Estoy encantado de ser parte de un esfuerzo de proveer una obra doble, tanto para esposos como esposas, a fin de que puedan estudiarlos juntos. Fue aún mejor que la “otra obra” fuera La Esposa Excelente por Martha Peace. La Esposa Excelente y El Esposo Ejemplar ambos tratan con asuntos del corazón y la senda a cambiar, lo cual yo creo puede servir bien a parejas en su caminar con Dios y en su crecimiento juntos.

Es mi oración que este libro sea exactamente lo que tú necesitas para ayudarte a ser el esposo que Dios quiere que seas. En ninguna manera digo que lo he alcanzado. Todavía estoy trabajando (con la ayuda de Dios) para traer mi vida más en conformidad al patrón maestro, Jesucristo Mismo. ¿Te me unirás en la demolición y la reconstrucción necesarias para ser el esposo que ejemplifica y glorifica a Cristo? Te prometo que cada esfuerzo que tú hagas para ese fin vale la pena.

PRIMERA PARTE


Los Reconocimientos de un Esposo


Verdades Fundamentales para el Esposo Ejemplar

Capítulo UnoEL ENTENDIMIENTO DE UN ESPOSO DE SU CONDICIÓN PRESENTE

Un Testimonio Personal

Yo recuerdo una vez en las primeras etapas de nuestro matrimonio un momento crucial para mi esposa Zondra y yo. Todo empezó con una declaración pequeña que ella me hizo una tarde después de una semana especialmente difícil como madre de dos niños pequeños.

“Tú estás siendo muy egoísta,” ella me dijo. Yo nunca había oído a Zondra hablarme tan directamente antes. Al principio me quedé mudo. “Ella no debería decirme esto,” pensé. Intenté desesperadamente de comprender qué yo había hecho que era tan terrible. “¿De donde vino eso?” pregunté después que se me fue el asombro momentáneo. “¿Cómo tú puedes decir eso?”

Yo era un pastor joven en ese entonces. Había pasado tanto por una universidad Bíblica como por un seminario. De hecho, yo estaba estudiando el papel del esposo en el matrimonio cuando esto ocurrió. “A lo mejor ella está pasando por un mal día,” yo racionalicé. Antes que pudiera pensar en otra cosa por decir, ella continuó, pero ahora con lágrimas.

“Tu solo pareces preocuparte exclusivamente por tus propios deseos, circunstancias, e intereses. Ahora que tenemos niños, ya no puedo enfocar completamente en ti. La verdad es, tú actúas como si no te importaran mis circunstancias. ¿Te das cuenta que ya no hablamos acerca de lo que me importa a mí? La mayoría de las veces, tú no estás dispuesto a sacrificarte aún en la manera más pequeña por otros, a menos que no te cueste nada o sirva tus intereses. Y encima de eso, ¿te das cuenta que recientemente si yo tengo que pedir tu ayuda en lo que sea, tu reacción muestra tu impaciencia? En verdad creo que la preocupación e interés debe estar en ambas partes.”

Así que de esto se trataba. “Tú estás enfadada porque yo estaba cansado y no quería lavar los biberones del bebé, ¿verdad? Tú sabes lo difícil que las cosas han sido para mí esta semana en la iglesia. Además, aunque no quería, lavé los biberones, ¿no?” Pensando más acerca de lo que dijo Zondra, me puse defensivo. Pensé, “Seguro tú tienes la persona incorrecta. ¿Me estás hablando a mí? ¿Tu proveedor y protector? ¿Cómo me puedes juzgar tan mal cuando soy un buen esposo para ti?”

Cegado por mi propio orgullo, empecé a informar a Zondra de las maneras en que yo la amaba de manera sacrificial, la manera en que Cristo ama a la Iglesia. Pero mientras yo buscaba ejemplos, estaba completamente perplejo. Mencioné algunas cosas que yo había hecho por ella. Pero la verdad era que hacía lo suficiente para pasar, y varias veces había una recompensa para mí. Mientras más yo evaluaba mi “amor” por ella, más me daba cuenta de que la conveniencia o hacer un teatro para otros casi siempre estaba involucrado. Aunque no lo quería admitir, ella estaba en lo cierto. Yo estaba consumido conmigo mismo y mis intereses.

Yo recuerdo el momento de ese entendimiento como si hubiera sido ayer. Yo era como el Rey David cuando fue reprendido por Natán el profeta (2 Samuel 12:1-13). Mi boca había sido silenciada por las palabras de Zondra. Nunca había amado a mi esposa de la manera en que pensaba. Vine a darme cuenta que aunque yo creía que dos “serán una sola carne,” yo, claro, fui el uno.

A eso siguió una semana de inolvidable dolor y remordimiento. Era como si mi piadoso mundo hubiera estallado sobre mí. Las realidades acerca de mi falta de amor bíblico eran tan estremecedoras que continuaba reconociéndolas en todas las áreas de mi vida diaria. Comencé a ver lo que otros desde hace mucho observaban en mi vida. Gracias a mi querida esposa, quien me amó lo suficiente para decirme la verdad, Dios comenzó una obra muy necesitada en mi corazón.

Desde entonces, he estado más consciente de mi orgullo y egoísmo. El arrepentimiento comenzó a través de ese incidente y es un proceso continuo. Me gustaría poder decirte que he llegado y me he convertido en el caballero de la armadura brillante de Zondra. Por el contrario, podría ser igualado a una simple rana lentamente siendo transformada en la forma de su príncipe, todavía sin deshacerse de todas sus arrugas.

La intención de esta explicación es ilustrar mi necesidad de entendimiento concerniente a mi amor por Zondra. Como un constructor preparándose para construir su hogar, he tenido que hacer mi examen personal antes de establecer donde necesitaba iniciar la construcción. Me faltaba verdadera preocupación por sus intereses. Mi egoísmo era una falta de carácter cristiano maduro.

He titulado este libro, El Esposo Ejemplar, por el énfasis en el caminar y carácter de un hombre. La palabra ejemplar suma las responsabilidades en el matrimonio de vivir como Dios instruye. Solo una frase puede describirlo mejor. La frase es semejanza con Cristo.

Más como una meta que una plena realidad, los esposos cristianos deben responder al llamado de Dios para mostrar el camino al ir en pos de la semejanza con Cristo. Al hacer esto, un esposo participará en la construcción del tipo de matrimonio de Dios, y más específicamente, el tipo de esposo de Dios.

La Voluntad de Dios para los Esposos Cristianos

La voluntad de Dios para cada esposo cristiano es que pastoree y ame a su esposa de la forma en que Cristo pastorea y ama a la Iglesia (Efesios 5:23-33). De hecho, los hombres cristianos están llamados a seguir a Cristo en todos sus caminos.

El que dice que permanece en él, debe andar como El anduvo.

1 Juan 2:6

Cristo es nuestro ejemplo perfecto en todas las cosas. Nos han sido dados muchos otros ejemplos en las Escrituras también. Algunos ejemplos son buenos y algunos malos. Se nos han dado buenos ejemplos para que pudiéramos ver claramente el patrón de Dios. Los malos ejemplos nos muestran los patrones equivocados. A través de estos ejemplos malos, Dios está buscando revelar lo que es a menudo difícil para nosotros de reconocer en medio de nuestras propias circunstancias. Dios usa ambos, buenos y malos ejemplos, para movernos hacia Su misma semejanza.

Dios no solo quiere que veamos los ejemplos correctos, sino que El también quiere que cada uno de nosotros seamos el tipo correcto de ejemplo para otros. Necesitamos recordar que ya somos algún tipo de ejemplo para otros. La pregunta es, ¿de qué tipo? Los siguientes son cuadros de la Escritura acerca de Cristo (nuestro ejemplo perfecto), y nuestra necesidad de ser ejemplares. Mientras los leas verás que Dios nos ha hablado claramente y poderosamente acerca de ejemplificar a Cristo.


El Mejor Patrón: Jesucristo
Servicio “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.”—Juan 13:15 Sufrimiento Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas. . .cuando padecía. . . encomendaba la causa al que juzga justamente. —1 Pedro 2:21-23 Mentalidad Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual. . .se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo. —Filipenses 2:5-7 Autonegación “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”— Lucas 9:23 Obediencia a la Palabra El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. —1 Juan 2:6 Odiado por el Mundo Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. —Juan 15:18-20


Otros Buenos Ejemplos
Cuidado Espiritual Que Honre a DiosNo escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. Por tanto, os ruego que me imitéis. —1 Corintios 4:14, 16 Evangelismo Que Honre a DiosComo también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. — 1 Corintios 10:33 - 11:1 Fe en Tiempos Difíciles Que Honre a DiosY vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación,…. habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. —1 Tesalonicenses 1:6-7 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. —Hebreos 6:11-12 Recepción de Su Palabra Que Honre a DiosPor lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis. . .según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes. Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús. —1 Tesalonicenses 2:13-14 Búsquedas Que Honren a DiosHermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. — Filipenses 3:17 Patrones de Vida Que Honren a DiosLo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros. —Filipenses 4:9 Motivos y Andar Que Honren a DiosPorque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis. —2 Tesalonicenses 3:7-9 Líderes Que Honren a DiosAcordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. — Hebreos 13:7 Sufrimiento Que Honre a DiosHermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. —Santiago 5:10


Mandatos a Ser un Ejemplo
Todos los CreyentesSed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. — Efesios 5:1-2 JóvenesNinguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. —1 Timoteo 4:12 AncianosRuego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. —1 Pedro 5:1-3


Malos Ejemplos
Israel—Ejemplo de Lujurias PecaminosasMas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. —1 Corintios 10:6, 11 Israel—Ejemplo de DesobedienciaProcuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. —Hebreos 4:11 Sodoma y Gomorra—Ejemplo de InmoralidadComo Sodoma y Gomorra. . .las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. —Judas 1:7 Hacedores de Maldad—Ejemplos de ImpiedadAmado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios. —3 Juan 1:11

Siguiendo el Patrón Perfecto

Te sorprenderías al aprender cuanto la Escritura tiene que decir acerca de ejemplos. También podrías sentir que un ejemplo bíblico es un calzado que nunca podrías llenar. En las Escrituras, el término griego por ejemplo (typos), patrón o modelo (hypodeigma), e imitador (mimetes) son palabras claves. Typos, en particular, puede arrojar mucha luz a nuestro esfuerzo de ser ejemplares. Esta palabra carga con ella la asunción de una guía de acompañamiento. Era usada para referirse al trazar y practicar las letras de uno. Un ejemplo claro de esta definición es visto en las escuelas primarias a través del país. Nuestros niños aprenden a escribir alfabeto al ver primero las letras (lo cual sirve de guía), luego al trazar las letras, y finalmente al intentar formar las letras a pulso.

El énfasis de esta palabra no está necesariamente en la perfección de la copia resultante, sino en la atención cuidadosa dada al ejemplo perfecto y al propósito determinado de seguirlo. Asimismo, nosotros como esposos debemos estar enfocados en nuestro ejemplo perfecto, el Señor Jesucristo. Debemos cuidadosa y decididamente esforzarnos a copiarle, no importa cuan inadecuado nuestro intento sea al comienzo. A medida que continuemos en este esfuerzo seremos ejemplares. Habrá más y más de una semejanza con Cristo que otros puedan seguir. Como el Apóstol Pablo dijo,

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo

1 Corintios 11:1

Entonces, ¿Qué significa realmente ser ejemplar? De nuestro estudio hasta ahora, podemos recopilar una definición de trabajo. Ser “ejemplar” es:

Servir como una copia en mejoría de nuestro patrón perfecto, Jesucristo, al deliberadamente enfocarnos en y practicar Su Semejanza.

El Fruto (Rasgos) del Esposo Ejemplar

Es Dios quien produce frutos verdaderos en el corazón (Mateo 7:17-18; Gálatas 5:22, 23). Solo el corazón que realmente conoce a Dios y anda con Dios puede comenzar a parecerse al corazón de Dios. Un esposo dará buenos frutos en carácter y obra solamente cuando los pensamientos e intenciones de su corazón busquen a Dios, amen a Dios, y deseen glorificar a Dios. Tal hombre dejará detrás un legado que continuará siendo un ejemplo aún mucho después de haber partido.

¿Quién Puede Ser el Esposo Ejemplar?

No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Filipenses 3:12-14

Cualquier condición en la que creas que esté tu corazón y vida de fruto, no necesitas ni debes permanecer en esta condición. Para ser un esposo ejemplar tú debes primero estar en una correcta relación con Dios; luego, debes reconocer que el crecimiento y el propósito son necesarios para comenzar a perseguir tu ejemplo perfecto. Luego debes darte cuenta que el pecado es lo único que se puede interponer en tu camino. Tú debes tener gran esperanza en esta verdad porque el pecado puede ser confesado y apartado con la ayuda de Dios. Ningún esposo cristiano esta destinado a ser un esclavo de su carne, desamparadamente limitado por su pasado o “tipo de personalidad,” o desamparadamente afectado por ejemplos pobres vividos delante de el. Una vez que este acepta responsabilidad por su propio pecado, puede cambiar a través de las provisiones de Dios (Romanos 12:2). (Ver la sección del capítulo 3 de la Provisión de Dios en la Santificación.”) Entonces, ¿quién puede ser el esposo ejemplar? Cualquier hombre cristiano puede.

¿Estás Listo?

Convertirse en el esposo ejemplar será un proceso de crecimiento. Al final queremos ser como Cristo. Cada esposo debe hacer su propio examen honesto de la condición de su corazón antes de poder comenzar a construir una vida ejemplar. Luego, él debe reconocer el estándar perfecto de Dios y determinar su compromiso a obtenerlo. Tú debes contar el costo de seguir a Cristo. Es muy seguro que te costará tu propia voluntad y el obtener las cosas a tu manera, porque no podremos tener ambos la manera de Dios y la nuestra. Este hecho debe ser reconocido al principio del compromiso de construir una vida y matrimonio ejemplares.

Existe solo una cosa que verdaderamente motivará a los hombres a seguir el ejemplo de Cristo. Esa cosa es conocer a Cristo Mismo. En otras palabras, es una relación correcta con Dios la que produce el deseo de la Semejanza con Cristo. Debes ser verdaderamente uno de sus discípulos, o no podrás ser un esposo ejemplar. Claro, una relación correcta con Dios está basada en un conocimiento exacto de El como El es revelado en la Biblia.

Capítulo DosEL ENTENDIMIENTO DE UN ESPOSO DE DIOS

En los capítulos 2-6 expondré la base para convertirse en un esposo ejemplar. Si un esposo no tiene un entendimiento bíblico de Dios, el hombre, las relaciones, matrimonio, y su papel, no se beneficiará mucho al trabajar en su matrimonio.

