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Hugo Paredero
¿Cómo es un recuerdo?
La dictadura contada
por los chicos que la vivieron

| Paredero, Hugo¿Cómo es un recuerdo? : la dictadura contada por los chicos que la vivieron . - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Libros del Zorzal, 2014.E-Book.ISBN 978-987-599-367-91. Crónicas. 2. Reportajes.CDD 070.43 |
Edición: Octavio Kulesz
Corrección: Eugenia Rombolá - Ignacio Solveyra
Diseño: Fluxus
Ilustración De Tapa: Federico Salcedo
Ilustraciones De Interiores: Nicolás Arispe
© Libros del Zorzal, 2007
Buenos Aires, Argentina
Libros del Zorzal
Printed in Argentina
Hecho el depósito que previene la ley 11.723
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Índice
El libro que vas a leer...
I. Había una vez...
...un país llamado República Argentina. El 24 de marzo de 1976 unos señores de gorra se pusieron a gobernarlo... | 11
II. Los habitantes de ese país...
...se asustaron mucho. El Mundial de Fútbol del ‘78 sirvió para distraerlos... | 22
III. Hasta que la gente empezó a olvidarse del Mundial...
...Muchos quedaban sin trabajo, otros no conseguían, la plata no alcanzaba... | 32
IV. En abril de 1982, los señores de gorra iniciaron la guerra...
...con Inglaterra por las Islas Malvinas. Unos estuvieron a favor de esa medida, otros en contra... | 43
V. Mientras los señores de gorra seguían gobernando...
...en sus casas las familias conversaban de distintos temas... | 60
VI. En la escuela...
...algunos chicos se enteraban por sus maestros cómo estaba el país, otros quizá no... | 71
VII. A todo esto, la televisión seguía funcionando día tras día...
...Unos preferían ciertos programas, a otros les gustaban otros... | 86
VIII. Los chicos también...
...conversaban con sus amigos... | 101
IX. Y cuando tenían ganas...
...los chicos también jugaban... | 116
X. En 1983 se produjeron...
...muchas inundaciones... | 128
XI. Surgieron muchas...
...ollas populares... | 141
XII. La palabra Desaparecidos...
...ya se decía, se oía y se leía por todas partes... | 149
XIII. También se hacían ver y escuchar...
...una señoras conocidas como Madres de Plaza de Mayo... | 170
XIV. Hasta que llegó el esperado 30 de octubre de 1983...
...y la gente salió a votar a señores sin gorra... | 182
XV. El 10 de diciembre de 1983...
...se reinstauró la democracia. La gente festejaba, sentía que podía imaginar un futuro mejor... | 194
XVI. Faltaba saber cómo se arreglaría...
...ese asunto de la deuda externa... | 209
XVII. En cuanto a los señores de gorra...
...quién sabe si alguna vez volverían a gobernar ese país llamado República Argentina... | 218
El libro que terminaste de leer... | 227
El libro que vas a leer...
... nació la noche del 10 de diciembre de 1983, en el restaurante Hermann de Santa Fe y Armenia, Palermo, Buenos Aires, República Argentina. Las ventanas abiertas y las cortinas descorridas permitían observar los festejos callejeros por el retorno de la democracia. Dos varones de unos 6, 7 años, hijos de las dos parejas de la mesa de al lado, comían su postre sentados en el piso y miraban muy serios el espectáculo. Me llamó la atención el reparo en sus miradas. De pronto hablaron, y anoté:
¿Por qué toda la gente se puso contenta de golpe?
Porque vino la democracia…
¿Y si les gustaba tanto entonces por qué no la trajeron antes?
Porque parece que tuvieron que negociarla muuucho tiempo con los señores de gorra.
¡Ah sí, ya sé, los malos!
Y siguieron observando en silencio, precavidos.
Salí del restaurante sabiendo para qué había ido a comer con un cuaderno y una lapicera. Aquel diálogo me inspiró el libro que debía escribirse: la historia de la dictadura (¿cívico militar?), contada exclusivamente por chicos. Serían los inconsultables de siempre los que escribirían esta otra historia oficial. Yo solo debía escucharlos. Estaba prohibido prohibir en aquella primavera fugaz donde cada argentino jugaba al niño desatado como podía. Igual lo decidí: la entrada a la redacción del libro sería prohibida para mayores de doce.
Concebí un temario único, que visaron dos psicopedagogos. Durante todo 1984 me dediqué a buscar, grabar (¡y desgrabar, gracias Hernán Gugliotella!) niños de distintos barrios de Capital Federal, zonas sur, norte y oeste del gran Buenos Aires, San Juan, Córdoba, San Salvador de Jujuy,
San Miguel de Tucumán, Rosario y Monte Caseros, Corrientes. Empecé entrevistando a hijos de amigos, de vecinos, de parientes... seguí con hijos de parientes de vecinos, de amigos de compañeros de trabajo... después desconocidos. Mi agradecimiento inmenso a todos los que colaboraron con amor y paciencia en la tarea de encontrarlos. Las entrevistas fueron individuales y a solas. En todos los casos conté con la voluntad de participar de cada uno, y la autorización de sus padres o tutores, también para que figuraran con nombre y apellido, edad, lugar de residencia y ocupación del jefe de familia. Entrevisté a chicos de hogares de distintos niveles socioeconómicos, pensaba que los protagonistas del libro merecían compartir cartel de santos inocentes. Además era la ocasión indicada para poner en práctica la amplitud democrática que se teorizaba por la época.
A comienzos de 1985 hice un alto, quería saber cuántos sumarían los chicos entrevistados, desgrabados y mecanografiados (todavía no tenía computadora). Conté 150: 90 varones y 60 mujeres. Miré hacia atrás y recordé mi encuentro con todos, uno por uno. Miré hacia delante y sentí que podía seguir grabando chicos por tiempo indeterminado, pero estimé que el libro merecía conocerse cuanto antes. Dejé las entrevistas y me sumergí en el placer de leer, subrayar, releer... Reconfirmé que el material obtenido superaba mis mejores expectativas. Voces libres, sin velos en la mente ni pelos en la lengua, para las que imaginación y realidad todavía podían ser sinónimos y convivir en un mismo territorio, sin líneas divisorias y sin faltar a la verdad. Allí había de todo: próceres valientes, analistas reflexivos, militantes fervorosos, pensadores delirados, poetas de alto vuelo... y 150 ciudadanos ejemplares. Como los encontré de muchas y de pocas palabras, algunos chicos aparecerán con más texto, o en más capítulos, otros menos. Lo que sucede naturalmente en cualquier elenco multitudinario convocado para contar una historia. Por supuesto, no me convertí en adaptador ni adulterador de sus palabras o expresiones. Me ocupé de preservarles a todos, desde los más lacónicos hasta los más verborrágicos, el ritmo de su partitura.
Después, a la búsqueda de editores, todos mayores de doce. “Muy buena idea, extraordinario material”, coincidían los que lo leían, varios a lo largo de dos, tres, cuatro, cinco años... Pero ninguno quería editarlo. Al principio, el pero tenía que ver con que “las heridas del país están muy frescas todavía, conviene esperar un poco”. Luego el pero se mudó de frase: “las heridas están cicatrizando, no conviene abrirlas”. Después ya ni hubo peros... Y el tiempo siguió pasando, si es así como dicen...
Hasta que llegamos casi a fines de 2006, veintitres años después de aquella noche del restaurante de Santa Fe y Armenia. El libro nunca se editó. Pero (y este sí que es otra clase de pero) hace unos meses despertó en su escondite de armario. Probó que en realidad nunca estuvo dormido, sino que se había mantenido oculto pero alerta, aguardando el llamado de esa editorial que apareciera por arte de magia, como correspondía a su esencia... Y la editorial apareció. La prueba de que lo hizo mágicamente está en esta escena real: los hermanos Octavio y Leopoldo Kulesz, filósofo y matemático respectivamente, editores ambos, trabajan mientras escuchan radio Nacional on line. De pronto creen reconocer en la voz de ese conductor la de aquel periodista que hace mucho, cuando ellos eran chicos, fue a su casa a hacer preguntas sobre la dictadura para un libro que estaba preparando; preguntas que sólo respondió el de 7 años, el otro también quería pero se lo impidieron porque se pasaba por un año: tenía 13. Los hermanos editores se preguntan si será el mismo hombre y si aquel libro sobre la dictadura se habrá editado. Averiguan, y comprueban que lo primero sí, lo segundo no. Entonces nos reencontramos y nos asociamos para cumplir el viejo sueño.
Ahora, para continuar deberás volver a 1984. Ciento cincuenta chicos te esperan, quieren contarte. El número entre paréntesis luego de cada nombre indica la edad al momento de la entrevista. Al final los encontrarás a todos por orden alfabético, con sus datos de entonces y los actuales de los que pudimos reencontrar. Confiamos incorporar en futuras ediciones a aquellos que nos llamen o escriban, a medida de que vayan enterándose de la circulación pública de sus antiguas declaraciones.
Finalmente, el demoradísimo proyecto ve la luz. El destino quiso convertirlo en un libro que ya será único, y lo consiguió. Su explosivo contenido se da a conocer tal como fue dicho y atesorado en su momento. Atención a este cofre que se abre, con un cuento que empieza así...

I. Había una vez...
...un país llamado República Argentina. El 24 de marzo de 1976 unos señores de gorra se pusieron a gobernarlo...
Sergio Gustavo Deutsch (11): Estaba gobernando una presidenta medio civil, pero vinieron los militares, hicieron un golpe, y a partir de ahí hasta el 10 de diciembre del 83 estuvieron totalmente dedicados a la gobernación y matanza de gente.
Roberto Emilio Zalazar (10): No andaba muy bien el país, y gobernaron medio mal los militares, mataban gente, niños, viejos, de todo mataban. Cometieron varios errores, también.
Juan Manuel Torrez (10): Ellos vinieron porque querían el gobierno que tenía Perón, y como Perón era muy bueno y ya había muerto, la esposa, Isabel, se puso a gobernar y vino el golpe de Estado porque ella no supo gobernar muy bien. Los señores con gorra mataban porque unas personas llamadas de la JP ayudaban a la gente en todo, eran muy buenas en todo sentido. Y por eso les pasó lo que les pasó. Por esa razón los secuestraron, los mataron, pusieron bombas en las unidades básicas y en la CGT, aunque la CGT hizo todo tipo de marchas para defender lo que tenían alcanzado del gobierno anterior.
Cristian Ernesto Salvático (11): ¡Es que los de gorra no dejaban entrar a ningún presidente civil! Cada vez que entraba uno, ellos acostumbraban un golpe de estado.
Luciana Cesare (10): Torturaron gente porque sí, mataron, secuestraron. Estuvieron mal porque se tiene que saber quién puede gobernar en un pueblo por definición del pueblo mismo. No, por ejemplo, “yo quiero gobernar, y entonces me pongo a gobernar”. Porque yo no sé si el pueblo quiere que yo gobierne. El pueblo argentino luchó pero no pudo vencer, porque los señores con gorra tenían armas.
Laura Margarita López (9): A mí me gustaban con la gorra que usaban, quedaban lindos.
Enrique Martín Aurelli (12): Me parece que en esa época la gente era ingenua. No podía salir, no podía hablar, no podía decir lo que pensaba porque, para la gente así, se formaban grupos que los agarraban, los encarcelaban, los torturaban. A la esposa de mi hermano la mataron, acá, en la cárcel de Córdoba.
