Czytaj książkę: «De la mar»

EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE
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DE LA MAR
Historia natural de los peces de Chile continental
Alejandro Pérez Matus
Investigación y fotografías submarinas
Alfredo Cea Egaña
Ilustraciones
© Alejandro Pérez Matus
© Herederos Alfredo Cea Egaña
© Ediciones UC, 2021
Edición general Daniela Correa
Edición de textos Andrea Viu
Selección y adaptación recetas Anabella Grunfeld
Diseño editorial Felipe Leal
Inscripción nº 2021-A-7253
Derechos reservados
Septiembre 2021
isbn 978 956 14 2864 5
isbn digital 978 956 14 2865 2
Diagramación digital: ebooks Patagonia
www.ebookspatagonia.com info@ebookspatagonia.com

CIP - Pontificia Universidad Católica de Chile
Pérez Matus, Alejandro A., autor
De la mar : historia natural de los peces de Chile continental /
Alejandro Pérez Matus, Alfredo Cea Egaña. -- Incluye Bibliografía.
1.- Peces – Chile – Identificación
I.- Tít.
II.- Cea Egaña, Alfredo, autor
2021 597.0983 + DC23 RDA



Dedico este libro a mi hija Violeta Mar,
a Teo, Leonora y Eleonora.
ÍNDICE
PRÓLOGO
INTRODUCCIÓN
ESPECIES
PEJESAPO
TROMBOLLITO DE TRES ALETAS
BORRACHILLA VERDE
BAUNCO
DONCELLITA
CHASQUE
TOMOYO
TORITO
CHALACO
CACHUDITO
TROMBOLLITO DE TRES ALETAS
ACHA
VIEJA NEGRA
BAGRE
RÓBALO
SAN PEDRO
CASTAÑETA DEL NORTE
JERGUILLA
CASTAÑETA
PINTARROJA
RAYA
BILAGAY
SARGO
ROLLIZO
CABRILLA COMÚN
APAÑAO
PEJEPERRO
VIEJA COLORADA
CABRILLA COMÚN
CONGRIO COLORADO
CHANCHITO
BLANQUILLO
LENGUADO
PEZ AGUJA
CABINZA
ANCHOVETA
JUREL
SIERRA
VIDRIOLA
RONCACHO
CORVINA
TOLLO COMÚN
RAYA VOLANTÍN
PEJEGALLO
RECETAS PATRIMONIALES
AGRADECIMIENTOS
BIBLIOGRAFÍA
Prólogo
Este libro nace de la curiosidad y el deseo de comprender nuestra relación con el mar y sus elementos; de la observación y estudio de uno de los grupos de vertebrados más explotados en la Tierra, al punto que en muchos océanos sus poblaciones se han agotado. De hecho, los peces nutren de forma directa a más de un tercio de la población humana en el mundo. En el caso de Chile, han sido importantes desde finales del Pleistoceno (13.000 años ca.), cuando el Homo sapiens colonizó la costa. Desde entonces, nuestros más de 6.000 km lineales de litoral, que representan el 24% del total de costa del océano Pacífico, han sido recorridos incansablemente por el hombre. Sin embargo, el mar sigue siendo un lugar desconocido para muchos.
Pero este libro nace específicamente hace más de diecisiete años, en la calle del Pirata, en la bahía de la Herradura, en Coquimbo, el día en que entré por primera vez a la fascinante casa-barco del médico cirujano, doctor Alfredo Cea (9 de septiembre de 1934 - 13 de mayo de 2016), y me fasciné con las hermosas ilustraciones que él hizo de los peces descritos en esta obra.
Debido a que la pasión del doctor Cea era el buceo y el mundo marino, entrar a su casa era como abordar un barco para salir a navegar a un mundo de conocimiento y curiosidades del mar y sus habitantes. Su casa se encuentra colmada de instrumentos marinos y decoraciones alusivas al mundo marino, pero al final del recorrido está su lugar más personal, aquel donde pasó cientos de horas tallando sus mascarones de proa, reparando artefactos de buceo y donde pacientemente ilustró cada una de las especies que observó atentamente bajo la superficie del agua. Pero lo que vi ese día en realidad en esa habitación —donde hay una gran cantidad de pinceles y colores repartidos por todos lados y una colección inigualable de libros y acuarelas— fue un pedazo de mar, pero en mis manos. Entonces yo tenía apenas ocho años de experiencia como buzo, pero con solo mirar esas ilustraciones logré reconocer los peces tal cual eran en el agua. La poderosa impresión que me provocaron despertaron mil preguntas en mí.
Como el autor de estas imágenes estaba ahí, de inmediato nos pusimos a conversar sobre los peces. El doctor Cea sembró en mí una idea que yo no tenía muy clara en esa época. Me comentó que siempre le había llamado la atención que los chilenos, a pesar de tener una costa extensa, no tuviéramos una cultura de mar. Exceptuando a quienes viven en Rapa Nui, la isla grande de Chiloé, Robinson Crusoe y algunos puntos específicos de la costa, nos podríamos definir como una cultura completamente alejada del mar. A partir de esa constatación nos propusimos hacer algo que rompiese con ese paradigma. Y así lo dejó él mismo estampado en el ejemplar que tengo de su libro Ika. Peces Rapa Nui, donde escribió una dedicatoria que dice: Para Alejandro, con inmenso cariño, de un buzo viejo que no ha sabido vivir sin la mar. Ojalá hagamos ahora, si me da el tiempo, escribir juntos “cosas de la mar”.
Luego de unos años, comenzamos a conceptualizar este libro en enero de 2013, cuando decidimos combinar el arte de sus dibujos con el tecnicismo de la identificación y descripción de la ictiología, a lo cual sumaríamos nuestras observaciones bajo el agua y algunas fotografías. También definimos que el criterio para la inclusión de una especie estaría determinado por la secuencia de avistamiento que puede tener una niña(o)-buzo que vive en la zona centro-norte de Chile e inicia su expedición marina en las pozas del intermareal y luego se atreve a bucear en las rompientes y explorar en los bosques de algas. Ahí la/el buzo se adentra en el bosque de algas pudiendo alcanzar profundidades mayores, de hasta veinticinco metros, a pulmón. A simple vista o con su cámara submarina, la/el joven buzo observa, descubre y registra las diferentes especies de peces, aquellas que se acercan desde la playa a los roqueríos bien temprano o en el ocaso; las que habitan sobre y bajo las algas, escondidas entre las rocas que sostienen esas mismas algas; las bentónicas asociadas al fondo rocoso y arenoso, y aquellas especies pelágicas que están en la columna de agua patrullando la costa y los bosques de algas. Es un numero reducido de peces que uno puede encontrar
Tiempo después decidimos que necesitábamos involucrar a la mayor cantidad posible de lectores, como por ejemplo, a quienes no tienen un gran interés espontáneo por conocer los misterios que se encuentran bajo el mar, pero que sin embargo valoran —y disfrutan— los diferentes usos culinarios que históricamente nuestra cultura le ha dado a los productos marinos. La idea de incorporar el patrimonio culinario que se ha desarrollado a través de la historia de las comunidades surgió en una visita que hicimos con Alfredo al mercado de Coquimbo —el epicentro de la venta de peces costeros o de roca en Chile—, una feria que no respeta normas de tallas, periodos de veda ni restricciones de ningún tipo porque aún no las hay. El doctor Cea mencionó entonces que la mejor forma de informarse sobre la salud de los peces era visitar ese lugar y me propuso integrar al texto una historia sobre los hábitos de uso y consumo de los peces. Yo no estuve de acuerdo entonces, pero más tarde comprendí que hacerlo nos serviría para promover la importancia de su conservación y, ojalá, el interés por conocer esta fauna. Por ello, la última sección está dedicada al patrimonio culinario de los peces. El propósito es involucrar a toda la población en el respeto por la naturaleza, porque cuando conocemos dónde y cómo se obtiene, cuándo y dónde habita, y cómo vive el pez con el que nos alimentamos, sin duda se genera un mayor respeto y cuidado en el consumidor, que asegurará que perdure en el tiempo. Es por esto que decidimos incluir en esta revisión, liderada por Anabella Grunfeld, las mejores recetas de nuestro patrimonio que acompañan a los pescados una vez en tierra. Esperamos que el conocimiento que el lector adquiera con este libro le permita tomar decisiones informadas.
El texto está organizado de manera que cada capítulo está dedicado a un pez en particular y cada uno se inicia con un dibujo —un esquema— del pez respectivo y se cierra con una ilustración científica. El objetivo de este dibujo es sintetizar la información para que sea interpretada con mayor facilidad por el lector, porque si bien cada dibujo es el pez en sí mismo, es también una aproximación visual desde diferentes ángulos.
Luego, viene la descripción del nombre científico, aquel que les da la ictiología —la rama de la zoología que se dedica a su estudio y descripción—, pero también presentamos el origen de su nombre común. Este puede provenir de algún dialecto hablado por personas de una zona particular del país, como los mapuche, chinchorros, changos, patagones o cualquiera de los muchos habitantes de esta costa que tenían nombres para los peces que observaban. También hay nombres cuyo origen está en la similitud de su aspecto con especies del Mediterráneo, específicamente de la costa de Andalucía, y que se acuñaron durante la colonización. Por último, varios nombres son parte de la jerga y creatividad de los pescadores.
A continuación, entregamos herramientas para identificar cada pez y los componentes que debe tener su descripción. Esta sección es tal vez la que contiene más tecnicismos de la ictiología, ciencia que ha avanzado bastante en Chile. Describir especies es un trabajo tedioso y lleva a confusiones intrínsecas. Se requiere de un análisis minucioso de características como las aletas dorsales que están constituidas de espinas (enumeradas por números romanos) y rayos (extensiones blandas que se enumeran con números arábigos); también las escamas que cubren su piel y protegen a los peces de enfermedades. Las escamas pueden ser placoideas (semejantes a los dientes de los tiburones), cosmoideas (compuestas de hueso esponjoso y laminar), cicloideas (circulares y sin esmalte, de bordes lisos), ctenoideas (escamas con peines dentados y proyecciones). Las formas corporales y el número de cirros (prominencias que asemejan tentáculos encima de los ojos) que tienen ciertos peces también sirven para identificarlos.
En Chile, muchos especialistas han publicado compilaciones de guías de campo, fichas de identificación y estupendos libros que resaltan el patrimonio natural de las aguas continentales, oceánicas y costeras. Todos ellos han dado cimiento a este libro. Destaco una de las primeras publicaciones, que data de 1954, La vida de los peces en aguas chilenas, del profesor y naturalista chileno Guillermo Mann, médico veterinario de la Universidad de Chile. También las revisiones sistemáticas de la ictiología en Chile, agrupadas en más de cien publicaciones del doctor Germán Pequeño, de la Universidad Austral de Chile y La guía de los peces del norte de Chile, de Marianela Medina y Miguel Araya, de la Universidad Arturo Prat. Asimismo, la guía actualizada y de fácil uso realizada por los profesores Juan Carlos Castilla, Natalio Godoy y Stefan Gelcich, de la Universidad Católica de Chile, quienes revisaron las guías de campo de los peces costeros, que databan de los años ochenta. También hay una linda guía de los peces de Chile central de dos estudiantes de la carrera de Biología Marina de la Universidad Andrés Bello. Finalmente, una fuente muy consultada para este volumen fue el ambicioso proyecto de Pablo Reyes y Mathias Hüne, Peces del sur de Chile, de 2012.
