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Enamorado de la vida

Título original: In Love with Life: Reflections on Friedrich Niestzsche’ Thus Spake Zarathustra by OshoCopyright (c) 1987, 2014 OSHO International Foundation, www.osho.com/copyrigths. Todos los derechos reservados.
Esta obra consiste en una selección de diez charlas de Osho, publicadas originalmente dentro de las series completas tituladas Zarathustra: A God that can dance y Zarathustra: the Laughing Prophet, impartidas por Osho ante una audiencia.
Las series completas además, fueron publicadas anteriormente en español por Editorial Luz de Luna (Argentina) con los títulos Zarathustra: un Dios que puede bailar y Zarathustra: un profeta que ríe.
Todas las charlas de Osho han sido publicadas como libros, y esta?n también disponibles las grabaciones originales en audio.
Las grabaciones en audio y el archivo completo de texto puede encontrase on-line en la Biblioteca Osho en www. osho.com/library OSHO(r) es una marca registrada de Osho Internacional Foundation, www.osho.com/trademarks
Enamorado de la vida © OSHO
D. R. © Editorial Lectorum, S. A. de C. V., 2019
Batalla de Casa Blanca Manzana 147-A, Lote 1621
Col. Leyes de Reforma, 3a. Sección
C. P. 09310, Ciudad de México
Tel. 5581 3202
www.lectorum.com.mx ventas@lectorum.com.mx
Primera edición: mayo 2019
ISBN: 978-607-457-570-5
D. R. © Portada: Angélica Carmona Bistráin
D. R. © Imagen de portada: Shutterstock®
D. R. © Traductor: Carlos Martínez Molina
Características tipográficas aseguradas conforme a la ley.
Prohibida la reproducción parcial o total sin autorización escrita del editor.
Enamorado de la vida
1 Prefacio
2 Capítulo 1 · Buda y Zorba pueden encontrarse
3 Capítulo 2 · La sabiduría trae auténtica libertad
4 Capítulo 3 · El camello, el león y el niño
5 Capítulo 4 · El amor es el baile de tu vida
6 Capítulo 5 · Infinita capacidad de gozo
7 Capítulo 6 · El conocimiento es barato, conocer es costoso
8 Capítulo 7 · La rebelión es la única esperanza
9 Capítulo 8 · El hombre es un proceso
10 Capítulo 9 · Levantándose a las alturas
11 Capítulo 10 · La seriedad es un pecado
12 Sobre el autor
13 OSHO INTERNATIONAL MEDITATION RESORT
Prefacio
El destino de un genio es que lo malentiendan. Si no es malentendido, entonces no es un genio. Si las masas comunes pueden entenderlo, quiere decir que la persona está hablando en el nivel que la inteligencia ordinaria.
Friedrich Nietzsche sigue siendo un malentendido, y ha surgido un tremendo desastre. Pero quizá era inevitable. Para entender a un hombre como Nietzsche se debe tener, al menos, el mismo estándar de consciencia, sino es que mayor.
Adolf Hitler era tan retardado que es imposible pensar que pudo entender el significado de la filosofía de Nietzsche, pero se convirtió en el profeta que lo interpretó —no sólo interpretó esto, sino que también actuó de acuerdo con su interpretación— y el resultado fue la Segunda Guerra mundial. Cuando Nietzsche planteó la “voluntad de poder”, no la voluntad de dominio. Sin embargo, ese fue el significado que le dieron los nazis.
La “voluntad de poder” es opuesta a la voluntad de dominio. Ésta proviene de un complejo de inferioridad. Queremos dominar a los otros sólo para probarnos que somos inferiores, el es superior. Pero necesita probarlo. Sin prueba alguna él sabe que es inferior, así que debemos cubrirlo con muchas, muchas pruebas.
El hombre verdaderamente superior no requiere pruebas, es simplemente superior .¿Acaso una rosa argumenta sobre su belleza? ¿Acaso la luna llena se preocupa por probar su gloria? El hombre superior simplemente lo sabe, no hay necesidad de ninguna prueba; luego entonces, no tiene la voluntad de dominar. Seguramente él cuenta con “la voluntad de poder”, entonces se tiene que hacer un distinción muy fina. Su voluntad de poder significa que quiere crecer a toda su capacidad. No tiene que ver con nadie más, su preocupación absoluta es el propio individuo. Desea florecer, traer todas las flores que están escondidas en su potencial, llegar a lo más alto posible en el cielo. Ni siquiera es comparativo, no está tratando de elevarse más alto que los demás, simplemente pretende acceder potencial completo. “La voluntad de poder” es ae individual. Ansía bailar en lo más alto del cielo, codicia tener un diálogo con las estrellas, pero no está interesado en probarse con alguien inferior, no es competitivo, no es comparativo.
Adolf Hitler y sus seguidores, los nazis, le hicieron un gran daño al mundo porque evitaron que entendiera a Friedrich Nietzsche y su verdadero significado. Y no sólo fue respecto a lo anterior; sino que también existe la misma clase de malentendido sobre los demás conceptos de su filosofía.
Es una suerte muy triste, no le ha sucedido a ningún gran místico o poeta antes de Niestzsche. La crucifixión de Jesús o el envenenamiento de Sócrates no puede considerarse tan mala suerte como lo sucedido con Friedrich Nietzsche, malentendido a escala tan grande que Adolf Hitler mató a más de ocho millones en nombre de Friedrich Nietzsche y de su filosofía. Tomará poco tiempo... cuando se olviden la Segunda Guerra Mundial y de Adolf Hitler, Nietzsche regresará a su verdadera luz. Él está regresando.
Es necesario que Friederich Nietzsche sea interpretado nuevamente para eliminar la tontería que los nazis pusieron sobre su hermosa filosofía.
La gente entiende de acuerdo con su propio nivel de conciencia. Sólo fue una coincidencia que Nietzsche haya caído en las manos de los nazis. Ellos necesitaban una filosofía para la guerra, y Nietszche apreciaba la belleza del guerrero. Requerían una idea por la cual pelear, y Nietzsche les dio una buena excusa: el superhombre. Desde luego, de imediato tomaron la idea del superhombre. Los alemanes arios nórdicos serían la nueva raza de hombres de Nietzsche, el superhombre. Querían dominar al mundo, y Nietszche les resultó muy útil porque expuso que el más profundo anhelo del hombre era la “voluntad de poder”. Lo cambiaron por la voluntad de dominar.
Ahora tenían toda una filosofía: los alemanes arios nórdicos serían la raza superior porque ellos darían nacimiento al superhombre. Tenían la voluntad de poder y dominarían al mundo. Ése era su destino: dominar a los seres humanos inferiores. Era obvio, la aritmética es simple: lo superior debe dominar a lo inferior.
Nietzsche nunca imagino que estos hermosos conceptos se volverían tan peligrosos y de pesadilla para la humanidad. No es posible evitar que seamos malentendidos, no podemos hacer nada al respecto. Cuando decimos algo, de la otra persona dependerá qué hace con ello.
Nietzsche es tan importante que debe limpiarse la basura que los nazis pusieron sobre sus ideas.
***
Aunque Nietzsche no hubiera escrito nada aparte de Así habló Zaratrustra, hubiera servido profundamente a la humanidad. No es factible esperar más de un hombre porque Zaratustra casi se ha olvidado, Nietzsche fue quien lo rescató, que lo hizo renacer; se trató de una resurrección. Así habló Zaratustra será la Biblia del futuro.
Osho
De El futuro dorado y los libros que amé
Capítulo 1 · Buda y Zorba pueden encontrarse
Prólogo, parte 1
* * *
Cuando Zaratustra tenía treinta años, dejó su hogar y su lago y se fue a las montañas. Ahí tuvo el gozo de su espíritu y su soledad, y no se cansó de eso por diez años. Pero finalmente su corazón cambió —Gran estrella, cuál sería tu felicidad, si no tuvieras aquellos para quien brillar.
Durante diez años has venido subiendo hasta mi cueva: sin mí, mi águila y mi serpiente, te habrías hartado de tu luz y de este camino.
Pero te hemos esperado cada mañana y hemos tomado de tu superabundancia y te hemos bendecido por eso.
¡He aquí¡ estoy cansado de mi sabiduría, como una abeja que ha recogido demasiada miel; necesito manos que se extiendan para tomarla.
Quisiera regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres con su riqueza.
Con ese fin, debo descender hasta las profundidades: como tú haces en las tardes cuando te vas detrás del mar y también llevas luz al inframundo, ¡estrella superabundante!
Para ello tengo que bajar a la profundidad: como lo haces tú al atardecer, cuando transpones el mar llevando luz incluso al inframundo, ¡astro superabundante!
¡Así que bendíceme, ojo tranquilo, que puede contemplar la felicidad más abundante sin tener envidia. ¡Bendice la copa que quiere rebosarse, que fluyan de ti las aguas doradas y sostengan el reflejo de tu gozo sobre el mundo!
¡Contempla! Esta copa desea estar nuevamente vacía, y Zaratustra quiere ser hombre otra vez.
Entonces, Zaratustra empezó su camino de descenso.
Friederich Nietzsche probablemente, es el más grande filósofo que ha conocido el mundo. También es grande en otra dimensión de la que muchos pensadores no están conscientes: es un místico de nacimiento.
Su filosofía no es sólo de la mente, sino que también está enraizada en el corazón, y algunas raíces alcanzan hasta a su propio ser. La única cuestión desafortunada para él es que nació en Occidente; entonces, nunca pudo cruzar por una escuela de misterio. Contempló profundamente, pero no sabía en absoluto acerca de la meditación. Algunas veces sus pensamientos tienen la hondura de un meditador, algunas veces el vuelo del Buda Gautama; pero parece que estas cuestiones en él suceden de manera espontánea.
No sabía nada acerca de los asuntos de la iluminación, sobre el sendero que alcanza al propio ser. Esto causó una tremenda perturbación en su ser. Sus sueños eran tan altos como las estrellas, pero su vida transcurrió de una forma muy ordinaria. No tenía el aura que crea la meditación. Sus pensamientos no son su sangre, sus huesos, su médula. Son hermosos, inmensamente hermosos, pero algo falta: la vida misma. Son palabras muertas, no respiran, no laten
He escogido hablar de él por una razón especial: es el único filósofo de Oriente y de Occidente que, al menos, ha pensado en las alturas de la conciencia humana. Posiblemente no las experimentó; seguramente no las experimentó. También pensó en transformarse de nuevo en un hombre; esa idea de descender desde las alturas hasta el mercado, bajar desde las estrellas hasta la tierra, eso no le sucedió a nadie más.
Tiene algo del Buda Gautama, es posible que lo haya traído de sus vidas pasadas, inconscientemente. Y algo de Zorba también; ambos están incompletos. Pero él es la única prueba de que Buda y Zorba se pueden encontrar, que aquellos que han alcanzado las más altas cumbres no necesitan permanecer ahí, le deben algo a la humanidad, le deben algo a la Tierra. Han nacido entre seres humanos, han vivido en la misma oscuridad y miseria. Y ahora que han visto la luz resulta obligatorio que regresen a despertar a los que están dormidos y traer la buena nueva: que no todo es oscuridad, que la inconsciencia es nuestra.