Patricia Ángela Zonca (6): No sé por qué pero no me gusta el modo de trabajar de los militares. Yo no quisiera que cuando tenga esposo sea militar. Si lo obligan a ser militar unos días, que lo haga, pero yo no lo quisiera así todo el tiempo.
Federico Diego Verzura (11): Pasamos por distintos presidentes anticonstitucionales que gobernaron con la especulación, con el poder a beneficio de ellos, y fueron inmensas cagadas tras cagadas, acrecentaron la deuda externa y otras cosas, como la desnutrición y los problemas socioeconómicos. Pero lo más importante fue que desmoralizaron a todo el país.
Rodolfo Adrián Puente (12): Yo sé que gracias a los militares algunos tuvieron casas. Como nosotros, según cuenta siempre mi mamá.
Yamila Clarisa O´Neil (8): Fueron muy malos esos señores de gorra. Se lo llevaron a mi papá que no hizo nada.
Demián Wassermann (5): Me acuerdo que de todos esos militares, uno de ellos era San Martín. Y que él solo fue a las Malvinas, a la batalla con los ingleses.
Inés Soledad Loker Vilte (10): No me gustan los militares. Arruinaron a la República Argentina. Además, ahora, algunos, como Menéndez, andan en las calles de Córdoba, sueltos. Me contó un amigo de mi mamá que Menéndez andaba armado lo más pancho por la calle y nadie le ha dicho nada... ¿Cómo? ¿Hizo desaparecer a un montón de gente y después se lava las manos?... ¿Y por qué la gente soporta todo eso?
Silvana Noemí Costilla (9): Es lindo ser militar. Es lindo porque el uniforme es verde, y además hay un colectivo que nos lleva y nos trae a nosotros a la escuela, y le dicen el colectivo verde. Ahí trabajan militares y soldados que cuidan a los chicos para que no saquen la cabeza por la ventanilla, si no va a haber problemas. A mí me encantan los militares.
Sebastián Emanuel Rizzitano (11): Mi papá es militar pero los gobiernos no tendrían que ser militares. Tendrían que ser civiles, o sea, del pueblo.
Emilio Quiroz (12): Los militares solamente se quisieron apoderar de la República Argentina, tratando de ponerla en un lugar equis llamado Política.
Carolina Blutrach (6): No sé cómo eran, nunca los vi, pero me dijeron que son los mismos que hace tiempo atacaron a San Martín.
Julio Andrés Martínez (6): Los señores con gorra se atacan en guerra a la noche y al día. Al lado de mi casa hay una casa blanca que es de militares. Ahí, todos los que sean militares van con un auto, entran, después salen, doblan para allá, y se meten en el campamento. Dejan el auto, se cambian como militares, y empiezan a practicar para pelear constantemente y no tienen que cansarse.
Rafael Emiliano Armendáriz (8): Gobernaron muy bien, son muy buenos los señores con gorra. Ayudaron a la Patria con las armas, con las metralletas, con los revólveres...
Sebastián Gonzalo Ortiz (9): Los militares, cuando llegan a ser gobernadores, empiezan a hacer lo que quieren, y siempre quieren algo. Quieren sacar un pedazo de tierra y tienen que hacer guerra. Ellos tienen que hacer algo porque para qué van a estar de gobernadores si no hacen algo. Pero tendría que ser algo gratis. Los militares tienen que darle más plata a la gente, darles departamentos, o alguna cosa así. ¡Ah, si Perón estaba vivo los departamentos esos que están allá, por el fondo, eran de nosotros! Si Perón estaba vivo, todos los de los departamentos aquellos del fondo ya estarían mudándose acá, y nosotros estaríamos allá, disfrutando...
María Noel Fernández (9): Esos militares, como eran muy malos, se llevaron un montón de gente que era buena. Se llevaban a la gente que quería que no le falte nada a nadie, y que todos tengan casa y comida. Los militares se llevaron a señores papás, a mamás, a toda la familia. Y a los bebés se los llevaban a gente que no podía tener bebés y se los vendían para ganar plata. Porque a los militares les importa mucho la plata, y las armas, todo eso más que su familia. Si por ejemplo alguien que no es militar dice blanco, él dice negro. Si alguien que no es militar dice A, el militar dice B. El militar siempre va a decir lo contrario de todo. Ellos tienen la culpa de todo porque son asesinos, matan a la gente. Y cuando se la llevan a la gente, a veces empiezan a pegarles fuerte en la misma casa, y dejan la sangre en la almohada, como cuando se lo llevaron a mi papá.
Ariel Guillermo Luna (10): En ese entonces yo no tenía lo que tengo ahora, que es razonamiento. Era chico en ese entonces, tenía apenas 3 años. Y mi papá no me podía hablar porque para qué iba a gastar las palabras conmigo, así que yo de eso no sé nada.
Octavio Ixgal Kulesz Fregenal (7): Nosotros nos fuimos a México porque casi nos llevan presos, casi nos desaparecíamos. Como mi mamá estaba embarazada de mí, no quería que yo naciera argentino así no hacía la colimba. Entonces nos fuimos a México y nací ahí.
Felipe Nestor Quiroz (11): Supe que esos militares, cuando gobernaron la Argentina, estuvieron reunidos en el Congreso, y también reunieron a todos los países de cada provincia en el Cabildo. Me explicaron que empezaron a venir congresales de todos los países de Latinoamérica acá, a la Argentina, para ayudarles a hacer un nuevo país a nuestros señores de gorra.
Juan Sebastián Lecuona (11): ¿Señores de gorra? Me parece gracioso el nombre pero no sé quiénes son. Como yo era chiquito no podía opinar bien, lo único que me acuerdo es que con mi hermana peleábamos porque ella decía que era mejor Bussi y yo decía que era mejor Videla.
Guido Diego González (12): No sé cómo pudimos permitir que arruinen un país de esta manera. Tendríamos que haber luchado para que no puedan tomar el mando. Ahora, con tanto tiempo, va a ser difícil construír el país de nuevo. La gente tendría que haber salido a las calles y luchar contra los militares para que no pudieran subir, de otra manera no se podía. Desde el principio no teníamos que haberlos dejado, aparte la gente los aplaudía y eso estaba mal. Yo vi La República perdida y la gente aplaudía un golpe de estado porque no lo quería al gobierno que estaba en ese momento. Pero eso está mal. Siempre es preferible un gobierno malísimo, pero elegido por el pueblo, que uno que se meta por la fuerza.
Héctor Fabián VegA (10): Me gustan los militares, y los premios que les dan. Me gusta que ellos siempre reciben medallas en su honor por defender a la Patria.
Pablo Gabriel Aquila (10): Secuestraban a la gente y les hacían cosas feas. También a un tío mío le hicieron lo mismo. Yo tenía mucha bronca porque pasaba todo eso, y era chiquito. ¿Pero la gente grande que tenía bronca qué hacía para que los militares se fueran?
David Damián Ledesma (10): A mí me gustan los militares porque son sencillos y buenos. Por lo menos un amigo mío, que se llama Cirione y es militar, es bueno y sencillo. Y tengo otro militar que se llama Silva, que es igual. Hay más que conozco buenos y sencillos, pero ahora no me acuerdo los nombres.
Pablo Alfredo Maurín (11): Los militares, para mí, hicieron bien y mal. Bien, porque cuando estaban los montoneros ellos los reprendieron. Eso sí, con la represión cayó gente inocente. Pero también hicieron cosas muy malas, que yo realmente no entiendo, como llevarse a la gente de sus casas. En este momento no me acuerdo, pero varias de esas hicieron... Yo tengo tíos que no vinieron más porque ellos se los llevaron.
Raúl Alberto Pastor Martínez (11): Los militares querían hacer adelantar el país, pero lo atrasaron. Por eso después se mandaban la parte matando personas.
Matías Javier Malatto (9): Está bien que hayan gobernado el país. Lo hicieron para que haya ordenanza en el pueblo y todos vivan felices.
Mariano Sabino CabillA (10): Yo pienso que fue un error haber hecho las cosas que hicieron. O sea que el pueblo tendría que haber estado preparado para esas cosas, aunque no sabía qué iba a pasar. Y por todas esas cosas he sufrido un montón, aunque mucho no pude vivir eso porque estuve en otro país. Pero mi hermana Verónica vino acá para luchar contra esos militares, y la hicieron desaparecer, y hasta ahora estamos luchando por la aparición con vida de ella. Yo no vivía acá, yo estuve en muchos países. Primero me fui a México, después estuve en Brasil, después en México de nuevo, después estuve en Cuba, después otra vez a México, después a Brasil de nuevo, después a Bolivia, de Bolivia a Perú, y de Perú me vine a la Argentina. Y acá en la Argentina tuve que estar viviendo con mis abuelos porque mis padres tenían que trabajar mucho. Después mi mamá tuvo que dejar de trabajar porque no tenía quién lo cuide a mi hermanito, y a la casa de mis abuelos no lo podían mandar porque mis abuelos no podían con un nene de 2 años. Entonces tuvieron que mandar una chica, pero como esa chica le pegaba no pudieron dejarla... Hasta que el año pasado, con la democracia, yo me vine a vivir acá con mis padres, entonces ahí lo pude cuidar un poco más a mi hermanito y ellos pudieron seguir luchando por mi hermana. A mi papá y a mi mamá los buscaban y ya casi los estaban por agarrar, los estaban por detener, y nos dijeron que nos teníamos que ir. Entonces primero se fueron mis padres, yo me quedé con mis abuelos, y después nos llevaron a México con mi hermana Verónica. Pero cuando de ahí fuimos a otros países mi hermana Verónica no alcanzó a ir con nosotros porque en ese tiempo que estuvimos en México, Verónica decidió venirse acá a seguir luchando. Tenía 16 cuando vino, y mi papá y mi mamá no se lo impidieron porque pensaban que se iba a hacer la revolución, entonces creían que si mi hermana venía a la Argentina iba a ser mucho mejor. Pero, lamentablemente, ocurrió todo lo contrario de lo que pensaban.
José Luis VillalbA (6): Yo digo que los señores con gorra siempre viven muy felices porque todos tienen mucho dinero, y siempre pueden comprar fiambre y todas las cosas que ellos quieran. También tienen siempre para hacerse té. Y siempre comen mucha, mucha, mucha comida.
Walter Daniel Ringa (10): Yo sé que los militares se lo llevaron a mi papá. Después no sé nada más.
Patricia Elizabeth Noguerol (10): Yo entiendo que no tiene nada que ver que esos gobernadores tengan gorra para ser malos, ¿pero entonces por qué a mí no me gustaba nada verlos con esa gorra?
Silvia Graciela Barinaga (11): A mí me da lo mismo, porque por más que yo no quiera que gobiernen los señores de gorra, ellos siempre quieren mandar el país para que haya más orden y entonces siempre gobiernan hasta el infinito.
Andrés Martín Gómez (8): Eran malos porque volteaban a los presidentes, asaltaban a la gente, se metían en las partes políticas, agarraban a las personas y las llevaban presas. Hacían lo que querían, porque tenían el gran poder de las armas.
María Scápola Morán (7): Eran tan malos que al presidente Alfonsín no sabían elegirlo ellos.
María Mora Salvático (12): Todos los argentinos empezaron a reprimirse por estos señores con gorra y botas que mataban gente. La dictadura empezó a crecer y la Argentina empezó a achicarse más y más, a morirse un poquito, ¿no?
Karina Alejandra González (9): No conozco a esos señores con gorra que me comenta usted... ¿Eran buenitos?
