Czytaj książkę: «El cerebro ilusionista»

Czcionka:

JORDI CAMÍ

y LUIS M. MARTÍNEZ

EL CEREBRO

ILUSIONISTA

La neurociencia detrás de la magia


© del texto: Jordi Camí y Luis M. Martínez, 2020.

© de esta edición: RBA Libros, S.A. 2020.

Avda. Diagonal, 189 - 08018 Barcelona

rbalibros.com

Primera edición: febrero de 2020.

REF.: ODBO667

ISBN: 9788491876274

GRAFIME • COMPOSICIÓN DIGITAL

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CONTENIDO

1  Prefacio

2  PRIMERA PARTE LAS BASES 1. La neurociencia ante el arte de lo imposible 2. Vivimos de ilusiones: el cerebro humano y la vía visual 3. La concepción de la realidad. Somos nuestras memorias

3  SEGUNDA PARTE LOS MECANISMOS 4. Construimos una ilusión de continuidad 5. Magia y contraste, la clave de todo 6. Filtramos y procesamos solamente lo que nos es útil 7. Percibir es un acto creativo, aunque todo está ya en el cerebro 8. Recordar es reconstruir 9. El infravalorado cerebro inconsciente 10. La magia de las decisiones

4  TERCERA PARTE LOS RESULTADOS 11. La experiencia mágica y sus públicos 12. Investigación científica y magia

5  Agradecimientos

6  Bibliografía


JOAN BROSSA, Alfa, 1986.

Si no podía escribir, en los momentos de euforia, sería guerrillero; en los de pasividad, prestidigitador. Ser poeta incluye ambas cosas.

JOAN BROSSA, Vivàrium, 1972.

PREFACIO

¿Cómo funciona la magia, el ilusionismo, el arte de crear efectos imposibles que violan nuestras expectativas, los juegos que concluyen con la aparente transgresión de las leyes naturales?

En este libro exploraremos los procesos cognitivos que explican el funcionamiento de la magia: una actividad artística milenaria que, tras siglos de pruebas, ensayos y errores, ha ido acumulando importante sabiduría respecto a su técnica.

Un juego o efecto de magia siempre empieza por una demostración, un breve relato o una determinada argumentación que concluye con un resultado aparentemente imposible, fascinante y, a menudo, inesperado. Como espectadores, asistimos cautivados a una disparidad mayúscula entre lo que suponemos que ocurrirá al final del juego y lo que finalmente observamos que sucede. Los desenlaces de los efectos mágicos son, pues, tremendamente provocadores. Contradicen nuestras hipótesis, nos hacen dudar de todo lo aprendido: son una disonancia cognitiva en sí misma.

¿Por qué nuestro cerebro es tomado por sorpresa? ¿Por qué la magia rompe todos nuestros esquemas?

El cerebro humano es un órgano muy avanzado. Sus capacidades están muy perfeccionadas y se adaptan perfectamente a nuestro entorno y estilo de vida. Aun así, no son ilimitadas. El cerebro tiene unos condicionantes físicos y energéticos evidentes entre los que destaca la imposibilidad de procesar la ingente cantidad de información que recibimos continuamente a través de los sentidos, la escasez de espacio para procesarla o la gran cantidad de energía que consume en comparación con otros tejidos de nuestro cuerpo. No son las únicas; otra de sus limitaciones es que la comunicación y transmisión de información entre neuronas es relativamente lenta y debe superar varios cuellos de botella.

Para sobreponerse a estos condicionantes, la evolución el cerebro ha desarrollado estrategias extraordinariamente efectivas, que van desde construir una ilusión de continuidad hasta inferir y anticipar constantemente los acontecimientos. En términos informáticos, la magia, sorprendentemente, ha aprendido a hackear algunas de estas estrategias usando las «puertas traseras» del cerebro. Esto es así porque, como iremos desgranando, la magia deja en evidencia los automatismos y las predisposiciones que caracterizan el funcionamiento de nuestro cerebro e interfiere y juega, sobre todo, con nuestro procesamiento inconsciente.

La magia entra fundamentalmente por la vista, ya que el ser humano es un animal sumamente visual. Tanto es así que más de un tercio de nuestra corteza cerebral está dedicada a procesar la información que captan nuestras retinas. Creamos nuestra propia realidad a partir de muy poca información externa y, mediante la atención y gracias a nuestras memorias a corto plazo, el cerebro filtra y selecciona únicamente aquella información que considera útil en cada momento. A su vez, gracias a los complejos recursos del sistema visual, el cerebro construye una ilusión de continuidad para compensar que captamos la información externa de manera fraccionada, tanto en el espacio como en el tiempo. Así, cuando interpretamos aquello a lo que estamos atendiendo, cuando percibimos, el cerebro infiere la realidad gracias al conocimiento previo que hemos acumulado en nuestros recuerdos, en nuestras memorias a largo plazo.