Si decidimos ser conscientes, puede desaparecer la inconsciencia y la oscuridad. Es nuestra elección vivir en valles de oscuridad. Si optamos por vivir en picos iluminados, nadie nos lo puede evitar porque ése es también nuestro potencial.
Pero la gente que ha alcanzado esos picos iluminados se olvida completamente del mundo. Buda Gautama nunca descendió. Mahavira nunca descendió. Aunque se esforzaron porque despertara la humanidad y gritaron desde sus picos luminosos.
El hombre es tan sordo, tan ciego que casi es imposible que entienda a las personas que le hablan desde niveles más altos. Escuchan el ruido, pero no encuentran su significado.
En este sentido, Nietzsche es único. Pudo haber permanecido como un extraordinario filósofo, muy superhombre, pero nunca olvidó ni por un momento al ser humano ordinario; ésa es su grandeza. Aunque no tocó los picos más altos y no conoció los grandes misterios, sin embargo, lo supo, deseó compartir con sus compañeros seres humanos. Su deseo de compartir era tremendo.
He escogido hablar de algunos fragmentos que pueden resultar útiles para tu crecimiento espiritual. El propio Nietzsche escogió a Zaratustra como su vocero. También debe entenderse algo sobre Zaratustra. Dentro de miles de grandes místicos, filósofos, personas iluminadas, Nietzsche seleccionó a una persona completamente desconocida como vocero, casi olvidada por el mundo. Zaratustra.
Los seguidores de Zaratustra se limitan a sólo un pequeño lugar, Bombay, India. Vinieron a Bombay de Irán cuando los mahometanos forzaron a los persas a elegir entre convertirse al mahoaometanismo o alistarse para morir. Miles fueron asesinados. Millones se convirtieron en mahometanos por miedo, pero algunas almas valientes escaparon de Irán y llegaron a India.
Ellos son los parsis de Bombay, tal vez la región más pequeña del mundo. Y es asombroso que Nietzsche se hubiera interesado en Zaratustra tanto que escribió el libro Así habló Zaratustra. Esos fragmentos son de esa obra.
Escogió a Zaratustra por la misma razón que yo a él: Zaratustra, entre todos los fundadores de religiones, es el único que resulta afirmativo de la vida, que no está en contra de la vida, cuya religión es de celebración, de gratitud a la existencia. No está en contra de los placeres de la vida, pero tampoco está a favor de renunciar al mundo. Por el contrario, apoya por completo el regocijo en la Tierra porque, a excepción de su vida en este mundo, todas son ideologías hipotéticas. Dios, cielo, infierno son proyecciones de la mente humana, no experiencias auténticas, no son realidades.
Zaratustra nació hace veinticinco siglos, el tiempo en el que había un gran renacimiento en el mundo. En India, Gautama Buda, Mahaviria, Goshalak, Sanjay Vilethputta, Ajit Keshkabal y otros alcanzaron la misma cumbre del despertar. En China: Confucio, Mencius, Lao Tzu, Lieh Tzu y muchos otros. En Grecia: Sócrates, Pitágoras, Heráclito. Y en Irán: Zaratustra.
Es una extraña coincidencia que, de repente, en el planeta, hubo una inundación de conciencia y mucha gente se despertó. Posiblemente la iluminación también sea una reacción en cadena, cuando hay gente iluminada, provocan en otros la misma revolución.
Es el potencial de todos. Sólo se necesita una provocación, un reto. Cuando ves a tanta gente alcanzar tan bellas alturas de gracia, no puedes permanecer en donde estás. De pronto surge una gran urgencia: “Algo debe hacerse. Estoy desperdiciando mi vida mientras otros han alcanzado el verdadero destino, habiendo conocido todo lo que vale la pena conocer, habiendo experimentado la más grande bendición y éxtasis. ¿Y qué estoy haciendo?, coleccionando conchas en la playa”.
Fuera de esta gente, Zaratustra es excepcional. Es el único que no está en contra de la vida, que manifiesta a favor de la vida; para quien Dios no está en otro lado, cuyo Dios no es nada más que otro nombre para la propia existencia. Y la totalidad de la vida, vivir con gozo e intensamente, es todo en lo que se basa su religión.
Siento una profunda empatía y afinidad con Zaratustra. Tal vez porque es un afirmador de la vida, no un negador de ésta, no podría reunir a muchos seguidores. Es algo de lo extraño de los seres humanos: no aceptan como valiosa para considerarla como la meta cualquier cosa fácil; la meta debe ser muy ardua y difícil.
Detrás de esto se encuentra la psicología del ego. El ego siempre pide asuntos imposibles porque sólo puede subsistir con lo imposible. Nunca serán capaces de cumplir deseos, y el ego seguirá empujando hacia más y más: más avaricia, poder, dinero, austeridades, espiritualidad, disciplina. En donde quiera que encuentres más, recuerda, éste es el lenguaje del ego. Y no hay manera de satisfacer al ego, siempre está pidiendo un extra.
El planteamiento de Zaratustra es exactamente igual al de Chuang Tzu: “Fácil está bien, lo que está bien es fácil”. Y cuando están completamente relajados y tranquilos, tan relajados que se olvidan de que están tranquilos, que están bien, se vuelven completamente tan inocentes como un niño; ya has llegado. Pero al ego no le interesan esas cuestiones. Este proceso es como el suicidio del ego. Entonces, las religiones que le han dado al ego tareas difíciles, senderos escabrosos, ideales, no naturales, metas imposibles, han atraído a millones de individuos.
Los seguidores de Zaratustra se pueden contar con los dedos. Nadie se había ocupado de Zaratustra, hasta después de casi veinticuatro siglos, de repente, Nietzsche lo retoma. Nietzsche estaba en contra de Jesús y del Buda Gautama, pero estaba a favor de Zaratustra .
Esto es algo muy importante que se debe entender. Un hombre que estuvo en contra de Jesús y del Buda Gautama, ¿por qué estaría a favor de Zaratustra? porque Nietzsche tenía también la misma actitud ante la vida. Él vio que estas religiones, grandes religiones, creaban más y más culpa a la humanidad. Provocando más y más miseria, guerras, quemando vivas a las personas. Hablando toda clase de tonterías de las que no existe prueba alguna, de las que no tienen ninguna evidencia. Manteniendo a la humanidad en la oscuridad, en la ceguera por sus enseñanzas basadas en la creencia, creencia significa ceguera.
No hay creencia que no esté ciega. Un hombre con ojos no cree en la luz, la conoce. No hay necesidad de creer. Sólo el ciego cree en la luz porque no la conoce. La creencia existe en la ignorancia, y todas las religiones —con pocas excepciones, como Zaratustra y Chuang Tzu, quienes no pudieron crear las siguientes grandes religiones— todas apoyan la creencia. En otras palabras, todas están a favor de la ceguera.
Nietzsche estaba simbólicamente en contra de ellas. En lo que concierne al Oriente, escogió al Buda Gautama como el símbolo, y en el oeste a Jesucristo. Estaba en contra de esta gente por la simple razón de que se manifestaban en contra de la vida. Se oponían a las persinas que disfrutan de las cosas sencillas: gente que vive jugueteando, riendo; gente con sentido del humor, no tan seria; gente que vive amando la música y las canciones; gente capaz de bailar y de amar.
Nietzsche fue atraído por Zaratustra porque pudo ver que, de todo el pasado, sólo este hombre no estaba en contra de la vida, del amor, de la risa.
En estos fragmentos, verás declaraciones tremendamente significativas que pueden considerarse como los cimientos de una religión que afirma la vida. Yo estoy a favor de la vida. No hay nada por lo que pueda sacrificarse la vida, en cambio todo puede sacrificarse por la vida, todo puede significar un medio para perseguir la vida, pero la vida tiene su fin en sí misma.
Escucha con mucho cuidado porque Friedrich Nietzsche escribe de una manera muy condensada. No es un literato, escribe en aforismos. Cualquiera podría escribir un libro completo, pero Nietzsche escribiría sólo un párrafo. Sus escritos son tan condensados que al menos que estés muy atento, puedes perderte. Sus escritos no se pueden leer como una novela.
Esto es como los sutras del Upanishad. Cada sutra individual, o cada máxima, contiene tanto, tiene tantas implicaciones. Quiero tratar las implicaciones para que no malentiendas a Nietzsche, porque es uno de los filósofos más malentendidos en el mundo. Una de las razones por las que se le entendió mal fue su forma tan abreviada de escribir, nunca explicó, nunca hizo explicaciones detalladas sobre las posibles implicaciones.
Nietzsche es un hombre muy simbólico, porque estaba lleno de nuevos descubrimientos, que no había suficiente tiempo para explicar. No podría escribir tratados, pues tenía tanto que compartir y dar, y la vida es tan breve.
Debido a que su trabajo era tan condensado y cristalizado la gente, en primer lugar, no lo entendió. En segundo, si lo entendieron, lo malentendieron. En tercero lo encontraron imposible de leer; todo lo querían explicado. Nietzsche no escribía para niños, sino para gente madura. Pero la madurez es muy rara, la edad mental promedio no es mayor a catorce años, y con ésta seguramente Nietzsche no se entendía. No fue comprendido por sus oponentes, tampoco por sus seguidores, porque ambos tenían la misma edad mental.
Cuando Zaratustra tenía treinta años de edad,dejó su hogar y el lago de su hogar y se fue a las montañas.
Es necesario explicar que el Buda Gautama dejó su palacio cuando tenía veintinueve años de edad. Jesús empezó sus enseñanzas cuando tenía treinta años. Zaratustra partió a las montañas cuando tenía treinta años. Hay algo significativo en la edad de treinta, o cercana, así como a los catorce nos volvemos sexualmente maduros. Si tomamos la vida como tradicionalmente se ha hecho, que consiste en setenta años, aquellos que la han observado profundamente han encontrado que cada siete años ocurre un cambio, una vuelta.
Los primeros siete años son de inocencia. Durante los segundos siete años, los niños están muy interesados por investigar, en preguntar; curiosidad. Después, de los catorce a los veintiuno, tienen la sexualidad más poderosa. Te sorprenderá saber que el más alto pico de la sexualidad es cerca de los dieciocho o diecinueve años. La humanidad ha tratado de evitar este periodo procurando programas de educación, colegios, universidades; poniendo a hombres y mujeres por separado. Ése es el tiempo en el que su sexualidad y energía sexual llegan a su punto más álgido.
En esos siete años, de catorce a veintiuno, pudieron experimentar fácilmente el orgasmo. El orgasmo sexual es un vistazo que puede crear en ti la urgencia de más espacios de gozo. Dos cosas desaparecen con el orgasmo sexual: tu ego y tu mente; el tiempo se detiene por pocos segundos.
Pero éstas son cuestiones importantes. Dos desaparecen por completo: ya no eres “yo”, si eres, pero no hay un sentido del ego. Ahí está tu mente, pero no existen pensamientos, sólo una profunda quietud. De pronto, debido a que el ego desaparece y se detiene la mente, el tiempo también se pausa. Para experimentar el tiempo necesitas cambiar pensamientos en la mente, de otra manera distinguirás el movimiento del tiempo.