Una parte fundamental de cada capítulo es el relato de la historia natural y algo sobre la ecología de los peces. Esta área de investigación tiene pocas décadas de estudio y ha sido posible gracias a los equipos autónomos de buceo, que permiten respirar bajo el agua y así observar mejor la vida de los peces. Estos estudios, que comenzaron en los años sesenta, han permitido establecer teorías importantes para comprender el sistema y la historia natural del planeta. Esto, porque los peces han servido de modelo para comprender el impacto de la competencia y la importancia de esta interacción como regulador en las comunidades. También han sido útiles para entender el reclutamiento y los roles de las mortalidades posteriores a la llegada de los peces a vivir asociados al fondo marino. Debido a la existencia de registros que guardan algunos componentes óseos en el oído interno de los peces (otolitos) hemos podido comprender la conexión que hay entre los peces y la luna, la dispersión (de dónde vienen y a dónde pueden ir los individuos de la población) y los procesos por los cuales estas se conectan. Resultados de otras investigaciones han permitido la creación de medidas concretas para el manejo y administración sustentable en algunos lugares del planeta. En esta sección de ecología, de manera sucinta, resumimos la información obtenida por múltiples investigadores, respecto a los registros y observaciones sobre la distribución geográfica, abundancia y estrategias de alimentación y reproducción, resaltando los sistemas de apareamiento y épocas reproductivas, con el fin de promover sistemas de manejo.
Y, por último, para cerrar cada capítulo hemos incluido fotografías captadas en distintos sitios de buceo en la costa chilena como Las Cruces, Algarrobo, Zapallar, Quintero, Pisagua, Chañaral y tantas más, para dar una mejor idea de la vida y belleza de estos animales.
Espero que el largo recorrido que ha tenido este libro para llegar a ustedes, lectores, sea un doble homenaje, por una parte, a este buzo apasionado del mar y sus habitantes que fue el doctor Alfredo Cea y, a la vez, a estos animales y su entorno que debemos proteger. Pero para ello antes hay que conocerlos y valorarlos, ya que solo el conocimiento permite generar la conciencia de su importancia para el ecosistema y para nuestra vida misma.
¡Alfredo, finalmente nuestro trabajo está hecho!
Alejandro Pérez Matus
Las Cruces, octubre de 2020
Introducción
Los peces son organismos que han evolucionado durante más de cuatrocientos millones de años en las costas del mundo, hasta llegar a transformarse en animales que pueden adquirir conocimiento y comprensión a través de su experiencia y sentidos [1]. El estudio de su conciencia y cognición ha avanzado al punto de evidenciar que es necesario un cambio en el paradigma de cómo los entendemos y tratamos a ellos y su entorno [2]. Cuando conozcamos la diversidad de conductas y estrategias de los peces como individuos, como animales sociales y cognitivos, recién podremos cultivar esta nueva relación con ellos.
Un pez es un vertebrado con agallas y extremidades con forma de aletas. Pero, aunque su definición sea sencilla, existe una enorme variedad de peces —constituida por una vorágine de formas, colores y tamaños—, con más de 33.000 representantes, de 560 familias y 64 órdenes. De hecho, los peces representan cerca del 60% de todos los vertebrados del planeta [3-7]. En este libro solo representamos una pequeña porción de las 1.144 especies descritas para los mares de Chile [8-12]. Y, al igual que los vertebrados terrestres, poseen sistemas circulatorio, digestivo y endocrino complejos. Las diferencias radican en cómo han evolucionado para poder habitar ecosistemas tan difíciles como el marino, dado que el mar es ochocientas veces más denso que el aire que respiramos en tierra. Por ello, vivir en el océano supone formas corporales que favorezcan las hidrodinámicas para reducir el impacto de la densidad del agua [13].
Los peces se lucen en el mar. Unos destacan por un empuje sostenido y por ser capaces de atravesar océanos de un extremo a otro en busca de alimento y parejas; otros, por su capacidad para alcanzar grandes velocidades en fracción de segundos para escapar de sus depredadores. Algunos incluso pueden volar, gracias a que tienen aletas del tamaño de su cuerpo. También hay los que solo usan sus pequeñas aletas pectorales para nadar, pero son expertos en maniobrar y recorrer todos los recovecos y grietas y bucear entre los estipes de las algas, como si un ave volara a través de los troncos de un bosque [13, 14].
Los peces son animales complejos y no deberíamos comparar su anatomía con la de los organismos que se encuentran en tierra. Por ejemplo, lo reducido del tamaño de su cerebro en relación a su cuerpo es la forma de compensar su musculatura y facilitar el movimiento [14]. Las escamas y la piel de los peces, tanto cartilaginosos como óseos, permiten que sus sentidos —conectados mediante un sistema celular desde la región cefálica hasta las extremidades— aseguren su sobrevivencia en el medio acuático [3]. Gracias a que cuentan con canales que recorren todo su cuerpo para transmitir información, los peces perciben hasta las más mínimas vibraciones y longitudes de onda, las cuales al ser densas en el mar tienen mayor velocidad que en la tierra [15].
Para la ciencia, los peces han servido de modelo para explicar todos los procesos de evolución y formación de las nuevas especies [16]. Un ejemplo clave en este sentido han sido las consecuencias en la evolución de los peces producto de la formación de barreras como el istmo de Panamá —que separó a los océanos Pacífico y Atlántico hace tres millones de años—, que interrumpió el flujo de muchas poblaciones. Esta barrera generó el surgimiento de nuevas especies y también hizo que muchas otras quedaran aisladas y tuvieran que adaptarse a vivir en un solo lado del continente americano, como las que habitan en la costa del Pacífico sur oriental [17].
Otro tipo de barreras, no tan determinantes como la que separó los océanos, pero que también ha afectado a los peces durante los últimos miles de años, es la corriente de Humboldt, la que genera un bloqueo hacia los arrecifes del Pacífico occidental y también hacia los del hemisferio norte. Estas corrientes constituyen una influencia omnipresente de más de 150 km de ancho [18]. Las poblaciones más lejanas pueden alcanzar algunas especies en sus extremos, incluso en las islas Galápagos, en Ecuador. En cambio, otras especies han colonizado lentamente los arrecifes de los mares australes con una distribución hacia el norte, pero no más allá de Perú. Confinados en este mar, casi todos los peces que describimos en este libro se han formado en él, es decir, son endémicos al sistema de la corriente de Humboldt, que recorre los mismos kilómetros que los primeros nómades y cazadores recolectores del periodo arcaico [19, 20].
El aislamiento limita la riqueza (número de especies) y abundancia (número de individuos) de los peces costeros. Existe una disminución en la diversidad de los peces que habitan en la costa de Chile continental. Esto se debe a diferentes causas, siendo una de ellas la lejanía geográfica del centro de origen de los peces. El mar del Caribe y el mar de las costas indo-australianas fueron y siguen siendo sectores de generación de nuevas especies desde hace millones de años [6, 21].
En el sistema de la corriente de Humboldt hay menos peces costeros que en otras costas templadas del planeta. No obstante, la mayoría de las funciones que realizan los peces emergen en estas costas. Podríamos generar una analogía con la “hipótesis de la aldea”, según la cual en cada comunidad existen diferentes organismos y cada uno cumple una función determinada. Así, en una aldea hay un(a) panadera(o), cocinera(o), verdulera(o), etc. Si hacemos una analogía con los arrecifes, en cada una de estas comunidades de peces existen herbívoros, carnívoros, filtradores, limpiadores, etc. [22]. En los arrecifes costeros de Chile encontramos una especie para cada función, mientras que en los arrecifes templados del Pacífico hay más de un representante para cada función en particular. Lo relevante es que en las costas de Chile hay poca redundancia de especies en cuanto a sus funciones. Esto quiere decir que, si se produce la extinción local de alguna especie, por cualquiera de las amenazas que hoy en día afectan a los peces, no solo se eliminará una especie, sino que también desaparecerá una función en el ecosistema.
La observación de las especies nos ha permitido comprender estas funciones y, aun sin saber mucho de la biología de cada una —edad, crecimiento, épocas reproductivas—, podemos indicar cómo viven y qué estructuras usan para desplazarse en el medio acuático. Sabemos también de la diversidad de conductas y despliegues únicos que emplean para resolver problemas diarios para alimentarse o escapar de los depredadores [23].
Los peces siempre han estado sujetos a múltiples peligros, como cuando los cazadores recolectores se las ingeniaban para pescar usando anzuelos de cactus, cedales, pesas de huesos e incluso arpones de hueso, durante el periodo arcaico (10.000 años ca.) [19, 20]. En la actualidad, las formas de pesca son cada vez menos selectivas. Cañas de pescar, redes de distintos tamaños, dinamita y el arpón de mano usado para el buceo autónomo y semiautónomo, se suman a otras amenazas como el desarrollo de la zona costera con poca planificación, la construcción de puertos, la contaminación por plásticos y microplásticos, los relaves mineros, la extracción de unos de sus hábitats principales, como las macroalgas pardas y la alta demanda para su consumo [24, 25]. Todos estos desafíos han aumentado de forma casi exponencial (una palabra que no necesita mucha explicación hoy en día) en los últimos cincuenta años. Estos riesgos para los peces y sus ecosistemas nos invitan a tomar medidas para la conservación de este importante grupo de vertebrados y su hábitat, y también para buscar formas de vida que congenien el respeto por la naturaleza y por los servicios que esta nos entrega. Para ello necesitamos usar el conocimiento. Hoy, apenas el 1% de los peces incluidos en este libro recibe algún tipo de manejo o administración directa [26, 27]. Una forma de cuidarlos es a través de áreas marinas protegidas. Podríamos resguardar parte de la costa y de los arrecifes donde los peces duermen, viven, comen y se reproducen. En el sistema de la corriente de Humboldt apenas custodiamos un 2% de ella, es decir, un porcentaje muy pequeño de la costa está protegido para las poblaciones naturales. Otra forma de transitar hacia un manejo y pesca sustentable —complementaria a las áreas marinas costeras protegidas (AMCP)—, es establecer medidas de forma participativa, involucrando a los diferentes actores claves, como pescadores artesanales, recreativos, científicas(os) y amantes de la naturaleza (ver bibliografía 27), con recomendaciones de captura y uso. En este libro mostramos recomendaciones en tal sentido, que apoyan dicho objetivo. Si no se toman medidas de inmediato, es probable que nunca más veamos muchos de los peces que aquí aparecen.