Por este hecho, encontrarás que tratamos a propósito estos temas bases más a fondo que lo que lo hace La Esposa Excelente. Es responsabilidad del esposo dirigir a su esposa (y familia) espiritualmente. Para poder hacer esto, él debe poseer un conocimiento del Dios asombroso de la Biblia que le capacitará para llamar a su familia continuamente a la fe.

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Mateo 7:24-27

El Fundamento Principal

Dijimos en el capítulo uno que Cristo es nuestro ejemplo. Naturalmente necesitamos por lo menos un entendimiento básico de quien es El antes de poder ser más como El. Sabemos por la Biblia que Cristo es completamente Dios (Juan 1:1-13, 14; Colosenses 1:15-18). La Biblia también nos enseña que Dios es Trino. Esto significa que Dios es tres Personas en un Dios: Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Cristo es la segunda Persona de nuestro Trino Dios, Dios, el Hijo (Mateo 28:19). Cada persona de esta Trinidad posee todos los atributos divinos. Son idénticos el uno al otro en carácter. De esta forma, Dios es un solo Dios (Deuteronomio 6:4). Conocer a Cristo significa conocer el carácter básico de este único y verdadero (y trino) Dios de la Biblia.

Existen verdades fundamentales que un esposo ejemplar debe saber. De todas estas, una percepción exacta de Dios es el entendimiento más importante que un esposo puede obtener. Tener una visión correcta de Dios es básico para una relación correcta con El. Ciertamente un esposo debe primero estar en una correcta relación con Dios antes de poder amar a su esposa como debiera. El sostener una visión defectuosa de Dios le hará imposible conocer a Cristo y construir una vida que se asemeje a la Suya.

Opiniones Populares Acerca de Dios

Antes de explorar lo que la Biblia enseña acerca de Dios, veamos brevemente algunos de las ideas más populares, sin embargo no bíblicas, acerca de El. Estas quedan cortas de Aquel que se ha revelado a Sí Mismo en la Escritura.

1. Un Genio Domesticado

Algunas personas creen que Dios está obligado a librarlos basados en su conducta, de la misma forma que un genio está obligado a conceder deseos al que frota la lámpara. El hombre, en su propio orgullo, piensa que si él es “bueno” o usa el nombre de Dios, se le concederá lo que él desee en la vida—aun hasta tener asegurado el Cielo. En este caso, Dios es meramente un medio para nuestros propios fines. Ver a Dios de esta manera es vivir como si nosotros fuéramos la fuente, los medios, y el fin de todas las cosas, y como si Dios nos debiera a nosotros lo que queremos. Verdaderamente, cuando esta persona se mira en el espejo está viendo su propio dios. El mismo es su propio dios.

2. Un Ogro Distante

Otros ven a Dios como un Ogro Distante celestial. Recuerdo haber escuchado a algunos misioneros decir cosas como, “No le digas a Dios que no quieres ir a África, porque ¿Adivina donde terminarás? ¡En África!” Tal persona está comunicando a otros (tal vez sin intención) que Dios es alguien que disfruta de infligir dificultad a Sus hijos. Para estos que ven a Dios bajo esta luz, El es un proveedor renuente y distante quien está listo a castigar a aquellos que se salgan de la línea. Cuando se le clama, El está molesto, lento para responder, o quizás aun airado. Pero Cristo describió al Padre de esta manera:

¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Mateo 7:9-11

Dios ni es rápido ni se alegra en castigar. De hecho, las parábolas encontradas en Lucas 15 presentan a Dios como uno que cuida y va tras los perdidos, se regocija en el arrepentido, y tiene compasión del hijo extraviado. Dios no es un Ogro.

Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira,

y grande en misericordia.

Salmo 145:8

3. Un Psicoterapeuta Espiritual

Todavía otros ven a Dios como un Psicoterapeuta Espiritual. Aquellos que le ven de esta forma viven como si El existiera simplemente para ayudarlos a sentirse mejor, a funcionar mejor, y a obtener más de la vida. Este dios es también visto como uno que no instruye (uno que solo escucha y da a la persona una estima positiva e incondicional). Este dios nunca disciplinaría porque esto heriría la “estima” de uno. El es solo un “alentador.” Esta es una visión muy baja de Dios y una muy alta visión del hombre.

4. Un Abuelito Amable o un Papá Noel Cósmico

Dios es también visto algunas veces como un Abuelito Amable o un Papá Noel Cósmico. En este caso, Dios es visto como uno que no puede hacernos responsables por nuestras acciones. Por el contrario, este dios tiende a pasar por alto o a ignorar nuestro pecado. Como algunos abuelitos, no puede oír muy bien o parecer corto de vista cuando se trata de nuestras malas acciones. Si es más como Papá Noel, él va a cumplir por nosotros y nos dará lo que queremos o lo que creemos necesitar. El acepta nuestras excusas por mala conducta y es fácilmente convencido para concedernos nuestros deseos.

El Dios de la Biblia no está aquí para malcriarnos, ni está pasando por alto o ignorando nuestros caminos. El está obrando Su plan para Su gloria y algún día demandará cuenta de cada uno de nosotros.

Estas son algunas de las opiniones populares acerca de Dios. Existen muchas otras ideas equivocadas acerca de quien es Dios. Un buen libro para leer acerca de este asunto es Tu Dios Es Muy Pequeño” por J. B. Phillips. Este libro trata otras distorsiones de la persona de Dios, más a fondo de lo que hemos podido hacer aquí. La verdad es que a menos que el corazón del hombre sea cambiado por Dios, está inclinado a tener una opinión de Dios distorsionada (Romanos 3:11). Los hombres han trabajado diligentemente desde la Caída para crear un dios de su propio diseño, en vez de someterse ellos mismos a su Creador Soberano.

A pesar de nuestra inclinación, Dios quien es rico en misericordia se nos ha revelado a si Mismo en Su Palabra. Debemos examinarnos a ver si nuestro Dios es, o no es, el Dios de la Biblia.

Sin importar tus creencias pasadas, Dios puede ser conocido como El es. Esto conlleva conocimiento de la Escritura, fe en el hecho que Dios es quien se revela a sí Mismo, y la práctica diaria de tomar cautivos pensamientos equivocados. Al comenzar la próxima sección, pídele a Dios que se te revele a sí Mismo como realmente es en las páginas de Su Palabra. Pídele que te revele las formas en que lo has visto equivocadamente. Pídele que te revele cualquier forma en que no has vivido específicamente de acuerdo a lo que la Biblia dice acerca de Él.

El Dios de la Biblia

A pesar de que somos muy buenos al formarnos “otro dios” (Salmo 115:4-8), la verdad es que existe solamente un verdadero Dios (Deuteronomio 6:4-5). No hay nadie que se compare con El. El sobresale en su carácter y atributos.

Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos.

2 Samuel 7:22

Debemos traer nuestra visión de Dios a la luz de Su Palabra. El siguiente no es un estudio completo de la naturaleza y carácter de Dios, pero debería servir como una descripción clara y breve de quien Dios es.

1. Dios es el soberano, Señor todopoderoso de toda la Creación.

Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero.

Isaías 46:9-10

Cada esposo ejemplar debe venir al lugar donde está humillado ante el Dios Todopoderoso, Soberano Dios. El debe verdaderamente creer que es pequeño, mientras que Dios es grande y está completamente en control. Dios es Soberano sobre la tierra, los cielos, las personas, los eventos, y aún sobre Satanás y la maldad (Isaías 40:12-31). Por la fe, este atributo deber ser visto junto con los otros atributos de Dios. Por fe, debemos creer que un Dios completamente sabio y amante sabe porque un evento particular fue permitido como parte de un plan perfecto para un individuo y para Su Gloria. Recordar que el carácter de Dios es perfecto, sin tiniebla algunas, puede ayudarnos a ver su Soberanía correctamente. No solamente es perfectamente Soberano, sino que también es perfectamente bueno, perfectamente amante, y perfectamente sabio. Ver la Soberanía de Dios a la luz de su carácter total puede en verdad traer consuelo concerniente a eventos pasados, presentes, y futuros.

En Su Soberanía, Dios tiene propósitos perfectos para el mundo y un plan perfecto para cada esposo. Esto significa que nadie podría mejorarlos. Estos son mucho más altos, mucho mejores, y mucho más adecuados para Su plan perfecto que nuestros planes egocentristas y cortos pudieran alguna vez ser (Isaías 55:9). Cada hombre que espera honrar a Dios y conoce el verdadero contentamiento en esta vida debe estar completamente convencido de que los caminos de Dios son perfectos.

Comprender la soberanía de Dios puede, también, poner a los esposos en el lugar en que necesitan estar. Puede ayudarlos a ser humildes y agradecidos. Sí, como esposos nos ha sido dado una posición de autoridad, pero somos aún simplemente criaturas y bajo la autoridad de Dios todopoderoso. Este hecho debería hacernos más cuidadosos con nuestros seres amados, sumisos a la voluntad de Dios, y agradecidos que Él, el Dios todopoderoso y soberano, desea estar íntimamente familiarizado con nosotros (Salmo 8:4; Romanos 9:19-21).

2. Dios es Santo.

¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?

Éxodo 15:11

Dios en Su santidad es absolutamente puro, perfecto, y justo en todos Sus caminos. La palabra santo generalmente significa “separado.” Wayne Grudem, en su Teología Sistemática, dice que, “La santidad de Dios significa que El está separado del pecado y devoto a buscar Su propio honor.” Absolutamente no existe pecado o maldad en El.

Éste es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

1 Juan 1:5

Solo Dios es santo. Cuando vemos a Dios no debemos ser orgullosos porque la imperfección está mirando a la perfección; la impureza está mirando a la pureza. Cuando vemos la santidad de Dios deberíamos responder como Isaías hizo cuando entendió la santidad de Dios.

Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios

Isaías 6:5

3. Dios es un juez justo.

Los ríos batan las manos, Los montes todos hagan regocijo Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud.

Salmo 98:8-9

Dios justamente odia el pecado porque es una afrenta a quien El es y Su Reino, y por lo que hace. El debe juzgar el pecado y El debe juzgar a cada persona. Todos los juicios de Dios son correctos y justos. El es el juez perfecto.

Como juez justo, Dios ha juzgado justamente toda la raza humana de ser pecadores y merecedores del infierno. El está lleno de justa ira hacia el impío (aquellos fuera de la fe salvadora en Cristo) por su pecado (Salmo 7:11). Solo esos que han tenido su penalidad pagada y han colocado su fe en el sustituto de Dios (Cristo) escaparán el juicio que les es merecido. Aun esos que han sido perdonados por sus pecados a través de Cristo enfrentarán un juicio por sus vidas en el cual ellos ganarán o perderán recompensas (Romanos 14:10-13; 1Corintios 3:11-15).

Solo Dios puede perfectamente examinar a una persona y luego ejecutar el correcto juicio. Porque Dios es perfecto, El tiene el derecho de juzgar el pecado. Porque El es justo, El debe juzgar el pecado. El Rey Salomón dio esta advertencia al pueblo de Dios en Eclesiastés 12:13-14:

El fin de todo el discurso oído es éste: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.

4. Dios es misericordioso y compasivo.

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.

Lamentaciones 3:22

Dios no solo es un juez justo, sino que también está lleno de misericordia y gracia. Podemos definir misericordia como “no dar lo que es merecido.” Gracia puede ser definida como “dar lo que no es merecido.” Son la misericordia y gracia de Dios las que proveyeron la manera para que Él se mantuviera justo y aun así nos salvara del juicio que merecemos. Esa manera fue juzgar Su propio Hijo por los pecados del mundo. Si Dios no fuera misericordioso, todos nosotros estaríamos sin esperanza condenados a recibir nuestra justa condenación. En Su misericordia, Dios ha decidido salvar a algunos de la destrucción que merecen y engendrarlos como los suyos propios, como si nunca hubieran pecado. Cuando pensamos en lo que el hombre merece, Dios ha sido misericordioso con cada persona. El provee el aire que respiramos y muchas bendiciones inmerecidas (Salmo 103).

5. Dios está lleno de compasión.

Ha hecho memorables sus maravillas; Clemente y misericordioso es Jehová.

Salmo 111:4

Dios es un Dios compasivo. De hecho, Él es excesivamente más compasivo que cualquiera de nosotros.

Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.

Lamentaciones 3:22

El hecho de que Dios es perfecto en su compasión significa que El es conmovido por nuestro sufrimiento. El ve, se identifica, y es movido a acción por nuestro sufrimiento. El no es un Dios alejado que simplemente está haciendo lo que necesita ser hecho. Jesucristo puede identificarse plenamente con nosotros en nuestra humanidad. El entiende y se preocupa por nuestras circunstancias.

Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Hebreos 4:14-16

6. Dios se preocupa por los suyos como el Buen Pastor y el padre perfecto.

Jehová es mi pastor; nada me faltará. / Salmo 23:1

No importa como las cosas parezcan en ocasiones, Dios es perfecto en Su cuidado. El es el Buen Pastor y el Padre perfecto. De su amor verdadero, ambos el pastor correcto y el padre correcto toman plena responsabilidad por aquellos que vigilan. Ambos están comprometidos al bien de esos que están en su cuidado. Asimismo, Dios tiene el mismo corazón de preocupación y compromiso hacia nosotros.

Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen.

Salmo 103:13

7. Dios es amor.

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

1 Juan 4:8

Dios también está tan caracterizado por su amor perfecto que amor está igualado con El. Además, Su amor es tan perfecto, completo, y desinteresado que es descrito como incomprensible apartado de su Revelación de ese amor (Efesios 3:14-19).

Una vez que entendemos que Dios es amor, necesitamos saber que Dios ha puesto Su amor sobre Su pueblo completamente. El tipo de amor que El tiene por nosotros los que creemos es hecho claro en la muerte de Cristo por nosotros. Todo lo que El hace y permite en nuestras vidas es consistente con ese tipo de amor y compromiso, aunque no entendamos como.

Dios en Su amor busca hacernos bien todos los días de nuestras vidas, aun a través de las cosas difíciles. Nada puede separarnos del amor que Dios tiene por nosotros.

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 8:38,39

Los Aspectos Judiciales y Paternos de Dios Reconciliados

Ahora que hemos visto un destello del carácter de Dios, necesitamos tomar un momento y explorar algunas bases de cómo Dios se relaciona con el hombre. A la vez que se mantiene autentico a Sus atributos, Dios se relaciona en verdad diferentemente a los dos grupos de personas descritas en la Biblia. Si esta distinción no fuera entre el salvo y el no salvo, confusión acerca de la relación con Dios podría resultar. Cada esposo necesita determinar el grupo al cual pertenece antes de poder tener una correcta relación con Dios.