Sólo piensa en dos trenes juntos y a la misma velocidad en el espacio vacío. Cada vez que veas por la ventana al otro tren —que tiene la misma ventana y el mismo número de compartimentos—, no experimentarás que te estás moviendo. Tampoco los pasajeros del otro tren sentirán que se están moviendo.
Experimentan el movimiento debido a que cuando su tren se está moviendo, los árboles permanecen quietos no se mueven, las casas se mantienen quietas, no se están moviendo. Estaciones y plataformas vienen y pasan. Esto es porque en ambos lados las cosas están estáticas mientras que, contra ellas, relativamente pueden sentir que el tren avanza.
Algunas veces pueden atestiguar algo extraño: su tren está parado en la plataforma, y otro está parado a su lado. Su tren empieza a moverse. Están viendo al otro tren y parece como si se estuviera moviendo; a menos que miren hacia la plataforma, que está quieta. El movimiento es una experiencia relativa.
Cuando la mente no genera pensamientos, estás en un cielo vacío. El tiempo se detiene porque no lo pueden juzgar sin el movimiento; no está ahí, la mente no está ahí, el tiempo no está ahí... sólo una tremenda paz y una gran relajación.
Mi entendimiento es que el orgasmo es el que da a la gente la primera idea sobre la meditación. Pocos genios han tratado: “Si podemos detener los pensamientos, si podemos soltar el ego y si la mente no está ahí, el tiempo desaparece. No hay necesidad de ningún orgasmo sexual.” Puedes tener la misma experiencia del orgasmo sola, pero ya no sería sexual, sino espiritual.
El orgasmo sexual debe haber dado la primera idea de que es posible la misma experiencia sin el sexo, de otra manera no hay forma de que el ser humano haya descubierto la meditación. La meditación no es un fenómeno natural, en cambio el orgasmo sexual sí lo es, pero las sociedades evitan que sus niños lo experimenten. Nadie dice nada sobre esto. Es una estrategia, una muy peligrosa contra la humanidad porque los niños a los que se les priva de tener un orgasmo sexual nunca sentirán la necesidad de meditar, o será muy débil, no arriesgarán nada por ella.
Así que a la edad de veinticinco el sexo llega a su máximo, si se permite, como se toleraba en la época del Buda Gautama. Le fueron dadas todas las chicas hermosas de su reino, estaba rodeado de ellas, conocía la experiencia profunda del orgasmo.
De los veinticinco a los veintiocho años, es decir, los otros siete años, buscamos el orgasmo sexual porque es biológico. Pronto perderemos la energía y no podremos ser capaces de tener un orgasmo. En segundo lugar, es independiente de alguien más, un hombre, una mujer. Es destructivo de tu libertad; tiene un costo muy alto. Así es que si un hombre de manera natural —le es permitido crecer naturalmente— de los veintiuno a los veintiocho buscará y revisará maneras y modos para trascender psicológica y biológicamente, y permanecerá siendo capaz de moverse dentro de las experiencias orgásmicas.
De los veintiocho a los treinta y cinco años de edad, el Buda Gautama , Zaratustra , Lao Tzu, Chung Tzu y Jesús se movieron a nuevos planos del ser. Y no sólo que para no fueran molestados, u obstruidos por la gente, ellos se movieron a las montañas —dentro de la soledad—. Considero que eso no fue ir contra la vida, simplemente fueron en busca de un espacio de silencio donde no hubiera distracciones para encontrar la experiencia más grande del orgasmo. Lo que William James llama “el orgasmo oceánico”, en el que se desaparece por completo en el océano de la existencia, así como una gota de rocío se desliza de la hoja del loto al mar.
Así que la edad de treinta no es incidental. Los grandes buscadores se han marchado hacia búsqueda entre los veintiocho y los treinta y cinco. Ese es el periodo de búsqueda y de exploración; buscando algo que no es el cuerpo, sino el espíritu.
Ahí, tuvo el gozo de su espíritu y su soledad y no se cansó de eso en diez años.
Permaneció en la montaña durante diez años. Su soledad, silencio y paz se volvieron más profundas y se llenó de gozo. Aunque estuvo solo, no se cansó de eso.
Pero al final su corazón cambióy una mañana se levantó con el amanecer, se paró frente al sol, y le habló así...
Aquí es donde Zaratustra toma un nuevo sendero. Mahavira permaneció en la soledad. Buda se mantuvo en aislamiento, y las personas que lo vieron percibieron que algo había ocurrido, algo más allá de su entendimiento. Esta gente fue transformada. Ellos se habían vuelto luminosos, radiaban gozo. Tenían una cierta fragancia; habían conocido algo. Sus ojos tenían una profundidad que no estaba ahí antes, y sus caras una gracia que era un fenómeno totalmente nuevo.
Sucedió un malentendido muy sutil. La gente que estaba presenciando pensó que esas personas se fueron a la montaña porque habían renunciado a la vida. Por consiguiente, renunciar a la vida se volvió algo fundamental en todas las religiones. Sin embargo ellos no renunciaron a la vida.
Quisiera reescribir la historia indagando particularmente sobre estas personas porque las conozco a través de mi propia percepción. Yo sé la verdad. Esta gente no actuó en contra de la vida, se fueron simplemente por la soledad, para estar solos; se apartaron de las distracciones.
Pero la diferencia entre el Buda Gautama y Zaratustra es que el primero, una vez que se encontró a sí mismo, nunca declaró: “Ahora no tengo necesidad de estar en reclusión, ser un monje. Puedo regresar a ser un hombre ordinario en el mundo”.
Tal vez se necesita más valor para aislarse del mundo; regresar al mundo requiere más valor. Subir la montaña es difícil, pero gratificante. Se va llegando más y más alto. Y una vez alcanzado el pico más alto se necesita un valor tremendo para regresar abajo a través del oscuro valle que habías dejado, sólo para pasar el mensaje a la gente: “No necesitas permanecer siempre en la oscuridad. No necesitas permanecer siempre en el sufrimiento y en el infierno”.
Este viaje hacia abajo podrían condenarlo esas personas a las que vas a ayudar. Cuando vas hacia arriba, eres un gran santo, pero cuando vas hacia abajo, la gente pensaría que tal vez estás cayendo, que has caído de tu grandeza, de tu altura. Ciertamente se necesita el mayor valor del mundo para volver a ser de nuevo ordinario, después de tocar las alturas de lo último.
Zaratustra mostró ese valor, no se preocupó de lo que dijera la gente, de que fuera condenado, de que pensaran que hubiera caído de las alturas, de que ya no era un santo. Su preocupación residió más bien, en compartir su experiencia con aquellos que pudieran estar listos, receptivos y accesibles; podría tratarse de pocos.
...y una mañana se levantó con el amanecerse paró frente al sol y le habló:¡Gran estrella!Qué sería de tu felicidad si no tuvieras aquellos a quienes iluminar.
Son grandes las implicaciones de esta declaración. Zaratustra está diciendo que los pájaros son felices porque sale el sol. Las flores son felices porque sale el sol. Todo el planeta parece estar feliz, despierto, lleno de energía, de esperanza, por el día que llega; el sol está saliendo.
Esta declaración indica que el sol también debe estar feliz porque han florecido tantas flores, tantos pájaros están cantando. Si no existieran los pájaros o las flores, y no hubiera nadie esperándolo, el sol estaría triste.
Las implicaciones son claras: estamos interconectados, la existencia está interconectada. Hasta la más pequeña hoja de pasto está conectada con la gran estrella en el cielo. Esas conexiones no son visibles.
Es sabido que si un día no sale el sol, desaparecería la vida en el planeta. Sin el calor del sol y la energía que proporciona nada permanecería con vida. Pero los místicos siempre nos han indicado también sobre la otra posibilidad: si la vida desaparece del planeta, el sol no saldría, ¿para quién?
Zaratustra está diciendo: “Estoy lleno de gozo, lleno de paz. Ahora necesito alguien que lo reciba. Estoy rebosado. Tengo que compartirlo, de otra manera hasta el mayor gozo sería muy pesado. Hasta el mayor gozo puede volverse doloroso si no se comparte”.
Tú, gran astro, qué sería de tu felicidad si no tuvieras aquellos a quienes iluminar.Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna, sin mí, mi águila y mi serpiente te habrías hartado de tu luz y de este camino.
Zaratustra usa dos símbolos: el águila y la serpiente. La serpiente representa la sabiduría, y el águila el valor para volar dentro de lo desconocido, sin miedo. Tenía a su lado el águila y la serpiente. Debemos ser tan conscientes, tan sabios e inteligentes como sea posible. Necesitamos también el valor para penetrar en lo desconocido y, finalmente, dentro de lo que no es posible conocer. Saltar dentro de lo que no se puede conocer es hacerlo dentro de los mandatos de Dios en la existencia.
Pero nosotros te aguardábamos cada mañana, te liberamos de tu superabundancia y te bendecimos por ello.
Todo lo que nos has dado era superfluo para ti. Tienes mucho de eso, estás sobrecargado con eso. Deseabas a alguien con quién compartir, y hemos tomado de tu energía superflua y abundante, energía rebosante, y te hemos bendecido por eso.
¡Mirad! Estoy cansado de mi sabiduría...
De la misma manera que estás cansado de tu luz y quieres alguien para compartirla, yo estoy cansado de mi sabiduría; es demasiado. Ya no puedo contenerla, debo encontrar a alguien para compartir. Tengo que descargarme.
Ésta es una gran reflexión, que hasta la sabiduría puede convertirse en una carga. Zaratustra está absolutamente en lo correcto.
...como la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que se extiendan.Me gustaría regalar y repartir, hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse en su locura...
Lo anterior puede decirlo solamente alguien que sepa. Una persona ordinaria que simplemente ha aprendido, que tiene sabiduría prestada, no podría siquiera concebir la idea.
Nietzsche está diciendo en Zaratustra: “Voy a ir a compartir entre los hombres, a distribuir y descargarme hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse en su locura”
El verdadero hombre sabio no es serio, se regocija porque entiende que la existencia es juguetona. El verdadero hombre sabio puede parecer un poco loco a la gente, disparatado. porque la humanidad ordinaria concibe una idea fija de lo que es un hombre sabio: que es serio, que no pude ser juguetón, que no puede reír, que no puede bailar.
Esas cuestiones son para gente tonta. Zaratustra dice: “Seguiré compartiendo mi sabiduría hasta que el sabio entre los hombres se haya vuelto tan sabio que pueda aceptar aún las cosas que parezcan tontas para el hombre ordinario”.
...y los pobres, con su riqueza.
En lo concerniente a la riqueza interna, el ser humano pobre ha sido dotado por la naturaleza como a un hombre rico. El rico está muy comprometido con el mundo exterior, y tal vez no encuentre la forma o el tiempo para entrar a su interior. Por su parte, el pobre está en una condición afortunada, no tiene nada que lo comprometa con lo exterior, puede cerrar los ojos e ir al interior. Zaratustra está diciendo que al menos que el sabio sea tan sabio que hasta la tontería se vuelva sólo regocijo, y el pobre sea tan feliz como si hubiera encontrado el más grande tesoro...
