Czytaj książkę: «Desde cabina»

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Desde cabina


Desde cabina

© Jorge Gutiérrez de Velasco Rodríguez, 2021

D.R. © Vos Ediciones S.A.S., 2021

Sierra Hermosa 137

El Refugio, Querétaro

C.P. 76146

México

Presentación: © Verónica Orendain

Primera edición: 2021

ISBN : 978-607-98781-2-2 (epub)

Colección: Vos Téknika

Colección a cargo de: Francisco Vásquez Ponce

Diseño de la colección: Francisco Ibarra Design Studio

Diseño de portada: Francisco Ibarra π

Ilustración de cubierta: Verónica Orendain

Cuidado de edición: Uriel Carrillo Durán

Website:

www.vosediciones.com

Nos encuentras en:

contacto@vosediciones.com

Los artículos de este libro fueron publicados originalmente en El Universal Querétaro:

www.eluniversalqueretaro.mx

Agradecemos a Francisco Flores Hernández, editor.

Reservados todos los derechos. No está permitida la reproducción total

ni parcial de esta obra, ni su tratamiento o transmisión por ningún

medio o método sin la autorización por escrito de la editorial.

Publicado en México

Published in Mexico

Desde cabina

Jorge Gutiérrez de Velasco Rodríguez


Jorge Gutiérrez de Velasco Rodríguez es Ingeniero en Electrónica por el Instituto Tecnológico de Querétaro, con estudios de maestría en Instrumentación y Control y en Alta Dirección por la Universidad Autónoma de Querétaro. Actualmente es rector de la Universidad Aeronáutica en Querétaro. Su experiencia como servidor público y docente, en vinculación industrial-universitaria y en la gestión académica de nivel superior, le han permitido construir una visión crítica de las políticas públicas para la educación, el desarrollo económico y las relaciones internacionales para sectores estratégicos en México. Dada su pasión por la lectura, la escritura y los deportes extremos, es columnista de El Universal Querétaro desde 2017.

Sumario

Partes

De la educación, 17

Por la universidad, 35

De la industria, 89

De cultura y tecnología, 125

Con la sociedad, 175

El verdadero virus, 237

Para todos los que volaron, y siguen volando conmigo, #DesdeCabina……especialmente para ustedes LDX.

Índice

Presentación, 13

Parte Primera

De la educación, 17

A mis profesores, con cariño, 19

Creación de valor, una propuesta, 21

Los inteligentes que nos rodean, 23

La unaq en el espacio, pero con los pies en la tierra, 25

Los países más educados y sus política públicas, 27

El fondo de la vinculación internacional con sentido común, 29

Secuestrados por la educación y algo más 31

La apreciación del fracaso, la iteración infinita, 33

Parte Segunda

Por la universidad, 35

Patlani sin fronteras 37

De la vinculación universitaria y otros demonios, 39

Competencias suaves, la magia dentro de la chistera, 41

Instituciones de educación superior que aprenden, la clave de su prevalencia, 43

Universidad Aeronáutica en Querétaro i La génesis y las coyunturas, 45

Universidad Aeronáutica en Querétaro ii El nacimiento, 47

Universidad Aeronáutica en Querétaro iii Tomando pista para el despegue, 49

Universidad Aeronáutica en Querétaro iv Grandes retos antes del despegue, 51

Universidad Aeronáutica en Querétaro v Un modelo puesto a prueba, 53

Universidad Aeronáutica en Querétaro vi Para el anecdotario, 55

Universidad Aeronáutica en Querétaro vii La esencia, 57

Universidad Aeronáutica en Querétaro VIII Los nuevos retos en el plan de vuelo, 59

Ampliar círculos, no sólo cerrarlos, 61

Crear competencias relevantes. El valor de la pertinencia, 63

El poder de la consistencia, 65

El poder de las alianzas, 67

El Modelo Mexicano de Formación Dual, los retos que vienen, 69

¿Por qué no lo hacemos sencillo? Esta es la cuestión, 71

La ingeniería mexicana en el nuevo orden. Primeras impresiones, 73

unaq, once años de vuelo, 75

Querétaro, Varsovia y Turín, 77

Lo bien hecho y sus esfuerzos ocultos, 79

México y el día del ingeniero, 81

Universidad Aeronáutica en Querétaro, capacidad desarrollada de México para el mundo, 83

La clave es el consenso. Agenda Estratégica Aeroespacial 2019-2024, 85

La unaq, doce años de gratitud, 87

Parte Tercera

De la industria, 89

Feria Aeroespacial México 2017, el sector en pleno vuelo, 91

Feria Aeroespacial México 2019, i, 93

Feria Aeroespacial México 2019, ii, 95

Feria Aeroespacial México 2019, iii, 97

Qué hay detrás de la #famex2019, 99

Qué hay delante de la #famex2019, 101

famex 2021 en Querétaro, anuncios que dicen mucho, i, 103

famex 2021 en Querétaro, anuncios que dicen mucho, ii, 105

Querétaro en Hannover Messe, i, 107

Querétaro en Hannover Messe, ii, 109

Industria Aeroespacial Mexicana 2.0, la próxima etapa de desarrollo, 111

La continuidad, la diferencia para los sectores industriales,113

El poder del enfoque, industria aeronáutica brasileña, 115

Es tiempo del valor agregado de Querétaro, i, 117

Es tiempo del valor agregado de Querétaro, ii, 119

Líderes 4.0 de la Cuarta Revolución Industrial, 121

Gestión del talento y el jefe que quiero ser, 123

Parte Cuarta

De cultura y tecnología, 125

50 años del hombre en la Luna y el discurso para una nación, 127

El arte de cultivarse, viajando, 129

El cambio climático está a la puerta, 131

El Internet del Todo (ioa), ciencia ficción o realidad cercana, 133

El perfeccionismo y sus implicaciones, 136

La sensación que produce el logro, 138

El trato a los animales y nuestra civilidad desgastada, 140

El viejo arte de preguntar, 142

Emprendimiento, el camino necesario para el desarrollo, 144

Expo Encuentro Industrial y Comercial Querétaro 2019, la magia de la continuidad, 146

Intraemprendimiento, el camino de la construcción desde dentro, 148

La cultura de la prevención, un horizonte lejano, 150

La desinformación en la Era de la Información, 153

La efervescencia de Querétaro y la continuidad como fórmula, 155

La importancia de la realimentación,el camino del crecimiento, 157

La productividad y la diversión en el trabajo, 159

Las agendas de hoy y el arte de la bilocación, 161

Lo bien hecho en México, 163

Los héroes detrás de las hazañas, 165

Qué hay detrás de algunos líderes. El arte y algo más, 167

Siempre buenos días, 169

Sociedad 5.0, retos que ya están aquí, 171

Súper equipos, tan lejos y tan cerca, 173

Parte Quinta

Con la sociedad, 175

¡U-Fly, We Fly! Una historia para volar, 177

¿Cuándo será el día de la Tierra?, 179

Contraloría social, la fuerza de la participación ciudadana, 181

Cambio de época, qué tan listos estamos, 183

Adultos mayores, la oportunidad de seguir compartiendo, 185

Cuando elegimos unirnos, 187

De qué nos perdemos por estar conectados, 189

El éxito en la imperfección, 191

El México de nuestras desgracias, 193

El patriotismo de a pie, 195

Es tiempo de México, ¡vamos con todo!, 197

Esas mujeres, i, 199

Esas mujeres, ii, 201

La gestión y administración de proyectos públicos, 203

La oportunidad de ser el mejor, 205

La salud, el tesoro menospreciado, 207

Las instituciones de la familia mexicana, 209

Las niñas del mundo, 211

Las políticas públicas y su fórmula mágica, 213

Lo que debemos a las mujeres hoy, 215

Lo que esperamos en este 2018. Sin predicciones, 217

Los niños y niñas en el gobierno, sonrisas que transforman, 219

Los que queremos a México, 221

México y su necesidad de liderazgo, 223

Méxicos paralelos, 225

Mi reencuentro con CU y el silencio de los estudiantes, 227

Somos lo que hacemos, 229

Viva México y el camino del renacimiento, 231

Volver a empezar, 233

Vulnerabilidad en el despegue, 235

Parte Sexta

El verdadero virus, 237

El verdadero virus i El origen, 239

El verdadero virus ii La vulnerabilidad humana, 241

El verdadero virus iii Afectaciones sin medida, 243

El verdadero virus iv Millones para ayudar, 245

El verdadero virus v Microcuento: Un mundo al cual volver, 247

El verdadero virus vi El poder de la información, 249

El verdadero virus vii La división del covid-19, 251

El verdadero virus viii La adaptación a una nueva realidad, 253

El verdadero virus ix Todo lo que hemos perdido, 255

El verdadero virus x ¿Cuándo volver?, 257

El verdadero virus xi El tamaño de la incredulidad, 259

El verdadero virus xii Cada día más cerca, 261

El verdadero virus xiii Nuestro nivel de resiliencia, 263

El verdadero virus xiv Más cerca, pero más lejos, 265

El verdadero virus xv La vida sigue, 267

El verdadero virus xvi Un verano cualquiera, 269

El verdadero virus xvii ¿Cómo te cuido?, 271

El verdadero virus xviii Nuestra vida en línea, 273

El verdadero virus xix La nueva convivencia, 275

El verdadero virus xx Líderes a quien seguir, 277

El verdadero virus xxi Microcuento: El primer día, 279

El verdadero virus xxii No seamos estadística, 281

El verdadero virus xxiii La procrastinación y el tiempo suspendido, 283

El verdadero virus xxiv El tiempo circular, 285

El verdadero virus xxv Siempre aprendiendo, 287

El verdadero virus xxvi El mundo de los eventos en línea, 289

El verdadero virus xxvii Los festejos perdidos, 291

El verdadero virus xxviii Cierres y aperturas en la incertidumbre, 293

El verdadero virus xxix Cuando el sars-cov-2 llama a la puerta, 295

El verdadero virus xxx Una verdad para continuar, 297

Organizaciones citadas, 299

Presentación

Siempre he admirado a quienes tienen la disciplina de escribir todos los días sin importar si están ocupados con tareas cotidianas o con entusiasmos recién descubiertos. Esas personas son coleccionistas de ideas y las anotan con paciencia esperando el momento preciso para desarrollarlas y construir un texto. Son quienes con dedicación artesanal arman el rompecabezas de sus filias y fobias, de sus anhelos y pasiones. Esas personas suelen ser mis amigos porque siempre tienen algo qué contar y mucho qué compartir. Son dedicadas, generosas y propician la conversación a través de sus palabras.

Tengo la gran fortuna de ser colega y amiga de Jorge Gutierréz de Velasco desde hace más de quince años. Lo conocí probablemente en 2005 en medio de nuestros afanes cotidianos: él desde la Secretaría de Educación Pública y yo desde la Secretaría de Economía. Tratábamos de que se concretara en México un proyecto importante para el sector aeronáutico. El proyecto llegó y Jorge tuvo la oportunidad de hacer mucho de lo necesario para que no se malograra. Hoy mi amigo es el responsable de que uno de los pilares en los que descansa la industria aeronáutica de México se mantenga firme y en ascenso. Jorge, actualmente,es el rector de la Universidad Aeronáutica en Querétaro, la unaq, y creo que compartimos el orgullo de que una institución como ésta exista en y para nuestra comunidad.

Pero Jorge, además de ser un buen rector y promotor de la industria, también escribe todos los días. Hace varios años descubrí, con mucho gusto, que su columna “Desde cabina” en el períodico El Universal de Querétaro era el espacio desde el que se asomaban los temas que a mí, y a muchos de mis colegas, nos interesaban, preocupaban y afanaban: la educación, la industria, la economía y sus efectos en la sociedad, entre algunos otros asuntos. Desde ese momento, quizá 2018, espero con expectación el artículo semanal de Jorge, a veces para descubrir algún detalle de la industria o la academia, otras para confirmar las tareas pendientes que este país tiene con el desarrollo económico y humano. De esta manera, desde la cabina de mando, Jorge ha creado una comunidad de lectores entusiastas por los asuntos que trata: la sensibilidad social, el esfuerzo, la gratitud, el desarrollo, la empresa o la conformación de la persona.

En otra ruta, en 2018, Vos Ediciones vio la luz. Francisco Vásquez y yo queríamos un espacio donde fuera posible publicar lo que nuestros talentosos colegas y amigos sabían y escribían; con esto daríamos voz a la comunidad de profesionistas que han dedicado muchos años a la tarea de estudiar y crear pensamiento propio en diferentes campos: literatura y arte, tecnología y ciencia. Sabíamos que el camino sería arduo, pero satisfactorio. La presente edición de Desde cabina es un proyecto que conversamos con Jorge desde 2019. Entendimos que organizar algunos de los textos de la columna periodística daría como resultado un libro necesario: interesante para muchos, con voz propia y, sobre todo, que provocara conversaciones.