Pues bien, cuando los magos presentan sus efectos pueden interferir en todas estas estrategias: pueden controlar nuestra atención, pueden aprovecharse de que, a veces, somos ciegos a determinados cambios, y también pueden manipular nuestra percepción y memoria, de tal forma que, aunque miremos, no veamos lo que ocurre.

En la presentación de un efecto mágico se distingue entre la «vida externa» del efecto, que es lo que el público ve y de lo que disfruta, y la «vida interna», que es lo oculto, lo que está pasando secretamente y que hace posible toda la experiencia mágica. Existe, por tanto, una realidad paralela ajena a lo que se expone durante el efecto y al hilo conductor que el mago desarrolla y siguen los espectadores.

Por lo común, el cerebro humano procesa información si existe algún contraste, es decir, si hay cambios, diferencias; por ejemplo, en esta página existe un contraste muy alto entre la hoja blanca y la letra negra. Si redujésemos el brillo de las letras hasta un gris muy suave, no seríamos capaces de percibirlas, no representarían un cambio o contraste suficiente con respecto al blanco de la página. En la vida externa del efecto mágico, el contraste constituye un mecanismo central. A veces, a los magos les interesa crear contraste: captar la atención (como cuando sacan un conejo de la chistera) para que el público «vea» algo. En otras, en cambio, persiguen lo contrario: evitar a toda costa la provocación de contraste, por ejemplo, para realizar maniobras necesarias que deben pasar completamente desapercibidas.

Además de la atención y la percepción, la magia también es capaz de manipular nuestras memorias, y puede condicionarnos e influir en nuestras decisiones instintivas, y todo ello sin que nos demos cuenta. Los efectos mágicos engañan porque se presentan con una lógica y una naturalidad que evitan cualquier tipo de sospecha. Todo es previsible hasta que llega el sorprendente desenlace que rompe con nuestras expectativas. El conflicto del desenlace mágico es muy difícil de dominar, pone en crisis nuestra capacidad de inferencia y anticipación, algo que no está bajo nuestro control consciente. Por esta razón decimos que, de una forma u otra, la magia dialoga, interpela o engaña a nuestro cerebro inconsciente.

La magia ha aprendido a manipular lo que vemos, lo que escuchamos y lo que sentimos. Puede transformar nuestros recuerdos y alterar nuestras decisiones. El desenlace mágico es toda una experiencia que desencadena diversas emociones y vivencias intelectuales de distinto signo. Pero la magia es fundamentalmente un arte, un espectáculo, y como tal se presenta en contextos lúdicos. Tal vez por eso, y aunque nos sorprenda, ha sido tan poco estudiada por la ciencia a lo largo de los siglos.

Este es un libro fundamentalmente sobre neurociencia que utiliza la magia como vehículo argumentativo. A lo largo del texto proponemos algunos procesos cognitivos (mediante los que procesamos la información externa y el conocimiento adquirido) acerca de cómo funciona la magia; además, también se plantean muchas preguntas que indican potenciales áreas de investigación que aún son terreno virgen. Estamos convencidos de que la sabiduría acumulada de forma empírica por el mundo de la magia puede abrir nuevas e insospechadas puertas de conocimiento a la neurociencia.

PRIMERA PARTE LAS BASES

1 LA NEUROCIENCIA ANTE EL ARTE DE LO IMPOSIBLE

El arte de la magia debe tener la finalidad de elevar la cuota de felicidad en el mundo, en los demás y en nosotros mismos.

JUAN TAMARIZ

EL ARTE DE LO IMPOSIBLE

En este libro, nos referimos a la magia como el arte de hacer sentir al espectador, que asiste o participa, que algo es imposible, es decir, que desafía leyes de la naturaleza. Juan Tamariz es el mago contemporáneo más influyente en España. Ha realizado aportaciones teóricas de referencia, y sus contribuciones y sus efectos mágicos gozan de un enorme prestigio internacional. Tamariz considera que el desenlace mágico debe contener necesariamente tres ingredientes: debe ser inesperado, imposible y fascinante.1 Inesperado porque se violan las expectativas, especialmente en aquellos efectos mágicos en los que ningún elemento de la argumentación o relato anticipa lo que sucederá al final; imposible porque los desenlaces mágicos contradicen la lógica o las leyes de la naturaleza; y fascinante porque el efecto final de una buena magia es deslumbrante y extraordinario. Según Tamariz, solo la magia combina la imposibilidad con la fascinación, mientras que otras actividades fascinantes, como, por ejemplo, determinadas acrobacias, no se perciben como imposibles. Para Tamariz lo esencial y específico de un desenlace mágico es el «misterio» de lo imposible, con sus distintos grados que van desde lo desconocido hasta el «choque mental» que produce lo que se ha entendido como verdaderamente imposible.2

LA NEUROCIENCIA3 QUE HAY DETRÁS DE LA MAGIA

El propósito de este libro es contribuir al conocimiento de los procesos cognitivos que están implicados en buena parte de los efectos que realizan los magos, aunque la magia también utiliza muchas otras técnicas y dispositivos que corresponden a diversas disciplinas científicas como las matemáticas, la física (como, por ejemplo, la óptica), la mecánica, la electrónica, la química o los nuevos materiales, pero que no serán objeto de estudio en este libro.

