Czytaj książkę: «Yoga y Psicoterapia Gestalt»

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Álvarez Sánchez, Andrea

Yoga y psicoterapia Gestalt : aportes para la calidad de vida / Andrea Álvarez Sánchez, autora. - - México : Libera Desarrollo Humano AC : Juan Pablos Editor, 2022

1a. edición

378 p. : ilustraciones ; 14 x 21 cm

ISBN 978-607-98993-6-3 Libera impreso

ISBN 978-607-98993-7-0 Libera epub

ISBN 978-607-711-648-6 Juan Pablos Editor impreso

ISBN 978-607-711-649-3 Juan Pablos Editor epub

T. 1. Yoga - Uso terapéutico T. 2. Terapia de mente y cuerpo T. 3. Terapia gestáltica T. 4. Mente y cuerpo T. 5. Psicoterapia

RC465 A48

YOGA Y PSICOTERAPIA GESTALT

APORTES PARA LA CALIDAD DE VIDA

de Andrea Álvarez Sánchez

Primera edición 2022

D.R. © 2022 Libera Desarrollo Humano, A.C.

Beltrán y Puga núm. 214, Fracc. Insurgentes, Col. Chamilpa

Chamilpa, 62200, Cuernavaca, Morelos, México

<liberadesarrollohumano@gmail.com>

D.R. © 2022 Juan Pablos Editor, S.A.

2a. Cerrada de Belisario Domínguez 19

Col. del Carmen, Alcaldía de Coyoacán

04100, Ciudad de México

<juanpabloseditor@gmail.com>

Diseño de portada: Daniel Domínguez Michael

ISBN 978-607-98993-6-3 Libera impreso

ISBN 978-607-98993-7-0 Libera epub

ISBN 978-607-711-648-6 Juan Pablos Editor impreso

ISBN 978-607-711-649-3 Juan Pablos Editor epub

Impreso en México

Reservados los derechos

Ventas directas en la página de Libera: <https://www.libera.org.mx/shop>

Índice

RESUMEN

INTRODUCCIÓN

PROBLEMÁTICAS DEL CRECIMIENTO PERSONAL

DESARROLLAR EL POTENCIAL HUMANO Y PROMOVER LA CALIDAD DE VIDA

TRES PARADIGMAS

JUSTIFICACIÓN

CAPÍTULO 1 LA INFLUENCIA DE ORIENTE EN OCCIDENTE

VISIÓN HOLÍSTICA DEL SER HUMANO

Psicología humanista y holismo

Yoga y holismo

AUTORREALIZACIÓN

Pirámide de Maslow y camino a la sabiduría de Patañjali

Samādhi, experiencia cumbre y despertar espiritual

Autorrealización, sankalpa y dharma

EL ORDEN NATURAL, PSICOLOGÍA HUMANISTA Y YOGA

RECURRENCIA CÍCLICA Y ORDEN NATURAL

CAPÍTULO 2 AUTOCONOCIMIENTO Y ÉTICA HUMANISTA

FALTA DE AUTOCONOCIMIENTO: OBSTÁCULO PARA LA AUTORREALIZACIÓN

AUTOCONOCIMIENTO Y SVĀDHYĀYA

AUTOCONOCIMIENTO Y TEORÍA DE LA PERSONALIDAD

Teoría de la personalidad

Teoría del funcionamiento óptimo de la personalidad

Carl Rogers: cimiento humanista de la terapia Gestalt

LA INTENCIÓN DE LA TERAPIA GESTALT HUMANISTA

NUEVE PRINCIPIOS DE LA TERAPIA GESTALT

FRITZ Y LAURA PERLS: LOS PADRES DE LA TERAPIA GESTALT

Laura Perls

ÉTICA HUMANISTA

Consideración positiva incondicional: maitrī (ir hacia el bien) y atmiyata (sentir la unidad)

Actitud empática y anāhata (cuarto chakra)

Respeto y ahimsā (no violencia)

Congruencia, honestidad y satya (verdad)

Amor-autoestima, shauca (limpieza) y samtosha (contentamiento)

Responsabilidad y tapas (autodisciplina)

Honestidad y asteya (“no robar”)

ALIARSE A LA RESISTENCIA

CAPÍTULO 3 HISTORIA Y ÉTICA DEL YOGA

LUGAR DE ORIGEN DEL YOGA

SIGNIFICADO DEL YOGA

LITERATURA ANTIGUA DE LA INDIA

Los Vedas

Los Brāhmanas

Los Āranyakas

Los Upanishads

El Rāmāyana y el Mahābhārata

La Bhagavad Gītā

LOS YOGA SŪTRAS DE PATAÑJALI

Samādhi Pāda: sobre la unidad consciente (51 versos)

Sādhana Pāda: sobre la práctica (55 versos)

Vibhūti Pāda: sobre la realización (55 versos)

Kaivalya Pāda: sobre el aislamiento (34 versos)

EL HATHA YOGA PRADĪPIKĀ, DE SVĀTMĀRĀMA

LAS OCHO RAMAS DEL YOGA

CAMINOS DEL YOGA

Rāja yoga, Hatha yoga, Karma yoga, Bhakti yoga, Guru yoga, Jñāna yoga, Mantra yoga, Kundalini yoga

YOGA POSTURAL, HATHA Y ĀSANA

Diez beneficios de la práctica de hatha yoga

KRISHNAMACHARYA Y SUS DISCÍPULOS

Tirumalai Krishnamacharya (1888-1989)

B.K.S. Iyengar (1918-2014) (Yoga Iyengar)

Pattabhi Jois (1915-2009) (ashtānga yoga)

Ashtānga yoga

EL ÁRBOL GENEALÓGICO DEL YOGA MODERNO

CAPÍTULO 4 HERRAMIENTAS DE GESTALT

EL DARSE CUENTA (AWARENESS)

La sombra: obstáculo para ampliar el darse cuenta

Ventana de Johari

Tres áreas del darse cuenta, dhāranā (concentración) y dhyāna (meditación)

MEJORAR EL CONTACTO

No reconocer las emociones: obstáculo para mejorar el contacto. Matea y nueve rasās

Evitación del contacto: el círculo vicioso de la neurosis y sus defensas

Pautas neuróticas: obstáculo para lograr contacto

Ocho modos de relación (pautas neuróticas) y yoga

SATISFACCIÓN DE NECESIDADES

Ciclo de la experiencia

Autointerrupciones del ciclo de la experiencia: obstáculo para satisfacción de necesidades

Yoga y ciclo de la experiencia

Necesidades reales, falsas y rāga-dvesha

AUTORRESPONSABILIZACIÓN

Evitación de las responsabilidades y ansiedad

Proyección y responsabilidad y viparyaya vritti

TRES OBSTÁCULOS PARA EL CRECIMIENTO O PAUTA CRÓNICA DE DETENCIÓN

Los introyectos: la mente y las creencias

Mente subconsciente, consciente y creencias

La causalidad del pensamiento, física cuántica y karma

Samskāras (impresiones mentales)

Creación de nuevas redes neuronales

Experiencias obsoletas, aparigraha (desapego), ganancias secundarias y cambio constante

Los asuntos inconclusos, karma y la rueda del Samsāra

EXPERIMENTO GESTÁLTICO Y YOGA

POLARIDADES: EL EXTREMO DE LA DUALIDAD

Unidad y dualidad

Las polaridades y su integración

Polaridades y alquimia

Polaridades y el mito del pecado original

Metamorfosis y polaridades

Trabajo gestáltico de polaridades

Paksa y pratipaksa: partes aliadas y opuestas

CAPÍTULO 5 HERRAMIENTAS DE YOGA

DOMINIO MENTAL: EL PODER DE LA MENTE

Conciencia testigo y conocimiento reflexivo

Calmar la mente, prātyāhāra (control), dhāranā (concentración) y dhyāna (meditación)

Focusing (contemplación) y dhyāna (meditación)

Atención plena o mindfulness y dhyāna (meditación)

CAUSAS DE LAS FLUCTUACIONES DE LA MENTE: VRITTIS, KLESHAS Y CITTA VIKSEPA

Vrittis (fluctuaciones intelectuales): actividades espontáneas de la mente

Kleshas (fluctuaciones mentales y emocionales): estorbos mentales alteradores de la conciencia

Citta viksepa (fluctuaciones ambientales): dispersores de la conciencia

Remedios de Patañjali

EL CUERPO, LA PSICOLOGÍA HUMANISTA Y EL YOGA

El lenguaje del cuerpo: psicología y yoga

Trabajo con el síntoma

Aquí y ahora: el eterno presente y el cuerpo

La memoria en el cuerpo

EL CUERPO Y SU SISTEMA ENERGÉTICO SEGÚN EL YOGA

Koshas, Chakras, Nādīs, Granthis y Bandhas, Bandhas, Gunas, Mudrās (posturas con las manos)

LA PRÁCTICA DE YOGA E ĪSHVARA-PRANIDHĀNA

Bibliografía

Resumen

Este libro expone la utilidad de combinar la práctica de yoga con la terapia Gestalt. Se hace una descripción general tanto de dicha terapia como del yoga a partir de su historia, sus conceptos y los autores principales que las han abordado. También se describen algunos conceptos coincidentes en los que se basan ambas disciplinas.

Se plantea como objetivo promover el desarrollo del potencial humano a través de temas como el autoconocimiento, la toma de conciencia “darse cuenta” (awareness), la integración de cuerpo, mente y esp, la responsabilización propia, el autoapoyo, discernir entre el ser y el deber ser, entre otros. Estas herramientas permiten crear una relación auténtica con uno mismo que se refleja en relaciones interpersonales positivas y claras.

La educación y práctica de estas disciplinas en conjunto ofrece una forma de llevar a cabo un estilo de vida desde una perspectiva holística de la salud que complementa y promueve la calidad de vida, ya que implica actividad física, adquisición de conocimientos éticos y desarrollo de habilidades emocionales, lo cual fortalece las capacidades de las personas y el desarrollo de su potencial humano.

Introducción

Los únicos demonios existentes en el mundo son aquellos que moran en nuestro propio corazón. Ésa es nuestra única batalla.

Mahatma Gandhi

En la actualidad es importante y necesaria una visión global de la salud. Una postura holística conlleva expandir la visión y abarcar los múltiples aspectos que la conforman. Para mantener un equilibrio sanitario hay que cuidar cada una de sus partes, pues al estar interconectadas, si se daña una de ellas, las demás también sufren repercusión: “[…] el planteamiento holístico y ecológico de la vida son esenciales en el desarrollo de estrategias para la promoción de la salud” (OMS, Carta de Ottawa, 1986:4).

Tanto el yoga como la terapia Gestalt tienen una propuesta holística. Esta investigación nace a partir de sus coincidencias.

Fritz Perls sostenía que la terapia Gestalt es demasiado valiosa para utilizarla sólo con los enfermos y la denominaba terapia para normales (Ginger y Ginger, 2012:16). Perteneciente a la psicología humanista o tercera fuerza, se caracteriza por no estar hecha exclusivamente para tratar enfermos, sino desarrollar también el potencial humano. Conocer los principios de la terapia Gestalt es una forma de desarrollo personal.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declara que la promoción de la salud no concierne exclusivamente al sector sanitario, por lo que el desarrollo de las aptitudes personales es indispensable para la vida (OMS, Carta de Ottawa, 1986:1) y esta psicología es una forma de amplificar dichas aptitudes.

Ya que la terapia Gestalt nace en el marco de la psicología humanista, cuando en este libro se menciona la psicología humanista, hay que comprender que en este término se incluye la terapia Gestalt.

PROBLEMÁTICAS DEL CRECIMIENTO PERSONAL

Algunas problemáticas que este estudio plantea como fundamentales desde la perspectiva de la psicoterapia Gestalt en su correlación con el bienestar del individuo, son las siguientes:

a) El insuficiente autoconocimiento y awareness (“darse cuenta” o toma de conciencia).

El autoconocimiento es indispensable para el equilibrio biopsicoemocional del individuo, fundamental para el óptimo funcionamiento personal, social, e incluso para la preservación de la especie. Un aspecto clave para el desarrollo humano es la adquisición de habilidades sociocognitivas y emocionales para enfrentar problemas (OPS, 2001:6).

El tema es una parte clave de la iniciativa internacional “habilidades para la vida en las escuelas”, promovida por la OMS, un programa que ofrece herramientas psicosociales para acceder a estilos de vida saludables. Las diez habilidades son autoconocimiento, empatía, comunicación asertiva, relaciones interpersonales, toma de decisiones, solución de problemas y conflictos, pensamiento creativo, pensamiento crítico, manejo de emociones y sentimientos, y, por último, manejo de tensiones y estrés (Montoya Castilla y Muñoz Iranzo, 2009:1).

El autoconocimiento y dominio interno nos acerca a la coherencia, la estabilidad y el fluir sabiamente con la vida. Francisco Huneeus, director de la Editorial Cuatro Vientos, afirma en el libro El darse cuenta que su opuesto es el dejarse llevar. Por las olas de pensamiento incesante, por las creencias negativas, por lo que dicen otros, por no saber escuchar al cuerpo, por vivir a marchas forzadas llevando al límite la capacidad física, por ascender en la pirámide de la competencia social a costa de lo que sea, por vivir en una falta de respeto hacia uno mismo. El awareness o “darse cuenta” es el agente curativo más importante.

Lo anterior implica el proceso de estar alerta; de tomar conciencia; percatarse y saber diferenciar entre lo mío y lo que proviene del exterior; lo real y lo que es fantasía; lo que vale la pena y lo que no; qué es recuerdo y qué es aquí y ahora; qué es emoción y qué intelectualización; lo que soy yo y lo que eres tú (Huneeus en Stevens, 2011:10). El darse cuenta sirve justamente para tomar conciencia de la energía que se emplea y puede llegar a usarse para el autosustentamiento; el individuo descubre la posibilidad de hacer cosas por sí mismo que antes necesitaban una guía. Todo el mundo dispone de un enorme potencial en desuso y el “darse cuenta” puede activarlo. John O. Stevens afirma que “El modo de ayudar verdaderamente a alguien no es ayudándolo a hacer algo, sino ayudarlo a darse más cuenta de su propia experiencia” (Stevens, 2011:164).

b) La falta de contacto consigo mismo es un obstáculo para el bienestar y el equilibrio.

Sin un contacto auténtico consigo, se vuelve complejo encontrar respuestas sobre las necesidades personales. “El contacto es un concepto básico en la terapia Gestalt: entrar en contacto con. Cotidianamente gastamos mucho de nuestro tiempo evitando el contacto; ésa es una manera, entre otras muchas, para utilizar en forma inadecuada nuestra energía” (Castanedo Secadas, 2007:83). Según Margherita Spagnuolo Lobb, “la psicopatología se trata de una interrupción habitual de la capacidad de contactar, que lleva a la acumulación de situaciones inconclusas” (Spagnuolo Lobb, 2009:122). Dejar de escucharse a sí mismo atrofia el sentido común, provoca actitudes autodestructivas y obstaculiza la atención profesional cuando es requerida. Pese al impacto de los trastornos psicoemocionales, una considerable proporción de personas no acude a su tratamiento o retrasa mucho la búsqueda de ayuda. María Elena Medina Mora, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría, informó que en México menos de 20% de quienes presentan un trastorno afectivo buscan algún tipo de ayuda, y se estima que quienes lo hacen tardan hasta 14 años en conseguir un tratamiento especializado. México es una de las naciones que muestra mayor retraso en la búsqueda de atención (Rodríguez, 2014:1).

Es con la pérdida de la salud cuando el individuo emprende un cuestionamiento existencial y se detiene para escuchar a través del síntoma un mensaje. Algunas personas inician un cambio de conciencia a raíz de alguna enfermedad, lo cual implica una mayor relación de contacto consigo mismos.

c) La desconexión cuerpo-mente-emoción impide al individuo vivirse como un ser completo y esto conduce a la neurosis, el estancamiento y la patología.

La desconexión mente-cuerpo-emoción se asemeja a tener una brújula interna descompuesta. Percibir los mensajes del cuerpo suena natural; sin embargo, este fenómeno a menudo es ignorado por el ser humano de nuestros días. El cuerpo tiene un lenguaje, el problema es no saber escuchar ese lenguaje. En las ciudades, estímulos externos como el ruido ambiental y la tendencia a reducirse únicamente al entorno hacen que este lenguaje corporal se ignore.

Para poder escucharlo hay que poseer cierto grado de sensibilidad y silencio. Cuando el cuerpo habla a través de un síntoma y no se le hace caso, termina adoptando medidas más drásticas. Estas medidas a veces alcanzan grados de enfermedad severa con daños irreversibles. Muchas veces ésta es la única forma que el cuerpo tiene para pedir ser escuchado. Establecer una escucha es esencial para una vida sana. Al respecto, Dethlefsen y Dahlke comentan:

Enfermedad significa, pues, la pérdida de una armonía o, también, el trastorno de un orden hasta ahora equilibrado […] la pérdida de armonía se produce en la conciencia, en el plano de la información, y en el cuerpo sólo se muestra […] el cuerpo material es el escenario en el que se manifiestan las imágenes de la conciencia. Por lo tanto, si una persona sufre un desequilibrio en su conciencia, ello se manifestará en su cuerpo en forma de síntoma […] El síntoma puede decirnos qué es lo que nos falta —pero para entenderlo tenemos que aprender su lenguaje— […] El lenguaje es psicosomático, es decir, sabe de la relación entre el cuerpo y la mente (Dethlefsen y Dahlke, 2012:1822).