1. Dios está enojado con el impío.

Debido a la naturaleza de pecado que poseemos a través de Adán, todos iniciamos la vida bajo la ira y condenación de Dios. Dios está justamente y correctamente enojado con esos cuyos pecados no han sido perdonados a través de Cristo. Dios está enojado con ellos en el sentido de que rechaza, condena y odia sus malvados caminos.

Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días.

Salmo 7:11

Todos los que no han venido a la fe verdadera en Cristo están en el reino de los impíos y están separados de Dios y bajo Su ira. Dios, sin embargo, es aun misericordioso y lleno de gracia hacia el impío. Aunque son Sus enemigos, El les permite vivir, disfrutar muchas cosas, y escapar mucho del sufrimiento que es posible en esta vida. Dios no trata ni aun al impío como verdaderamente merece (Mateo 5:45).

Dios se mantendrá enojado con los impíos a menos que se arrepientan y los castigará en el infierno. Aun sus buenas obras son descritas como trapo sucio por Dios, porque no son hechas por las razones correctas (Isaías 64:6). Sin embargo, la Biblia nos dice que Dios nos amo tanto que dio Su Hijo a morir para que seamos reconciliados con El.

Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

Romanos 5:9-10

2. Dios es fiel a los suyos.

Cuando somos reconciliados con Dios a través de Jesucristo, somos inmerecidamente movidos del reino del impío al reino del Hijo. Ahora Dios no se refiere a nosotros como los impíos condenados, sino que El se refiere a nosotros como lo hace a Su propio Hijo (Juan 1:12; Efesios 2:4-10)

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. / Romanos 8:1

Desde el punto de la salvación y para siempre existe:

• No condenación

• No ira

• Perfecto amor paternal

• Disciplina amorosa cuando se necesaria

• Compromiso y fidelidad eternas

No más debe Dios castigar (repagar) nuestro pecado. Nuestro castigo fue completamente tomado por Cristo (Colosenses 2:13-14). Ahora el Padre busca solo hacernos bien. Ahora cuando nos descarriamos, El busca enseñarnos y nos disciplina en amor para que crezcamos en madurez. Por el pago de Cristo de nuestros pecados, sabemos que las aflicciones disciplinarias de los redimidos están diseñadas solo para hacerle bien a Su hijo y para glorificarle a El. Dios es un padre amante y fiel que permite la dificultad solamente cuando El debe ayudar a Su hijo a volverse de la tiniebla y /o ser conformado a Su imagen.

El hecho de que nuestro castigo ha sido pagado no significa que Dios condona el pecado. Está claro que Sus verdaderos hijos no continuarán rebeldemente en patrones pecaminosos (1 Juan 2:3-6). Se nos manda a caminar en obediencia. Si nuestra fe es genuina desearemos sinceramente agradarle a El. Aunque el hijo verdadero sea perdonado en Cristo, Dios todavía aborrece cualquier pecado en su vida y es muy afligido por éste. Este hecho es específicamente verdad ya que Cristo sufrió y dio Su vida para que nos alejemos del pecado y por el contrario le glorifiquemos a El (2 Corintios 5:15). Cuando una persona es salvada, Dios no cambia Su opinión del pecado. La diferencia es que ahora El trata con el pecado del creyente como el pecado de un hijo amado, en vez del pecado de un enemigo.

Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.

Hebreos 12:6

En la salvación, la nueva posición del Hijo es permanentemente dada. Así como no es ganada por nuestro merito, asimismo, no puede ser perdida sobre la base de nuestra desempeño. Esos que en verdad entienden la gracia de Dios ya no serán llevados por el temor, el deber o la necesidad de apaciguar a Dios. La obediencia y el servicio fluyen de la gratitud y de un entendimiento de la sumisión al Hijo. Esos que verdaderamente son Suyos querrán obedecerle y servirle porque ya mucho han sido perdonados tanto, y porque ellos han recibido un inmerecido pero permanente compromiso de Dios.

Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;

Deuteronomio 7:9

Lo Que los Esposos Cristianos Necesitan Creer acerca de Dios y Sus Vidas

A la luz de lo que hemos aprendido, hay por lo menos seis cosas que cada esposo Cristiano necesita creer acerca del involucramiento de Dios en su vida.

1. Dios está poderosamente, determinadamente, y perfectamente trabajando en tu vida:

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

Romanos 8:28-29

2. Dios entiende perfectamente tu vida (pasada, presente, y futura). El entiende cada detalle, todo por lo que estás pasando y todo lo que realmente necesitas (Mateo 6:25-7:12).

Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro.

Job 23:10

3. Dios caminará compasivamente y clementemente contigo a través de la vida.

No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

Hebreos 13:5b-6

4. Dios tiene un ministerio planeado para ti.

En Su sabia soberanía, Dios nos salvó y nos dejó aquí sobre la tierra por una razón. Esa razón es doble. Primero, para que pudiéramos ser conformados a Su imagen. Segundo, para que cumplamos nuestro ministerio para El. Dios pretende que cumplamos nuestro ministerio con la esposa (y familia) que nos ha dado (Efesios 5:25-28), con la iglesia local en la cual El nos ha colocado (Efesios 4:7-12), y con el mundo perdido a nuestro alrededor (Mateo 28:19-20; 2 Corintios 5:18).

Dios ha específicamente trazado nuestro papel y responsabilidad como esposos. Nosotros deberíamos estar seguros de que estamos haciendo lo que El ya nos mando que hiciéramos. Fuera de ser testigos para Cristo dondequiera que estemos, nuestro ministerio en el hogar debe ser nuestro ministerio principal. Dios ha hecho claro que nuestra fidelidad en el hogar nos califica para nuestro ministerio fuera en la Iglesia (1 Timoteo 3:4-5). El Señor tiene un ministerio planeado para ti, el cual comienza con tu responsabilidad como un esposo.

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Efesios 2:10

5. Dios debe ser preeminentemente buscado, reverenciado, y adorado en tu vida.

Necesitamos saber porque existimos. Ciertamente no es para nuestra propia realización o felicidad. Estamos aquí para buscar primeramente Su reino y Su justicia. La vida es para y acerca de Dios, no acerca de nosotros. Debemos darnos cuenta de que Dios nos creó y nos salvó para estar centrados en El. J.C. Ryle dice en su libro, Caminando con Dios, “La cristiandad verdadera no es simplemente creer un conjunto de verdades abstractas. Envuelve vivir en una diaria comunión personal con una Persona.”

Para que en todo tenga la preeminencia;

Colosenses 1:18b

6. Dios es tu autoridad.

El hombre no es su propia autoridad. No puedo decirte cuantos esposos he aconsejado quienes rápidamente quieren señalar como sus esposas deben someterse a ellos. En tal caso, “Eso está bien y me alegra que hallas traído el tema de la sumisión. Hablemos de sumisión—tu sumisión a Jesucristo.” Los esposos son la cabeza de sus esposas, pero ellos también están en sumisión a su cabeza, Jesucristo.

Cada esposo debe verse a sí mismo continuamente en sumisión a Dios y Su Palabra autoritativa. Al hacer esto él deseará conformar su vida a la Palabra de Dios y buscar caminar como Cristo caminó. El esposo ejemplar tampoco buscará nada de su propia iniciativa (Juan 8:28-29), sino más bien colocará la voluntad de Dios sobre la suya (Lucas 22:41-42).

Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.

1Corintios 11:3

Tu Opinión de Dios

Nosotros debemos tener una correcta opinión de Dios antes de poder ejemplificarle. A. W. Tozer escribió:

Lo que entra en nuestras mentes cuando pensamos acerca de Dios es la cosa más importante acerca de nosotros. La cuestión más grande ante la Iglesia es siempre Dios mismo, y el hecho más [importante] acerca de cualquier hombre no es lo que él en cualquier momento dado puede decir o hacer, sino que lo que él es en lo profundo de su corazón concibe que Dios sea.

Por fe cada hombre debe alinear su forma de pensar con cada aspecto de la persona de Dios. Si él no ve a Dios correctamente, él no puede verse a sí mismo correctamente tampoco. Espero, que este capítulo te halla ayudado a evaluar y /o refrescar tu opinión de Dios. Si te has apercibido de que tu opinión de Dios está fuera de la línea en cierto punto, ora o pídele a Dios que te de entendimiento y fe bíblicas acerca de Su persona antes de seguir.

Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

Jeremías 9:23-24

Capítulo TresEL ENTENDIMIENTO DEL ESPOSO DEL HOMBRE Y EL PECADO

Al aconsejar es normal tanto en esposos como esposas el tener una opinión incorrecta del hombre. Cuando el esposo tiene una opinión incorrecta del hombre, el puede ser como Bob o como Ralph. Bob es un hombre de edad madura que trabaja duro, sustenta a su familia, y se considera a sí mismo ser un tanto por encima del promedio. Después de todo, el llega a casa después del trabajo y trae su sueldo cada semana. El se enorgullece a sí mismo de ser un buen hombre. Bob no tiene ni idea del porque su esposa esta tan frustrada con el. En la opinión de Bob, ella debería estar agradecida por todo lo que el hace por ella en vez de quejarse de que el es egoísta. ¿Qué más puede ella querer? Bob va la iglesia casi cada domingo y da dinero casi regularmente. Cuando el piensa en Dios y el cielo el confiadamente se dice a sí mismo, “Yo soy tan bueno como cualquier hombre. Yo nunca haría lo que algunos de esos hombres hacen en el trabajo.”

En tanto que Bob se enorgullece en ser bueno, el pobre Ralph siente que el es una victima y un fracaso. El no puede creer que está atrapado en un matrimonio con una esposa que es de mucho genio e irrespetuosa. Ella suena justo como su madre cuando le grita, “Ralph, ¡eso fue muy estupido lo que hiciste!” Ralph dice con un suspiro, “Yo no necesito esto. Solo deseo que alguien me acepte y me apoye como soy. Pero eso nunca me ha pasado. Igual que los demás, mi esposa se enoja conmigo y me dice lo terrible que soy. No puedo cambiar como la vida me ha hecho, así que la evito tanto como puedo. Lo que quiero es una esposa que me haga sentir alguien de valor.”

Ni Bob ni Ralph tienen una perspectiva bíblica de sí mismos y esto afecta la relación de cada hombre con Dios y con su esposa. Ahora que tenemos un cuadro más claro de quien es Dios de acuerdo con el último capitulo, tomemos un buen vistazo a quienes somos.

¿Quiénes Somos?

No solo existe malentendidos acerca de quien es Dios sino que hay gran confusión acerca de quien el hombre es. Esta confusión viene del propio deseo del hombre de elevarse y justificarse a sí mismo, lo cual es ciertamente avivado por las influencias torcidas humanísticas que han tomado nuestra sociedad. Debemos establecer desde el inicio que la fuente de verdad concerniente al hombre no es la sociología (el estudio de nuestra sociedad), la psicología (el estudio humanístico del alma), ni la antropología secular (el estudio evolutivo del hombre), sino la mera Palabra de Dios. Recordemos, debemos construir sobre el terreno sólido de la Palabra de Dios en vez de arena movediza de la opinión del hombre.

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

Colosenses 2:8

Opiniones Falsas del Hombre

En este capítulo nos centraremos en algunas de las opiniones equivocadas más populares del hombre y comparemos estas opiniones con las Escrituras. Nuestra meta es descubrir exactamente que Dios dice de quien es el hombre y como el puede vivir como Dios lo destinó. Luego comenzaremos nuestro vistazo practico al tipo de vida que el esposo ejemplar puede modelar con la ayuda de Dios.

1. El hombre es básicamente bueno.

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Jeremías 17:9

Dios dice que fuera de Su gracia y obra, el corazón del hombre esta inclinado a la maldad (Romanos 3:9-20). Puede que no seamos tan malos como pudiéramos ser pero eso es solamente por la gracia restrictiva en nuestras vidas. Aun el bien que ese hombre natural (no salvo) hace es hecho por la razón equivocada.

Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Romanos 3:12

2. El hombre está mejorando.

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita…y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

2 Timoteo 3:1-5, 15

La verdad es, los hombres no van mejorando, sino empeorando. Mientras que es verdad que la ciencia, la medicina, la tecnología, y muchas artes son más sofisticadas y más altamente desarrolladas que alguna vez en la historia, tenemos que admitir que con estas habilidades mayores nos hemos convertido, no en más grandes hombres de Dios, sino en mayores pecadores. Nuestras sociedades a través del mundo no son modelos de piedad, paz, y amor. Por el contrario, nuestras sociedades han consistentemente mejorado en la habilidad de pecar.

3. El hombre puede ser lo suficientemente bueno.

Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.

Santiago 2:10

La Biblia es muy clara que el hombre no puede ser lo suficientemente bueno para impresionar a Dios (Isaías 64:6). El estándar santo de Dios es la perfección (Habacuc 1:13a; Mateo 5:48). El hombre es condenado por su naturaleza de pecado, la cual es revelada al cometer solamente un pecado en contra de un Dios santo.

4. El hombre es una victima no responsable de circunstancias trágicas e insensibles.

De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

Romanos 14:12

La Biblia enseña que cada persona es un gran pecador y dará cuenta por sus propias acciones, no importando sus circunstancias. También dice que, cualquiera que verdaderamente conoce a Dios y mora en Su verdad puede llevar el tipo de vida que Dios quiere que el siga, aunque el haya sido grandemente maltratado (2 Pedro 1:2-4). Esa persona simplemente debe aprender a aplicar adecuadamente la Palabra de Dios a sus circunstancias.

Somos también enseñados por la Escritura que mientras que algunos eventos en nuestras vidas puedan en verdad ser trágicos, Dios está en absoluto control (Romanos 8:28). Mientras que este hecho sea difícil de reconciliar en nuestras mentes, Dios es el que conoce el final desde el principio. Por consiguiente, solo Él sabe como una circunstancia puede servir para:

• Humillar a una persona (Job 42:1-6)

• Atraer una persona hacia El (Juan 6:44)

• Mostrarse como un Dios mayor que todo (Jeremías 32:17; Génesis 50:20)

• Revelarse a sí mismo a un creyente sufrido como Refugio, Fortaleza, y Ayudador (Salmo 46:1; Isaías 57:15; Juan 9:1-3)

La Visión de Dios del Hombre

Cada hombre deseoso de conocer a Dios y de ser el esposo que debería ser debe rechazar opiniones falsas acerca del hombre y adoptar la perspectiva de Dios. En el primer capítulo de Génesis, Dios ha revelado la verdad acerca de nuestro origen.