Pablo Martín Balustra (12): Yo pienso que ellos entraron y empezaron a matar porque se les dio la gana, porque son unos criminales. No sé cuándo empezaron a serlo pero empezaron. A secuestrar porque sí, a matar porque sí, a todas esas cosas horribles... Mi papá es un fusilado por los militares.
Lionel Santiago Miguel Meoniz (9): No sé qué contestar. Todavía no me enseñaron en la escuela una gran explicación de los señores con gorra.
Gastón Leyack (10): No tenían derecho a hacer lo que hicieron. También cualquier otra persona, aunque no tuviera gorra, podría haber tomado el poder y podría haber mandado el país igual o mejor que como lo mandarían ellos. Pero como los militares se creen los más poderosos porque tienen las fuerzas armadas a su favor, pueden hacer lo que se les dé la gana.
Juan María Cruz (5): Estoy pensando... Porque mi mamá no me cuenta tanto, entonces yo no sé mucho... ¿Esos señores de gorra no serían los que ordenaban que se lleven a las personas y las hagan desaparecer, no?
Sebastián Peña (12): Iban raptando, torturando y matando a la gente en campos de concentración como los de Alemania pero acá mismo, en la Argentina. Y recién ahora se sabe dónde se hacía todo eso. El otro día leí en el diario que habían torturado gente en la Escuela de la Armada. Los militares lo único que querían era gobernar y mandar el país entero. Pero lo que quería la gente no se podía saber.
Jorge Damián Grigolatto Sabetay (12): Los militares no tienen que ver con nada y se apoderan de todo porque se creen los dueños, ¿pero quién se anima a decirles que eso no es verdad y que debe gobernar el pueblo?
Daniel Alejandro Pendzik (12): Eran hombres que gobernaban sin darle poder de instrucción al pueblo. Por eso hacían lo que les parecía a ellos, no lo que el pueblo les sugería o aconsejaba porque estaban sordos de eso.
Pedro Manuel Marín (7): Los militares son malos porque al tener revólver pueden matar a cualquiera, y también porque a ellos les gusta ponerse donde se está matando con revólveres. Viven gracias a la muerte de los otros.
Karina Stofblat (11): Fueron gente que hizo lo que quiso en el país sin que les importe preguntarle al pueblo qué pensaba, peor que eso no hay.
Alonso Fabregat (4): Ah sí, ya sé, ya sé, los conozco de una revista... ¿Los militares son esos que usan bombas, no?
Federico Guillermo Báez (10): Hicieron todo lo más feo que pudieron, con ellos todo se convirtió en miedo.
Andrea Ivana Gervasio (9): No sé cómo contestar la complicación. Porque los militares fueron a ese lugar llamado República Argentina y empezaron a gobernar sin tener un solo voto, encima los que no los habían votado no podían decir nada porque perdían la vida.
Ernesto Roberto Ringa (8): No me gustan los militares, son malos, entran a las casas y matan a la gente... o los desaparecen, como a mi papá.
Matías Méndez (6): Mataban a la gente principalmente para verlos muertos y para robarles. No sabían cómo ser buenos.

II. Los habitantes de ese país...
...se asustaron mucho. El Mundial de Fútbol del ‘78 sirvió para distraerlos...
Valeria Laura Sorín (10): Para que la gente se distrajera podían haber hecho otras cosas. En vez de gastar tanta plata, le hubieran dado la plata a las personas que les debían la deuda externa. No toda, la mitad. La otra mitad la podrían haber usado en sanidad, en cosas para la escuela y para el bienestar general.
Nelson Martín Mamaní (11): Toda la gente acudía a ver los partidos, fue una diversión muy linda. Al final, cuando terminó el último partido, celebraron una fiesta en la Casa de Gobierno, donde también se hicieron bailes y canciones. A mí no me invitaron, pero yo no fui.
Federico Diego Verzura (11): Esos señores de gorra, que no fueron votados, dijeron: “Hay que hacer olvidar y alegrar a todo el pueblo”. Hicieron la TV color, muchos estadios y muchas otras obras de gran infraestructura, para que el pueblo pueda decir “Ganamos, ganamos”, mientras desaparecía o se torturaba gente, y mientras mucha otra gente seguía gritando “¡Somos los campeones del mundo!”. Cosa que me parece muy bien ser campeones del mundo, pero cuando no haya dictadura ni torturas ni desapariciones clandestinas. Entonces me parece que a decir verdad, los militares estuvieron obstinados desde su punto de vista de matar y robar y mantener a un pueblo ignorante, alegre, para que así no jodan y se queden tranquilos. La mayoría de la gente conocía gente desaparecida, tal vez se dio cuenta de eso y sigue pensando como yo, que verdaderamente fue para una estupidización. Fue como abrir el paraguas y decir: “Somos campeones. Nosotros los militares seremos antidemocráticos pero somos campeones. Por favor, agradézcannos eso”.
Juan Sebastián Lecuona (11): Yo sabía que el gobierno militar de esa época era bueno. Después cuando era más grande fui madurando un poquito y ya iba entendiendo más cosas, como que si en el año ‘78 se hizo el Mundial que salió muy lindo y salimos campeones, fue gracias al presidente militar y a todo su gobierno.
Ingrid Lorena Berman (12): Fue el primer Mundial desde que yo había nacido, me gustó mucho, pero a su vez ahora que mis padres me empezaron a explicar todo, también empecé a sentir miedo de ese entonces. Porque yo mirando muy alegre el Mundial, pero muchas madres pensando en sus hijos, qué estará pasando... La gente veía que sus hijos iban desapareciendo, y otra gente por estar gritando el Mundial no podía hacer nada.
Mónica Solange Martín (8): La gente a lo mejor puede estar contenta de aquel Mundial, pero porque les gustaba ver los partidos de fútbol no iban a ponerse a pensar que los señores con gorra eran buenos.
Hernán Peña (10): Videla, que era el presidente en ese momento, como estaba muy asustado por todo lo que pasaba, dijo: “Bueno, voy a empezar a probar si haciendo cosas mejores me pueden querer un poco”. Y entonces dijo: “Bueno, hubo un problema con las inundaciones, se inundó mucho todo el litoral. Voy a comprar unas máquinas para sacar agua a ver si me quiere más todo el pueblo y me vota la próxima vez a mí”. Entonces compró las máquinas y empezaron a sacar las aguas, pero no resultó, porque venían más y más. Después hicieron unos murallones que no dejaban que el agua pase y eso se convirtió en un río. Tuvieron que evacuar todo el litoral. Entonces el señor presidente quiso que saliera lindo el Mundial ‘78 y les compró camisetas nuevas a todos los jugadores y una pelota nueva, gastó mucha plata. Después hubo otros problemas, porque donde estaban los evacuados se iban rompiendo los puentes, la tierra, todo, ya no podían vivir más. Y el presidente Videla como gastó toda la plata en las camisetas no tenía para ayudarlos.
Sebastián Emanuel Rizzitano (11): Está bien que a la gente se la distraiga. Al final, el Mundial del ‘78 no fue un esfuerzo en vano porque hoy todos nos acordamos. Entonces significa que el gobierno militar no estuvo tan mal.
Eduardo Mateo Crespo (11): Mientras la gente se distraía, los de los Falcon verdes iban a las casas de los que tenían sospecha que eran subversivos, se los llevaban y los asesinaban. Y mientras, ahhh todos muy contentos viendo el Mundial, y había gente que la estaban torturando o fusilando. También mataban a la gente que no era subversiva pero demostraba de alguna manera que no pensaban igual que ellos.
Leila Mariana Hecht (8): Esos señores de gorra quisieron que la gente se distraiga, pero como si fueran una cosa y no personas.
María Noel Fernández (9): La gente que llevaba a los chicos chiquitos como yo a ver los partidos de fútbol, a ellos también los mataban, porque a los militares no les importa si son grandes o chicos, nada más les importa la plata. Si ellos matan a la gente, le sacan la cartera con la plata y dejan a la gente abandonada, no son capaces de ponerlos acostados en un banquito o una silla, los dejan tirados en el piso, se van y no vuelven, y al otro día, si hay otro partido de fútbol, aunque no sea mundial, pasa lo mismo. Yo nunca voy a los partidos porque, primero, que no me gustan los partidos de fútbol, y aparte si hay militares no me gustaría que me maten. Yo quiero vivir con mi mamá, mi abuela y mi perrita, nada más. Y con mi papá, si aparece. Son muy malos los militares, se llevan a la gente sin que nadie sepa nada. Cuando se llevaron a mi papá, se llevaron también la televisión, fotos de él y del casamiento con mi mamá. A mí no me gustan los militares. Si yo llego a tener un esposo que es militar, no me caso.
Luis Alberto Cardozo (12): A mí me gustó mucho y me pareció bien eso del Mundial del ‘78, porque fue un hermoso entretenimiento de gloria nacional para grandes y chicos.
Sergio Gustavo Deutsch (11): No me acuerdo quién estaba involucrado en el EAM ‘78, o algo así, hoy hay un montón de problemas por eso. Había un señor Lacoste, creo. La gente salió a la calle a festejar, se distrajo, pero ese fue el objetivo de los militares, que la gente estuviera alegre. Porque con todo lo que había pasado desde el golpe del ‘76, la gente, aparte de miedo, bueno, tenía bronca por tantos muertos desaparecidos. Los militares querían sacarse algo de encima, entonces organizaron un Mundial donde hubo todo un arreglo. Los dirigentes pueden haber hablado en secreto con los dirigentes de los otros países, pero también creo que los jugadores algo hicieron para tratar de salir campeones.
Emilio Quiroz (12): Creo que han hecho ese Mundial para tener una Argentina en democracia, como se dice ahora.
Juan Xavier Protto (11): Después de la victoria vino la deuda externa, ahora la tenemos que pagar y no sabemos de dónde sacar la guita. Les pidieron plata a otro país para que acá saliera todo lindo, y ahora nosotros les tenemos que devolver la plata a ese país. Y después le fuimos a pedir a otro para devolverle a ese país, y así se hizo la ronda. Ahora le debemos a un montón de países. Todo por el Mundial del ‘78.
Martín Santiago Nicora (9): Estaban tristes los señores gobernadores, se pusieron tristes por gastar tanta plata en el fútbol. Y después fue triste todo ese momento porque los señores con gorra no pudieron aprovechar la alegría de los habitantes del país por entremedio del Mundial ‘78.
Damián Laplace (12): Yo pienso que la gente no se tendría que haber distraído con el Mundial sabiendo que el señor que gobernaba era Videla. Ya estaban sucios desde que empezaron a gobernar, los militares. Y sabiendo eso, no era como necesario distraerse, ¿no es cierto?
César Christian Holote (10): Me acuerdo que estuvimos viendo por la tele la final. Estaban jugando Argentina y Holanda, entonces Holanda había tirado un penal y había dado en el travesaño. Faltaban tres minutos y Argentina metió el gol y salió campeón. Después había que ponerse a saltar para no convertirse en holandés.
Iván Alexis Jeger (10): El Mundial fue por plata. Para salir verdaderos campeones ellos, los militares, así asesinaban y desaparecían gente con más seguridad.
Fabián Ariel Gómez (9): En el Mundial todo el país jugaba a la pelota. También habían jugado acá, en la Academia Mercantil. Habíamos jugado con Enrique, el chico que vive al lado, y habíamos ganado 3 a 0. Después me acuerdo que habían hecho un fútbol acá, en la cancha de Los Molinos, adonde fui a jugar hoy y perdimos porque eran chicos grandes. También había ganado en la Academia un changuito que se llamaba Marcelo, una copa que después se la había regalado a mi prima. Y otras veces hay empates.