La mente es un misterio y lidiar con ella requiere práctica, constancia y firmeza. Muktananda dice que “La mente es el misterio de la vida humana. Puede ser el jardín de la alegría, o el camino secreto a la muerte. Nos puede mostrar el cielo, o llevarnos al infierno” (Muktananda, 2000:1). El dominio de la mente es todo un camino que conduce a la dicha última. El yoga ofrece varias formas de volverse maestros de la mente. Al respecto, Durgananda comenta: “Nuestras dificultades surgen de nuestra falta de habilidad para manejar los productos de la mente. Por lo tanto, su prescripción [de Swami Muktananda] para la confusión y la infelicidad era muy simple: nos dijo que nos volviéramos maestros de nuestra mente” (Durgananda en Muktananda, 2000:XV). Muchas veces, aunque la corporalidad nos indique una determinada dirección, la mente, condicionada por las creencias, nos dicta ir en otro sentido.

d) Las creencias o introyectos.

Son parte importante de la raíz del problema, que implica liberarse de las ataduras que limitan una expansión del potencial humano en su mayor capacidad. Castanedo Secadas afirma que:

Introyezctar significa poner adentro […] Los diferentes sistemas socioculturales a los que pertenecemos y que nos moldean, como la familia, la escuela, la religión, el contexto social, económico y político nos lanzan en nuestro interior estilos de vida, reglas, principios, costumbres y prohibiciones (Castanedo Secadas, 2007:93).

Asimiladas por el individuo, estas creencias se convierten en parte importante de la estructura de su personalidad, pero otras más no son digeridas y se convierten en un cuerpo extraño dentro del organismo que perturban su funcionamiento. El introyector está gobernado por los “debería” morales de los otros. Perls dice que “el hombre que introyecta nunca tiene oportunidad de desarrollar su propia personalidad y por otra parte la introyección contribuye a la desintegración de la personalidad” (Perls, 2011:44), ya que el introyector es un neurótico y “el neurótico no puede ver claramente sus propias necesidades y por lo tanto no las puede satisfacer” (Perls, 2011:39).

e) La falta de movimiento físico es peligrosa para la salud.

Quien no practica algún ejercicio es más susceptible de enfermarse y de vivir con menor calidad de vida y morir antes que quien sí practica actividad física; esto se sustenta con el reporte “Recomendaciones mundiales sobre actividad física para la salud” de la OMS en 2010: “La inactividad física constituye el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad en todo el mundo (6% de defunciones a nivel mundial). Sólo la superan la hipertensión (13%), el consumo de tabaco (9%) y el exceso de glucosa en la sangre (6%). El sobrepeso y la obesidad representan un 5% de la mortalidad mundial” (OMS, 2010:10).

“Lo que no se mueve, se atrofia”, es un dicho que proviene de la teoría de la evolución de Jean Baptiste PierreAntoine de Monet de Lamarck (1744-1829), quien expone en la primera ley de su libro Filosofía zoológica la ley de uso y desuso, el cual implica que todo órgano sin utilizar, se atrofia, mientras aquel que se utiliza, se fortalece (Lamarck, 1986:175).

La práctica física de yoga, al mover cada parte del cuerpo, es integral porque involucra distintos procedimientos corporales: sistema respiratorio, cardiovascular, óseo, muscular, linfático; da oxigenación y movimiento a órganos importantes como el hígado, el colon, los riñones, los intestinos, y hasta los dedos de los pies, los ojos, las orejas y las uñas. Campbell sostiene que el yoga ha sido aceptado por la sociedad occidental como una práctica física benéfica que ayuda al practicante a estar más saludable y feliz. A esta conocida tendencia social se le ha nombrado “yogaización de Occidente” (Campbell, 2007:V-IX).

La práctica es física, cerebral y emocional; brinda mayor capacidad de atención, concentración, mejor manejo de emociones negativas, aumento de las positivas, un descanso de las actividades cotidianas, alineación de la postura corporal, y ayuda a desbloquear el sistema nervioso: “La práctica de āsanas diversas descongestiona el sistema nervioso, hace que la energía fluya en el sistema sin obstrucciones y asegura una distribución armoniosa de esa energía” (Iyengar, 2011 [2003]:232).

La Gestalt es un tipo de psicoterapia que integra al cuerpo en su metodología de trabajo, es decir, no es puramente intelectual, coloca afuera lo que está adentro para poderlo identificar. Ginger y Ginger comentan al respecto que la Gestalt es una terapia holística, lo cual significa que toma en cuenta a todo el organismo; el síntoma corporal es tomado como la puerta de entrada y a veces se sugiere amplificar este sentimiento o síntoma para llegar al awareness (Ginger y Ginger, 2012:185187). Conviene estar en conexión y conciencia con la sensación corporal: esto es un cimiento para el trabajo interior terapéutico. James I. Kepner afirma que una buena cimentación es justamente establecer un buen contacto con las sensaciones en el cuerpo: “Sin una sensación clara de nosotros mismos y de nuestro entorno perdemos nuestra base en el mundo” (Kepner, 2000:95). En terapia Gestalt se pregunta por la sensación corporal y se fomenta la conexión con ella; esto ayuda a entrar en contacto profundo con uno mismo, lo cual lleva al “darse cuenta” o awareness, que se aproxima a la integración psíquica interna.

La disciplina del yoga coincide en esta finalidad: yoga significa literalmente “unión”: “Unión o integración desde la capa más exterior hasta el sí mismo más interior, es decir, de la piel a los músculos, huesos, nervios, mente, intelecto, voluntad, conciencia y sí mismo” (Iyengar, 2011 [2003]:94).

El camino para llegar a esta unión o vivir en ella implica una filosofía y una práctica. La práctica nos trae al presente, al aquí y ahora, y esto apacigua la mente y clarifica las emociones. Desde hace siglos la ciencia del yoga se ha abocado a aquietar el pensamiento, pues de ahí nace la verdad que se anhela conocer sobre sí mismo y el universo. Iyengar, maestro yogui de la India, asegura que:

El yoga ofrece los medios para comprender el funcionamiento de la mente, y ayuda a serenar sus movimientos, conduciéndonos hacia un imperturbable estado de silencio que mora en la sede de la conciencia. El yoga es pues, el arte y la ciencia de la disciplina mental a través de la que se cultiva y madura la mente (Iyengar, 2011 [2003]:95).

Esta disciplina nos permite vivir en equilibrio, flexibilidad y coherencia: “El yoga es un arte, una ciencia y una filosofía. Afecta a todos los niveles de la vida humana, tanto física, mental como espiritualmente. Es un método práctico para dar sentido a la propia vida y convertirla en útil y noble” (Iyengar, 2011 [2003]:21).

Este estudio aborda las coincidencias expuestas entre la psicología humanista y el yoga, y propone usar la práctica de esta última como estrategia psicoterapéutica en el proceso gestáltico, por ser una excelente herramienta para incrementar las formas de llegar al darse cuenta, unificar la desconexión mente-cuerpo-emociones; incluye una práctica física que ofrece múltiples beneficios al cuerpo y su conservación, y es una forma de promover un estilo de vida saludable, congruente y en equilibrio físico, mental y emocional.

La propuesta para mejorar la salud psicoemocional y física es usar tanto la psicología humanista como el yoga.

DESARROLLAR EL POTENCIAL HUMANO
Y PROMOVER LA CALIDAD DE VIDA

La psicología humanista y el yoga promueven la toma de conciencia y el autoconocimiento. La OPS señala que la adquisición de habilidades sociocognitivas y emocionales influye en las conductas deseables, como socialización, mejor comunicación, toma efectiva de decisiones, solución de conflictos, y previene las conductas negativas o de alto riesgo, como el uso de tabaco, alcohol u otras drogas, sexo inseguro y violencia (OPS-OMS, 2001:6).

Este trabajo demuestra que cuando la práctica de yoga se emplea como estrategia psicoterapéutica en el proceso gestáltico, da óptimos beneficios, ya que implica actividad física, adquisición de conocimientos éticos y desarrollo de habilidades emocionales, lo cual fortalece aptitudes y capacidades humanas. La OMS advierte que algunas estrategias de la promoción de la salud, como modos de vida sanos, cambiar prácticas y comportamientos de riesgo, o practicar actividad física, benefician la salud mental, el bienestar y la integración de la familia (OPS-OMS, 2001:16).

El individuo y la sociedad se influyen recíprocamente. Individuos enfermos enferman a una sociedad, y una sociedad enferma genera enfermedad en sus individuos. El ser humano no es un ser aislado y todos estamos interconectados. Rubén Armendáriz Ramírez, en su libro En busca de la sonrisa interior, explica que la nueva idea de la salud es conseguir una plenitud total, que únicamente se registra en el nivel personal, con lo que se está omitiendo la interactividad con el contexto. La salud integral supone un nivel interno que incluye la conexión con el ambiente, los demás seres humanos, los animales, el planeta y el universo.

El físico Eddington advirtió que “Cuando un electrón vibra, el universo tiembla”. En el proceso de respirar, en la inhalación y exhalación, hay en el cuerpo átomos que han estado en otros cuerpos. La salud se comparte en el sistema social; vivimos en interacción constante e inevitable. Cada individuo influye y es influido por otras personas y factores sociales. La enfermedad de un miembro de la familia afecta a quienes lo rodean. Las acciones de delincuencia en la sociedad causan preocupación y dolor a la comunidad que la sufre. Mejorar la salud personal involucra en forma vital a todos los demás. La curación no se ha de producir sólo en el nivel individual, sino colectivo. Si se sanan las aguas del planeta se sana también el propio cuerpo. El nuevo paradigma de salud sugiere que, tanto la salud como la enfermedad, son eventos compartidos y no singulares. La idea es la manifestación de una salud más plena (Armendáriz Ramírez, 1997:216221).

Cuando se evoluciona en el nivel personal se abre una brecha para los que vienen después. El trabajo que se realiza día con día en las prácticas de yoga y el proceso psicoterapéutico sirven para abrir la conciencia, conocerse mejor, reconocer la sombra de la personalidad, los errores propios; poder pedirse perdón a sí mismo y a los otros. El resultado es ascender a un nivel de conciencia en donde la compasión y el amor incondicional llevan a la humanidad hacia la preservación de la vida y la salud. El doctor en medicina Larry Dossey, quien fuera jefe de equipo del hospital de la Ciudad Médica de Dallas y una autoridad en los enfoques alternativos para la sanación, habla de un concepto elevado y místico de la salud: el de la mente única, contrario al de las mentes individuales. Dossey plantea que somos una mente conjunta representada de forma individual en cada uno de los humanos, que estamos unidos a través de esta matrix o mente única y que esto conduce a una nueva concepción del sanar (Dossey, en Carlson y Shield, 2006:216). El maestro sufí contemporáneo, Pir Vilayat Khan, complementa que: “La suposición de ser un individuo es nuestra gran limitación” (Dossey, en Carlson y Shield, 2006:217).

El valor en contactar con la parte más sabia del ser abre la posibilidad de sanar en lo personal, lo social y lo universal. Admitir esta interconexión y que la salud individual genera salud masiva y viceversa, contribuye a un cambio de conciencia sobre la vida en todos sus aspectos; en vez de autodestruirse habría un salto cuantioso a un lugar más elevado como especie. La conexión cuerpo-mente-emoción es una brújula que puede guiar al individuo hacia su bienestar en el vasto territorio del autoconocimiento. O. Carl Simonton, doctor en medicina estadounidense, pionero en el uso de la visualización para el tratamiento de cáncer, afirma que él empieza observando lo que funciona y no sólo lo que funciona mal; intenta volver en dirección a la salud y de quiénes somos, que en el universo el todo está intentando ayudarnos a recuperar la salud y movernos en esa dirección; que tomar contacto con el guía interior es una decisión necesaria en el proceso de sanación consciente, lo cual significa ir hacia adentro, calmarnos, abrirnos a la ayuda y pedirla. Se estimula la creencia de que existe ayuda disponible y se refuerza el concepto de confianza (Simonton, en Carlson y Shield, 2006:71).

Este planteamiento constituye uno de los cimientos de un ser humano cabal, integral; se respalda en poseer un control mental que le permita el contacto con su ser y permitir a su tendencia actualizante llegar a su máximo potencial. Carl Rogers afirma que el ser humano tiene la capacidad latente de comprenderse a sí mismo y resolver sus problemas por su tendencia actualizante. Esto no resulta automático, pues hoy en día crecer en la sociedad implica condicionamientos que desvían al individuo de su propia naturaleza para cumplir con fuertes expectativas. Si bien la tendencia actualizante pugna por el desarrollo vital, puede torcerse o desordenarse en esta lucha, porque no sólo se trata de sobrevivir, sino obtener una calidad de vida más armoniosa, benéfica y saludable. Rogers menciona respecto a dicha tendencia que “la actualización eficaz de esta potencialidad no es automática. Requiere de ciertas condiciones, cierto clima interpersonal, de relaciones humanas positivas, favorables a la conservación y valoración del yo, relaciones carentes de amenaza o desafío a la concepción que el sujeto hace de sí mismo” (Rogers y Kinget, 2013:65). Por esta razón, el trabajo de crecimiento y mejora biopsicosocial es de suma importancia.

En este libro se pretende ofrecer herramientas específicas a través de la combinación de metodologías, disciplinas y conceptos tanto de Oriente como de Occidente, tanto antiguos como contemporáneos, para emprender un trabajo interior de resignificación del sí mismo mediante el dominio del diálogo mental, el trabajo con las creencias, la escucha del cuerpo y sus síntomas, y la conexión con el ser, como medios para alcanzar un equilibrio de vida que permita desarrollar el potencial humano en su máxima expresión.

TRES PARADIGMAS

La civilización occidental ha pasado por varios paradigmas, entre ellos el religioso, el científico y el holista.

El paradigma religioso rigió la Edad Media, en aquel entonces reinaba la fe, había un vínculo con dios, pero no era racional, sino afectivo y dogmático. La vida humana se concebía como un mero peregrinaje que, en realidad, conducía a la salvación en otra vida. Al respecto, Armando Roa comenta: “El hombre medieval creía estar de paso en el mundo a fin de ser probado sobre si era digno o no de merecer la otra vida, la verdadera salvación” (Roa, 2001: 13). Las obras de San Francisco de Asís, Santo Tomás de Aquino y Dante, entre otros, enmarcan esta perspectiva (Roa, 2001:14). El concepto de dios explicaba el funcionamiento del universo y sobresalía una relación orgánica entre dios y el hombre: Los antiguos inventaron una noción metafísica, mitológica y metafórica del cosmos que poblaron de entidades diferentes, desde los hombres hasta los dioses, pasando eventualmente por toda una serie de intermediarios. Todo tenía un sentido, más o menos oculto, pero siempre un sentido (Nicolescu, 1996:8).

El paradigma científico comienza con el fin de la Edad Media. Martín Lutero y la Reforma protestante en el siglo XVI son el punto de partida de la modernidad (Roa, 2001:15). En oposición a los principios de la Edad Media, surge la era moderna, que acentúa la parte racional y cognitiva del hombre; se busca que todo tenga un fundamento matemático, la objetividad triunfa sobre la subjetividad, la realidad tiene que ver con la vida y “el deber”, deja de concederse importancia a las emociones y al cuerpo (en la posmodernidad estos temas vuelven a tomar fuerza desde otra perspectiva, que en la era moderna hubo una falta de atención a ellos). La modernidad empieza con la separación dual cartesiana del alma y el cuerpo (Roa, 2001:29). La modernidad cosifica y trae consigo el utilitarismo, que implica una relación de las personas con el avance tecnológico. Así inicia el paradigma científico. La ciencia empieza a dividir, subdividir y clasificar el conocimiento. Lo importante es la información particular de cada elemento y no una lectura general. Se conforman las especialidades.

La ciencia moderna nació de una ruptura brutal con la antigua visión del mundo. Está fundada sobre la idea, sorprendente y revolucionaria para la época, de una separación total entre el sujeto que conoce y la Realidad, supuesta ser completamente independiente del sujeto que la observa (Nicolescu, 1996:8).

El conocimiento se vuelve un arma de dos filos porque en este plano, el conocimiento digno de ese nombre no puede ser sino científico, objetivo. La sola realidad es la realidad regida por leyes objetivas. Todo conocimiento diferente al científico se relega al infierno de la subjetividad, se tolera en tanto adorno o es rechazado con desprecio en tanto fantasma, ilusión, regresión o producto de la imaginación. La misma palabra “espiritualidad” se vuelve sospechosa y su uso prácticamente se abandona (Nicolescu, 1996:11).