Para ello tengo que bajar a la profundidad: como haces tú al atardecer, cuando traspones el mar llevando luz incluso al submundo, ¡astro inmensamente rico!Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso como dicen los hombres a los que quiero bajar. ¡Bendíceme pues, ojo tranquilo capaz de mirar sin envidia incluso una felicidad demasiado grande. ¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua de oro llevando a todas partes el resplandor de tus delicias! ¡Mira! esta copa quiere vaciarse de nuevo y Zaratustra quiere volver a hacerse hombre.
Ésta es una rara cualidad de Zaratustra. Han existido miles de individuos que han querido convertirse en superhombres, quién no desea ser como Buda, Jainas, Cristo; sin embargo, Zaratustra, solo en toda la historia, quiere ser nuevamente hombre. Habiendo visto las alturas, habiendo visto las profundidades, conociendo la soledad última, estando lleno de sabiduría, quiere ir hacia abajo y ser sólo un hombre entre los hombres, no alguien superior.
Entonces, Zaratustra inició su camino descendente.
Este descenso de Zaratustra es tan único y significativo que, a menos que todos los hombres sabios tuvieran el mismo valor, no podrá cambiarse el destino de la humanidad.
Si Buda Gautama, Jesucristos, Moisés y Mahoma hubieran regresado a la humanidad sólo como hombres, le habrían dado dignidad un gran valor; se hubieran vuelto fuentes de enorme inspiración. Pero ellos están muy lejanos: la distancia es tan grande que crea un desencanto. No sólo ellos, sino también sus discípulos han estado tratando, de todas las maneras posibles, de crear más y más distancia.
Por ejemplo, Jesús nació de una joven virgen: es desalentador para la humanidad porque hemos nacido del pecado, sólo Jesús no nació del pecado. Si él es el único hijo de Dios, entonces ¿quiénes somos nosotros? ¡Ni siquiera somos primos!
¿Por qué Dios es tan miserable que sólo tuvo un hijo? ¿Cree en el control de la natalidad? Los cristianos están en contra. ¡Al menos era necesaria una hija! Pero, para deshonra del género femenino, Dios no puede tener una hija, ni tiene una esposa; pero tiene un hijo. Su hijo camina sobre el agua, tú no puedes hacer eso, trae gente de la muerte —resurrección—, tú no puedes hacer lo mismo.
Naturalmente la distancia es muy grande. Tú eres sólo un ser humano; él es Dios. Cuando mucho, puedes adorarlo. Es una humillación para ti. Significa un gran insulto para la humanidad. Y esos milagros son ficción. Nadie nunca ha hecho esos milagros, pero sus seguidores han ido muy lejos sólo para crear la distancia entre Jesus y tú, han ido a distancias extremas.
Mahoma murió, pero no como un hombre ordinario. De hecho, él no falleció de la forma en que muere la gente; simplemente se fue directo al cielo, vivo. Y no él solo, montando un caballo, así que el caballo también se fue directo al paraíso. No es un caballo ordinario, sino el caballo Mahoma Hazrat. No puedes pensar que perteneces a la misma categoría.
Mahavira nunca sudó. En los veranos calurosos de India, particularmente en Bihar, en caminos polvosos, él se movió desnudo cuarenta años, ¡y nunca sudó! Esto sólo es posible si su cuerpo no estuviera cubierto de piel, sino de plástico. Debido a que el cuerpo está protegido por piel y ésta respira, la sudoración es un proceso necesario para sobrevivir, de otra manera moriríamos.
El sudor es protección. Cuando está muy caluroso, los poros empiezan a arrojar agua fuera del cuerpo para que el calor se dedique a evaporar el sudor y que no se eleve la temperatura; la temperatura permanece igual. Si el cuerpo no suda, la temperatura se elevaría más y más alto. Y no tenemos mucho rango, entre treinta y seis y treinta y siete grados. Sólo doce grados más y Mahavira hubiera reventado; no podría permanecer vivo. Sólo para marcar una diferencia, él nunca se bañó; no había necesidad. Cuando no se suda, no se requiere tomar un baño.
Lo mordió una serpiente y le salió leche en lugar de sangre. En una conferencia Jaina, justo antes que yo, habló un monje Jaina. Alabó todos estos milagros de Mahavira, y cuando hablé yo, dije: “Éstos no fueron milagros. Con pensar un poco quedará claro que sólo puede salir leche de un pie, si en lugar de sangre haya circulado leche en el cuerpo de Mahavira. Sin embargo, durante cuarenta años la leche circulando se hubiera convertido en jocoque, se hubiera vuelto mantequilla, incluso se hubiera hecho manteca. ¡Permaneció siendo leche! ¡Salió leche fresca!
“La otra posibilidad es que la leche hubiera salido tal como en los senos de una mujer, pero los senos tienen un mecanismo sutil para transformar la sangre en leche. Esto también era posible, si insisten en que el cuerpo de Mahavira tuviera sistemas creadores de leche”.
Esto es absurdo. Sin embargo todos... El Buda Gautama nació estando su madre parada, lo cual puede aceptarse porque no es mucho problema. Tal vez la madre estaba un poco loca; de otra manera, debía estar acostada cuando nacía el niño, no parada. Podría aceptar que tal vez la madre estaba loca, pero el Buda Gautama nació parado; cayó en la tierra parado. Esto también ocurre algunas veces. Normalmente sale primero la cabeza, pero de vez en cuando nace un niño con los pies por delante.
Es posible si la historia parara ahí, y no provocaría gran impresión, pero el Buda caminó siete pasos. Y cualquier niño recién nacido no se puede parar, pero él anduvo siete pasos. Y no sólo los caminó, después miró al cielo y declaró: “Yo soy el más grande de los budas, el hombre iluminado más grande; pasado, presente y futuro”.
Ahora bien, éstas son grandes decepciones: no puedes controlar estas cosas. En primer lugar, tú ya naciste, inténtalo la próxima vez. En esta vida puedes convertirte en una persona despierta, así que sólo practica para la siguiente. Recuerda exactamente lo que hay que hacer.
Dichas ficciones tienen un propósito particular, que es alejar a estas personas de los seres humanos para que sólo sea factible cuando mucho, adorarlos; no es posible ni soñar que pueda pasarte a ti esa misma experiencia.
Lo que hizo Zaratustra deberían haberlo llevado a cabo todos los seres iluminados, hubieran regresado al mundo, se lo deben. Están en deuda con la humanidad. Nacieron como niños humanos y no pueden perdonar que se creen mitos alrededor de ellos o permitir que otra gente establezca esos mitos en torno suyo para que se vuelvan algo inalcanzable.
Zaratustra es más humano, más adorable; se puede ver su visión al regresar a la humanidad. Ha reunido tanta sabiduría, tanta miel, que quiere compartirla, distribuirla. Él quería de nuevo estar vacío porque ahora que sabe que entre más dé más existencia se seguirá derramando sobre él. Puede ir vaciándose y aún tendrá abundancia para compartir.
Un hombre que auténticamente está enamorado de la humanidad, un hombre que afirma la vida, no condena, no es negativo; no hace que nadie se sienta culpable. Por el contrario, ayuda a todos: “Todo lo que tengo está oculto también dentro de ustedes”. Su regreso hacia abajo no es nada más que alentar a aquellos que estuvieran listos, los que tienen necesidad de alguna guía, los que quieren conocer el camino, aquellos que quieran experimentar su mayor tesoro interior.
Zaratustra debe ser mejor y mejor entendido para el beneficio de la humanidad que viene. Ésta es una bendición mayor que cualquier otra.
Así habló Zaratustra.
Capítulo 2 · La sabiduría trae auténtica libertad
Prólogo, parte 2
* * *
Zaratustra bajó solo de la montaña, y nadie se lo encontró. Pero cuando entró al bosque, un viejo que había dejado su santa choza para buscar raíces en el bosque de pronto se paró ante él. Y entonces le habló a Zaratustra:
“Esta maravilla no me es extraña. Hace muchos años pasó por aquí. Se llamaba Zaratustra. Pero ha cambiado”.
“Entonces cargabas a la montaña tus cenizas contigo: ¿ahora llevas tu fuego a los valles?, ¿no temes un castigo incendiario?”.
“Sí, reconozco a Zaratustra. Sus ojos son claros, y ningún disgusto acecha su boca. ¿Acaso va solo como un bailarín?
“¡Cuánto ha cambiado Zaratustra! Zaratustra se ha vuelto un niño, un hombre despierto: ¿qué quieres ahora con los que duermen?”.
“Has vivido en soledad como en el mar, y el mar te aburrió. Ay, ¿quieres ir a la playa? Ay, quieres nuevamente arrastrar tu cuerpo?”.
Zaratustra contestó: “Yo amo a la humanidad”.
“Por qué”, dijo el santo, “¿fui dentro del bosque y el desierto? ¿No era porque amaba demasiado a la humanidad?”. “Ahora amo a Dios: A la humanidad no la amo. El hombre es una cosa tan imperfecta. El amor a la humanidad me destruiría”.
Zaratustra contestó: “¿Yo que digo amor? Le traigo un regalo a la humanidad”.
“No les des nada” dijo el santo. “Mejor quítales algo y que carguen con eso, les gustará más; ¡si tan sólo te complaciera a ti!
“Y si quieres darles algo, ¡no les des más que ayuda, y déjalos que mendiguen por ella!”.
“No”, contestó Zaratustra. “No doy ayuda. No soy suficientemente pobre para eso”.
El santo le sonrió a Zaratustra y continuó:
“¡Fíjate si ellos aceptan tus tesoros! Desconfían de los eremitas y no creen que vengamos a dar”.
Nuestros pasos suenan muy solitarios entre sus calles. Y por las noches, si escuchan en sus camas a un hombre que va mucho después de que salió el sol, seguramente se preguntarán: ¿adónde va ese ladrón?
“No vayas a los hombres, ¡permanece en el bosque! ¡Mejor ve a los animales! ¿Por qué no eres como yo?, un oso entre los osos, un pájaro entre los pájaros?”.
“¿Y qué hace el santo en el bosque?”, preguntó Zaratustra. Y el santo contestó: “Hago canciones y las canto, y cuando lo hago, me rio, lloro y murmullo: luego alabo a Dios.
“Alabo a Dios con el canto, con el llanto, y con mis sollozos alabo a Dios, que es mi Dios. Pero ¿cuál es el regalo que nos traes?”.
Cuando Zaratustra escuchó estas palabras, saludó al santo y dijo: “¿Qué es lo que podría tener para darte?”.
“Pero déjame ir rápido, que podría tomar algo de ti”. Y entonces se separaron uno del otro, el viejo y Zaratustra se reían como se ríen dos muchachos.
Pero cuando Zaratustra se quedó solo, entonces habló con su corazón.
“¡Puede ser posible! Este pobre santo aun no ha escuchado en su bosque que Dios ha muerto!”.
