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Mecanizado CNC 4.0

Felipe Casado

Mecanizado CNC 4.0

Felipe Casado


Mecanizado CNC 4.0

Primera edición, 2020

© 2020 Felipe Casado

© 2020 MARCOMBO, S. L.

www.marcombo.com

Diseño de la cubierta: ENEDENÚ DISEÑO GRÁFICO

Maquetación: David Márquez

Corrección: Mónica Muñoz y Manel Fernández

Dirección de producción: M.ª Rosa Castillo

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra».

ISBN: 978-84-267-2977-4

Producción del ebook: booqlab.com

Quiero dedicar este libro a mis padres por inculcarme los valores que tengo y espero poder transmitir a mis hijos.

Quiero dar las gracias a mi mujer Isabel, por su apoyo incondicional, y también a mis hermanas y mis hijos.

Inés y Felipe

Índice general


Capítulo 1 Dibujo técnico CAD
Capítulo 2 Metrología
Capítulo 3 Las máquinas convencionales
Capítulo 4 Las máquinas CNC
Capítulo 5 Los materiales
Capítulo 6 Las herramientas
Capítulo 7 La velocidad de corte
Capítulo 8 Aceites de corte y taladrinas
Capítulo 9 Sistemas de amarre, útiles y accesorios
Capítulo 10 Procesos de mecanizado
Capítulo 11 Procesos de torneado
Capítulo 12 Procesos de fresado
Capítulo 13 El control numérico
Capítulo 14 Programación ISO
Capítulo 15 WinUnisoft+
Capítulo 16 Heidenhain TNC 640
Capítulo 17 Información adicional
Capítulo 18 Webgrafía y agradecimientos

Mi nombre es Felipe Casado. Soy un tipo de esos que necesita mancharse las manos y hacer cosas para estar siempre motivado y con ganas de nuevos retos. He trabajado como mecánico, fresador, programador CNC-CAD/CAM y ahora me encuentro impartiendo formación. Me gusta mucho transmitir conocimientos y ver cómo mis alumnos, en pocos meses, son capaces de fabricar piezas en máquinas de control numérico sin ningún conocimiento previo de la profesión. Para mí, es un orgullo muy grande cuando, al final del curso, me dan las gracias y me dicen, incrédulos, que nunca habían imaginado que pudiesen ser capaces de programar una máquina CNC. Está claro que les queda mucho por aprender y mucha viruta que arrancar, pero la base ya la tienen, las ganas también. ¿Qué más hace falta?


Imagen de Hoffmann Group.

Es, gracias a esa motivación que mis alumnos me dan, que me he atrevido a escribir este libro. Quiero poner mi granito de arena y ayudar, o por lo menos intentarlo, a todas aquellas personas que quieran aprender sobre mecanizado. Vamos a aprender casi desde cero todo lo que se necesita saber para comenzar a mecanizar. Vamos a hablar de máquinas, de herramientas, de cómo usarlas y para qué esas herramientas. Vamos a aprender a programar máquinas de control numérico en diferentes idiomas de programación y vamos a practicar programando con simuladores reales. Lo vamos a pasar bien.

Mi idea es la de hacer un libro diferente. Quiero que aprendas, de primera mano, cómo es el trabajo y el día a día en un taller de mecanizado. Tengo en una estantería cantidad de libros sobre mecanizado y programación, gracias a los cuales he aprendido muchas cosas, pero he de reconocer que muchos de esos libros tienen información difícil de comprender, unida a cientos de páginas con información poco útil que hace que termine pasando las hojas sin leer y fijándome solamente en algunas imágenes.

Por eso voy a hablarte a ti y permíteme que te tutee: me gusta el trato cercano con las personas en este mundo tan tecnológico, en el que cada vez nos cuesta más trabajo hablar con la persona que tenemos al lado y, sin embargo, hablamos con Siri, con Cortana o con Alexa; es muy triste. Lo primero que quiero hacer es proponerte un trato: continúa leyendo todo el libro paso a paso y, a cambio, te aseguro que no te defraudaré y que adquirirás unos cuantos conocimientos y una buena base sobre la que seguir avanzando y aprendiendo una profesión muy bonita y, además, con gran demanda de empleo. En todos los capítulos, iremos desgranando información y detalles importantes que debes conocer antes de continuar con el siguiente capítulo.

Los tiempos han cambiado mucho en los últimos años y las máquinas, pero, sobre todo, la forma de trabajar es muy diferente. No podemos aprender una profesión en continuo desarrollo y crecimiento con documentación anticuada; hay que estar continuamente reciclándose y adaptándose a las novedades que van surgiendo. Si no hacemos esto, en pocos años quedamos obsoletos y vemos cómo el trabajo que sabíamos hacer ha cambiado, las máquinas, las herramientas… y nos vamos a encontrar fuera de lugar.


Imagen de Ibarmia.

Nada tienen que ver los talleres de mecanizado de hoy día con aquellos talleres oscuros, sucios, desorganizados y peligrosos que funcionaban hasta hace pocos años. Todavía quedan, eso seguro, pero son pocos. Los talleres modernos son limpios, desde el suelo pintado y señalizado hasta la iluminación, las medidas de seguridad, las propias máquinas modernas con diseños futuristas y colores alegres, lejos de las típicas máquinas pintadas con el famoso verde máquina. Este es solo un ejemplo de lo que te quiero enseñar. Pues, lo mismo que los talleres han cambiado, también lo han hecho las formas de trabajar; las piezas que se fabrican cada vez son más precisas, con mejores acabados y con mucha importancia, tanto funcional como estética.

Hoy fabricas una pieza que puede ser para un avión que se monta en Alemania o para una máquina que se construye en Brasil. Puedes fabricar una prótesis para operar a una persona en Suiza o un simple repuesto para tu vecino de nave que, sin esa pieza, no puede sacar adelante la producción.

Tenemos la suerte de pertenecer a una generación que está comenzando una nueva revolución industrial: LA INDUSTRIA 4.0. La inteligencia artificial, el big data, la conexión de todos los sistemas digitales, las fábricas inteligentes, los nuevos procesos y medios de producción, eso es la industria 4.0.


Imagen de Hoffmann Group.

Necesitamos estar preparados para ser capaces de adaptarnos y avanzar. Las máquinas, los robots y los sistemas automatizados formarán parte de nuestro día a día. Solo depende de ti unirte a esta revolución.

Los talleres cada vez son más seguros para trabajar: lo primero de todo, por las propias máquinas, que cada vez cuentan con más medidas de seguridad y, por supuesto, por la famosa Ley de Prevención de Riesgos Laborales, por la que se obliga a todas las empresas a cumplir una normativa. Pero yo quiero decirte una cosa: sentido común. Con un poco de sentido común que le pongas a tu trabajo, todo irá sobre ruedas. Yo no voy a enseñarte ninguna normativa de prevención de riesgos; yo voy a enseñarte a mecanizar y, por eso, me permito solamente darte un consejo: utiliza siempre gafas de seguridad. Vas a trabajar o trabajas arrancando viruta; eso quiere decir que pequeños fragmentos y virutas de material están continuamente volando por el aire y nuestros ojos corren peligro. Por supuesto, utiliza todos los EPI que te entreguen y sigue siempre las normas de seguridad para el puesto en el que te encuentres.

Para ser un buen profesional, tienes que empezar por cuidar tu puesto de trabajo. Sé organizado, limpio; cuida el material como si fuera tuyo; recoge tus herramientas todos los días al terminar el trabajo; pon cada una en su sitio; trata a las herramientas como corresponde a cada una y, sobre todo, utiliza cada herramienta para lo que fue fabricada y diseñada. ¿Clavarías una punta con tu teléfono móvil? Seguro que no. Todas las herramientas que vas a utilizar en un taller de mecanizado son frágiles y caras y, para que tú puedas hacer bien el trabajo, necesitas esas herramientas y que estén en buenas condiciones.


Imagen de Hoffmann Group.

Cuídalas.

Esta profesión, como la mayoría de las profesiones, es muy extensa y, en algunas partes, compleja y requiere de mucha formación para poder comprender una gran multitud de factores, quizá no tanto por la parte de programación y manejo de las máquinas, sino con respecto a las herramientas, su correcto uso y procedimientos que seguir para un buen mecanizado de los materiales, que son muchos y muy variados, y con unas características que pueden darnos algunos dolores de cabeza a la hora de trabajar con ellos.

Por esta razón, quiero que tengas clara una cosa importante antes de comenzar: mi intención no es la de aburrirte con datos, tablas y normativas difíciles de entender para alguien que está empezando. No te voy a detallar todas y cada una de las máquinas ni todas las herramientas ni todos los procedimientos de corte.

El ritmo que vamos a seguir es el de «generalizar», en la mayoría de los casos, y ceñirnos al día a día, los trabajos más habituales, las máquinas más comunes que vamos a encontrar en la mayoría de los talleres y la «realidad» con la que nos encontramos a la hora de trabajar. Todos los libros nos dan muchos datos, muchos cálculos precisos. Nuestro comercial de maquinaria nos dirá todas las maravillas que podemos hacer con nuestra máquina y nuestro vendedor de herramientas nos va contar lo increíblemente buena que es su herramienta. Por supuesto que eso es cierto, pero hay que ser realista; en ocasiones, no resulta fácil aplicar la teoría.


Imagen de Haas Automation Inc.

Hoy día, casi toda la información que necesitamos está al alcance de la mano, literalmente hablando. Desde nuestro teléfono móvil, podemos acceder a Internet y buscar, en un segundo, información sobre máquinas o herramientas, o bien ver vídeos en YouTube de máquinas trabajando. Y, además, podemos descargar aplicaciones para el móvil que, en su mayoría, son gratuitas. Nos dan mucha información y nos ayudan a realizar casi cualquier cálculo, sin necesidad de ser ingenieros. Te recomiendo que uses estos recursos. Si avanzamos, tenemos que avanzar para todo. No podemos tener un teléfono inteligente que nos diga el tiempo que hace en cualquier parte del mundo en este instante y, luego, usar lápiz y papel para calcular un ángulo.

Si buscas con un poco de interés, en Internet encontrarás información muy valiosa que te ayudará en tu trabajo. En YouTube, tienes multitud de vídeos sobre mecanizado donde puedes ver máquinas trabajando.

He tenido la suerte de ponerme en contacto con importantes fabricantes de maquinaria y herramental durante el proceso de confección de este libro, los cuales, muy amablemente, me han aportado documentación e imágenes que he incluido, consiguiendo un libro didáctico y muy ilustrativo, además de moderno y actual. En las últimas páginas, tienes la información sobre estas empresas y, por supuesto, un agradecimiento a todas ellas. Es imposible incluir a todas, ya que son muchas las que se dedican a esta labor. En España tenemos la suerte de contar con muchos de los fabricantes de máquina herramienta más importantes a nivel mundial, la gran mayoría con una amplia trayectoria y que han sabido adaptarse a los nuevos tiempos y las nuevas tecnologías de forma exitosa.