Natalia María Steinberg (10): Los militares organizaron todo para que salgan campeones los argentinos, les dieron plata a los contrarios para que se dejaran ganar. Pero igual son malos, porque no dejaban de raptar.
Luis Reinaudi (11): ¿Recuerdos del Mundial? No sabría decir si es verdad o no... porque no sabría decir cómo es un recuerdo, por ejemplo.
Nestor Eduardo Chávez (12): Para hacer el Mundial tuvieron que juntar mucha plata y comprar esa Copa que era para ganarla ellos. Hicieron las grandes canchas para jugar al fútbol, y siempre tenía que haber uno que los mandaba a todos para que lo ayudaran. Después la plata que quedaba la gastaron en los carteles de propaganda que pusieron en las orillas de las canchas, por eso quedaron tan lindas.
Roxana Irene Gervasio (12): Yo lo vi por televisión, estuvo muy bien organizado, una fiesta maravillosa. El gobierno se gastó toda esa plata para hacer el Mundial, pero las personas se sentían como abandonadas, dejadas, porque les pagaban muy poco. Ahora hay hambre y problemas por eso. Tendrían que ser más organizados los jefes del gobierno que pagan, y no dejar que la gente quede sin trabajo o se muera de hambre.
Gastón Leyack (10): El problema es que la mayoría de la gente quedó contenta porque al deporte argentino le iba muy bien.
Malena Edith Meda (10): Los señores de gorra pusieron mucha plata para que ganara la Argentina, así de paso ganaban ellos y podían hacer todo lo que quisieran porque podían tener mucha más fuerza. Y tener asegurada también toda la alegría que necesitaban para gobernar.
Guido Diego González (12): Mientras una gente aplaudía, iba a la cancha y gritaba “¡Argentina!”, ellos mataban a otra gente. Recién ahora se está encontrando gente con problemas y muertos acribillados a balazos de cuando otros gritaban “¡Argentina! ¡Argentina!”. Se gastó un montón de plata, y desde ahí empezó la deuda externa. Esa plata la teníamos en el país pero para gastarla en otras cosas, mientras tanto era como una cortina de humo para que la gente no viera la realidad. Con el fervor del fútbol, la gente se olvidaba, lo único que le terminaba importando era ir a la cancha a gritar.
Sebastián Gonzalo Ortiz (9): Está bien que hagan divertir a la gente, ¿si no por qué los van a votar a los señores de gorra? Tienen que hacer algo así para que la gente ya divertida vaya y los vote.
Leandro Tomás Sanz (10): Tendrían que haber hecho las cosas bien. No hacerlo para que la gente se distrajera, sino para que esté contenta con lo que hacen, porque si no después que pasara el Mundial iban a estar peor que antes. Si por ejemplo al país le faltaba una escuela en algún lugar, tendrían que haberla puesto sin pensar en el fútbol.
Leandro Nicolás Ricci (6): Los jugadores jugaron bien, el arquero jugó bien, se atajaron bien los penales, llevó mucho público a las canchas, fue un éxito el Mundial militar.
Gabriela Wyczykier (11): En parte se distrajo la gente, pero a su vez había gente que no se pudo distraer porque no tenía televisión para verlo, ni podía ir a la cancha porque no tenía dinero para eso, no podían pensar en que el Mundial saliera lindo cuando no tenían qué comer. Solamente pensaban en un mañana, o en qué harían para que sus hijos fueran al colegio.
Gustavo Pedro Echegaray (11): Estuvo muy bien hecho, no como ahora, que se pelean antes del partido. En el Mundial ‘78 no se peleaban unas barras contra otras barras, y así tiene que ser. Ahora se pelean porque se olvidan que hay que saber ganar y perder.
Federico Guillermo Báez (10): Yo en esa época no entendía muy bien porque era muy chico y tampoco querían que yo sepa. Además, yo vivía con mis abuelos, no vivía con mis padres. Y no entendía muy bien. Sabía que estaba presa mi mamá, pero no sabía por qué. Yo creo que lo tuve que ir sabiendo de a poquito, que estaba presa porque quería ayudar al país mi vieja. Y con mi papá desaparecido todo era peor.
Adriana Soledad Rey (8): Nuestros jugadores ganaron, pero en el fondo estaban tristes porque después se quedaron sin plata, de repente no tuvieron qué comer, y empezaron a pedir pan, leche, fideos, junto con todos los demás pobres del país.
Rodrigo Milcíades Ortiz (12): Estuvieron mal al gastar el dinero en el Mundial del 78 porque no sé a qué personas les hicieron sobornos para que mataran a otras personas y tuvieron que pagarles mucho. Creo que hubo un jugador de fútbol que iba a entrar para otro equipo, y entonces pidieron que lo mataran. Al final ganó la Argentina, y por asesinar a un jugador.
Francisco Adán López (12): Bien no me parece el Mundial, pero si ellos lo han hecho deben saber por qué.
Mónica Mabel Meneses (10): La importancia está en que ganaron y la alegría se repartió entre los jugadores y los que gobernaban, más un montón de tristes.
Rodrigo Bonadeo (12): Si la plata que gastaron para eso era robada de la gente que vivía en Argentina, no puede estar bien organizado un Mundial si es con plata robada al país.
Karina Stofblat (11): ¿Para qué gastar tanta plata en el Mundial si igual el pueblo no les tomó confianza? Pero yo no me acuerdo cuánto tardó el pueblo en no tenerles confianza.
María Mora Salvático (12): Gastaron mucha plata para que la gente se distrajera en el Mundial, pero ya hacía dos años que estaban matando y desapareciendo gente. Mataron a mi prima, y a mí me dolió mucho, yo era chiquita, no entendía. Los militares fueron personas ignorantes antes que malas, porque no sabían lo que estaban haciendo. La militar es una carrera que todos la pueden tomar como profesión, pero ellos no podían ser votados. Porque la gente solamente con verlos no los iba a votar.
Santiago David Sánchez (6): Yo del Mundial tengo una camiseta de Boca, botines y un pantalón cortito, gracias a que me los compró mi primo, que es soldado.
Claudia Mabel Fuenzalida (8): A mí me parece que los señores militares, ayudando a la gente para que festejara el Mundial ‘78, han terminado de hacer un pueblo argentino muy alegre.

III. Hasta que la gente empezó a olvidarse del Mundial...
...Muchos quedaban sin trabajo, otros no conseguían, la plata no alcanzaba...
María Mora Salvático (12): No alcanzaba porque los militares les sacaban la plata a los trabajadores y se la quedaban ellos. Acá hubo un desastre. Estábamos en manos de Norteamérica con la deuda externa, Argentina ya ni era nada. Y los milicos empezaron a matar, a no hacerse los buenos, y la gente se quedó conforme y no salió a la calle. Yo cuando sea grande y haya un golpe militar voy a salir a la calle. Es mejor la justicia y la libertad que quedarse en la casa y morirse de hambre. No me importa que me maten, porque yo quiero mi libertad y la libertad de mi pueblo.
Analía Verónica Sánchez (6): El problema se apareció por haber gastado toda la plata comprando canchas.
Pablo Martín Balustra (12): Bueno, la verdad es que ellos estaban a las anchas y nosotros trabajando. Si uno se ponía y hacía una huelga, los militares iban, le buscaban la familia, y los secuestraban o mataban. Tenían que agarrar a alguno de la familia, un tío, o un hermano, o una madre, a cualquiera secuestraban, y después lo mataban. Los militares llamaban extremistas a todos los que se ponían en contra. Ellos querían que acá no hubiera escuelas y que nadie supiera el valor de lo que valía uno mismo. Y a la plata se la gastaban ellos. La verdad es que no hay palabras para decir lo que hicieron.
Fabián Ariel Gómez (9): Los señores presidentes tenían que comprar equipos deportivos, comprar camisetas para cuando las otras se despintan, los botines que se gastan, las medias, todo lo que necesitan los jugadores para jugar, para cuando se pincha la pelota, o se rompe la cámara... Por eso no podía alcanzar la plata en otras cosas.
Javier Francisco Gómez (12): Antes un millón era un montón, era como cien palos. ¿Y ahora qué? Un caramelo te comprás con eso.
Nieves Anahí Martínez (8): Por ejemplo no se podía comprar algo para la casa, el azúcar, la yerba, esas cosas, o como ser útiles para la escuela, todo era muy carísimo. Y donde trabajaban no les pagaban mucho porque a los pagadores tampoco les alcanzaba la plata.
César Marcos Retamoso (9): Sí, era así. Había que pagar muchos impuestos, tenían que darles de comer a los hijos, faltaba la plata necesaria para la ropa, para comprarle la cuna a un bebé. También precisaban plata para tener muebles y una casa grande, o una chica, pero tener una casa que tenga puerta y ventanas. Y comer todos los días para no tener hambre. Los que tenían más plata eran los ingenieros, o los dueños de las fábricas, que hacían trabajar a los peones y toda la plata iba para ellos. Pero la gente que solamente trabajaba no ganaba la plata necesaria para comer todos los días. Por suerte había los que podían tener un trabajo a la mañana, y otro a la tarde o a la noche.
Antonio Caraballo (9): Las personas no tenían nada y se ponían cada vez más tristes. No podían tener hijos porque no tenían comida. Los hijos no podían nacer sanos porque había poca leche. Entonces lloraban mucho porque tenían ganas de tomar leche y las madres no tenían.
Sergio Gustavo Deutsch (11): Ése era el momento de cuando Martínez de Hoz trajo todo importado. Pero la gente tenía muy poca plata, cerraban las fábricas, había muchos que tenían que estar trabajando en tres lugares distintos, y la gente que tenía plata compraba, compraba, compraba mucho. Hubo un momento en que lo importado era, cómo le podría decir, fascinante... Tener algo importado era ser multimillonario.
Guido Diego González (12): Mi mamá era partera y aparte trabajaba como dactilógrafa, y mi papá trabajaba en Fiat, y después cuando se tenía que jubilar porque no podía ver bien, no se podía jubilar porque la plata no le alcanzaba para la vida.
Ingrid Lorena Berman (12): La gente se trataba de ayudar como podía, pero el rico no ayudaba mucho al pobre. Por ahí, el que no era tan rico podía ayudar más al pobre, que el rico a otra persona. El pobre también, al ir ganando plata podía ir un poquito ayudando a otro pobre. Pero no alcanzaba, la gente se trataba de arreglar como podía. Nosotros en mi casa almorzábamos una vez en todo el día, no cenábamos. En Villa Gessell había una colonia de chicos que estaban pobres, y esa colonia les compró ropa a todos. Mi profesor, que la conoce a mi mamá, le comentó que los chicos ahí podían almorzar y cenar. Los chicos de la colonia no entendían nada de lo que pasaba. Decían contentos: “¿Qué es esto? ¿Qué pasa acá? ¿Por qué nos dan tantas cosas?”
María Scápola Morán (7): La gente sabía que la plata no estaba porque se la había robado el presidente de los militares para tenerla toda él solito y ser bien rico. Pero no se lo podían decir porque él se enojaba hasta matarlos.
María Guillermina Mac Donald (9): Los milicos no le robaban a la gente que más tenía, porque los que más tenían eran ellos mismos. Pero nadie podía hacerles nada, porque iban armados.