Nuestro amigo aceptó la propuesta y durante varios meses recopilamos, seleccionamos y leímos más de un centenar de sus colaboraciones periódicas. Francisco, el editor, propuso que el libro debía ser organizado de manera temática, ya que los intereses de Jorge son diversos. Estaba seguro de que más que respetar la cronología de publicación se debían construir piezas de un caleidoscopio, es decir secciones semejantes, pero con su propio color y tono para así obtener un mejor enfoque para cada texto.

Desde cabina, el libro que ahora nuestros amables lectores tienen en la palma de su mano, nos ayuda a entender, por ejemplo, el origen de algunos temas de la política pública reciente que han afectado a las industrias de manufactura en México: la apremiante necesidad de incrementar el nivel de la formación de quienes participan tanto en la manufactura en general como en la industria aeronáutica en particular; otro tema es la vinculación, esa “mágica relación” entre la industria, la academia y el gobierno (la triple hélice, como él la llama), que permite construir redes de confianza para el desarrollo tecnológico y para crear negocios de mayor valor para la economía; y, uno más, la sociedad que buscamos y merecemos, ese “círculo virtuoso” basado en el esfuerzo personal y el estudio que puede desembocar en el emprendimiento y en una sociedad materialmente próspera que permita la movilidad social. Pero Jorge no se detiene ahí. Dado que sus colaboraciones periódicas siguen hasta el día de hoy, se dio a la tarea de escribir durante varios meses un relato por entregas sobre los efectos de la pandemia por covid-19 en su entorno, vista desde casi todos los lados del prisma.

Otros asuntos de Desde cabina se relacionan con algunos tópicos que me han gustado mucho, particularmente, el de la “sensación de logro”. Esa experiencia narrada en el libro, por ejemplo, vivida por un grupo de jóvenes estudiantes de la unaq que, en competencia universitaria, debieron producir un cansat (prototipo de nanosatélite) y que, al obtener una calificación impecable, lo más importante para ellos fue compartirla con sus compañeros. Otro artículo relacionado es el que da cuenta del orgullo que experimentan los padres de familia al asistir a la ceremonia de graduación de los jóvenes, dejando en claro que para muchas familias el esfuerzo de varios años será recompensado en diversas dimensiones: la social, la económica y la personal.

También comparto con Jorge el gusto por pensar y hablar de política industrial, ya que es parte de mis intereses profesionales. Imaginar que desde una situación presente es posible, con las medidas adecuadas, modificar el futuro no sólo de un grupo de personas, sino de toda industria, región o país. En varias ocasiones tuvimos la oportunidad de trabajar juntos y debo decir que su entusiasmo es contagioso. Durante todo este tiempo ha existido un tema esencial: la preocupación de estar haciendo lo necesario y lo suficiente por nuestras comunidades. Ambos sabemos que la autocomplacencia es un peligro permanente que nos engaña con la sensación de metas cumplidas; por eso me atrevo a decir que Desde Cabina plantea una pregunta abierta: ¿estamos haciendo todo cuanto es necesario? Creo que no tenemos la respuesta, pero eso es justo lo que necesitamos: una gran incomodidad con la realidad y un entusiasmo proporcional para seguir creando.

Sólo me resta decir que en Desde cabina Jorge narra historias personales y de grupo, reflexiones motivantes y preocupaciones que debemos atender. Confío en que la lectura de estas páginas será tan amena y enriquecedora como la que he ejercido estos años con sus artículos publicados en el periódico. La presente edición de Desde cabina de Vos Ediciones espera ofrecer al lector una panorámica más amplia de la realidad de nuestro país desde un lugar privilegiado, desde el centro de mando de la aeronave en la que viajamos todos los días. Deseo que disfruten la lectura.

Verónica Orendain

De la educación

Hablar de educación es hablar de todo: de profesores, de ideas, de acción, de visión, de vinculación, de otros y de uno mismo; de grandes anhelos y crueles realidades; pero siempre es hablar de grandes oportunidades.

A mis profesores, con cariño

Sin el ánimo de comparar el título de este texto con el sentido de aquella película To Sir, with Love (conocida en México como Al maestro, con cariño, protagonizada por Sidney Poitier), sí quiero expresar mi admiración y, sobre todo, mi respeto por todos los profesores de México.

En el más simple de los sentidos, todos somos maestros, pero no todos podemos ser profesores, me dijo alguna vez un maestro de primaria. En aquel entonces, a mis escasos diez años de edad, no alcanzaba a entender plenamente el significado de esas palabras; pero sí se me grabó la frase que con vehemencia nos dejaba el profesor Arnulfo. Quién diría que años después habría de involucrarme en la docencia y después en la gestión educativa universitaria.

Hoy entiendo, de aquella frase del profesor Arnulfo, que todos podemos ser maestros, ya que de muy diversas maneras enseñamos, transmitimos conocimiento e, incluso, comportamientos; pero no todos podemos ser profesores. Es aquí donde me quiero entretener.

Hoy la reforma educativa1 trastoca todos los niveles educativos en México al iniciar, entre otras cosas, con los procesos de evaluación docente, lo cual es un ejemplo más del comportamiento que se espera de nuestros maestros, es decir, que exista la plena consciencia de evaluarse, diagnosticar su nivel y capacidades para la enseñanza y que, entre otras cosas, permita identificar aquello que hace falta para crear programas y detonar estrategias que formen a los docentes y se mejore el nivel de enseñanza en temas tan necesarios como la comprensión lectora, el aprendizaje de ciencias y matemáticas, por mencionar algunos. Sin embargo, el asunto es enseñar con el ejemplo, o como diría el filósofo Diógenes de Sinope (también llamado «el cínico»), “el movimiento se demuestra andando”.

Hoy, la responsabilidad que tienen los docentes es mayúscula. Deben contar con el dominio de su materia y deben saber transmitirla; es decir, contar con aquellas habilidades que les permitan enseñar y generar conocimientos y aprendizajes significativos en muy diversos contextos y ante una muy amplia variedad de estudiantes; significa, además, asumir un papel de tutor o acompañante —diría yo—, ya que como profesor se vive la trayectoria y el devenir de nuestros estudiantes, se juega el papel de amigo, consejero y asesor. Por otro lado, este importante rol, el de ser profesor, hoy en día también significa participar activamente en acciones de gestión académico-administrativas, desarrollo tecnológico, educación continua y muchas más. Al presente, resulta sumamente retador el papel real y actual de un profesor en nuestro país.

Para finalizar, quiero centrarme en el papel ejemplar que nuestros profesores deben potenciar para servir a sus estudiantes. En ese cúmulo de actitudes y comportamientos que hacen la diferencia entre los profesores eficientes y aquellos que son excepcionales; entre los que nos transmiten conocimientos y los que nos transforman en seres pensantes; entre aquellos que recordamos por ser estrictos y aquellos que dejan una huella imborrable en nuestra personalidad. En mi opinión, este es el verdadero papel de un profesor: sembrar una semilla en sus estudiantes y provocar que ellos no únicamente quieran cultivarla y convertirla en un árbol fuerte, sino en provocar que la conviertan, a su vez, en un bosque pleno y profundo que transforme su realidad.

Gracias a todos mis profesores, propios y compañeros, amigos y ejemplos de vida, seres cuya vida, presencia e historia han marcado la mía, permitiéndome marcar algunas más. ¶

15 de mayo de 2017

1 Reforma educativa, implementada en el gobierno de Enrique Peña Nieto, que implicó transformaciones laborales, de evaluación, sindicales y programáticas, culminó con su publicación en el Diario Oficial de la Federación (Acuerdo número 07/06/17). N. del E.

Creación de valor, una propuesta

Hace casi dos años fui invitado a formar parte de la Academia de Ingeniería México (aim), una organización de académicos, científicos y tecnólogos que buscan aportar valor al país, desde sus muy diversos ámbitos y experiencias profesionales, a través del impacto innovador de su trabajo. Convertirse en miembro de la Academia de Ingeniería se consigue después de vivir un proceso riguroso de acceso al que, por invitación, pueden aplicar ingenieros, científicos o tecnólogos mexicanos o extranjeros que radican en nuestro país y que han contribuido a mejorar la realidad de nuestra nación.

A pesar de mis incipientes participaciones desde entonces, hace algunos días tuve la oportunidad de ser parte, como comentarista en mi calidad de Académico Titular, de la ceremonia de ingreso de un académico mexicano con una trayectoria muy destacada como tecnólogo, inventor e investigador en nuestro país, el doctor Jorge Cortés. El hoy Académico Titular de la Comisión de Especialidad Biomédica, presentó un trabajo innovador titulado “De la fórmula a la creación de valor”, en el que explica un modelo de gestión de la innovación de la ingeniería en nuestro país. Su propuesta se descompone en tres etapas claramente explicadas y sobre todo con el sentido común que da la experiencia de haberlas vivido, como quien platica sobre el Camino de Santiago habiendo caminado algunas de sus rutas hasta llegar a Santiago de Compostela.

La etapa de Observación Tecnológica y Determinación de la Edad de la Industria —la primera en el modelo—, permite desglosar el contexto de la innovación que se pretende abordar. El detalle y rigor con que se desarrolle esta etapa, permitirá determinar —según la propuesta del autor—, el ciclo de vida e innovación del producto o servicio que se habrá de inventar.

La Invención de un Sistema con Valores Tecnológicos y su Protección Industrial es la etapa en la que se presenta, una vez gestada en la etapa anterior, la invención o innovación. El ingeniero debe entender el ciclo de vida del bien a innovar y, sobre todo, desglosar las etapas que habrá de seguir hasta llegar al mercado. La protección de la propiedad intelectual derivada de su invención es sin duda un elemento que no debe perderse de vista, así como todas aquellas responsabilidades derivadas del registro y utilización de dicha propiedad intelectual.

Como última etapa en el modelo presentado por el doctor Cortés, se encuentra el Emprendimiento de Líneas de Negocio Competitivas que Inicien Ciclos Tecnológicos. Es en esta etapa cuando la invención o innovación es puesta en el mercado y se detona el ciclo tecnológico del producto.

A lo largo de estas tres etapas, el doctor Cortés explica de manera sintética el valor del impacto que los ingenieros debemos dar a la sociedad y a la economía global en la que nuestro país se desenvuelve, promoviendo así el papel de la ingeniería y sus ejecutores, los ingenieros, quienes debemos dejar de ser simples usuarios de la tecnología para convertirnos en dosificadores de valor y cultivadores de la innovación como elemento fundamental para aportar ventajas competitivas a los productos hechos en México.

Es aquí donde mi reflexión semanal cobra forma: ¿será posible que cualquiera en nuestro país —ingenieros, abogados, médicos, políticos y de preferencia candidatos—, pueda generar valor a lo que hace, no sólo desde una óptica de innovación por sí misma, sino para dignificar este hermoso país que reclama a gritos —y a veces a sombrerazos— soluciones a los problemas y diferencias sociales que vivimos desde hace décadas? Todos podemos generar valor, ¡sigamos algún modelo, el que sea, pero hagámoslo ya! ¶

12 de junio de 2018

Los inteligentes que nos rodean

A muchos nos causa especial admiración coincidir con personas —de cualquier edad, condición social o nivel educativo— con particulares capacidades intelectuales, personas que lo mismo pueden recitar cifras de pi y hacer cálculos mentales con sorprendente velocidad y exactitud que lanzar el aire versos de Neruda y pasajes completos del Quijote; personas que tocan instrumentos musicales, se expresan de manera fluida en varios idiomas e incluso ostentan varios grados académicos a temprana edad; seres extraños que parecen no requerir esfuerzo alguno para resolver problemas, aprobar exámenes o salir adelante en condiciones donde las capacidades cognitivas son requeridas. De esas y otras personas quiero hablar hoy.

Según un estudio del Centro de Atención al Talento (cedat), publicada en Forbes México en julio de 2016, se estima que en nuestro país la cantidad de niños superdotados intelectualmente que superan los 130 puntos del índice de coeficiente intelectual (iq, por sus siglas en inglés), es cercana a un millón. Dichos infantes son identificados y diagnosticados inicialmente con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (tdah), lo que deriva en tratamientos para “controlar” y “resolver” esta condición. El camino debe ser otro sin duda; por fortuna, con el respaldo de la sep, existen ya programas para detección temprana de superdotación y sobre todo para una canalización posterior más adecuada y pertinente.

Sin embargo, existen otros inteligentes entre nosotros que saben leer ejemplarmente su contexto, que identifican cómo salir adelante con los recursos y capacidades con que cuentan y sobre todo que se sobreponen a condiciones adversas en una variedad de ámbitos. Estos inteligentes inundan nuestra vida, están en cualquier lugar, lo mismo en el gobierno que en la iniciativa privada, en asociaciones civiles y en un sinfín de actividades y responsabilidades sumamente transversales para cualquier actividad en nuestro país.