Etimología
Científico Sicyases sanguineus
Sicyases proviene del griego sikya que significa “con forma de pepino”. Sanguineus se origina en el latín saque y significa “que contiene sangre”.
Común Pejesapo común
Otros nombres pejesapo
Pez marino cuya cabeza y tronco se parecen mucho a los de un sapo debido a la forma y tamaño de su boca. La cabeza es más ancha que el cuerpo y el color de su piel es muy parecido al de un sapo. No tiene escamas.
Taxonomía
Familia Gobiesocidae
Género Sicyases Müller & Troschel, 1843
Especie Sicyases sanguineus Müller & Troschel, 1843
Distribución
En Perú y, en Chile, desde Arica hasta el estrecho
de Magallanes.

Descripción
La familia Gobiesocidae se caracteriza por sus aletas pélvicas modificadas en una gran ventosa ventral. El cuerpo deprimido y una sola aleta dorsal, simple y pequeña, compuesta por radios [31]. Perfil del dorso convexo, cabeza ancha y larga (40-44% de la longitud). Labio superior ancho e inferior con varios pliegues [28]. Aleta dorsal con 7-10 radios (A). 5-7 radios en la anal y de 23-28 radios en las aletas pectorales [9]. Ventosa con campo medio casi completamente cubierto por un amplio islote único y central tapizado con placas epidérmicas (B).
Existe otra especie de pejesapo, el Gobiesox marmoratus, cuyo disco succionador presenta dos pequeños parches de papilas, uno a cada lado y separados [31].
Esta especie presenta dimorfismo sexual evidente: machos con papila urogenital larga, carnosa y aguda; en hembras es inconspicua (C) [28].
Diagrama