¿A qué tipo de efectos nos referimos entonces?

En las páginas que siguen nos circunscribiremos exclusivamente a los mecanismos de los efectos mágicos dirigidos a provocar la «ilusión de la imposibilidad»: aquella magia que el público considera imposible ya que lo sucedido en el desenlace contradice las leyes de la naturaleza.

Para ello, analizaremos los procesos que explican cómo y por qué funciona la magia «de lo imposible», un universo de conocimiento distinto —aunque no ajeno— a los procedimientos, los recursos y los métodos que utilizan los magos.4 La magia tiene sus propias escuelas, sus expertos y una larga experiencia acumulada a lo largo de los siglos. Más allá de sus trucos, la magia utiliza recursos artísticos (por ejemplo, teatrales), y de otras fuentes para lograr el éxito de los efectos, siempre al servicio de un desenlace sorprendente. Tras siglos de pruebas y ensayos empíricos, la magia actual es el resultado de una sabiduría acumulada a lo largo de los tiempos, basada en la experiencia y en el perfeccionamiento de un inmenso catálogo de materiales y métodos que los magos han bautizado con sus nombres propios y característicos.

Hasta el momento, el responsable de descubrir y validar estas técnicas ha sido el mundo de la magia, pero, ahora, la neurociencia es la que desea aprender de esta sabiduría. En este sentido, el mago Persi Diaconis, excelente científico y profesor de estadística, ha constatado que algunas aportaciones originales de la magia, como los principios que desarrolló el también mago y matemático Norman Gilbreath a finales de los años cincuenta (relacionados con el conjunto de Mandelbrot y las series fractales), han contribuido a abrir nuevas vías de conocimiento en el campo de la criptografía o del análisis de secuencias del ADN.5 Nuestro objetivo pretende seguir los mismos pasos y facilitar un diálogo igualmente fructífero entre magia y neurociencia.

LA GRAMÁTICA DE LA MAGIA

Para realizar una buena magia existen unos principios sólidos formulados sobre la base de la experiencia. La mayoría de estos, como veremos a lo largo del presente volumen, responden a procesos cognitivos. Durante la segunda mitad del siglo XX, algunos teóricos de la magia —como los magos Arturo de Ascanio, Juan Tamariz o Darwin Ortiz— elaboraron auténticas «gramáticas» de su idioma. En este libro hacemos bastantes referencias a conceptos acuñados por Arturo de Ascanio. Ascanio nació en 1929, y, en los años cincuenta, tras conocer al gran mago Fred Kaps, creó una vasta obra sobre la magia que fue elaborando y profundizando hasta su muerte, en 1997. Precisamente, uno de nuestros objetivos ha sido interpretar y «traducir» este lenguaje acuñado por los magos en conceptos que la neurociencia cognitiva utiliza para explicar cómo funciona el cerebro. Como quedará patente a lo largo de las próximas páginas, estamos convencidos de que explorar «cómo funciona» la magia puede aportar nuevas perspectivas a la neurociencia.

Para ello, nos proponemos detallar paso a paso y describir todas las técnicas que poseen claros fundamentos neurocientíficos, es decir, los que surgen de las estrategias que utiliza el cerebro para superar sus límites físicos, que no son otros que la ingente cantidad de información que recibe cada segundo a través de los sentidos, el espacio limitado o la energía que necesita para funcionar.

Además, el procesamiento interno del cerebro es lento y, como ya se ha dicho, debe superar varios cuellos de botella.

Pues bien, para sobreponerse a todas estas limitaciones, el cerebro utiliza unas estrategias extraordinariamente efectivas, estrategias que la magia puede hackear, en términos informáticos, entrando por sus «puertas traseras».

En otras palabras: la magia dialoga, interpela o engaña a nuestro cerebro inconsciente, y ni los magos ni los profanos6 somos conscientes de ello.