En la modernidad cientificista la división entre ciencia y cultura toma su lugar. El físico cuántico Basarab Nicolescu explica que, al principio de la historia humana, ciencia y cultura fueron inseparables. Las animaban las mismas interrogantes sobre el sentido del universo y de la vida. En el Renacimiento, el vínculo no se había roto todavía. La primera Universidad, como su nombre lo indica, tenía por objetivo estudiar lo universal. Nicolescu sostiene que el problema de la situación actual de autodestrucción material, biológica y espiritual que atraviesa la especie humana arranca con la ciencia moderna, que nace de una ruptura brutal con la antigua visión del mundo (Nicolescu, 1996:81). Un ejemplo de tal cambio de paradigma es la división entre ciencia y cultura.

La ruptura entre la ciencia y el sentido, entre el sujeto y el objeto, estaban presentes, ciertamente, como germen en el siglo XVII, cuando la metodología de la ciencia moderna fue formulada, pero se hizo visible hasta el siglo XIX, cuando el big bang disciplinario tomó su desarrollo. La ruptura se ha consumado en nuestros días. Ciencia y cultura no tienen nada más en común; por otra parte, todo gobierno que se respete tiene un ministerio de la cultura y otro que se ocupa de la ciencia. La ciencia no tiene acceso a la nobleza de la cultura y la cultura no tiene acceso al prestigio de la ciencia. En el interior mismo de la ciencia, se distinguen las ciencias exactas de las humanas, como si las primeras fueran inhumanas (o sobrehumanas) y las ciencias humanas inexactas (o noexactas). La terminología anglosajona es todavía peor: se habla de ciencias duras (hard sciences) y de ciencias blandas (soft sciences). Eliminemos la connotación sexual de estos términos, para explorar sus sentidos (Nicolescu, 1996:82).

En la modernidad se dan la Revolución industrial y el capitalismo. El modernismo llega a México cuando en 1910, para modernizar al país, Porfirio Díaz despliega la ferrovía a lo largo del territorio nacional.

Es fin de la Segunda Guerra Mundial marca el fin de la modernidad, el autoritarismo y las ideologías que manipulaban a las masas.

La modernidad hace sentir al hombre su poder gracias a los avances científicos, tecnológicos, industriales. Sin embargo, el mundo moderno evoluciona de forma que muchas veces el individuo va en contra de sí mismo. El astrofísico británico Stephen Hawking comentó en los Reith Lectures 2016, una serie de conferencias organizadas por la BBC que exploran los grandes desafíos de la humanidad, que la humanidad es su peor enemiga y que podría causar su propia destrucción mediante una guerra nuclear, el calentamiento global, los virus creados con ingeniería genética o el actual desarrollo en la ciencia y la tecnología (Singer, 2016:15).

Swami Muktananda, guru de la India perteneciente al linaje de Siddha yoga, vive justo el final de la era moderna y al respecto opina:

Se dice que hoy en día el mundo progresa más y más, pero ¿de qué modo ha crecido? El robo y el asesinato, la lucha y la destrucción aumentan por todas partes. En todo el mundo hay odio entre naciones, hostilidad entre partidos políticos, animosidad entre sociedades y enemistad entre razas y clases. La gente habla de reforma e innovación, pero en nombre de esas cosas sólo ha conseguido destruir el ambiente, arruinar la vida familiar y aumentar el egoísmo y la hostilidad (Muktananda, 2000:3).

La modernidad no cuidó el entorno, el ambiente, la naturaleza. A la Tierra le tomó millones de años procesar lo que ahora es el petróleo y ahora el hombre explota este recurso sin reservas. En la contemporaneidad ha tomado fuerza una concienciación del daño hecho al planeta y se ha comenzado a actuar para contrarrestarlo.

La ONU, a través de su programa para el medio ambiente (PNUMA), aprovecha este día para impulsar la protección ambiental en todo el mundo. Entre los objetivos de esta conmemoración destaca involucrar a la ciudadanía en estos temas y motivarla a convertirse en agente activo del desarrollo sostenible y equitativo, así como promover el cambio de actitud y fomentar la cooperación, garantizando que personas y naciones disfruten de un futuro más próspero y seguro (INEGI, 2015:1).

El paradigma holista llega en la era posmoderna, y el arribo de los conceptos de multidisciplinariedad, interdisciplinariedad y transdisciplinariedad, se aprecia una unificación abierta entre ciencia y cultura que concilia así la cultura científica y la humanista, artificialmente concebidas como antagonistas por el paradigma científico moderno (Nicolescu, 1996:85). Más adelante se abunda sobre este tema.

Existe una parte de la humanidad preocupada en sembrar conciencia en virtud de un cambio que beneficie al planeta. Es la tendencia actualizante que existe en todos los seres vivos, que percibe y entiende que, para preservar la especie, tiene que cuidar el ambiente; a pesar de lo que Hawking comenta en los Reith Lectures, 2016, al final de su intervención dice: “Al final soy un optimista, creo que la humanidad reconocerá los peligros y conseguirá superarlos” (2016:15). La contemporaneidad vive una era donde rasgos como el aprendizaje individualizado (aprender por sí mismo) y el aprendizaje permanente (actualizarse constantemente), son características que permiten al individuo sobrevivir y funcionar en el mundo actual, pero también generan una sociedad caótica y ecléctica.

Además, en la era moderna se dio una gran expansión demográfica, como resultado de las revoluciones agraria, industrial y tecnológica de la segunda mitad del siglo XVIII. Estas revoluciones suministraron excedentes alimenticios con los cuales disminuyó el hambre y se liberó mano de obra para las actividades agrarias. Una de las causas primordiales del acelerado crecimiento de la población es la disminución de la mortalidad como consecuencia de los avances sanitarios, económicos y tecnológicos (Pellini, 2014:1).

El hombre actual a menudo se percibe desbordado, neurótico, enfermo. En las ciudades la vida se ejerce de forma automatizada, con una prisa crónica; las personas no se detienen a reflexionar, a contemplar el sentido de sus vidas, a meditar sobre sus objetivos.

Swami Chidvilasananda expone que el problema es cuando un ser humano ha olvidado las preguntas básicas: “¿qué estoy haciendo?”, “¿adónde voy?”, “¿qué es lo que quiero en realidad?” (Chidvilasananda, 1995:24). No asumir objetivos que corresponden a necesidades reales, no llevan a un contacto íntimo propio; se viven desde el deber ser y no desde el ser. Hay una diferencia entre las personas que viven desde su ser, que se aman a sí mismas incondicionalmente, con aquéllas que lo hacen desde el deber ser o del creer valer por tener, quienes muestran menos amor incondicional por sí mismas con menor plenitud y libertad, pues viven desde el mundo externo (Huelsz Lesbros, 2009:2).

En los años setenta crece inmensamente la tecnología y comienza la era de una realidad virtual que implica un mundo relativo. Los medios de comunicación le permiten al hombre estar en más de un sitio a la vez. Las redes sociales son características esenciales de esta época. Los hippies, la Gestalt y la terapia no directiva de Rogers son un puente entre dos eras. La psicoterapia humanista pertenece a la era holistica. Ginger y Ginger comentan al respecto:

¿Debe hacerse rimar necesariamente “terapia” con “enfermedad”? […] Pero también, por otro lado, los problemas existenciales más comunes, ya que desde hace mucho tiempo las estadísticas de todos los países nos recuerdan que los suicidios son mucho más numerosos entre los que se dicen “normales” que entre los enfermos mentales “identificados” […] ¿Quién puede decir si el duelo de un ser querido o una ruptura amorosa son más fáciles de asimilar que una neurosis compulsiva o una frigidez primaria? […] Me rehúso a tomar partido entre la “enfermedad” y el “malestar existencial”, yo no estoy contra “la terapia de los normales”, alabada por Perls a quien le daba pena reservar su método sólo para los enfermos o los marginados” (Ginger y Ginger, 2012:16).

La terapia Gestalt se practica hoy en variados contextos: en psicoterapia individual, en terapia de parejas, en terapia familiar, en grupos abiertos de terapia, pero también en grupos de desarrollo del potencial personal, así como en el seno de las instituciones, o también en el área de empresas del sector industrial o comercial.

En nuestra era actual, Occidente voltea hacia Oriente y encuentra respuestas que no tenía; lo que se busca es integración, equilibrio entre la parte yang occidental y la parte yin oriental. En respuesta al mundo dual moderno surge la visión holística. Poco a poco el paradigma holístico comienza a ganar terreno con su visión integral del mundo, desde la dimensión física, fisiológica, mental, emocional y espiritual. Autores como Stanislav Grof, Edgar Morin, David Bohm, Ken Wilber, Allan Watts, Fritjof Capra, Ilya Prigogine, entre otros, han contribuido con sus conceptos sobre este paradigma.

La aparición del nuevo paradigma acrecienta las discusiones; estamos en el momento en el que se impone la necesidad de que el viejo paradigma newtonianocartesiano, tan lúcido en su momento (siglo XVII), sea superado por un nuevo paradigma que ayude a entender el mundo y la sociedad en la que vivimos al inicio del siglo XXI; que venga de la mano de “la necesaria cosmovisión holística que se caracteriza por la integración de diversas escuelas así como diferentes tradiciones espirituales” (González Garza, 2009: 40, en Velázquez, 2013:8).

La sociedad occidental omite en alto grado la cultura interna, característica de la modernidad. Pareciera que el mundo externo tiene más atracción que el mundo interno, en tanto que centrarse en el exterior implica un acto más pasivo y sencillo, la búsqueda interna representa trabajo constante y disciplina. El pensamiento egocéntrico, se caracteriza por vivir hacia el exterior. Para sobrevivir, el ser humano pugna por cumplir las expectativas familiares, sociales o económicas que el ambiente exige, y busca una salida que muchas veces es práctica, pero no siempre la mejor. Así, el hombre posmoderno está insatisfecho, pues aunque pueda gozar lo material siente vacío, un vacío existencial y espiritual que lo perfila en situaciones tales como que un futbolista joven y exitoso, o un actor de Hollywood con una carrera brillante, se suiciden. La gente se pregunta cómo personas reconocidas pueden quitarse la vida. Julie Cerel, docente de la Universidad de Kentucky y presidente de la Asociación Americana de Suicidio, habla del poder de la enfermedad psiquiátrica y asegura que las personas con grave depresión no son capaces de ver más allá de sus fracasos, incluso si su vida está plagada de éxitos (Charpienter, 2014). La OMS informa que en el mundo cada año se suicidan casi un millón de personas, lo que supone una tasa de mortalidad “global” de 16 por 100 mil, o una muerte cada 40 segundos (OMS, 2012:1).

En nuestros días no se vive integrado en un todo, las experiencias son parciales y fragmentadas; las personas no viven plenamente, sobreviven con incompletud y carencia interna, lo que es campo de siembra para la neurosis y la patología emocional.

El suicidio es una cuestión de salud pública, por ello, en la mayoría de los países la tasa de suicidio es considerada un indicador de la salud mental de su población. Es un complejo problema en el que intervienen factores psicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales. Tanto los padecimientos mentales como las crisis existenciales, entonces, requieren un adecuado manejo terapéutico, con una mayor vigilancia. Una sociedad que ha incrementado este indicador de salud requiere de nuevas respuestas y la psicología humanista y el yoga las ofrecen abiertamente. Al respecto, Muktananda cuestiona:

¿Cuál es el propósito de la vida humana? Según los sabios del vedanta, la meta de la vida es eliminar todo sufrimiento y alcanzar la felicidad suprema […] Queremos felicidad. Queremos éxtasis. Queremos amor, vigor y entusiasmo […] Queremos la felicidad, pero sin cesar practicamos el yoga del dolor. Sembramos las semillas del sufrimiento y nos preguntamos cuándo florecerá el fruto de la felicidad (Muktananda, 2000:1112).

¿Cuál es el sentido de avanzar si se hace en dirección contraria a donde se quiere ir, si el camino es contraproducente, si no hay meta real; si el camino lleva hacia el sufrimiento, la enfermedad, la autodestrucción, en vez de hacia la vida, la dicha, la salud?

Este texto aborda la problemática humana actual con sus síntomas y propone soluciones específicas para contribuir en la prevención de la salud pública.

JUSTIFICACIÓN

El mundo competitivo y desafiante de hoy produce nerviosismo, irritabilidad, inquietud, problemas de concentración, ansiedad y estrés.

Se enfrentan circunstancias que retan el equilibrio físico, mental y emocional de las personas. El estrés, el desbalance en la alimentación, la falta de actividades físicas, las adicciones, la ansiedad y la depresión, son ejemplos de cómo nuestra sociedad se ve afectada por problemas psicoemocionales en niveles de salud pública nacional. La depresión en México llegó a colocarse en las primeras diez causas de atención de consulta en el IMSS y el ISSSTE, así como en hospitales de la Secretaría de Salud federales y estatales del país en el año 2014, según el estudio “depresión: estado del conocimiento y la necesidad de políticas públicas y planes de acción en México” del Instituto Nacional de Psiquiatría Juan Ramón de la Fuente hecho en 2012 (Berenzon et al., 2013:7480). Entre los factores desencadenantes del estrés (conocidos como estresores) hay estímulos internos y externos que, de manera directa o indirecta, provocan la desestabilización en el equilibrio dinámico del organismo (homeostasis). Los estresores son situaciones que exigen una rápida solución, como el exceso de trabajo, responsabilidades familiares, la espera de algún acontecimiento importante, estímulos ambientales dañinos (ruido, contaminación, etcétera) percepciones de amenaza, alteración de las funciones fisiológicas (enfermedades, adicciones, etcétera) aislamiento y encierro, bloqueos en nuestros intereses, presión grupal o laboral, frustración.

El estrés y la aceleración de la vida cotidiana citadina dañan el bienestar personal, las relaciones humanas y conciernen a la salud pública mental.

La salud mental incluye, desde trastornos discapacitantes como la esquizofrenia, depresión, obsesióncompulsión y alcoholismo, que son enfermedades neuropsiquiátricas y están entre las diez enfermedades más discapacitantes, hasta fenómenos sociales como la corrupción, la cual como conducta antisocial es también materia de la salud mental. Cabe apuntar que, en relación a los impactos sociales, los índices de enfermos de estos trastornos tienden a aumentar debido a problemas como la pobreza, violencia, aumento de adicciones y envejecimiento de la población (Sandoval de Escurdia, Richard Muñoz; 2006:2).

Estos problemas requieren atención y prevención, ya que son altamente incapacitantes, además de que “disminuyen o frenan el potencial de desarrollo de las personas y por tanto de los núcleos familiares” (2006:4). Las enfermedades mentales impactan de manera importante en la calidad de vida de la población y afectan el curso de otras enfermedades crónicas.

En México los trastornos mentales son responsables de 25% de años de vida asociados con discapacidad (Avd) en los hombres y 23% en las mujeres; la depresión ocupa el primer lugar entre la enfermedad mental en México, después de la lumbalgia (Lozano et al., 2013, en Medina Mora, Real, Amador; 2015:16). Los datos de la Secretaría de Salud del distrito Federal indican que el estrés en la Ciudad de México afecta a 70% de la población, y que los trastornos mentales como la depresión y la ansiedad pueden ser más incapacitantes que padecimientos crónico-degenerativos como la diabetes, la hipertensión y el cáncer, lo que perjudica directamente el desempeño de quienes los padecen (Delgado, 2014:2; Rodríguez, 2014:1).

Los diferentes trastornos psicoemocionales se han convertido en un problema de salud pública que ha crecido en los últimos años. Hoy aproximadamente el 30% de la población tiene alguno referente a ansiedad y estrés, lo que representa un alto porcentaje (SALME, 2016:1).

En el contexto de la región de las Américas y del mundo, los trastornos mentales constituyen un serio problema de salud pública con un alto costo social, que afecta a las personas sin distinción de edad, sexo, nivel socioeconómico y cultural, según reportan el secretario de salud, José ángel Córdoba Villalobos y el doctor Philippe Lamy, representante de la OPS-OMS en México (OMS-IESM, 2011:5).

Los trastornos mentales no son un problema que ocurra únicamente en las zonas industrializadas y más ricas del mundo o que sólo se produzca por sobrecarga laboral y que en regiones menos aceleradas del mundo no tengan sitio. Estas creencias no guardan una justificación, ya que los trastornos mentales no distinguen clases sociales, razas o edades.

[…] los trastornos mentales son universales, es decir que afectan a personas de todos los países y están presentes en todas las etapas de la vida, tanto de hombres como de mujeres, ya sean ricos o pobres, o que residan en zonas urbanas o rurales (Rodríguez, Kohn y Aguilar-Gaxiola, 2009:X).

Los trastornos mentales tienen un gran impacto en los individuos, las familias y las comunidades. Aproximadamente una de cada cuatro familias tiene al menos un miembro afectado. Estas familias se ven obligadas no sólo a brindar apoyo, sino a soportar las consecuencias perjudiciales de la estigmatización y la discriminación.

Es importante darle a la salud mental un lugar tan importante como al de la salud física.

La salud mental es un componente fundamental e inseparable de la salud y está directamente relacionada con el bienestar personal, familiar y comunitario, aunque muchas veces sea subestimada frente a la salud física. Como se destaca en este libro, los trastornos mentales y neurológicos representan el 22% de la carga total de enfermedades en América Latina y el Caribe (Rodríguez, Kohn y Aguilar-Gaxiola, 2009:VII).