Estos otros inteligentes, los que mueven al país y a la economía, se empeñan diligentemente en aprovechar las relaciones, en mantener a flote sus organizaciones con los recursos existentes y a encontrar los caminos que hacen posible el logro de sus objetivos. Para estos inteligentes que se desvelan encontrando el cómo sí, para ellos todo el apoyo y consideración, pero sobre todo, la recomendación de fortalecer la paciencia y resiliencia.

En las circunstancias de incertidumbre presupuestal que se perciben en el país para el 2019, se recrudece la necesidad de la interacción interinstitucional, de reconocer que se deben encontrar soluciones más creativas y eficaces, propuestas que sin duda deberán buscar atender lo humanamente atendible en las mejores condiciones de calidad y transparencia.

Hoy más que nunca, la inteligencia de muchos ciudadanos deberá ponerse a prueba, tanto de aquellos a quienes corresponden las decisiones estratégicas de nuestra nación como de los que viviremos sus consecuencias, con la plena consciencia de que las propias limitaciones y las del entorno económico nacional y global empujan, incluso exigen, actuar congruentemente en bien de nuestro querido México.

En #DesdeCabina me resisto a creer que no podamos hacer que todos aquellos inteligentes que nos rodean —estemos o no en este grupo de mexicanos—, logren sacar adelante a esta valiosa nación. Sigamos haciendo que las cosas sucedan. ¶

18 de diciembre de 2018

La unaq en el espacio, pero con los pies en la tierra

Cuando llenaba las baterías emocionales con el Día de la familia del pasado fin de semana, llegó a mi mente una sencilla reflexión: todos tenemos diversas familias, además de las biológicas —en el sentido de las que proporciona la convivencia humana, en donde las afinidades entrelazan a las personas de manera significativa—; se trata de familias que integramos en nuestra actividad laboral, deportiva o de intereses diversos; personas con las que reímos, sufrimos y que nos hacen crecer de maneras diferentes a como lo hacemos con nuestras familias biológicas. Una de mis familias es la Universidad Aeronáutica de Querétaro (unaq) y este martes quiero compartir un logro más de esta comunidad a quien he visto crecer junto conmigo y a quien le tengo un respeto y cariño muy especiales.

El fin de semana antepasado, además de que los chicos U-Fly lograron el tricampeonato en la competencia de aeromodelismo, presenciamos un evento igualmente alentador, el lanzamiento del primer nanosatélite desarrollado por estudiantes y profesores de la unaq. El hecho, al igual que muchos otros en nuestra corta vida universitaria, marca un hito más en el trayecto que vislumbramos para convertirnos en una institución referente, nacional e internacionalmente, por sus impactos educativos, económicos y tecnológicos. Pero el significado de este importante logro para nuestra institución es aún más grande: 17 estudiantes y siete profesores, junto con investigadores de la empresa AI-Systems MXSpace, participaron en esta misión, apoyados con fondos públicos del Programa de Estímulos a la Innovación (pei) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (conacyt). La participación de este equipo buscó no sólo iniciar nuestro trabajo en esa “carrera espacial”, detonada por diversos actores nacionales —entre los que se encuentran la Agencia Espacial Mexicana—, sino que, además, nuestra institución busca desarrollar capacidades y experiencia para, en un futuro, participar en proyectos de mayor complejidad tecnológica. Lo importante es empezar y no detenerse.

Otra de las enseñanzas que nos dejan estas participaciones, es la importancia de ser conscientes, como institución y como familia, de que cualquier cosa que nos propongamos iniciar, por compleja que sea, la debemos concluir; por tanto, quiero externar mi orgullo y admiración a este grupo de estudiantes, compañeros profesores y empresarios visionarios por ¡tener iniciativa, pero, sobre todo, “terminativa”!; por atreverse a soñar, más aún, por comprometerse a materializar esos sueños.

Finalmente —sin dejar de lado mi interés por la reflexión que semanalmente pretendo provocar—, como cualquier familia, en donde la diversidad de sus miembros plantea grandes retos por sí misma, los éxitos de unos, así como los retos y contrariedades de otros, deben festejarse, compartirse para generar aprendizaje, pero sobre todo deben provocar un estado permanente de trabajo y conciencia de mejorar, de seguir creciendo, de entender que sin importar la velocidad, se debe seguir avanzando, siendo ejemplo y sobre todo compartiendo con el resto de la familia, para hacerla crecer e invitarla a volar mucho más alto, pero siempre con los pies en la tierra. ¶

6 de marzo de 2018

Los países más educados y sus política públicas

Es interesante invertir en uno mismo, ya sea porque se ha implementado un régimen alimenticio diferente, porque se ha iniciado la práctica de algún deporte, de un nuevo hobby o porque se ha retomado la formación continua —que debería ser permanente—. Este último es mi caso, ya que inicié mi participación en un diplomado en Intervenciones y políticas públicas, cuyas primeras sesiones me hicieron reflexionar sobre ese importante papel que desempeñan las políticas públicas y su implementación, y de manera particular en educación.

Dicho lo anterior, esta semana en #DesdeCabina compartiré una reflexión sobre aquellos países con sendos ejemplos de política educativa exitosamente implementada, tema abordado en el diplomado, pero sobre todo expuesto en el último reporte de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (ocde), liberado en el World Economic Forum,1 acerca de los países más educados: “These are the most educated countries in the world” es el título en inglés del reporte en cuestión.

Empecemos por definir lo que significa para la ocde el término “países más educados”: según el organismo internacional, son aquellos países en los que un alto porcentaje de ciudadanos alcanzan y concluyen la educación terciaria o de nivel superior. Para tal efecto, las naciones con mejores resultados han implementado políticas públicas de Estado, no sólo de periodo de gobierno, y han generado tales impactos en sus sociedades que hoy resultan un ejemplo para otras.

El primer lugar lo ocupa Corea del Sur (un país con poco más de 51 millones de habitantes), con un gasto en educación primaria, secundaria y terciaria (con énfasis en las ciencias y la tecnología) que se incrementó un 10% entre 2005 y 2014; hoy en Corea del Sur, siete de cada diez habitantes alcanzan el nivel terciario de educación (para edades entre 23-34 años), es decir, cuentan con una carrera profesional.

El segundo lugar lo ocupa Canadá, con un 60.6 % de personas con nivel de educación superior, seguido muy de cerca por Japón con un 60.1 % de sus habitantes que acceden a la educación superior y la concluyen. El cuarto y quinto lugar lo ocupan Lituania y Reino Unido con 54.9 % y 52.0 % respectivamente. Estados Unidos ocupa el lugar número diez con 47 % de sus habitantes con educación terciaria, superado por Australia, Noruega, Suiza y Luxemburgo.

La media para la ocde es de 43.1 % y debajo de este rasero se encuentra una cantidad importante de países latinoamericanos, incluyendo a México que ocupa el lugar 37 en la lista general. El reporte, además, muestra gráficos muy interesantes que permiten relacionar el impacto de los datos anteriores en función de las políticas de inversión y otros aspectos que permiten identificar algunos elementos exitosos y particulares de la implementación de sus políticas educativas y, sobre todo, de su impacto.

Diseñar e implementar políticas públicas que busquen incidir en aspectos trascendentales de la educación, en todos los niveles, desde el primario hasta el terciario, debiera ser el camino; retos como la calidad educativa —entendida por algunos como una moda o estrategia superflua—, el presupuesto y subsidio diferenciado, la inversión en evaluación, formación docente y tecnología educativa, no deben ser estrategias únicas o desvinculadas, sino deben formar parte de un sistema multivariable y de multiactores cuyo rol no sólo debe ser claramente identificado, sino además respetado y promovido por todos —principalmente por los actores mismos—, para provocar verdaderamente un desarrollo educativo y, por ende, una cierta regeneración nacional. ¶

11 de septiembre de 2018

1 Nota del editor: para consultar el reporte acceda a https://bit.ly/3z9QAqf

El fondo de la vinculación internacional con sentido común

Un viejo refrán dice que nadie es profeta en su tierra, y en cada ocasión que escucho tal aseveración popular me cuestiono el porqué; imagino el conjunto infinito de argumentaciones que han enriquecido la veracidad de tal dicho; también recurro a justificaciones que quizá están asociadas más a viejos paradigmas que tienen que ver con esa, vieja también, creencia acaecida al devenir histórico de nuestro país, el “malinchismo”. El asunto es que creo contar con una teoría que puede contradecir el dicho de la primera línea de este texto semanal.

Me explico: para empezar, el que alguien (persona u organización) no obtenga reconocimiento en sus propias latitudes quizá pueda deberse —y recalco que es una aproximación personal— a que no existe evidencia comprobada de que en realidad haya hecho una propuesta de valor que pueda ser reconocida por la sociedad en su conjunto o por los grupos sociales de influencia. Tal aseveración debe tener relación directamente proporcional a la lógica del ente o persona sujeta a valoración.

En palabras más coloquiales, si existen elementos para considerar una valoración social sostenible, un reconocimiento e impacto en la región o regiones de influencia, de manera automática el ente u organización tendrán una valoración positiva y, por lo tanto, apreciada en su región; es decir, podrán ser profetas en su tierra. Creo que este es el punto de partida para el establecimiento de esquemas que reconozcan internacionalmente la propuesta de valor que dicho ente ofrezca en el mercado.

Dicho de otra manera, tal propuesta de valor es vital para contar con un reconocimiento que supere las fronteras del círculo de influencia; y a dicha propuesta quiero referirme, puesto que es un círculo virtuoso o una espiral de mejora que sin duda llama la atención internacional.

En el caso muy particular de las instituciones educativas, no sólo se trata de la calidad de los programas educativos, de su planta docente, de la infraestructura educativa o sus relaciones, incluye —creo— un componente asociado al impacto que la organización educativa ha producido a lo largo de su vida institucional; en concreto, al impacto que su vida institucional ha provocado en su zona de influencia. En palabras del Director de Vinculación Estratégica de la Asociación Nacional de Instituciones de Educación Superior (anuies), el doctor Guillermo Hernández Duque Delgadillo, la internacionalización de las instituciones de educación superior es resultado de su pertinencia global, o sea —esta es una paráfrasis o interpretación de un servidor—, de que “conecten” a nivel local, regional y nacional, en un contexto de desarrollo de competencias y capacidades globales.

Entonces, ¿cómo es que podemos definir experiencias de vinculación internacional exitosas? En mi definición, no únicamente por la praxis común del intercambio docente o estudiantil, sino por el reconocimiento y búsqueda que otros hacen de nuestras prácticas, de nuestras relaciones y resultados, de nuestro impacto en pocas palabras.

Hoy, con relaciones internacionales aún en ciernes, pero con gran potencial, reconozco que el impacto que la unaq ha evidenciado internacionalmente es el punto de partida de un modelo que pretende no solamente incidir en la región de influencia de esta institución de educación superior estatal, sino que pretende ir más allá de Sudamérica, Norteamérica y Europa: pretendemos racionalizar aquello que ha resultado satisfactorio, y más aún, aquello que ha llamado la atención de connacionales y extranjeros; pretendemos, en resumidas cuentas, ratificar el gran potencial que nuestro país puede ofrecer al mundo para beneficio de los mexicanos y de la comunidad internacional. En esas estamos. ¶

26 de junio de 2018

Secuestrados por la educación y algo más

Soy geek de corazón, y aunque entiendo los nuevos modelos de negocio en la adquisición y utilización de la tecnología —o en realidad, la renta de la misma—, no deja de sorprenderme la velocidad con que esta cambia y la avidez de las marcas para mantenerse a la vanguardia, provocando, entre otras cosas, que los que necesitamos tales herramientas tecnológicas para nuestra vida cotidiana nos volvamos presas de continuas actualizaciones y mejoras en esa guerra por el mercado, llegando a provocar una sensación de apoderamiento de nuestra voluntad si es que queremos seguir utilizando dichas herramientas, si es que queremos seguir siendo competitivos al final del día.

Este martes en #DesdeCabina hago la anterior analogía, porque de la misma forma en que la tecnología nos empuja —aunque luego parece que nos secuestra—, debería de hacerlo la educación. En países asiáticos como Corea del Sur y China, o en europeos como Finlandia y Alemania, por mencionar sólo algunos, el nivel de competitividad y selectividad que viven los estudiantes desde temprana edad es tal que las familias reconocen, con demasiada antelación, que el futuro de sus hijos —y eventualmente ciudadanos de sus países— depende enteramente de su educación; es por eso que desde muy chicos se esfuerzan por ingresar a las mejores escuelas, por desarrollar sus competencias, por sobresalir, en pocas palabras. Y por su parte las escuelas, con el apoyo de los gobiernos, se encargan de crear y mantener una infraestructura educativa óptima, ya no digamos vanguardista, para desarrollar el cúmulo de capacidades, competencias y habilidades necesarias para la vida y la ciudadanía del siglo xxi.