1. El Hombre fue creado por Dios.

La primera cosa que debemos creer es que Dios es el Creador y el hombre es Su creación.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Génesis 1:27

Existen por lo menos tres cosas que podemos aprender acerca de la creación de Dios de nosotros. La cosa mas elemental que necesitamos captar es que no nos pertenecemos a nosotros mismos. Tampoco estamos en control ni somos independientes.

De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.

Salmo 24:1

Segundo, necesitamos entender que existe una gran distinción entre Dios quien es nuestro Creador, y nosotros, quienes somos sus criaturas (Salmo 8:4-8). A pesar de que somos una impresionante obra de Dios que es única del resto de la creación (personal, como Dios es), todavía somos simplemente una creación hecha por Uno que es mucho mayor.

Excelso sobre todas las naciones es Jehová, Sobre los cielos su gloria. ¿Quién como Jehová nuestro Dios, Que se sienta en las alturas, Que se humilla a mirar En el cielo y en la tierra?

Salmo 113:4-6

Tercero, necesitamos estar apercibidos de que la vida no gira en torno a nosotros. Como nuestro creador, Dios es la causa y el centro de todas las cosas. El es el enfoque correcto. El es el único digno de toda gloria (Apocalipsis 4:11).

2. El Hombre fue creado para Dios.

El hecho de que Dios creara el hombre a su propia imagen nos da una indicación del porque fuimos creados. Fuimos creados para El.

…todo fue creado por medio de él y para él.

Colosenses 1:16b

Esta verdad puede ser un golpe para aquel que cree que su propósito aquí es “sacar todo lo que pueda de la vida.” Puede que sea una sorpresa para cristianos profesantes quienes viven como si Dios estuviera allí para ellos, en vez de lo contrario. Pero el que ve a Dios y a sí mismo correctamente cuenta como un privilegio el existir para El.

Para Adorarle

Nosotros fuimos creados por Dios para que El recibiera la adoración que El merece. Dios es enteramente santo, poderoso, y verdadero. El, además, merece completamente nuestro enfoque, adoración, alabanza, y honor. El es merecedor de nuestra adoración y El legítimamente la espera.

Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.

1 Crónicas 29:11

Cada ser humano es nacido con una deuda de adoración hacia Dios (Salmo 96:7-9). Ninguno de nosotros ha pagado esa deuda completamente. Algunas personas están inconscientes de su necesidad de reconocer al Creador. Otras voluntariamente rehúsan adorarle. Es sorprendente que Dios espera pacientemente por el tiempo exacto para juzgar a la humanidad por su falta de adoración (Salmo 96:13).

Debemos preguntarnos a nosotros mismos si hemos acogido este primer propósito por el cual fuimos creados: adorar a Dios. ¿Es la actividad central de tu vida el adorar a Dios? El Padre está buscando adoradores.

Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

Juan 4:23

Para ser Su Propio Pueblo

Fuimos también creados por Dios para que El tuviera un pueblo. El significado primario de la palabra santo en la Biblia frecuentemente envuelve la idea de separación, o de estar aislado de algo. Es frecuentemente usado en el Antiguo Testamento de personas o cosas estando “apartadas como santas para Señor” (Éxodo 13:12, 14,15; Números 3:11-13). Algo que es “separado” para el Señor está especialmente marcado para Su posesión y está reservado para Sus propósitos y uso justo. En el principio, el hombre fue separado para El con un propósito específico en vista. Dios iba a tener un pueblo de Su posesión.

Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

Salmo 100:3

Dios ya ha condescendido bien bajo para aun preocuparse con nosotros. Aun así, El ha revelado Su deseo de caminar con el hombre a lo largo de la historia. Desde el Jardín de Edén, Dios caminó con el hombre (Génesis 3:8-10). El continuamente llamó al pueblo de Israel a que permaneciera en una relación con Sí mismo (Deuteronomio 7:6, 9,11). A través de Cristo, Dios todavía está llamando a las personas a caminar con El hoy.

[Jesucristo]… quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio… Tito 2:14 [énfasis añadido]

Para Manifestar su Carácter (Glorificarle a El)

Por medio de nuestra creación, Dios pudiera no solamente recibir la adoración que El merece y tener un pueblo de Su propiedad, sino también pudiera ser glorificado en una manera asombrosa. Al crearnos, amarnos, trabajar en medio nuestro, y llenarnos de gracia, el carácter de Dios ha sido manifestado. Él ha sido manifestado ante los ángeles en el cielo, el hombre, y aún ante Satanás y los demonios (1 Timoteo 3:16; Job 36:24-25; Marcos 1:23-24).

Venid, y ved las obras de Dios, Temible en hechos sobre los hijos de los hombres. / Salmo 66:5

Esos que han sido perdonados de sus pecados pueden unirse a Dios en la asombrosa manifestación de su carácter al reconocerle, al proclamar Sus grandes obras, y al hacer discípulos (Salmo 96:1-6; 1 Pedro 2:9-10). Aún esos que se rebelan contra Dios tendrán su parte en poner en manifiesto el carácter de Dios. Su justicia será vista por todos (Salmo 9:8).

A través de la historia, el hombre se ha apartado del propósito de Dios y ha escogido un camino egoísta y pecaminoso. Muchos buscan los placeres de esta vida. Otros buscan a Dios para sus propios fines. La verdad es, nuestro mayor propósito en la vida es el deleite de Dios.

3. El Hombre es enemigo de Dios por naturaleza.

Por mucho que Dios desee recibir nuestra adoración y tener una relación duradera con nosotros, El no puede y ni ignorará injustamente la gran barrera que nuestro pecado ha creado entre El y nosotros.

Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. / Isaías 59:2

Puede que nunca nos sintamos como el enemigo de Dios, pero por el simple hecho de que heredamos la naturaleza pecaminosa de Adán, somos Sus enemigos desde nuestro nacimiento. Nuestra condición pecaminosa es vista tanto en nuestro fracaso en adorar a Dios como El merece y en nuestro postrarnos hacia el pecado y el egoísmo (romanos 1:18-25; 5:10). Pero Dios no nos dejo es esta desesperada situación. ¡No necesitamos permanecer siendo los enemigos de Dios!

Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él.Colosenses 1:21-22 [énfasis añadido]

Hasta ahora hemos aprendido que el hombre es pecaminoso de corazón, muerto en sus delitos y pecados, un enemigo de Dios, completamente responsable, e incapaz de llenar el estándar de Dios o de ayudarse a sí mismo (Efesios 2:1-7). El hombre nació con una deuda de reverencia a su Creador, pero por el contrario se ha reverenciado y servido a sí mismo, aun en sus “buenas obras.” Está limitado a los deseos lujuriosos, egoístas, y pecaminosos de su carne y está engañado por su mente empañada por el pecado y corazón tonto. Aunque el hombre está restringido de la plena expresión de su pecaminosidad, está condenado (apartado de la directa intervención de Dios a su favor) a sufrir las consecuencias de su propio pecado y rebelión, a pasar una eternidad en el infierno, pagando por sus pecados contra un Dios santo (2 Tesalonicenses 1:9; Apocalipsis 20:11-15). ¡Que feo cuadro de nosotros mismos! Pero Dios en Su misericordia está deseoso de hacer un cuadro diferente de ti—un hombre diferente.

Definiendo las Necesidades del Hombre

Entonces, ¿cuál es la necesidad de cada esposo? ¡Seguramente, buenas noticias! Entender cuales son nuestras necesidades específicas nos conducirá directo a las buenas noticias. Hasta que un hombre tenga una correcta relación con Dios por medio de la salvación, no verá sus necesidades correctamente (2 Corintios 4:4). Este fracaso puede afectar grandemente la relación del matrimonio. Lo que Dios dice son tus necesidades, podría ser bien diferente a lo que has sido enseñado.

La Lista de la Psicología

La Psicología (el estudio secular del hombre) nos ofrece una miríada de necesidades personales. Nos es dicho que estas necesidades deben ser satisfechas antes de que podamos ser lo que deberíamos. Dios no dice tal cosa. Contrario al pensamiento popular, nosotros no necesitamos ser bien respetados y honrados o tener nuestros apetitos sexuales satisfechos. No necesitamos estar cómodos, premiados por nuestros esfuerzos, o reconocidos por nuestros logros. No necesitamos tener un buen matrimonio, buenos hijos, o un buen trabajo. No necesitamos que otros nos “entiendan” o entiendan de dónde venimos. Dios tampoco dice que necesitamos el amor de otros o la seguridad. Ciertamente, podemos desear todas estas cosas, pero no las necesitamos (2 Pedro 1:2-4).

Es muy importante que nos guardemos de llamar una necesidad a algo que Dios no llama. Usualmente cuando nos fijamos en los deseos, bendiciones, o cosas que son normativas como necesidades, estamos diciendo (nos demos cuenta o no) que no podemos vivir como Dios destinó sin ellas. El razonamiento que frecuentemente sigue es que Dios debe proveerlas si El es bueno. Sin embargo, muchos del pueblo de Dios han prescindido de estas llamadas “necesidades.” Las Escrituras están llenas de tales individuos (José, David, Jeremías, Pablo, y muchos más). Y aun, mira lo que Dios dice en el Salmo 34:10:

Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien. / [Énfasis añadido]

Dios ha prometido darnos exactamente lo que necesitamos o que es bueno para nosotros. Él es único suficientemente sabio para saber cuáles son nuestras necesidades en el amplio esquema de las cosas.

La Lista de Dios

La Biblia, sin embargo, presenta estos asuntos y las necesidades del hombre muy diferente de lo que lo hace el hombre. ¿Quién está en lo correcto? Dios lo está, por supuesto. El es claro acerca de dos necesidades básicas del hombre:

1. El Hombre necesita andar con Dios en Su verdad.

¡La verdad es, nuestra necesidad más básica es Dios Mismo (Eclesiastés 12:13; Lucas 10:42)! Necesitamos ser perdonados de nuestros pecados para poder ser reconciliados con El (2 Corintios 5:17, 20-21). Esta es la necesidad del hombre que solo Dios puede llenar. Cuando conocemos a Dios realmente y estamos humildemente caminando con El, tenemos todo lo que necesitamos. El solo es suficiente.

Porque sacia al alma menesterosa, Y llena de bien al alma hambrienta. / Salmo 107:9

Lo que también necesitamos es glorificar a Dios al caminar de acuerdo a Sus principios (Deuteronomio 10:12-22). Además, necesitamos la Palabra de Dios (2 Pedro 1:3-4), necesitamos amar a Dios y a los demás (Mateo 22:37-40), y necesitamos servir a Dios y los demás (1 Pedro 4:10-11). De hecho, cada mandato de Dios es una necesidad. Mas allá de estas necesidades, Dios solo determina que es necesario en nuestras vidas (Filipenses 4:19). Esto ciertamente no es la manera que nuestra sociedad mira a las necesidades del hombre, ¿verdad?

2. El Hombre necesita que Dios actúe.

Como Cristo es nuestra única esperanza de caminar con Dios, el gran mensaje del evangelio es la necesidad principal del hombre (Juan 14:6). La Biblia dice, “la paga del pecado es muerte, mas la dadiva gratuita de Dios es vida eterna” (Romanos 6:23 [énfasis añadido]). Dios el Padre envió a Dios el Hijo a proveer un camino para que nosotros seamos perdonados y reconciliados (traídos de vuelta) con El Mismo. Dios actuó a nuestro favor para hacer un camino de salvación.

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

1 Juan 4:10

Cada persona también necesita que el Espíritu de Dios actúe en su corazón. Hasta que Dios trabaja estamos espiritualmente muertos y nunca buscaríamos a Dios por nuestra cuenta.

Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros. Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.Juan 6:43-44 [énfasis añadido]

Por lo tanto Dios el Hijo, en Su gran despliegue de gracia, se complació en iniciar un camino de salvación para la humanidad y a atraer a mucho a Sí Mismo (Hechos 13:48). El nos amó primero para poder satisfacer nuestra mayor necesidad de todas.

Las Provisiones de Dios para las Necesidades del Hombre

Dios específicamente proveyó para nuestras necesidades. El ha hecho un camino para nuestra salvación, nuestra santificación, y nuestra glorificación. Si tienes parte de estas tres provisiones puedes convertirte en el hombre que fuiste creado para ser.

1. La provisión de Dios de la salvación

Dios ha provisto un Salvador en la persona de Jesucristo. Asombrosamente, El estuvo dispuesto a pagar la penalidad por el pecado que debemos. Esto significa que aunque Cristo vivió una vida sin pecado, El, Todopoderoso Dios, dejó la gloria y la adoración que El merece para tolerar las condiciones de este mundo, sufrir vergüenza, ser rechazado por los hombres, morir la muerte horrenda de un criminal, llevar la culpa por todos nuestros pecados, ser amargamente rechazado por el Padre (con quien El tan solo conocía amor y armonía), y sufrir el infierno que nosotros bien merecíamos (Filipenses 2:6-8). Solamente Cristo pudo hacer lo que era necesario para traernos a Dios.

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.I Pedro 3:18 [énfasis añadido]

Fue a través de los sufrimientos y rechazo de Cristo que la justa ira de Dios contra el pecado fue satisfecha y un camino para obtener perdón fue hecho (Romanos 5:9). Este perdón es posible porque Dios está dispuesto ha intercambiar la justicia de Cristo por nuestra pecaminosidad (2 Corintios 5:21). Para que este intercambio tome lugar un esposo debe tener una fe salvadora. Una fe salvadora conlleva:

• Reconocer la verdadera razón para nuestra existencia y el completo derecho de Dios en nuestras vidas y como las vivimos (Mateo 16:24-26; Romanos 11:36; 1 Corintios 6:20).

• Venir a Dios en humildad, reconociendo que no tienes nada que ofrecerle a Dios en tu defensa (Santiago 4:6).

• Pedirle por Su misericordia y perdón, en vez de lo que es merecido (Lucas 18:9-14).

• Creer en quien Cristo es y Su pago por tu pecado (1Corintios 15:3).

• Creer que Cristo se levantó de los muertos como Señor sobre todo y se sienta a la diestra del Padre suplicando por la causa de aquellos que creen (1 Corintios 15:4; Filipenses 2:9-11; Hebreos 7:25).

Cristo también enseñó que para entrar al reino de Dios debemos ser como un pequeño niño. Esto puede abofetear nuestro orgullo masculino, pero Cristo estaba refiriéndose a actitudes importantes del corazón. Un pequeño niño conoce su lugar y tiene una fe humilde. Un pequeño niño es dependiente y necesitado. Debemos venir a Dios con este tipo de fe para recibir Su don de salvación.