Historia natural
El pejesapo es un pez común que reside en la zona intermareal, un ecosistema difícil, afectado por los cambios de marea, ya que queda completamente sumergido durante la marea alta y al descubierto en las horas de marea baja. Es un lugar complejo para los peces por la fuerza del mar —la energía de las olas— y los cambios de temperatura.
En el intermareal existe una zonación bien definida, determinada por especies que no pueden moverse en su etapa adulta, a las que se les llama especies sésiles. Esta área está moldeada por variables ambientales como: la temperatura, la radiación ultravioleta (UV) y la desecación (pérdida de agua), las cuales son intensas, sobre todo, en el zona superior o en el intermareal alto [5, 32]. Al sumarle a estas condiciones físicas las múltiples interacciones biológicas que ocurren en el sistema intermareal, se obtiene un patrón establecido por bandas o cinturones de especies. El límite superior de este hábitat está dominado principalmente por picorocos (Cirripedios) y el límite inferior es fácilmente reconocible por un denso cinturón de huiro negro (Lessonia berteroana y Lessonia spicata), cochayuyo y otras especies de algas [33]. Entre los recovecos de las rocas se forman pozas al bajar la marea, que constituyen verdaderos oasis, algunas de las cuales quedan aisladas durante las mareas bajas y otras conectadas entre sí. Muchos peces escogen estas pozas para vivir, en especial, durante sus primeros días de vida, cuando dejan de ser larvas (primera etapa del desarrollo postembrionario de estos animales) [3]. Los peces, y muchas especies del mar, tienen una vida bi o tripartita; esto quiere decir que durante su existencia cambian el lugar donde habitan dos a tres veces. En alguna etapa se ubican en el fondo o son arrastrados por las corrientes o cerca de un hábitat biológico (como algas o mantos de choritos). Cuando son larvas —etapa dispersiva—, se desplazan ayudadas de las corrientes [34-36]. Luego, escogen el sitio donde pasarán toda su vida o parte de ella. El pejesapo prefiere la zona intermareal y no se aleja de allí [37].
Existen peces que permanecen para siempre en las pozas intermareales, mientras que otros solo se quedan ahí por un tiempo, es decir, son transitorios [5]. El pejesapo es el único pez que permanece tanto tiempo dentro de las pozas del intermareal como lejos de estas, dado que puede estar fuera del agua durante horas, resistiendo la desecación y los embates de las olas [38, 39]. Es experto en capear olas de más de dos metros, como las que a veces azotan las rocas en este ambiente. A medida que crece, abandona este hábitat para establecerse en los primeros metros de profundidad.
De adulto permite que uno se acerque bastante y, como está fijo en las rocas, incluso es posible tocarlo. Gracias a esta cercanía podemos observar que el pejesapo es diferente al resto de los peces, dado que se adhiere con una fuerza tremenda a las rocas, pero al sentirse amenazado se libera rápidamente y nada lejos en busca de algún refugio.
Durante más de 400 millones de años los peces han habitado sobre los arrecifes y estos vertebrados marinos han convergido en una forma general de cuerpo, con la distribución de sus aletas pares, para vivir cerca de la costa como, por ejemplo, en el ambiente intermareal [23, 40]. Dado que en esta zona el barrido de las olas es común, los peces se han adaptado a vivir en él, como es el caso del pejesapo. De ahí que algunos de sus rasgos anatómicos sean tener un cuerpo deprimido dorsoventralmente (aplastado en el plano frontal); poseer aletas pectorales grandes, orientadas horizontalmente bajo el cuerpo y aletas pélvicas firmes para sujetarse en las rocas. El pejesapo es único, ya que estas aletas están modificadas con forma de ventosa para sujetarse o adherirse fuertemente a los objetos creando un vacío. Gracias a este dispositivo de succión (como un chupete o sopapo) formado por las aletas en una misma posición y emparejadas de manera simétrica, el pejesapo puede permanecer colgado de las rocas en el intermareal bajo —donde la rompiente es fuerte—, por más de un día o hasta que las mareas cambien su ciclo.
Como la mayoría de los peces en este ambiente, el pejesapo está desprovisto de vejiga natatoria. Esta es un saco membranoso lleno de gas, ubicado entre el tracto alimentario y los riñones, que tienen algunos peces debajo de la columna vertebral. Esta vejiga juega un rol en la respiración y en la producción y recepción de sonido en algunos peces (ver capítulo del bagre). Los peces que no cuentan con este órgano no poseen un volumen de aire dentro de su cavidad corporal, por lo que flotan menos y pueden tener una boyante negativa, quedando literalmente pegados al fondo [3].
Otra particularidad del pejesapo es que puede respirar fuera del mar, consumiendo oxígeno para mantenerse vivo y evitar la desecación si está a la sombra o bajo las rocas, cuando la marea es baja. Es decir, es un pez anfibio, de transición de ambientes marinos y terrestres. Los individuos de tamaño pequeño (de menos de 15 cm LT) se encuentran con frecuencia en los puntos más altos de la zona intermareal, adheridos a rocas verticales expuestas al oleaje. Sus características de anfibiosis les permiten sobrevivir por más de un día y medio fuera del agua, dadas las particularidades de su complejo metabolismo respiratorio [39, 41]. Los de mayor tamaño, en cambio, no se suelen observar fuera del agua ya que son más abundantes en el ambiente submareal.
El pejesapo es una especie única, adaptada a consumir y forrajear (conducta asociada a la búsqueda de alimento) sobre un gran número de presas. En el intermareal rocoso de Chile central hay alrededor de 108 especies diferentes de organismos, de los cuales el pejesapo consume la mitad, siendo un depredador importante. Se alimenta de algas de todo tipo: verdes (como la lechuga de mar, Ulva spp), rojas (como el pelillo, Gracilaria chilensis y la Mazzaella laminarioides) y café (como la Lessonia spicata), dejando sus marcas como abanico sobre ellas [9, 41]. Sus dientes tienen la apariencia típica del diente de gallo, con una serie de cuatro dientes largos con forma de incisivos, que sobresalen más allá de los labios de la mandíbula superior, complementados por cuatro dientes más cortos, con forma de cincel en la mandíbula inferior [42]. Cuando está fuera del agua, en rocas, el pejesapo se ancla fijo con su ventosa, a pesar de las olas, y se puede ver su cola que baila con el movimiento del agua. Luego, gira su cabeza en un pequeño arco, rastrillando las diminutas algas de forma reiterativa con sus dientes hacia abajo [37, 43]. Consume también choritos, locos, lapas y erizos que encuentra en su camino. El pejesapo, por su parte, es presa del chungungo y de peces como el sargo, la cabrilla y el congrio [25, 44].
Se caracteriza por su dimorfismo sexual, es decir, que los machos fecundan a la hembra mediante una papila genital. Tienen fecundación interna, algo muy extraño en los peces oseos, y la hembra deposita los huevos fecundados en las rocas. Fabrican una especie de nido y, en una postura, los pejesapos hembras pueden depositar más de 25 mil huevos de una vez. Son astutos, ya que los colocan en grietas donde es muy difícil que algún depredador alcance a llegar para alimentarse [9, 42]. El macho se mantiene cerca de los huevos fecundados y luego de unas tres semanas aparecen las larvas, eclosionan y nadan a favor de las corrientes marinas. En esta etapa las larvas de pejesapo viven en el plancton, el conjunto de organismos pelágicos que se encuentra en suspensión en el agua del mar. Allí, arrastrados por las corrientes, pueden permanecer en promedio unos 76 días (dos meses y medio). Las larvas de pejesapo abundan durante los meses de invierno y primavera, lo que sugiere que hay dos periodos reproductivos altos en el año. Permanecer por bastantes días (más de dos meses, en el caso del pejesapo) sobre las corrientes de aguas marinas trae consigo consecuencias importantes para su población y la de muchos otros peces costeros que tienen una fase larval en el plancton [45-47]. Las larvas pueden conectar con las poblaciones —número de individuos de una misma especie que habita en un lugar determinado— de adultos y juveniles mediante el asentamiento, es decir la llegada desde el plancton a la costa.
Debido a su pequeño tamaño, las larvas son arrastradas por las corrientes y desplazadas lejos de sus padres. Pasados dos meses en la columna de agua, las larvas pueden colonizar un área del ecosistema intermareal y reclutar, es decir, integrarse a una población local. Entonces, mediante la dispersión de las larvas, las poblaciones de peces se pueden mantener en el tiempo, siempre y cuando estas puedan crecer y reproducirse ahí [47, 48]. Este proceso es muy importante ya que integra mecanismos que son ecológicos, como la calidad del hábitat (contar con suficiente alimento o que exista una desproporción en la cantidad de depredadores) donde llegan los recién asentados y, por otro lado, oceanográficos, como la conducta del agua, los vientos, la temperatura del mar y el oleaje con relación al fondo marino. Estos componentes son clave para el diseño de reservas marinas en el mundo, puesto que lo que sucede en un lugar puede repercutir en otro, aunque estén separados por kilómetros [34, 49]. Debido a la poca movilidad que tienen los adultos en el agua, por ser un medio denso, la dispersión larval juega un rol clave en la mantención de las poblaciones [36].
El pejesapo es un pez de valor comercial. Si bien no formaba parte de las capturas de cazadores recolectores de hace más de mil años [19], hasta el 2000 se han registrados capturas en Chile de hasta 22 toneladas, pero en la actualidad no hay registros de desembarques, lo que hace presumir que sus poblaciones están en deterioro [50]. Al habitar en el ambiente intermareal, el hombre tiene fácil acceso a capturarlo. No se necesita de un equipo sofisticado para atraparlo, los pescadores artesanales lo hacen a resuello (o en apnea) usando su arpón de mano o una “chope”[51] (herramienta de hierro, doblada en una punta, que sirve también para extraer otras especies que se adhieren a las rocas como las lapas o los locos).

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Los pejesapos viven en las rocas de las cuales se sujetan con una ventosa. Se mueven despacio y, si uno se acerca ellos, se fijan en la roca. Habitan junto a otras especies como caracoles herbívoros (Tegula spp). El pejesapo consume algas e invertebrados.
Registro en el submareal de Las Cruces, 2015.

2
En reservas marinas como esta, los pejesapos encuentran bastantes algas para alimentarse y refugiarse. Debido a que allí la pesca está restringida, las especies pueden alcanzar tamaños grandes. Es posible acercarse y verlos fijos en las rocas. Reserva Marina de la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ecim-uc), Las Cruces, 2016.
3
El pejesapo moteado (Gobiesox marmoratus) es muy similar al pejesapo común. Es más pequeño y colorido, y siempre se esconde bajo las rocas, en los discos de fijación de las algas pardas. Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos, Isla Grande de Atacama, 2019.

Etimología
Científico Helcogrammoides chilensis
El término helcogrammoides proviene del griego y se compone de tres partes: el prefijo helkos (-eos, -ous) que significa “ulceración”, el prefijo -gramma que da cuenta de una “marca” y el sufijo -oides que significa “similar a”. Es decir, se trata de un pez similar a una marca o mancha de papel por su tamaño. El nombre de la especie chilensis viene del latín, en referencia al país donde habita, Chile.
Común Trombollito de tres aletas
El nombre común de estos peces puede venir de “trambollos” (Labrisomidae), de origen griego, que significa “organismos de cabeza y cuerpo alargado” y el diminutivo por su reducido tamaño. Y tres aletas por las tres dorsales características de estas especies (ver capítulo de H. cunninghami).
Taxonomía
Familia Tripterygiidae
Género Helcogrammoides Rosenblatt, 1990
Especie Helcogrammoides chilensis (Cancino, 1960)
Distribución
En Chile, desde Iquique hasta Cobquecura.

Descripción
Aleta dorsal tripartita, primeros dos segmentos con espinas, el tercero con radios [4].
Espinas en la aleta anal. Línea lateral completa, cirros orbitales multífidos (con forma de ramas, ramificaciones) y uno o más cirros en el borde anterior y posterior de las fosas nasales [54]. Segunda espina de la primera aleta dorsal alargada como filamento (especialmente en machos) (A); 8-10 escamas entre la base de la primera espina de la segunda aleta dorsal y la línea lateral; 5-6 cirros sobre cada ojo; cirro nasal anterior simple o bífido (raramente ausente), posterior multífido. Pedúnculo caudal con una barra negra triangular (más gruesa en el borde dorsal que en el ventral) entre barras más claras y estrechas (B).
Aleta dorsal con III y XV espinas en la primera y segunda porción; 10-11 radios en la aleta dorsal posterior, último dividido en dos en la base; aleta anal 21 radios, último dividido en dos en la base; aleta pectoral con 15-16 radios; 38-43 escamas en la línea lateral [54].
Diagrama

Historia natural
El trombollito de tres aletas es una especie endémica de Chile, que se caracteriza por ser pequeño, carnívoro y vivir en el fondo marino o bentos. Se trata de una especie de vital importancia en los arrecifes, ya que puede constituir casi el 40% de la biodiversidad de peces que lo habitan, principalmente en los arrecifes de coral. Además, su alta densidad anual de larvas, las cuales se asientan en su mayoría localmente, es parte fundamental del plancton, al que le proporcionan la base de la biomasa para peces de arrecifes más grandes [55].
Como mencionamos en su descripción, posee tres aletas dorsales fáciles de distinguir y se diferencia de los peces H. cunninghami por sus características óseas y ecológicas. Este tipo de pez habita desde la zona intermareal (expuesta al oleaje) hasta la submareal (bajo el nivel del mar) alcanzando los 15 m (según observaciones personales). A diferencia de sus congéneres, puede pasar toda su vida en pozas intermareales [56].
Para su reproducción depositan sus huevos en forma de terrones, los que se desarrollan adheridos al fondo marino. Los machos protegen los huevos para evitar su depredación, pero no se ha confirmado aún si esta especie tiene cuidado parental (ver capítulo castañeta). Luego de eclosionar, comienza la primera etapa planctónica hasta que sobrepasan los 1,5 a 2 cm de longitud, momento en que regresan al sustrato bentónico. La mayoría de los trombollitos tres aletas alcanzan una edad máxima de tres años [56, 57]. Se caracterizan por defender su territorio, principalmente en épocas de apareamiento.
Son principalmente microcarnívoros. Se alimentan de crustáceos diminutos que viven en las algas bentónicas, como los anfípodos y copépodos, y de pequeños moluscos. A los trombollitos se les ve siempre quietos en el fondo. Atrapan sus presas desplegando un comportamiento llamado “siéntate y espera”: apenas pasa una presa cerca, nadan y la consumen rápidamente. Su dieta varía según su desarrollo y edad. A su vez son presa, en especial, de peces como las cabrillas y los apañados (ver capítulos correspondientes) [43, 58].
El trombollito tres aletas chileno no es una especie de importancia económica en la actualidad, solo lo extraen buzos en campeonatos de caza submarina en la modalidad de recolección. Sin embargo, por su forma, comportamiento y llamativo colorido podría ser de interés ornamental para acuarios marinos.