No está por demás reconocer la importante labor de los docentes, esos seres especiales que velan concienzudamente por el aprendizaje de sus estudiantes, que se esfuerzan todos los días, que buscan mantenerse actualizados utilizando las mejores herramientas, la técnica y sobre todo la vocación, para transmitir conocimiento, para generar experiencias, para desarrollar capacidades, competencias y hábitos para la vida y las etapas futuras de sus pupilos.

De las políticas públicas, sus promotores y sus ejecutores hay mucho que comentar, pero el caso no es empantanarse con este tema en específico, que aunque toral, da para mucho más que estas líneas semanales. La situación es que al igual que muchos de nosotros nos sentimos, por decirlo así, secuestrados por la tecnología y sus vaivenes —reiteró la analogía—, estoy seguro de que también a muchos nos gustaría experimentar un “jalón” similar, uno que debería provocar la necesidad de educarnos, de conocer y ser impulsados por un sistema educativo que incluya un acceso equitativo a los diversos niveles y modalidades educativas, que promueva la permanencia en él y cuya evaluación permanente le permita evolucionar de manera constante; que cuente con profesores comprometidos, justamente evaluados, en permanente formación y desarrollo, y sobre todo con plena conciencia y vocación de servicio por encima de intereses mezquinos; un sistema que use la tecnología a su favor y se comprometa con una diversidad de esquemas que faciliten la inclusión, la multiculturalidad y el respeto al planeta y a sus especies, un sistema que impulse el auto aprendizaje permanente y la educación continua como medio de desarrollo. A mí me encantaría estar secuestrado o, mejor dicho, encantado por una educación así. ¿A ustedes no? ¶

7 de mayo de 2019

La apreciación del fracaso, la iteración infinita

Cualquier actividad humana, sin importar su complejidad, duración o planificación, se encuentra sujeta a imponderables que, bajo ciertas condiciones, pueden provocar que no se logre el éxito o el resultado esperado. Más aún, cuando más personas se involucran en una misma actividad la probabilidad de fracaso se incrementa, incluso exponencialmente.

Históricamente el fracaso ha sido considerado como negativo en el devenir humano: fracasar puede ser considerado nefasto y sumamente rechazado. Según la rae, un fracasado se define como “adj. dicho de una persona: desacreditada a causa de los fracasos padecidos en sus intentos o aspiraciones”, es decir, fracasar es la antesala de la desacreditación y hasta del escarnio público.

Para otras culturas y entornos, fracasar es sinónimo de valentía, tenacidad, coraje y resiliencia; es del mismo modo sinónimo de madurez, de emprendimiento y de autogestión. Para muchos de nosotros, fracasar ha sido un estigma que, desde el seno familiar, se inculca como algo que debe evitarse a toda costa. En Silicon Valley, una de las capitales mundiales del emprendimiento y desarrollo tecnológico, se aprecia sobremanera el fracaso; un ejemplo de ello es que cuando se analiza la viabilidad de un proyecto para recibir apoyo financiero es auscultado, a detalle, el historial de fracasos del emprendedor que promueve el proyecto, y si existen proyectos que al final se encuentran empatados técnicamente, el ganador es aquel que más fracasos ha tenido en su trayecto emprendedor. Esto significa llevar la apreciación del fracaso a la acción y al crecimiento.

Este martes en #DesdeCabina decidí traer a la reflexión la importancia, no de aprender a fracasar, sino de apreciar el cúmulo de experiencias que vienen con el fracaso. Además de indicarnos el camino que no es, el equivocarse, en general, nos acerca a un conocimiento personal más enriquecedor; sobreponerse al infortunio por haberse equivocado es una experiencia reconfortante y revitalizadora; es como prender una vela después de haber permanecido largo rato sin iluminación; es como retomar el camino que nos lleva al destino deseado cuando uno se ha extraviado en veredas y caminos desconocidos; es como crecer, que es doloroso, pero al final siempre se sale fortalecido. Michael Jordan, en uno de sus más grandes textos motivacionales, describe: “he fallado más de 9000 tiros en mi carrera, he perdido más de 300 juegos, he fallado 26 veces el tiro final que nos podía haber dado la victoria; he fallado una y otra y otra vez en mi vida. Y es por eso que he tenido éxito”.1

Fracasar es el alimento de la resiliencia y, sobre todo, es una lección que bien aprendida nos prepara para crecer, para proyectarnos más allá de los propios límites, allanando el camino para emprendimientos de mayor envergadura.

Reconozco que he fracaso más de lo que podría recordar, pero también he construido más de lo que podría haber imaginado, y no lo hubiera logrado si no hubiera vivido los tropiezos que hoy atesoro y que incluso recuerdo con cierta nostalgia. Me encantaría que muchas personas más vivieran el fracaso desde una óptica más natural, menos aterradora, y sobre todo, más constructivista. Sí, así como la describen Piaget y Vygotski, como un elemento más de un proceso de aprendizaje interactivo, permanente e iterativo, que invite a las personas a construir su conocimiento y experiencias. Seríamos otro país, si atesoráramos el fracaso. ¶

12 de octubre de 2019

1 Michael Jordan en Robert Goldman y Stephen Papson (1998). Nike Culture: The Sign of the Swoosh. SAGE Publications, 194 pp.

Por la universidad

Volar es despegar y aterrizar, es tener un plan de vuelo, una ruta; es esperar que la capacidad de la tripulación marque la diferencia en el trayecto, siempre buscando lo mejor, aprovechando aquellas relaciones, vuelos, personas, eventos, para construir un legado, una historia que se vuelva símbolo y aspiración.

Patlani sin fronteras

Hace algunas décadas, la cantidad de instituciones universitarias con opciones para ofrecer experiencias internacionales era menos diversa y de acceso detonado principalmente por el interés personal de cada estudiante. Hoy en día, sin embargo, las oportunidades que tienen las nuevas generaciones de universitarios y profesionistas son por mucho más amplias, atractivas y por supuesto más competidas, ya que si bien es cierto que las estrategias de internacionalización existen desde hace décadas en las Instituciones de Educación Superior (ies) públicas y privadas, también es cierto que hoy existe un mayor interés por parte de los jóvenes.

En el caso de México, la política educativa incluye, desde hace varias administraciones federales, la dimensión internacional para la competitividad. En el Plan Sectorial de Educación 2013-2018, de manera implícita y explícita, se encuentran las líneas de acción 2.3.8 y 2.3.9 de la estrategia 2.3: “Continuar el desarrollo de los mecanismos para el aseguramiento de la calidad de los programas e instituciones de educación superior”, correspondiente al Objetivo 2: “Fortalecer la calidad y pertinencia de la educación media superior, superior y formación para el trabajo, a fin de que contribuyan al desarrollo de México”; dichas líneas de acción puntualizan “Apoyar nuevos modelos de cooperación académica para la internacionalización de la educación” y “Promover que más egresados cuenten con capacidades suficientes para ser admitidos en los mejores programas de posgrado de México y el mundo”, respectivamente.

El impacto de las políticas públicas de nuestro país ha generado resultados interesantes a lo largo de los años, según los últimos resultados de

Patlani.1 Encuesta Nacional de Movilidad Estudiantil Internacional de México 2011-2012, coordinada por la anuies (Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior). De 125 ies que respondieron el instrumento a finales de julio de 2012, ochenta y seis instituciones reportaron tener movilidad estudiantil internacional; de los casi 18 mil estudiantes con algún tipo de movilidad internacional, el predominio femenino es relevante, siendo el 54 % mujeres y el 46 % hombres; España, Estados Unidos, Francia, Canadá y Alemania, son los principales destinos.

Sin embargo, aún falta mucho más por hacer, tanto para las instituciones como para los jóvenes. Hoy los estudiantes universitarios se encuentran ante un escenario repleto de información al alcance de la mano, viven en un mundo cuyas fronteras físicas, políticas y tecnológicas son derrumbadas en un día cualquiera; se desenvuelven en instituciones que aún con limitaciones, ofrecen oportunidades incomparables para extender las alas y alzar el vuelo, en donde la voluntad de sus comunidades es mucho más grande que sus propias limitaciones; ¿dónde se encuentra entonces el gran reto? En los estudiantes mismos, en derribar esas fronteras que se yerguen como murallas en su mente, en deshacerse del listado de excusas o pretextos para no dar el siguiente paso, uno que quizá los acerque al borde del cambio, en donde deberán obligadamente extender sus alas para volar por sí mismos para acostumbrarse a las alturas y volar cada vez más alto, como lo demanda el nuevo concierto mundial… para volar sin fronteras. ¶

9 de marzo de 2017

1 Patlani es un vocablo de origen náhuatl con dos acepciones: 1. “volar” y 2. “tomar vuelo”. Siméon, Rémi (1977). Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana, redactado según los documentos impresos y manuscritos más auténticos México. Intro. y Trad. de Josefina Oliva de Coll. México: Siglo XXI Editores, 783 pp.

De la vinculación universitaria y otros demonios

Tengo la fortuna de haber vivido los últimos veinte años de mi carrera profesional desarrollando actividades de vinculación entre diversos sectores industriales e instituciones de educación superior y debo decir, con humildad, que esta relevante tarea —el gran reto de las Instituciones de Educación Superior (ies)— ha sido en los últimos años muy discutida, presumida y quizá, por qué no decirlo, mal entendida.

Explico la afirmación anterior con las siguientes premisas. Primero, la vinculación, en una buena cantidad de ocasiones, es interpretada exclusivamente como el establecimiento de relaciones industriales o con la sociedad en general, que permiten acercar a los futuros graduados a las oportunidades laborales mediante prácticas profesionales, estancias u otra actividad académica o preprofesional; en otras ocasiones, por fortuna cada vez más frecuentes, dichas relaciones son utilizadas para identificar necesidades de formación profesional, así como para la creación y orientación de programas educativos universitarios específicos para sectores particulares. Segundo, la vinculación es considerada una actividad complementaria de las actividades sustantivas de docencia, investigación y extensión universitarias en las ies; es decir, se pierde de vista en el camino de la operación universitaria que la vinculación es el principio y el fin de la función universitaria per se y por lo mismo es subestimada organizacionalmente hablando, y se destinan pocos recursos a la función universitaria sustantiva para su operación estratégica y transversal.

La vinculación es mucho más que las dos premisas anteriores. Hoy en día involucra, por supuesto, el acercamiento con los diversos sectores de la sociedad, pero desde una perspectiva más amplia y comprometida. Implica, por ejemplo, el establecimiento de relaciones simbióticas con actores industriales, políticos y sociales, con ies y centros de investigación en otras latitudes; implica sentarse a la mesa y convertirse en actor fundamental de las decisiones sociales, académicas o científicas de la región o área de influencia; implica ser promotor tanto de la investigación básica, como de la aplicada, líder en la gestión y participación en el desarrollo de políticas públicas; implica entenderse como ese principio y fin del desarrollo de individuos socialmente relevantes.

Según los últimos resultados de la Encuesta Nacional de Vinculación en Instituciones de Educación Superior enavi (sep/cide, 2010), disponible en línea, el desconocimiento por parte del sector productivo sobre la oferta de investigación y desarrollo tecnológico y de servicios tecnológicos es uno de los principales inhibidores del establecimiento de actividades de colabo-ración, indican más del 56 % de las ies en el estudio referido. Por otro lado, las ies identifican su prestigio y capacidades docentes como principal fortaleza para desarrollar actividades de desarrollo tecnológico con los sectores industriales, siendo además un porcentaje muy alto (84.9 % de los ejecutivos de vinculación encuestados), quienes consideran que la vinculación institucional con los sectores industriales facilitaría el logro de los objetivos institucionales.

¿Qué toca hacer al respecto a las ies en este nuevo milenio? Desde mi perspectiva un tanto simplista, primero, tener una plena conciencia de las capacidades de vinculación que tiene la institución: recursos, estructura organizacional, profundidad, variedad e impacto de las relaciones establecidas y su transversalidad a la función universitaria; segundo, en la medida de las oportunidades, generar las condiciones (no sólo los convenios o acuerdos interinstitucionales) para generar relaciones simbióticas y de largo plazo con aquellos actores que provoquen los cambios buscados y se creen los ambientes para el desarrollo de una vinculación más relevante, más profunda y de mayor impacto, es decir, hacer que la vinculación deje de ser ese demonio que toca a la puerta institucional para convertirla en el fénix del desarrollo universitario. ¶

21 de marzo de 2017

Competencias suaves, la magia dentro de la chistera

Los estudiantes universitarios, al igual que las instituciones educativas que los forman, enfrentan grandes retos en esta época globalizada: por un lado se encuentra la consolidación de la enseñanza y la generación de competencias y capacidades a través del establecimiento de programas que desarrollen el cuerpo docente, que promuevan la creación de infraestructura pertinente y procesos académico-administrativos ágiles que animen la participación responsable y comprometida de los estudiantes en sus propios procesos formativos; y por otro lado está el gran compromiso de formar a los ciudadanos de este nuevo milenio, individuos que atesoren su riqueza cultural, con capacidad para adaptarse al nuevo entorno mundial en esta franca y retadora era del conocimiento, profesionales capaces de integrarse a las compañías internacionales, personas conscientes de su papel en el país y en el mundo, individuos ávidos de permanecer siempre vigentes —¡ya que han aprendido a aprender!—, de emprender y resolver problemas para el desarrollo de su región y su país.