Por último, antes de empezar, quiero decirte que todas las opiniones que expongo en este libro son personales. No represento a nadie ni vendo ningún producto. No soy comercial ni recibo gratificaciones por publicitar nada. No tengo patrocinadores, no vendo humo y no me gusta la gente que lo vende. Si hago menciones sobre determinadas máquinas, herramientas, utillajes, softwares, etc., es simplemente porque las conozco, las he utilizado y tengo una buena opinión sobre ellas.

¿Comenzamos?


Imagen de Haas Automation Inc.


No podemos empezar este libro sin hablar sobre el dibujo técnico. En tu trabajo, tendrás que reparar piezas usadas; otras veces, tendrás una pieza de muestra y la tendrás que replicar, pero la mayor parte del tiempo te dedicarás a fabricar piezas a partir de un plano. Por esta razón, es muy importante que tengas unos buenos conocimientos sobre dibujo y sepas interpretar un plano sin problemas. Si no entiendes lo que pone en el plano, difícilmente podrás fabricar esa pieza.

En un plano se recoge toda la información acerca de la pieza que se vaya a fabricar. Aquí encontrarás toda la información necesaria para poder hacer tu trabajo. Hallarás las medidas de la pieza, las tolerancias dimensionales, la rugosidad, los tratamientos térmicos y superficiales…

El alzado, la planta, el perfil, las vistas de sección o las roturas son los dibujos que aparecen reflejados en un plano y donde se incluyen las medidas. Pero, para poder dibujar, también es necesario saber utilizar las herramientas de medición. Si tengo una pieza en mis manos y tengo que dibujar un plano para poder fabricarla, voy a necesitar croquizarla. Esto quiere decir que tengo que ir midiendo la pieza por partes e ir dibujándola. Al final, en un plano es tan importante el dibujo como las cotas. Si mi pieza no tiene cotas, es imposible fabricarla.


Hasta hace unos años, los planos se hacían a mano, con regla, escuadra y cartabón.

Comenzábamos dibujando en dos dimensiones. Esto quiere decir que dibujábamos las vistas del alzado o la planta.

Hoy día, esta práctica ya no se usa. Ahora disponemos de programas informáticos que nos ayudan a hacer este trabajo.

El dibujo por ordenador se denomina CAD. Seguro que te suena el programa AutoCAD. Creo que es uno de los programas de dibujo más conocidos, puesto que es utilizado en muchas profesiones.

La manera de dibujar ha cambiado mucho. Dibujamos en tres dimensiones y, gracias a ello, tenemos acceso a todas las caras de la pieza; la podemos girar, rotar, ver desde diferentes ángulos… Este dibujo tridimensional se llama SÓLIDO. Una vez que tenemos el sólido completamente definido, el programa puede generar automáticamente las vistas para hacer el plano.

Existen muchos softwares de diseño, cada cual con unas características distintas. Si nunca utilizaste ningún programa de este tipo, te aconsejo que busques algo de información por Internet sobre los distintos tipos que existen. Vas a encontrarte softwares gratuitos Open Source y otros que requieren de una licencia y que, en su mayoría, suelen tener un precio alto. Es verdad que los programas buenos presentan un precio elevado, pero hay que reconocer que la mayoría de ellos valen cada céntimo, puesto que son programas muy buenos, potentes y hacen muy fácil nuestro trabajo.

Yo he utilizado, durante varios años, un programa llamado SolidWorks y solo puedo hablar maravillas sobre él.

Es un programa exageradamente completo, que dispone de complementos que puedes ir instalando, en función del uso que necesites darle. Puedes hacer esquemas eléctricos, dibujar tuberías, diseñar moldes, chapa plegada, superficies, cálculos… Aunque, solamente con lo básico, ya vas a poder hacer casi cualquier cosa que te imagines.



Esta es una pieza real dibujada con SolidWorks. La idea es ir dibujando todas y cada una de las piezas que necesites.


Una vez que dibujamos varias piezas, podemos hacer un montaje en el que ensamblamos esas piezas y podemos crear nuestra máquina o mecanismo.

De esta forma, podemos comprobar, antes de la fabricación, si nuestras piezas van a encajar bien y si, a la hora de la verdad, todo funcionará correctamente. Puedes hacer simulaciones de movimientos y detectar posibles fallos en el diseño.


Cuando todo está correcto, se realizan los planos de fabricación, donde tenemos las vistas y medidas de todas las piezas.


Gracias a los diseños y a los planos, podemos fabricar todas las piezas que queramos, según las medidas.


Y, como resultado final, tenemos nuestra máquina perfectamente ensamblada y operativa, sin contratiempos y sin tener que hacer modificaciones de última hora.

No hay nada más gratificante, después de tanto esfuerzo, que la sensación de un trabajo bien hecho.

Hoy día, tienes en Internet multitud de páginas web donde descargar archivos CAD de una gran variedad de piezas.

Los propios fabricantes, tanto de máquinas como de herramientas, accesorios, mecanismos, sistemas neumáticos e hidráulicos, componentes eléctricos, etc. son los primeros que ofrecen los archivos CAD de sus productos, para que el diseñador pueda incorporarlos en sus proyectos y, de esta forma, facilitar su labor.

En nuestro caso concreto, nos es de mucha ayuda disponer de los dibujos en tres dimensiones de nuestras propias máquinas, ya que, de esta manera, podemos comprobar desde el ordenador, sin necesidad de interferir en los trabajos que se están realizando en la máquina y verificar si la pieza que necesitamos mecanizar entra dentro de las dimensiones de la máquina, cómo quedaría el útil una vez colocado en la mesa o cómo sujetar la pieza.


Gracias a los softwares CAD y a los archivos que nos ofrecen los fabricantes de utillajes, aumentamos la producción, ya que no perdemos tiempo en hacer pruebas in situ, sino que ya disponemos de toda la información antes de comenzar con el trabajo.

Aquí tienes como ejemplo un centro de mecanizado del fabricante Haas, que ofrece la posibilidad de descargar los archivos de sus máquinas en formatos CAD, para que puedas tener toda la información sobre las dimensiones de la máquina.

Si trabajas en una oficina técnica y tienes que hacer la programación mediante CAD-CAM, sin duda que esta ayuda te será de gran utilidad.



Esta información es muy valiosa. Utilízala.

Tanto si empiezas de cero como si ya tienes conocimientos y quieres convertirte en un auténtico profesional del dibujo con SolidWorks, te recomiendo El gran libro de SolidWorks, escrito por Sergio Gómez González.

En él encontrarás toda la documentación y ejercicios prácticos donde poner a prueba tus conocimientos.

Pero eso lo dejamos para otro momento; ahora vamos a arrancar viruta…


La medición tiene una especial importancia a la hora de fabricar, porque no importa lo bueno que seas y la destreza que alcances mecanizando si no sabes medir bien lo que fabricas.

Vas a tener en cuenta unas tolerancias dimensionales que nuestra pieza tiene que cumplir y, solo si sabes medir bien, puedes estar seguro de que tu trabajo está bien hecho.

En la imagen a tu derecha, puedes ver una mesa de verificación. Quiero que tengas siempre presente la importancia que tiene y por qué comienzo este tema hablando de ella.

En los talleres, vas a encontrarte con una mesa de estas características. Está fabricada con un bloque de mármol.

¿Por qué de mármol? Porque es un material al cual no le afecta la temperatura y esto es algo importante.

A casi todos los materiales les afecta la temperatura; pueden aumentar de tamaño o disminuir, en función del calor o el frío al que estén expuestos.


El ejemplo más claro lo tienes en la madera: una puerta de madera que está ajustada en el marco va a cerrar más suave o ajustada dependiendo de la temperatura y de la humedad. Lo mismo les ocurre a los plásticos y también al acero, aunque las diferencias no sean tan grandes y fáciles de apreciar a simple vista.

Puedes fabricar una pieza en Sevilla que cumpla perfectamente las tolerancias exigidas por el plano y enviar esa pieza a tu cliente de Rusia, que no la dará por válida, al no cumplir las tolerancias.

¿Eso es posible? Por supuesto. Has fabricado la pieza a una temperatura ambiental de +40 °C y el cliente ha recibido la pieza a ‒10 °C, lo cual quiere decir que esa pieza ha cambiado su forma y las medidas ya no son iguales.

Para que esto no ocurra, se utiliza una medida universal, de modo que todas las mediciones deben realizarse con una temperatura de la pieza de +20 °C. Así, no importa dónde o cómo se fabriquen las piezas, puesto que, a la hora de medir, siempre tendremos en cuenta la temperatura.

Para poder llevar a cabo esta tarea, se suele habilitar una estancia climatizada donde conseguir la temperatura de +20 °C durante todo el año y en cualquier parte del mundo. Por eso, las empresas donde se fabrican piezas delicadas suelen disponer de naves industriales climatizadas durante todo el año, con el fin de conseguir los niveles de calidad en la producción exigidos por el cliente.


Imagen de Hoffmann Group.

He querido darte esta explicación breve porque la considero interesante para que comprendas la importancia que tiene nuestro trabajo. Aunque debo reconocer que tanta precisión no la vamos a necesitar continuamente. Para la mayoría de los trabajos, nos moveremos en tolerancias de décimas de milímetro. Empieza a ser importante la temperatura cuando hablamos de centésimas y milésimas de milímetro.

Aun así, acostúmbrate a no tener en las manos, cuando no las utilices, herramientas de medición como micrómetros o comprobadores pasa-no pasa, ya que así evitamos transmitirles nuestro calor corporal.

De igual modo, procura siempre apoyar estas herramientas sobre zonas o superficies limpias y, si es posible, mejor déjalas en sus propias cajas o sobre bases de goma o madera.


Imagen de Hoffmann Group.

La herramienta de medición que más vamos a utilizar es, sin duda, el calibre, también llamado «pie de rey». Siempre digo a mis alumnos que deben traer el calibre encima, en un bolsillo del pantalón donde esté a salvo de golpes, pero siempre a mano, ya que continuamente lo vamos a utilizar.

Existen muchos modelos distintos de calibres, en virtud del uso que vayamos a darles, aunque el más habitual es del tipo que se presenta en la siguiente imagen. Suele contar con un rango de medición de unos 150 mm y una precisión de 5 centésimas (0,05 mm).


Imagen de Mitutoyo.


Ninguna de estas medidas es válida.


Esta es la forma correcta.

A la hora de tomar medidas, procura posicionar bien el calibre y evita utilizar la punta donde tenemos menos superficie de contacto y es más difícil obtener una buena medición.

De igual modo, si apoyas el calibre en la parte más profunda, la medida no será la correcta, ya que el espacio que queda libre no nos muestra la medida real. Emplea siempre la parte central de las patillas, como puedes ver en las imágenes anteriores.


También has de tener en cuenta, cuando midas un redondo, que debes poder tener acceso al diámetro mayor, ya que, de lo contrario, la medida no es válida.

Nunca coloques el calibre en esta posición, ya que así resulta imposible saber dónde se encuentra el centro del diámetro y, por lo tanto, la medida tampoco será la apropiada.



Es mejor que inclines el calibre, para poder posicionar las patillas sobre el diámetro mayor.

Esta es la manera correcta.