1
Los trombollitos tres aletas son llamativos por su coloración. Abundan en la zona intermareal y siempre andan en grupo. Reserva Marina de la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ecim), Las Cruces, 2014.

Etimología
Científico Scartichthys viridis
Scartichthys proviene del griego Skaritis (-idos) y significa “piedra de color preciosa” y el sufijo -ichthys “de un pez”. El nombre científico viridis se origina en el latín y significa “verde”, por el color verdoso que posee parte de su cuerpo.
Común Borrachilla verde
Otros nombres Borracho, borrachilla, torito
Proviene de la creencia popular de que al consumir el caldo de este pez te invade una sensación de embriaguez y somnolencia.
Taxonomía
Familia Blenniidae
Género Scartichthys Jordan & Evermann, 1898
Especie Scartichthys viridis (Valenciennes, 1836)
Distribución
En Perú y en Chile, desde Arica hasta bahía
de San Pedro, región de Los Lagos.

Descripción
El género Scartichthys se caracteriza por presentar 18-21 tubos cortos en la porción posterior de la línea lateral, con un poro en cada extremo (dos por tubo). El poro urogenital en los machos tiene dos protuberancias, una a cada lado [59].
El S. viridis posee XII espinas en la aleta dorsal de 17-19 radios [59]; el límite entre estas dos secciones está profundamente muesqueado (A). La aleta anal tiene II espinas, que pueden estar ausentes y 18-20 radios [59]. Las aletas pectorales tienen 14 radios mientras que las aletas pélvicas poseen una I espina, que puede estar ausente, y 4 radios [59]. La aleta caudal es redondeada (B). Mandíbula con dientes cohesionados y móviles como conjunto, en la mandíbula superior tienen 58-130 dientes [9]. Poseen de 6-60 cirros nucales, 20-51 cirros supraorbitales y 6-15 cirros nasales (C).
Es posible diferenciar las especies Scartichthys por su coloración, S. viridis puede tener tres tipos diferentes de coloración. La S. gigas también presenta dos patrones de coloración [60, 61].
Diagrama

Historia natural
La borrachilla verde es un pez común, que abunda en el ambiente intermareal y submareal hasta los 10 m de profundidad. Vive en pozas y se le puede ver allí hasta que alcanza unos 20 cm LT; luego coloniza el submareal hasta los 20 m de profundidad donde logra su longitud mayor. Es muy territorial, sobre todo de adulto, persiguiendo agresivamente a quienes entren en sus territorios. Vive en general sobre las rocas donde abundan las algas verdes (Ulva spp, Enteromorpha sp.), café (Dictyota kunthii), rojas coralinas (Corallina spp) y calcáreas rojas [62, 63].
De jóvenes muchas borrachillas viven en el intermareal. Esto puede ser muy riesgoso para las especies que viven en esta zona, ya que deben tolerar cambios bruscos de temperatura, considerando que las mareas en la costa chilena son, en general, semidiurnas, varían cada seis horas entre baja y pleamar, y que la temperatura en las pozas del intermareal incrementa considerablemente durante las mareas bajas [5, 32]. Esto es relevante dado que las temperaturas extremas son peligrosas para muchos peces, pues las proteínas y enzimas, que catalizan las reacciones bioquímicas críticas para la vida, son sensibles a la temperatura. El impacto de la temperatura sobre los procesos bioquímicos y fisiológicos lleva a los peces a seleccionar temperaturas ambientales en las que pueden vivir de manera eficiente. Las altas temperaturas pueden causar la desnaturalización de las estructuras moleculares, lo que resulta en una pérdida parcial o completa de la función de los órganos, y llegar a causarles la muerte. Por otro lado, las temperaturas frías pueden retardar las reacciones bioquímicas críticas al reducir el movimiento molecular y su interacción [64]. En consecuencia, las especies deben adaptarse a estos cambios de temperatura y la selección de hábitat depende de la temperatura circundante.
A pesar de habitar en ambientes donde la temperatura cambia bruscamente, las borrachillas (y otros peces como los baúncos y las viejas juveniles) pueden cambiar sus preferencias de temperatura a medida que crecen, lo que las lleva en diferentes etapas a utilizar diversos nichos térmicos. El nicho es un concepto abstracto pero central en ecología. Se puede definir como un hipervolumen multidimensional que incluye todos los factores bióticos y abióticos con los que el organismo se relaciona [65-67]. Por ejemplo, en las grietas y debajo de las algas, la sombra reduce la temperatura considerablemente dentro de una poza y la actividad de las borrachillas disminuye durante la marea baja. Las borrachillas se adaptan a vivir en estos ambientes posicionándose sobre o bajo las rocas.
Los peces de la familia Blenniidae (como la borrachilla) son muy diversos, alcanzando las 360 especies de peces bentónicos (fondo marino), en su mayoría de pequeño tamaño, y cripto bentónicos (es decir, que se camufla en su entorno mediante su color o aspecto) [68]. Los dientes en fila de estos peces son una de las adaptaciones para alimentarse que sorprende [69, 70]. También el que puedan cultivar algas dentro de su territorio y hacer jardines. Esto lo hacen removiendo las especies que compiten con las algas, como esponjas, picorocos y choritos, para que proliferen las algas seleccionadas. Las borrachillas son muy hogareñas, guardan y cuidan su hábitat y, si son desplazadas (hasta 1 km de distancia), tienen la conducta de volver a la poza donde se les capturó. Consumen una gran variedad de algas, principalmente verdes (Ulva spp, Cladophora spp, Chaetomorpha spp) que son de fácil digestión y abundan en las zonas someras (a baja profundidad). Son especies crepusculares, se alimentan muy temprano o en el ocaso, porque las algas (como organismos autótrofos) almacenan mayor cantidad de energía durante la respiración. En consecuencia, las borrachillas obtienen mayores calorías al consumirlas durante el ocaso o las primeras horas del día. En muchas ocasiones pueden controlar la distribución y abundancia de las algas, no obstante, al ser uno de los pocos herbívoros que hay en ambientes fríos como la costa de Chile, la borrachilla puede consumir otros organismos de origen animal como poliquetos, choritos y moluscos gasterópodos [60, 62, 71]. Si un buzo rompe un erizo por casualidad ellas lo consumen vertiginosamente.
Es un pez tímido; ante la presencia de un buzo se esconde rápidamente. Sin embargo, cuando vamos a realizar investigación siempre posicionamos cámaras de video de forma remota, sujetadas a un peso y dejamos que la cámara grabe sin la presencia de un buzo para registrar el comportamiento de los peces. Nos sorprendemos de lo fustigadoras que son las borrachillas entre ellas, muy territoriales algunas, hasta muerden las aletas de los otros individuos. Durante el día, la borrachilla es muy agresiva con los individuos de su misma especie, en particular con las borrachillas más jóvenes, las que se pueden distinguir por su talla y su coloración. Controlan un territorio pequeño, de no más de unos 3-4 m cuadrados donde activamente expulsan a otros individuos; son muy competitivas. La competencia es una interacción importante en la ecología. Ocurre cuando organismos inhiben el acceso a los recursos compartidos que son escasos, produciendo un impacto negativo a nivel individual y poblacional. La competencia es usualmente mayor dentro de la misma especie debido a que existe una superposición del uso de los recursos (demandas similares de territorio, refugio, pareja y alimento dentro de la misma especie). Existen dos formas por las cuales los individuos pueden inhibirse entre ellos, mediante la interferencia o la explotación. La interferencia es común en las especies que mantienen territorios definidos e involucra algún tipo de agresión [72-74]. En el caso de las borrachillas se persiguen entre ellas de forma furtiva, se muerden las aletas caudales, emiten sonidos (presumiblemente estriduladores, es decir, mediante la fricción de partes del cuerpo), movimientos estereotipados (como fijar y repetir invariablemente el movimiento de sus aletas dorsales) y emiten señales químicas. El otro tipo de competencia, que no se ha reportado para la borrachilla, sucede cuando un individuo consume los recursos, limitando el acceso a otros individuos. Contrario a otras interacciones ecológicas como la depredación o el mutualismo, la competencia no se manifiesta de manera obvia en la naturaleza, requiere de bastante observación y experimentación sobre sus consecuencias a nivel individual y poblacional. Sin embargo, una de las evidencias de la competencia es la denso-dependencia que ocurre cuando la tasa de natalidad per cápita disminuye y la tasa de mortalidad incrementa a medida que el tamaño poblacional de una especie o densidad aumenta. La denso-dependencia controla las poblaciones e incluso da forma a la cantidad de especies de peces en un lugar dado [72, 75].
En épocas reproductivas, el territorio de la borrachilla se convierte en sitios de apareamiento. Hay bastante cortejo en estas especies y ocurre principalmente durante el invierno y la primavera. El cortejo, rasgo de selección sexual asociado generalmente a los machos, se manifiesta en las borrachitas con danzas y despliegues que realizan los machos, también con cambios de coloración brusca y la liberación de feromonas cuando las hembras entran al territorio (se ha descrito que incluso atrae a otros machos) [76]. La hembra deposita los huevos esféricos sin fecundar en el territorio del macho, por debajo de las rocas, y el macho los fecunda y cuida. Luego de unos 7 a 14 días la larva eclosiona del huevo y un vitelo es su nutrición por unas 72 horas [9]. Posteriormente, se alimentan del plancton. Esto ocurren en gran abundancia durante el invierno y la primavera. Después de unos 87 días en el plancton las larvas se asientan y llegan a las pozas del intermareal, donde son presa para muchas otras especies como el chungungo y aves como el cormorán [45, 77]. Los peces como la cabrilla y la vieja negra son sus depredadores naturales [25].
No hay registros de pesca de esta especie, aunque es muy abundante y tiene potencial ornamental, ya que se adecua perfectamente en acuarios. Además, es muy dócil para el estudio y la investigación de la conducta animal.
1, 2 y 3
La borrachilla es un pez exitoso en nuestras costas. Son abundantes y ocupan casi todos los ambientes rocosos desde la zona intermareal hasta los 20 m de profundidad. El género Scartichthys está representado por tres especies, la más común es la borrachilla verde, S. viridis, la cual tiene diferentes tipos de coloración según dónde habite y su edad (si es juvenil o adulta). Las borrachillas de color naranjo habitan generalmente en los bosques de macroalgas. Las borrachillas verdes suelen ser de mayor tamaño y tener algunas franjas negras. Esta puede ser una coloración exclusiva para el verano cuando cuidan de sus crías las que se esconden en grietas y rocas. Área Marina Protegida de Múltiples Usos, isla Grande de Atacama, agosto de 2018.