De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.Marcos 10:15

Si en verdad contemplamos la fe salvadora, podemos entender porque Cristo dijo lo que dijo a aquellos que venían a escucharle hablar.

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.Mateo 7:13-14 [énfasis añadido]

No te engañes. Una oración dicha o una profesión hecha en el pasado no deberían asegurarte tu salvación. ¿Tienes fe salvadora ahora? ¿Estás creyendo ahora? Es una continua (obediente y perseverante) fe lo que demuestra que eres un hijo de Dios. Cristo dio esta advertencia a todos los que escuchan,

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos.

Mateo 7:21a

Si nunca has cedido al plan de Dios (de ser perdonado y caminar con El) te suplico, toma tiempo ahora mismo de hablar con El acerca de estas cosas. Pídele que tenga misericordia de ti, no porque tú lo mereces, sino porque sabes que El es el Señor Dios que creó el universo. Confiesa tus pecados (de motivo, pensamiento, palabra, y obra) a Dios y busca Su perdón en la base del pago de Cristo por tu pecado. Si vienes a Dios en humildad y con fe salvadora, El te concederá la salvación.

[Jesús dijo], “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.” / Juan 6:37

2. La provisión de Dios de la santificación

La salvación no nos hace automáticamente ser todo lo que deberíamos. ¡Ni por mucho menos! Significa, sin embargo, que de todo corazón entraremos en un esfuerzo dependiente con Dios hacia un cambio a la semejanza de Cristo (Filipenses 3:12-14; 2 Pedro 3:18).

¿Te acuerdas de Ralph quien no tenia esperanza? El estaba inclinado a creer que poco podía ser hecho para cambiar su vida, pero obviamente estaba equivocado. Dios inicia la santificación o proceso de crecimiento. Dios mismo provee Su Palabra, Su Espíritu, y Su Iglesia para nuestro crecimiento (2 Pedro 1:2-11). Sin estas provisiones no podríamos cambiar en lo más mínimo. Por otra parte, Dios manda que “nos ejercitemos en la piedad” (1 Timoteo 4:7-9). ¿Qué significa esto? La palabra griega por “ejercitar” (gumnazo) es de donde vienen nuestras palabras gimnasio y gimnasia. Esto significa que debemos poner un esfuerzo vigoroso en volvernos mas como Cristo. Cuando hacemos nuestra parte, confiamos en la obra de Dios y en la promesa de Dios.

Estando persuadido de esto,

que el que comenzó en vosotros la buena obra,

la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

Filipenses 1:6

Cuando hacemos nuestra parte como cristianos, estamos cooperando con Dios en el proceso de crecimiento. Hacemos nuestra parte, primero que todo, al dedicar nuestras vidas a amar y vivir por El, en vez de nosotros mismos. Cuando una persona verdaderamente viene a la fe en Cristo, esta tendrá una nueva pasión—Cristo.

Y por todos murió, para que los que viven,

ya no vivan para sí, sino para aquel que murió

y resucitó por ellos.

2 Corintios 5:15

Debemos estar tan dedicados a nuestro Creador, que trabajemos para agradarle con cada fibra de nuestro ser. Nuestro amor por el Dios que nos creó y salvó debe ser tan grande que caminar con El sea más importante para nosotros que todo lo demás en el mundo.

Trabajar en dependencia de Dios en el proceso de cambio también significa que lidiaremos con cada pecado conocido a la manera de Dios. Algunas personas piensan que la manera de Dios de lidiar con el pecado es simplemente confesarlo y pedir perdón. La Biblia enseña que debemos lidiar con nuestro pecado en una manera más completa y práctica.

Cuando pecamos, Dios quiere que hagamos tres cosas:

• Confesar nuestro pecado como pecado (Proverbios 28:13; I Juan 1:9) y pedir perdón con la resolución de arrepentirnos (Mateo 6:12).

• Pedir a Dios por Su gracia transformadora para cambiar, con la misma resolución a arrepentirnos (Salmo 25:4; Juan 15:5).

• Arrepentirnos de acuerdo al proceso de cambio de Dios por:

a. Trabajando a renovar la mente con la Escritura (Romanos 12:1-2). Esto involucra conocer la Escritura acerca de cualquier asunto de pecado lo suficientemente bien para específicamente cambiar el pensamiento equivocado en un pensamiento que está en acuerdo con los principios y promesas de Dios. Debemos determinadamente guardar y renovar nuestras mentes. (Ver el Apéndice Uno para una forma de asistirte en la renovación de la mente.)


Ejemplo de Pensamientos a Renovar
Pensamientos pecaminosos, Desprovistos de Dios Pensamientos de Agradecimiento, Confianza, y Esperanza
¡Ya no puedo! No soporto más este trabajo.(desaliento/ renuncia) Señor, Tu conoces todo sobre esta difícil situación. Gracias porque tengo trabajo y porque tu puedes ayudarme a soportar. Oro para que suplas un trabajo diferente si eso es lo mejor. (Filipenses 2:14; 4:13)
Solo quiero que me dejen solo.(egoísmo) Señor, Tú sabes que no me siento con deseos de dar ahora mismo, pero te agradezco que tengo una familia y que tú puedes darme la fortaleza. Ayúdame a servirte y a los demás ahora. (Filipenses 2:3-4)
¿Y si pierdo mi trabajo?(preocupación) Señor, Oro que no pierda mi trabajo, pero si pasa, yo sé que de alguna forma proveerás. Te agradezco que eres fiel y estás en control. Confío en ti. (Mateo 6:25-34)

b. Trabajando a despojar acciones pecaminosas y vestirse con las justas (Efesios 4:20-24). Esto conlleva poner suficiente pensamiento en la vida de uno para: (1) específicamente planear como y cuando un pecado particular será evitado, y (2) determinar formas específicas de aplicar sus alternativas correctas. El verdadero arrepentimiento no toma lugar sin estas cosas. (Ver Apéndice Dos para una explicación más completa del proceso de cambio de Dios.)


Pensamientos Pecaminosos a ser Remplazados
QuitarNecesito parar… AgregarNecesito empezar… CuandoNecesito practicar cuando… PensamientosNecesito renovar… Donde Empieza la TentaciónNecesito evitar…
Estando enojado: Siendo gentil y teniendo dominio propio: Estoy cansado “¡Este es mi tiempo de descansar y relajarme!” Falta de sueño
Hablando- Palabras odiosas Hablar con:- Palabras que solamente edifiquen Los niños son desobedientes “¡No aguanto esto!” Siendo negligente en instruir a mis niños
- Levantar la voz - Tono áspero - Un tono de voz gentil Necesito hacer algo y estoy siendo estorbado “¡Déjame tranquilo! No puedo hacer nada más.” Sobrecomprometiéndome a mí mismo
- Rostro enojado Versículos:Sal. 37:8Ef. 4:31Pro. 29:11a - Un rostro amable Versículos:1 Tes. 2:7Ef. 4:29Pro. 29:11b Alguien peca contra mí “¡Cómo se atreven!” Esperando buen trato y respeto

3. La Provisión de la Glorificación de Dios

Dios promete llevarnos al cielo donde Él está y liberarnos de nuestra inclinación pecaminosa (1 Corintios 15:50-58). ¡Qué gran esperanza tenemos! ¡Esta vida no es todo lo que existe! Nuestro corto tiempo sobre la Tierra no es ni siquiera de lo que se trata la vida. Todo está funcionando hacia el gran fin del pueblo de Dios morando con El por la eternidad (Apocalipsis 21:3, 7).

Cada esposo cristiano necesita tener una mente celestial (Colosenses 3:1-3; Mateo 6:33). Anhelaremos más el cielo si aceptamos plenamente el hecho de que esta vida no es el cielo, y nunca lo será. Si vivimos con el cielo en nuestras vistas, agradaremos a Dios y seremos menos dados a cansarnos en las dificultades de la vida (Hebreos 11:8-10; 12:1-3). Recodar que veremos a Jesús cara a cara un día puede también tener un efecto muy purificador para nuestras vidas (1 Juan 3:2-3). Deberíamos esforzarnos por mantener una perspectiva eterna y colocar toda nuestra esperanza y nuestro futuro con Cristo.

Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.

1 Pedro 1:13

Debemos renovar nuestras mentes porque nuestras acciones fluyen de nuestros motivos, pensamientos, y creencias. Este hecho puede ser ilustrado algo como así:


Está Confiado

Hemos visto las opiniones falsas del hombre que necesitamos rechazar, quien el hombre es de acuerdo a Dios, y cuáles son las verdaderas necesidades del hombre. También hemos visto para qué fue creado el hombre y las provisiones de Dios para obtener esto. A menos que Bob y Ralph cambien su forma de pensar acerca de sí mismos, no hay esperanza para ellos de ser los esposos que Dios quiere que ellos sean. Tú, por otro lado, tienes gran esperanza si te agarras de estas verdades fundamentales acerca de quien tú eres. Lo más importante, ellas te permitirán relacionarte con Dios apropiadamente.

No puedo garantizar que si te dedicas a Dios y Su voluntad, tu esposa responderá en la misma manera. De hecho, para algunos, las cosas puede que se pongan peores si te conviertes más en el hombre que deberías ser. Pero, basado en la Palabra de Dios, si tienes fe salvadora en Cristo, yo puedo garantizar que el mismo Dios que murió por tus pecados y se levantó otra vez nunca te dejará o te abandonará, no importa cuales sean las circunstancias (Hebreos 13:5-6). Puedo asegurarte que tú puedes (por gracia) caminar con Dios y ser Su tipo de hombre (Colosenses 1:9-12). Y, puedo decirte con certeza que si eres un creyente, un día verás a Cristo cara a cara (Apocalipsis 22:4). Es, al en enfocarse en estas tres seguridades, que encontrarás gozo en tu peregrinaje hacia el cielo.

Capítulo CuatroEL ENTENDIMIENTO DE UN ESPOSO DE LAS RELACIONES

¡No temas, oh hombre de Dios! ¡La Palabra de Dios no pretende (ni tampoco yo) enviarte a una búsqueda cuestionable para ponerte en contacto con tu llamado lado femenino! Por otro lado, tampoco puedo irme tan lejos como para decir, “Estás bien—yo estoy bien.” Yo sí creo que nuestra sociedad y la iglesia están en gran dificultad en lo que se refiere a nuestras relaciones. Dado el corazón del hombre, el estado de nuestra sociedad, y la falta de influencias en la crianza de uno, esta situación no es sorpresa. En muchos casos, hay simplemente una falta de entendimiento fundamental acerca de las relaciones.

El diccionario Webster define una relación como, “el estado o carácter de estar relacionado o interrelacionado.” Este es un entendimiento básico de la palabra. En un sentido más amplio tenemos algún tipo de relación con alguien o algo. Nuestro propósito es definir la perspectiva de Dios de una relación personal. Estamos hablando de una interconexión con las personas hacia quienes tenemos compromiso o responsabilidad, tales como Dios, la familia, cónyuge, amigo, líder espiritual, hermano o hermana en Cristo, jefe, compañero de trabajo, etc. Obviamente, todas estas relaciones no han de ser iguales en grado, pero si deben tener los elementos claves de una relación bíblica.

La pregunta que me gustaría contestar en este capítulo es “¿Qué piensa Dios acerca de nuestras relaciones?” Recuerda, es nuestra meta ser el esposo ejemplar que Dios nos ha llamado a ser, al imitar en nuestras vidas el ejemplo de Cristo. Para cumplir esta meta debemos verle a través de su Palabra. Pero primero, tomemos un vistazo más cercano a muchas de las relaciones de hoy.

La Escena Actual de la Relación

Muchas personas parecen interesados principalmente en tres cosas: hacer sus cosas, llevar a cabo sus metas personales, y proteger su espacio personal. A veces estamos tan ocupados con cosas que no involucran a otros, que no existe tiempo, y eventualmente falta interés, para las relaciones. Algunos se han retirado de la idea de relacionarse porque han sido malinterpretados o “quemados.” Otros están renuentes a ir en pos de relaciones simplemente porque el relacionarse bien requiere esfuerzo. Nuestra carne (naturaleza pecaminosa) es un enemigo del esfuerzo que es necesario para mantener relaciones. Si la “Iglesia” continúa siguiendo nuestra sociedad al hacerse más y más amantes y servidores de sí mismos, la búsqueda de relaciones bíblicas se saldrá más y más del camino.

Frecuentemente la queja principal de una esposa acerca de su matrimonio es, “No tenemos ninguna relación.” A cambio, una respuesta común del esposo es, “¿Cuál es el problema? Pienso que tenemos una excelente—o por lo menos una buena—relación.” Esta respuesta es a veces (por lo menos en parte) debido a la deficiencia relacional del esposo. Pon esta deficiencia junto con las esperanzas idealistas de algunas esposas (la idea equivocada de que los hombres deben ser justamente como las mujeres en la forma como se relacionan), y la presencia de asuntos sin resolver en la relación, y tendrás un proyecto detallado para un desastre marital.

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

2 Timoteo 3:1-5

¡Las cualidades en estos versículos no se dirigen a buenas relaciones! Ambos géneros están envueltos en estos pecados, pero no podemos ignorar el hecho de que parece haber un número creciente de hombres que tienen poco interés o conocimiento cuando de relaciones se trata.

Cualquier pastor que esté involucrado con su gente podría testificar que más y más individuos están surgiendo en la iglesia con problemas de relaciones en áreas tales como esposo/esposa, padre/hijo, empleador/ empleado, y amigo/amigo. Además, algunos esposos se han excusado a sí mismos de la responsabilidad dada por Dios con engaños tales como, ”No debe conllevar tanto esfuerzo el estar juntos.” O, “Mi esposa debería estar encantada de que soy su fiel proveedor y protector. ¿Porqué esto no la satisface?” O, ”Realmente no necesito las relaciones porque simplemente no soy una persona necesitada.” ¿Son las relaciones solo para personas necesitadas? Nada puede estar más lejos de la verdad.

Un Libro de Relaciones

Afortunadamente, en lugar de dejarnos valernos por nosotros mismos, Dios en Su Palabra nos ha dado un manual para las relaciones. Debemos buscar Su guía en lo concerniente a nuestras relaciones. Ningún otro libro puede tan rápidamente decirnos lo que Dios quiere para nuestras relaciones.