VIAJE CON NOSOTROS

La primera parte de este libro se encargará de sentar las bases para comprender adecuadamente todos estos conceptos que acabamos de exponer. Además, en los capítulos 2 y 3 se presenta un modelo simplificado de la estructura y función del cerebro, con especial énfasis en la vía visual, ya que la magia entra por la vista. En la segunda parte se examinarán los diferentes procesos cognitivos que están implicados en los efectos mágicos; unos procesos construidos que cumplen con unos requisitos que desafían los mecanismos que utiliza el cerebro para reunir la información que nos llega del exterior, interpretar la realidad que observamos, descartar todo aquello que no es útil y anticiparnos a los hechos inmediatos.

Más adelante, en el capítulo 4, describiremos cómo el cerebro crea una ilusión de continuidad para compensar el hecho de que captamos la información externa de manera fraccionada, tanto en el espacio como en el tiempo, y comprobaremos que la magia se aprovecha de este fenómeno de múltiples formas. En el capítulo 5, describiremos el concepto de contraste sobre la base de que procesamos principalmente aquello que cambia. Este es un mecanismo clave, puesto que los magos saben cómo evitar o provocar la generación de contraste como herramienta para el control de la atención.

En el capítulo 6, exploraremos cómo se utiliza la atención para filtrar y seleccionar continuamente la enorme cantidad de información que recibimos, pues este es uno de los procesos cerebrales que la magia ha aprendido a controlar de manera muy precisa.

Tras esto, en el capítulo 7, exploraremos el mundo creativo de la percepción, porque percibir es literalmente un proceso de interpretación.

Pero la neurociencia que se esconde detrás de la magia no se queda ahí. Como se verá en el capítulo 8, los magos también son capaces de manipular nuestros recuerdos a lo largo de los pocos minutos que dura un efecto mágico.

Por otro lado, tal y como se muestra en el capítulo 9, los magos pueden condicionarnos y aprovechar los múltiples mecanismos de nuestro cerebro inconsciente. Además, como expone el capítulo 10, también saben cómo inducir inadvertidamente en nosotros determinadas respuestas y decisiones.

La tercera parte del libro comienza en el capítulo 11 con una reflexión sobre el contenido de la experiencia mágica y cómo reaccionan ante ella los distintos públicos. El libro termina con el capítulo 12, donde se reconocen los pioneros esfuerzos de investigación sobre magia que se realizaron a finales del siglo XIX, y lo mucho que todavía queda por hacer al respecto. Se trata, pues, de un ensayo de neurociencia en el que el lector encontrará algunas claves sobre cómo funciona la magia cuando produce desenlaces imposibles.

Si los efectos mágicos son capaces de seducirnos, es por la manera en que el cerebro se enfrenta y entiende el mundo que nos rodea. Conocer cómo funciona el cerebro, hasta donde sabemos, y entender los posibles procesos cognitivos implicados en los principales efectos mágicos sirve para corroborar muchos fundamentos que los teóricos de la magia han ido proponiendo para hacer la mejor magia posible.

A su vez, los conocimientos empíricos que la magia ha ido acumulando a lo largo de los tiempos son una fuente valiosísima de conocimiento para la neurociencia. Algunas técnicas utilizadas en los efectos mágicos responden a mecanismos bien conocidos en el campo de la neurociencia cognitiva; sin embargo, desconocemos los procesos que subyacen en otras técnicas mágicas, lo que ofrece posibilidades de investigación muy atractivas. En este sentido, la magia no es una excepción, hasta el punto de que muchos neurocientíficos creen que, generalmente, los artistas, tras años de ensayo y error, han descubierto de forma intuitiva la lógica del cerebro, es decir, la manera de interpretar el mundo, y utilizan este conocimiento para potenciar el impacto generado por su obra.

Jorge Wagensberg7 lo expresó con estas palabras:

La relación menos banal entre ciencia y arte se da cuando el artista provee de intuiciones científicas al científico o cuando el científico provee de inteligibilidades artísticas al artista.

Del mismo modo, los magos John Nevil Maskeline y David Devant,8 a principio del siglo XX, estaban convencidos de que la magia era tanto arte como ciencia.

Este libro también es una reivindicación de los fundamentos científicos de la magia y, por consiguiente, de sus prácticas honestas frente a los que utilizan sus métodos con fines ilegítimos o hacen creer al público que están dotados de poderes sobrenaturales.

Muchos estamos convencidos de que, en pleno siglo XXI, ya no existe ninguna necesidad artística que justifique engañar de manera deshonesta a los espectadores.

Y creemos que ya tenemos bastante con engañarnos a nosotros mismos.

2 VIVIMOS DE ILUSIONES: EL CEREBRO HUMANO Y LA VÍA VISUAL

¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA, La vida es sueño

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Ograniczenie wiekowe:
0+
Data wydania na Litres:
14 listopada 2024
Objętość:
344 str. 24 ilustracji
ISBN:
9788491876274
Wydawca:
Właściciel praw:
Bookwire
Format pobierania:

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