Muchas personas no reciben atención profesional a pesar de requerir tratamiento. Esto es parte del problema, por no haber una cultura de atención a los trastornos mentales (Rodríguez, Kohn y Aguilar-Gaxiola, 2009:IX).

Pese a los esfuerzos por mantenerse saludable y no caer en el desequilibrio, el desarrollo del potencial humano en la población es deficiente.

En la “Carta de Ottawa para la promoción de la salud”, documento redactado por la OMS durante la primera conferencia internacional, celebrada en Ottawa, Canadá, en 1986, se declara que “la promoción de la salud consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar la salud y ejercer un mayor control sobre la misma”. Este documento es una respuesta a la creciente demanda de una nueva concepción de la salud pública en el mundo (OMS, 1986:1).

Las evidencias mundiales dan cuenta de que no hay plenitud sin salud mental. La disfuncionalidad familiar, las carencias afectivas, la falta de redes de soporte social, la proliferación de estilos de vida nocivos y entornos no saludables, aunados a la pobreza y la exclusión social, resultaron en una mayor prevalencia, incidencia y magnitud de problemas de salud mental, cada vez con más impacto en la esfera psicosocial, incluyendo el incremento en el consumo de drogas y la violencia. Sin embargo, la salud mental sigue manteniendo la mayor demanda de insatisfacción y se tiene que reflexionar acerca de la respuesta a la población en este contexto (OMS-IESM, 2011:5).

Los problemas psicoemocionales en los individuos no se manifiestan de forma aislada, a menudo son el síntoma personificado de familias desensibilizadas, con problemas de violencia, alcoholismo, codependencia, estrés, ausencia y abandono. Ortega Tamez y Rosales de Ortega agregan que las familias disfuncionales “están educando con una ética cultural que aprueba o por lo menos tolera la autodestrucción” (Ortega Tamez y Rosales de Ortega, 1997:126).

Por esta razón este libro plantea la importancia de concienciar a los adultos que están a cargo de las siguientes generaciones y en quienes éstas necesitan apoyarse. “La familia es el núcleo central de la sociedad, fomentar la convivencia y las relaciones entre la familia, dándoles a cada uno de nuestros hijos el tiempo y la atención necesaria, es fortalecer una sociedad emocionalmente sana” (Ortega Tamez y Rosales de Ortega, 1997:126).

La consideración positiva incondicional, la empatía y el respeto, son valores que la sociedad necesita urgentemente y que los padres, tutores y educadores podrían aprender y practicar para saciar esta imperante necesidad. Ortega Tamez y Rosales de Ortega afirman que los adolescentes necesitan escuchar de sus padres cuatro palabras de aliento y reconocimiento por cada palabra de corrección. y de sus compañeros, once palabras positivas por cada negativa para sentirse bien consigo mismos. La asertividad para comunicarse es indispensable a fin de romper el círculo vicioso de la crítica destructiva y del castigo como sistema de educación.

Una llave para contribuir a la solución de esta realidad es incorporar a las actividades cotidianas la asistencia a programas en el área de educación psicoemocional. La OMS señala que los programas de instrucción en aptitudes para la vida contribuyen eficazmente al aumento del alfabetismo y la reducción de las tasas de depresión escolar asociadas con una disminución de los comportamientos de riesgo para la salud como el tabaquismo, el abuso de sustancias y el embarazo en adolescentes (OPS, 2001:6).

La OPS señala que la adquisición de habilidades sociocognitivas y emocionales influye en las conductas deseables, como socialización, mejor comunicación, toma efectiva de decisiones, solución de conflictos, y previene las conductas negativas o de alto riesgo, como el uso de tabaco, alcohol u otras drogas, sexo inseguro y violencia (OPS-OMS, 2001:6).

El objetivo de este estudio es promover un estilo de vida saludable, congruente y en equilibrio físico, mental y emocional a partir de la combinación de dos disciplinas complementarias, que son la psicología humanista (con un enfoque principal en la perspectiva gestáltica) y el yoga.

A través de esta disciplina teóricopráctica la población puede elevar su nivel de educación psicoemocioanl y física. La doctora Margaret Chan, directora general de la OPS, respalda que la educación y la salud están hermanadas y se refuerzan mutuamente, contribuyendo a sacar a la gente de la pobreza y a ofrecerle la oportunidad de desarrollar plenamente su potencial humano (Chan, 2010:1).

Un mayor nivel de conciencia y el autoconocimiento en el individuo son importantes, para obtener salud y que la sociedad pueda generar riqueza.

La salud mental ayuda a que haya menos ausentismo laboral. La importancia de intervenciones de promoción de la salud en el lugar de trabajo resultan positivas para reducir el estrés, aumentar la satisfacción laboral y reducir las ausencias por enfermedad (OPS-OMS, 2001:17).

La salud integral de una persona afecta desde la micro hasta la macroeconomía.

Capítulo 1
La influencia de Oriente en Occidente

Bellur Krishnamachar Sundaraya Iyengar es uno de los maestros que más ha contribuido a la difusión del yoga en el mundo occidental. En una entrevista al maestro Iyengar en el madrileño Centro de Yoga Iyengar, le preguntan y responde:

—¿A su juicio, la práctica del yoga es compatible con el modo de vida occidental, donde tradicionalmente el cuerpo y el espíritu han estado tan alejados?

—Todos los hombres y mujeres del mundo desean las mismas cosas: ser felices, estar sanos, mejorar su vida […] A partir de esta consideración, el yoga no se puede dividir en oriental y occidental. Es una ciencia oriental por la simple razón de que los orientales empezaron a trabajar en este campo en una época en la que la gente no podía comunicarse como en la actualidad. Ahora precisamente la práctica del yoga está adquiriendo un renovado interés en Occidente. La sociedad actual se ha vuelto enormemente competitiva y los nervios no pueden aguantar tanta presión. En estas condiciones resulta difícil mantener una vida equilibrada. La práctica del yoga fortalece el sistema nervioso y mantiene el cuerpo sano en medio de todas las tensiones (Ricart, 1998:1).

La intención de investigar sobre la dicotomía Oriente-Occidente es con el fin de su posible integración. Así como resulta benéfico para la salud emocional integrar las polaridades internas, lo mismo sucede en el nivel sociocultural: “matizar el materialismo de Occidente con la espiritualidad de Oriente” es un aspecto más para experimentar la unificación del mundo. Como el mundo externo está interconectado con el interno y el mundo social con el individual, cuando se da un paso adelante en un aspecto, se ve automáticamente reflejado en el otro. “Europa yang, masculina, activa, racional; Asia yin, femenina, receptiva, sensual. Dos grandes culturas mundiales que pueden, y deben, poner las bases de una cultura ecuménica en el milenio que va a comenzar” (Racionero, 2000:28).

La integración de valores orientales en Occidente equilibra un mundo radicalizado en el extremo materialismo, consumismo y racionalismo. La idea es una reformulación de valores para una nueva cultura mundial: la noción de cambio o fluir universal para poner al ser sobre el tener; un cambio de actitud hacia la naturaleza: en vez de competencia, cooperación; y en vez de explotación, respeto. Para el yoga el hombre es perfectible, puede mejorar por el esfuerzo humano: “El yoga y su noción de perfectibilidad puede traer consigo un trabajo por conseguir el paraíso aquí y ahora en vez de resignarse a otra vida o a la insensatez de ésta” (Racionero, 2000:217).

Para Mircea Eliade, a diferencia del psicoanálisis, el yoga considera que el subconsciente puede conocerse, conquistarse y dominarse por medio de la técnica de unificación de estados de conciencia (Eliade, 1991:46). Ésta es una visión compartida con la psicoterapia Gestalt humanista.

Para comprender el mundo actual desde una perspectiva que abarque tanto a Oriente como a Occidente hay que verlos sin comparación, desde su propia originalidad. Hay que entender cada una de las miradas desde su propio punto de vista. Los occidentales tendrían que comprender a los orientales sin prejuicios, sin encasillarlos en sus estándares. En la búsqueda de un equilibrio global, integrar conceptos de Oriente y Occidente serviría para gestionar un nuevo orden. No se trata de sustituir una por otra, sino de fusionar las culturas y puntos de vista para lograr una convivencia pacífica que lleve a la armonía y el respeto y no a la guerra y la destrucción entre los hombres:

[…] sintetizar una cultura ecuménica que, manteniendo la diversidad, reúna en un vasto archivo antropológico lo más favorable de todas las culturas […] para domar el salvajismo del hombre y hacer gentil la vida en el mundo (Racionero, 2000:15).

La psicoterapia Gestalt humanista, al asumir varios elementos de Oriente, ha conseguido equilibrar aspectos en los que la gente sufre problemáticas biopsicosociales: “Occidente ha llegado a una crisis de sistema donde el desequilibrio reina y provoca múltiples dificultades. La integración de la cultura oriental a la occidental es una forma de que Occidente se equilibre (Racionero, 2000:16).

Las dos culturas pueden generar intercambios para su provecho. Luis Racionero habla de los pros y los contras de ambas miradas; no es que una sea mejor que la otra, sino que al complementarse equilibrarían aspectos sustanciales de su identidad. Oriente tiene formas que ayudan a reducir el estrés del hombre occidental. Occidente posee un sentido práctico y una forma de usar los elementos de la naturaleza para el beneficio personal que pueden complementar la forma de vida asiática e invitarla hacia el progreso material (Racionero, 2000:17). Si se integran estos aspectos benéficos, se llega a una complementación. “El hombre oriental fue hacia dentro, el occidental hacia fuera: Oriente inventó la introspección del yoga, Occidente la nave aeroespacial: unos llegan a estados de consciencia remotos, los otros a la Luna” (Racionero, 2000:14-15).

Oriente, con su tiempo cíclico que eternamente retorna y la unidad abrumadora donde el individuo no cuenta para nada, dificulta el esfuerzo individual que en Occidente ha mejorado las condiciones de vida. Occidente ha desplegado durante siglos una actividad incansable explorando, inventando y produciendo; Oriente vivió, en cambio, reservado y autosuficiente, integrado en la naturaleza, pero sin progresar sobre allá. No se trata de juzgar qué camino es el deseable, porque los dos sirven a propósitos diversos: si se trata de llegar a la Luna, alimentar millones, fabricar televisores y proteger al individuo, va mejor encaminado Occidente; si lo que se quiere es respeto ecológico, sensualidad erótica, yoguis ascéticos y súbditos sumisos, va mejor dirigido Oriente. Lo sensato es elegir lo mejor de ambos, en el sentido biológicamente favorable para la continuidad evolutiva de la especie humana (Racionero, 2000:19).

VISIÓN HOLÍSTICA DEL SER HUMANO

Tanto el yoga como la psicología humanista conciben al ser humano de manera holística. El holismo es una teoría según la cual el organismo biológico, como el social, suponen algo más que la suma de sus partes, cuya yuxtaposición no reproduce el todo. Esta concepción se reveló especialmente significativa en los niveles neurológico, epistemológico, psicopatológico y psicológico (Galimberti, 2014:567). La raíz de la palabra proviene del griego holos, que significa “todos”, “la totalidad”, “el entero” y se refiere a la integración total y global en una situación, concepto o cosa. Holos pasa a otras lenguas y deriva en diferentes palabras; por ejemplo, en latín solidus, que significa “entero”, “sólido”, y salvus, que significa “intacto”, “sano”. En inglés whole es “todo”; to heal es “curar”; holy es “santo”. El término holismo está relacionado con la sanación, lo integrado o unido, y con lo sagrado o divino (Ginger y Ginger, 2012:15). A través de la visión holística se pueden apreciar procesos, interacciones y singularidades que conforman el todo y que no se perciben si se estudian por separado. Su definición según la Real Academia Española (RAE) es: “Doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen” (RAE, 2017).

El término holismo aparece por primera vez en el título de la obra Holism and Evolution, de Jan Christiaan Smuts (1870-1950), líder militar, ministro, naturalista y filósofo sudafricano. Smuts, hombre de ideas humanitarias, abogó contra el apartheid, sistema de segregación racial que existió en Sudáfrica, e impulsó la formación de las Naciones Unidas, organización internacional para la paz. Smuts también fue un estudioso de la naturaleza. Por medio de las ciencias y la historia natural observó el medio ambiente y concluyó que los organismos constituyen más que la suma de sus partes. A principios del siglo XX, Smuts acuña este concepto con su significación moderna y ejerce a partir de allí una perdurable influencia en los campos de la psicología, la neurología, la biología y la filosofía. Para Smuts, el holismo es la tendencia en la naturaleza y a través de la evolución creadora a constituir sistemas o conjuntos que, en muchos aspectos, son superiores y más complejos que la suma de sus partes (Smuts, 1936:ix, 96, 102, 116, 120, 123, 339).

En Holismo y evolución, Smuts proponía un programa de investigación denominado holismo. Según tal programa, la ciencia debería interesarse no tanto en las características atómicas de los fenómenos estudiados, sino por la configuración global formada por ellas. Sin embargo, tal configuración no correspondía al resultado de la suma de sus partes. Más bien se trataría de una organización autónoma que no por eso sería indiferente a aquellas partes. Si una de ellas se alteraba, todas las demás también, hasta que se restablecía una nueva estructura unificada (Muller Granzotto, 2009:28).

Sin embargo, fue Aristóteles (384 a.C.-322 a.C.), filósofo de la antigua Grecia, quien en su libro Metafísica dice que el todo es mayor que la suma de sus partes, con lo que define el principio general del holismo. El “todo” presenta propiedades y características que no se encuentran en cada una de sus partes, al analizarlas aisladamente. Es como el mecanismo de un reloj: no funciona cada parte de forma aislada, pero dentro del todo cada una resulta en el funcionamiento de la globalidad (Aristóteles, 2014:23, 27, 61, 76, 114).

Las relaciones entre los elementos que componen al todo son: a) disciplinario: una; b) multidisciplinario o pluridisciplinario: más de dos; c) interdisciplinario: interacción entre varias de ellas; d) transdisciplinario: lo que cruza varias disciplinas y va más allá: “La disciplinariedad, la pluridisciplinariedad, la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad son las cuatro flechas de un solo y mismo arco: el del conocimiento” (Nicolescu, 1996:37). Estos términos comienzan a delinearse cuando a mediados del siglo XX se manifiesta un imperio de nexos entre las diferentes disciplinas. La pluridisciplinariedad concierne al estudio de un objeto de una sola y misma disciplina, por varias disciplinas a la vez. La investigación pluridisciplinaria aporta aun más a la disciplina en cuestión (la historia del arte o la filosofía en nuestro caso), pero un “más” al servicio exclusivo de esa misma disciplina. Dicho de otra forma, su avance desborda las disciplinas, pero su finalidad permanece inscrita en el marco de la investigación disciplinaria.

La interdisciplinariedad tiene una ambición diferente a la pluridisciplinariedad. Concierne a la traslación de métodos de una disciplina a otra (Nicolescu, 1996:34-35). La palabra “transdisciplinariedad” es frecuentemente confundida con las nociones anteriores. Ésta concierne, como el prefijo “trans” lo indica, a lo que está a la vez entre y a través de las diferentes disciplinas, y más allá de toda disciplina. Su finalidad es la comprehensión del mundo presente en donde uno de los imperativos es la unidad del conocimiento. “La visión transdisciplinaria nos propone considerar una Realidad multidimensional, estructurada a varios niveles, que reemplaza la Realidad unidimensional, a un solo nivel, del pensamiento clásico” (Nicolescu, 1996:39). La transdisciplinariedad complementa el enfoque disciplinario. Hace emerger de su confrontación resultados que se articulan entre sí para ofrecernos una nueva visión de la Naturaleza y de la Realidad. No busca el dominio de varias disciplinas, sino la apertura de todas a lo que las atraviesa y las sobrepasa (Nicolescu, 1996:121).

La concepción holística existe a partir de lo multidisciplinario. Lo holístico tiene varias caras, y la cuestión no es sólo mezclarlas, sino tener en cuenta las repercusiones que tienen unas sobre otras. Lo holístico supone la relación y la interacción. El desarrollo integral, lo multidisciplinario, interdisciplinario y transdisciplinario son conceptos posmodernos que pertenecen al nuevo paradigma holístico. El modernismo disciplinar pertenece, pues, al paradigma científico.

Por último, me gustaría explicar el concepto de armonía y su relación con el holismo. El concepto de armonía al interior del holismo explica cómo el universo está compuesto por partes que se corresponden, como las notas de un acorde musical. Las cosas más diversas del universo llegan a relacionarse en una armonía perfecta. Todo está ligado con todo; cuando una cosa se mueve, las otras le hacen sitio, en orden, sin conflicto. En el Tao-Te-King o Camino de la virtud se menciona que en este sendero se nivelan los opuestos para volver a la Gran Armonía inicial, al origen (Racionero, 2000:62).