Luis Reinaudi (11): Nosotros en esa época no estábamos en buena situación económica. Se ganaba menos, se tenía que trabajar más. Por ejemplo, mi papá salía a las ocho de la mañana y no volvía hasta las nueve de la noche, casi nunca venía a almorzar. Se fue todo abajo cuando estuvo Videla de presidente, porque también estaba Martínez de Hoz como ministro... ¡Martínez de Hoz! Mejor no digo todos los adjetivos que tendría que decir porque... ¡40.000 millones de deuda externa tenemos ahora por culpa de ese Martínez de Hoz!
Gabriela Wyczykier (11): La gente se preocupaba porque la plata no alcanzaba y cada vez más no podían darse todos los gustos. Por suerte las familias podían conservar todavía su cariño.
Enrique Julián Hamity (11): Se devaluó mucho el peso argentino. Primero se le quitaron cuatro ceros, después tres, después dos, después uno, y después era cierto que la plata no alcanzaba.
Guadalupe Guerra (6): La plata alcanzaba porque era con departamento grande. El departamento de mi abuela Inés, que tiene lavarropas, tres baños, una pieza con una cama de mi tío Ruben, dos camas y una cama más que se armaba y se desarmaba... ¡Era muy grande! A La Plata yo fui una vez.
Ariel Guillermo Luna (10): Para mí, la plata empezó a faltar por el lío con Chile. No sé por qué se quejan, tienen un pedacito de tierra y quieren más. Los chilenos son buscarroña, por cualquier cosa ya estaban peleando.
Ruben Adolfo Bolaños (11): Había crisis. Una crisis que la gente construía con mucha pobreza, con muchas villas miserias. Ahí empezaron a juntarse los vecinos, cada uno ponía una docena de papas y comían todos solucionados.
Daniela Analí Ledesma (10): No podía alcanzar la plata porque los gobernadores eran todos hombres, y los hombres siempre gastan mucho más la plata que las mujeres.
Víctor Rafael Moreno (8): Los hombres no tenían plata y no trabajaban, entonces los gobernadores se ponían muy tristes, y el presidente también. Y como los jugadores también eran despedidos, todos se quedaban con menos equipos. Y la gente que trabajaba en el campo ya no quería trabajar más porque se cansaba de vivir sacando el agua podrida de la acequia.
Karina Stofblat (11): Pero yo digo: si se pone el dinero, primero para la desnutrición, y segundo para hacer más empleos, con eso se tiene que ganar la confianza del pueblo.
Ignacio La Fuente (9): La gente se empezó a dar cuenta de que les querían hacer el mal y empezaron las reuniones en las calles, empezaron a tirar piedras al gobierno, todas esas cosas. También la policía se defendía con gases lacrimógenos. Y después mataron a mucha gente, yo he visto en la televisión que venían corriendo los militares y había una casa que la bombardearon, la ametrallaron, y ellos después salieron disparando sin que nadie los persiga.
Natalia Borgo (8): No había plata porque no había presidente, y no había presidente porque no había democracia.
Juan Xavier Protto (11): Empezó lo de la devaluación y la plata cada vez costaba menos, porque se imprimían más billetes y había menos hora en el banco, y como había menos hora y más billetes, los billetes valían menos y no se podía comprar nada. Entonces, los precios aumentaban y después nadie tenía plata para pagar a los empleados. Entonces, los tenían que despedir y después se quedaban sin trabajo. Era como una cadena.
Daniel Alejandro Pendzik (12): Mucha gente se quedó sin trabajo, sin hogar, sin plata, a causa del comportamiento indebido de esos hombres. Por errores de manejos políticos y económicos de arriba, de los que manejan toda la botonera.
Esteban Ramón Romero (7): A mí me sale pensar que la gente averiguaba si podía tener trabajo, pero no tenía suerte con la averiguación.
Leila Mariana Hecht (8): El presidente que habían elegido cuando no eran las votaciones, se hacía mucho el que iba a hacer todo bien, el que iba a dar comida a todos y trabajo y plata para poder vivir, pero resulta que cuando lo eligieron presidente dijo que era mentira todo. Como no tenía ni camiones especiales, quiso hacer la maldad como si fuese una guerra, entonces dijo: “A vos te echan de este trabajo y no tenés más plata”... Entonces, cada vez que él quería plata, le tenían que dar, porque era el presidente y siempre pedía, pedía, para que los otros no puedan vivir. Pero si yo fuera ese presidente, o si fuera la gente, yo diría: “¡Mejor vivir todos juntos en amor!”.
Pablo Alfredo Maurín (11): Y, sí... pero no es lo mismo un señor de muchísima plata que un pobre empleado que lucha para trabajar todos los días. En Yuto la vida es muy dura. Hay gente que vive al lado de los ríos, y a veces anda pidiendo pan por todos los lugares, y eso es triste. Mientras hay otros señores que se van a todos los lugares a disfrutar y no les importa. Digamos que usted es el dueño de la quinta y tiene que pagar el día de trabajo de todos los peones, pero el señor ese, a veces no les paga, los tiene esperando. Yo vivo al lado de la casa de un señor quintero y veo siempre mucha gente ahí, al costado, esperando que el señor les pague. El señor muy a veces les paga, pero muchos días no, es muy duro eso...
Juan Manuel Torrez (10): Los militares no pagaban nada porque tenían toda la plata guardada en un banco, y los señores del banco no sabían que esa plata guardada era para comprar armas, bombas y todo eso.
María Noel Fernández (9): Los militares son capaces de pagarle mucha plata al jefe del empleo, hasta dólares son capaz, con tal que dejen que la gente se muera de hambre. Los militares pueden hacer eso hasta con su familia, no les importa ni sus esposas ni sus hijos. Ellos nunca quisieron, ni quieren, ni van a querer a nadie. No quieren ni a un perro. Ni entre ellos se quieren. Se pueden tirar y matar entre ellos que no les importa, los militares nada más quieren que todos piensen igual de lo que piensan ellos, quieren nada más que el mundo esté a disposición de ellos. Por ejemplo, las palomas de Plaza de Mayo, los militares no son capaces de comprarles alimentos para palomas ni tirarles comida. Las palomas se alimentan en las plazas más importantes, a las que no son importantes no van porque hay niñitos pobres y no les pueden dar de comer a ellas. Las palomas son pobres también. Cuando llueve, ellas se mojan todas, no tienen nidito. Si existieran palomas militares tampoco se querrían, pero como no hay ninguna paloma militar se quieren todas... Y los gatitos, si rompen las bolsas de basura tienen comida. No tienen militares que les dejen comida. Mejor que no existan los gatos militares porque si no, ellos no los dejarían romper las bolsas de basura. Y si existiera un mundo de gatos, los militares los mandarían a la cárcel y los secuestrarían por comerse la basura de la gente. Y seguro que la gente no les hubiera dicho nada...
Eduardo Mateo Crespo (11): Se abrió la inflación debido a todo lo que compraban los militares, empezó a aumentar la deuda externa, empezaba a aumentar la lista de desocupados. Había desnutrición, y la gente que era normal, se volvía humilde, y la gente que era humilde se volvía pobre. Todo debido a que los militares compraban armamentos, nada más que para que el país no pudiera ocupar un buen puesto educativo sino un puesto de poderío estratégico. Así fue disminuyendo la educación en la Argentina.
Alejandro Mariano Hecht (5): La plata no alcanzaba y los estaban echando a los señores con gorra. Echando es como Dios, pero me parece que Dios es un poco más alto que ellos.
Elisa Inés Silva (9): Mi papá tenía un negocio y vendía muebles, hasta que un día vinieron unos señores y lo sacaron de ahí, no sé por qué. Mi papá se enojó mucho, había perdido un empleo y tuvo que ganarse la vida haciendo otras cosas. Había un chico que se llamaba Guillermo, que le ayudaba cuando una máquina estaba rota. Mi papá aprendió solo, sin libros ni nada, a ganarse la vida arreglando máquinas. Un día yo tenía 5 años, creo, y a papá le dieron las ganas de arreglar una máquina, y empezó. Primero seguía a Guillermo, y un día se fue mejorando más y más, hasta que ahora ya sabe bastante. Faltaba trabajo, y si él no aprendía no podía ganarnos la vida.
Ana Karina Benítez (8): Las mujeres tenían que trabajar, podían hacer ollas de barro para venderlas, unas eran chiquititas, otras así de grandes, y les pagaban... Y también se pueden hacer platos de barro, zapatos de barro, pero chiquititos... Se pueden hacer ceniceros de barro, servilletas de barro, que son muy lindas, y todo se lo pagan...
Emilio Quiroz (12): Ahora, casualmente, tampoco alcanza para nada la plata porque el aumento de la vida es siempre lo que los del gobierno ponen de aumento. Mi papá con los de la Policía estaban por hacer huelga porque no le arreglaban el sueldo... Le sacaban 1000, 1500 del sueldo, le descontaban no sé para qué. Ellos tienen obra social, o sea, para la farmacia, van y sacan dos o tres cositas de ahí, y les descuentan más de lo que vale. Le mandan la boleta de la farmacia por el doble, y no puede ser.
Nelson Martín Mamaní (11): No podían trabajar en tres lados porque decían que la plata no valía nada, entonces todos los hombres decidieron trabajar en un solo lugar. Las mujeres también decidieron lo mismo que los hombres. Los niños jugaban y se divertían pero no sabían qué iban a comer, y estaban tristes porque no sabían cuál de los dos trabajaría, si su padre o su madre, en uno o tres empleos. Entonces dijo el padre: “Yo trabajaré, tú no”. Entonces la madre le contestó: “Está bien, trabaja tú”. Entonces el marido un día encontró un empleo pero solamente por las tardes. Y los chicos ya se pusieron más contentos.
Gustavo Pedro Echegaray (11): Yo creo que todo el mundo tenía su trabajo, y algo la plata alcanzaba. Aunque sea en ese tiempo la gente se podía comprar cosas, en cambio ahora todo está muy caro y la gente no puede comprar. Antes valía todo más barato, y toda la gente podía comprar porque tenía su trabajo, pero ahora creo que la gente se ha vuelto muy mala y ningún pobre tiene trabajo, nadie tiene casi con qué comer ahora. Antes tenían su pan con los señores de gorra.
Yamila Clarisa O´Neil (8): Con toda la plata que sacaron los milicos, y los chicos y bebés que agarraron, y a mucha gente que no hizo nada, y con la gente que quedaba pero iba perdiendo la alegría, así fue haciéndose la pobreza en la Argentina.
Brenda Fabregat (6): ¿Puedo decir algo de mi mamá? Bueno, mi mamá se quiso comprar muchas veces un par de sandalias porque no tiene, pero como no le alcanzó la plata no se pudo comprar. Ella no tiene tantos vestidos, entonces también se quería comprar un vestido, pero como no le alcanzó la plata, tampoco se pudo comprar un vestido. A mí me gustaría que me compren un par de sandalias, y me las van a comprar porque salen baratas, para mis sandalias alcanza.
Gustavo Renato Ante (11): Tenía tanta hambre la gente que ya no iba a la cancha como antes, se fundían algunas fábricas por falta de trabajo. Cuando la gente era despedida era más fiero, no era lo mismo como antes, que uno iba a la cancha y estaba bien en la casa porque, aunque sea, se podía dormir la siesta. Ahora tienen que vivir para cansarse de tanto trabajar hasta la una o dos de la mañana.
Carolina Blutrach (6): ¿Por qué todo lo que roban los militares les tiene que servir para ellos solos?
Octavio Ixgal Kulesz Fregenal (7): La plata no alcanzaba porque los que hacían desaparecer a las personas, también les robaban la plata. Hay más desaparecidos que personas en la Argentina.