Cuando tenemos que medir piezas o zonas en las cuales nuestro calibre estándar no sirve, utilizaremos un calibre largo también llamado calibre de tornero.


Imagen de Mitutoyo.

La principal diferencia se encuentra en las patillas, que son más largas, para poder profundizar más y medir esos diámetros grandes a los cuales el calibre estándar no llega.

Cuando usamos un calibre largo, debemos tener cuidado con la presión que ejercemos sobre las patillas, ya que, cuanto más alejadas se encuentran, más error se produce en la medición, al provocar una flexión sobre las patillas.

También es posible que tengas que sumar el ancho de la punta de las patillas, para conocer la medida correcta.

Hablamos de que, con la mayoría de los calibres, obtenemos una apreciación de medición de 0,05 mm, pero, siendo realistas, limitaremos la medición a milímetros y décimas de milímetro, ya que, si necesitamos medir centésimas, quiere decir que nuestra pieza requiere de mayor precisión y un calibre no sirve para ello, ya que, según quién haga la medición, esta puede variar, debido a una mayor o menor presión a la hora de tomar la medida.

Para ello, utilizaremos otra herramienta fundamental en el taller, que es el micrómetro.

Aunque tenemos micrómetros con una apreciación de 0,001 mm, lo más habitual es una precisión de 0,01 mm (una centésima de milímetro).

Un micrómetro dispone de un trinquete o ruleta para girar el tornillo encargado de tomar la medida. Esa ruleta es muy sensible y, una vez encuentra un obstáculo, salta, lo que evita un sobreesfuerzo para que la medida siempre sea la correcta.

De este modo, cuando las zonas de contacto se encuentran en su posición correcta sobre la pieza para medir y seguimos girando la ruleta, el tornillo no cambia su medida y, así, tenemos una lectura perfecta.


Imagen de Mitutoyo.

Estas imágenes pertenecen a un manual de uso de herramientas de medición del fabricante Mitutoyo.


A diferencia de los calibres, los cuales abarcan unas dimensiones grandes, vamos a necesitar varios micrómetros para hacer diferentes medidas, ya que su mecánica solo permite la medición en tramos de 25 mm o 1 pulgada, aproximadamente.

1 pulgada es igual a 25,4 mm. Es importante que sepas este dato; lo utilizarás a menudo.

Si con un calibre estándar puedo medir una pieza de entre 0 y 150 mm, para abarcar este abanico, necesitaremos varios micrómetros que admitan la medida de 0 a 25, 25 a 50, 50 a 75, y así sucesivamente.


Imagen de Hoffmann Group.

Hasta ahora, solo hemos visto micrómetros para medidas exteriores, pero existen, en el mercado, una amplia gama de formatos, en función de las necesidades.

Tenemos micrómetros para medir interiores, como el que tienes en la imagen.

Has de tener en cuenta que, en este caso concreto, no disponemos de esa ruleta para limitar la presión; por lo tanto, tenemos que ser más precisos para obtener una medición correcta.


Imágenes de Hoffmann Group.

Este micrómetro de la imagen superior sirve para medir diámetros interiores y consta de tres patillas para tomar la medida, lo que hace más fiable la medición, y, además, dispone de la ruleta con sensibilidad para un trabajo óptimo.

Este es otro tipo de micrómetro para zonas interiores de difícil acceso.


Imágenes de Hoffmann Group.

También tenemos micrómetros para medir profundidades.


Como ya sabes, no es mi estilo ni mi intención llenar páginas de información que encontrarás en cualquier parte. Puedes buscar información sobre cómo utilizar un calibre o un micrómetro en casi cualquier libro. Puedes hacerlo también en Internet, e incluso ver vídeos en YouTube donde te enseñan a realizar tales trabajos. En los catálogos de herramientas, dispones de todos los modelos y sistemas de medición.

En este libro, nos centramos en esos detalles que siempre debes conocer y tener presentes a la hora de trabajar.


Imagen de Haas Automation Inc.

Es importante, siempre que utilicemos cualquier herramienta de medición, verificar si la medida que se nos muestra es la correcta. Para ello, disponemos de bloques patrón con medidas precisas sobre las que verificar nuestras herramientas.


Estos bloques patrón sirven para comprobar nuestras herramientas y también los podemos utilizar a modo de galgas, pero siempre con mucho cuidado, para no rayarlos ni estropearlos.

En todos los aparatos de medición, es bueno aplicar un poco de vaselina neutra sobre las zonas de contacto, para evitar que se oxiden con el tiempo y para que los mecanismos móviles no se agarroten.

Medidores de altura

Estas herramientas de medición, a diferencia de las anteriores, no las podremos utilizar para medir la pieza directamente en la máquina.

Será necesario sacar la pieza y colocarla sobre una base rectificada o, mucho mejor, sobre nuestro mármol de medición.

Constan de una escala calibrada y, como su nombre indica, sirven para medir alturas, tomando como referencia el punto cero o base del medidor.

Aunque, dependiendo del modelo en cuestión si, por ejemplo, se trata de un medidor digital, podremos configurar el cero a la altura deseada y continuar la medición desde ese punto en concreto.

Como explicamos con las herramientas anteriores, hemos de procurar ejercer la presión justa para realizar una buena medida y no cometer errores.

Por supuesto, asegúrate de que la base esté perfectamente limpia y el apoyo sea preciso.


Imágenes de Mitutoyo.

El reloj comparador

El uso del reloj comparador va más allá de hacer simples mediciones.

Siempre sujeto en una base que, por lo general, será magnética para conseguir una buena sujeción, utilizaremos el reloj comparador en el torno, para verificar si la pieza se coloca de manera perfectamente concéntrica. En la fresadora, se alinean las piezas y se verifica la posición de los útiles de amarre. Se coloca, además, en el medidor de alturas, para comparar las diferentes medidas en las piezas.


Ejemplos de utilización de los relojes comparadores para verificación.


Imágenes de Hoffmann Group.

Otros instrumentos de medición que utilizamos constantemente son los comprobadores pasa-no pasa, los calibres de ranura y calibres de rosca.


Todas estas Imágenes son de Hoffmann Group.


En estas imágenes, puedes ver algunos ejemplos de comprobadores. El detalle más importante que debes tener en cuenta es que, cuando trabajas con ajustes muy pequeños, has de ser minucioso y cuidadoso a la hora de las comprobaciones; por ejemplo, si quieres comprobar un ajuste H7 con un pasa-no pasa, sitúa el comprobador perfectamente perpendicular al agujero y, con mucho tacto, haz un ligero movimiento para intentar introducir el comprobador sin hacer presión. Si este no entra, nunca lo fuerces; tendrás que continuar mecanizando hasta conseguir la medida exacta. Estos comprobadores están tratados y rectificados, pero, si no los tratas con sumo cuidado, los puedes rayar y no tienen reparación.

En el caso de las roscas, cerciórate bien de que los filetes están perfectamente limpios de virutas antes de introducir un comprobador.

Comencé este capítulo dándote una explicación sobre la importancia de la temperatura en la metrología. Pues bien, hoy día ya son muchos los talleres de mecanizado que incorporan en su parque de maquinaria una máquina de medición por coordenadas (MMC).

Estas máquinas necesitan estar aisladas en una sala climatizada, para garantizar las medidas exactas de las piezas. Son máquinas muy frágiles, que debemos tratar con mucho cuidado.


Imagen de Hexagon Metrology.

Para que te hagas una idea aproximada, te diré que son una especie de fresadora. Cuentan con los tres ejes principales y, al igual que las fresadoras, se les pueden ir añadiendo más ejes, incorporando cabezales automáticos con posicionamientos fijos o multiposición y un largo etcétera de accesorios.


Imágenes de Hexagon Metrology.

En lugar de colocar una herramienta de corte en su cabezal, ponemos unas puntas que suelen ser de rubí y que varían en diámetros y longitudes para poder adaptarse a las necesidades y llegar a los lugares más inaccesibles.

Al tratarse de máquinas muy precisas, la forma de trabajar es por contacto.

Cuando la punta toca sobre una superficie con un leve roce, ya puede detectar esa posición y enviarla al control.

A medida que vamos haciendo contactos en distintas posiciones, conseguimos más información sobre la pieza y, después, el control nos podrá decir dónde se encuentran esos puntos y las distancias que hay entre ellos.

Estas máquinas trabajan con softwares especiales creados para ellas específicamente y, al igual que en el mecanizado, podremos programar o trabajar con la máquina de forma «manual» o definiendo los puntos sobre un modelo CAD, y el control se encargará de mandar a la punta de medición a dichos puntos.


También podemos utilizar otro tipo de sistemas, como el que tienes en la imagen.

Es una sonda de medición, integrada en nuestra máquina, y la utilizaremos para varios trabajos; entre otros, los de tomar ceros en la pieza.

En los capítulos sobre utillajes y programación ISO, te explico un poco más acerca de su funcionamiento.


Las imágenes son de Blum-Novotest.

Otro sistema para hacer mediciones rápidas, aunque menos versátil, son los microscopios de medición. Nos ayudan a visualizar el perfil de la pieza y tomar las medidas que necesitemos de ellas.


Imágenes de Hoffmann Group.

Como ves, el proceso de medición ha evolucionado mucho; ya no resulta suficiente con saber utilizar un calibre y un micrómetro. Los clientes necesitan certificados y controles dimensionales que acrediten que las piezas cumplen con medidas, rugosidades y una serie de normativas cada vez mayores.

Por esta razón, es obligatorio contar con este tipo de máquinas y acompañar nuestras piezas de un certificado con el que se garantice que las medidas han sido verificadas con una máquina que cumple unas normativas y, cada cierto tiempo, dicha máquina pasa un control y una revisión por una empresa homologada.


Imagen de Hexagon Metrology.

Supongo que ya te has dado cuenta de que, hoy día, el uso del calibre sigue siendo necesario, aunque podemos reducir su trabajo casi exclusivamente para el taller propiamente dicho.

En cuanto necesitamos precisión, optaremos por otro tipo de sistemas más sofisticados.

Te dejo unas imágenes sobre diferentes sistemas. Puedes buscar información sobre lo que más te llame la atención en https://www.hexagonmi.com/es-ES/products/metrology-hardware.


Máquinas de medición de coordenadas.


Brazos medición portátil.


Escáneres láser.


Sistemas Láser Tracker.


Teodolitos industriales.


Soluciones automatizadas.


MMC multisensor y ópticas.


Sistemas escáner luz blanca.


Micrómetros, calibres y galgas.


Medición en máquina herramienta.


Photogrammetry.


Medición de perfil y superficie.

Imágenes de Hexagon Metrology.



No debes confundir una máquina convencional con una máquina antigua o vieja.

Estos dos tornos pertenecen al mismo fabricante, pero han pasado unos cuantos años entre ellos.

En la imagen superior, puedes ver cómo eran los primeros tornos Pinacho que se fabricaron y, en la imagen inferior, tienes los tornos que se fabrican hoy día.


Imágenes de Metosa Group.


Este libro trata sobre el mecanizado CNC, así que no vamos a perder mucho tiempo hablando sobre máquinas convencionales. De todas formas, creo que es necesario una pequeña descripción de algunas máquinas, ya que, por muy moderno que sea nuestro taller, siempre necesitaremos la ayuda de este tipo de máquinas para trabajos concretos.