Formar al profesional del nuevo milenio se logra mediante procesos integrales, un tema prioritario de la agenda de las Instituciones de Educación Superior (ies) en nuestro país, además de una sentida demanda del sector productivo y social que absorbe a los graduados.

Hoy las universidades, los institutos y quienes nos dedicamos a la formación de profesionales e investigadores, buscamos detonar experiencias significativas de aprendizaje, vivencias en torno al desarrollo de competencias «suaves» (soft skills en inglés). Dichas competencias suaves deben fomentar, desde edades universitarias tempranas, que los estudiantes se vuelvan disciplinados, resilientes, que entiendan la importancia de saberse dentro de un equipo o de gestionarlo, que sean conscientes de que su formación (aquella verdaderamente integral) también involucra otras disciplinas que los ayudan a conducirse en ambientes multiculturales, que les facilitarán la presentación de sus proyectos y la venta de sus ideas, en pocas palabras, su éxito profesional.

Según Perreault,1 las competencias suaves pueden definirse como el conjunto de cualidades personales, atributos, talentos o nivel de compromiso que un individuo aporta a su trabajo, y que lo unen o separan de otros individuos con habilidades y experiencias similares.

Si bien, muchos autores han creado listados exhaustivos sobre aquellas cualidades, talentos o atributos para los profesionales del siglo xxi, yo prefiero el listado desarrollado por Watson, en el cual resaltan: trabajo en equipo, habilidades de comunicación (en varios idiomas, principalmente el materno) tanto en lo social como en los negocios y ética en los negocios y diversidad (manejo de ambientes multiculturales y con distintos géneros).

Los expertos en el tema enuncian una serie de complejidades asociadas al desarrollo o “enseñanza” de estas habilidades. Sin embargo, el primer paso para las instituciones que buscan desarrollarlas se da al tener la conciencia de su importancia y en detonar acciones que provoquen los ambientes propicios —no únicamente la transmisión de conocimientos mediante talleres o cursos específicos—, como contar con una oferta de actividades culturales, deportivas, de internacionalización, emprendimiento y participación social y, por supuesto, promover evaluaciones conjuntas que “empujen” a los estudiantes universitarios a vivir escenarios de negocios, de multiculturalidad, de manejo de conflictos o solución de problemas en condiciones verosímiles de realidad de los entornos laborales..

Es sin duda un gran tema que hace la diferencia en el desempeño de los profesionales. No todo es talento y competencias duras, son estas competencias, las suaves, las que hacen gran parte de la magia que lleva al éxito profesional. ¶

1 de abril de 2017

1 Perreault, H. (2004). “Business educators can take a leadership role in character education”. Business Education Forum, 1(59), pp. 43-53.

Instituciones de educación superior que aprenden, la clave de su prevalencia

Las instituciones educativas, así como los individuos y las organizaciones privadas, evolucionan, crecen, se desarrollan y, en ese camino, viven experiencias felices y otras tantas dolorosas. En su devenir, en su camino hacia el desarrollo, se esperaría que los cambios en las organizaciones educativas fueran graduales y sobre todo planeados, identificados como un conjunto de acciones que, alineadas a los objetivos estratégicos y ejecutivos, permitan alcanzar el horizonte que se ha identificado como visión, ese momento o pináculo y como agente de cambio en la sociedad y con los individuos.

Sin embargo, las cosas muy rara vez suceden como se planean. Es decir, siempre existen imponderables que hacen que la ejecución de los planes de desarrollo se vean desviados durante su ejercicio, que las acciones o las personas responsables de su ejecución cambien o incluso que dichos planes se vean suspendidos por completo. Esto no significa que se desvíe el propósito de la institución, simplemente que se desplaza en el tiempo ralentizando el trayecto hacia la visión.

Según Peter Senge, gurú del desarrollo organizacional e investigador del mit Sloan School of Management, las organizaciones que aprenden, que se reinventan, que logran identificar su adn y mantenerlo a lo largo del tiempo, son aquellas que sobreviven, aquellas que prevalecen. El término “organizaciones que aprenden” resalta la capacidad de una organización de conformar equipos de alto desempeño —grupos de individuos cuyo talento se pone al servicio de la institución con capacidad de autoaprendizaje y autogestión—; remarca además la capacidad de la organización de introducir cambios, de lanzar nuevas ideas, de cambiar sus conductas, de perfeccionar continuamente las actividades que se realizan generando ambientes de retroalimentación y crecimiento individual y organizacional. Una institución que aprende se constituye como una comunidad en donde nuevos modelos mentales son probados, en donde todos aprenden de todos, en donde el nuevo conocimiento, sea del tipo que sea, se extiende y comparte con todos.

Ante los acontecimientos sociales, económicos, políticos o tecnológicos de nuestra época, las organizaciones educativas están llamadas a erguirse y erigirse como verdaderos pilares de la sociedad del conocimiento, como árboles cuyas raíces sean las ciencias y la tecnología, las artes y las humanidades, y de cuyas ramas se desprendan frutos que rescaten valores difuminados por la sociedad: la verdad, la paz y el conocimiento al servicio de la humanidad, entre otros.

Con estas premisas de por medio, la prevalencia de las Instituciones de Educación Superior depende de la rapidez con que puedan adaptarse a los cambios, de la resiliencia de su comunidad universitaria ante la incertidumbre y los cambios políticos, de la humildad con que se arropen los unos con los otros, de la sensatez con que abracen el conocimiento; depende además de la pertinencia de sus procesos y servicios, siempre de cara a la sociedad a quien deben de servir de manera directa e indirecta, obligándose conscientemente a ser mucho más que sólo uno de los últimos eslabones en la cadena de la formación y florecimiento humanos.

Las instituciones de educación superior que aprenden son, en última instancia, aquellas que perduran, aquellas que transitan su curva de aprendizaje y consolidación sin perderse en el camino, sin olvidar sus funciones sustantivas, siempre buscando ser ese faro que guíe el desarrollo de la sociedad a la que sirven. ¶

17 de octubre de 2017

Universidad Aeronáutica en Querétaro i La génesis y las coyunturas

Casi todas las historias de creación de instituciones de educación superior públicas, del tipo y dimensión que sean, tienen su origen en la coyuntura de un momento histórico del país, en una condición socioeconómica o, quizá también, en la necesidad de resurgir, de revivir aquella grandeza que nos identifica como nación para elevar la voz y recordarle al mundo, y a nosotros mismos, que en México hacemos grandes cosas.

Cuando el 11 de junio de 2005 se compartió a ejecutivos de la compañía canadiense Bombardier el modelo educativo, las capacidades y experiencia de la Universidad Tecnológica de Querétaro (uteq) —institución ejemplar dentro del subsistema de Universidades Tecnológicas y Politécnicas (cgutyp)—, nadie imaginó que unas semanas después se defendería un proyecto integral para promover la llegada de este oem (Original Equipment Manufacturer, por sus siglas en inglés) a nuestro país. La batalla que libraron los estados de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Querétaro fue férrea y exhaustiva, pero sin excepción todos visualizaban la oportunidad de revivir un sector histórico para México con algo más que buenas intenciones; se requería de arrojo, visión y mucha pasión.

Explicar los detalles de la contienda o de la propuesta ganadora no es tan importante como describir los compromisos en materia educativa que habría de asumir el Estado mexicano. El Programa de Entrenamiento Intensivo para la Industria Aeroespacial (pei), diseñado para formar a los primeros técnicos en el ensamble de estructuras y arneses eléctricos de aeronaves, fue el primer compromiso; la creación de una organización educativa que formara a todo el personal que habría de requerir la industria en el corto, mediano y largo plazos, iba a ser el segundo compromiso; hoy, en retrospectiva, el de mayor envergadura y complejidad.

Pero regresemos un poco. El 26 de octubre de 2005, el entonces presidente de México, Vicente Fox Quesada, anunciaba al país y al mundo la llegada de Bombardier a Querétaro. La planeación y ejecución de diversas acciones para iniciar la actividad productiva y de formación de los primeros trabajadores, se atropellaba con el cierre de aquel año; la habilitación de los espacios y talleres para la capacitación, el reclutamiento de instructores y estudiantes, así como la rápida creación de la infraestructura para detonar el primer clúster aeronáutico de México fueron la constante en los meses previos al cierre del año 2005, un trabajo que permitió, entre otras cosas, arrancar el Programa de Entrenamiento Intensivo el 9 de enero de 2006 en las instalaciones de la uteq, con la primera generación de técnicos que habrían de formarse para fabricar componentes estructurales y arneses eléctricos de aeronaves para la empresa de origen canadiense, generación cuyo inicio de actividad productiva fue el 2 de mayo de 2006 en la primera planta de manufactura que el grupo industrial canadiense abriría en el Marqués, a menos de un año de distancia de iniciado el primer acercamiento. México y Querétaro habían sabido responder al primer reto. ¶

8 de noviembre de 2017

Universidad Aeronáutica en Querétaro ii El nacimiento

A mediados de 2006, una vez egresada la primera generación de técnicos para la empresa canadiense Bombardier, los esfuerzos del gobierno del estado seguían acercando compañías interesadas en invertir en Querétaro; de los primeros believers que podemos enumerar se encuentran Grupo Safran y Aernnova, compañías francesa y española respectivamente. Dichos grupos, confiados por el primer paso dado por Bombardier, iniciaron negociaciones con el gobierno del estado para establecer actividades de manufactura de componentes de aeronaves.

Al igual que la canadiense, estas empresas también requerían de la formación de personal técnico, por lo que a lo largo del 2006 y principios de 2007 se afinaron las negociaciones para la llegada de dichas inversiones. Las condiciones y los resultados empezaban a delinear lo que habría de ser la constante para los siguientes años: la existencia de capacidades de formación técnica sería un elemento a partir del cual habrían de girar las decisiones de inversión.

Al mismo tiempo, las autoridades estatales —conscientes del compromiso que se había asumido para la creación de capacidades de formación en el largo plazo para todo un sector—, detonaron gestiones para identificar el tipo, modalidades educativas, alcances y modelos educativo y jurídico que permitirían configurar un probable organismo público que tendría que atender las necesidades de formación para la renaciente industria aeronáutica mexicana.

Fue así como el proyecto de creación liderado por la Secretaría de Educación del Estado de Querétaro, fue encargado a ejecutivos de la uteq, quienes se dieron a la tarea de analizar aquellas regiones en el mundo con clústeres de manufactura aeronáutica, desde la perspectiva de las instituciones de educación que atendían las necesidades de formación de talento a lo largo del tiempo y de manera transversal a la complejidad y niveles de encadenamiento productivo de su sector. Regiones como Wichita y Seattle en eua, Montreal en Canadá y Toulouse en Francia fueron escudriñadas documentalmente para identificar las mejores prácticas a replicar o “mexicanizar” y proponer a las autoridades una institución viable, educativa y financieramente hablando, en el marco de las políticas públicas de nuestro país. Los resultados fueron reveladores: sin distinción, en todas las regiones existían instituciones que atendían por separado la formación de técnicos, del equivalente al Técnico Superior Universitario, de Ingenieros e Investigadores; dichas instituciones compartían muy poco y duplicaban, en la mayoría de los casos, la infraestructura y capacidades de atención al sector. Todas coincidían en que la infraestructura de laboratorios, equipamiento, materiales, suministros y capacidades docentes, entre otras características, eran de la vida real; es decir, reproducían el ambiente de la manufactura o mantenimiento aeronáuticos, lo que conllevaba grandes implicaciones en términos de presupuesto.

Ya en 2007, con la información analizada, se propuso crear un organismo público descentralizado del gobierno del estado de Querétaro de tipo universitario, adscrito a la Subsecretaría de Educación Superior de la sep Federal, con un modelo que agrupara la formación de Técnicos para el Trabajo, de Técnicos Superiores Universitarios, de ingenieros e investigadores para apoyar el desarrollo del sector aeronáutico en nuestro país. La apuesta fue siempre más visionaria, se buscaba crear capacidades que permitieran a México desarrollar manufactura de mayor valor agregado, llegando incluso al ensamble completo de aeronaves, sentando las bases para que el sector se desarrollara de manera contundente.