Zaratustra fue a las montañas en busca de soledad. Puedes encontrar soledad en la muchedumbre, pero nunca solo. La soledad es una especie de hambre por el otro. Estás extrañando al otro. No estás suficientemente dentro de ti, estás vacío. De ahí que todos quieren estar con la multitud y que sean saludados en su derredor por muchas clases de relaciones sólo para que desengañen, para olvidarse de que están solos. Pero esta soledad irrumpe una y otra vez. Ninguna relación puede esconderla. Las relaciones son delgadas y frágiles. En lo profundo sabes perfectamente que aunque estás en la multitud, te encuentras entre extraños. También eres un extraño para ti mismo.
Zaratustra y todos los místicos han ido a la montaña en busca de aislamiento. El aislamiento es algo positivo, el sentimiento de tu propio ser y el sentimiento de que tú eres suficiente para ti mismo, que no necesitas a nadie. La soledad es una enfermedad del corazón, pero estar solo es curativo.
Aquellos que saben de estar solos han ido más allá de la soledad para siempre. Cuando se encuentran solos o con personas, están centrados dentro de ellos mismos. En las montañas están solos, y en la multitud están solos, porque ésa es su realización; esa soledad es nuestra naturaleza. Hemos venido al mundo solos, y vamos a dejar al mundo también solos.
Entre estas dos soledades, entre nacimiento y muerte, sigues solo. Pero no has entendido la belleza de la soledad, y entonces has caído en una clase de engaño, el engaño de la soledad.
Para descubrir la soledad individual no debemos irnos fuera de la multitud. Despacio, despacio mientras nos olvidamos del mundo, hasta que la conciencia se concentre en nosotros mismos, y sucede una explosión de luz. Por primera vez llegas a conocer la belleza y la bendición de estar solo, la tremenda libertad y sabiduría de estar solo.
Zaratustra acostumbraba acompañarse de una serpiente y de un águila mientras vivía en las montañas. En Occidente la serpiente representa la sabiduría. La sabiduría más grande es irse deslizando del pasado, no apegarse a él, tal como la serpiente se desliza de su propia piel y nunca ve para atrás. Siempre su movimiento es de lo viejo a lo nuevo.
La sabiduría no es una colección del pasado, sino la experiencia, la vida en constante renovación. La sabiduría no junta el polvo de la memoria, permanece como un espejo limpio, reflejando lo que es; siempre fresco, siempre nuevo, siempre en el presente.
El águila es un símbolo de libertad. Sola, va a través del sol, lejos en un cielo sin límites, sin miedo. Sabiduría y libertad son dos caras de la misma moneda.
Habiendo vivido en las montañas durante diez años, Zaratustra logró el éxtasis de estar solo, la purificación de estar solo, la independencia de estar solo. Aquí es donde él es único dentro de otras personas despiertas; cuando ellas descubrieron eso, permanecieron en las alturas. Zaratustra inició su camino abajo, de regreso a la multitud. Debía entregar el mensaje a la humanidad: “Están sufriendo innecesariamente, han sido dependientes innecesariamente, están creando toda clase de cárceles para ustedes, solo para sentirse a salvo y seguros. Pero la única seguridad y posibilidad de estar a salvo es conocerse a sí mismos, porque así, hasta la muerte es impotente. No puede destruirlos”.
Zaratustra se situó debajo de las montañas para decir a la gente que la sabiduría no es sinónimo de conocimiento. De hecho, el conocimiento es lo opuesto a la sabiduría. Básicamente, la sabiduría es inocencia, el conocimiento es ego, y la sabiduría es la desaparición del ego. El conocimiento te llena de información. La sabiduría te vacía por completo, pero ese vacío es una nueva clase de llenado. Es lo espacioso.
Va a la gente para decirles que la sabiduría trae libertad. No hay ninguna otra libertad: política, económica; las libertades sociales son falsas. La única libertad auténtica es la del alma, que puede tratarse de un águila e ir sin ningún miedo dentro de lo desconocido y de lo que no se puede conocer.
Porque ha obtenido su estado de última conciencia quiere compartirla. Lo único en él es que sigue amando a la humanidad. No hay una condena sobre la gente dormida, la gente ciega. Siente una tremenda compasión por ellos. Va hacia abajo porque ama la vida. No está en contra de la vida.
El pequeño diálogo con el viejo santo que vive en el bosque es muy significativo. Contiene muchas cuestiones que podrían no resultar aparentes, pero trataremos de descubrirlas tan profundo como sea posible.
Zaratustra bajó de la montaña solo, y nadie lo encontró. Pero cuando entró al bosque, un viejo, que había dejado su santa choza para ir a buscar raíces en el bosque, de pronto se paró frente a él. Y entonces el viejo le dijo a Zaratustra:“Este buscador no es extraño para mí. Hace muchos años pasó por aquí. Se llamaba Zaratustra, pero ha cambiado”.
El viejo santo pudo ver el cambio. Aunque es el mismo hombre, no representa la misma energía. Es el mismo hombre, pero es un individuo totalmente diferente. Partió a las montañas como un ignorante, y está saliendo de las montañas como el hombre más sabio posible. Se fue allá dormido, y regresa despierto. Ha pasado por una transformación.
Cuando se fue a las montañas era sólo un mortal, y cuando regresa, ha logrado la inmortalidad. Ahora está lleno de gozo, lleno de paz, derramando bendiciones en su derredor. Está colmado de amor, de compasión.
“Entonces llevaste tus cenizas a las montañas...”
No eras más que un cadáver. Y has cargado tus cenizas a las montañas.
“...¿ahora llevarás tu fuego a los valles?”.
Esta transformación ha sido tan radical, que en vez de que sean cenizas ahora es fuego. Se fue como oscuridad, y ahora es flama.
“¿No temes un castigo incendiario?”.
Ésta es una nota significativa. El viejo santo está diciendo: “¿No temes regresar hacia la gente ciega, con ojos? ¿Ir lleno de vida hacia los muertos? ¿Ir hacia los dormidos despierto?
“Cuando venías de ellos, eras uno de ellos. Ahora eres totalmente diferente. ¿No crees que estás tomando un riesgo? Ellos te castigarán. No te perdonarán. Tu felicidad es demasiado, no serán capaces de tolerarla”.
Es un hecho extraño, podemos tolerar la miseria de la gente, sin embargo, en lo profundo. Tenemos un cierto gozo cuando otros son desgraciados, porque cuando son desgraciados, tú estás más alto que ellos. Puedes mostrar simpatía y te puedes regocijar de que no eres tan desgraciado. Por eso no se ha crucificado a ninguna gente desgraciada, o envenenado, o apedreado hasta la muerte.
Pero es peligroso ser feliz entre la gente desgraciada porque tú estás en alto, y ellos se sienten ofendidos. Tú puedes ver, ellos no. Es insoportable. Ellos están muertos, y tú vivo. Tienes que ser castigado. Te has desviado de la multitud. ¿No tienes miedo al castigo?
“Sí, reconozco a Zaratustra. Sus ojos son claros, y ningún disgusto acecha en su boca. ¿Qué no va solo como un bailarín?”.
Los ojos son simbólicos. Forman parte de tu cuerpo, pero también son ventanas del alma. En la medida de que tu alma se silencia, pacífica y gozosamente, tus ojos obtienen profundidad, claridad, pureza e inocencia. Se vuelven tan transparentes que es posible mirar dentro de la propia alma de un hombre.
“Sus ojos están claros, y ningún disgusto acecha su boca”.
Si te fijas en la gente, están a disgusto con todo en su vida, pero no puedes culparlos. ¿Qué han obtenido? Su vida no es más que una larga tragedia de ahogamiento. Es enfermedad hasta la muerte. Siguen respirando, y siguen viviendo y deseando. Sin embargo estos deseos siempre permanecen como deseos. Sus sueños nunca se cumplen.
Mientras van creciendo, ven que sus esperanzas se desvanecen más y más. Es natural que estén llenos de disgusto con todo este negocio de la vida. Nunca pidieron nacer, nunca pidieron que les fuera dado un corazón que sintiera, que necesitara calor, que necesitara amor.
Ellos nunca requirieron que les fuera otorgada un alma que añore las últimas alturas del gozo y del éxtasis. De pronto se encuentran, y todo lo que se les ha dado en la existencia resulta sin llenar. Están verdaderamente enojados.
Uno de los novelistas mas significativos, Fiódor Dostoyevski, en su gran novela Los hermanos Karamazov, un personaje dice: “Sólo tengo una relación con Dios, y ésta es de disgusto. Estoy enojado, y si puedo encontrarlo, lo único que haré es darle un boleto de regreso y decirle que encuentre un camino fuera de mi vida. Es una broma cruel. Nos da tantos deseos, tantos anhelos que no hay posibilidad de llenarlos.Ni siquiera hay una esperanza en el futuro”.
Todo mundo nace con gran entusiasmo y todo mundo muere frustrado.
El viejo santo dice: “Ahora no veo ningún disgusto, ninguna agonía: en su lugar veo éxtasis. Ahí va como un bailarín”. Llegaste a las montañas de alguna manera, arrastrándote, cargando tu cadáver en tus hombros y ahora “¿No va acaso como un bailarín?”.
Ha sucedido la transformación. El hombre se ha realizado a sí mismo. El hombre está borracho de las fuentes de lo divino.
Éste es el cambio más grande en la vida: ser nuevamente un niño.
“...él despierto: ¿qué quieres ahora con los que duermen?”.
La pregunta del santo es la de todos los santos del mundo, de todos los budas, de todos los místicos y de todos los hombres despiertos. Te has convertido en un niño, estás despierto” “¿qué quieres con los que duermen?” Eres un completo extraño para ellos. Te castigarán, podrían matarte. Tu sola presencia se volverá un peligro para su sueño, un peligro para su miseria, un peligro para su ceguera.
“has vivido en soledad como en el mar, y te aburrió el mar. Ay, ¿quieres ir a la costa? Ay, ¿quieres nuevamente arrastrar tu cuerpo?”.
¿Has olvidado el día que llegaste a la montaña? ¿quieres volver a ser el viejo tú nuevamente?¿Por qué vas hacia abajo, dejando tus asoleados picos? Sabes que en el valle sólo hay oscuridad. ¿Cuál es el propósito de que vayas?
Zaratustra contestó: “Yo amo a la humanidad”.
En aquellas tres palabras se condensa la filosofía de Zaratustra : “Yo amo a la humanidad. Yo amo la vida. No he renunciado al mundo. No he venido a las montañas como un escapista contra la vida. He venido a las montañas para encontrarme a mí mismo, mi aislamiento, mi libertad, mi sabiduría. Y lo he encontrado”.
“Ahora no hay necesidad de que permanezca en las alturas. Por el contrario, estoy tan lleno que necesito gente con quién compartirlo. Quiero compartir mi amor, quiero compartir mi sabiduría, quiero compartir mi libertad, estoy muy sobrecargado, estoy rebosando”
“¿Por qué” dijo el santo, “fui al bosque y al desierto? ¿Qué no era acaso porque amaba demasiado a la humanidad?”.