En esta imagen, puedes ver el típico torno convencional con avances automáticos, gracias a una caja de engranajes y, además, dispone de un visualizador de cotas, donde podemos ver la posición de la herramienta y trabajar de una manera más cómoda, rápida y precisa.

Es muy raro estar en un taller de mecanizado y no encontrarte con un torno de este estilo.

La verdad es que representa una buena opción contar con la ayuda de uno. Siempre vamos a necesitar retocar un casquillo, ajustar un eje, hacer una arandela, acometer una reparación… Y, para estos casos, no imagino nada mejor.


Imagen de Optimum Machines.

También tenemos nuestra fresadora convencional que, al igual que el torno, cuenta con avances automáticos y visualizador de cotas. Esta máquina también nos la encontraremos en los talleres, aunque con mucha menos frecuencia que el torno. Se necesita más destreza para usarla, porque se compone de más ejes, y el uso de varias palancas, a la vez, puede resultar algo más complejo.


Imagen de Optimum Machines.

Otra máquina que no puede faltar en el taller es un taladro de columna.

En la imagen, se muestra un taladro radial.

Es como un taladro de columna, pero suele ser más grande y potente, además de constar de un brazo, por donde se desliza el cabezal de taladrar, con el fin de poder trabajar piezas grandes.

En lugar de desplazar y mover continuamente la pieza, lo que movemos es el cabezal, desplazándolo o girándolo.

Podemos hacer muchos trabajos con muy buenas calidades, acabados y tolerancias con máquinas convencionales, sin necesidad de saturar, en muchos casos, nuestras máquinas CNC.


Los conos Morse son acoplamientos cónicos empleados en taladros, contrapuntos de tornos convencionales y algunos portaherramientas en máquinas CNC.

Existen diferentes tamaños, que se pueden ir acoplando unos en otros, hasta conseguir el tamaño necesario para acoplar en nuestra máquina.

No ofrecen gran precisión ni concentricidad y no son seguros a altas revoluciones. Reduciremos su uso para máquinas convencionales y en casos concretos en las máquinas CNC.


Imágenes de Hoffmann Group.


Otra de nuestras máquinas indispensables es la sierra.

Pocas veces verás sierras de vaivén, puesto que son más lentas y admiten menos opciones de trabajo.

Se puede decir que este tipo de máquinas ya forman parte de los museos, más que de los talleres.

En virtud del tamaño de la sierra, podremos hacer cortes más o menos grandes.

Normalmente, una sierra de tamaño medio presenta un sistema hidráulico para la subida de la cinta, y la bajada se regula mediante un cilindro hidráulico, que la deja ir bajando por su propio peso.

Puede hacer cortes en ángulo.


Imagen de Optimum Machines.

También nos encontraremos con sierras con un sistema de avanzabarras incorporado, con el que se empuja el material para cortar hasta unas distancias previamente programadas y que puede trabajar de forma autónoma, para realizar varios cortes iguales.

Y, por supuesto, también hay sierras CNC programables y que realizan cortes a diferentes distancias, con diversos ángulos y variando las velocidades y revoluciones de corte, según las necesidades.


Imagen de CMAMACHINES.

Uno de los trabajos que nos ocasionará más dolores de cabeza será el roscado, sobre todo cuando hablamos de roscas pequeñas o con materiales duros.

Y es que no hay nada peor que, después de muchas horas de fabricación de una pieza, y cuando ya la tienes casi finalizada por completo, se rompa un macho de roscar dentro de la pieza.

En esta imagen se muestra una roscadora manual.

Esta herramienta se suele usar bastante en los talleres. Se trata de un brazo que se mantiene equilibrado con la ayuda de unos amortiguadores. Se puede mover fácilmente, a cualquier posición de la mesa de trabajo, pero lo más importante es que su cabezal permanece perfectamente perpendicular a la mesa, lo que garantiza conseguir un roscado muy bueno, fácil y, sobre todo, bien recto.

En su cabezal tiene un motor hidráulico que se acciona solo con dos botones, para dar giro a derechas y giro a izquierdas, lo que nos permite enroscar y desenroscar el macho, dando igual si la rosca es a derechas o a izquierdas.

Algunos fabricantes usan un motor eléctrico; hasta incluyen un tope regulable para la profundidad del roscado pues, cuando se acciona, la máquina, automáticamente, invierte el giro y saca el macho de roscar de inmediato del agujero ya roscado. La ventaja de usar esta herramienta en lugar de roscar a mano radica en, primeramente, su rapidez y, después, en realizar una rosca recta. Porque hacer una rosca a mano e introducir el macho perfectamente recto puede resultar complicado en ocasiones, por mucha experiencia que tengamos. Ya sé que insistí mucho en lo recta o perpendicular que ha de estar la rosca, pero, a veces, no se le da la importancia que merece y, cuando toca roscar un tornillo en una rosca torcida, puede constituir un gran problema, de difícil solución.

Y, ya que hablamos de la reparación de una rosca, te diré que sí, que se puede recuperar una pieza que tenga una rosca estropeada. El proceso consiste en colocar un inserto helicoil como el de la imagen.

Lo primero que hay que hacer es retaladrar el agujero con la rosca estropeada a una medida algo mayor; después, hacer una rosca especial para el inserto y, luego, introducir el inserto. Y ya estaría lista la pieza con la rosca reparada y con el mismo diámetro y paso de rosca que tenía. Hace falta un poco de experiencia para hacer este trabajo. Normalmente, se suele comprar un kit donde se incluye la broca con el diámetro exacto y el macho especial para la rosca del inserto, además de un útil para colocarlo.


Imagen de Hoffmann Group.


Imágenes de Hoffmann Group.

Estas son las pinzas que utilizan las roscadoras manuales, pero también sirven para las máquinas CNC.

Las pinzas tienen un enchufe rápido para facilitar el cambio. Vamos a necesitar una para cada medida de macho. Lo especial de estas herramientas reside en que cuentan con un embrague regulable manualmente y su trabajo consiste en no forzar el macho más allá de la fuerza a la que esté regulado. En el caso de que el macho lleve demasiado esfuerzo, exista mucha viruta o le cueste demasiado hacer la rosca; entonces, en lugar de forzar hasta romper, el embrague salta y el macho no gira.

Si invierto el giro, el macho vuelve a girar y puedo de nuevo insistir en el roscado. Para los machos de métricas más pequeñas, el embrague se regula de forma muy sensible y, para grandes roscas, el embrague se regula con más presión, ya que hacer una rosca grande necesita mucho esfuerzo y el macho soporta mejor esa presión.


Imagen de Meco Industries.

Mortajadora: el mortajado es un proceso con el cual se busca arrancar viruta para conseguir ranuras longitudinales. Su uso más habitual es el mecanizado de chaveteros.

La herramienta con forma de cuchilla hace un movimiento de subida y bajada, mientras la pieza situada en la mesa avanza hacia delante y hacia atrás.

Cuando la herramienta desciende, choca con la pieza y arranca material durante el recorrido regulado hasta un tope; después, la pieza se aleja, para que la herramienta suba y no roce con la pieza. A continuación, vamos incrementando el desplazamiento de la mesa y la herramienta continúa bajando y arrancando material. Este proceso es lento: por cada bajada de la herramienta, podemos avanzar la mesa unas pocas décimas o centésimas de milímetro, dependiendo de la dureza del material.

Como veremos en sucesivos capítulos, este trabajo lo podemos realizar en tornos y fresadoras CNC, aunque este tipo de máquinas está especialmente diseñado para tales trabajos y, además, es una buena ayuda para quitar carga de trabajo a las máquinas CNC, que normalmente son las que disponen de menos horas libres de trabajo.

Nos faltan muchas máquinas más sobre las que hablar, cuyo trabajo también consiste en el arranque de viruta, pero no quiero extenderme demasiado.

De todos modos, y por si te quedas con dudas, puedes buscar algo de información sobre máquinas como:

Brochadora: el brochado es un procedimiento de mecanizado por arranque de viruta, cuya herramienta se denomina «brocha». Tiene forma de barra y su superficie contiene múltiples dientes. La brocha se hace pasar por un orificio o una superficie, con el fin de obtener progresivamente el perfil de la brocha utilizada.

Veremos cómo realizar este proceso en máquinas CNC.

Bruñidora: el bruñido es un proceso de superacabado con abrasivo que se realiza a una pieza, con el objetivo de elevar la precisión y calidad superficial, además de mejorar la geometría (cilindricidad o redondez).

Máquina de electroerosión por penetración: este método de arranque de viruta ya difiere del concepto que tienes hasta ahora del mecanizado.

Esta máquina trabaja con un electrodo, que normalmente es de cobre y al cual hemos dado una forma en concreto. Por medio de descargas eléctricas, ese electrodo desgasta la pieza, dejando la forma del electrodo en la pieza.

Esta explicación es solo una idea general para empezar. Dicho procedimiento resulta bastante complejo y requiere de una muy amplia explicación.

Máquina de electroerosión por hilo: como la máquina anterior, ya te puedes imaginar que trabaja desgastando el material con descargas eléctricas, pero, a diferencia de la electroerosión por penetración, esta máquina tiene un hilo que está en continuo movimiento y el cual, al avanzar, corta la pieza.

Este proceso se utiliza para conseguir tolerancias muy precisas en zonas imposibles de acceder con otros medios. Además, no importa lo dura que sea la pieza; es capaz de cortar casi cualquier material que se le ponga por delante. Normalmente, realiza mejor su trabajo cuanto más duro es el material que cortar.

Gracias a que las máquinas cada vez cuentan con más ejes, pueden hacer trabajos increíbles.

Sí, lo sé. Las máquinas de electroerosión por hilo deben estar con las máquinas CNC y no con las máquinas convencionales. Las he mencionado aquí, para que tengas presente los dos tipos de electroerosión más empleados.

En la electroerosión por penetración, el electrodo solo realiza movimientos de arriba hacia abajo y, por lo tanto, no necesita un control para la gestión de los ejes aunque, por supuesto, también hay versiones CNC.

En la electroerosión por hilo, podemos trabajar con muchos ejes a la vez y necesitamos, sin duda, un control numérico para poder hacer la programación.


¿Recuerdas que, al principio del libro, hablábamos de que los talleres cada vez se parecen más a un laboratorio que a una mina de carbón? Pues esto se encuentra directamente relacionado con las máquinas.

Las máquinas antiguas, ya sean máquinas convencionales o CNC, apenas disponen de cierres, chapas, carcasas o carenados que eviten que, al utilizarlas, la viruta, la taladrina, los aceites de corte, etc. salgan despedidos en todas direcciones y ensucien cuanto rodea a la máquina.

Las máquinas modernas, por lo general, se fabrican con carenados, que hacen que la máquina sea estanca y la viruta y la suciedad que se producen al trabajar se queden dentro de la máquina y, así, mantener la zona de trabajo limpia.

Por supuesto, hay excepciones. Las máquinas de grandes dimensiones, ya sean tornos o fresadoras, suelen permanecer al aire.