El primer paso para relacionarnos de una forma que honre a Dios es aceptar completamente la verdad de que nuestras relaciones son extremadamente importantes para Dios. Una vez que un esposo ha venido a una fe salvadora, se dará cuenta de que la Biblia es un libro de relaciones. Primero se dirige continuamente a nuestra relación vertical más importante con Dios y luego a nuestras relaciones horizontales con los demás. Cristo mismo resumió la ley completa en dos categorías relacionales en Mateo 22:37-40:

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Éste es el primer y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Nuestra Relación con Dios

Todos estamos relacionados con Dios como creador y sustentador, pero como vimos en el capítulo 3, aquellos que le conocemos como Salvador tenemos el privilegio de una relación más profunda (Tito 2:14). Dios nos da a nosotros y nosotros le damos a Dios. El nos da gracia, amor, guía, cuidado, compasión, protección, fortaleza, consuelo, enseñanza, mandamientos, y muchos deseos. Nosotros le damos alabanza, acción de gracias, honor, amor, obediencia, confianza, y servicio. La relación entre Dios y el creyente no es una relación de un solo lado. Ambos Dios y el hombre están activamente involucrados.

Nuestra Relación con los Demás

Cristo nos dio un vistazo aun más cercano a que tan relacional fue nuestro Trino Dios cuando estuvo aquí en la tierra. El no solo enseñó acerca de los dos más grandes mandamientos sino que los vivió también. Su vida estaba completamente centrado con Dios el Padre y con la gente. Dondequiera que El iba estuvo interesado en la gente. Como nuestro Dios es un Dios que se relaciona, entonces nosotros también debemos hacerlo. Recuerda, la semejanza con Cristo es nuestra meta. No podemos ser esposos ejemplares y oponernos a la necesidad de tomar nuestras relaciones con los demás seriamente. (Ver Apéndice Tres para una lista de relaciones a las que Dios se ha dirigido en la Escritura.)

Creados Dependientes e Interdependientes (No Independientes)

Desde el principio, el hombre era dependiente de Dios. El hombre no fue creado de tal forma que pudiera proveer para sí mismo (de la nada) o sostenerse a sí mismo. Dios provee el aire que respiramos, el lugar donde vivimos, la comida que comemos, el agua que bebemos, y la instrucción y fortaleza que necesitamos para vivir. ¡Nosotros necesitamos a Dios!

El hombre fue también creado para ser interdependiente (involucrado) con otros. Después de haber sido puesto en Edén, Dios dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo y proveyó una ayuda para él (Génesis 2:18). He aquí nuestra primera pista de que estamos hechos para depender el uno del otro de alguna manera. Consistente con este hecho, Dios ha incluido muchos mandamientos “unos a otros” en el Nuevo Testamento. (Ver Apéndice Cuatro para una lista de ejemplos.)

Ahora, si hemos sido creados desde el principio para relacionarnos el uno al otro y ser interdependientes el uno con el otro, ¿Cómo es, hombres, que parecemos inclinados a pensar que no es ni macho ni necesario estar involucrados con otros? Algunos de nosotros necesitamos un serio cambio de mente en este aspecto. Debemos deshacernos del orgullo que dice, “Puedo hacer esto por mí mismo,” o que excusa la responsabilidad de amar a otros con, “Solo a mí y al Señor es todo lo que necesito.” Para ser como Cristo, debemos buscar involucrarnos con otros.

Aunque nuestros esfuerzos de estar involucrados en una relación bíblica de dos vías (para la gloria de Dios y el bien del otro) son algunas veces resistidos o rechazados por la otra persona, debemos mantenernos comprometidos a seguir tratando, hasta que la otra persona disuelva finalmente la relación. Aún cuando ha habido un rechazo, puede que haya todavía una oportunidad ocasional de hacerle bien a esa persona (Romanos 12:17-21). Aunque es difícil, podemos amar a otros con el amor compasivo de Dios, aunque ellos no muestren amor hacia nosotros. Dios requiere que amemos, sirvamos, y hasta que suframos por aquellos que son indiferentes u hostiles hacia nosotros, porque esto es exactamente lo que El ha hecho por nosotros. (Esto no quiere decir que no podemos apelar a las autoridades de gobierno para protección cuando alguien está violando la ley por abuso físico—Romanos 13:1-7.)

El Plan de Dios para las Relaciones

Hemos aprendido algunas cosas acerca de las relaciones al ver como Dios nos ha buscado y creado. Antes de crear una descripción y definición clara de una relación bíblica, debemos ver la parte más crucial de nuestro plan relacional—como Dios se relaciona consigo Mismo. Este es el mejor patrón para nuestras relaciones. Es una pena que en la mayoría de los libros de teología los tres miembros de la Trinidad son presentados solamente como relacionándose el uno al otro solo funcionalmente. En realidad, se relacionan también personalmente. Dentro de las relaciones de la Divinidad (Padre, Hijo, y Espíritu Santo) existe:

• Un deseo para negarse a sí mismo (Marcos 14:32-36; Filipenses 2:5-9).

• Honor y respeto—aunque existe igualdad (Juan 8:49; 2 Pedro 1:17).

• Sumisión a un orden de autoridad—aunque existe igualdad (Juan 8:28-29; 14:31; 16:13; 1 Corintios 11:3).

• Humildad (Juan 16:14; Filipenses 2:1-11; 1Corintios 11:3).

• Unidad (Deuteronomio 6:4; Juan 10:30,38; 14:10-11,23; 17:11).

• Singularidad de Personas—tres Personas distintas (Lucas 3:21-22; Juan 1:31-34; 14:23-26; Hechos 5:3-4).

• Comunicación perfecta (Juan 8:28; 15:15; 16:13; 2 Pedro 1:17).

• Involucramiento y cooperación (Génesis 1:26; Lucas 4:1; Juan 14:23; Colosenses 1:12-20).

• Conocimiento de las otras Personas (Mateo 11:27; Juan 8:55; 1.Corintios 2:10).

• Expresión de agradecimiento (Mateo 11:25; 15:36; 26:27; Lucas 10:21; Juan 11:41).

• Expresiones verbales de amor (Juan 10:17; 14:31; 15:9; 17:23; Romanos 5:5).

• Expresiones visibles de amor, bondad, bendición, y servicio (Juan 15:9-10; 17:4,23; Romanos 15:3; Gálatas 5:22; Colosenses 1:19).

• Veracidad/Confianza (Juan 3:33; 14:17; Tito 1:1-2; Hebreos 6:18).

• Preocupación máxima por la verdad de Dios y su gloria (Juan 16:14; 17:1, 5, 24).

¡Que patrón tan excelente tenemos para seguir! Estos son los elementos esenciales de una relación bíblica. Uno de los mayores elementos que Dios ha ampliado para nosotros es el elemento de las expresiones visibles de amor. Los efectos de nuestras expresiones de amor los unos con los otros también incluye: el animarnos cuando estamos desalentados, perdonarnos, estimularnos al amor y las buenas obras, amonestarnos, reprendernos con amor y firmeza; y llevar las cargas de los demás.

La cosa más importante que debemos recordar es que la manera en que la Trinidad se relaciona entre sí nos da nuestro modelo para las relaciones. Los elementos básicos vistos entre la Divinidad deben estar presentes en una relación bíblica. Si buscas implementar estas cosas en tu matrimonio, irás por el buen camino de convertirte en un esposo ejemplar.

¡Ni Te Atrevas!

En nuestras relaciones con otros, debemos evitar cualquier tendencia a dar o requerir una cantidad excesiva de atención. Las personas con tal enfoque equivocado en verdad están en la relación solo por ellos mismos ya que no son parte de ella para la gloria de Dios o el bien de la otra persona. Puede que estén bajo la suposición equivocada que dar este tipo de atención idólatra es la manera en que dicha relación debería de ser. El arte dramático ha incentivado esta forma de pensar, pintando que la vida es toda acerca de un amor humano consumidor y casi perfecto. Aspirar a tal relación fantasiosa no es ni correcto ni es vivir dentro de la realidad. Dios es el aquel con quien debemos estar consumidos.

Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres. Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre. Salmo 16:4-5, 8, 11

Dos Necesidades Que Nos Rodean

Hay dos cosas siempre presente en la forma en que Dios se relaciona con nosotros. Primero, el amor perfecto de Dios cubre todos Sus tratos con nosotros. Su amor por nosotros nunca es inactivo. Sabemos esto por la palabra bíblica hesed. Esta palabra hebrea se refiere a la relación de Dios con nosotros y significa “bondad amorosa constante” o “pacto de lealtad” (Salmo 36:7; Isaías 63:7). La palabra lleva consigo las ideas de ambos amor y fidelidad. Por lo tanto, una relación bíblica tiene un amor duradero. Todo lo que es hecho en una relación bíblica debe ser con la finalidad de mantener este tipo de amor.

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.Colosenses 3:12-13 [énfasis añadido]

Segundo, cada una de las cualidades relacionales de Dios descansa sobre el fundamento de la verdad. El ama de tal forma que mantiene Su carácter y palabra (Santiago 1:17). Todo lo que hacemos también debe hacerse guardando todos los principios y mandatos de Dios.

Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él.I Juan 3:18-19 [énfasis añadido]

Esta es la forma en la que nos relacionamos bíblicamente. Entonces, una relación bíblica debe poseer tanto la cualidad del amor duradero como la obediencia de las Escrituras.


Reuniendo Todo

Habiendo echado una mirada cercana a Dios y Sus tratos con nosotros, podemos crear una definición de una relación bíblica. Nuestras relaciones deben ser:

Una participación conjunta entre dos personas cristianas distintas en las cuales existe involucramiento, amor semejante al de Cristo (sacrificial, duradero, y en permanencia a la palabra de Dios), buena comunicación, aprecio, edificación, y servicio—todo en una actitud de respeto y humildad—y todo para la gloria de Dios y el beneficio del otro.

En relaciones no comunes, nuestra responsabilidad permanece igual. No podemos forzar a otros a relacionarse de la forma que Dios quiere que ellos lo hagan pero sí podemos nosotros honrar a Dios. Todos nosotros estamos relacionados de alguna forma a los no creyentes. Algunos de ustedes tienen esposas no creyentes. Las esposas no creyentes no tienen la capacidad de relacionarse de la forma en que Dios se relaciona, pero al cumplir tu responsabilidad, tú puedes ser un testigo del amor de Dios y darle gran gloria a El. En tal caso, debes ocuparte en:

Una búsqueda de involucramiento y fidelidad hacia otra persona distinta a través de tu propio amor semejante al de Cristo (sacrificial, duradero, y en permanencia a la palabra de Dios), buena comunicación, aprecio, edificación y servicio— todo en una actitud de respeto y humildad—y todo para la gloria de Dios y el beneficio del otro.

Peligros Principales en las Relaciones

Antes de dejar el tema de las relaciones, quiero tocar algunos de los peligros que debemos evitar si vamos a llevar a cabo lo que acabamos de describir. El pecado siempre ha sido el problema en las relaciones. Como resultado de la Caída del hombre, no solo el hombre se separó de su Dios, sino que inmediatamente comenzó a tener dificultades en sus relaciones horizontales. Esto es demostrado claramente en el libro de Génesis (Adán y Eva, Génesis 3:12-13; Caín y Abel, Génesis 4:8; etc.). Los problemas en las relaciones han continuado a través de las edades porque el pecado ha continuado. Aun después de la salvación, nuestra inclinación pecaminosa está todavía presente (Romanos 7:21-25).

Como esposos ejemplares, necesitamos evitar estos pecados y buscar con toda diligencia reemplazar las siguientes características malas con sus contrapartes semejantes al carácter de Cristo:

1. No siguiendo a Cristo primero y ante todo (ver también el capítulo 7).

Nuestra relación con Cristo siempre afectará nuestras relaciones horizontales con los demás. Si no estamos amando a Dios con todo nuestro corazón, alma, y mente, estamos poniendo algo o a alguien más en Su legítimo lugar. Inevitablemente nos encontraremos teniendo dificultad en nuestras otras relaciones.

En su lugar: Haz de Cristo tu vida y tesoro. Búscale como tu “primer amor.”

2. Orgullo (una actitud mental de egoísmo—ver también el capítulo 13).

a. Orgullo que se auto-exalta

El orgullo nos hará despreciar y enseñorearnos sobre otros en lugar de dirigir amorosamente. Una persona que se exalta a sí misma también estará a la defensiva, echará la culpa sobre otros, renombrará, o ignorará el pecado en lugar de admitirlo y pedir perdón. También estará renuente a darle cuentas a alguien, y raramente verá a alguien como capaz de dar un consejo o una opinión benéfica.

En su lugar : Revístete de la humildad que trata como mas importantes a otros que a sí mismo (Filipenses 2:1-4), admite el pecado (Salmo 32:5; Santiago 5:16), busca consejo (Proverbios 1:5, 15:22), acepta con beneplácito la responsabilidad (Hebreos 10:24-25), solo hace peticiones que consideran la gloria de Dios y el bien de los demás (Filipenses 2:1-4).

b. Orgullo Egocéntrico

¡El enfoque de la carne pecaminosa es el Yo! Lo considera una gran dificultad el preocuparse por los demás y ser considerado. Sus pensamientos, palabras, y esfuerzos están consumidos con “mi” agenda, “mis” problemas, “mis” carencias, “mis” deseos, “mis” necesidades.

En su lugar: Busca enfocarte en los deseos de Dios y por servir en beneficio de los demás.

Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.Romanos 12:10 [énfasis añadido]

3. Comunicación pecaminosa (ver también el Capítulo 16).

Es importante ser sensible a los pecados de la comunicación tanto a los auto-iniciados como a los reaccionarios. Las palabras engañosas, malsanas, o hirientes, tanto como el tono de voz y el lenguaje corporal con los cuales son dichas, pueden también ser pecaminosas. La carne quiere excusar estos pecados basándose en las circunstancias, pero la palabra de Dios no nos da ningunas excepciones acerca de nuestra comunicación.

Por el contrario: Comunícate con veracidad y amor en todo momento.

Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

Efesios 4:29 [énfasis añadido]

4. Falta de aprecio y agradecimiento.

Cuando estamos enfocados en los aspectos negativos de una persona o de una relación, en lugar de en lo positivo, somos renuentes a relacionarnos como deberíamos. Desvanecer los puntos fuertes y demostraciones de amor de alguien (no importa cuan pequeño o cuan pocos sean) de cualquier calidades negativas que puedan haber rompe el mandato de Dios de ser agradecido en todo tiempo (1 Tesalonicenses 5:18).) Aun cuando Cristo tuvo que reprender a las siete iglesias en el libro de Apocalipsis, El inició con palabras de aprecio y elogio. Este es un buen patrón para nosotros cuando hay cosas negativas que tengamos que tratar con otros (Apocalipsis 2-3).

Por el contrario: Piensa regularmente y comparte tus pensamientos de aprecio y agradecimiento.

Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.