4, 5 y 6
Otras borrachillas, como la gigante (S. gigas), suele encontrarse de Caldera al norte hasta Perú. Esta borrachilla, de joven, es muy llamativa por su colorido y alcanza los 20 cm lt de adulta. En tanto, la borrachilla (S. variolatus) habita solo en las costas de Juan Fernández; allí se les ve en épocas de primavera cuidando a sus crías. Lobería de Pisagua, 2020, e isla Robinson Crusoe, 2016.

Etimología
Científico Girella laevifrons
El término Girella posiblemente viene del francés, dado que en esa lengua se llama girelle a ciertos peces óseos pequeños de la familia Labridae de colores brillantes. El nombre de la especie, Laevifrons, tiene su origen en el latín y significa “frente lisa o pulida”, es decir, pez con frente lisa.
Común Baunco
Otros nombres Alpargata, mojonero.
Baunco o alpargata es la denominación que le han dado los pescadores ya que este pez marino se caracteriza por tener el tronco muy ancho y ser de color plateado opaco. Alpargata probablemente se debe a la anchura de un zapato viejo, al que también se suele llamar así.
Taxonomía
Familia Kyphosidae
Género Girella Gray, 1835
Especie Girella laevifrons (Tschudi, 1846)
Distribución
En Chile, desde Arica hasta Valdivia.

Descripción
De color grisáceo y mandíbula blanca en la parte ventral (A). Cuerpo oblongo, ovalado y comprimido lateralmente. Escamas ctenoideas, la cabeza y opérculos sin escamas. Posee dientes planos y tricúspides sin molares pero con incisivos. Primera y segunda aleta dorsal fusionada (B). Poseen entre XIV-XV espinas con 27-28 radios. Mandíbula pequeña, pero con maxilares prominentes y labios gruesos (C) [4, 78].
Diagrama

Historia natural
El baunco es un pez abundante en la primera franja del intermareal y el submareal de baja profundidad o somero. Habita desde las pozas del intermareal hasta los 5 m de profundidad. En profundidades de entre 2 y 5 m se asocia a fondos rocosos y bosques de macroalgas pardas, principalmente huiro pato o canutillo (Macrocystis pyrifera). Les teme a los buzos y es muy rápido, lo que dificulta verlo en su ambiente natural. Está bien adaptado a zonas de oleaje fuerte, pudiendo incluso dejarse llevar por la corriente mientras se alimenta.
Es una especie transitoria del intermareal. En su etapa juvenil se traslada desde el ambiente pelágico a las pozas intermareales. Permanece en ellas unos dos años y luego migra al ambiente submareal somero, donde completa su desarrollo [37]. Es sociable, vive en general en grupos del mismo tamaño, que en su juventud puede sobrepasar los veinte individuos [79]. Suele estar en la rompiente de las zonas expuestas, ya que es hábil en ambientes con bastante movimiento de agua.
El baunco es uno de los pocos peces omnívoros de la costa. Su dieta se basa principalmente en algas café (Macrocystis pyrifera, Dictyota kunthii, Halopteris spp), rojas (Gelidium chilense) y verdes (Ulva spp y Cladophora spp) y, de manera incidental, ingiere organismos asociados a estas algas, como pequeños crustáceos como anfípodos y tanaidaceos. Es especialista en el consumo de algas adheridas a sustratos duros debido a su tipo de dentición, la que se complementa con un mecanismo de succión lento y de gran volumen, que le permite ingerir grandes cantidades de alimento. Posee un músculo aductor en el complejo mandibular que les permite procesar las algas y así digerirlas con facilidad. Su morfología es la apropiada para consumir tanto presas animales móviles como sésiles (que se adhieren a las rocas) [79-82].
El ambiente intermareal es uno de transición entre el terrestre y el marino. Por eso, existen varios fenómenos físicos drásticos para las especies que ahí habitan. Por ejemplo, se producen fuertes variaciones de temperatura por las mareas bajas, alzas de temperatura del agua y alta exposición a los rayos ultravioleta (UV). En las pozas intermareales este pez se ha adaptado a las variaciones de temperatura y exposición UV disminuyendo su tasa metabólica y moviéndose entre diferentes zonas en las pozas en los periodos de mareas bajas. Debido a la historia de vida de esta especie, se distinguen poblaciones intermareales y submareales, encontrándose en el intermareal las juveniles y en el submareal los adultos. Forman pequeños grupos de no más de diez individuos que forrajean el fondo para alimentarse de macroalgas y crustáceos pequeños [83].
Es una especie gonocórica (poseen ambos sexos) y no existe dimorfismo sexual. Lamentablemente, no se conoce la talla de madurez sexual de esta especie, pero se han registrado individuos maduros a los 42 cm LT, de entre cuatro y cinco años, según estudios en miembros del mismo género (Girella). Como ocurre en la mayoría de las especies, el desove ocurre en la columna de agua, la fertilización es externa y la larva se desarrolla manteniéndose en el ambiente pelágico durante unos meses (67 días) [84]. El asentamiento (ver capítulo pejesapo) ocurre en el ambiente intermareal y está sincronizado con los ciclos lunares, coincidiendo un aumento de larvas con la luna nueva y tres cuartos menguante, como bien saben los pescadores. La luna altera los ciclos de las mareas y, más importante aún, proporciona luz. Durante la luna nueva o menguante, la luminosidad en el mar es más tenue y las mareas son más bajas de lo normal, esta menor amplitud de mareas impide el paso de los depredadores del ambiente submareal a las pozas intermareales donde se encuentran los juveniles del baunco [71, 85-88].
Buzos y pescadores artesanales y recreativos extraen este pez con arpón de mano. El aumento de los desembarques en el último tiempo ha provocado la escasez de bauncos de tallas pequeñas. Puesto que habitan en zonas intermareales pueden estar expuestos a la contaminación por metales pesados en las zonas de desembocaduras de las grandes mineras del norte de Chile, lo que genera cambios en su dieta y provoca la acumulación de metales pesados.
Experimentos realizados en Chile sobre la ingesta potencial de microplásticos —un problema de importancia nacional y mundial en la actualidad—, revelan que el consumo de estos elementos, que los peces confunden con sus presas naturales, genera daños severos en el intestino [89, 90].

1
Los bauncos abundan en las pozas del intermareal sobre todo cuando son juveniles. Allí forman grupos del mismo tamaño, como si fuera la misma cohorte. En las pozas se alimentan de algas pequeñas y crustáceos que viven en las rocas. Pozas del intermareal, Las Cruces, 2020.
2
De adultos, los bauncos son muy rápidos y tienen el cuerpo pesado. Esto les ayuda a sobrevivir en un ambiente con bastante flujo de agua, con mareas y olas de gran fuerza en los primeros metros de profundidad. El Francés, Coquimbo. Fotografía de Eduardo Sorensen.


Etimología
Científico Myxodes viridis
Myxodes proviene del griego donde el prefijo myxos significa “mucosidad” y el sufijo -oides “similar a”. Viridis tiene origen en el latín y hace referencia al color verde. Quizás su nombre se deba a la ausencia de escamas en su cuerpo y a la coloración verde de algunos individuos.
Común Doncellita verde
Otros nombres Tomoyo verde
El nombre común deriva de su aspecto, doncellita por sus aletas dorsales y anales, y verde por su coloración.
Taxonomía
Familia Clinidae
Género Myxodes Cuvier, 1829
Especie Myxodes viridis Valenciennes, 1836
Distribución
En Perú y Chile, desde Arica hasta el estrecho de
Magallanes e interior de los canales de Aysén.