Fue así como después de meses de gestión para acordar con la federación el modelo de financiamiento conjunto del organismo, la Quincuagésima Quinta Legislatura del Estado de Querétaro fundó la Universidad Nacional Aeronáutica en Querétaro, publicándose el decreto de creación en el periódico oficial La Sombra de Arteaga, el 23 de noviembre de 2007. Había nacido la unaq.¶

10 de noviembre de 2017

Universidad Aeronáutica en Querétaro iii Tomando pista para el despegue

No hay inicio fácil, ni existe planeación que se ejecute a la perfección; lo que sí es muy claro es que cuando las voluntades se alinean y los objetivos son claros, el trabajo comprometido siempre consigue los resultados esperados.

Una vez creada la Universidad Nacional Aeronáutica en Querétaro —unaq por sus siglas (el nombre habría de modificarse unos años después para quedar como Universidad Aeronáutica en Querétaro, pero se mantienen las siglas unaq—, las siguientes acciones fueron: la identificación de los predios que habría de ocupar dentro del Aeropuerto Intercontinental de Querétaro (aiq), los trabajos del diseño constructivo del complejo universitario y, más importante aún, la definición de los programas educativos universitarios con que la institución iniciaría.

A diferencia de otras instituciones que arrancan su actividad en instalaciones temporales, las autoridades decidieron programar el arranque de la unaq en enero de 2009 en las instalaciones que habrían de ser las definitivas. Para lograr tal cometido, los esfuerzos de diseño y construcción se apresuraron para que, en los polígonos asignados a la institución, que totalizan 20 hectáreas dentro del complejo aeroportuario, se construyera un primer edificio, con la filosofía que se había planteado para el modelo educativo de la institución: una nave industrial de 18 500 m2 en la que se habilitarían todos aquellos talleres, laboratorios y espacios educativos que reproducirían aquella realidad industrial del sector, y que en el largo plazo habría de ser una de las grandes ventajas competitivas de la unaq.

En febrero de 2008 se iniciaron los trabajos de preparación del predio que habría de albergar la nave industrial en donde comenzaría la actividad universitaria. La construcción y habilitación de los primeros laboratorios fue una tarea titánica, considerando que mientras se construía en el aeropuerto se mantenían operaciones de formación técnica para Aernnova, Safran y Bombardier en tres instalaciones diferentes (en la uteq para Bombardier, en San Fandila para Safran y en Peñuelas para Aernnova). Se realizó además la adquisición de los equipos de los primeros laboratorios, se desarrolló el diseño curricular de dos programas universitarios, se llevó a cabo la contratación de docentes y personal administrativo y se ejecutó la promoción de los programas para la captación estudiantil de la primera generación de estudiantes que arrancarían con la universidad el siguiente año.

Es así como el 5 de enero de 2009 la unaq dio inicio con 96 estudiantes universitarios: 48 del programa de Técnico Superior Universitario en Mantenimiento Aeronáutico, área Aviónica y 48 de la carrera de Ingeniería Aeronáutica en Manufactura, y más de 200 técnicos en formación para ensambles eléctricos y estructurales transferidos de las operaciones de formación técnica para las empresas Aernnova, Safran y, por supuesto, Bombardier.

Aquel frío lunes de enero marcaría el comienzo de una institución que buscaría romper paradigmas, que emprendería una carrera por demostrar que la educación superior enfocada y pertinente puede generar mucho más valor público del que se considera; con infraestructura y equipamiento necesarios para desarrollar competencias para un sector en el que la seguridad, las regulaciones y especificaciones son el común denominador en una ecuación compleja y de largo plazo.

Apenas iniciadas las actividades de aquel enero de 2009, se recibieron visitantes de una delegación francesa cuyo objetivo primordial sería desarrollar, en conjunto con las autoridades mexicanas y grupos aeronáuticos franceses, un concepto de formaciones para el mantenimiento aeronáutico que generaría una credibilidad insospechada para México. ¶

14 de noviembre de 2017

Universidad Aeronáutica en Querétaro iv Grandes retos antes del despegue

El inicio de la actividad académica universitaria se antojaba franco, nunca fácil, con una expectativa muy alta por parte de los estudiantes y sus familias; las compañías seguían llegando ante el éxito de las formaciones técnicas, la calidad de la manufactura mexicana empezó a generar una credibilidad digna de admirarse, manufactura con cero defectos, costos competitivos, expectativas de contar con el talento para incrementar los programas de fabricación, e incluso para traer a México productos y procesos más complejos que demandan la contratación de técnicos superiores universitarios (tsu) e ingenieros.

En pleno proceso de construcción del primer edificio de la Universidad (una nave industrial de 18 500 m2) en el Aeropuerto, Bombardier negociaba, con la Federación y la entidad, la llegada de un proyecto que debería ser el parteaguas para la industria de la manufactura aeronáutica mexicana: la fabricación y ensamble del avión ejecutivo Learjet 85. La decisión de la llegada de este proyecto a Querétaro se anunció en la residencia oficial de los Pinos en mayo de 2008. En noviembre de ese año, en atención al compromiso, la unaq envió profesores a Canadá para entrenarse en la enseñanza de las tecnologías de fabricación de componentes estructurales en materiales compuestos mediante fibras preimpregnadas. A la par, en pleno proceso de cierre de administración estatal, se habilitaron los laboratorios al interior de la unaq para iniciar los cursos de formación técnica en noviembre de 2009. Por su parte, Bombardier construía la planta en la que se habría de manufacturar el fuselaje principal, cabina, estabilizadores y componentes alares de la aeronave. Sobra decir lo que autoridades, empresa e institución tuvieron que gestionar para iniciar la operación de la fabricación de los primeros prototipos de la aeronave, la formación de la gente y la infraestructura; pero se logró, dando una muestra inequívoca de lo que puede ser capaz la triple hélice.

En septiembre de 2010, el entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa visitó Querétaro para inaugurar la planta de Materiales Compuestos de Bombardier y para ser testigo de honor de la entrega de un avión experimental CRJ200 que la canadiense donaba a la unaq. Años después, en abril de 2014, para ser exactos, el prototipo de avión LearJet 85 despegaba de Wichita, Estados Unidos, para vivir su proceso de certificación ante la autoridad aeronáutica estadounidense. Una vez más Querétaro cumplía: cumplía México.

En enero de 2009, recién iniciadas las actividades universitarias de la unaq, se recibió la visita de una delegación de autoridades del ministerio de educación nacional de Francia. El objetivo, colaborar con el gobierno de México (Querétaro y la Federación) y dos grandes grupos industriales, Safran y Airbus, en la configuración de una alianza estratégica para la formación de técnicos para el mantenimiento aeronáutico, con estándares equiparables a los reconocidos en Europa. Esta iniciativa había sido acordada previamente por los presidentes Nicolas Sarkozy y Felipe Calderón y formalizada mediante cartas de intención. El modelo desarrollado permitió que, con un acuerdo de alto nivel entre todas las partes, se pudiera materializar una inversión en infraestructura, formación de profesores, donaciones por parte de los grupos industriales para la creación del Campus Franco Mexicano de Formaciones Aeronáuticas de la unaq; dicho espacio fue inaugurado años después, el 11 de abril de 2014 por los presidentes FranÇois Hollande de Francia y Enrique Peña Nieto de nuestro país. México, Querétaro y la unaq estaban en los ojos del mundo. ¶

17 de noviembre de 2017

Universidad Aeronáutica en Querétaro v Un modelo puesto a prueba

En México existe una variedad muy interesante de subsistemas de Instituciones de Educación Superior (ies): desde aquellas grandes y emblemáticas instituciones nacionales como la unam o el ipn, las universidades estatales, tradicionalmente autónomas, los institutos tecnológicos, pertenecientes al hoy Tecnológico Nacional de México y las universidades tecnológicas y politécnicas, por mencionar sólo algunas de las más representativas. Todas ellas con funciones sustantivas, modelos educativos y de gobernanza específicos y probados. La unaq es también producto del análisis de modelos institucionales existentes en nuestro país, en donde la flexibilidad educativa, capacidad de respuesta ante las demandas de un sector específico y la agilidad administrativa y organizacional se han puesto a prueba en muchas ocasiones.

La pertinencia, por ejemplo, es uno de los atributos del modelo educativo, la formación basada en competencias es otro, extraídos ambos del modelo del Subsistema de Universidades Tecnológicas y Politécnicas (cgutyp); también lo es la agilidad administrativa para implementar programas de formación técnica con las características y especificaciones técnicas, que demandaron la habilitación de instalaciones industriales, el uso de equipo, herramientas y materiales de grado aeronáutico es una característica algo atípica en el ámbito público de las ies de nuestro país; la estrecha relación con organismos, gobiernos, instituciones y empresas nacionales o extranjeros, traducido como estrecha vinculación, es una característica muy valorada hoy en día en el gremio universitario, y sumamente necesaria para lograr la pertinencia de los programas educativos; la evaluación y planeación estratégica, así como la administración institucional utilizando sistemas de gestión de calidad son características sin las que no se percibe una institución educativa hoy en día.

A lo largo de su breve historia, la unaq ha buscado implementar aquellas mejores prácticas que busquen distinguirla en el universo de las instituciones de educación superior públicas y privadas de México, no por el hecho de hacerla diferente, sino por la intención de mantenerla cumpliendo el objetivo para el cual fue creada: apoyar el desarrollo del sector aeronáutico nacional. En este esfuerzo, muchos paradigmas han tenido que superarse, para que desde el ámbito de la educación superior pública se hayan podido desarrollar programas de formación técnica, programas universitarios de tsu e ingeniería, e incluso de maestría para formar a los profesionales e investigadores que el sector demanda con una velocidad, versatilidad y pertinencia que han contribuido, entre otras cosas, a que Querétaro se haya convertido en los últimos años en el cuarto destino de inversión aeronáutica del mundo.

Pero el modelo pertinente, estrechamente vinculado con una infraestructura lo más cercana a la realidad de un sector, aún sigue bajo prueba. Para los modelos de evaluación de la calidad educativa de nuestro país, un programa educativo de buena calidad debe exhibir mucho más que equipamiento e instalaciones, debe involucrar procesos de mejoramiento de la capacidad docente, de atención y acompañamiento de los estudiantes y, sobre todo, el compromiso fehaciente de toda la comunidad universitaria, no sólo de su planta docente: este es el camino que la unaq ha emprendido desde hace varios años.

Prueba del interés que ha despertado el modelo de la unaq es que organizaciones educativas de países como El Salvador, Costa Rica, República Dominicana, Colombia, Malasia, Tailandia, Canadá, Estados Unidos y Francia han participado en misiones académicas y diplomáticas en las que se busca entender y emular, con las adaptaciones pertinentes en cada región, la experiencia de esta institución universitaria.

Aún falta mucho por hacer, pero ya en vuelo ha quedado claro que el comportamiento de la aeronave ha sido más enriquecedor que aquel que se identificó en 2005, cuando la Universidad Aeronáutica en Querétaro apenas era una idea. ¶

21 de noviembre de 2017

Universidad Aeronáutica en Querétaro vi Para el anecdotario

Cualquier historia digna de contarse tiene un sinnúmero de momentos, de instantes en donde las personas y las circunstancias se combinan para regalarnos recuerdos imborrables, lecciones en las que lo magnifico se mezcla sutilmente con la realidad para recordarnos la grandeza de las obras de los hombres. En esta entrega resumiré algunas anécdotas que han dejado huella en nuestra institución y su gente.

Nosotros no tenemos algo así en Francia

Cuando concluyó la ceremonia de inauguración del Campus Franco Mexicano de formaciones aeronáuticas, el 11 de abril de 2014, realizada por los presidentes Francois Hollande de Francia y Enrique Peña Nieto de México, nos encontramos con varios ministros franceses a la salida de un breve recorrido por las instalaciones. Con cierta naturalidad, el presidente francés comentó a los ministros: “Nosotros no tenemos algo así en Francia; necesito que cuando regresen hagamos algo igual” refiriéndose al Campus Franco Mexicano. Sin duda, se trata de un reconocimiento a la gestión y al esfuerzo de implementación del proyecto, primero por la presencia de dos mandatarios en una institución pública queretana y segundo por la identificación de capacidades deseables en su país y observadas en una institución mexicana.