Ignacio Rossi García (8): Me parece que la plata no alcanzaba porque los militares estaban en contra de todos, pero también de ellos mismos.
Patricia Angélica Zonca (6): Yo pienso que a nosotros hoy tampoco nos alcanza la plata para muchas cosas que uno quiere, pero hay que vivir como Dios manda, si no, no vamos a poder... Los que tienen plata serán los mejores, y los que no, harán todo lo que puedan para ser buenos con la plata que tengan.

IV. En abril de 1982, los señores de gorra iniciaron la guerra...
...con Inglaterra por las Islas Malvinas. Unos estuvieron a favor de esa medida, otros en contra...
Guido Diego González (12): Era seguro que íbamos a perder, porque era una potencia mundial que es Inglaterra aliada con otra potencia que es Estados Unidos, y nosotros con bombas que no explotaban, latas que estaban congeladas y no podían abrirse, calentadorcitos a pilas que no calentaban... Murieron un montón de chicos, se gastó un montón de plata y todas las armas que se compraron están ahora ahí, guardadas, no se usaron. Todas las chatarras compramos. Los Pucará tienen hélice todavía, y los aviones de guerra ya no vienen así. Ya para la guerra se usan los supersónicos, para que no los detecten los radares. Los chicos que mandaron lucharon lo mejor que pudieron porque estuvieron muy cerca de empatarles, pero no de ganar, como decían los comunicados que pasaban por la televisión y eran todos una farsa.
Gabriela Wyczykier (11): Fue muy desesperante ese momento porque se perdieron muchos chicos y hubo madres angustiadas, todos estábamos angustiados y tristes. Los militares pensaban que nosotros no existíamos, servíamos solamente para darles contribuciones que se robaban... Y los chicos de 18 años tenían toda una vida por delante y no pudieron realizarla.
Daniel Alejandro Pendzik (12): Aparte pasó una cosa... que dos días antes la gente en Plaza de Mayo gritaba “¡Viva Galtieri!”, después de haber perdido tantos chicos inocentes que no tenían opción de ir o no ir a la guerra. Después de haber pasado lo de Malvinas, un pueblo sin rumbo y sin timón pensó, sintió, y después se dio cuenta de que no le sirvió porque esos hombres de gorra no hicieron bien las cosas. La guerra sirve para perder gente, para perder plata, para perder armas, para perder territorios... O ganarlos, pero en ese caso ya no sirven.
Santiago David Sánchez (6): Yo cuando sea grande voy a ser soldado. Porque hay algunos que roban, ¿vio?, por eso yo quiero ser soldado para vigilar todos los días. En una foto chiquitita así, mi primo está con una ametralladora con todos los soldados, y yo quiero salir en la foto como él sale, con una escopeta. A mí me gusta la guerra, yo la veo a veces en la tele y no me da miedo.
María Guillermina Mac Donald (9): Todos son malos, los ingleses y los militares argentinos. Así que no se sabe a qué lado tendrán ganas de pertenecer las Malvinas.
Diego Ordoñez (11): En realidad a nuestros chicos no los mataron los ingleses sino los propios señores con gorra de acá, porque esa guerra estuvo arreglada. En mi opinión los únicos que tenían armas que servían, eran los de sargento para arriba. Los soldados iban y no tenían con qué defenderse. También Inglaterra usaba armas prohibidas por el convenio. Por ejemplo, unas gafas que eran para ver en la noche. También tenían como salvavidas rojos que los mantenían calientes, eso no estaba permitido. Entre los propios señores con gorra que tenían más poder, estaba arreglada la guerra entre los dos países. Alguna ganancia habrán sacado ellos de todo eso.
Pablo Gabriel Aquila (10): Los argentinos no quisieron pedir ayuda a los rusos porque aunque podían ganar con los rusos, los rusos también se querían conformar con una parte de las Malvinas, y los argentinos no querían darles. Ahora escuché que Estados Unidos está a favor de nosotros, así que, a lo mejor, las podemos recuperar para siempre.
Federico Diego Verzura (11): Yo no entiendo cómo a Galtieri se le metía en la cabeza que iba a poder triunfar con la cuarta, o tercera potencia del mundo, y la mejor flota, no a nivel barco sino a nivel estratégico, porque Inglaterra es una isla y nosotros peleamos en una isla. Pero Galtieri y todo el Estado Mayor Conjunto nunca decían la verdad. Salía el comunicado número 2500, y decían: “Derribamos ocho Sea Harrier y nos derribaron un Mirage”. Y a veces yo escuchaba las radios de Colonia, y las versiones eran totalmente distintas, hasta el punto que eran al revés: “Derribamos un Sea Harrier, nos derribaron ocho Mirages”.
Silvana Noemí Costilla (9): Hemos ganado nosotros, los argentinos. Los ingleses han perdido, porque nosotros hemos volteado más aviones, barcos y otras cosas de ellos, lo dijeron por la tele.
María Noel Fernández (9): Algunos chicos dicen que la Thatcher empezó la pelea pero ella no fue, fueron los militares argentinos. Yo también digo que ella es mala, pero más malos son estos militares, porque la Thatcher nunca secuestró a nadie, habrá castigado, pero nunca secuestró ni mató. Si a mí me hubieran secuestrado prefiero morir antes, porque en vez de sufrir todo lo que les hacen a los desaparecidos, preferiría que me maten con una pistola antes que me peguen con un látigo, porque si no me dejan todas las marcas y me va a arder y voy a sufrir mucho. Prefiero antes pegarme un tiro, que eso no me va a doler, nada más me voy a morir. Prefiero morirme antes que sufrir tanto, porque a mí nunca me gustó sufrir. Si a mi mamá le pasara algo, yo me quedo con mi abuela. Y aparte, si mi mamá tendría que ir al hospital soy capaz de quedarme todo el día con ella en el hospital, al lado, dándole la mano. Si a mi mamá la tendrían que operar, yo haría un escándalo para que me dejaran estar al lado de ella cuando la operen. Yo la quiero mucho a mi mamá, nunca voy a dejar de quererla. Yo, aunque soy traviesa, sí, eso es lo que sé, soy traviesa, igual la quiero y nunca voy a dejar de quererla a mi mamá...
Rodrigo Milcíades Ortiz (12): En vez de pelear los argentinos contra los ingleses, se puede llegar a un acuerdo. Que se haga un campeonato olímpico cada año, que se haga participar a la gente deportista mejor de cada país, y el que cada vez va ganando se llevará las Malvinas por un año. Entre ingleses y argentinos nomás.
Rodolfo Adrián Puente (12): Yo tuve un compañero de mi familia que estaba aturdido de tantas bombas. Él vino, no murió. Vino y nos contó cómo era, dice que todo era terrible, que cuando llegó acá, a Monte Caseros, recién le empezó a doler la cabeza de tantos bombardeos que hubo en la guerra. Eso nos contó, y luego no escuché más porque me fui al fondo de mi casa, a jugar, por ir nomás, porque no era prohibido escuchar lo que él contaba, pero es feo y muy doloroso escuchar eso de la guerra, con contarlo uno ya se imagina cómo es.
Patricia Ángela Zonca (6): Yo quiero que tengan todos lo mismo, que no tenga uno ni un poquito más que el otro. Así es la paz.
Iván Alexis Jeger (10): Los argentinos odian a los ingleses, los ingleses odian a los argentinos, todos se odian, entonces no pueden discutir y así empezó la guerra. Tendrían que vivir, una parte argentinos y una parte ingleses, en las islas Malvinas, así son de los dos países y chau odio.
Ramón Edgardo Vallejo (7): Yo vi que una señora estaba esperando, y un señor no le quería decir quién se había muerto. Y ella dice así: “¿El Carlos no está?”... Y el muchacho no le quería decir que el Carlos se había muerto en la guerra y que lo dejaron muerto allá. Y la pobre señora dele preguntar “¿El Carlos no está?”...
Víctor Rafael Moreno (8): No entiendo por qué no lo arreglaron discutiendo. Si Estados Unidos se pelea con Inglaterra se ponen a discutir con papeles, no van a andar peleándose ni matándose en guerra.
Federico Guillermo Báez (10): Yo no la pude vivir porque no estuve en el país, estuve en México, fui exiliado dos años, del ‘80 al ‘82... A mi papá lo metieron... lo mataron, desapareció en el ‘75, no, en el ‘76, y a mi mamá la metieron presa en el ‘75. Salió en el ‘80 y le dieron opción, y como mi abuelo tenía familia en Austria, teníamos más opciones de irnos allá y nos fuimos a Austria. No como dicen, que fuimos para tener los sellos dorados de la guita loca que tenían allá, sino que estábamos allá porque no podíamos hacer otra cosa, no teníamos otro lugar adonde ir. Después, cuando estábamos en Austria, mi mamá tuvo opciones de ir a México, y después del ‘82 me vine yo con mis abuelos y mi mamá se quedó porque no podía venir. Se vino ahora, a fin del 84. Mis abuelos y mi tía asesinados en el ‘75, o ‘76, no me acuerdo muy bien, eran los papás de mi papá y la hermana. Yo con los que estuve viviendo fue con los abuelos de parte de mi mamá. Parece que a los padres de mi papá los fueron a buscar para ver si querían decir dónde estaba mi papá y mis abuelos no dijeron nada, y mi tía tampoco. Y entonces los mataron. Se los encontró, creo, que en menos de un mes a los cuerpos, cerca de Mar del Plata.
Claudia Mabel Fuenzalida (8): A mí me gusta la guerra cuando la ganan los argentinos, pero cuando la ganan los ingleses no me gusta. No me da lástima cuando se mueren los ingleses, pero cuando se mueren los argentinos sí. Todos los de este mundo sí me dan lástima, pero los ingleses me gusta que mueran.
Eduardo Mateo Crespo (11): Acá en la colimba los milicos son todos unos machitos tremendos pegándoles a los pibes, haciéndoles aplaudir los cardos y cuerpo a tierra. Y en la guerra, los que iban a pelear y dar la cara por la Argentina eran los pibes, mientras ellos estaban en los mejores hoteles del sur, con sus esposas, o amantes, o las dos. Y otros militares de alto rango estaban en las Malvinas pero jugando a las cartas en los arsenales, mientras los del frente peleaban con los gurkas.
Paula Verónica Hoffman (12): A algunos se les congelaron las piernas de tanto frío que había en las Malvinas, por eso no podían escaparse de los tiros y las granadas.
Jorge Ariel Fretes (9): Los argentinos se acercan más a la casa de los ingleses, los ingleses se acercan más a la casa de los argentinos, y cuando los argentinos se acercan a la casa de los ingleses entran y no hay nada. Después se van por el otro costado, y los otros están por el otro costado, y había un pozo pues, habían puesto ahí una lona y todos los soldados argentinos se han caído, y los soldados ingleses han encerrado a los argentinos y los han matado. Mi primo se llama José Luis y es guerrero. A mí me gusta que un día sea capitán, para que los mande a todos.
Leandro Tomás Sanz (10): Ellos tendrían que haber sabido que iban a perder la guerra con un país mejor armado. Es como si uno tiene un rifle de aire comprimido y quiere pelear con otro que tiene un cañón. Capaz que como ellos veían que el pueblo no los quería, pensaron: “Ganamos una guerra y el pueblo nos quiere”. Pero el pueblo estuvo seguro igual que antes y no los quiso nada, nunca.
Nestor Eduardo Chávez (12): Un muerto argentino vale más que un muerto inglés, para mí. En el colegio que voy yo siempre nos dicen que es más bueno el muerto argentino que el inglés.