El mundo de la forma demuestra la armonía a través de la cohesión molecular, la atracción electromagnética o lo que Newton llamaría gravitación para el caso particular de la materia: “esa misteriosa simpatía llamada ‘resonancia’ por los chinos y que Dante poetiza como ‘l’amor che muove’l sol e l’altre stelle’ ” (Racionero, 2000: 64). En el canto xxxiii de la Divina Comedia, Dante narra cómo estando en el Paraíso entra en contacto directo con Dios y afirma que para continuar “no bastaban las propias alas”. Tras un inexplicable rayo de comprensión, su alma entra en total armonía con el amor divino; Dante entiende que fue “el amor que mueve al Sol y las estrellas” el motivo de su iluminación (Alighieri, 1922:602).

Psicología humanista y holismo

La psicología humanista surge como respuesta al paradigma de una visión fragmentada del ser humano. Las inquietudes de este ser han demandado una visión que corresponda más a su gran complejidad, considerado como un todo y no en partes aisladas, con un respeto profundo por su potencial. La psicología humanista concibe al ser humano de forma holística, esto se expresa tanto en el texto que Maslow redacta dando la definición de la tercera fuerza, que aparece en el primer número del Journal of Humanistc Psychology en 1961, en donde se definen los objetivos de la Association for Humanistic Psychology (APA) (Castanedo, 2011). El ser humano es un organismo o sistema global, un todo. Los diferentes aspectos que lo conforman están interrelacionados entre sí y como conjunto: funciona en su totalidad de forma sinérgica. La sinergia es una característica del holismo, la participación activa de varios órganos para cumplir una función, la unión de varias fuerzas para lograr una mayor efectividad. Dentro de un sistema mayor podemos encontrar sistemas menos complejos que se complementan entre sí (recursividad). La sinergia es el resultado de la interacción armónica de las partes que hacen que el sistema funcione óptimamente. La RAE define a la sinergia como una palabra griega que significa literalmente “cooperación”, que es la acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales, y como concurso activo y concertado de varios órganos para realizar una función (RAE, 2017).

El término, derivado de la biología, indica la relación entre dos o más agentes cuyo efecto combinado es mayor a la suma de los efectos de cada uno. Así, por ejemplo, narcóticos y alcohol juntos tienen un efecto depresivo mayor que la suma de sus efectos si se los ingiere por separado. La sinergia puede ser negativa o positiva, según la combinación favorable o desfavorable de los elementos del sistema. El término se utiliza frecuentemente en cibernética, en la teoría general de sistemas y, en sentido amplio para todas las formas de colaboración (Galimberti, 2014:1020).

Así, todas las partes juntas e interrelacionadas del ser humano echan a andar la gran maquinaria que está viva. Estas partes van desde lo material, como el cuerpo, sus órganos, su anatomía, fisiología y química; la parte energética y electromagnética del hombre que responde a la energía y sus canales; los sentidos y sus sensaciones; lo inmaterial, como el pensamiento, el intelecto, las emociones, hasta el espíritu que nos conecta con la energía vital cósmica. “El enfoque humanista considera que la naturaleza humana no puede ser una maravilla en su desarrollo físico y un caos en su desarrollo psíquico. Al contrario, sostiene y prueba la tesis de que hay un pleno paralelismo entre ambos aspectos” (Martínez Miguelez, 1999:73).

James I. Kepner pone énfasis en la diferencia de las terapias que tratan únicamente la mente o el cuerpo y aquellas de corte holista. Explica que tradicionalmente la psicoterapia se ha dirigido a afectar la mente como si estuviera separada del cuerpo, como en el psicoanálisis de Freud, la terapia centrada en el cliente (Rogers) y la racional emotiva (Ellis), que utilizan intervenciones casi exclusivamente verbales. Por la parte corporal, figuran las terapias físicas que buscan afectar la salud corporal, como la técnica Alexander (Alexander), el rolfing (Rolf) y el método Feldenkrais (Feldenkrais). Hay enfoques psicofísicos como la terapia reichiana (Reich), neoreichiana (Lowen, Kelley, Keleman) y la terapia Gestalt (Perls) (Kepner, 2000:28). Kepner habla después de los enfoques alternativos, terapias que combinan métodos, ya sea en una misma sesión o bien por separado con el mismo terapeuta o con otros diferentes. Sin embargo, el actual sentido de unidad del ser es difícil de experimentar cuando el trabajo corporal ocurre en un momento y el trabajo psicológico en otro.

A pesar de esto, la integración ocurre, en virtud de ciertas capacidades del consultante y a través de su propio proceso como persona. Valga citar el enfoque estratificado, que usa una técnica corporal y otra psicoterapéutica, algo similar al enfoque alternativo. El uso de este enfoque ha recibido ciertas críticas; por ejemplo, que no garantiza la concurrencia de la experiencia: puede haber una diferencia entre el sentido del sí mismo corporal y el sí mismo pensante, que desanime su integración como una totalidad. Otro problema es que los métodos físicos y psicológicos puedan derivar de diferentes fuentes, por ejemplo, el enfoque centrado en el consultante y el análisis transaccional no incluyen una comprensión explícita de los fenómenos corporales en sus respectivas teorías y métodos. Hay perspectivas incompatibles en ciertos conceptos; por ejemplo, la visión reichiana sobre la resistencia tiende a romper y resulta antagónica a la visión gestáltica, que se alía a la resistencia; a pesar de eso, la valora aliándose a ella (Kepner, 2000:33-35). El holismo considera la terapia como un proceso a través del cual se consigue la integración:

La terapia es un proceso de desarrollo en el que debemos crear las condiciones necesarias para movernos hacia la experiencia de la totalidad. En esta forma podemos mirar el trabajo de integración como la culminación de una secuencia de desarrollo más que como el punto de inicio de la terapia (Kepner, 2000:38).

El presente estudio fusiona la psicoterapia Gestalt con el yoga y encuentra muchos conceptos teóricos que coinciden. Lo contrario no impide la combinación en una práctica orientada hacia un proceso de integración mente-cuerpo.

Al vernos como un conjunto de elementos, podemos advertir que lo que ocurre en el cuerpo guarda una relación con la mente y con el espíritu. Somos el resultado de un conjunto de detalles, situaciones y hechos. Como ya se mencionó, la totalidad no se puede reducir a la suma de las partes.

[…] el agua es más que oxígeno e hidrógeno, y también, una parte en el todo es diferente a esta misma parte aislada o incluida en el todo debido a que tiene propiedades particulares de su lugar y de su función en cada uno de ellos: así un grito en un juego es diferente a un grito en medio de una calle desierta (Ginger y Ginger, 2012:14).

La mirada humanista de cualquier situación que nos ocurra es multicausal. Sin embargo, indagar las causas no siempre solucionará el problema. Es preciso comprender a la persona y su comportamiento dentro de su contexto, tanto interno como externo: “Para entender un comportamiento hace falta entonces no sólo analizarlo, sino sobre todo, tener una visión sintética, percibirlo en el vasto conjunto del contexto global, tener un punto de vista no exacto sino más amplio” (Ginger y Ginger, 2012:14).

La visión sistémica señala que estamos en una interdependencia con todo lo que nos rodea. En la interacción con el medio ambiente surgen las relaciones y el papel que el individuo tiene en esta interacción. Esta visión globalizada del hombre y su entorno abre la conciencia a niveles más amplios, que incluuyen lo transpersonal, la conciencia espiritual; incluye este mundo existente, más no materialmente visible.

[…] el hombre es un sistema global abierto que incluye subsistemas (órganos, células, moléculas, etc.), él mismo se encuentra incluido en sistemas más amplios (familia, sociedad, humanidad, cosmos) […] es un tema muy antiguo ya que se encuentra ilustrado, por ejemplo en el siglo XIII, por el poeta místico persa Roumi: “Si tú abres un grano de arena, tú encontrarás ahí el Sol y los planetas” (Ginger y Ginger, 2012:113).

La psicoterapia Gestalt, como forma global integrada, tiene una visión holística de la salud; la sanación implica integrar lo escindido: “Me parece significativo subrayar la relación etimológica de la salud con las nociones de unificación, de integridad […] y su campo semántico común con la santidad, otra forma de unificación del ser. Así ‘sano’ y ‘santo’ significan ‘íntegro’ ” (Ginger y Ginger, 2012:15).

Yoga y holismo

El concepto oriental del ser humano es la noción holística más antigua en la historia de la humanidad. Antes de Perls, Rogers, Smuts y Aristóteles; en el valle del Indo surge la primera idea de yoga, unos cuatro siglos antes de Cristo. En el año 500 a.C., el sabio Patañjali escribe los yoga sūtras, donde recopila conocimientos específicos de los libros védicos, parte de los cuales son los Upanishads y el Bhagavad Gītā, que forman parte del Mahābhārata y describen los conceptos de yoga en un solo libro. Yoga significa unión, y esta unión se refiere a la conciencia global y su interacción del ser humano, la naturaleza, y los sistemas que hay en ella.

La gran aportación filosófica del hinduismo al acervo cultural de la humanidad es la idea de la unidad del universo y de la perfectibilidad humana por el yoga, para realizar la unidad cósmica en el individuo. La India abre vistas grandiosas al pensamiento: […] los Upanishads. El porqué y para qué del yoga están en el Bhagavad Gītā. Ambos libros recogen ideas elaboradas siglos antes de Cristo y merecen considerarse como biblias de la humanidad; en ellos la intuición visionaria y la experiencia psicológica dibujan el primer retrato del hombre física y mentalmente perfectible (Racionero, 2000:113).

La idea del yoga sobre el hombre perfectible encuentra afinidad con los conceptos de consideración positiva incondicional, tendencia actualizante y empatía rogeriana, nociones que son pilares de la psicología humanista.

El concepto de la unificación puede ser aparentemente intangible, abstracto y poco cercano a la cotidianiedad. Sin embargo, hay que aclarar que este estado no es permanente, llega en momentos especiales, tiene un carácter efímero, su duración varía según las circunstancias y la persona. La “iluminación” no es algo que se adquiere como un trofeo; es un estado de conciencia a través del cual se va comprendiendo mejor el mundo interno, social y cósmico.

Todo es uno. Detrás de estas palabras racionalmente paradójicas hay una experiencia real: la sensación de integrarse con lo que se está percibiendo y, más allá, con algo mucho más intangible e inmenso. Bastantes personas han conocido intuitivamente esta sensación en momentos de su vida. Ante un paisaje, al oír música, al acercarse a una persona, después de hacer el amor […] esta experiencia de disolución del ego que se vive intensamente ya sea por efecto del amor, de una emoción o de la inspiración artística (Racionero, 2000:87).

Es cierto que por medio de drogas, ya sean extraídas de la naturaleza o procesadas químicamente, se logran estos estados, lo que tiene su costo y riesgo, pues los estimulantes químicos provocan una gama de reacciones diferentes en cada persona, dependiendo de sus características, maduración psicológica y sensibilidad.

Esta experiencia de disolución del ego que se vive intensamente ya sea por efecto del amor, de una emoción o de la inspiración artística, se provoca también químicamente, con mezcalina o LSD en condiciones favorables. Es la misma experiencia, con diferencias de nivel e intensidad, a la que llegan los místicos y la misma que puede vivir inesperadamente cualquier persona, estimulada por sus endorfinas. Este estado inefable, experiencia psicológica subjetiva, se ha llamado “consciencia cósmica” (Racionero, 2000:87-88).

El consumo de drogas puede conducir a la esquizofrenia y la locura. Las drogas, desde tabaco y alcohol hasta marihuana, cocaína, inhalables, anfetaminas, tranquilizantes, heroína y alucinógenos, son sustancias cuyos componentes químicos alteran las funciones normales de los seres humanos y muchas de ellas causan fuertes daños, por lo que representan serios problemas para la salud (Moreno, 1999:71). Hay quienes creen que con ciertas drogas encontrarán la verdad o la solución a sus problemas, ya sean cotidianos o existenciales. Pocos conocen el verdadero riesgo de las consecuencias neurológicas que conlleva el consumo de sustancias psicoactivas, aparte del riesgo psicológico que implica una experiencia interna de esta magnitud, pues emprender un viaje sin herramientas para manejar el mundo interno, sin bases de conocimiento y fortaleza para enfrentar situaciones complejas en mundos nuevos, puede desatar desde cuadros de ansiedad, miedo o cualquier otro trastorno de personalidad, hasta una psicosis:

[…] es muy delicado: una alteración del cerebro, tanto puede llevar a la iluminación como a la locura […] Los viajes psiquedélicos son pavorosos recorridos por los largos laberintos de la mente, y los frenopáticos de Occidente están llenos de colgados buscando la salida a este laberinto en que se metieron sin preparación, sin ayuda, y sin saber dónde entraban (Racionero, 2000:101).

Las prácticas deportivas también conducirían a un estado de éxtasis, pues son una práctica psicofísica vinculada directamente con la respiración, lo cual estimula la segregación de endorfinas y lleva a una sensación de bienestar. Bourne sostiene que la práctica de ejercicio físico regular tiene un impacto en diferentes factores psicológicos y promueve la estimulación de producción de endorfinas (Bourne, 1995:91). Son sustancias péptidas producidas de forma natural en el encéfalo que bloquean la sensación de dolor y están relacionadas con las respuestas emocionales placenteras (RAE, 2017). Las endorfinas son neurotransmisores involucrados en el mecanismo del dolor, sentimientos de felicidad, ansiedad y placer. La familia de las endorfinas abarca sustancias capaces de reproducir todos los efectos farmacológicos y de comportamiento que crean el consumo del opio, incluidas la tolerancia y la dependencia física (Galimberti, 2014:394). Holaday, en la revista Medical Science describe que las endorfinas son producidas por la glándula pituitaria durante el ejercicio físico y crean un efecto analgésico y de bienestar similar al de los opiáceos que modulan la percepción del dolor. Algunos estudios prueban que la sintomatología de las personas que sufren depresión y ansiedad mejora después de hacer ejercicio, porque sube el nivel de producción de endorfinas (Holaday et al., 1978:2926; Guszkowska:2004:611-620; Meeusen, 2014:47-56).

La percepción de la unidad o la conciencia cósmica1 se vislumbra a través de una apertura o elevación del estado de conciencia. Richard Maurice Bucke (1837-1902) hace una clasificación sobre tres estados de conciencia:

1. Conciencia simple. La poseída por la mitad superior del reino animal. Es ser conscientes de lo que les sucede, de su cuerpo, y saber que son parte de él.

2. Autoconciencia. El hombre es consciente de sí mismo y de tratar sus estados mentales como objetos de conciencia. La conciencia humana diferencia al hombre del resto de los animales, que no poseen este tipo de conciencia.

3. Conciencia cósmica. La principal característica de la conciencia cósmica es, como su nombre lo indica, una conciencia del cosmos, de la vida y el orden del universo. Está por encima de la autoconciencia y coloca al ser humano que la experimenta en un nuevo plano de existencia aún más elevado (Racionero, 2000:88).

La conciencia cósmica supone un estado de conciencia superior a la autoconciencia, desde ella se experimenta una percepción de la vida de forma total es una percepción que permite observar a cierta distancia y esclarece la mirada ensimismada de las situaciones en que se está inmerso. El que cada vez más personas accedan a la conciencia cósmica generaría un cambio de paradigma, que marcaría un paso en la evolución de la especie humana.

[…] junto con la consciencia del cosmos, ocurre una ilustración intelectual o iluminación que de por sí ya coloca al individuo en un nuevo plano de existencia, lo hace casi miembro de una nueva especie. A esto se añade un estado de exaltación moral, una sensación indescriptible de elevación, animación y gozo, y un despertar del sentido moral que es tan importante para el individuo y la sociedad como el aumento de poder intelectual. Con éstos viene lo que podría llamarse una sensación de inmortalidad, una consciencia de vida eterna, no la convicción de que se alcanzará, sino la consciencia de tenerla ya. Sólo una experiencia personal o el estudio de hombres que han pasado a esta vida nueva pueden hacer comprender lo que es. La cuestión es práctica e importante: nuestros descendientes alcanzarán, como especie, tarde o temprano, la condición de Consciencia Cósmica, del mismo modo que, hace mucho tiempo, nuestros antepasados pasaron de Consciencia Simple a Autoconsciencia. Este paso evolutivo se está dando ya, hombres con esta facultad son cada vez más comunes (Racionero, 2000:89).

Ésta es una explicación de que no sólo estamos evolucionando biológicamente, sino que también hay una evolución mental.