La unaq, única institución en el mundo con dos B737-200

Una gran mayoría de esfuerzos de gestión, además de persistencia o resiliencia, requieren de una buena dosis de arrojo. En 2013 llegó a oídos de la unaq que dos aviones B737 se encontraban disponibles para ser entregados en donación a quien tuviera la disposición de “ir por ellos a Tijuana, B.C.”. Con la disposición por delante, el equipo de la unaq solicitó al donador recibirlos en Querétaro. Después de un año de pláticas se decidió analizar el riesgo de volar las aeronaves bajo responsabilidad de la institución. Una vez realizados los servicios de mantenimiento a las dos aeronaves, contratar la tripulación que las volaría en vuelo ferry (en vacío) previa gestión con la autoridad aeronáutica en enero de 2014 voló el primer B737; aterrizó satisfactoriamente, se desmontaron componentes electrónicos y se llevaron a Tijuana para instalar en el segundo, el cual voló y aterrizó en Querétaro. De esta manera fue como la unaq se convirtió en la única institución en el mundo con dos Boeing B737-200 que llegaron volando. Persistencia más voluntad, más arrojo, la fórmula que lo logró.

Gracias a la unaq

Existe cualquier cantidad de reconocimientos y anécdotas, relacionadas con la creación o construcción del organismo, de la llegada o partida de su gente, del trabajo que ha significado alcanzar alguna de las metas que se han planteado a lo largo de los años; sin embargo, las que más recuerdo, y por fortuna se repiten año con año, son las que tienen que ver con lo que la Universidad ha hecho por sus estudiantes. Una mañana salía de un desayuno en conocido restaurante en el centro histórico de nuestra ciudad y se acercó una señora de edad avanzada con un gesto algo adusto para su edad; de inmediato me inquirió con cierto tono acusador: “¿Es usted el rector de la unaq?”, “Así es, a sus órdenes, señora” —respondí, preparándome para la siguiente pregunta o comentario—: “Le quiero agradecer a nombre de toda mi familia lo que hizo la universidad por mi nieto Juan, estaba perdido y cuando ingreso a la unaq se volvió responsable y hoy ha viajado por Francia, Alemania y Estados Unidos por su trabajo,la unaq nos cambió la vida”, concluyó la señora con lágrimas asomando sus ojos. Este en realidad es el mayor reconocimiento que podemos tener las instituciones, y la mejor de las anécdotas. ¶

28 de noviembre de 2017

Universidad Aeronáutica en Querétaro vii La esencia

Sin duda que una parte fundamental de las organizaciones son las personas, quienes las operan, las cuidan, las proyectan y les ponen un sello característico. Lo que las hace únicas es el clima organizacional y sus resultados, que invariablemente son un reflejo de dichas personas, por lo tanto su adn, esa esencia que caracteriza a las instituciones educativas se impregna en todo aquello que la involucra, en sus logros, en sus egresados y por supuesto en su historia.

Cuando encomendaron a un servidor la tarea de modelar el organismo que hoy se conoce como unaq, procuré imprimir en tal paradigma que se creaba mi propia experiencia y visión crítica como estudiante universitario, mis peripecias como profesor y directivo académico en una institución de educación superior igualmente pública y, sobre todo, intenté visualizar una institución con base en los mejores ejemplos existentes en el momento de la concepción, tanto públicos como privados, nacionales y extranjeros.

En dicho modelo, la pertinencia de las formaciones, ya sea técnicas, universitarias o de posgrado, no sólo debía ser evidenciada desde el diseño curricular propiamente dicho, sino en cualquier momento de la ejecución de los programas educativos, en la infraestructura y sobre todo en la implementación de una realidad educativa que desarrollara competencias y habilidades para formar profesionales e investigadores para un sector altamente especializado y global. Las implicaciones de la pertinencia debían ir más allá de únicamente gestionar adquisiciones, donaciones específicas o laboratorios fuera de lo tradicional; en la realidad han significado entre otras cosas, la ejecución de procesos administrativos, logísticos y de fiscalización, también fuera de lo tradicional, actuando en ocasiones como ente privado, pero siempre dentro del marco normativo; en el equipo de trabajo esto lo describimos simplemente como la voluntad de hacer que las cosas sucedan, lo mismo en los aspectos netamente técnicos que en los eventos y celebraciones que acogemos, o en la recepción y atención a visitantes, por mencionar sólo algunos.

También en el trayecto edificador de nuestra organización se ha impregnado un paradigma que estoy seguro de que cualquiera que ha emprendido un proyecto de gran calado ha encontrado en el camino, me refiero a recibir la ayuda y el apoyo de otros. La necesidad de recibir apoyo y colaboración por parte de un sinnúmero de personas y organizaciones nacionales y extranjeras que han sumado sus capacidades, su cariño, su confianza y su pasión a nuestra institución, han conformado uno de los grandes valores de nuestra universidad, la colaboración. Cuando la unaq comparte y colabora, de mil y un maneras, no sólo lo hace con sus manos, su infraestructura o sus capacidades, lo hace con el corazón. Para nosotros, colaborar no está asociado a la importancia, antigüedad o interés específico de quien se acerca a nuestra institución o de quien toca a su puerta; colaborar para nosotros significa ofrecer a la unaq como su casa, y como cualquiera que ofrece su casa, ofrece oportunidades, retos y crecimiento mutuos.

No podría obviar uno de los grandes valores que caracterizan la esencia de nuestra organización educativa: la visión con sentido. Para la unaq transformar sus ideas en proyectos y realidades es la suma del planteamiento de objetivos con pertinencia, con voluntad por que las cosas sucedan y sobre todo con amplio sentido de colaboración e impacto institucional y sectorial.

En resumen, la pertinencia con visión y sentido social llevada a la realidad, es el resultado de hacer que las cosas sucedan mediante la colaboración sin fronteras, esa es nuestra esencia. ¶

1 de diciembre de 2017

Universidad Aeronáutica en Querétaro viii Los nuevos retos en el plan de vuelo

Pensar en una institución universitaria que no busque perdurar, que no quiera tener más impacto, es como sentarse a ver pasar aviones, imaginar volar en ellos y jamás atreverse a surcar el cielo al mando de la aeronave.

La historia de la unaq ha estado plagada de retos y ha generado paradigmas; sin embargo, no se puede mantener un plan de vuelo en medio de grandes turbulencias y condiciones adversas —incluso, no se debe—, es por tal motivo que nuestra institución en el 2010 sentó las bases de su crecimiento en un Plan de Desarrollo Institucional (pdi) cuya visión la posiciona como una referencia nacional e internacional debido, entre otras cosas, a los positivos impactos educativos, económicos y sociales que ha producido hacia el final de la década.

Para hacer realidad esa visión, la Universidad emprendió una serie de estrategias que detonaron la creación de nuevos programas educativos, la implementación de un sistema integral de gestión y la búsqueda de relaciones nacionales e internacionales, entre otras cosas, que le permitieran generar capacidades académicas y de gestión que la posicionarán hacia una consolidación institucional. Sin embargo, como normalmente sucede en la vida real, los planes deben adaptarse durante la ejecución debido a imponderables diversos y hoy la institución debe sumar nuevos retos al plan de vuelo.

Uno de estos retos es la viabilidad financiera. Es importante reconocer el apoyo financiero que la unaq ha tenido siempre por parte de todos los niveles de gobierno; sin embargo, soy un firme creyente de que las propias instituciones deben generar la capacidad para financiar una buena parte de su desarrollo y no permanecer a expensas de los subsidios. Hoy, gracias a la venta de servicios tecnológicos, de educación continua y de consultoría, en conjunto con las cuotas estudiantiles, la universidad genera el equivalente a una tercera parte de lo que recibe en subsidios. El plan para el final de la década es que se genere la mitad de lo que la institución gaste, por lo que la estrategia de consolidar una unidad de negocios para venta de servicios es parte de las acciones que se refuerzan y amplían de manera consistente.

Contar con los recursos para consolidar el área académica es vital para proyectar a la institución hacia su reconocimiento académico internacional, esto conlleva una permanente inversión en el desarrollo de las capacidades docentes, en infraestructura educativa y sobre todo en la estandarización de procesos académico-administrativos que promuevan la permanencia y éxito de los estudiantes durante su trayecto universitario. Este es justamente el reto sustancial de la universidad, consolidar capacidades académicas que permitan un crecimiento de la oferta educativa, de manera ágil pero ordenada, manteniendo siempre la pertinencia de opciones educativas y utilizando nuevas tecnologías de enseñanza que permitan ampliar las capacidades y cobertura de la institución.

No menos importante es la consolidación organizacional de la Universidad; sobrevivir a los cambios y mantener la esencia deberá ser una premisa permanente en la vida institucional; contar con las condiciones de desarrollo, reconocimiento y sentido de pertenencia de todos los trabajadores sin duda permitirá no sólo construir un excelente lugar para trabajar, sino seguir siendo relevante para la sociedad en su conjunto. Por ello, no dejaremos de construir, con el apoyo de las autoridades, un modelo organizacional que permanentemente se adapte y crezca con el sector al que atiende.

Sin duda queda mucho por volar, mucho por consolidar, pero lo alcanzado en esta primera década deja constancia del trabajo, cariño y pasión de muchas personas y de muchas familias que han contribuido a crear este cielo de oportunidades llamado Universidad Aeronáutica en Querétaro.

Seguimos tomando altura, gracias por volar con nosotros. ¶

5 de diciembre de 2017

Ampliar círculos, no sólo cerrarlos

Qué importante es concluir aquello que se inicia, cuánta falta hace a muchos de nosotros —me incluyo, por supuesto— esa disciplina para terminar un proyecto, acabar una tarea postergada, tomar aquella decisión pendiente o simplemente cerrar un capítulo en nuestras vidas. Sin embargo, más allá de sólo cerrar un círculo, deberíamos de ampliarlo, siempre y cuando, exista una justificación para hacerlo.

El pasado viernes, en nuestra primera ceremonia de graduación del año, tuvimos la oportunidad de entregar a la sociedad mexicana 93 graduados de formaciones universitarias de Técnico Superior Universitario (tsu), Ingeniería (ing) y Maestría; y digo sociedad mexicana porque nuestros graduados no sólo se incorporan de cualquiera de las 32 entidades de la República Mexicana para estudiar en la unaq, sino porque además cuando concluyen su formación, se ubican, un 86 % de ellos, en posiciones laborales igualmente en cualquier lugar de la República o incluso en el extranjero. Estos 93 graduados cerraron un círculo importantísimo en su vida: la conclusión de sus estudios universitarios. Y sin embargo, están abriendo uno nuevo o, mejor, ampliando ese que abrieron cuando decidieron formarse en esta institución educativa para el sector aeroespacial mexicano

Fiel a mi costumbre de invitar a la reflexión en mis colaboraciones, quiero extrapolar este tema para contrastar todo aquello que sigue pendiente en muy diversas agendas y que, sin esperar que tales círculos se cierren —algunos círculos no deben cerrarse—, más bien que se amplíe su diámetro de influencia, como ya he mencionado. Particularmente me refiero a la posibilidad y oportunidades de empleo que se vislumbran en nuestro país para un sector como el aeroespacial. El replanteamiento del programa estratégico para esta industria en su segunda versión (Pro Aéreo 2.0)1, es un claro ejemplo de esta situación. Sin entrar en mayor detalle, el documento —aún se encuentra en franca etapa de integración— deberá replantear nuevos esquemas para la formación del personal técnico, ampliando tanto el espectro de formaciones, como una idea más abierta, pero sobre todo más flexible de lo que deberán ser las formaciones y programas que buscarán atender esas necesidades de empleo en los años por venir, un gran reto si se considera que este sector crece, desde hace casi dos lustros a tasas de dos dígitos respecto de otros sectores industriales de nuestro país. En esta importante tarea, agrupaciones de industriales del sector, instituciones educativas, centros de investigación, organizaciones civiles y militares y oficinas gubernamentales, participamos denodadamente en actualizar este instrumento guía para lo que se considera deberán ser los esfuerzos para seguir construyendo este sector estratégico para nuestro país.

“Ampliar círculos” —si me permiten la expresión—, debe llevarnos a entender la vida como un ir y venir, a replantear nuestra propia visión sobre los círculos; debe invitarnos a entender cuáles son los proyectos o actividades profesionales que requieren ser concluidos y cuáles, por su naturaleza, deben ser ampliados o reorientados, y que el esfuerzo de continuidad deberá ser mucho más que únicamente identificar nuevos actores o nuevas acciones. El esfuerzo de ampliar círculos deberá propiciar un crecimiento en espiral en el que en cada “vuelta” o iteración se confirmen o rechacen aquellas hipótesis u objetivos que dieron origen al círculo y en el que la mejora y el aprendizaje sean la bandera que justifique seguir transitando y viviendo ese camino interminable del círculo, en nuestra vida personal y profesional. ¶

13 de febrero de 2018

1 Pro Aéreo 2.0 es un programa de la Secretaría de Economía para la Industria Aeroespacial en México. Lo puedes encontrar disponible en https://bit.ly/2XuXc5Y

Crear competencias relevantes. El valor de la pertinencia

En repetidas ocasiones me han preguntado cuál es la fórmula para desarrollar competencias relevantes en el personal técnico para los diversos sectores industriales; siempre respondo que no hay tal fórmula, pero que si existiera alguna, hay una serie de elementos que deberían estar presentes en ella.