El santo mencionó: "Yo también fui dentro de las montañas y el bosque debido a que amaba demasiado a la humanidad. Se había vuelto una esclavitud y se había vuelto una dependencia. Me traía sólo miseria y nada más”.
Pero aquí hay una diferencia. Él amaba a la humanidad...demasiado... cuando era ignorante, cuando él mismo estaba dormido. Zaratustra ama a la humanidad cuando está completamente despierto, cuando está iluminado. El amor en quien no está despierto no es nada más que lujuria. Solamente el despierto conoce la belleza, la espiritualidad y la divinidad del amor. Ya no es una atadura.
El amor que está despierto te da libertad. El amor que no está despierto es el amor del limosnero: quiere que tú lo ames, quiere recibir más y más amor. El amor despierto es lo contrario. Es el amor del emperador, quiere darte a ti; tiene demasiado, tal abundancia. Es dar, es compartir, sin ningún deseo de recompensa y sin ningún deseo de obtener algo a cambio.
El santo dijo:
“Ahora amo a Dios: a la humanidad no la amo”.
En esta declaración está contenida la actitud de todas las llamadas religiones. Han estado creando una división que a través de señalar si amas a la humanidad, no puedes amar a Dios. En el Antiguo Testamento Dios dice: “Yo soy muy celoso. Si me amas, no puedes amar a nadie más”.
Ésta es la actitud de casi todas las religiones. Puedes amar este mundo, pero entonces tienes que renunciar al otro mundo: si amas al hombre, has olvidado a Dios. Puedes elegir. Si amas a Dios, debes retirar tu amor por la humanidad; de hecho, debes odiar a la humanidad, debes odiar la vida, debes odiar los placeres. Esta idea de las religiones es monopólica. Dios desea el amor en tu corazón en su totalidad. No tolera ningún competidor.
“Ahora amo a Dios: a la humanidad no la amo . El hombre es algo muy imperfecto para mí. El amor a la humanidad me destruiría”.
A través del santo se condensa la actitud anti vida, anti gozo y anti placer. ¿Por qué no amas a la humanidad? porque la humanidad es algo muy imperfecto. Dios es perfecto. “El amor a la humanidad me destruiría”.
La realidad es que el amor es pureza, en su florecimiento espiritual no hace distinciones. Ama, no porque lo merezcas; ama, no porque eres perfecto; ama, no porque eres dios; el verdadero amor ama por sí mismo. El objeto del amor es irrelevante. Estás tan lleno de amor que vas compartiéndolo con aquellos que son imperfectos. Y, de hecho, lo necesitan más. Aquellos que no son valiosos, necesitan más. Aquellos no tienen merecimientos, de hecho necesitan más.
El dios perfecto no tiene necesidad de tu amor; el dios perfecto es sólo una hipótesis, sólo está en tu mente. Nunca te lo has encontrado; de otra manera, el hombre que va buscando imperfecciones encontraría también imperfecciones en Dios.
¿Alguna vez has pensado en eso? Si de pronto Dios se apareciera frente a ti, ¿no serías capaz de encontrarle imperfecciones?
Tal vez no sea tan hermoso como te lo imaginabas. Probablemente parece chino, o quizás sea negro, o tal vez sea ¡una mujer negra! Tal vez sea muy viejo, un anciano, sin frescura alrededor, sino sólo un viejo apestoso que ha estado ahí durante siglos.
Hay muchas concepciones hipotéticas acerca de Dios. Algunos piensan que tiene cuatro manos. ¿te imaginas cómo se verían cuatro manos? Y otros suponen que tiene mil manos. Una persona de mil manos sería muy útil para estar en un museo, pero amarlo... Y si te da un abrazo... ¡con mil manos! Una vez que puedas salir de ese abrazo nunca más pensarás en Dios.
Hay concepciones de Dios con tres caras, sería curioso verlo, pero no sería hermoso un ser con tres caras. Y quién sabe qué clase de caras serían.
La perfección de Dios está en tu mente, porque Dios sólo es una proyección mental. Y resulta muy fácil que ames a Dios, porque no hay Dios, así que no hay problema.
Amar a una mujer o amar a un hombre... Existen problemas: tus gustos difieren, tus preferencias también. Quieres ir al cine, y tu mujer insiste en no ir; tiene dolor de cabeza.
Alguna vez le preguntaron a Henry Ford: “Cómo logras hacerte rico y más rico; ¿cuál es tu motivación? Él respondió: “Para decirles la verdad, quiero ver si puedo ganar más de lo que mi mujer pueda gastar, y debo aceptar que soy un fracaso”.
Cuando está la otra persona, hay un problema. Quieres dormir y tu marido ronca, ¿que puedes hacer con alguien que duerme a tu lado, y ronca, y que no se le puede ayudar? Se han intentado miles de métodos para evitar el ronquido. El último es una bolsa diseñada eléctricamente que cuelga sobre la boca de la persona. En el momento en que ronca, la bolsa de inmediato cae sobre su cara, y entonces despierta; ¿lo dejarías dormir toda la noche o no? Cada vez que ronca, la bolsa cae sobre su nariz y boca y las cierra.
Tienes una esposa cuyo cuerpo no huele bien y no lo puedes tolerar...
Con Dios todo es hermoso porque ni tienes que dormir con él, déjalo roncar, ni tienes que vivir con él. Si su cuerpo apesta, déjalo que apeste. Sólo es una hipótesis en tu mente.
En cambio, estar en contacto con un ser humano real es una experiencia totalmente diferente. Resulta un prueba de fuego para el amor. Es muy fácil amar a Dios; es muy difícil amar a las personas. No cuesta nada amar a Dios; se requiere una tremenda comprensión para amar al hombre.
Así que aquellos que escapan dentro del bosque y las montañas, y están proyectando una idea de Dios, y aman a ese Dios, han escogido una clase muy fácil de vida. Su amor no va a crecer porque no tiene retos.
El viejo santo está hablando casi en esencia del acercamiento de las religiones: “El amor a la humanidad me destruiría. El hombre, para mí, es una cosa muy imperfecta”. Esto es egoísta. Él piensa de sí mismo que es perfecto y que la humanidad es muy imperfecta. Desde luego que un hombre perfecto sólo puede amar a un Dios perfecto, y Dios es sólo tu alucinación. Si persistes, podrías ver al Dios de tu concepción: no es nada más que un sueño visto con los ojos abiertos; es alucinatorio. No hay nadie frente a ti, pero tu propia idea te ha hipnotizado.
Por eso es que un cristiano verá a Jesús, y un budista a Buda, y un hindú verá a Krishna. Ni por error un cristiano vería a Buda o a Krishna. Ni por error un Krishna vería a un cristiano; Cristo no consideraría a un hindú, porque esa gente no existe, son parte de tu mente; tú los creaste. La Biblia dice que Dios creó al hombre a su propia imagen. Yo les digo: el hombre creó a Dios a su propia imagen.
Zaratustra contestó: “¿Qué dije del amor? Traigo un regalo a la humanidad”.
El amor es siempre un regalo; de otra forma, sería poesía abstracta “¿Qué digo de amor? Traigo un regalo a la humanidad”. El viejo santo está diciendo cuestiones muy significativas: “No les des nada porque nunca perdonan a aquellas gentes que les da algo”.
Sócrates heredó al mundo un método inmensamente valioso para encontrar la verdad: el diálogo socrático. Pero ¿qué hizo la humanidad por él? lo envenenó.
El viejo santo tiene algo de razón cuando recomienda:
“No les des nada... mejor toma algo de ellos y cárgalos con ello, esto les complacerá más; si sólo esto te complaciera a ti”.
Es parte de la psicología humana que quieras ser un dador; no quieres ser uno que recibe. Pero hay cosas que debes recibir. No hay manera de que las des porque no las tienes.
¿Qué pueden darle al Buda Gautama o a Jesucristo o a Zaratustra? Son unos pordioseros, pero aun psicológicamente sucede que deben darles algo, y eso los haría feliz. Ellos han brindado tremendos tesoros, pero nunca se los perdonarán porque son dadores, y tú el que recibe. Son pordioseros. ¿Cómo podrías perdonar a alguien que te ha hecho pordiosero?
Tengo un amigo que nació pobre, pero fue adoptado por una de las familias más ricas de la India. Es un hombre muy generoso, hizo ricos a sus parientes. Estuvo dando a sus amigos, aun a los extraños. Sin embargo, me confesó una vez que viajaba conmigo en el tren:“Siempre quise preguntarte algo, pero no pude reunir el valor de exponerme. Les he dado a todos mis parientes que eran pobres, y ahora son gente rica. Les he dado a mis amigos. Les he dado a extraños que me han pedido. Nunca le he dicho no a nadie. Tengo tanto que puedo ir dando. Pero todos están enojados conmigo, hablan en mi contra”.
Le dije: “Es muy simple, ¿alguna vez les has permitido que te den algo?”.
Respondió: “Yo no necesito nada”.
Le dije: “Eso explica todo. Pero cosas pequeñas... Por ejemplo, puedes hablar por teléfono a un amigo a quien le has dado dinero, una fábrica, y lo has hecho rico, y decirle: “Estaba pasando por tu casa y vi unas rosas hermosas en tu jardín. ¿me podrías traer unas rosas?”. Y la actitud de tu amigo hacia ti cambiará.
“Si estás enfermo, puedes telefonear a alguien y decir: Estoy acostado en la cama con dolor de cabeza y fiebre, y me ha surgido un gran deseo de que estés junto a mí. Ven aquí, toma mi mano y siéntate a mi lado. Eso sería suficiente.
Tienes muchos carros, pero pudiste decirle a alguno de tus parientes: “Necesito tu carro por un día, no necesitas usarlo. Sólo guárdalo en el garage y por la tarde regrésalo”. Pero tu amigo o tu pariente, ellos también pudieron darte algo. Son necesitados.
Él dijo: “Lo voy a intentar, aunque tengo reservas. He hecho de ellos lo que son. ¿Por qué pediría algo? Tengo rosas en mi jardín. Tengo mis propios carros, y los que les he dado; les he dado sus casas.
Yo dije: “Es tu decisión. Tu ego es el que los está lastimando, de que tú eres el dador, y ellos siempre son los que reciben. Si quieres que cambien su actitud hacia ti, tienes que, de alguna manera, convertirte en alguien que recibe. Déjalos que disfruten por algunos momentos del ego de dar”.
Lo intentó, y la siguiente ocasión que nos vimos comentó: “¡Funciona, obra milagros! ¡Nunca lo había visto! Esa gente está feliz conmigo. Están hablado de mi generosidad. Ahora que estoy tomando cosas de ellos me he vuelto generoso. De otra manera, estarían diciendo siempre '¡Es sólo un egoísta; nos ha dado no porque necesitemos algo, nos ha dado sólo para humillarnos!'”
El viejo santo tiene razón:
“¡No les des nada... mejor toma algo de ellos y cárgalos con eso — eso les gustará más; ¡si sólo eso te complaciera a ti! ¡Y si quisieras darles algo, no les nada más que limosnas y déjalos que mendiguen por eso!”.