Antes de empezar a hablar sobre las máquinas CNC, vamos a intentar entender qué máquinas hacen los distintos tipos de trabajos. Esta explicación también sirve para las máquinas convencionales que acabamos de ver.


Imagen de Haas Automation Inc.


Imagen de Ibarmia.

¿Qué diferencia un torno de una fresadora?

Básicamente, un torno puede fabricar piezas de revolución. «Pieza de revolución» se llama a una pieza cilíndrica; no debe confundirse con una pieza redonda. Una pieza redonda es, por ejemplo, un balón, y una pieza cilíndrica, un bate de béisbol.

Y, en una fresadora, vamos a fabricar piezas cuadradas, hexagonales, cilíndricas o casi con cualquier forma.

En un torno, la pieza se sujeta a un plato que la hace girar, mientras la herramienta se mueve a lo largo y ancho de la pieza, mecanizándola.

En una fresadora, la pieza se mantiene quieta, sujeta a la mesa, y es la herramienta la que gira y se mueve alrededor de la pieza, mecanizándola.

Esta explicación que te acabo de dar es demasiado simple y general. Vamos a dejar esta definición para los tornos y fresas convencionales, ya que, en máquinas CNC, puedo hacer casi cualquier trabajo en ambas máquinas.


En estas imágenes, puedes ver tornos CNC de la marca CMZ, un fabricante de tornos español y uno de los mejores a nivel mundial.

Como puedes observar, este torno TTL se encuentra realizando un fresado, pero no un fresado normal: un fresado con 2 torretas, 24 posiciones motorizadas y mecanizando hasta 12 000 rpm.


Imágenes de CMZ.


Imagen de LNS.

Por si pensabas que los tornos modernos no son suficientemente autónomos, también puedes acoplar un avanzabarras automático que, conectado al torno, permite la alimentación del material que se vaya a mecanizar.

Una vez lo recargas con las barras a diferentes medidas, en función del modelo, se integra con el torno y le proporciona un suministro continuo de material.


Imagen de Haas Automation Inc.

El fabricante Haas Automation ofrece su propio cargador automático de piezas para sus tornos.

Se integra directamente sobre el control del torno; de esta forma, podemos conseguir una alta producción cuando mecanizamos grandes series de piezas.

Y, por supuesto, también podemos situar un brazo robotizado al lado del torno o la fresadora para realizar el cambio de pieza. Este sistema tiene un precio elevado y, por el momento, solo lo emplean fábricas donde se realizan grandes lotes de piezas iguales.

Existen en el mercado gran variedad de tornos en virtud del trabajo que se realice, ya que no se utiliza el mismo tipo de máquina para piezas pequeñas y en grandes cantidades que para fabricar piezas de grandes dimensiones.

Los tornos de bancada horizontal son los más habituales con los que te encontrarás en cualquier taller. Permiten un amplio abanico de posibilidades en cuanto a trabajos para realizar y poseen una gran estabilidad; son fiables y potentes y ofrecen una alta productividad. Este tipo de tornos nos permiten el uso de contrapuntos y lunetas, lo que garantiza unos mecanizados precisos y un gran arranque de viruta.

Los tornos verticales son perfectos para el mecanizado de piezas de gran tamaño y pesadas. Por lo tanto, suelen ser máquinas voluminosas y potentes, que no aportan grandes velocidades de corte, pero, gracias a las nuevas tecnologías, cada vez pueden hacer más funciones.

Los centros de torneado presentan capacidades multifunción, además de varios ejes añadidos.

En la torreta de las herramientas, se pueden incluir herramientas motorizadas, gracias a las cuales podremos hacer trabajos de fresado, taladrado y roscado en distintas caras de la pieza.

También pueden incluir un subhusillo o husillo secundario, el cual se posiciona en la zona donde habitualmente se encuentra el contrapunto y, gracias al cual, podremos cambiar la pieza de un husillo a otro de forma automática, lo que permite el mecanizado de todas las caras de la pieza y la realización de un trabajo completo, sin necesidad de girar la pieza de forma manual.


Imagen de CMZ.

También tenemos los tornos multihusillo, que suelen ser máquinas de dimensiones reducidas, pero que permiten altas velocidades de trabajo y resultan ideales para grandes series.

Como te iba diciendo, hoy día, las máquinas son cada vez más versátiles y pueden hacer trabajos que parecen imposibles. Para que esto sea posible, dependemos de los ejes que tenga nuestra máquina.

¿Qué es eso de los ejes? Los ejes de una máquina son los mecanismos que tiene, para hacer que las partes internas de la máquina se puedan mover en una dirección u otra.

El movimiento de derecha a izquierda corresponde a un eje; el movimiento de adelante y atrás corresponde a otro, y así sucesivamente.

Pues bien, a medida que incluyamos ejes en la máquina, iremos haciendo movimientos más complejos y llegaremos a sitios más difíciles.

Para empezar por lo más básico, vete recordando los tres ejes principales: eje X, eje Y y eje Z.

Solemos distinguir, en las máquinas de fresado, dos tipos: principalmente, las fresadoras y los centros de mecanizado.

Para que te hagas una idea general, llamamos centro de mecanizado a una fresadora de pequeñas dimensiones, que normalmente suele ser la que cuenta con unos recorridos en sus ejes de hasta dos metros en el eje X, o sea, en la mesa de trabajo.

Son máquinas que siempre están carenadas y muestran grandes velocidades de corte, desplazamientos y husillos, que pueden llegar a altas revoluciones.

Y llamaremos fresadora a aquella máquina cuya mesa mida más de dos metros de longitud.

Estas fresadoras, por lo general, son algo más lentas que los centros de mecanizado, ya que sirven para trabajar con piezas más grandes y pesadas y tienen un cabezal para trabajar que aporta menos revoluciones que el husillo de un centro de mecanizado, pero ofrecen mucha más potencia de arranque de viruta.

Como siempre te digo, esta es una definición general. Los fabricantes cada día nos sorprenden con nuevos conceptos de máquinas y, a veces, resulta difícil definir con precisión si estamos ante un centro de mecanizado grande o una fresadora pequeña, un torno fresadora o una fresadora con módulo de torneado…

Un centro de mecanizado vertical básico cuenta con los tres ejes principales para realizar los trabajos anteriormente nombrados.

A medida que se le incorporan más ejes, podemos trabajar con un plato divisor, el cual nos permitirá el mecanizado por cuatro caras distintas de una sola atada, o puede incorporar una mesa con giro, una bancada oscilante o un cabezal multiposición, gracias al cual conseguimos hasta cinco ejes en movimiento continuo para fabricar álabes de turbina, entre otros muchísimos trabajos.


MULTIPROCESS+.

Esta máquina del fabricante Ibarmia es capaz de fresar en cinco ejes, tornear y rectificar.


Nos encontramos en el inicio, donde cada día será más habitual ver fresadoras de última generación que incorporen cabezales especiales para poder imprimir metales en tres dimensiones.

Podremos imprimir la pieza y, sin moverla de la máquina, hacer el mecanizado necesario para conseguir los ajustes y tolerancias precisos.

Estas imágenes pertenecen a Ibarmia, fabricante español de centros de mecanizado de alta tecnología.

LMD son las siglas de Laser Metal Deposition.




Si todavía no estás impresionado, aquí tienes unas máquinas realmente sorprendentes del fabricante Soraluce. Son capaces de fresar, tornear, mandrinar, taladrar y roscar en una sola atada.

Disponen, igualmente, de cambios automáticos de cabezales e incluso de máquinas dúplex. Es como trabajar con dos máquinas a la vez sobre la misma pieza.

Presentan, asimismo, una tecnología, unos diseños y una estética espectacular. Esto sí que es industria 4.0.



Imágenes de Soraluce.

Soraluce cuenta con un sistema patentado que reduce el consumo de electricidad en un 20 %.

Es el compromiso del Grupo Danobat con el desarrollo sostenible y la innovación.

Los centros de mecanizado horizontales presentan las funciones principales de un centro vertical, a diferencia de que el husillo se encuentra situado con respecto a la horizontal de la mesa, e incluyen una mesa que permite el giro. Básicamente, constituyen una especie de mandrinadora en pequeño. Suelen ser muy habituales en la fabricación de piezas para el sector automovilístico, porque permiten trabajar con cambiadores de palés, lo cual aumenta notablemente la producción, ya que la máquina apenas se encuentra parada entre cambio y cambio de trabajo.

Por último, te voy a hablar sobre las máquinas multitarea, las cuales son la suma de un torno horizontal y un centro de mecanizado vertical con el cabezal de una fresadora. ¡Vaya lío!, ¿no?


Imagen de Haas Automation Inc.

Este tipo de máquinas cada vez están más extendidas, ya que ofrecen la mayor versatilidad del mercado para trabajos variados en general. En principio, su funcionamiento es como el de un torno normal, pero, en lugar de tener una torreta con las herramientas, cuenta con un cabezal de fresado, en el cual se añaden las herramientas gracias a un almacén y se tornea la pieza de forma habitual. Una vez se han terminado los procesos de torneado, podremos utilizar las herramientas de fresado y comenzar a mecanizar la pieza, creando todo tipo de formas y consiguiendo la realización de una pieza completa en una sola máquina y de una sola atada, lo que garantiza unas tolerancias, unos paralelismos y una concentricidad entre las caras que mecanizar perfectas.


Imagen de Ibarmia.

En este libro nos centramos, principalmente, en los tornos y las fresadoras como máquinas de control numérico, pero existen infinidad de máquinas que, ya sea para arranque de viruta u otros trabajos, también son máquinas de control numérico.


Imagen de Haas Automation Inc.

En la imagen anterior te muestro la bancada de una máquina CNC. Quiero que entiendas que la base principal de una buena máquina parte de su estructura. En este caso, sería el equivalente del chasis de nuestro coche. La bancada se fabrica en fundición y aporta peso y, especialmente, rigidez para poder absorber las fuerzas, las aceleraciones y el gran esfuerzo al que someteremos a nuestra máquina a lo largo de muchas horas de funcionamiento.

Aunque pueda parecerte increíble, a la hora de mecanizar, es tanta la fuerza que se produce que la máquina tiende a doblarse y retorcerse. Por eso, las máquinas de grandes dimensiones necesitan anclarse al suelo con grandes pernos y sobre cimientos capaces de soportar el peso de muchas toneladas.

Cuanto más pesada y robusta sea la bancada de una máquina, mejor resultado podrá aportar a su trabajo.

Los coches antiguos contaban con una mecánica y electricidad relativamente sencillas. Cualquier persona, con unos conocimientos básicos de mecánica o electricidad, podía realizar un cambio de aceite, una sustitución de bujías o reemplazar una bombilla fundida, así como acometer cualquier reparación sencilla.

Sin embargo, hoy día, los coches modernos cuentan con una mecánica que, en principio, no difiere mucho de los modelos anteriores, pero a la que se ha incorporado mucha electricidad y electrónica. El acceso cada vez es más complicado, y ya no podemos hacer ni tan siquiera un cambio de aceite o, en muchos casos, no somos capaces de cambiar ni una sola bombilla sin herramientas especiales o incluso un ordenador conectado a la centralita del coche.