María Mora Salvático (12): La gente decía “Pobres chicos”, pero igual seguía gritando “¡Viva Galtieri! ¡Viva Costa Méndez!”, la gente también es estúpida, porque los engañaron como a chicos. A mí me pueden engañar, pero a gente grande cómo la van a engañar. Me pareció muy cruel, desastroso.
Florencia Bonadeo (10): Yo me sentí muy mal con la guerra. Y bien porque mi hermano se salvó porque tenía pie plano.
Enrique Martín Aurelli (12): Yo tengo un amigo que estuvo allá, que ahora está muerto, que le escribió una carta a la madre diciéndole que no tenía comida. Que tenía mucho frío y que agarró y un día fue con otros soldados al puesto del general, o del brigadier, y le pidieron por favor que les dieran algo de comer porque tenían mucho hambre, y el militar agarró un jarro de esos de porotos, o de garbanzos, y se los tiró en la cara...
César Christian Holote (10): Las guerra se puede arreglar hablando, haciendo tratos, personalmente o por teléfono... ¿No razona la gente, no?
María Eva Fernández (8): Los padres capaz que estaban muy tristes porque, primero, tanto luchar por el porvenir de los hijos, y al final salieron muriendo.
Nelson Martín Mamaní (11): ¡Que se partan las islas! Que se partan bien por la mitad, pero que no se pase ninguno de los dos de la línea de esta medida.
Leandro Nicolás Ricci (6): Los señores de gorra querían hacer guerra para que mueran chicos. Los ingleses querían hacer guerra para ganarse las Malvinas.
Karina Stofblat (11): Los militares sabían dos cosas: sabían que no iban a poder contra Inglaterra y sabían que la gente estaba un poco a favor de ellos para la lucha. En mi casa se hablaba de que la guerra no puede servir para arreglar las cosas. En la guerra nunca hay un ganador porque el que pierde la guerra, pierde la guerra y pierde la guerra. Y el que gana la guerra, el que vence a otra persona, tal vez pierde más gente. Trae más dolor perder una persona que perder un país, porque por las personas el país puede seguir adelante.
Pablo Martín Balustra (12): Mi tío estuvo en las Malvinas. Por lo que él me contó, yo no quiero mentir, es que tenían hambre, comían cebollas crudas, papas crudas... Un muchacho murió porque de hambre comió cordero crudo podrido, y se hinchó porque le agarró una intoxicación. Después otro, un jefe, un cabo, lo agarró a patadas porque le decía que como hombre tenía que aguantar el hambre. Y agarró y lo mató a patadas. Mi tío cada vez que se acuerda de eso se pone a llorar. Mi tío vino mal, loco, o sea, por todo lo que él recuerda de las matanzas que había. Los militares que veían que los chicos iban y robaban para comer algo, los mataban porque decían que en la guerra hay que sufrir el hambre y hay que ser bien hombre. Pero hombres de qué eran ellos, si fueron criminales...
Ariel Guillermo Luna (10): Hubo una fecha que a las Islas Malvinas las descubrieron unos señores españoles, pero a ellos no les servían, ¿para qué iban a hacer un viaje tan largo si en esa época no había ballenas? Era correr mucho peligro, las aguas son muy frías. Entonces los españoles se las dieron a Argentina. Y en 1982, Inglaterra le declaró la guerra a la Argentina. El hombre es el que ha inventado la dinamita y la usa para hacer explotar minas, o cosas así, no quiso inventarla para hacer guerras.
Elisa Inés Silva (9): No sé por qué tendría que existir eso horroroso que es la guerra. Que jueguen un partido de Inglaterra contra Argentina, eso sería mucho mejor, nadie se moriría. Un partido de fútbol o de lo que sea para luchar por las islas. Pero son malvados, porque capaz que quieren la sangre de las personas. Encerrar torturada y muerta a la gente que hablaba de política.
Martín Santiago Nicora (9): Los señores de gorra estaban muy perdidos y tristes, desesperados por todos los chicos que fueron fallecidos de esa guerra. Tuvieron que subir mucho la voluntad por lo tristes que estaban y además por toda esa guerra que fue cometida por ellos mismos. Después hicieron todo lo posible para que no estuviera triste nadie, que se volviera realidad no tener problemas, que tuvieran todos de nuevo trabajo. Pero muchos gobernadores con gorra también tuvieron que ver en cómo fue contratada esa guerra, entonces no es tan verdad que estaban tristes y desesperados.
Emilio Quiroz (12): Tendría que haber sido solamente de charlar y llegar a un acuerdo hasta que el dueño de esas tierras llegara a ser más dueño de lo que es. Después él, como es el dueño, el que lo tiene en contra al adversario, llegar a un acuerdo y devolverle las tierras.
Damián Laplace (12): Me pareció también mal que cuando Galtieri se asomó al balcón la gente estaba tan contenta que pensaba que las habíamos recuperado a las Malvinas. Aparte la gente no sé cómo podía estar tan contenta sabiendo que era un gobierno militar con el que antes había tenido hambre y represión. Aunque hubiéramos ganado la guerra, no sé cómo podían estar tan contentos.
Javier Francisco Gómez (12): Un hombre que vive acá, en la esquina, también fue a la guerra. Y un pibe que se llama Vega, y otro Ricardo, que era cabo y podía salvar al hermano y al amigo, salvó al hermano nomás. Él podía sacarlos de la guerra a algunos pibes. Iba donde no pasaba nada, ¿vio?, y llevó al hermano. No llevó al amigo, lo dejó. Después se pelearon.
Leila Mariana Hecht (8): Yo hubiera dicho que las Malvinas sean de los dos y se acabó. Yo si tengo que perder una cosita mía, con tal que no haya guerra, perdería todos los juegos que tengo, por ejemplo. Perdería a un perrito de juguete que es pekinés, que me lo compraron en Río Hondo y que nunca se puede volver a encontrar otro... Con la guerra uno se puede morir. Y es mejor vivir humilde que no vivir. Por ejemplo, yo te podría decir que la guerra tiene cara, pero no como nosotros. Los ojos de la guerra son dos bombas gigantes, las bocas son dos proyectiles, la nariz puede ser algo que explote y te haga morir, como una escopeta. Pero esa cara es fea, cada vez que uno la ve se asusta. Por eso yo cada vez que hay guerra en algún lado, miro por la ventana al cielo y le pido a Dios que esa guerra se acabe. Yo tengo miedo de tener un hijo varón, porque cuando haga el servicio militar puede ir a la guerra, y puede morir también. Y después yo voy a ser vieja para tener otro hijo. Para mí, hay veces que los chiquititos entienden más que los grandes porque saben que la guerra no tiene que existir. Por ejemplo, cuando yo veo un conocido mío fumar, es como que lo mando a la guerra del cigarrillo, porque se tapan los pulmones y se puede morir. Entonces yo digo que se lo saquen al cigarrillo. Lo que pasa es que ellos no saben, ellos persisten y no pueden. Yo cuando sea grande jamás voy a fumar. Cada vez que me compre un paquete de cigarrillos lo voy a cortar por la mitad.
Juan Manuel Torrez (10): Yo por la guerra siento pánico solamente, pero si tengo que ir a luchar por la patria, voy.
Fabián Ariel Gómez (9): La guerra es fea porque mueren hermanos, mi hermano también ha muerto en la guerra... Un barco había ido, y ahí iban mi hermano y mi primo, y ahí estaban los ingleses escondidos con un cañón. No sé, él se ha ido allá, a su pieza, y alguien tiró. Y cuando mi hermano quiso salir, se le habían atrancado unas cositas y no podía abrir la puerta. Habían pegado justo el tiro donde estaba la pieza de él. Después, otros se habían salvado. Uno que conoce mi mamá, que le había dicho a mi hermano que salga, dijo que saltaron muchos, como él. Él iba nadando y lo encontraron en un bote con soldados, y lo han llevado. De tanto caminar por la nieve, tenía los pies muy fríos y de los ojos le salían lágrimas. Tenía lentes. Después él había venido cuando yo estaba jugando con mi hermanito. Era cordobés. Y cuando fue mi tía, que había ido a ver a mi primo Oscar, se han ido a un bar y han comido y después se han venido porque tenían que ir a ver a mi primito Quelito, él va a una escuela diferencial. Entonces él nunca se ha sacado los lentes y me ha contado muchas cosas que no me gustaría acordarme más de la guerra.
Rafael Emiliano Armendáriz (8): Los ingleses venían y atacaban y se dirigían derecho a San Juan, de ahí yo sé que mataban a toda la gente.
Mónica Mabel Meneses (10): Me contó mi amiga Roxana Liliana Patricia Romero, el padre era militar y la familia de ella estaba allá, en las Malvinas, que iban caminando y se venían aproximando aviones en contra que los atropellaron, y el hermanito que traía entre los brazos cayó sobre la olla de comida hirviendo, se murió, y ahí después se armó el lío. Mi amiga dice que lo culpaban a un militar que los empujó, y cayó preso el militar, me parece. Ahora ella está muy triste por el hermanito, casi no va a la escuela, y la madre no come, se encierra, las dos están flaquitas. Y el padre murió.
Ernesto Raúl Deutsch (8): A mí me parece que las Malvinas quedan mucho más cerca de la Argentina que de Inglaterra, ¿por qué los ingleses usan otro mapa?
Miguel Aníbal Bailez (10): La misma gente que pensaba que esa guerra era justa, pensaba también que iba a ganar Argentina... pero la guerra no es tan fácil como el Mundial.
Karina Alejandra González (9): ¡Los ingleses querían todo el pedazo de tierra para ellos y los argentinos querían todo el pedazo de tierra para ellos, y tuvieron que ir a la guerra porque no podían encontrar cuál era la mitad para que los ingleses se llevaran el pedazo de ellos y los argentinos se llevaran el pedazo de ellos!
Octavio Ixgal Kulesz Fregenal (7): Mi hermano se salvó de las Malvinas porque tiene una enfermedad en un ojo, no ve bien. Yo, aunque mi mamá dice que veo como un águila, tampoco oigo bien, me hubiese salvado. Igual no seríamos militares.
Felipe Nestor Quiroz (11): Prácticamente, no sé si hemos perdido o ganado. Ahora los de Inglaterra están sufriendo allá por el petróleo, con la guerra que ha habido se les han gastado todas las municiones y la plata para comprar más, por eso están ya quedando en humildad. En la Argentina tiene que haber mucha gente más que trabaje para que estemos sanos todos y el país sea libre, sin peleas ni cosas militares.
Demián Wassermann (5): Para mí la guerra es una batalla entre los que hablan distintos idiomas. En las Malvinas los buenos eran los que hablaban en castellano y los malos eran los que hablaban en inglés.
Patricia Mónica Gervasio (11): Somos hermanos todos los del mundo, no tenemos por qué pelear, que cada uno pise la tierra de otro en paz. Nada de muerte, todo palabras.
Julio Andrés Martínez (6): A veces, cuando dan películas de guerra, a la noche, mi papá deja la televisión prendida y después se duerme. Yo primero me hago el dormido y después me voy para la pieza de visita y miro la película. Se tiran con bombas, algunos se caen y mueren, algunos corren, otros se tiran con paracaídas de los aviones... Para luchar en la guerra hay que saber esconderse bien, así los otros no los ven y no les disparan.