Descripción
Los representantes de la familia Clinidae presentan escamas cicloideas, con radios hacia todos los márgenes. Carecen de cirros nucales, pero pueden estar en otra parte de la cabeza; Poseen una aleta dorsal con más espinas que radios, todos estos simples, y la aleta anal con II espinas. Los radios de la aleta caudal no están ramificadas [4].
Aleta dorsal con XXXIV-XXXVI espinas y 6-7 radios; aleta anal con II espinas y de 23-25 radios; aletas pectorales tienen de 11-13 radios; aletas pélvicas con I espina y 3 radios; la aleta caudal tiene 11-13 radios. Se diferencia de otros clínidos por su aleta dorsal no es muesqueada (A) y patrón de coloración sin bandas transversales en el cuerpo ni aletas impares (como en M. ornatus) [91]; y presentan diferente número de elementos en la aleta dorsal (XXXII-XXXIV espinas y 4 radios en M. ornatus; XXXVII espinas y 4 radios en M. cristatus). Además, el largo del cirro orbital es 3-4 veces el diámetro ocular y es casi del mismo largo que el cirro nasal (1,5-2,2 veces el diámetro ocular y más largo que el cirro nasal en M. cristatus) (B). Es común que los individuos presenten una banda horizontal detrás del ojo que puede extenderse hasta el opérculo, ocasionalmente presente en el cuerpo (C) [9, 91].
Diagrama

Historia natural
La doncellita habita en el intermareal rocoso y submareal somero, ocupando una diversidad de hábitats asociados al fondo, como pozas intermareales, debajo de piedras y rocas o entre pastos marinos o algas. Se asocian directamente con las macroalgas, en especial con algas pardas como el huiro palo, la Lessonia trabeculata, donde se mimetizan perfecto con las láminas (como las hojas de un árbol). Por ello, son muy difíciles de reconocer cuando están entremezcladas con las láminas para camuflarse. Dicho camuflaje se denomina protector, ya que lo usan para esconderse de los depredadores. Las excrecencias carnosas en su piel son comunes en los peces y también les ayudan a asemejarse al fondo marino [92, 93]. Las aletas pélvicas les sirven para trepar entre las algas como serpientes, donde se esconden y se mueven entre las láminas.
Estos peces nadan precipitadamente desde el fondo para capturar sus presas, las que succionan de manera selectiva. Son principalmente microcarnívoros, ya que consumen peces pequeños (larvas) e invertebrados, desde crustáceos a poliquetos (gusanos segmentados). La doncellita es un depredador generalista. En estudios de contenido estomacal se ha descrito que uno de los alimentos más importantes en su dieta son los poliquetos (de la familia Euniciidae y Nereiidae) y los anfípodos (pequeñas pulgas de mar), además de crustáceos decápodos, isópodos y gasterópodos. Consiguen muchas de sus presas directamente de las láminas de las algas, de modo que si estas presas consumen estas alga, la doncellita las estaría limpiando de herbívoros, generando un vínculo estrecho con su hábitat principal [94].
La mayoría de los clínidos son extremadamente territoriales. No solo el macho ejerce un rol fundamental en el desove —para espantar y perseguir otros machos—, sino también a la hora de proteger su hábitat y de alimentarse. Dado que estas especies pasan gran parte de su tiempo situadas entre las algas, especialmente en bosques de macroalgas pardas, como Lessonia trabeculata y Macrocystis pyrifera, sus cuerpos alargados y delgados se propulsan de manera independiente, controlados por las aletas pectorales. Son capaces de maniobrar y moverse entre las algas, por lo que se considera que M. viridis y el resto de los clínidos están altamente adaptados para la maniobrabilidad lenta y delicada bajo el dosel de la vegetación densa [94]. Se asemejan mucho al vaivén de las láminas de las algas, como si estuvieran danzando. Muchas veces son imperceptibles, ya que su coloración es muy parecida a la de las algas y sus aletas dorsales se mueven como ellas. En una ocasión, estaba midiendo algas y con mi huincha estaba calculando el tamaño del disco de fijación de las algas al sustrato, cuando una doncellita se acercó y le dio unos mordiscos a la huincha (una simple huincha de medir de costureros). Ahí me di cuenta de que era una doncellita a la que tal vez yo le estaba moviendo su hogar y depósito de sus nidos.
El ciclo de vida de los clínidos es, por lo general, de tres a cinco años, pero la doncellita puede vivir hasta los seis [71, 95]. La mayoría de los clínidos han sido reportados como especies iteróparas, es decir, presentan varios desoves durante su vida, con reproducción externa. Las hembras ponen huevos en forma de racimos entre las algas, estremeciéndose poderosamente para liberar los huevos y luego los machos los fertilizan [76]. Los nidos se localizan en la zona de crecimiento de las algas pardas, en la base de los estipes de la Lessonia. Esta especie presenta cuidado parental; los machos cuidan los nidos luego de que la hembra se marcha para protegerlos de depredadores y proveerles de mayor corriente con agua oxigenada. Dado que los huevos en estos nidos se encuentran en diferentes etapas de desarrollo, se propone que estas especies son poligínicas (sistema de apareamiento de los peces en que un macho fecunda a diferentes hembras y, por ende, puede cuidar huevos de diferentes hembras). La tasa de desarrollo de los primeros estadios de crecimiento varía, pero la incubación en laboratorio es de unos diez a dieciocho días. Su vida pelágica puede extenderse hasta los cuatro meses. Esta especie vuelve a las macroalgas pardas para asentarse y refugiarse de los depredadores [95]. La época de asentamiento en las algas va desde octubre hasta marzo, con su periodo máximo entre febrero y octubre. También habitan en las pozas del intermareal donde pueden ser residentes [94].
A pesar de la importancia de la doncellita a nivel ecológico, esta especie no se comercializa, aunque se han descrito algunas capturas de pescadores artesanales en Las Cruces [96]. El problema es que los bosques de macroalgas pardas sí son comercializados en Chile, por lo que la recolección masiva de estas algas puede llegar a generar un impacto negativo en las poblaciones de la doncellita [97]. Actualmente, no existe ninguna medida de conservación para este pez.

1
La doncellita ocupa toda el alga. Se alimenta de pequeños organismos que viven asociados a las láminas y de los discos de las algas. Consume principalmente pequeños crustáceos que succiona fácilmente. Área de manejo de recursos bentónicos, Los Molles, 2019.
2
La doncellita verde se mimetiza con las algas ya que sus aletas parecen una lámina. Danzan al ritmo de la corriente y con la ayuda de sus aletas pélvicas pueden, literalmente, trepar entre los estipes y láminas de las algas. En ellas (Lessonia trabeculata) depositan sus huevos y los cuidan hasta que eclosionan. El macho vela por sus crías por más de diez días. Luego de pasar un tiempo en la columna de agua, la doncellita vuelve al bosque frondoso. Reserva Marina de la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ecim-uc), Las Cruces, 2015.


Etimología
Científico Auchenionchus variolosus
Auchenionchus proviene del griego donde el prefijo auchen significa “cuello” y el sufijo ogkos (-ou) significa “volumen, masa, curvas”. El nombre se debe a su cabeza y cuello robustos. Variolosus proviene de la variedad en su coloración.
Común Chasque
Otros nombres Chalaco, trambollo común, tomoyo
Chasque es una palabra que se deriva de chasqui, el mensajero personal del inca, que utilizaba un sistema de postas. Seguramente el nombre de este pez se origina en sus llamativos colores y gran cantidad de cirros de forma simétrica que se asemeja al atuendo del chasqui, quien llevaba siempre un pututu para anunciar su llegada, un quipu, donde transportaba la información y un qëpi a la espalda con objetos y encomiendas y, en la cabeza, un adorno de plumas blancas. Este pez, en su etapa juvenil, tiene una franja blanca distintiva en su nuca y primeras espinas dorsales, muy similares al mensajero inca.
Taxonomía
Familia Labrisomidae
Género Auchenionchus Gill, 1860
Especie Auchenionchus variolosus (Valenciennes, 1836)
Distribución
En Perú y Chile, desde Iquique hasta Chiloé.