Esta semana inicia el circuito de eventos con enfoque y participación del sector aeroespacial que se presentarán en Querétaro a lo largo del año, el primero de ellos: B2b Aerospace Meetings, un evento que promueve encuentros de negocios muy enfocados entre quienes buscan ofrecer sus servicios para el sector y quienes demandan esos servicios. El segundo: Industrial Human Capital Summit, un evento que, sin ser exclusivo para el sector, sin duda que por su temática es relevante también para el sector aeroespacial de la región y con la cual tengo mucho que ver, sin duda.

Con el ánimo de compartir mi punto de vista respecto a la pregunta con que inicié esta colaboración semanal, quiero dar un rápido repaso a esos retos que se viven en el proceso que las instituciones educativas ejecutamos para desarrollar competencias y capacidades destinadas a satisfacer las necesidades de los diversos sectores industriales y de negocios. Hoy debemos reconocer que la relación entre la academia y la industria ha evolucionado abismalmente, pero aún quedan algunos cabos sueltos. La participación industrial debe pasar de recibir estudiantes para prácticas o estancias técnicas a integrarlos en procesos que involucren el desarrollo de proyectos relevantes, a promover la participación tanto de los estudiantes como de los profesores, en proyectos en donde se evalúen tanto las competencias duras (las habilidades técnicas en el saber y saber hacer) como las suaves (habilidades de comunicación, liderazgo participativo, trabajo en equipo, por mencionar algunas); se debe también contar con una participación más permanente y relevante en el diseño curricular por parte de los diferentes sectores —hoy ya se lleva a cabo, por supuesto, sólo pretendo diferenciar la manera en que debería hacerse— no de manera aislada y sin retroalimentación constante, sino con mecanismos claros de retroalimentación y actualización permanente —lo que constituye un gran reto—. Por otro lado, la creación de espacios relevantes para la generación de experiencias significativas es un gran tema aún pendiente en la política pública de nuestras instituciones educativas, y existe justificación para ello; contar con infraestructura física de laboratorios, talleres, software y equipos que reproduzcan la realidad de las industrias es sin duda en reto —principalmente económico—; es por eso que se deben mejorar los modelos de enseñanza, aprovechando la tecnología existente para construir escenarios, acordar alianzas, compartir infraestructura, por solo mencionar algunas posibles iniciativas, que hoy por fortuna algunas organizaciones educativas ya han implementado, pero que necesitan generalizarse y afinarse a través de la evaluación permanente y sobre todo con el respaldo de presupuestos tanto privados como públicos.

Construir competencias debería ser entonces el resultado de un conjunto de esfuerzos y estrategias que, por un lado, faciliten el acceso a la formación académica a aquellos que cumplen con el perfil y vocación correctas, y por el otro que desarrollen capacidades en las instituciones para construir esas competencias de manera relevante para los sectores industriales. Se dice muy fácil, pero es sumamente retador generar valor significativo para la sociedad. Mi palabra clave: la pertinencia. ¶

20 de febrero de 2018

El poder de la consistencia

Hace algunas semanas leí un interesante artículo compartido en redes sociales por un reconocido ingeniero, egresado de mi alma máter; el artículo se titula “The Profound Power of Consistency”.1 El texto está dirigido a todos aquellos que desean generar cambios profundos en sus comportamientos, cambios que de ejecutarse de manera consistente llegan a transformarse en hábitos, los cuales a su vez pueden cambiar la realidad de la propia persona. Estos pequeños hábitos pueden ser desde algo muy simple o poco significativo hasta algo muy profundo y relevante en la vida de las personas.

Sin embargo, aun cuando en lo personal creo que el texto es interesante, también creo que es muy posible relacionarlo con una gran variedad de escenarios y situaciones. En la colaboración de esta semana quiero tomar algunas ideas del artículo referido para ubicarlas en el contexto de esfuerzos sostenidos y consistentes que se llevan a cabo desde muy diversas trincheras para mantener la operatividad de los programas públicos y la importancia de su apoyo a lo largo de los años.

La ejecución consistente de programas públicos de atracción de inversión y de desarrollo de capacidades educativas técnicas y científicas son únicamente un ejemplo, sin los cuales no podríamos platicar de un estado como el nuestro, que crece anualmente, de manera consistente, a tasas superiores a la media nacional; no podríamos platicar de la variedad de comunidades internacionales que ya tienen una presencia relevante en la entidad gracias a la certeza jurídica construida y defendida a lo largo de los años; o incluso sería sumamente complicado sostener la aseveración de que Querétaro se ha posicionado como la cuarta región en el mundo con mejor imán para atraer inversión extranjera directa del sector aeroespacial; o comentar que el estado cuenta con una sólida industria de autopartes líder en el país.

Los anteriores resultados, y otros tantos más, son el fruto del esfuerzo de muchos, de la visión de las autoridades, del compromiso de funcionarios y empresarios, de la creatividad de múltiples actores para concebir y ejecutar proyectos y acciones que promueven credibilidad por sí mismos. Podría listar aún más razones del porqué las cosas funcionan bien en nuestro querido estado, sin embargo, en esta ocasión me interesa resaltar la consistencia con que esto se ha hecho durante largo tiempo, esa consistencia en la ejecución de los programas, en la adaptación de los esfuerzos y apoyos —lo mismo a instituciones educativas y centros de investigación que a grandes grupos industriales, empresariales y organizaciones no gubernamentales—, han sido (lo considero de manera personal), un elemento vital en la fórmula del éxito en la entidad, que sin importar la alternancia en las administraciones estatales o municipales, ha sabido adaptarse, ajustarse o reforzarse para mantener de manera consistente el ritmo del progreso de los diversos sectores económicos; consistencia que se ha convertido ya en un hábito de la sociedad queretana y que, sin duda alguna, ha transformado profundamente la realidad del estado. ¶

23 de enero de 2018

1 Nota del autor: este es el enlace, por si interesa a los lectores el artículo completo, lo recomiendo ampliamente en https://bit.ly/3ka7K2M

El poder de las alianzas

Según el Diccionario de la Lengua Española (dle) de la Real Academia Española (rae), aliarse es la acción de unir personas o cosas para un mismo fin. Para mí es mucho más que eso y permítanme explicar por qué en las líneas siguientes #DesdeCabina.

Las alianzas son mucho más que unirse para lograr un fin; en primera, aliarse demuestra madurez, ya que se reconoce la propia capacidad y limitaciones, y se evidencia además la existencia de voluntad y visión para dar el paso hacia la búsqueda del crecimiento, hacia el encuentro con el “de enfrente”, con el “de a lado”, para construir acuerdos, para colaborar —una de mis palabras favoritas— y resolver cosas juntos, y en este proceso descubrir nuevas potencialidades y nuevos horizontes. Aliarse es también entender que el pastel se puede, pero quizá no se deba, comer solo —exagerando el uso de la expresión coloquial—. Es decir, cuando se trata de buscar más mercado, cuando éste es suficientemente grande, es necesario identificar actores serios que ya tienen presencia en él y entender que puede ser mejor “juntarse” para incorporarse y lograr una participación, que buscar el camino en la soledad que muchas veces la soberbia mal aconseja.

Hago las puntualizaciones anteriores respecto de las alianzas en lo general, ya que muy recientemente en la Universidad Aeronáutica en Querétaro tuvimos la fortuna de materializar una relación estratégica con el Centro Internacional de Instrucción de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ciiasa), con la intención de promover servicios de educación continua, poniendo de manifiesto la relevancia como centro de formación y sobre todo nuestra intención de ampliar la cobertura y el alcance de nuestros servicios educativos en lo general. La alianza estratégica firmada con ciiasa, en lo específico para la promoción del curso de formación de sobrecargos de aviación, nos permite, como ya he señalado, ampliar nuestra cobertura a otras latitudes y promover nuestra institución. Los resultados no se han hecho esperar, la visibilidad y alcance de la unaq se ha incrementado de manera importante en entre rubro.

Nuestra institución ha firmado más de un centenar de relaciones a lo largo de sus casi once años de vida como organismo público; muchas de estas alianzas, por fortuna, tienen esa óptica, la potenciar las propias capacidades en colaboración con otros actores que buscan potenciar las suyas propias y que en ese trayecto se construyan escenarios de aprendizaje y de crecimiento para todos.

La gratitud, la humildad, el profesionalismo y la responsabilidad, son los pilares fundamentales para hacer vivas y duraderas las relaciones con aquellas organizaciones —nacionales o extranjeras, públicas o privadas— con las que establecemos acuerdos; con este estado de ánimo es como transitamos hacia la construcción de alianzas que en resumidas cuentas nos permitan acelerar el paso en la habilitación de nuestras capacidades, en el posicionamiento de nuestra organización educativa pública dentro de un mercado tan especializado como el aeroespacial, con la sociedad y con todos aquellos interesados o involucrados (los llamados stakeholders) con la institución, pero sobre todo nos potencian y ubican en una espiral de mejora y liderazgo para que nos integremos al selecto grupo de organizaciones que perduran. El esfuerzo para construir alianzas es muy grande y de largo alcance, pero sin duda vale la pena. Las alianzas empoderan a sus actores. ¶

28 de agosto de 2018

El Modelo Mexicano de Formación Dual, los retos que vienen

La semana pasada participé en el evento de firma del Convenio entre la Secretaría de Educación Pública federal y el Consejo Coordinador Empresarial (cce), organismos encabezados por el maestro Otto Granados y el actuario Juan Pablo Castañón, respectivamente. El protocolo se llevó a cabo en el emblemático edificio de la sep ubicado en el centro histórico de la cdmx; el convenio es el resultado de los acuerdos establecidos entre el titular del ejecutivo federal, Enrique Peña Nieto, y la canciller alemana Angela Merkel en la pasada feria industrial Hannover Messe 2018, en la que México fue el país invitado. A la firma del citado convenio asistimos un grupo de rectores y autoridades educativas de las entidades federativas que habremos de participar en la implementación del Modelo Mexicano de Formación Dual en el nivel superior.

Dicho convenio busca sentar las bases y, sobre todo, los compromisos que juntos, sector empresarial y académico, habremos de materializar de cara a la implementación del modelo de formación dual universitario de nuestro país. El próximo mes de septiembre del presente año, 117 universidades tecnológicas, 62 universidades politécnicas, 32 institutos tecnológicos del Tecnológico Nacional de México y 30 universidades públicas estatales, habrán de iniciar esta importante empresa: ofrecer modalidades educativas versátiles, pertinentes y estrechamente vinculadas con al menos mil empresas pertenecientes a la diversidad de sectores e industrias que componen la economía nacional. Se dice muy rápido, pero el trayecto se antoja retador.

En primera instancia, la implementación del modelo conlleva la adaptación de programas educativos para que se impartan de manera “compartida” entre empresas e instituciones universitarias; para tal efecto deberán acordarse aquellos ejes temáticos relevantes para las empresas, y alcanzables y medibles por parte de las instituciones educativas. El reto no sólo radica en adaptar la currícula, sino también en el paradigma de formación y enseñanza que los profesores, en los ámbitos universitario y empresarial, deberán vivir a lo largo del trayecto educativo de los estudiantes, que dicho sea de paso, en este paradigma de formación dual, dejan de ser estudiantes que trabajan y se se convierten en trabajadores que estudian. El chip en este modelo es otro en definitiva.

La formación dual universitaria en nuestro país es, entonces, una apuesta más del Estado mexicano para emular y “mexicanizar” —si me permiten la expresión— una opción educativa sumamente exitosa del país germánico; se trata de una apuesta en la que, ante la creciente demanda de opciones educativas para la sociedad y la complejidad industrial que aborda nuestro país, podamos reducir las brechas de ocupación y trabajos bien remunerados, satisfacción personal de los profesionales por haber estudiado algo útil y demandado por la industria y sobre todo, el incremento de empleo gracias a la pertinencia de la formación recibida.

Los retos son grandes y sobre todo complejos de ejecutar, pero cuando nuestro pueblo se empecina en hacer que las cosas sucedan, damos rienda suelta a nuestra creatividad, a nuestro talento, y sobre todo a la construcción de acuerdos que exhiban la grandeza de nuestra nación, que lucha por ganarse un lugar en los escenarios mundiales, en donde no sólo la creatividad y el talento son suficientes, en donde se gana con disciplina, con soluciones de fondo y sobre todo, con la participación decidida de sociedad y gobierno. ¶

19 de junio de 2018

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322 str. 5 ilustracji
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9786079878122
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