Los conceptos orientales del ser humano, sus capacidades y su relación con el cosmos fomentan las virtudes humanas. Prácticas como la meditación acercan a la sabiduría organísmica, al ser. Iyengar describe cómo la práctica de posturas de yoga (āsanas) implica una práctica que se experimenta de manera organísmica:

Al empezar a trabajar en la ejecución de āsanas, apenas si tocamos la superficie de la postura: nuestro trabajo en ella es periférico, lo que se denomina acción conativa […] es acción simplemente física en su nivel más directo. Luego, cuando estamos haciendo la postura físicamente, de pronto la piel, los ojos, los oídos, la nariz y la lengua —todos nuestros órganos de percepción— sienten lo que está ocurriendo en la carne. Es lo que se denomina acción cognitiva: la piel conoce, reconoce la acción de la carne. El tercer estadio, que yo llamo comunicación o comunión, se da cuando la mente observa el contacto de la cognición de la piel con la acción conativa de la carne, con lo que llegamos a la acción mental en el āsana. En este estadio la mente entra en juego y es atraída por los órganos de percepción hacia los órganos de acción, a fin de ver exactamente lo que está ocurriendo. La mente actúa de puente entre el movimiento muscular y los órganos de percepción, introduce el intelecto y lo conecta con cada parte del cuerpo —fibras, tejidos y células— hasta los poros externos de la piel. Finalmente cuando existe una sensación total en la acción, sin fluctuación alguna en el estiramiento, entonces la acción conativa, la cognitiva, la mental y la reflexiva se reúnen todas para conformar una percepción consciente total desde el sí mismo hasta la piel. Es la práctica espiritual en yoga (Iyengar, 2010:68).

Desde este lugar no hay dualidad, ni presencia del ego; no hay juicio, hay un contacto con la fuente primaria, con la unidad universal y la vida se experimenta como una armonía.

AUTORREALIZACIÓN

Este tema concierne tanto a la psicología humanista como al yoga. A continuación se enmarcan ciertos conceptos coincidentes de estas disciplinas:

Pirámide de Maslow y camino a la sabiduría de Patañjali

La pirámide de Maslow explica la satisfacción de las siguientes necesidades humanas para la autorrealización (Goble, 1980:52-55). 1. Necesidades básicas o fisiológicas. 2. Necesidades de seguridad y protección. 3. Necesidad de amor y pertenencia. 4. Necesidad de estima, y 5. Necesidad de autorrealización. A continuación se da una breve descripción de cada una:

1. Necesidades básicas o fisiológicas. Son las que se deben satisfacer para lograr la supervivencia física, como la necesidad de alimentarse, eliminar los desechos corporales, tomar líquido, mantener la temperatura corporal en un ambiente cálido o con vestimenta, dormir, evitar el dolor, respirar y copular.

2. Necesidades de seguridad y protección, orden y estabilidad. Una vez que los individuos tienen satisfecha su nutrición, cobijo y seguridad vital, tratan de satisfacer otras necesidades.

3. Necesidad de amor y pertenencia. La necesidad de aprecio puede ser de dos tipos: el autoaprecio y la estimación de los demás. La autoestima supone conceptos como el deseo de lograr confianza, competencia, pericia, suficiencia, autonomía y libertad. El respeto de los otros incluye prestigio, reconocimiento, aceptación, deferencia, estatus, reputación y aprecio. En el capítulo 4, “La teoría de las necesidades básicas”, del libro Psicología humanista, F. Goble afirma: “El amor, según Maslow no debe confundirse con el sexo, que puede ser estudiado como una necesidad puramente fisiológica” (Goble, 1980:52).

4. Necesidad de estima. Maslow describió dos necesidades de estima, una baja y otra alta. La baja radica en el respeto de los demás, la necesidad de estatus, fama, gloria, reconocimiento, atención, reputación, apreciación, dignidad e incluso dominio. La alta comprende las necesidades de respeto por uno mismo, incluyendo sentimientos como confianza, competencia, logros, maestría, independencia y libertad.

5. Necesidad de autorrealización. Se refiere a la motivación de crecimiento, necesidades de ser y autoactualización. Algunas incluyen:

5.1. La necesidad de actualización del yo. Se refiere a “el deseo de llegar a ser todo aquello de lo que uno es capaz” (Goble, 1980:54).

5.2. La necesidad de saber y comprender. Es principalmente satisfacer la curiosidad. La curiosidad se observa en la conducta de los animales, y muchas personas que han buscado respuesta a los misterios del mundo se han sentido atraídas por lo incógnito y lo inexplicable. Quienes caen presas del tedio y la falta de interés, la depresión y el disgusto de sí mismas, se dejan llevar hacia un marasmo mental, lo contrario de quienes sienten satisfacción y felicidad por el hecho de aprender y descubrir.

5.3. La necesidad de lo estético. Se refiere a individuos que tienen una necesidad muy intensa de lo bello, ya que la fealdad los enferma en verdad. “Maslow señalaba que la necesidad de lo estético está ligada a la imagen del individuo” (Goble, 1980:55).

Maslow afirma que deben existir condiciones esenciales para que se satisfagan las necesidades básicas, y estas condiciones ambientales y de grupo son “la libertad de expresión, de hacer lo que uno desea (sin dañar a un tercero); de inquirir y defenderse, así como la justicia, la honestidad, la equidad y el orden” (Goble, 1980:65).

Este autor aborda las necesidades básicas de índole psíquica en su texto Motivation and Personality publicado en 1954. Los valores del ser, según Maslow, son totalidad, perfección, completud, justicia, vivacidad, riqueza, simplicidad, belleza, bondad, originalidad, facilidad, recreación, verdad y autosuficiencia.

Maslow demostró que la satisfacción de las necesidades básicas genera seres más sanos, felices y eficientes, mientras que su carencia desarrolla síntomas psicopatológicos.

Desde el punto de vista del yoga, se llega a la autorrealización cultivando la sabiduría de sí mismo (Iyengar, 2011 [2003]:64-66): la culminación del alma del ser humano es la autorrealización de su propio potencial, al producir una inteligencia madura y sensible y sacar la máxima ventaja para el crecimiento intelectual y espiritual. Para aprovechar este potencial hay que superar los defectos u obstáculos intelectuales y emocionales. La cima de la inteligencia humana es la auténtica realización del sí mismo. Los pesares desaparecen y una paz eterna y pura desciende sobre la persona. Patañjali habla de siete estados de entendimiento del que ve el alma, Purusha (Yoga sūtras II:27 y II:28). Iyengar hace una excelente interpretación que facilita la comprensión de dicho sūtra, y así explica los siete estados de sabiduría o entendimiento (prajñā) que emergen al contactar con el que ve el alma, el conocimiento puro absoluto, Purusha, de la siguiente forma (Iyengar, 2011 [2003]: 208):

1. Comprender el cuerpo por dentro y por fuera (śarīra jñāna): integración del cuerpo.

2. Comprender la energía y sus usos (prāna jñāna): integración de la energía.

3. Comprender la mente, tener control de la mente (mano jñāna): integración de los sentidos.

4. Firmeza de voluntad, estabilidad en inteligencia (vijñāna jñāna): integración de la mente.

5. Percepción consciente de la experiencia, conocimiento a partir de la experiencia (ábubhávika jñāna ): integración del intelecto.

6. Percepción consciente de la pura quintaescencia, del sentimiento y la belleza (rasátmaka jñāna): integración de la conciencia.

7. Comprender que el alma individual, jīvātman, es una partícula del espíritu universal, paramātman y conocimiento del sí-mismo (ātma jñāna): integración del alma.

Iyengar, en su interpretación de los Yoga sūtras de Patañjali, habla de la integración de cuerpo, energía, sentidos, mente, intelecto, conciencia y alma para la autorrealización y la corona de la sabiduría. Después del proceso de indagación, la persona comienza a conocerse verdaderamente y entonces lo que ve y comparte con otros está libre de error (Yoga sūtras II:46-48).

• Yoga sūtra II.46: “ta eva sabijah Samadhi: Todos estos procesos que consisten en dirigir la mente exigen un objeto de indagación”.

• Yoga sūtra II.47: “nirvicara-vaisaradye’dhyatama-prasadh: Entonces la persona empieza a conocerse verdaderamente”.

• Yoga sūtra II.48: “rtam bhara tatra prajna”: Entonces lo que esa persona ve y comparte con otros está libre de error”.

Samādhi, experiencia cumbre y despertar espiritual

El hombre está situado a medio camino, entre los dioses y las bestias.

Plotino (205-270).

Samādhi, el último concepto de las ocho ramas del yoga de Patañjali, se refiere a un estado de realización última, de superconciencia. El sūtra 3.3 dice: “tad eva-artha-matra-nirbhasam svarupa-sunyam iva samadhih: Cuando el objeto de meditación absorbe al meditador, apareciendo como el sujeto, se pierde la conciencia de uno mismo. Eso es samadhih” (Iyengar, 2011 [2003]:261). Samādhi es fundirse con lo divino e infinito. Felicidad, dicha, éxtasis, paz. La paz es el resultado de la identificación con lo infinito en vez de con lo finito, que se experimenta como pensamiento (Gannon y Life, 2002:202). Las escrituras yóguicas fueron escritas por rishis, sabios que a través de las prácticas de yoga entraron en el estado de samādhi o unión con lo divino y trajeron de vuelta información que constituyó las bases para ciencias y artes como matemáticas, astronomía, poesía y medicina. Se describe a samādhi como un estado extático que resulta de la completa restricción de los torbellinos o fluctuaciones (vritti) de la conciencia vigil común a través de la meditación, la concentración y el éxtasis. Son fases de un mismo proceso de deconstrucción o unificación mental que Patañjali llama Samyama. El samādhi genuino siempre va acompañado de un estado de supraconciencia. La revelación de este estado de ser-conciencia trascendente es la mayor relevancia de la psicotecnología de la India, pero apenas reconocida en la tradición espiritual occidental y que la ciencia moderna ignora (Feuerstein, 2013:480). Mircea Eliade, autoridad mundialmente reconocida en el campo de la historia de las religiones, comenta: “La negación de la realidad de la experiencia yóguica, o la crítica de alguno de sus aspectos, por parte de un hombre que carece de conocimiento directo de su práctica es inadmisible” (Eliade, 1969:50).

En la cumbre de esta unificación extática reside la liberación última o punto de no retorno. Según el yoga clásico, esto conlleva el abandono del cuerpo-mente finito, es decir, la muerte. Sin embargo, algunas escuelas del Vedānta no dual sostienen que se puede llegar a este estado y permanecer en él estando vivos, a lo que se le llama la “liberación en vida” o jīvan-mukti (Feuerstein, 2013:484).

John Powell plantea cinco niveles de comunicación humana que se hace más profunda en cada uno de ellos: clichés, hechos, opiniones, sentimientos y comunicación máxima o experiencia cumbre. En esta última se puede experimentar una autorrealización a través de la comunicación. Esto sucede cuando hay apertura y honestidad absolutas; ocurre entre amistades profundas y especialmente entre parejas. Powell comenta que en nuestra condición humana esto nunca podrá ser una experiencia permanente. Por su lado, Maslow comenta que si existe una comunicación en el nivel máximo entre dos personas, se origina una experiencia cumbre: “Somos como dos instrumentos musicales tocando exactamente la misma nota, llenos de y emitiendo precisamente el mismo sonido” (Powell, 2012:55).

Se hablará ahora del despertar espiritual. El término proviene de Stanislav Grof (Praga, 1931), psiquiatra checo que estudia las emergencias espirituales y pertenece al movimiento de psicología transpersonal o cuarta fuerza de psicología. Grof plantea que el ser humano puede llegar a una etapa de su vida en donde haya un despertar espiritual, pero si éste se presenta de manera súbita, se produce una crisis.

El surgimiento de la espiritualidad corresponde a un proceso que lleva a una forma de vida más madura y realizada. Dicho surgimiento implica:

• Una realización de la propia naturaleza divina y la conciencia de Dios.

• Un aumento progresivo en el refinamiento de la densidad.

• Una mayor percepción de la inteligencia cósmica.

• Apertura de los chakras superiores (que representan el potencial de experimentar y alcanzar mayores niveles de conciencia cósmica y percepción espiritual).

No obstante, cuando el surgimiento de la espiritualidad es muy rápido o repentino, puede suceder una crisis y transformarse en una emergencia espiritual. Las crisis espirituales tienen como objetivo limpiar viejos recuerdos y fijaciones traumáticas. Crisis en chino significa “oportunidad” y “peligro”. Una emergencia espiritual o crisis de transformación puede ser desencadenada por:

• Un factor físico primario: enfermedad, accidente, una operación, cansancio físico extremo, prolongada falta de sueño, un parto.

• Relaciones amorosas intensas o emocionalmente desbordantes.

• El sexo: una profunda relación sexual-espiritual como las tántricas.

• Una gran pérdida: de un ser querido.

• Una droga alteradora.

• Una sesión muy intensa de psicoterapia o de hipnosis.

Algunas crisis de transformación tienen lugar de manera menos dramática:

• Meditación sentado o en movimiento.

• Contemplación.

• Oración devocional.

La espiritualidad caracteriza la relación del individuo con el universo; a esta experiencia directa se le llama en la actualidad “transpersonal”. Hay dos categorías de dimensiones:

• Lo “divino inmanente”: la inteligencia divina que se expresa en el mundo de la realidad diaria (gente, animales, plantas, objetos) está permeada por la esencia cósmica.

• Lo “divino trascendente”: dimensiones de una realidad oculta a la percepción humana, inaccesibles en un estado normal de conciencia (sensación de identificación con Dios, visiones de deidades, seres arquetípicos u otros). Estas experiencias de estados transpersonales ejercen influencia benéfica de transformación en aquellos que la experimentan, incluso aliviando dolores emocionales, psicosomáticos o dificultades en las relaciones interpersonales. Pueden dejar profunda sensación de conexión con la naturaleza; estos cambios son, en consecuencia, de la experiencia espiritual y la persona los acepta voluntariamente.

La psiquiatría occidental ha interpretado las crisis espirituales como una enfermedad mental a la que se le da tratamiento con medicación inhibidora. Una psicosis no es una emergencia espiritual y es conveniente conocer las diferencias. Grof hace una detallada descripción para distinguir la emergencia espiritual de los trastornos psiquiátricos (Grof, 1995:307). Explica que una persona puede atravesar por aspectos del viaje espiritual que implican miedo, locura, preocupación por la muerte cuando se abren las puertas del inconsciente y la persona entra en reinos internos insondables; a esto le llama “la noche oscura del alma”. Quienes son muy apegados al orden y creen asumir completa autoridad sobre sus vidas se enfrentarían con un gran miedo a perder el control. La mente y el ego son muy ingeniosos en sus esfuerzos por seguir a cargo de todo, que crearía un sistema de negación rotunda; la ansiedad misma es una defensa, pues pensar en el propio miedo nos evitaría crecer muy rápidamente. Algunos síntomas de estos estados serían explosiones de energía, descargas pulsantes, cambios de temperatura corporal o el mismo despertar de kundalini. En un estado de oscuridad del alma la persona puede sentirse profundamente sola, incomprendida y creer que cae en la locura. La agitación mental y el material inconsciente desbloqueado bombardean a la conciencia. Esto puede ser atemorizante, pero es sólo transitorio, un paso importante en la transformación. Incluso se puede experimentar una muerte, la llamada “muerte antes de la muerte”.

Grof explica que hay estados místicos “positivos”, el encuentro con lo divino, que, sin embargo, no están exentos de problemas que aquí nombraremos. Estos estados pueden ser momentos de gloria deportiva, o de meditación-contemplación, u otros momentos de experiencia cumbre.

La experiencia trascendental o mística es una sensación envolvente de unidad e interconexión. Sentirse en éxtasis, paz y una profunda sensación de ser contenido por el proceso cósmico; claridad y serenidad mental. El medio ambiente habitual se contempla como una creación gloriosa de la energía divina, formando parte de una red exquisitamente conectada. El poeta William Blake lo expresa así:

Ver al mundo en un grano de arena.

Y un cielo en una flor silvestre.

Sostener lo infinito en la palma de la mano.

Y a la eternidad en una hora.

Lao Tse lo califica de este modo:

Existe algo inherente y natural, que existió antes que el cielo y la tierra.

Inmóvil e inseparable.

Solo e inmutable.

Lo penetra todo pero jamás extingue.

Puede ser considerado como la madre del universo. Yo no conozco su nombre.

Si me veo obligado a darle uno lo llamo Tao, y lo declaro supremo.

Quienes viven estas experiencias suelen sentirse afortunados. Disuelven con rapidez estados negativos, la gente desarrolla una visión optimista de las cosas y esto los acompaña en futuros desafíos. Tener un atisbo de la cumbre de la montaña, aunque se deba volver a la base para escalarla, contiene una recompensa al final del viaje. Sin embargo, hay ciertos problemas creados por estas experiencias, que pueden ser internos o externos:

Los internos:

• Sentir que no se es suficientemente fuerte para soportar el impacto de las manifestaciones sensoriales o físicas de las experiencias místicas. Ram Dass lo comparaba a conectar un aparato de 110 volteos a una corriente de 220: se fríe, se funde.

• Sentir que no se está listo para manejar su poder.

• Resistirse y luchar.

• Deprimirse después de lo trascendental; la vida cotidiana parece insulsa y aburrida tras la liberación que han experimentado.

• Dejar de cooperar con su posterior desarrollo y sentirse importantes por haber tenido una experiencia mística.

Los externos:

• Hablar de esto a los seres queridos que no llegan a comprenderlo y se preocupan demasiado por la salud mental.

• No encontrarse en una situación donde la persona pueda ser contenida y esto le ocasiona problemas para relacionarse con el mundo, si está solo y en un lugar público.

• Creer que haber vivido esto ahora tendrá un lugar especial en el mundo ordinario y un reconocimiento o estatus elevado que libere de las responsabilidades comunes.