Imagen de Metosa Group.

¿Por qué te cuento esto? Pues bien, en las máquinas CNC modernas ocurre lo mismo.

Debemos hacernos cargo en exclusiva de un mantenimiento básico, de revisar los niveles, de engrasar determinadas partes o de realizar la limpieza y verificación…, pero poco más. Se podría decir que casi el 100 % de los mecanismos internos de la máquina se encuentran controlados y gestionados mediante sensores y captadores, que continuamente envían información a la centralita de nuestra máquina. Esa centralita, o control, nos informa de cualquier error o mal funcionamiento, pero, en la mayoría de las ocasiones, no podremos hacer nada. Es necesario que un técnico especializado en la marca acuda a nuestro taller.

Antiguamente, cualquier trabajador, ya fuera tornero o fresador, desmontaba su máquina y reparaba las piezas desgastadas o rotas. Eso ya es historia.

De todas formas, se aconseja disponer de unos conocimientos mínimos sobre mecánica, por si se necesita apretar un tornillo, cambiar una manguera, extraer el depósito de taladrina o limpiar el recogevirutas.

La mayoría de los talleres no disponen de un servicio técnico cerca, y eso quiere decir que, ante una avería, nuestra máquina va a estar parada más tiempo del que nos gustaría. Una máquina parada no produce.

Vivimos de la producción que sale de las máquinas; por esa razón, resulta importante mentalizarse para cuidar de nuestras máquinas, haciendo mantenimientos precisos, verificando el correcto funcionamiento de todas las partes y tratando a la máquina como lo que es: nuestro medio de vida.

El trabajo es duro; todos los trabajos lo son. Pero, gracias a las nuevas tecnologías, cada día se hace más llevadero.

A todos nos gustaría poder conducir un Ferrari a diario. Piensa esto: es muy probable que la máquina con la que trabajas tenga tanta potencia, tecnología, ingeniería y seguramente cueste más dinero que un Ferrari; algunas incluso más que un Fórmula 1.

Necesitamos ser buenos pilotos y disponer de grandes conocimientos para estar al volante.

Nunca dejes de formarte y aprender. Disfruta y enorgullécete de tu trabajo.



Imagen de Wikipedia.

Estoy seguro de que te suena esta tabla de la imagen.

Se trata de la tabla periódica de los elementos, una disposición de los elementos químicos en forma de tabla ordenados por su número atómico.

Pues bien, esta tabla que todos estudiamos en el colegio constituye la base a partir de la cual se crean la mayoría de los materiales con los que vamos a trabajar.

La mayoría de los elementos son metales y, al igual que un cocinero utiliza ingredientes para cocinar su comida y darle un sabor, un color o una textura, así es como se crean los materiales.

Nunca tendremos la oportunidad de trabajar con un material puro. Todos los materiales son mezclas de diferentes elementos y te puedes hacer una idea de la grandísima cantidad de materiales distintos que se pueden crear.

Sería casi imposible meter en un solo libro toda la información acerca de los materiales y definir sus cualidades, usos, capacidades o tratamientos.

Siguiendo en nuestra línea de hablar un poco en general y para darte un punto de partida, te explicaré los tipos de materiales más comunes con los que vamos a trabajar. Pero no olvides que, dentro de cada uno de ellos, se produce una infinidad de aleaciones distintas.

El más corriente y de uso generalizado, por supuesto, es el acero.

Aquí tenemos que abrir un gran paréntesis, puesto que llamamos «acero» a una aleación de hierro y carbono en un determinado porcentaje. Dependiendo de si añadimos más ingredientes a nuestro pastel, se crearán aceros más duros, blandos, fáciles de mecanizar, inoxidables, antidesgaste…

Algunos de estos ingredientes pueden ser el cromo, el molibdeno, el níquel o el wolframio.

Como ya sabes que me gusta ponértelo fácil, te voy a mostrar otra tabla.


La principal diferencia con la tabla periódica de los elementos estriba en que, con esta tabla, trabajarás todos los días, ya que es la empleada por los fabricantes de herramientas para definir, de una forma más genérica, el tipo de material que puede cortar cada herramienta.


Imágenes de Hoffmann Group.

Como puedes ver en las imágenes, este fabricante emplea unos anillos de colores para identificar, claramente, las distintas herramientas.

Cada color corresponde a un grupo de materiales que la herramienta es capaz de mecanizar.

A continuación, veremos de manera resumida las características y detalles más importantes que debes conocer sobre cada grupo de material.



El color azul muestra los aceros que, con más frecuencia, se usan en la industria, es decir, con los que nos pegaremos todos los días.

Acuérdate de que, dentro de cada acero, existen muchas aleaciones distintas, en función del uso que se les dé. Tenemos aceros especiales para fabricar herramientas (más resistentes) o aceros para fabricar muelles (más elásticos).

Por lo general, estos materiales los podremos mecanizar bastante bien, aunque percibiremos diferencias en virtud de la dureza del material.

Estos materiales crean una viruta cuyo control resulta relativamente sencillo.

La potencia de máquina que necesitamos para mecanizar entra dentro de un rango medio.


Con el color amarillo, se designa a los aceros inoxidables que, dependiendo de su aleación, utilizaremos en el sector de la alimentación o en la fabricación de electrodomésticos, joyas, tubos de escape, etc.

Todos ellos contienen, como mínimo, un 12 % de cromo.

Durante el mecanizado de estos materiales, se producirán altas temperaturas en la zona de corte, gran desgaste del filo de corte en las herramientas y también material de aportación en el filo.

En los aceros inoxidables, también nos encontraremos con viruta larga, pero su control será un poco más complicado que en los aceros al carbono.

La potencia de máquina que necesitamos es algo superior a la media.


El color rojo incluye las fundiciones. Tendremos distintas aleaciones, según el uso.

Diferenciamos cinco tipos principales de fundición: gris (GCI), maleable (MCI), nodular (NCI), de grafito compacto (CGI) y dúctil austemperizada (ADI).

Los dos primeros tipos de fundición (la gris y la maleable) son muy fáciles de mecanizar.

Sin embargo, los tres tipos restantes no resultarán tan fáciles de trabajar.

Todas las fundiciones, en general, producen una viruta corta durante el proceso de mecanizado, fácil de evacuar y controlar.

Estas fundiciones provocan un rápido desgaste en los filos de la herramienta, por ser un material muy abrasivo.

La potencia de máquina necesaria para el mecanizado es similar a los aceros al carbono.


En el color verde, hallamos todas las aleaciones de aluminio y de cobre.

Dentro de las aleaciones de cobre, se sitúan el bronce y el latón, empleados habitualmente en la fabricación de casquillos y tuercas, gracias a su capacidad de deslizamiento sobre otras piezas de acero.

La mayoría de estas aleaciones crean materiales blandos, los cuales mecanizaremos utilizando filos de corte muy agudos y grandes velocidades de corte, en conjunción con una buena refrigeración y lubricación, para evitar que se produzca aportación de material sobre el filo de corte.

La viruta que se genera es larga y su control resulta sencillo, aunque existen excepciones.

Necesitaremos emplear poca potencia de máquina para mecanizar este grupo de materiales.


El color naranja nos muestra las superaleaciones termorresistentes y el titanio.

El titanio es muy empleado en la fabricación de prótesis, debido a que se trata de un material que nuestro cuerpo no rechaza; además, es muy resistente y extremadamente ligero.

Estas superaleaciones presentan una gran resistencia a la corrosión y a las altas temperaturas.

El mecanizado de este grupo de materiales resulta complejo. Se producen elevadas temperaturas y debemos emplear profundidades de corte pequeñas, como consecuencia de las grandes fuerzas que se generan, lo que provoca un desgaste rápido del filo de la herramienta.

Debemos utilizar calidades altas en las plaquitas de metal duro, siendo aconsejables las geometrías redondas. En muchas ocasiones, se precisa también el uso de plaquitas cerámicas.

Generan una viruta larga, difícil de controlar.

Necesitaremos una potencia de máquina bastante alta.


Con color azul claro, se indican los materiales extraduros.

Hablamos de aceros que han sido fabricados para trabajar, por ejemplo, en máquinas punzonadoras o troqueladoras. También nos referimos, simplemente, a aceros al carbono del primer grupo, que han pasado por un tratamiento térmico para cambiar su estructura y darles mayor dureza, normalmente comprendida entre 45 y 65 HRc.

El mecanizado se suele centrar en operaciones de acabado, ya que es muy difícil hacer grandes desbastes de material.

Lo más habitual es que, una vez mecanizado y dada la forma requerida a un acero al carbono más o menos duro, se le añada un tratamiento térmico y, por eso, este mecanizado solo consistirá en un pequeño ajuste final.

Gracias al empleo cada vez más habitual de las máquinas de corte por hilo, no importa lo duro que sea el material, ya que, cuanto más, mejor será el resultado final.

Estos materiales también producen una viruta larga, que no es tan complicada de controlar como la del grupo anterior.

Precisaremos de una gran potencia de máquina para el mecanizado.

Y, por supuesto, necesitamos emplear herramientas especiales, capaces de cortar estos materiales y resistir grandes temperaturas que se producen en el filo de corte.


Imagen de Hoffmann Group.

Digamos, de una forma muy resumida, que tenemos una tabla donde se nos muestran los materiales con los que trabajaremos, pero está claro que aquí falta mucho por añadir.

No están los plásticos, los composites, las maderas… que cada día se abren un hueco más grande en la industria, gracias a sus cualidades de resistencia, unidas a un peso menor que el acero.

Mecanizado de plásticos

Los plásticos técnicos han revolucionado la ingeniería por ser materiales mecanizables, ligeros y resistentes; por ello, cada vez se emplean más como sustitutos de los aceros y otros metales.

Muchos plásticos se inyectan y moldean, pero no todos pueden soportar tales procesos y necesitan ser mecanizados por arranque de viruta.

Para hacer una tabla como la de los aceros, cabe distinguir las tres familias más importantes:

• Los plásticos estándar, con un punto de fusión en torno a 100 grados como, por ejemplo, PPE, ABS, PP, PS, PA…

• Los plásticos de ingeniería, con un punto de fusión en torno a 150 grados: PET, POM, PMP…

• Los plásticos de alta temperatura, cuyo punto de fusión ronda los 300 grados y son PEEK o PVDF.


Imagen de Haas Automation Inc.

Uno de los principales problemas de mecanizar piezas de plástico en un torno radica en la viruta. Hay plásticos que, cuando la plaquita se encuentra cortando, generan unos hilos largos que se enredan en el plato, las garras y las herramientas.

En la fresadora no se suele producir este efecto, pero resulta bastante habitual que los pequeños trozos de plástico se cuelen por todas partes y provoquen atascos en los conductos de taladrina e incluso atascos en las cadenas extractoras de virutas, al compactarse y crear tapones.

También ocurre que muchos plásticos son incompatibles con los lubricantes, aceites y taladrinas, puesto que pueden dañarlos y es necesario utilizar aire, para enfriar tanto la herramienta como el propio plástico.