Sergio Gustavo Deutsch (11): Gómez Fuentes estaba todo el día diciendo por la televisión que ya las teníamos, que las Malvinas eran argentinas, y bueno, pasó lo que pasó, perdimos. Las Malvinas son de los ingleses ahora. Pero los comunicados decían: “Derribamos tal buque”, un buque que nunca fue derribado, y Gómez Fuentes leía que sí.
Luciana Cesare (10): La guerra de las Malvinas estuvo muy mal organizada. Habría estado bien hecha si hubiera un buen gobierno al que el pueblo apoya. Galtieri se pasaba en la Casa Rosada tomando whisky y era el que tenía que dirigir todo. Al final llegaron a un acuerdo el presidente de las Malvinas y Galtieri, y entonces lo que se logró fueron chicos muertos. En la guerra muere como gente que sobrevive, ¿no?
Pablo Alfredo Maurín (11): La guerra es una enemistad entre dos naciones, pero más un capricho de hombres por gobernar más lugares.
Luis Alberto Cardozo (12): ¿Por qué si son todos crímenes y tiros y asesinatos la gente le dice solamente guerra?
María Alejandra Chamorro (11): Lo que más nos disgustó a los argentinos fue que nos mentían. Nos decían que estábamos ganando y estábamos perdiendo. O que les llevaban chocolates a los jóvenes y nos hacían tejer bufandas para mandarles, y resulta ser que eso iba a un lugar y se pudría todo. Aparte le sacaron al país todo el oro que juntaron por ATC, y después se lo tragaron. Iban a darle un salario a los chicos que quedaron vivos y a las madres de los muertos, y mentira también.
Juan Xavier Protto (11): Yo leí en un montón de revistas que los ingleses más grandes los agarraban como rehenes a los chicos argentinos, no para maltratarlos, decían que estaban mejor de rehenes con ellos y les daban chocolate caliente porque pensaban que eran unos chicos que tenían que estar mejor alimentados para poder pelear bien.
Roberto Emilio Zalazar (10): De Corrientes se fueron muchos amigos míos. Un tío también se fue, y lo hirieron allá, en las Malvinas. Quedamos todos tristes aquí en mi familia. Mi tío me contó que ellos fumaban allí, contaban cuentos, y el último día que atacaron los ingleses ellos se pusieron escondidos con mucho miedo y no tenían ganas de disparar.
María Magdalena Ríos (6): Algunos se escondían pero igual se morían, las bombas eran tan grandes que rompían los lugares que parecían escondidos.
Raúl Alberto Pastor Martínez (11): Hicieron muy mal los militares. Cómo, después de la guerra, van a condecorar a las madres por sus hijos muertos, que no los van a poder revivir más. Y a los heridos, que muchos pierden para su trabajo una parte importante de su cuerpo. La guerra es lo peor que hay en el mundo, porque mueren hombres que pueden seguir avanzando cada uno en su territorio.
Gastón Leyack (10): Yo pienso que nuestros señores de gorra tendrían que haberlo hecho de forma pacífica, ir y decirles de frente: “Señores, estas islas están en nuestro poder desde que el 9 de julio de 1816 un señor llamado Urquiza firmó el decreto y se lo mostró a todo el mundo”. Un decreto que decía que Argentina era un país libre y que no se podía dejar gobernar por ningún otro poderío. Y ya está.
Tristana Lucía Retamoso (12): A mí los muertos argentinos me daban más lástima porque eran más chicos, y no sabían luchar. Pero los muertos de Inglaterra también me daban lástima.
Camilo Moncalvillo (9): En mi escuela hicieron una colecta para mandar a las Malvinas, enviamos muchas cosas, bolsas grandes de fideos, comidas envasadas... Después se averiguó que eso no había llegado, se enteraron en mi escuela que lo tenían todo en un galpón y no lo mandaron. Por los señores con gorra fue, ellos lo impidieron.
Ingrid Lorena Berman (12): Un hijo llamó a la madre y le comentó que si podía llevar a un amigo a la casa. Y la madre: “Bueno, traelo”, “Pero ojo, mami, no tiene ni brazos ni piernas”. Entonces la madre dice: “No me lo traigas”. Entonces el chico se mató, porque era él. Había venido así de las Malvinas.
Mónica Beatriz Paz (11): Se murieron muchos chicos porque pelearon de balde y entonces murieron de balde, porque ya se sabía que las Malvinas eran y serán argentinas.
César Marcos Retamoso (9): La guerra me gusta si la juego yo de mentira, pero de verdad ya no me gusta.
Sebastián Gonzalo Ortiz (9): ¿Para qué matar a tanta gente por un poquito, o mucho, de petróleo? Si nos ganaron un pedazo de tierra con petróleo y después damos ese pedazo de vuelta, ¿para qué hicimos la guerra, para matar nomás? ¿Para qué matar a la gente si van a dejar el pedazo de tierra a la Argentina y no se lo van a llevar? ¿Por maldad nomás? ¿Por eso matan?
Mercedes Scápola Morán (8): Yo nunca vi ninguna foto de las Malvinas, siempre hay mapas que dicen Malvinas, pero son unas formitas chicas, no me las imagino cómo pueden ser. A mí no me gustan las guerras porque los que no tienen la culpa de nada, igual se mueren.
Juan Sebastián Lecuona (11): Enviaron chicos de 18 años a la guerra, lo cual me parece que es una locura, porque se destruye todo lo que hizo Dios en el mundo. Se destruyó el ideal de Dios.

V. Mientras los señores de gorra seguían gobernando...
...en sus casas las familias conversaban de distintos temas...
Daniel Alejandro Pendzik (12): Las familias hablaban de los problemas económicos, de la posible democracia, pero era nada más que un sueño. También hablaban de otros temas para tratar de olvidar, de deportes y esas cosas. Olvidaban en parte, pero después, cuando tenía que ir uno al almacén, o tenía que cargar nafta al coche, veía cuánto costaban las cosas y lo recordaba enseguida.
María Alejandra Chamorro (11): Conversaban de que tenían bronca, querían terminar con ese gobierno militar porque les sacaba la plata, pagaban los impuestos más caros. Por ejemplo, iban, revisaban los medidores y en vez de ponerle lo justo le ponían el doble. Sacaban mucha plata los militares. Y a los necesitados los tenían ahí.
Felipe Nestor Quiroz (11): Conversaban de qué iban a planear para hacer una Argentina más libre y mejor, y les ganáramos a otros países de tener cosas. Porque no sólo petróleo hay que tener para ser rico, hay que tener naturaleza, animales, personas, todo eso para hacer un país rico. Porque el petróleo tendrá mucha plata, pero la vid tiene mucha plata también.
Sebastián Gonzalo Ortiz (9): Hablaban de los muertos que cayeron, de la gente pobre y la millonaria, de por qué quieren matar a alguna gente, de por qué tienen odio a otras tierras. De cómo fue la guerra al Paraguay, que tres soldados se están por morir de sed y otros vienen y voltean treinta camiones de agua, y queda uno solo, y vienen otros amigos y lo cortan en pedazos al chofer para que le den agua.
Sergio Gustavo Deutsch (11): Conversaban por ejemplo de la autopista, esa que se hizo una vez por Cacciatore, y ahora vemos dos autos por hora. Lo que más vemos es la gente debajo de las autopistas, viviendo ahí. Y también hablaban del hambre. Había que tener mucho cuidado de hablar porque en cualquier momento venían esos Falcon verdes y los encapuchaban. Algunos volvieron, pero otros no volvieron nunca.
Malena Magalí Martín (5): Hablaban de los árboles, de las flores, de que hacía mucho frío y caía nieve, del amor, de la gente que se moría, de aviones, de helicópteros, de autos, de micros, de comidas, del arbolito de navidad, y también de sillones...
Pablo Alfredo Maurín (11): Todos hablaban mal de los señores con gorra, nada más. Yo los acuso como niño, no sé qué pueden haber hecho de bien porque yo no leo revistas que dicen lo que los militares han hecho de bien. Pero yo escucho a mi papá que dice que ellos, en las calles de Tucumán, en las fosas que iban cavando, tiraban a la gente. Y después hicieron cementerios clandestinos, como aquí, en Guerrero. Ahí los tiraban y no avisaban siquiera a sus padres para que los sepultaran como se debe hacer y supieran adonde están. Un señor amigo de mi papá se casó, tenía hijitos, tres, y se lo llevaron un día, un auto se lo llevó y desapareció dos años, y luego volvió con una cicatriz enorme en la espalda, algo así como la picana eléctrica, ¿puede ser?
Leandro Martín Aita (10): En las casas solamente hablaban de tiempos pasados.
Rodrigo Milcíades Ortiz (12): Conversaban sobre que los señores de gorra habían matado a mucha gente. De que habían llegado soldados muertos en cajones cubiertos con la bandera encima. De que subían las tarifas y seguían aumentando las comidas. También comentaban sobre los desaparecidos y los soldados. Y que en un rato iba a venir el Papa a salvar a la Argentina.
Ignacio La Fuente (9): Mi papá se preocupaba mucho por lo que pasaba. Un día lo despidieron del diario a él. Le pagaban 3.000 a mi papá y a mi mamá 8.000, no nos manteníamos, somos cinco nosotros. Mi mamá tiene como trece años de antigüedad ahí, donde trabaja ella, y le siguen pagando lo mismo que a los que entran, y a ella le tendrían que pagar por lo menos 14.000. En casa se hablaba mucho de eso, mi papá se enojaba, se peleaban con mi mamá, y no se podía. Nosotros nos preocupábamos porque se peleaban tanto, después me empecé a dar cuenta y les conté a mis hermanas. En La Pérgola, un bar que mi papá va siempre, ¿sabés cuánto vale un vaso de vino? ¡13 pesos!, casi una botella. Después, cuando tuvo que pagar mi mamá toda la plata, no le alcanzaba con lo que ganaba él. Era como 6.000 la cuenta por lo menos. Entonces mi papá no pagó. Ahora mi papá trabaja y pudo pagar.
Mónica Beatriz Paz (11): Algunas familias hablaban del gobierno de gorra, otros hablaban de que no tenían plata, que no tenían qué comer. Y otras familias hablaban de empresas mejores.
Mercedes Scápola Morán (8): Mi mamá me decía: “Andá a tu cuarto”, pero yo algunas veces los escuchaba. Decían que los militares eran unos malos que no tenían que gobernar más, que tenía que haber alguien nuevo que gobernara bien. Querían que todo esté bien, porque siempre que se necesitaba algo nunca se compraba en casa.
Luis Reinaudi (11): Se hablaba de los problemas económicos, que si en esa época alguien era rico, era militar o amigo de un militar.
María Guillermina Mac Donald (9): Conversaban de las viviendas que se iban yendo, y también del pan. Cómo hacer para poder comer todo el pan que necesitaban porque si no, no podían vivir y se moría cada uno. Y también hablaban de la vida.
Saúl Germán Franceschini (7): Yo hablo de la escuela, cuando ando bien. No hablo de otra cosa yo.
Jorge Damián Grigolatto Sabetay (12): Hablaban de que los militares se estaban apoderando de todo y ya no había más nada que hacer, que tenían que aguantarlos. Tenían que hacer la vida como podían nomás, y se iban empeorando. Después ya no era nadie amigo. No era como antes, que cuando unos no tenían, otros les prestaban, después ya no. Porque los que ayudaban tampoco iban teniendo más. Y así se iba rompiendo todo, ya no eran más amigos, ya no se encontraban más, ya no se podía salir una noche a algún lado... La gente todo el día haciendo cualquier cosa porque no tenía trabajo, y se iba peleando con todos.
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