• Sentirse únicos y olvidar que todos tenemos el potencial conduce a producir tendencias mesiánicas que, al ser expresadas, generan el rechazo de los demás.

Autorrealización, sankalpa y dharma

El concepto humanista de autorrealización no precisa de tener una experiencia cumbre o despertar espiritual para llegar a ella. Estos conceptos se pueden presentar en el camino espiritual, pero no son una meta en sí mismos. No todo mundo tiene por qué pasar por ellos para la autorrealización.

El punto de vista de la autorrealización que se propone en este libro es descubrir nuestra verdad más elevada, que es el dharma de nuestra vida. Y ello no exige una vida espectacular, experiencias cumbre a cada momento o alcanzar la iluminación a costa de lo que sea.

Cada quien tiene su propio dharma. Es el auténtico significado de nuestra vida, de nuestra naturaleza y la misión que hemos venido a cumplir en este mundo, que va más allá de nuestra profesión o modo de sobrevivencia. Para contactar con el propio dharma o sentido de vida, se habla de navegar hacia el interior, sumergirnos en nuestra naturaleza profunda y quieta para descubrir la verdadera esencia del corazón.

Para esto podemos practicar sankalpa, palabra que significa en sánscrito “intención”. Kalpa es “voto o promesa que debe estar por encima de cualquier otra cosa”; san, “dar importancia o prioridad”. Sankalpa es el compromiso asumido para llegar a nuestra verdad más elevada.

La búsqueda de nuestro sankalpa parte de la premisa radical de que ya eres quien necesitas ser para cumplir el dharma de tu vida. Todo lo que necesitas hacer es enfocar tu mente, conectarte a tus deseos más profundos y canalizar la energía divina dentro de ti. Un sankalpa debe respetar y apoyar el significado de nuestra vida, es decir, honrar nuestro dharma, así pues se convierte en una declaración a la que puedes recurrir para recordarte tu verdadera naturaleza y guiar tus elecciones (Sanagú, 2018).

Sankalpa no consiste en elaborar una lista de deseos o intenciones superficiales. Para llegar a su corazón hay que meditar y, desde un lugar de conexión pura, surgirá entonces como el agua brotando de la tierra. Se recibe o percibe una idea que después hay que transformar en una palabra que guíe las acciones.

Sankalpa es un proceso de conexión en donde necesitamos la disposición personal a la escucha (sravana); darle la bienvenida a lo escuchado, estar dispuesto a sentir el mensaje y reflexionar profundamente sobre él (manana), así como la disposición a responder con sabiduría (nididhyāsana).

Aunque Sankalpa es un proceso interno de contemplación se le encuentra útil relacionarlo a la usada empática rogeriana, que es un proceso de comunicación interpersonal. Pero al tener referencia de cada uno, ambas se complementan.

EL ORDEN NATURAL, PSICOLOGÍA HUMANISTA Y YOGA

Muñoz Polit conecta una idea existencialista sobre el orden neutral: “El mundo tiene un orden natural que se da en la libertad. Libertad y orden no se excluyen; al revés, si no hay libertad, no se puede llegar al orden natural” (Muñoz Polit, 2008:3).

La psicología humanista y la visión del yoga coinciden en este concepto. Existen formas de meditar que sugieren observar la naturaleza, pues allí se encuentra toda la sabiduría necesaria para la sobrevivencia. “Cuando enfocas tu mente en algo, sea lo que sea, absorbes sus cualidades. De una manera muy real, lo llevas a tu interior” (Chidvilasananda, 1996:29). En el orden natural se encuentra gran sabiduría; en la naturaleza se pueden encontrar ejemplos de todas las virtudes y podemos descubrir grandes revelaciones de la vida: “el más grande se come al más chico” o “el que se aísla de la manada se expone a ser devorado por el depredador con mayor facilidad”. Estos ejemplos ofrecen una enseñanza que se puede aplicar a la vida diaria y que ayuda a la sobrevivencia. “La naturaleza tiene la capacidad de atraernos hacia sus propios ritmos naturales para darnos la experiencia de una virtud o cualidad del Ser” (Siddha Yoga, 2006:18).

Meditar es observar hacia dentro y hacia fuera. La meditación y contemplación son formas de acceder a la sabiduría interna, que es natural, libre y divina. En la Antigüedad los sabios observaban de manera natural. Gran parte del conocimiento adquirido desde la infancia se obtiene a través de la observación del entorno. Sin embargo, el hombre moderno se ha desviado de esta forma natural de aprender, está siendo bombardeado por información dirigida que lo manipula a través de los sentidos. La gente ha dejado de escucharse a sí misma, ha dejado de contactar con su observador natural.

El observar, contemplar o meditar en los animales nos enseña un conocimiento profundo: ¿por qué los animales hacen lo que hacen? González observa que la selección natural muestra cómo cada animal cuida a sus hijos de la mejor manera posible: desde hace millones de años los que mejor criaban a sus hijos fueron los que más hijos vivos tuvieron y los que más sobrevivieron; esto se ha visto favorecido por la selección natural. Así, la conducta maternal de los animales está controlada por los genes; veamos el siguiente ejemplo.

La madre conejo pasa el mayor tiempo posible a unos metros de distancia de su madriguera para no atraer a los lobos con su olor [claro], ella no sabe lo del olor, ni lo de los lobos [es decir, ella no está consciente de esto] Ella lo hace porque sus genes la obligan a hacerlo, y a lo largo de millones de años las conejas cuyos genes las impulsan a mantenerse apartadas de la madriguera han tenido más hijos vivos que las que tenían el gen que las hacía quedarse dentro de la madriguera. El triunfo de esa conducta es la prueba de que resultaba útil en el ambiente evolutivo de la especie, es decir, cuando había lobos. Ahora que en muchos países no quedan lobos ni apenas otros depredadores, esa conducta de la coneja puede ser inútil, pero la coneja no lo sabe y se sigue comportando igual [...] cuando se quedan solos en la madriguera, los conejitos están absolutamente quietos y callados, pues si llorasen llamando a su madre, podrían atraer a los lobos (González, 2014:44-45).

Cada especie en el reino animal se comporta de la forma en que lo necesita. Los simios requieren estar pegados a sus madres, como los humanos y esto responde a una condición natural; tratar de ir en contra de esto y pretender que un bebé se comporte con independencia sería antinatural, absurdo: “La conducta de la madre y las crías es distinta y característica de cada especie, y está adaptada a su forma de vida y a sus necesidades […] Los primates en general necesitan un contacto continuo con la madre” (González, 2014:45). González sostiene que si uno observa la reacción de un bebé al alejarse su madre, sabrá cuál es la necesidad normal de nuestra especie. Claro que como las personas viven alejadas de su ambiente natural, ya no es tan obvio lo que antes sí lo era. Al vivir en ambientes artificiales creados por el hombre, se ha perdido el sentido común.

¿Cuál es la mejor manera de criar a un niño humano? Sólo tenemos que observar a algunas cuantas madres que vivan en libertad [pero] todos vivimos “en cautividad”, es decir, en ambientes artificiales y en el seno de grupos humanos con normas culturales […] muchas madres actuales parecen haber perdido la capacidad de criar a sus hijos siguiendo sus propios instintos (González, 2014:32).

Que el hombre civilizado haya engendrado la creencia de que precisamos los consejos de un experto para criar a nuestros niños muestra cómo éste ha ido perdiendo contacto con su auténtica naturaleza, con lo que su instinto animal le dicta: las intuiciones, lo que el cuerpo le dice con su lenguaje. En las ciudades hay demasiado ruido externo, distracciones que ocupan los sentidos y dirigen la atención al exterior; un constante bombardeo de mensajes nos dice qué hacer, cómo hacerlo, lo que se espera de la gente, de su comportamiento. Los medios de comunicación dominan al hombre a través de la publicidad y lo manipulan para un consumo innecesario. El hombre de las ciudades ha perdido mucho contacto con su naturaleza.

En realidad, los padres lo hacen en general bastante bien, como lo han hecho durante millones de años. La mayoría de los errores que cometen no se les han ocurrido a ellos, sino que provienen de expertos anteriores. Fueron médicos los que recomendaron hace medio siglo dar el pecho diez minutos cada cuatro horas, lo que llevó al fracaso casi total de la lactancia. Fueron farmacéuticos los que apenas hace sesenta años vendían “polvos para la dentición” a base de mercurio, sumamente tóxicos, que había que administrar a los bebés para hacerles babear, pues la “baba retenida” causaba graves enfermedades. Fueron médicos y educadores los que hace dos siglos advirtieron que la masturbación “secaba el cerebro”, e idearon terribles castigos y complejos aparatos para evitar que los niños se tocasen. Fueron expertos los que hace siglos recomendaban envolver a los niños como momias para que no pudieran gatear, porque tenían que andar como las personas y no arrastrase por el suelo como los animales (González, 2014:31).

En el ser humano la conducta no depende sólo de los genes sino del aprendizaje, así que las conductas se transmiten no sólo en los genes sino a través del ejemplo y la educación. Años de observación han demostrado que el castigo y la separación dan tan mal resultado en el mono como en el niño humano. La inteligencia humana en relación con los demás animales es un arma de doble filo, pues si bien ha sido un avance en el desarrollo de la conciencia, también las creencias que se van formando pueden alejar de los instintos más naturales e ir en contra del verdadero orden y la auténtica libertad. Por esta causa, no todas las conductas humanas tienen una razón de ser lícita, pues no todas ellas dependen de los genes, como en el caso de los animales salvajes.

En los otros animales, casi cada conducta tiene un carácter adaptativo (es decir, útil para la supervivencia). Cuando vemos a una madre animal hacer algo con su hijo, es razonable pensar: “Para algo debe de servir, porque si no sirviera, no lo haría”. La primera gacela que se pasó el día lamiendo a su cría no lo hizo por capricho […] ni de forma deliberada pensando: “Así los leopardos no olerán a mi cría” […] en cambio la primera persona que pegó una bofetada a un niño o que le dejó llorar sin tomarle en brazos, o que le dio pecho siguiendo un horario […] sí que lo hizo porque se le ocurrió. Son conductas voluntarias que no obedecen a los genes (González, 2014:40).

Ante conductas que ya no dependen de los genes, sino de la cultura, no se puede aplicar el razonamiento de que “si lo hace todo mundo es porque servirá para algo”.

La visión de la psicología humanista propone acercarse nuevamente a esta primera naturaleza, que vive dentro de cada ser y es la fuerza instintiva que sabe de manera espontánea y natural qué es lo mejor para nosotros mismos y para la supervivencia de la especie. Es el reconocimiento de que el mundo tiene un orden natural que se da en la libertad.

En el campo de las constelaciones familiares se habla del mismo orden natural.* Hellinger habla del orden del amor y de tres leyes que no se deben transgredir: 1) orden y jerarquía, 2) vínculo, 3) equilibrio entre dar y tomar. Champetier de Ribes explica el porqué de este orden:

Los individuos están al servicio de la supervivencia de su sistema. Es una ley natural que se encuentra en cada escalón de la existencia. Entre los seres humanos, los pequeños están, inconscientemente al servicio de su conciencia familiar. Su respeto a los ancestros y su asentimiento harán que los mayores se vuelquen hacia ellos, protegiéndoles. Con el tiempo, los más jóvenes se transformarán también en ancestros. En un grupo ordenado, toda la energía se vuelca a la tarea. Por el contrario, el desorden, hace que cada uno gaste su energía buscando su lugar, sumiéndose en los conocidos problemas de “dinámica de grupo”. Respetar el orden es una tarea de cada momento, un estar despierto, pues en cada grupo y en cada momento hay un lugar específico y distinto para cada uno. Y este ponerse en su lugar es una de las claves de la paz, pues desactiva las dinámicas ocultas internas de los grupos provocadoras de conflictos (Champetier de Ribes, 2010:52).

Para las hindúes el dharma es el orden natural que integra toda forma de vida vegetal, animal y humana. Constituye el cosmos ético y social del que todos formamos parte. Actuar conforme a él significa permanecer en el ser, e ir en su contra trae destrucción y muerte y exige reparación.

El Sanatana dharma (la religión hindú) sostiene que al dharma lo determinan las conductas que están de acuerdo con el rita (el orden que hace posible la vida y el universo) e incluye deberes, derechos, leyes, conducta, virtudes y un recto modo de vivir. Para el hinduismo, el dharma es la ley universal de la naturaleza, ley que se encuentra en cada individuo lo mismo que en todo el universo. El llamado a percibir a Dios dentro de uno mismo: Om namah shivaya (honro a Dios, que existe dentro de mí) es justamente esto. A nivel cósmico esta ley se manifiesta en movimientos regulares y cíclicos. Por este motivo se simboliza al dharma como una rueda llamada dharma-chakra que torna o gira sobre sí misma. La bandera de la India tiene este símbolo. A nivel del individuo, el dharma significa el deber ético y religioso. Cross explica lo siguiente.

Dharma es virtud, deber, mérito, rectitud. Es la ley. Análogo a la noción griega de justicia, el dharma es asumir la propia responsabilidad hacia sí mismo y hacia los demás, actuar correctamente. Es también la ley natural que en los Vedas se encuentra prefigurada en el concepto del r̥ta, orden cósmico, ley por la cual sale el Sol, los cuerpos celestes giran alrededor de sus órbitas, el agua fluye, el fuego quema. En una escala humana, el dharma cumple lo que el r̥ta en el ámbito cósmico. El significado literal de dharma es “lo que mantiene unido”, y se refiere al orden moral y social (Cross, 1996:15).

RECURRENCIA CÍCLICA Y ORDEN NATURAL

Los chinos observaron los fenómenos cósmicos y biológicos del universo, las estaciones, los planetas, lunas y estrellas, las plantas, los ciclos como el nacimiento y la muerte. Los sabios dijeron que “el hombre perfeccionado no hace nada contrario a la Naturaleza” (Racionero, 2000:73). Los orientales practican una integración con ella, con humildad y admiración. En Occidente se ve a la naturaleza como un enemigo al que se debe dominar y explotar. “Cuando Edmund Hillary había conquistado el Everest, los periódicos anunciaron que Hillary había conquistado el Everest. Un oriental no lo consideraría así, porque si Hillary alcanzó la cima fue precisamente con la ayuda de la montaña” (Racionero, 2000:74).

Si bien el pensamiento cartesiano occidental ha sido de utilidad para la organización y el desarrollo científico, también es cimiento de la separación entre el ser humano y la naturaleza, cuyas consecuencias padecemos actualmente con el desequilibrio ecológico del planeta: “La actitud antagónica de Occidente hacia la naturaleza, por la separación entre creador y creación que se postula en el mito de la Biblia, está causando la profunda crisis ecológica están en el dualismo de nuestro pensamiento cartesiano” (Racionero, 2000: 74). Los orientales ven la naturaleza como una unidad en proceso. Para los taoístas, como para Hegel en Occidente, el cambio es eterno y la realidad un proceso (Racionero, 2000:75). La psicoterapia Gestalt comparte esta visión: busca la movilización a través del cambio, indagando en el interior del hombre los cómo en vez de los porqués; trabajando experiencias obsoletas trabadas en la vida de las personas, logra modificar las creencias negativas. Muñoz Polit menciona que somos seres en proceso, siempre en un estado de cambio; las personas aún nos pueden sorprender porque nunca acabamos de ser, siempre estamos siendo (Muñoz Polit, 2012:147).

Heráclito de Éfeso (544-484) acuñó la doctrina del tiempo después nombrada “eterno retorno”, en donde afirma que el tiempo no es lineal, sino cíclico o como una espiral, así que todo suceso del universo ha sucedido ya miles de veces anteriormente.

El ouróborus (del griego uróvoro, a su vez de oyrá, “cola”, y borá, “alimento”) es un animal (dragón o serpiente) con su cola en la boca, que con su cuerpo crea una forma circular, y parece que se come a sí mismo. El ouróborus simboliza el ciclo eterno de las cosas, el tiempo y la continuidad de la vida. Se ha usado para representar el renacimiento de las cosas que nunca desaparecen, solo cambian eternamente, el ciclo natural de la vida, ciclos que comienzan de nuevo en cuanto concluyen.

El ouróborus puede tener connotaciones negativas o positivas. Se le ha mirado, por ejemplo, como el esfuerzo o lucha eterna e inútil, cuando el ciclo vuelve a comenzar, a pesar de las acciones para impedirlo. Un ejemplo de esto es el mito griego de Sísifo, quien hizo enfadar a los dioses por su extraordinaria astucia y fue condenado a perder la vista y empujar perpetuamente una piedra gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que volviese a caer rodando hasta el inicio, desde donde debía recogerla y empujarla nuevamente hasta la cumbre, y así indefinidamente.

O bien como el concepto del eterno retorno, mencionado y discutido por filósofos y escritores.