I Tesalonicenses 5:11

5. Expectativas Auto-enfocadas.

Buscar y esperar el crecimiento, el tiempo, el cuidado, o la atención de otro es siempre una mala idea. No debemos vivir en expectativa o poniéndole condiciones a nuestro amor y cuidado por otros. Nuestro enfoque debe estar en amar a Dios y a otros para la gloria de Dios, no en tener satisfechos nuestros deseos personales. También debemos buscar el mantener nuestras decisiones en balance con la vida real y las muchas responsabilidades que la otra persona pueda tener. Es un peligro tener expectativas irreales en lo que concierne al Crecimiento cristiano. No podemos esperar perfección inmediata de un cónyuge arrepentido. Pero, podemos bíblicamente esperar mejoría (por su bien y la gloria de Dios), teniendo en mente que toma tiempo el crear nuevos hábitos.

Por el contrario : Enfócate mayormente en los deseos de Dios y tu propia responsabilidad hacia los demás, en lugar de enfocarte en tus deseos y el desempeño o responsabilidad de otros. Mira tu propio pecado como grande y el pecado de otros como pequeño.

¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

Mateo 7:3-5

Toma Tiempo para Evaluar

Todos estamos involucrados en relaciones de una forma u otra. Estas son pobres y empeorando, o buenas y creciendo. Hombres, no podemos escapar el hecho de que Dios está muy interesado en nuestras relaciones. El las ha tratado intencionalmente a través de Su Palabra. El nos ha dado un patrón o plan a seguir. Al prestar cuidadosa atención a la forma en que Dios se relaciona, y al buscar vivir en la misma manera, podemos ejemplificar a Cristo.

¿Ves tú la relación con tu esposa tan importante como Dios la ve? ¿Estas comprometido a involucrarte con tu esposa? ¿Tiene la relación con tu esposa los elementos claves de una relación bíblica? ¿Estás listo para guardarte en contra de los peligros comunes de una buena relación con tu esposa? La relación del matrimonio es un gran don de Dios, prevista para darle gloria y prevista para llevar bendición a esos que entran en ella. Mientras más busquen tú y tu esposa el relacionarse como Dios se relaciona, mas experimentarás lo que Dios ha previsto.

Capítulo CincoEL ENTENDIMIENTO DE UN ESPOSO DEL MATRIMONIO

“El matrimonio es una excelente institución, ¡si estás listo para una institución!” ¿Cuan a menudo ha sido repetido ese antiguo chiste? Tristemente, las personas están frecuentemente de acuerdo con los muchos chistes despectivos hechos acerca del estado del matrimonio. De acuerdo con el estadista contemporáneo, Jorge Barna, nueve de diez adultos creen que el matrimonio es una institución pasada de moda. Muchos hombres del mundo (y algunos de la Iglesia) piensan que es una virtud alargar la soltería lo más posible. Para ellos, solo los débiles o locos se atreverían a ser “conquistados” por el sexo opuesto y a estar destinados a una vida de conformidad cobarde o de conflicto sin esperanza.

Mientras que nosotros como hombres cristianos puede que no tomemos tales puntos de vistas extremos, nuestras propias ideas y frustraciones acerca del matrimonio puede dejarnos con temores similares. Un punto de vista negativo ciertamente no es la perspectiva de Dios, ni es lo que El tuvo en mente cuando instituyó el matrimonio. El esposo que está buscando imitar a Cristo querrá saber y cumplir las intenciones de Dios. Al hacer esto, también tomara parte de las bendiciones que vienen al honrar a Dios en este arreglo maravilloso llamado “el matrimonio.”

Que un matrimonio sea desastroso o maravilloso depende grandemente del punto de vista de la pareja acerca matrimonio. Como piensa un hombre acerca del matrimonio ciertamente afectará la perspectiva de su papel, el papel de su esposa, y la relación en sí misma.

Los Propósitos de Dios para el Matrimonio

Dado que fue Dios mismo quien instituyó e inició el matrimonio, sabemos que el matrimonio es bueno y tiene propósitos perfectos. El propósito total de Dios para el matrimonio es el de dar gloria a Su Nombre. Esto es claramente logrado a través de las áreas más específicas de compañerismo, ayuda, caracterización, satisfacción sexual, y procreación.

1. Compañerismo

Después de crear a Adán, Dios hizo este enunciado:

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo;le haré ayuda idónea para él.Génesis 2:18 [énfasis añadido]

Este versículo aclara que Dios planeaba hacer a alguien “idóneo” para Adán. La palabra hebrea usada aquí (kenegdo) significa “comparable o que le corresponde a él.” Entonces, inmediatamente siguiendo el plan revelado, Dios le trajo los animales a Adán para que los nombrara. Este es un orden interesante de eventos. La Biblia declara que entre todos los animales “no se halló una ayuda idónea para El” (Génesis 2:20).

Ciertamente, Dios sabía que ninguno de esos animales sería adecuado para Adán. Entonces, ¿quién estaba haciendo la búsqueda? Debió haber sido Adán. Es como si Dios a propósito llamara la atención hacia los animales emparejados para hacer que Adán se apercibiera de esto. Ahora tanto Dios como el hombre estaban anticipando a alguien más que solo una presencia (cualquier animal) y más que un simple ayudante (como un buey). Dios iba a proveer un compañero. Solo alguien como Adán (o “comparable” con él) podía ser un compañero.

Desde la creación, está claro que una de las razones por las cuales Dios proveyó el matrimonio es para el compañerismo. En la Biblia, la palabra para compañero (chaber) es usada al hablar de la esposa de uno (Malaquías 2:14). Significa “un compañero entrelazado.” Aunque este aspecto del matrimonio puede crecer algo por el tiempo, el esposo ejemplar se propondrá tratar a su esposa como su compañera especial. También hará todo cuanto pueda por convertirse en un mejor compañero para ella. El hará esto porque es la voluntad de Dios.

Maneras en que el Esposo puede Tratar a Su Esposa Como Su Compañera

Estando con ella e involucrándola.

• Planea tiempo para estar con ella a solas.

• Desarrolla intereses comunes con ella.

• Hazle saber como ella puede ayudarte/trabajar a tu lado.

• Llámala del trabajo.

• Dile acerca de lo que haces en tu trabajo.

Buscando entenderla y ayudarla.

• Pregúntale que hizo hoy y luego escucha.

• Averigua acerca de su bienestar y entonces presta atención.

• Planea un tiempo regular para hablar acerca de sus preocupaciones y luego ora/ estudia/y ayúdale a encontrar soluciones.

• Pregúntale como puedes orar por ella.

• Ora con ella.

• Ayúdala cuando ella lo necesite.

Apreciándola.

• Agradécele a Dios por ella.

• Piensa y verbaliza cualidades específicas o hechos de los cuales

estés agradecido.

• Habla bien de ella a otros.

• Déjale una nota de aprecio.

Tratándola especialmente en comparación con los demás.

• Abre las puertas para ella.

• Planea citas.

• Pon sus “necesidades” y deseos por encima de los demás.

• Muéstrale afecto no sexual.

• Sé sexualmente intimo con ella, enfocándote principalmente en su disfrute.

Revelándote a ella.

• Comunícale tus pensamientos, perspectivas, y metas.

• Hazle saber cómo ella puede orar por ti.

2. La Ayuda de la Esposa

Dios ha dicho claramente que la esposa debe ayudar a su esposo en esta vida. El significado original de la palabra hebrea ayudante (‘ezer) significa “auxiliar.” Una esposa, entonces, es supuesto que, en un sentido muy real, a auxiliará a su esposo. Como este es el diseño de Dios, es bueno y el camino de bendición para ambos el esposo y la esposa.

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. / Génesis 2:18 [énfasis añadido]

Al igual que el compañerismo, la ayuda es obviamente otro propósito principal del matrimonio. De hecho, en este versículo acerca de la creación de la mujer, ¡la palabra “ayuda” precede la palabra “idónea”! Dios acababa de poner a Adán en el huerto para que lo “labrara y lo guardase” (Génesis 2:15). A Adán se le había dado una encomienda por hacer. Dios decidió que no era bueno que el hombre estuviera solo y dijo que le haría una ayuda. La forma más directa de interpretar este pasaje es que Dios tuvo la intención de que Eva ayudara a su esposo en el trabajo que se le había dado para que hiciese. Naturalmente, debido a que esto fue antes de la Caída, Adán tenia solamente un tipo de trabajo, labrar y guardar el huerto. Aparentemente, Dios se propuso que Adán tuviera parte en la provisión de comida y en el mantenimiento de la creación de Dios. Se supone que Adán estaría ocupado en el trabajo y también lo estaría Eva. El debía trabajar para Dios y ella debía trabajar para Dios al ayudar a su esposo.

Dios siempre ha tenido la intención de que la esposa asista a su marido en su trabajo para Dios. Este es el principio que nuestra sociedad y muchos en la Iglesia no entienden. Muchas esposas están haciendo lo que quieren para su propia “satisfacción.” Esta no es una actitud bíblica. El mundo ve el perseguir la satisfacción personal como necesaria para el bienestar y “la felicidad.” Tristemente, aun los esposos están animando a sus esposas en esta búsqueda. Ciertamente una esposa es muy capaz de hacer las cosas que quiere, pero este no es el diseño de Dios. Al final el hacer lo que uno quiere es una búsqueda muy vacía y sin fruto. Ni el esposo cristiano ni su esposa deberían estar buscando la auto-satisfacción, sino deberían estar usando sus dones, talentos, y habilidades para servir los propósitos de Dios (Mateo 28:19-20).

El ayudar a su esposo no necesariamente prohíbe “otro” trabajo para la esposa, mientras sea provechoso para el hombre y la esposa esté todavía buscando cumplir su labor de ayudante (es decir, un trabajo para ayudar con las finanzas que no le obstaculice cumplir las responsabilidades dadas por Dios hacia su esposo e hijos). Los esposos y esposas pueden encontrar gozo y satisfacción en hacer aquello para lo que fueron creados. Aun la esposa de un esposo inconverso (que no está haciendo su trabajo para Dios) puede cumplir el propósito de Dios al ayudar a su esposo en cualquier trabajo que el haga.

Maneras en que ella puede Ayudar a su Esposo

Como hombres cristianos de hoy, tenemos más trabajo que tuvo Adán. Desde la caída del hombre, nuestro trabajo de proveer ha sido expandido al incluir vestido y refugio de los elementos. También, a los esposos se les ha dado el trabajo del ministerio (el avance del Reino de Dios) y el trabajo de dirigir a nuestras familias espiritualmente. Como Dios no especificó como la esposa ha de ayudar a su esposo, creo que este principio debería ser aplicado tanto como sea posible a todo el trabajo del esposo.

Un esposo debería buscar maneras para que su esposa le sea una ayuda generalmente, personalmente, y específicamente. Dios le ha mandado a la esposa ser la trabajadora principal en el hogar (Tito 2:4-5). Esto ciertamente le ayuda al esposo a tener el tiempo que necesita para hacer su trabajo. Tu esposa puede también personalmente ayudarte por medio de la oración, el aliento, apoyo, entendimiento, y la amonestación respetuosa y amorosa cuando lo necesites.

Al ayudarte específicamente, seria bueno para ella el preguntar diariamente como puede asistirte. Ella puede asistirte en el pastoreo y entrenamiento de los niños ya que ella está con ellos gran parte del tiempo.

Ella puede ayudarte también en el trabajo del ministerio. Dondequiera que estés ministrando, tu esposa debería estar haciendo cualquier cosa que pueda para ayudarte a llevar a cabo tu ministerio como al Señor. De hecho, esto debería siempre ser su ministerio prioritario fuera del (hogar).

Para la Gloria de Dios, No Tu Propia Ventaja

Existen dos advertencias obvias cuando se trata de entender el propósito de Dios aquí. Primero, el hombre debe ser cuidadoso de no ver a la mujer solamente como una obrera para ayudarlo. Ya hemos discutido como ella debe también ser su compañera. Ella también tiene responsabilidades hacia su relación con Dios, sus hijos, y la Iglesia (Colosenses 2:6-7; Proverbios 31:10-31; Tito 2:3-5; 1 Pedro 4:10). Un esposo necesita tomar en consideración los otros deberes de su esposa y no esperar que ella esté a su lado ayudándole las veinticuatro horas al día. Segundo, podría ser tentador usar el papel de su esposa como ayudante para darse a si mismo un descanso o para abandonar sus propias responsabilidades. Un esposo no debería egoístamente alentar el papel de su esposa como ayudante, sino por el contrario alentarlo porque es la voluntad de Dios y es para su bien.

El entender este propósito del matrimonio debe afectar tus esfuerzos de involucrar a tu esposa en tu vida. También debería afectar las decisiones que los dos hacen concerniente al estilo de vida financiero, la esposa trabajando fuera del hogar (si, cuando, y cuanto), el uso del tiempo, y las elecciones de ministerio. Nuestra meta es cumplir la obra que Dios nos ha dado para hacer, y necesitamos la cooperación de nuestras esposas en la creación y cumplimiento de esos planes.

Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.

1 Corintios 11:8-9

3. Caracterización

La caracterización es la representación pintoresca de algo con el propósito de ilustración. La relación del matrimonio debe ser la caracterización de la relación de Cristo con Su pueblo. Incluido en esta comparación hay un vistazo del Evangelio, en que el amor del esposo debe imitar al amor sacrificial de Cristo en la cruz.

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.Efesios 5:25-30 [énfasis añadido]

Existen varios principios concernientes al matrimonio que podemos extraer de la analogía que Dios ha utilizado intencionalmente en este pasaje. Por ahora, resumiremos que el esposo representa a Cristo y la esposa a la Iglesia.

¿Qué Estás Tú Retratando?

Ambos el esposo y la esposa deberían seriamente considerar el cuadro que están pintando ante un mundo que observa. Esposo, ¿estas tu retratando la demostración del amor y liderazgo de Cristo hacia su Iglesia? o ¿te ves a ti mismo en uno o más de los siguientes papeles?

• Un rey enseñoreándose sobre sus vasallos—dictando y esperando ser servido.

• Un asalariado sobre las ovejas—yéndose cuando las cosas se ponen difíciles y él no dispuesto a sacrificarse.

• Un compañero de cuarto tolerante—no comprometiéndose, ignorando el pecado, y haciendo lo que quiere—básicamente compartiendo los gastos y un techo.

• Un socio de negocios—dividiendo y haciendo todo 50/50, con iguales beneficios y con igual opinión en el asunto.

• Un mayordomo irresponsable o vagabundo — sin cumplir responsabilidades, dejando a otros el cuidado de tus responsabilidades, o solo yendo con la corriente sin propósito o dirección.

• Un trabajador preocupado—manteniéndose demasiado ocupado o distraído para cumplir sus responsabilidades maritales (falta de compromiso).