El uso de los plásticos se realiza, principalmente, por razones económicas o técnicas, ya que muchas piezas presentan grandes dimensiones y esto produce piezas muy pesadas. Hay que conseguir una buena relación entre resistencia mecánica y peso.

En comparación con los metales, los plásticos tienen unas cualidades en ocasiones mejores y, en otras, peores, a la hora de trabajar con ellos.

El plástico presenta menos rigidez y una mayor elasticidad. Se produce, igualmente, una pequeña dilatación, debido a que absorbe humedad; por ejemplo, de los productos de refrigeración.

Los plásticos no disipan bien el calor, por lo que es importante evitar un elevado rozamiento de la herramienta en el momento del corte y una buena refrigeración.

Dependiendo del plástico que se mecanice, se pueden producir grietas, desgarros, roturas y deformaciones, principalmente, en las aristas y esquinas de la pieza, sobre todo en el momento en el que la herramienta sale de la pieza.

En el mecanizado de plásticos es donde podemos utilizar, de una manera más habitual, las herramientas de acero rápido HSS, ya que necesitamos emplear altas velocidades de corte y, si empleamos herramientas de metal duro, necesitaremos máquinas modernas con grandes velocidades de avance y altas revoluciones.


Imagen de Hoffmann Group.


Las herramientas han evolucionado mucho a lo largo del tiempo y han tenido que adaptarse a los nuevos materiales que se construyen y, sobre todo, a las nuevas máquinas y procesos de mecanizado.

Las herramientas tienen tres propiedades, que las definirán para el trabajo realizado:

• Desgaste: resistencia del material con el que está fabricada la herramienta frente al material que se vaya a mecanizar.

• Tenacidad: capacidad que tiene la herramienta para soportar las condiciones de trabajo y no romperse.

• Comportamiento a diferentes temperaturas: factor clave que tener en cuenta según el material y el estilo de mecanizado que utilicemos. Uno de los factores que más dañan nuestra herramienta se encuentra en los cambios bruscos de temperatura producidos durante el mecanizado.


Imagen de Hoffmann Group.

Es casi imposible poder explicar todas y cada una de las herramientas que existen en el mercado, ya que cada fabricante cuenta con las suyas propias, adaptadas a los distintos procesos de trabajo y cuyas cualidades varían notablemente.

En sucesivos capítulos, donde te explico los procesos de mecanizado, veremos cuáles son las herramientas apropiadas para cada trabajo y cómo debes utilizarlas.

Ahora veremos algunas de las principales herramientas. Para detalles concretos sobre cada una, puedes buscar en Internet los catálogos de los fabricantes y descargarlos en formato PDF, en los que encontrarás toda la documentación e información que necesitas conocer para el uso de cada herramienta.

Nadie conoce mejor su herramienta que el fabricante; es él quien nos indica las velocidades de corte que debemos asignar a la herramienta. También nos señala el avance por diente, si trabaja con refrigeración o no, el material con que está fabricada, su geometría, los radios de los que dispone, el número de dientes, la rugosidad que es capaz de conseguir y un largo etcétera.

La mayoría de los catálogos son bastante amplios. No te estreses antes de comenzar; céntrate en buscar la herramienta que necesitas y qué material vas a mecanizar.

Utilizaremos diferentes herramientas, en función del tipo de máquina, de los movimientos capaces de realizar y de las operaciones que efectuemos.

Las herramientas de un solo corte, normalmente, las usaremos para tornear y las herramientas de múltiples cortes las emplearemos para el fresado.

Lo primero que debes saber es que, principalmente, trabajaremos con dos tipos de herramientas, que varían en virtud de los materiales del cual estén fabricadas.

Están las herramientas de acero rápido, denominadas HSS (High Speed Steel), y las herramientas de metal duro.

Las herramientas HSS se siguen utilizando, aunque cada vez en menor cantidad; podríamos decir que lo más habitual es emplear herramientas de metal duro para un 90 % del trabajo, mientras que dejaremos las HSS para el resto.

Casi todas las herramientas que se emplean para tornear son portaherramientas con insertos o plaquitas intercambiables de metal duro.

En el fresado, utilizamos platos de diferentes diámetros y geometrías; también usamos fresas enterizas, brocas enterizas o con puntas intercambiables, pero todas de metal duro. Dejamos las herramientas HSS para algunas brocas, escariadores, machos de roscar, discos de corte, fresas de forma o fresas para tallado de piñones, según el módulo, entre otros usos.

Las herramientas HSS más habituales con diferencia son, por ejemplo, las brocas que tienes en casa. Suelen estar fabricadas con molibdeno y wolframio, aunque también pueden tener vanadio y cromo. Estas herramientas tienen un precio bajo, comparadas con las de metal duro. A la mayoría se les suelen añadir recubrimientos, con el fin de mejorar sus condiciones de corte y alargar la vida útil; por eso, verás brocas de diferentes colores y acabados.

Aunque existen herramientas de toda clase en este material, su uso, fundamentalmente, se ciñe a las brocas y machos de roscar, ya que la velocidad de corte que podemos utilizar para trabajar un acero al carbono suele ser de 20 o 25 m/min, lo cual es notablemente inferior a las herramientas de metal duro, que pueden moverse fácilmente en velocidades de 150 a 200 m/min.

En el siguiente capítulo, te explico qué es y cómo utilizar la velocidad de corte.


Imagen de Hoffmann Group.

Las brocas son herramientas que podremos afilar fácilmente cuando el filo de corte se va desgastando; son bastante tenaces, lo que quiere decir que no necesitan grandes cuidados y soportan un uso brusco.

En el caso de las brocas, el ángulo de corte más habitual es de 118°, para las brocas estándar, y de 60°, para brocas de centros, ya que es el mismo ángulo que tienen los contrapuntos en el torno.

Las brocas suelen contar con unas medidas estándar en cuanto a longitud, en función del diámetro, y se representa utilizando el diámetro multiplicado por sí mismo un número determinado de veces.

Por ejemplo, una broca de diámetro 10, que indica 8 × D, quiere decir que tiene una longitud de corte útil de 8 veces 10, o sea, 80 mm.

Las herramientas que más vamos a utilizar son las de metal duro o carburo de tungsteno, un compuesto formado, principalmente, por wolframio y carbono.

Estas herramientas se fabrican por sinterizado.

La sinterización es un proceso para fabricar piezas que consiste en convertir las rocas de mineral en polvo y, después de mezclarse, se añaden aglomerantes, etanol y agua; prosigue un largo proceso, hasta conseguir un polvo que se compacta en un molde con la forma requerida a alta presión. Una vez se consigue la forma de la pieza, se realiza un tratamiento térmico en un horno de sinterizado a una temperatura de unos 1500 °C, obteniendo una pieza compacta y consolidada.


Ahora tenemos un material casi tan duro como el diamante.

Una vez fabricada, la plaquita pasa a una máquina para rectificar sus caras y conseguir la geometría y tolerancias exactas.

Para poder hacer este rectificado, es necesario emplear discos de corte con incrustaciones de diamante.

Después, al igual que con las herramientas HSS, se les añaden diferentes recubrimientos, para dotar aún de mejores cualidades a la herramienta. El proceso de añadir recubrimientos resulta complejo y existen diferentes tipos, ya sea por deposición química de vapor (CVD), ya sea por deposición física de vapor (PVD).

Los materiales más habituales para la fabricación de herramientas de corte son:

• Metal duro.

• Cermet.

• Cerámicos.

• Nitruro de boro cúbico.

• Diamante policristalino.


Imágenes de Hoffmann Group.

Existen muchos talleres de mecanizado, desde pequeñas empresas hasta grandes industrias. Dependiendo de dónde trabajes, tendrás acceso a un mayor número de herramientas y una mayor variedad, en función de los trabajos que se realicen y también según los materiales que se vayan a mecanizar.

Disponemos de una amplia variedad de herramientas separadas por grupos, según la forma y el trabajo que realizan. Todos los parámetros que componen una herramienta tienen su importancia y pueden marcar la diferencia entre conseguir un buen trabajo y un trabajo excelente.


Las siguientes imágenes de herramientas pertenecen a Hoffmann Group.

En los catálogos de herramientas, dispones de toda la información sobre las empleadas tanto para tornear como para fresar.

Hagamos un pequeño resumen de las más habituales.


Brocas integrales tanto de metal duro como de HSS.


Machos de arranque de viruta, de laminación y fresas para roscar.


Avellanadores.


Escariadores.


Fresas de grandes diámetros.


Fresas planas integrales de diferentes cortes.


Fresas integrales con radios y formas para trabajos específicos.


Platos para planear, angulares, copiadoras, circulares y de roscar.


Brocas de metal duro de punta intercambiable y de plaquitas intercambiables.


Plaquitas negativas, portaherramientas de exterior y barras de mandrinar interiores.


Plaquitas positivas, portaherramientas de exterior y barras de mandrinar interiores.


Barras de mandrinar mini, torneado de precisión, microrroscado, torneado de ranuras para anillos de seguridad y tronzado.


Plaquitas para roscar.


Herramientas de moleteado, brochado y torneado de radios.

Ahora quiero explicarte algo que considero especialmente importante para trabajar con las distintas herramientas. Hablo de los sistemas de sujeción, ya que de ellos depende la perfecta unión entre la máquina y la herramienta y constituyen el primer eslabón para conseguir unos buenos resultados a la hora de mecanizar.


Imagen de Hoffmann Group.

Portaherramientas para torneado


Imagen de Haas Automation Inc.

Los tornos CNC vienen equipados con una torreta, sobre la cual colocaremos nuestras herramientas.

Esta configuración ya viene preparada de fábrica y casi nunca se suele modificar. Por eso, tendrás que adaptar tus portaherramientas a la disposición de cada máquina.

Como ya sabemos, el tiempo empleado en mecanizar supone la base para conseguir una alta productividad y, por consiguiente, el tiempo que empleemos en preparar y ajustar nuestras herramientas será un tiempo muy valioso para conseguir dicha productividad.

Aquí es donde el empleo de cambios rápidos de herramientas desempeña un papel importante.

Existen distintos tipos de sujeciones para las herramientas de torno; lógicamente, no montará la misma torreta un torno básico de dos ejes que un torno con herramientas motorizadas, eje Y, sistemas de refrigeración interna, etc.

Por norma general, casi todas las torretas se hallan preparadas con 12 estaciones, lo que quiere decir que podemos colocar 12 herramientas. Aunque ten siempre presente que, con los nuevos sistemas de torneado capaces de trabajar en dos husillos simultáneamente, podremos colocar portaherramientas dobles para trabajar en ambas direcciones, lo que nos dará como resultado el empleo de hasta 24 herramientas en una misma torreta.

Muchos fabricantes tienen sus propios sistemas de torreta, pero ahora vamos a centrarnos en los tres modelos más habituales.

Sujeción por tornillos


El sistema de sujeción por tornillos es, sin duda, el más extendido hasta el momento.

Sobre esta torreta, podremos colocar toda clase de herramientas, ya sea para tornear, ya sea para fresar, por medio de cabezales motorizados.

VDI


El empleo de un sistema VDI representa una sujeción de las herramientas de un modo más rápido y cómodo.