Friedrich Nietzsche dijo que todos los acontecimientos se repiten en el mismo orden, sin ninguna posibilidad de variación. En su novela Así habló Zaratustra (1885), habla del tiempo curvo con reglas cíclicas, con acontecimientos que ocurren y vuelven a repetirse:

Todo va, todo vuelve; eternamente rueda la rueda del ser. Todo muere, todo vuelve a florecer, eternamente corre el año del ser. Todo se rompe, todo se recompone; eternamente se construye a sí misma la misma casa del ser. Todo se despide, todo vuelve a saludarse; eternamente permanece fiel a sí el anillo del ser. En cada instante comienza el ser; en torno a todo “Aquí” gira la esfera “Allá”. El centro está en todas partes. Curvo es el sendero de la eternidad.” Nietzsche (Nietzsche, 2011).

Nietzsche plantea en La gaya ciencia que no sólo son los acontecimientos, sino también los pensamientos, sentimientos e ideas, que se repiten infinita e incansablemente (Echegoyen Olleta, 1997).

El filósofo, historiador y novelista rumano Mircea eliade escribe el libro El mito del eterno retorno. Arquetipos y repetición (1949) reflexiona sobre aspectos fundamentales de las sociedades arcaicas. Explica como el mito y el ritual son vehículos de un «eterno retorno» al tiempo de los orígenes. La vida del hombre tradicional está cargada de mitos y rituales que constantemente lo unen con el tiempo sagrado, lo que le da valor a su existencia.

El escritor colombiano Gabriel García Márquez, en su novela Cien años de soledad narra como el Coronel Aureliano Buendía se retira de la política y se dedica a producir figuras de pescaditos de oro y en cierta cantidad volvía a fundirlos para comenzar a realizarlos nuevamente. En la obra la idea del eterno retorno se muestra a una familia que caen en el incesto generación tras generación, repitiendo así las relaciones incestuosas a lo largo de toda la trama.

Jorge Luis Borges toca la noción del eterno retorno en varios de sus cuentos, así como en sus notas «La doctrina de los ciclos» y «El tiempo circular» de su libro Historia de la eternidad.

Hermann Hesse, en Siddhartha, alude a la idea del eterno retorno cuando el protagonista observa su vida como una repetición de sufrimiento similar a la que vivió su padre. Esto esboza el concepto oriental del samsara, y también a la obra de Nietzsche, ya que Hesse también era alemán y conocedor de su obra.

El escritor checo Milan Kundera también aborda la idea del eterno retorno en su novela La insoportable levedad del ser en donde relaciona el concepto de pesadez con el eterno retorno lo cual se encuentra, según el autor, en oposición a la levedad, característica de la posmodernidad. Los personajes realizan su interacción entre ellos en medio de la dicotomía de la pesadez y la levedad.

En capítulo XII de La historia interminable de Michael Ende la Emperatriz Niña le pide al Viejo de la Montaña Errante que le cuente la historia interminable, el Viejo le advierte que en ese caso tendría que escribirla otra vez, para que suceda de nuevo, dando lugar a un “final sin final”: entrarían al círculo del Eterno Retorno, del cual es imposible salir. En la novela, el símbolo del esplendor —el Áuryn— representa la idea del Eterno Retorno: dos serpientes entrelazadas que se muerden la cola mutuamente.

Sin embargo, desde la perspectiva del hinduismo, el budismo, el jainismo, el taoísmo y el sijismo, se busca la liberación (moksha, samadhi, nirvana) del ciclo de nacimientos, vida, muerte y encarnación llamado samsāra. Si los actos han sido negativos, la reencarnación ocurre en cuerpos inferiores como animales o insectos, incluso en una vida desgraciada. García Montaño señala al respecto:

El samsāra se define como una realidad construida por estados mentales perturbados y por un conjunto de emociones de aflicción que a su vez son reflejadas en el universo que construimos cotidianamente [...] lo que más destaca del mundo samsárico es que los hábitos y creencias que lo crearon se repiten de manera constante y viciosa: son los pensamientos, palabras y actos que demuestran el sufrimiento de todo ser animado: ello se debe al simple hecho de que hay una férrea resistencia e ignorancia al flujo natural y lógico de los elementos que constituyen la vida (García Montaño, 2007:24).

Para el budismo es posible la liberación del samsāra; si su perspectiva es que todo el drama del sufrimiento y sus causas son fenómenos mentales que pueden cesar, es precisamente en la misma mente donde lo hacen. La solución para superar el samsāra que propone el budismo son las cuatro nobles verdades y el noble óctuple camino. Cuando algo se repite es porque no ha habido un aprendizaje, un nacer y renacer marcado por las buenas o malas acciones, el karma de cada alma que aún no se ha liberado de su peso. El hinduismo entiende la reencarnación como un proceso de aprendizaje, lecciones que se proporcionan como una oportunidad para despertar. El budismo interpreta el sufrimiento como una oportunidad para darse cuenta del propio potencial y de las posibilidades que ofrece la vida. Es a través del sufrimiento que se aprende a sobrevivir y que la propia vida cobra un nuevo significado (García Montaño, 2007:12).

Ver la realidad como un proceso hace que los taoístas chinos no luchen contra los opuestos (la Gestalt hace algo similar al aliarse a la resistencia), ya que lo aparentemente opuesto constituye estados de un mismo proceso. Los taoístas hablan de la reconciliación de contradicciones, aseguran que:

Un sabio no toma partido entre las numerosas afirmaciones y negaciones, sino reconoce que la verdad está distribuida entre muchas opiniones […] Según los taoístas chinos, gastar la inteligencia tratando de unificar cosas sin saber que en realidad ya están de acuerdo se llama Tres de la mañana. Un hombre que cuidaba monos les dijo que comerían tres nueces por la mañana y cuatro por la noche. Los monos se enfurecieron sobremanera; entonces el hombre dijo que les daría cuatro por la mañana y tres por la noche, con lo cual quedaron satisfechos (Racionero, 2000:75).

Para notar la recurrencia cíclica es preciso observar que el proceso es circular y no lineal, de esta forma se reconoce con mejor claridad que los opuestos corresponden a un mismo proceso. Los chinos dicen que la noche empieza a mediodía, cuando comienza a bajar el Sol. El mediodía es el punto medio entre los dos extremos, que es precisamente donde un extremo ha empezado a transformarse en otro, el punto en que cada cosa se vuelve su contraria (Racionero, 2000:76).

De la idea de que los sucesos son cíclicos y no lineales ni únicamente causales deriva el concepto de la sincronicidad como una forma de relación atemporal. Jung, quien así la denomina, en su ensayo Sincronicidad: un principio de relación no causal, afirma que en su postulado también se basan la astrología y la filosofía hermética (cábala, tarot, alquimia y magia) (Racionero, 2000:65).

Los misterios de la vida son múltiples, descubrir algunos de ellos enriquece el autoconocimiento y la relación de uno mismo con el vasto y misterioso universo que nos rodea.

1 El término conciencia cósmica fue creado a consecuencia de una experiencia vivenciada por el psiquiatra inglés Richard Maurice Bucke (1837-1902), médico por la Universidad McGill, en Canadá. En 1872, en Londres, mientras volvía a casa conduciendo tranquilamente su coche, de repente, durante algunos segundos, se vio envuelto por una niebla resplandeciente al tiempo que sentía una inmensa alegría advenida de una expansión intelectual casi imposible de describir. En aquellos pocos segundos, confiesa haber aprendido más sobre la vida y el universo de lo que cualquier estudio podría jamás haberle enseñado. A ese estado alterado de percepción el doctor Maurice Bucke lo llamó conciencia cósmica, y se dedicó desde entonces a detallarlo y a buscarlo en otras personas y en personajes históricos; el resultado fue su libro Conciencia cósmica. Un estudio sobre la evolución de la mente humana, publicado en 1901 (Mayol, 2018:1).

* Bert Hellinger, el padre de las constelaciones familiares, se basó en varias corrientes que influyeron en la concepción de su teoría: el análisis transaccional de Eric Berne, la hipnosis eriksoniana, la terapia del grito primal, el psicodrama y los campos morfogenéticos.

Capítulo 2
Autoconocimiento y ética humanista

FALTA DE AUTOCONOCIMIENTO: OBSTÁCULO

PARA LA AUTORREALIZACIÓN

Más grande que la conquista en batalla de mil veces

mil hombres es la conquista de uno mismo.

Buda, Dhammapada, siglo V.

El conocimiento y dominio interno ha ocupado al ser humano de diversas culturas desde hace miles de años, y sigue siendo un tema vigente que tiene inagotables caminos por explorar. Sin conocerse, las personas se pierden en el espejismo de la vida, en el mundo de la ilusión (māyā); se dejan arrollar por los estímulos, las emociones y falsas necesidades. Francisco Huneeus, fundador de la editorial Cuatro Vientos, afirma que es muy sencillo perder el camino y vivir en el permanente “no darse cuenta” o “dejarse llevar”, que sería lo contrario al darse cuenta (Henneus, en Stevens, 2011:10). Es fácil caer en la insatisfacción, la enfermedad, la equivocación, el delito, la violencia o la destrucción. La gente ciega de sí termina lastimada y lastimando.

Ser honesto consigo mismo (satya) conduce al verdadero autoconocimiento, que es una tarea de vida, un proceso que implica un compromiso y una dedicación. Aunque, el ego puede poner trabas. “La sinceridad para con uno mismo es una de las más duras exigencias que el hombre puede hacerse […] el conocimiento de sí mismo es la tarea más importante y más difícil que pueda acometer el que busca la verdad [...]” (Dethlefsen y Dahlke, 2012:57). Conocerse es la base de una identidad sólida y de poder conducirse con autonomía. Hay que preguntarse sobre ciertas cosas cada determinado tiempo para un constante cuestionamiento sobre sí mismo y seguir conociéndose conforme la vida avanza: ¿qué vida quiero?, ¿cómo puedo lograrla?, ¿qué recursos tengo?, ¿soy feliz?, son preguntas que ayudan a dar sentido a la existencia propia, perfilan el futuro, desarrollan la autoestima y promueven la autonomía. Tener claridad sobre el proyecto que se quiere emprender y desarrollar las competencias para dicho objetivo es una clave para la autorrealización.

Desde luego, las personas no se autorrealizan solas, la certeza de contar con el apoyo, la experiencia, sabiduría y compañía de otros y saber pedir apoyo a la comunidad da origen a conocer las propias habilidades y limitaciones, y es parte del proceso de autoconocimiento.

Conocer la diferencia entre el “ser” y el “deber ser”, es sustancial para el autoconocimiento.

El sistema autóctono indio de medicina llamado ayurveda considera que el autoconocimiento es parte de una vida sana que incluye estar feliz y sentirse bien física y mentalmente, con vigor y sabiduría:

Las autoridades del ayurveda recomiendan el cultivo de la tranquilidad, el autoconocimiento y la prudencia. Hoy en día podemos afirmar que los médicos hindúes incorporaron la autorrealización (en el sentido de Abraham Maslow) en su teoría y práctica médicas. Resulta fácil comprender que este tipo de vida construiría una sólida base para la búsqueda del valor espiritual del Conocimiento del Yo (ãtma-jñāna) (Feuerstein, 2013:190).

Bruce Lipton, respecto al extraordinario poder de los pensamientos, señala: “El conocimiento es poder y, en consecuencia el conocimiento de uno mismo supone una mayor capacidad de actuación” (Lipton, 2010:19).

AUTOCONOCIMIENTO Y SVĀDHYĀYA

Para el yoga el autoconocimiento se vierte en el término svādhyāya, es decir, el estudio del sí mismo y de los textos sagrados. El sūtra 2.44 dice: “svadhyayad ista-devata-samprayogah: el estudio de sí mismo conduce hacia la comunión con la divinidad deseada” (Iyengar, 2011 [2003]:230). La palabra se compone de sva “propio” y adhyāya “penetrar en”; denota ahondar en los significados de las escrituras sagradas. El propósito de svādhyāya no es el aprendizaje intelectual, sino la absorción en la sabiduría ancestral, la reflexión meditativa sobre las verdades reveladas por los videntes y los sabios que transitaron las regiones lejanas a donde la mente no puede llegar, sino sólo el corazón (Feuerstein, 2013:471). Esta práctica habla de un aprendizaje significativo, analógico, organísmico, no intelectual, que coincide con el planteamiento de la psicoterapia humanista.

En este libro no se concibe al svādhyāya de manera ortodoxa, y en el estudio de las sagradas escrituras se incluyen aquellos textos que aportan sabiduría y conocimiento sobre el estudio del sí mismo y la humanidad. Estudiar un programa de psicología humanista, desarrollo humano, Gestalt, yoga o de otra materia con el mismo fin, se entiende como una práctica de svādhyāya contemporánea.

AUTOCONOCIMIENTO Y TEORÍA DE LA PERSONALIDAD

Carl Jung, por ejemplo, comenta respecto al tema del autoconocimiento que “es absolutamente necesario el autoconocimiento, es decir, el mayor conocimiento posible de la totalidad del individuo” (Jung en Zweig y Abrams, 2016:244). Rogers y Kinget afirman que el conocimiento de sí mismo es indispensable para ser un buen terapeuta. Refieren la teoría del funcionamiento óptimo de la personalidad de Rogers (Rogers y Kinget, 2013:158).

A continuación, se presenta un resumen de dicha teoría:

Teoría de la personalidad

A. Las características del niño. Éste tiene una tendencia actualizante innata que es su brújula; posee su propia representación de la realidad.

B. El desarrollo del yo. Es la noción que forma parte de la experiencia total de percepción del individuo.

C. La necesidad de consideración positiva. Es una tendencia universal que existe en todo ser humano.

D. Desarrollo de la necesidad de consideración positiva de sí. Es tenerse en cuenta a sí mismo sin que importe la consideración positiva de los demás. Cuando el individuo es su propia persona-criterio (his own significant social other).

E. Desarrollo de un modo de valoración condicional. Cuando personas-criterio juzgan ciertas actitudes del niño como dignas, éste aprende a ser igualmente selectivo de cierta consideración de sí. Tiende a considerar positivas conductas que organísmicamente no siente como verdaderas; y determina como negativas conductas que siente agradables o conforme a su necesidad de tendencia actualizante. No es capaz de adoptar hacia sí mismo una actitud positiva libre de condiciones externas. Así, el niño comienza a valorar condicionalmente, de modo selectivo.

F. Desarrollo del desacuerdo entre el yo y la experiencia. Cuando en la infancia el individuo ha comenzado a percibir de forma selectiva, dentro de él aparece un cierto estado de incongruencia o desacuerdo entre el yo y la experiencia; por eso surge también un cierto grado de vulnerabilidad y mal funcionamiento psíquico. En otras palabras, para conservar la consideración positiva de los demás, el individuo se crea una representación falsa de las experiencias, para que posean el valor que tienen para otros (normalmente personas-criterio). Esto se produce en la infancia de una forma involuntaria, como parte de un proceso natural y trágico…

G. Desarrollo de contradicciones en la conducta. Dado el conflicto entre el yo y la experiencia, surge un conflicto análogo en la conducta y crea una conducta neurótica. Este tipo de conducta es defensiva.

H. La experiencia de amenaza y el proceso de defensa. Cuando surge una amenaza para el yo la consideración positiva de sí mismo queda frustrada, aparece el proceso de defensa. Las consecuencias de la defensa son rigidez perceptual, simbolización incorrecta, ausencia de discriminación o discriminación perceptual insuficiente (intensionallity).

En resumen, en caso de desacuerdo entre el yo y la experiencia, la percepción de la experiencia se deforma o niega, esto es la defensa.

I. El proceso de derrumbamiento y desorganización psíquica. Sólo sucede en circunstancias como las siguientes:

1. Cuando en alguna experiencia crítica el desacuerdo queda desvelado de modo repentino e innegable y la defensa no tiene ninguna fuerza.

2. Cuando el sujeto siente el desacuerdo al nivel de la subcepción y se vuelve ansioso, la intensidad de la angustia es tan amplia como el yo afectado por la amenaza.

3. Como el proceso de defensa no tiene fuerza, la experiencia queda correctamente simbolizada y ante el efecto de esta toma de conciencia se produce un estado de shock o desorganización psíquica.

4. La persona se comporta de forma extraña e inestable, a veces obedece a su tendencia actualizante y a veces a experiencias deformadas o negadas. El comportamiento es incongruente y puede llegar a la denominación de personalidad múltiple.

J. El proceso de reintegración. Cuando hay contradicciones internas y conducta neurótica y surge el mecanismo de defensa puede que se produzca un proceso de reintegración, esto implicaría que el mecanismo de defensa pueda deshacerse, lo que el sujeto siente como amenaza se simbolizaría correctamente; para esto es indispensable que el sujeto valore su experiencia de modo menos condicional y aumente el nivel de consideración positiva incondicional propia.

J.1. La consideración positiva incondicional mostrada al consultante por el terapeuta o persona-criterio ayuda a que:

J.2. el consultante pueda aumentar su propia consideración positiva hacia sí mismo,

J.3. así, el nivel de angustia disminuye,

J.4. el proceso de defensa se deshace y

J.5. las experiencias sentidas como amenazas se perciben correctamente.

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Ograniczenie wiekowe:
0+
Data wydania na Litres:
12 listopada 2024
Objętość:
428 str. 48 ilustracji
ISBN:
9786077116493
Właściciel praw:
Bookwire
Format pobierania:

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