• Un suplidor vigilante—provee sustento, techo, ropas, etc., y ofrece un nivel de protección sobre sus intereses, pero no está personalmente involucrado.

4. Unión Sexual

“…y serán una sola carne.”

Génesis 2:24c

Como ya hemos visto, el convertirse en uno es más que algo físico, sino que desde el principio Dios tuvo la intención de que la unión física tomara parte en el matrimonio. Hay dos razones de porque:

a. Dios quiso proveer para la procreación.

Una intención detrás del mandato de Dios de hacerse “una carne” fue la de proveer hijos. Esto es mas claramente visto en Génesis 1:27-28. Obviamente cuando este versículo fue dado había necesidad de llenar la tierra. El también quiso bendecir a Adán y a Eva con hijos. Generalmente hablando, Dios le da a un esposo y a una esposa la habilidad de tener hijos, a menos que El tenga un aun mejor plan para ellos.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla.

Génesis 1:27-28a

Existe un gran malentendido acerca de este versículo, ya que pudiera ser solamente interpretado como un mandato. Realmente, la declaración introductoria de la segunda oración en este versículo, “Y los bendijo Dios,” identifica el resto del versículo como una bendición y no solamente un mandato. Roberto Jamieson, en su comentario de Génesis, dijo, “fructificad y multiplicaos” es una bendición de fertilidad, no un requerimiento en sí mismo.

Es también importante notar que en ambos ejemplos cuando esta bendición fue dada, la tierra estaba virtualmente vacía (la segunda vez fue en Génesis 9:7, después del diluvio). Cada vez, la bendición y la habilidad eran dadas por un tiempo específico y un propósito especifico. Lo que podemos aprender del estudio cuidadoso de estos pasajes es que Dios estaba haciendo algo por ellos a la vez que les estaba mandando a ellos que hicieran algo. Resultados lamentables de malinterpretar este versículo pueden ser: sentimientos de culpa al no poder tener hijos, presión excesiva por tener hijos y tener muchos hijos, y la condenación de todo tipos métodos anticonceptivos.

La verdad es, que cada pareja tiene la libertad y la responsabilidad de planear el número de hijos que parezcan manteniendo los buenos principios de mayordomía (sentido común basado en el balance bíblico). Junto con la habilidad de tener hijos, viene la responsabilidad de cuidar de ellos (1 Tesalonicenses 2:7), hacerlos discípulos (Deuteronomio 6:6-9; Efesios 6:4), y proveer para ellos (1 Timoteo 5:8). Para algunas familias también los asuntos médicos juegan una parte en el proceso de decisión. Tu y tu esposa deben planear, sabiendo que Dios es Soberano y que El es quien abre y cierra la matriz en perfecta sabiduría (Génesis 30:2,22). Entonces tendrás la seguridad por parte de Dios de que hay un mejor plan. El decidirá. ¡Ha habido muchas sorpresas!

Cuando Dios no Concede la Habilidad de Tener Hijos

Cuando Dios no le da a una pareja la habilidad de procrear es por un propósito especial. Dios siempre está trabajando Su plan (Isaías 46:9-11; Efesios 1:11). Cuando el no da esta habilidad, es porque El tiene un mejor plan. Una posibilidad es que puede que El no conceda hijos naturales para así proveer la oportunidad de adopción a uno de Sus hijos sin padres. Otra posibilidad es que puede que El no le permita a una pareja el concebir hijos simplemente para hacer un trabajo perfecto y bueno en la vida del esposo, en la vida de la esposa, o de ambos. Puede que El no conceda hijos porque tiene un ministerio vital y que consume mucho tiempo planeado para la pareja. Cada pareja estéril debe confiar en la soberanía y bondad de Dios y pedirle sabiduría al probar las varias opciones médicas (dentro de la razón y de acuerdo a la ética bíblica), de adopción, y ministeriales.

b. Dios quiere que una pareja esté satisfecha sexualmente.

Cuando Dios le dio a Adán y Eva la bendición de procrear, instituyó la intimidad sexual (Génesis 2:24). En 1 Corintios 7:3-5, Dios claramente manda al esposo y a la esposa a satisfacer los deseos sexuales de su pareja de esta forma (una excepción seria la incapacidad física). Dios también ha mandado que esto solamente debiera tomar lugar dentro de la relación del matrimonio.

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

Hebreos 13:4

Dios pretende también que el esposo y la esposa “disfruten ricamente” su unión sexual. La relación sexual puede ser compleja. Discutiremos esto más a fondo y muchos otros asuntos relacionados al tema de la Intimidad Física en el capítulo 11.

El Nivel Adecuado de Compromiso en el Matrimonio

En las Escrituras, el compromiso del matrimonio está siempre asociado con el lenguaje de pacto (Malaquías 2:14, Proverbios 2:17). En verdad, es un pacto. Un pacto es un compromiso muy serio hecho ante Dios Mismo. En los tiempos bíblicos romper este pacto por infidelidad marital significaba un cierto tipo de muerte (Levítico 20:10-21). ¿No sería la muerte mucho más común en nuestra sociedad hoy si el mismo castigo estuviera todavía siendo practicado hacia la infidelidad y el abandono?

Cuando nos casamos, estamos haciendo pacto delante de Dios de hacernos “una carne.” Estamos prometiendo permanentemente unir nuestras vidas con otra persona en la manera más permanente y comprensiva posible.

Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

Génesis 2:24

“Una carne” incluye definitivamente las relaciones sexuales pero también mucho más. El Apóstol Pablo lo usa en conexión con tener sexo con una ramera en 1 Corintios 6:16, pero es mucho más que esto. Nunca se dice de los animales que sean “una carne” con sus parejas. Además, con el mandato de ser una carne, Dios menciona el dejar madre y padre y unirse a su mujer. Si ponemos estas cosas juntas con el propósito de compañía del matrimonio, es obvio que Dios está también hablando acerca de unidad de relación, siendo unidos.

En este contexto, “una carne” realmente significa algo mas allá de las líneas de vidas entrelazadas. La unidad de la que Dios habla parece ser un compartir total del uno con el otro. Es compartir ideas, creencias, alegrías, dificultades, triunfos, fracasos, posesiones, y cuerpos. La motivación de la unidad debe ser obedecer y glorificar a Dios (Mateo 22:37-38). Hay dos mandamientos dados por Dios para efectuar esta unidad.

1. El mandato de dejar los padres.

A pesar de que la palabra ‘azabo “dejar” literalmente significa “abandonar,” obviamente no puede significar abandonar nuestros padres completamente (Génesis 2:24). Dios ha mandado claramente que todavía debemos amar, respetar, y cuidar a nuestros padres después del matrimonio (Éxodo 20:12; 21:15; Efesios 6:1-3; 1 Timoteo 5:8). Lo que si significa es que existe ahora:

• una nueva relación principal

• un cambio de autoridad

• un intercambio de dependencia

Después del matrimonio, cambios claves deben tomar lugar. Cada cónyuge debe ser la persona más significativa del otro en esta tierra. Su relación debe ser prioritaria por encima de la de sus padres. Cuando un hijo de una familia y una hija de otra se casan, el esposo se convierte en la nueva autoridad (bajo la autoridad de Dios) de su propio hogar. Ahora la esposa está bajo la autoridad del esposo y no se requiere de la esposa o el esposo el obedecer a sus propios padres por más tiempo, aunque se le requiere que los traten con respeto (Efesios 6:2-3). A menos que un hijo haya estado ya viviendo por si solo, el matrimonio crea la primera experiencia de no estar bajo la autoridad de los padres. Este cambio puede ser un ajuste significativo para todos los involucrados.

En adición al cambio de relación y al cambio de autoridad principales, existe un cambio más. Existe un cambio de dependencia. Ningún cónyuge debe ya depender de sus padres para las provisiones. Es ahora la responsabilidad del esposo cargar con la tarea de proveer (Efesios 5:29: el término sustenta realmente significa “hacer provisión,” viniendo del término original, alimentar). Dios le da una fuerte advertencia a los esposos irresponsables.

Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.

I Timoteo 5:8

2. El mandato de unirse a su cónyuge.

No solamente deben el esposo y la esposa dejar madre y padre, también deben unirse el uno al otro (Génesis 2:24). La palabra hebrea para unir (dabaq) significa “buscar diligentemente (como una presión continua) un estado firmemente unido.” Este juntarse es una unión permanente y duradera, como “súper pegamento.” Solo nuestra búsqueda de Dios debe ser mayor que esta. Este tipo de búsqueda y voluntad duradera creará un entrelazo de dos vidas, de esta manera convirtiéndolas en una en la mayoría de los aspectos.

Hay hombres que en verdad quieren estar unidos a sus esposas como uno, ¡pero ellos quieren ser ese uno (yo lo sé, pues era como tales, ¿recuerdan?)! Por el contrario, debe existir una unidad mutua y un entrelazar mutuo de dos vidas.

Las Intenciones de Dios para la Relación Matrimonial

Mientras sumamos lo que hemos aprendido sobre el matrimonio, hay tres intenciones básicas que Dios tiene para la relación matrimonial.

1.Dios quiere que la relación matrimonial sea nuestra relación humana principal.

Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

Génesis 2:23-24

El matrimonio es la única relación que es descrita como una relación de “una carne.” Ninguna otra relación debe comparársele, nisiquiera la relación padre-hijo. Un esposo ejemplar será cuidadoso de dedicarse a su relación con su esposa por encima de cualquiera otra relación con otro ser humano.

2. Dios quiere que la relación matrimonial sea una relación permanente (sobre la tierra).

Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.

Mateo 19:6

Este versículo es claro concerniente a la permanencia del matrimonio. Miles de años después de la creación, encontramos la intención original de Dios declarada en las Escrituras. (Ver Apéndice Cinco para una Posición Bíblica Acerca del Divorcio y el Nuevo Matrimonio.) El divorcio no debe ser ni siquiera una remota opción para verdaderos creyentes. Dios odia el divorcio (Malaquías 2:16). Además, cualquiera que causa o contribuye al rompimiento de este pacto hecho ante Dios, excluyendo las dos excepciones abajo, está en rebelión contra el mandato de Dios y algún día dará cuenta por ello (Mateo 5:33-37; 2 Corintios 5:10).

La Cláusula de Cooperación

La realidad es que algunos esposos y esposas escogen rebelarse contra la voluntad de Dios. Cada esposo debería esta apercibido de los cuatro principales puntos de vista acerca del divorcio y el nuevo matrimonio. Puedes leer acerca de estos en el libro Divorcio y Nuevo Matrimonio: Cuatro Puntos de vista Cristianos (Casa H. Wayne, Editorial InterVarsity Press, 1990). Yo creo que la Biblia enseña que hay dos situaciones en las cuales Dios le permite a un creyente cooperar en la decisión de un cónyuge rebelde de romper el acuerdo del pacto. Una situación es cuando el cónyuge es un no creyente (por su propia admisión o la declaración de la iglesia por el cuarto paso de la disciplina eclesiástica: Mateo 18:7) quien inflexiblemente quiere el divorcio o ha abandonado a su pareja sin intención de regresar.

…Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.

1 Corintios 7:12-15

La otra situación es en el caso de infidelidad sexual con otra persona por uno de los cónyuges. El cónyuge que pecó puede evidenciar tristeza sin verdadero arrepentimiento (un cambio completo de intenciones, pensamientos, y acciones). Una persona puede confiar en el consejo del liderazgo de la iglesia al determinar si o no un esposo o esposa está realmente arrepentido.

Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación [porneia; infidelidad sexual], hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.Mateo 5:32 [explicación mía]

En ambas situaciones, la pareja creyente y obediente no está abandonado el acuerdo del pacto. Ya ha sido abandonado por su cónyuge. Para mas explicaciones acerca de esta dos excepciones, un esposo puede también referirse al libro Divorcio de Juan Murray, y al libro Matrimonio, Divorcio, y Nuevo Matrimonio en la Biblia de Jay Adams. Y, por todos los medios, un esposo que esté en una situación inusual debe someterse a la guía de los líderes de su iglesia, asumiendo que el es parte de una iglesia bíblica que practica la disciplina eclesiástica.

3. Dios quiere que la relación matrimonial sea una relación que perfecciona.

Dios usa todo en nuestras vidas para Sus propósitos de perfeccionamiento (crecimiento) (Romanos 8:28-29; Santiago 1:2-4). Como aprendimos anteriormente, nuestro crecimiento como cristianos hacia la semejanza con Cristo es un proceso de toda la vida, a veces referido como santificación. Porque Dios está tan dispuesto a santificarnos, sabemos que El ciertamente utilizará la relación más importante para nosotros para esto. Como el matrimonio es la relación más cercana, provee el mayor potencial de auto-negación y obediencia a los principios de relación de la Palabra de Dios.

También vimos que al esposo se le ha mandado específicamente en Efesios 5:25-33 a amar a su esposa como Cristo ama a la Iglesia. En este pasaje se nos da una explicación de que conlleva el amor, incluyendo la responsabilidad del esposo de dirigir y cuidar a su esposa espiritualmente. Ciertamente, ese cuidado conlleva el amonestar amorosamente a su esposa cuando sea necesario. Discutiremos más abundantemente la responsabilidad del esposo de dirigir a su esposa espiritualmente y de como debe ayudar a su esposa con su pecado en los capítulos 10 y 15 respectivamente.

Como la esposa no debe dirigir a su esposo espiritualmente (otro liderazgo masculino es necesario), y como ella siempre debe evidenciar una actitud respetuosa y sumisa, entonces debe permitírsele el señalar el pecado de su esposo. Tu esposa es tu hermana en el Señor y tu ayuda. Un esposo ejemplar incentivará a su esposa a respetuosamente reprender su pecado (Proverbios 27:5-6). Aunque tu esposa te reprenda incorrectamente, debes sinceramente considerar y responder a su reprensión, porque Cristo nos enseñó a siempre lidiar con nuestro propio pecado primero (Mateo 7:3-5).

¿Cuál es Tu Intención?

Hasta ahora tu entendimiento del matrimonio debe haber sido ampliado y/o fortalecido. Si hay un claro entendimiento y una sincera adopción de los propósitos de Dios, del nivel de compromiso de Dios, y de las intenciones de Dios para el matrimonio, iras bien en tu camino a convertirte en un esposo ejemplar. ¿Son tus propósitos matrimoniales bíblicos? ¿Está tu compromiso matrimonial en el nivel adecuado? ¿Son tus intenciones matrimoniales las mismas de Dios? Si es así, estarás más capacitado para cumplir tu papel como esposo.

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370 str. 17 ilustracji
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9781629461595
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