Su consejo es muy significativo y está basado en profundas verdades psicológicas. Sólo dales limosnas. No les des mucho. Dales lo suficiente para que empiecen a pedir más. Entonces siempre estarán moviendo su cola a tu derredor. Dales sólo cuando mendiguen, y estarán contentos contigo porque no los has reducido a mendigos. Ellos mismos te han mendigado; no es tu culpa, no pueden estar enojados contigo.
Pero un hombre como Zaratustra no podía hacer eso.
“No”, contestó Zaratustra, “Yo no doy limosnas, no soy suficientemente pobre para eso”.
Una gran declaración: “¡No soy suficientemente pobre para eso!”. Para reducir alguien a limosnero, y darle en cantidades tan pequeñas que le creen el deseo por más muestra mi pobreza. “¡No soy suficientemente pobre para eso!”.
Tengo abundancia: Abundancia de amor, abundancia de paz, abundancia de verdad, abundancia de sabiduría, abundancia de libertad; y esto no se puede dar en partes. Sólo es posible darlo como un todo. No puedes cortar la verdad en pedazos, no puedes cortar el amor en fragmentos. O das o no das. Pero si das, tienes que hacerlo con todo el corazón, con totalidad. No importa aun si te crucifican; no importa que se enojen y te fastidien.
El santo se rio de Zaratustra y dijo: “¡Fíjate que acepten tus tesoros!”.
Debido a que siempre los han rechazado, en lo profundo siempre han deseado los tesoros, pero cuando alguien llega a dárselos, los rechazan. Hay un gozo en rechazar, ¿por qué has rechazado a Buda o a Mahavira o a Jesús? Al rechazarlos, les has mostrado: “Podrían tener los tesoros, pero no somos tan pobres para aceptarlos. Tú podrías ser rico al tenerlos. Nosotros somos ricos, más ricos que tú al rechazarlos”.
El consejo del viejo está basado en una gran sabiduría.
“¡Fíjate que acepten tus tesoros! Tienen desconfianza de los ermitaños, y no creen que vengamos a dar”.“Nuestros pasos suenan muy solitarios entre las calles. Y por la noche oyen en sus camas a un hombre que va mucho antes de que salga el sol, y probablemente se pregunten: ¿adónde va el ladrón? ¡No vayas al hombre, quédate en el bosque!”.
He amado este consejo del viejo santo porque los animales son inocentes: no te rechazarán, no estarán molestos contigo y no te crucificarán.
Sólo quisiera agregar a esto: ve a los animales, ve a los árboles, son más sensibles. El hombre se ha vuelto casi insensible, y entre mayor sea el valor, mayor insensibilidad. Sólo entiende el lenguaje del dinero, del poder y del prestigio. Ha olvidado el del amor, el del gozo, el del baile.
“¿Por qué no serías como soy yo, un oso entre los osos, un pájaro entre los pájaros?”.“¿Y qué es lo hace el santo en el bosque?”, preguntó Zaratustra. El santo contestó: “Hago canciones y las canto, y cuando las hago, me rio, lloro y murmuro: entonces adoro al Dios que es mi Dios. Pero ¿qué es lo que nos traes como regalo?”Cuando Zaratustra escuchó estas palabras, saludó al santo y dijo:“¡Qué es lo que tengo para darte!”.“Pero ¡déjame ir rápido, porque podría tomar algo de ti!”. Y luego se separaron uno del otro, riendo como se ríen dos muchachos.
Zaratustra dijo:“¡Qué es lo que tendría para darte!”. Tú cantas, creas canciones, estás alegre. En tu aislamiento eres absolutamente feliz, ¿qué puedo darte? Déjame ir, temo que podría llevarme algo de ti, y ya estoy muy cargado con canciones, con alborozo. Los dos estamos cargados. Tú has escogido vivir con los osos como oso, vivir con los pájaros como pájaro, vivir con los árboles como árbol. Yo he escogido regresar al hombre y vivir como un hombre. No tengo nada que darte. Ya lo tienes. Ambos se entendieron, y el viejo y Zaratustra se separaron riéndose como dos muchachos.
Pero cuando Zaratustra estuvo solo, le habló a su corazón: “¿Puede ser esto posible? Este viejo santo en el bosque no ha escuchado que ¡Dios está muerto!”
Esto es algo que debe entenderlo cualquiera que esté en búsqueda de la verdad, en busca de la religiosidad, en busca del crecimiento espiritual: que Dios es sólo una hipótesis. Dicho esto su muerte Dios está muerto es sólo una manera de decir que Dios nunca estuvo vivo. Sólo es para satisfacer la curiosidad del hombre, que las mentes astutas han inventado la idea de Dios. No es una revelación, es sólo imaginación, forzada por condicionamiento de siglos.
Pero en su corazón dijo: “¿Será posible que un viejo hermoso que hace canciones y canta, que vive con los pájaros y los árboles y los animales, en su bosque no haya escuchado que Dios está muerto? ¿Que aún esté hablando de amar a Dios?”.
Estoy totalmente de acuerdo con Zaratustra y con Nietzsche, sólo que mi expresión es diferente. Quiero decir que Dios nunca ha estado vivo, nunca ha habido ningún Dios. Dios es un invento que sale del miedo, de la codicia o de la frustración en la vida. Dios es una invención de aquellos que no han sido capaces de aprender el arte de la vida.
Y porque no han podido bailar, empiezan a condenar el baile. De hecho, ellos mismos están lisiados porque no pudieron vivir. La vida requiere estar alerta, inteligencia, paciencia y tolerancia. Debido a que no pudieron desarrollar estas cualidades en ellos mismos crearon la idea de que algo está mal en la vida: algo para renunciar. Pero no puedes renunciar a algo mientras no encuentres algo más grande que ganes con la renuncia. Así que Dios es la más grande proyección de la avaricia: renuncia al mundo y obtendrás a Dios. Renuncia al mundo y puedes obtener el paraíso.
Éstos son inventos del escapista, del lisiado, del retardado, de aquellos que no han podido aprender el arte del amor, el arte de vivir, que no saben cómo cantar, que no saben cómo bailar. Naturalmente el que no sabe cantar condenará el canto. Ésta es una medida defensiva para esconder el propio retardo, la propia ignorancia.
Dios es la creación del que no es sabio, no del sabio. Es la creación del esclavo, no de aquellos que aman la libertad.
Zaratustra está inmensamente enamorado de la vida y de todo lo que la vida provee. Es el único místico con una inmensa afirmación de la vida. No hay lugar para renunciar a nada, la vida es un regalo de la existencia. Aprende a gozarla, disfruta de ella. Baila con los árboles y baila con las estrellas. Ama sin celos. Ama sin competencia. Acepta a todos sin juicio. Y entonces no habrá necesidad de ningún Dios. Tampoco habrá necesidad de ningún paraíso. Podemos transformar la Tierra en una existencia divina. La propia vida puede ser una expresión de lo divino.
Estoy completamente por lo divino, porque lo divino es una cualidad que puedes aprender, hacer crecer. Dios es sólo una idea.
Entre más pronto se suelte es mejor, porque resulta una pérdida de tiempo innecesaria.
Millones de personas en el mundo están rezando, sin saber que no hay nadie que escuche sus plegarias. Millones están adorando estatuas de piedra. Si no pueden amar a los seres vivos, ¿cómo les es posible amar estatuas de piedra? Pero algunas estatuas son confortables. No crean problemas. Puedes hacer lo que quieras: derramar agua sobre ellas, s ofrecerles cocos podridos; no se van a oponer. Puedes decirle a la estatua lo que sea en cualquier idioma, bueno o malo, no importa.
El amor necesita del otro para estar vivo. Pero entonces requieres aprender el arte de vivir. Ésta es una de las estupideces, que ninguna universidad enseña a la gente el arte de vivir, el arte de amar, el arte de la meditación. Pienso que todo lo demás está muy por debajo del amor, la vida, la meditación, la risa. Puedes ser un gran cirujano, puedes ser un gran ingeniero, puedes ser un gran científico, pero aun así necesitas el sentido del humor, el arte del amor, el arte de vivir, necesitas estos grandes valores en tu vida.
Pero te sorprenderás. Yo sólo enseño estas cosas: amor, vida, risa, y como antecedentes de esto, meditación, pero el Gobierno de la India no está dispuesto a aceptar esta escuela como una institución de educación. La aceptarían como una institución de educación si estuviera enseñando Geografía, Historia, Química, Física; es decir, las cuestiones mundanas de la vida.
No digo que no se deban enseñar, pero no tendría que ser la única educación. Para mí es una clase baja de educación, y cada universidad debería tener una facultad más elevada de educación, donde se enseñen los valores reales de la vida, porque la Geografía no te puede hacer un hombre mejor, ni la Historia un mejor amante, ni la Química te convertirá en un meditador.
Lo que se enseña en las universidades no puede brindarte sentido del humor. No puedes reír, no puedes bailar no puedes cantar, tu vida casi se vuelve un desierto.
Zaratustra quisiera que tu vida fuera un jardín donde los pájaros cantaran, donde las flores florecieran, donde los árboles bailaran, donde el sol aparezca con gozo. Zaratustra está absolutamente por la vida, y ésa es la razón por la que no tiene muchos seguidores. Los envenenadores, la gente destructiva, tiene millones de seguidores. Y el único maestro y místico cuyo mensaje completo es amor y vida tiene las más pequeña religión del mundo.
La religión de Zaratustra será la única religión. Las otras religiones deberían estar enterradas en cementerios porque excepto por la vida, no hay Dios, y excepto por el amor no hay plegarias.
...Así habló Zaratustra.
Capítulo 3 · El camello, el león y el niño
De las tres metamorfosis
* * *
Les nombro tres metamorfosis del espíritu: cómo se convierte el espíritu en camello, y el camello en león, y al final el león en un niño.
Hay cosas muy pesadas para el espíritu, para el espíritu fuerte de carga, en el que habita la veneración y el respeto: su fuerza añora por lo pesado, incluso por lo más pesado.
¿Qué es pesado? Así pregunta el espíritu de carga, y se arrodilla igual que el camello, y quiere que lo carguen bien.
¿Cuál es la cosa más pesada, héroes?, así preguntaba el espíritu de carga, para que yo cargue con ello y mi fortaleza se regocije.
¿Acaso no es humillarse para hacer daño a la propia soberbia? ¿Hacer brillar la propia tontería para burlarse de la propia sabiduría?
¿O Acaso es apartarnos de nuestra causa cuando ella celebra su victoria? ¿Subir a altas montañas para tentar al tentador?
¿O acaso es esto, amar a aquellos que nos desprecian y ofrecer la mano al fantasma cuando quiere asustarnos?
El espíritu que carga toma para sí todas estas cosas pesadas ; como un camello que corre al desierto, así corre él a su desierto. Pero en lo más solitario del desierto tiene lugar la segunda transformación: en león; quiere capturar la libertad y ser el señor de su propio desierto.
Aquí busca a su último señor; quiere convertirse en enemigo de él y de su último dios, quiere pelear con el gran dragón para conseguir la victoria.