El posicionamiento se realiza de una forma más confortable para el operario, al igual que el ajuste de las herramientas, ya que no es necesario corregir y verificar constantemente la posición, sino que la herramienta siempre queda bien situada y a la altura justa.

Híbrida


Imágenes de Haas Automation Inc.

Una buena idea es contar con un sistema híbrido, que permite el uso de portaherramientas, tanto VDI como de amarre manual, lo que da mucho juego y hace más asequible, igualmente, el stock de portaherramientas.

En este caso, se suelen emplear seis posiciones para portaherramientas VDI y las otras seis para portas manuales.


Imágenes de Haas Automation Inc.

Recuerda siempre la disposición de las herramientas, ya que emplearemos diferentes portas en función de la posición de trabajo. Cuando trabajamos sobre el eje Z, decimos que lo hacemos de forma axial, mientras que, cuando trabajamos sobre el eje X, decimos que lo hacemos de forma radial. Es fácil recordarlo si piensas que, cuando trabajas sobre el lateral de la pieza, estás mecanizando en el radio y, por tanto, te encuentras en posición radial.


En un torno multiusos, emplearemos muchas herramientas diferentes, colocadas en varias posiciones, tanto radiales como axiales, fijas o motorizadas.

Uno de los aspectos más importantes que debes tener siempre presente al trabajar en un torno son las colisiones.

Si vamos a mecanizar una pieza y, sobre la torreta, hay colocadas muchas herramientas, deberemos verificar, en primer lugar, que ninguna herramienta colisione sobre cualquier parte de la máquina a la hora de realizar cambios y giros de torreta, ya que podríamos estrellarnos sobre los propios carenados o el contrapunto.

A la hora de comenzar a mecanizar, comprueba que las herramientas que no están trabajando tengan espacio suficiente a su alrededor y al frente, ya que, normalmente, solemos estar pendientes de la herramienta que está trabajando y olvidarnos del resto. Esto puede provocar que otra herramienta choque con el fondo del torno o con la propia pieza, o bien que llegue a las garras del plato. De igual modo, programa bien la posición de los cambios de herramienta, para que se realicen en una zona de seguridad donde no haya lugar a colisión.

Aunque nuestras máquinas pueden parecer, y de hecho son, robustas y resistentes, eso no evita que, ante un golpe o colisión, la máquina se desajuste.

Recuerda siempre que tanto un torno como una fresadora están preparados para soportar grandes cargas y esfuerzos para un mecanizado efectivo, pero ninguna máquina se halla lista para una colisión.

Por leve que sea el golpe (que todos cometemos alguna vez por desgracia), verifica siempre que todo esté correcto antes de continuar. Jamás des por sentado que no ocurrió nada y continúes trabajando, ya que el resultado será que la pieza no tenga las medidas idóneas y las herramientas no corten bien.

En esta imagen puedes ver, de forma exagerada, la desviación que se produce como consecuencia de un golpe; además, puedes ver que esta torreta del fabricante Haas dispone de 24 posiciones, ya que viene preparada para situar herramientas cada 15 grados, en lugar de los 30 habituales.


Imágenes de Haas Automation Inc.

Una perfecta alineación de las herramientas resulta fundamental para realizar un trabajo profesional. Es posible refrentar e incluso cilindrar, con una cuchilla en una altura incorrecta, aunque no sea lo apropiado; sin embargo, es imposible taladrar o fresar con un mal centraje, ya que el resultado será desastroso para la pieza y para la herramienta.


Imágenes de Hoffmann Group.

Cada fabricante cuenta con una amplia gama de herramientas motorizadas. Hay que tener siempre varios factores en cuenta, las revoluciones máximas que puede alcanzar, el uso de refrigeración interna e incluso la posibilidad de corregir y regular la posición.

En las siguientes imágenes puedes ver que, por la parte de atrás de algunas herramientas motorizadas, tenemos acceso a unos tornillos de regulación para posicionar la herramienta a la altura perfecta de trabajo.


Imágenes de Haas Automation Inc.

Gracias a la ayuda del reloj comparador, verificamos la correcta posición de la herramienta.

Y, para que te hagas una idea de que el futuro ya está aquí y las últimas tecnologías llegan a todos los sectores, disponemos de herramientas con microprocesadores capaces de almacenar los datos de las herramientas.

Podemos visualizar esos datos directamente desde un dispositivo móvil, como nuestro teléfono o tableta, y ver los ciclos realizados, las revoluciones por minuto, la temperatura de trabajo, el empleo de refrigerante y más.

Esta herramienta «CyberCon4» pertenece al fabricante Hoffmann Group.


Imágenes de Hoffmann Group.

A continuación, se muestran unas imágenes de portaherramientas, tanto para torretas con amarres por tornillos como sistemas VDI.



Imágenes de Hoffmann Group.

Portaherramientas para fresado

Acabamos de ver cómo son las torretas de los tornos CNC y las distintas opciones que nos ofrecen los fabricantes de máquinas.

En el fresado, como norma general, disponemos de un husillo sobre el cual montamos los diferentes portaherramientas, pero veremos que no todos los amarres de husillos son iguales.

Cuando hablamos de grandes fresadoras y, principalmente, de la última generación de máquinas capaces de fresar y tornear, nos vamos a encontrar con máquinas que pueden cambiar, de forma automática, el cabezal completo, pudiendo emplear cabezales de torneado, de fresado o de mandrinado.

Como puedes imaginar, según el tamaño de la máquina, así será el tamaño de los portaherramientas, los cuales, todos con forma cónica y, según sus dimensiones, se denominan ISO 40 o ISO 50, entre otros, siendo estos dos tipos los más utilizados.

Como norma general, los centros de mecanizado suelen emplear conos ISO 40, mientras que las fresadoras emplean conos ISO 50.

El siguiente paso es diferenciar entre los distintos amarres que existen para los conos; aunque existen varios tipos en el mercado, nos centraremos en los dos sistemas más empleados, que son los de sujeción mediante tirante y sujeción HSK.

En esta imagen, puedes ver un cono ISO 40 con sujeción mediante tirante.


Imagen de Haas Automation Inc.

Por su parte, en esta otra imagen, se presenta un cono ISO 40 con amarre HSK.

No dispone de un tirante, porque el amarre se efectúa sujetando el cono desde el interior.


Imagen de Hoffmann Group.

Cada fabricante de husillo cuenta con su propio sistema y, por eso, existe una gran variedad en cuanto a tirantes.

El cono no varía de una máquina a otra, pero sí el tirante, para que adapte perfectamente en la máquina.

Mediante un sistema hidráulico que lleva el husillo en su interior, unas garras se deslizan hacia arriba y abajo, con el fin de permitir que el cono se pueda soltar o quede bien unido al husillo, debido a la fuerza de las garras que tiran constantemente hacia arriba de él.

La mayor parte de las fresadoras y centros de mecanizado utilizan este sistema, ya que es el que más años lleva en el mercado, pero, con las nuevas máquinas de alta velocidad, esta tendencia está cambiando.


Imagen de Hoffmann Group.

Como te decía, los tiempos cambian y nos encontramos trabajando con máquinas de última generación, capaces de trabajar con 30 000 o 40 000 revoluciones para hacer mecanizados de alta velocidad, mientras que lo habitual hasta hace pocos años era trabajar con 6000 u 8000 rpm.

Cuantas mayores sean las revoluciones en el husillo, mayor ha de ser el equilibrado y el amarre de los conos.

En el capítulo donde hablamos sobre los platos de torno y cómo se comportan las garras del plato a la hora de trabajar, veremos que, cuanto mayores son las revoluciones, menor es la fuerza que ejercen sobre la pieza, debido a la fuerza centrífuga. Pues bien, ahora nos encontramos ante el mismo caso. En un cono con tirante, la sujeción se hace por el exterior, lo que quiere decir que, cuando aumentan las revoluciones, la fuerza centrífuga intenta separar las garras de amarre, lo que ocasiona unas pequeñas dilataciones entre el husillo y el cono, que pueden hacer que este último se introduzca más de la cuenta en su alojamiento y provoque que se atasque.

Con los conos HSK, las garras que sujetan el cono trabajan de la misma forma que en el sistema anterior, pero, en este caso, el amarre se produce en el interior del cono.

Si tenemos en cuenta los datos anteriores, esto quiere decir que, cuanto mayores sean las revoluciones, mayor será el amarre del cono, ya que la fuerza centrífuga aumenta la presión de las garras sobre el cono. Y es, gracias a esta sujeción extra, que los conos HSK están ganando terreno a los conos estándar de tirante, ya que, además de servir para el mecanizado de alta velocidad, también nos permiten trabajar con condiciones de corte más agresivas, debido a una mayor rigidez y a una excelente precisión.


Imagen de Hoffmann Group.

Los conos de amarre mediante tirante suelen tener solamente una zona de contacto, que es el propio cono.

Después de lo visto con respecto a las revoluciones y la fuerza centrífuga, entenderás mejor que existen diferencias dimensionales y cambios en las alturas de la herramienta, dependiendo de si el cono se introduce más o menos en su alojamiento. Pero, para que esto no sea un problema, tenemos los conos de doble contacto, que garantizan la posición exacta del cono, como puedes apreciar en la imagen superior.

Los conos HSK ya cuentan con esta ventaja de serie en todos los modelos.

Pero no quiero que te asustes ni pienses que, sin un cono HSK o de doble contacto, no vas a poder trabajar.

Puedes quedarte tranquilo: son muchas las máquinas y muchos los trabajos que se realizan utilizando conos estándar con sujeción mediante tirante. Como te digo, hasta la fecha, siguen siendo los más extendidos, pero me gusta que conozcas y tengas en cuenta estos pequeños detalles para comprender la importancia que tienen todos y cada uno de los procesos con los que trabajamos a diario.

Dentro de la gama de conos HSK, existe una gran variedad, en función del diámetro que se apoya sobre el husillo o el número de chavetas de arrastre que incluye. Pero no todo son ventajas, y ahora tenemos que insistir de nuevo en la limpieza. Es muy importante que las zonas de amarre se encuentren libres de suciedad, virutas o aceites. Debido a que este tipo de conos poseen un vaciado interior para permitir el amarre, resulta habitual que virutas de material se introduzcan y provoquen un mal amarre. Por tanto, limpia bien los conos antes de introducirlos en la máquina y sopla con aire a presión sobre el interior.

Una vez que ya tenemos claros los sistemas de amarre de los propios conos con la máquina, veamos los diferentes amarres entre los conos y las herramientas.

Es difícil decir cuál es mejor y cuál peor. La elección del cono portaherramientas dependerá de la herramienta que necesitemos sujetar, del tipo de trabajo que se realice y de la máquina con la cual trabajemos.

Además, vamos a tener en cuenta otros aspectos a la hora de elegir un tipo u otro como, por ejemplo, la potencia de amarre, el equilibrado que nos ofrece, el precio o la concentricidad que aporta a la herramienta.

A continuación, te muestro los conos más habituales y sus ventajas e inconvenientes.

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700 str. 685 ilustracji
ISBN:
9788426731401
Wydawca:
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Bookwire
Format pobierania:

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