¿Quién es el gran dragón al que el espíritu no quiere seguir llamando dios?
“Tú debes”, se llama el gran dragón. Pero el espíritu del león dice: “Yo quiero”.
“Tú debes”, le cierra el paso, brilla como el oro, es un animal escamoso, y en cada una de sus escamas brilla aúramente “Tú debes”.
Valores milenarios brillan en esas escamas, y el más poderoso de todos los dragones habla así: “Todos los valores de las cosas brillan en mí”. “Todos los valores han sido ya creados y yo soy todos los valores creados. ¡En verdad no debe seguir habiendo ningún ¡Yo quiero!”. Así habla el dragón.
Hermanos míos, ¿para qué se precisa que haya el león en el espíritu?,
¿por qué no basta la bestia de carga que renuncia a todo y que es respetuosa?
Crear valores nuevos —tampoco el león es aún capaz de hacerlo: más crearse libertad para un nuevo crear—. Eso sí es capaz de hacerlo el poder del león.
Crearse libertad y un NO sagrado incluso frente al deber; para ello, hermanos míos, es preciso el león.
Tomarse el derecho de nuevos valores. Ése es el tomar más horrible para un espíritu de carga y respetuoso...
Una vez que ama este “Tú debes” como una cosa santa : ahora debe encontrar ilusión y capricho aun en lo más santo, debe robar libertad de su amor: se necesita al león para este robo.
Pero decidme, hermanos míos, ¿qué es capaz de hacer el niño que ni siquiera el león a podido hacer?, ¿por qué el león rapaz tiene que convertirse todavía en niño?
El niño es inocencia, y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que se mueve por sí misma, un primer movimiento, un santo decir sí.
Sí, hermanos míos, para el juego de crear se precisa un santo decir sí: el espíritu quiere ahora su voluntad, el retirado del mundo conquista ahora su mundo.
Les he nombrado las tres metamorfosis del espíritu: cómo se vuelve el espíritu un camelo, y el camello un león, y al final el león un niño.
...Así habló Zaratustra
Zaratustra divide la evolución de la conciencia en tres símbolos: el camello, el león y el niño.
El camello es la bestia de carga, lista para que sea esclavizada, nunca rebelde. Nunca puede decir no. Es un creyente, un seguidor, un esclavo fiel. Esto es lo más bajo en la conciencia humana.
El león es la revolución. El principio de la revolución es un sagrado no.
En el estado de conciencia del camello siempre hay la necesidad de alguien que dirija y alguien que le diga: “Debes hacer esto”. Necesita los diez mandamientos. Necesita todas las religiones, todos los sacerdotes, todas las sagradas escrituras, porque no puede confiar en sí mismo. No tiene el valor, ni el alma ni el deseo de libertad. Es obediente.
El león es un deseo de libertad, un deseo de destruir todas las prisiones. El león no tiene necesidad de ningún líder; es suficiente en él mismo. No permite que nadie le diga “Debes hacer”, es un insulto a su orgullo. Sólo puede decir “Lo haré”. El león es responsabilidad, y un tremendo esfuerzo para deshacerse de las cadenas .
Pero aun el león no es el más alto pico del crecimiento humano. El más alto pico es cuando el león también pasa por la metamorfosis y se convierte en un niño. El niño es inocencia. No es obediencia, no es desobediencia; no es creencia, no es incredulidad, es confianza pura, un sí sagrado a la existencia y a la vida y a todo lo que contiene.
El niño es el mismo pico de la pureza, sinceridad, autenticidad, receptividad y apertura a la existencia. Estos símbolos son muy hermosos.
Vamos revisar las implicaciones de tales símbolos como los describe Zaratustra, uno por uno.
Les nombro tres metamorfosis del espíritu: cómo el espíritu se convierte en camello, y el camello en león, y al final el león en niño.Hay muchas cosas pesadas para el espíritu, para el espíritu fuerte y soportador de peso en el cual habita el respeto y el temor; su fuerza añora lo pesado, lo más pesado.
Zaratustra no está a favor del débil, a favor del llamado humilde. No está de acuerdo con Jesús: “Bendito sea el manso”, “bendito sea el pobre”, “bendito sea el humilde porque él heredará el reino de Dios”.
Zaratustra está absolutamente a favor del espíritu fuerte. Está en contra del ego, pero no se opone al orgullo. El orgullo es la dignidad del hombre. El ego es una falsa entidad y no se debe pensar como sinónimo.
El ego es algo que te priva de tu dignidad, que te quita el orgullo porque el ego depende de otros, de la opinión de otro, de lo que dice la gente. El ego es muy frágil. La opinión de la gente puede cambiar y el ego desaparecerá en el aire.
Recuerdo al gran pensador Voltaire...
En los días de Voltaire, en Francia, era costumbre, una larga tradición, que si tenías algo de algún genio, sólo un trozo de tela, podría ayudarte a encontrar tus propios talentos, si no es que hacer de ti mismo un genio.
Voltaire fue honrado y muy respetado como un gran pensador y filósofo, llegó a necesitar protección policiaca en sus paseos matinales. Necesitaba protección si iba a la estación del ferrocarril. Se requería la protección porque la gente se arremolinaba en torno a él y le arrancaba la ropa. Hubo veces en que llegó a su casa casi desnudo con rasguños en el cuerpo y sangrando; él estaba muy alterado por la fama y el gran nombre.
Escribió en su diario “Pensaba que ser famoso era algo grande, ahora sé que es una maldición. De alguna manera deseo ser ordinario, anónimo; que nadie me reconozca, que pueda pasar desapercibido. Estoy cansado de ser famoso, de ser una celebridad, me he vuelto prisionero en mi casa . Ni siquiera puedo ir a dar un paseo cuando el cielo está tan colorido y el atardecer tan hermoso. Tengo miedo de la multitud”.
La multitud hizo de él un gran hombre.
Después de diez años anotó en su diario con una gran depresión y tristeza: “No me había dado cuenta de que se habían escuchado mis oraciones”. La moda cambió, la opinión de la gente cambió. Alguien es famoso ahora, pero mañana ya nadie lo recuerda. Alguien no es conocido ahora, y mañana de repente se levanta a las alturas de la fama.
Y sucedió en caso de Voltaire. Despacio, despacio surgen en el horizonte nuevos pensadores, nuevos filósofos. Rousseau tomó el lugar que Voltaire tenía alguna vez, y la gente se olvidó de Voltaire. La memoria de la gente no es muy confiable.
Las opiniones cambian como la moda. Una vez estás de moda, pero ahora alguien más se ha puesto de moda. Rousseau estaba en contra de las ideas de Voltaire; su fama destruyó completamente a Voltaire. Se cumplió la plegaria de Voltaire; se volvió anónimo. Ahora no era necesaria la protección policiaca. Ahora nadie se ocupaba de decirle “hola”. La gente lo olvidó por completo. Sólo entonces se dio cuenta de que era mejor ser prisionero: “Ahora soy libre de moverme a cualquier lado, pero duele. La herida se va haciendo más grande. Estoy vivo y parece que la gente piensa que estoy muerto”.
Cuando murió, sólo tres personas y media lo siguieron al cementerio. Les puede sorprender por qué tres personas y media, porque había tres personas, y su perro podría contarse como medio. El perro presidía la procesión.
El ego es un sub producto de la opinión pública. Te es dado por el público; te lo puede quitar. El orgullo es un fenómeno completamente diferente. El león tiene orgullo. Sólo vean, el venado en el bosque tiene orgullo, dignidad y gracia. Un pavo real bailando o el águila volando a lo lejos en el cielo, ellos no tienen ego, no dependen de tu opinión; simplemente son dignos como son. Son dignos simplemente como son. Su dignidad surge de su propio ser. Esto tiene que ser entendido porque todas las religiones han estado enseñando a la gente a no estar orgullosos, que sean humildes. Han creado un malentendido en el mundo, como si ser orgulloso y egoísta fueran sinónimos.
Zaratustra es absolutamente claro en que está a favor del hombre fuerte, del hombre valiente, del aventurero que va dentro de lo desconocido, del camino desconocido sin miedo. Él está a favor de no tener miedo. Y es un milagro que un hombre de orgullo, y sólo un hombre de orgullo, pueda convertirse en niño.
La llamada humildad cristiana es solamente el ego parado sobre su cabeza. El ego se ha ido de arriba para abajo, pero está ahí, y lo pueden ver en sus santos, que son más egoístas que las personas ordinarias. Son egoístas debido a su piedad, o a sus austeridades, o a su espiritualidad, o a su santidad o aun a su humildad. Nadie es tan humilde como ellos. El ego tiene formas muy sutiles de entrar por la puerta trasera. Puedes lanzarlo por la puerta delantera, pero sabe que también hay una puerta trasera.
He oído que una noche en un bar, un hombre estaba tomando mucho y haciendo escándalo, aventándole cosas a la gente y gritando, abusando y pidiendo más y más tragos.
Finalmente, el dueño le dijo: “Es suficiente. Por esta noche no tendrás más tragos”. Y le dijo a sus empleados que lo lanzaran por la puerta frontal.
Aunque estaba borracho, aun en su borrachera recordó que había una puerta trasera. Tropezándose en la noche entró por esa puerta y ordenó un trago.
El dueño dijo: “¿Otra vez? Te dije que esta noche no hay más tragos”.
El hombre dijo: “Es extraño, ¿eres el dueño de todos los bares de la ciudad?”.
El ego no sólo conoce la puerta trasera, puede entrar también por la ventana. Puede hacerlo con sólo remover un teja del techo. En lo que concierne al ego, eres demasiado vulnerable.
Zaratustra no es un maestro de la humildad porque han fallado todas las enseñanzas de la humildad. Él enseña la dignidad del hombre. Enseña el orgullo del hombre, pero enseña al hombre fuerte, no al débil, al pobre y al manso. Esas enseñanzas han ayudado a mantener a la humanidad en la etapa del camello. Zaratustra desea ir a través de una metamorfosis. El camello debe cambiar a un león; escogió símbolos hermosos, muy significativos y con mucho sentido.
Posiblemente el camello es el animal más feo que existe. No puedes mejorar su fealdad. ¿Qué más puedes hacer? Es tal distorsión, parece provenir directamente del infierno.
Es perfectamente correcto escoger al camello como la más baja conciencia. La más baja conciencia en el hombre está lisiada; desea que la esclavicen. Tiene miedo a la libertad porque teme a la responsabilidad. El camello está listo para que le echen encima tanta carga como sea posible. Se regocija en que lo carguen; así hace la más baja conciencia. Ser cargado con conocimiento, que es aburrido. Ningún hombre con dignidad permitiría que lo carguen con conocimiento aburrido. Se le carga con moralidad, que ha sido transmitida del muerto al vivo. Es una dominación del muerto sobre el vivo. Ningún hombre digno permitiría que lo rigieran los muertos.
La más baja conciencia del hombre permanece ignorante e inconsciente, sin darse cuenta, profundamente dormida, porque de manera continua se le está dando el veneno de la creencia, de la fe, de nunca dudar, o de nunca decir no. Su sí no significa nada.
Darmowy fragment się skończył.