Descripción
Aleta dorsal con XXIII-XXV espinas y 10-14 radios; aleta anal tiene II espinas y 21-23 radios (generalmente 22); aleta pectoral con 14 radios (A) ; aleta caudal con 13 radios. Se diferencia de otros miembros del género porque carece de las proyecciones en la punta de las espinas de las aletas dorsales (B); la escamación es incompleta (superficie del vientre casi desnudo), no hay escamas en las membranas de las aletas; y el peritoneo es negro. Es propio de esta especie que la cabeza presente un perfil pronunciado desde el origen de la aleta dorsal hasta el hocico (C) [9, 91, 99].
Diagrama

Historia natural
La familia Labrisomidae se caracteriza por presentar escamas cicloideas, con radios solo en el margen anterior. Generalmente posee cirros sobre las fosas nasales, ojos y nuca, y la aleta dorsal es continua con espinas más que radios [4, 29]. La tribu cryptotremini se diferencia de los otros labrisómidos por mantener el aparente carácter plesiomórfico de radios caudales ramificados (simples en el resto de los representantes de la familia) [68].El género Auchenionchus se diferencia de otros de la tribu por presentar aletas pélvicas con l espina y 3 radios; poseen solamente dos parches nucales de cirros; y la línea lateral tiene más de 50 escamas [99]. Auchenionchus microcirrhis (viene del latín y significa “pequeño cirro”, un zarcillo delgado o filamento similar a un cabello, como el apéndice de una lapa, la barbilla de un pez o el órgano intromitente de una lombriz de tierra [30]). Los miembros de la familia Labrisomidae, cuyo nombre deriva del griego labros que significa “furioso, ávido, ansioso”, más el sufijo soma, “cuerpo”, son muy parecidos entre sí. El chasque, trambollo y el chalaco se asemejan por su apariencia, coloración llamativa y por su conducta, resultando ser especies bien crípticas. De hecho, se pensaba que era una sola especie, pero, al menos en Chile, la familia Labrisomidae es una de las pocas con muchos miembros [99].
El chasque o trambollo es una especie solitaria, que habita en pozas del intermareal, de forma transitoria, hasta el submareal somero. No se les ve más allá de los 15 m. Es una especie muy territorial. En la reserva marina de Las Cruces se les puede ver siempre posadas sobre la misma roca durante largos periodos. Son lentos y se mueven a “saltos”. Generalmente, están escondidos bajo las algas pardas (Lessonia trabeculata) y otras más. La defensa territorial es muy exitosa en contra de especies solitarias, sin embargo, no lo es cuando las especies forman grupos [100]. El chasque vive en una zona donde los cardúmenes de peces no son frecuentes, como en los ambientes intermareales o en el submareal de baja profundidad expuesto al oleaje, lo que los protege frente a intrusos en su territorio. Se predice que las especies territoriales pueden promover el comportamiento de agregación en otras especies [75].
El chasque es un carnívoro que puede consumir diversas presas de invertebrados marinos, como anfípodos e isópodos, cangrejos porcelánidos, panchotes y moluscos pequeños. También ingiere larvas que se asientan en el bosque de algas pardas. El chasque es un depredador voraz, sobre todo de los peces pequeños recién asentados y de otros crípticos pequeños como el trombollito tres aletas, que al pasar cerca de ellos atrapan de forma activa. Forrajean esperando a su presa, conducta que en inglés se denomina sit and wait. (ver capítulo trombollito tres aletas) [101, 102]. Los peces que se mantienen quietos tienen estructuras sensoriales que les ayudan a conseguir sus presas. Por ejemplo, utilizan el sentido del gusto para el reconocimiento de posibles capturas. Por ello posee labios gruesos, ya que allí se concentran las células quimiosensoriales –las responsables del gusto– que se ubican en la boca y en los labios, donde el chasque tiene entre treinta y cien células sensoriales [3].
Sobre la conducta reproductiva del chasque se sabe poco. Estudios realizados en especies emparentadas señalan que tienen cuidado parental. Los machos cuidan el territorio durante la oviposición, protegiendo el sitio de anidamiento, mientras las hembras, de mayor tamaño que los machos, depositan los huevos en el sustrato rocoso. Los machos más grandes son más exitosos en la reproducción que los más pequeños. Las larvas aparecen cerca de la costa durante el invierno y la primavera, y permanecen en promedio unos 110 días en el plancton, alimentándose de diversos organismos que ahí habitan [45]. Esto podría indicar que la época reproductiva de los adultos ocurre en verano, cuando la temperatura incrementa y el desarrollo de la larva es más rápido, reduciendo los costos del cuidado parental.
Hay registros de capturas de cazadores recolectores que habitaban en la costa hace más de 5.000 años y en la época incaica también lo extraían en Perú, pero el bajo número de capturas sugiere que se trataba de una captura incidental [103-105]. Actualmente los pescadores de orilla lo pescan para consumir su carne blanca [106]. También es un pez llamativo para los acuarios y es dócil en cautiverio.

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Es interesante el nombre común del chasque. La franja blanca sobre su nuca —característica de cuando es un juvenil— se asemeja a las plumas del mensajero inca. Reserva Marina de la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ecim-uc), Las Cruces, 2018.
2
El chasque solo se encuentra en los primeros metros de profundidad. Es un pez quieto que se esconde bajo las algas y solo se deja ver si no corre peligro. Cuando se enfrenta a una cámara fotográfica permanece quieto. Pero si percibe un peligro, se aleja rápido dejando un destello de arena y sedimento. Reserva marina de la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ecim-uc), Las Cruces, 2016.


3
Son peces muy exitosos en la costas de Chile central. Comunes y viven escabulléndose. Son depredadores de pequeños peces como el trombollito tres aletas, pejesapos y otros que recién llegan de su largo recorrido por la columna de agua. Hay tres especies del genero Auchenionchus. Este es A. crinitus. Reserva Marina de la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ecim-uc), Las Cruces, 2014
4
El gran depredador de los peces que habitan sobre los primeros metros de profundidad es el chungungo (Lontra felina). Esta nutria es una ágil buceadora, capaz de capturar a muchos peces entre las rocas; es sin duda un depredador tope. El chalaco forma parte de la dieta de este mamífero. El chungungo estuvo al borde de la extinción debido al uso de su piel en la industria textil. Hoy, a pesar de estar protegido esta rodeado de amenazas que pueden mermar a sus poblaciones, una de la más importante es la presencia de perros domésticos y también la pérdida de su hábitat por el desarrollo inmobiliario de la zona costera. Aquí en la fotografía se le ve tranquilo dándose un festín. Reserva marina Chañaral de Aceituno, 2015. Fotografía de Cesar Villarroel (Explorasub).


Etimología
Científico Labrisomus philippii
Labrisomus proviene del griego labros que significa “curioso, ávido, ansioso”, y soma (somus), “cuerpo”. Es decir, cuerpo ávido. La especie se llama philippii en honor al naturalista alemán-chileno Rodolfo Philippi, doctor en medicina, paleontólogo y zoólogo radicado en nuestro país y director del Museo Nacional de Historia Natural, que falleció en 1904. Su hijo, Federico Philippi, también fue un zoólogo reconocido.
Común Tomoyo
Otros nombres Chalaco, tramboyo de Philippi
El nombre tomollo o tomoyo se refiere a que el pez anda a oscuras o en las tinieblas. También puede originarse en moyu que significa “pecho de mujer”. Otro nombre común por el que es conocido es chalaco, gentilicio de los habitantes del Callao, ciudad costera de Perú. Allá también se le dice tramboyo, que significa mujer sumamente hermosa, por su aspecto colorido en su etapa adulta.
Taxonomía
Familia Labrisomidae
Género Labrisomus Swainson, 1839
Especie Labrisomus philippii (Steindachner, 1866)
Distribución
En Perú y Chile, desde Arica hasta Coquimbo.

Descripción
Cuerpo robusto; cabeza ancha, alta y con hocico muy romo (A). Cirros nasales en grupos de 6-12, 8-13 cirros oculares y 2 parches nucales, con 12-24 cirros cada uno; todos los cirros cortos; boca grande, ligeramente oblicua; tres bandas de dientes en el paladar, una al centro y una a cada lado [107]; aleta dorsal con XVIII-XX (XIX-XX registrado en Chile [99] espinas y 12-14 radios [99]; las espinas centrales son las más largas, dándole un perfil convexo a la aleta (B) y marcando una hendidura entre la porción espinosa y la de radios; los radios más largos son más largos que cualquier de las espinas; la aleta anal tiene II espinas y de 18-20 radios (generalmente 19); radios pectorales 14-15 (generalmente 15); aleta pélvica con 3 radios blandos; 68-75 escamas en la línea lateral; aleta anal con un parche pequeño de escamas en las membranas de los radios posteriores (C) [107].
Diagrama

Historia natural
El tomoyo es un pez muy llamativo en las costas del norte de Chile y muy territorial. Algunos pescadores y buzos incluso los individualizan y les ponen nombres porque siempre los encuentran en el mismo lugar. En general pasan desapercibidos ya que se posan en las rocas, a la sombra de las algas. Viven en el intermareal y en el submareal, y es muy difícil verlos a profundidades mayores de los 15 m. El macho es pardo con tonos amarillentos sobre la cabeza y el cuerpo con manchas azules dispersas. La hembra es de color canela pálido a verdoso y café, con alrededor de cinco barras oscuras con manchas, que continúan en la aleta dorsal; su cuerpo y aletas son moteadas y su cabeza es más pálida. El opérculo de las hembras tiene pequeñas manchas negras con café rojizo, puntos negros densos en el hocico, mejillas y porción anterior de los labios superiores. Posee barras oscuras en los labios inferiores y costados de los superiores; la base de la aleta pectoral es de color crema [107]. La coloración brillante en la población masculina puede servir para atraer a las hembras y también ser un signo aposemático para los posibles depredadores [92]. El aposematismo es un fenómeno recurrente en la naturaleza y ocurre en algunos animales que presentan colores llamativos destinados a alejar a sus depredadores [108]. Por otra parte, el dimorfismo sexual —la variación en la fisonomía externa (forma, color o tamaño), entre machos y hembras—, es un fenómeno interesante en los peces, que aunque se presenta en la mayoría de las especies, en esta es muy marcada [109]. El dimorfismo sexual es un fenómeno poco estudiado que podría representar procesos evolutivos interesantes sobre el éxito de estas especies en las costas de Chile.
El tomoyo es un pez carnívoro diurno, que habita en agujeros y grietas de áreas rocosas en aguas poco profundas. Estudios realizados en especies emparentadas han demostrado que existe cortejo entre hembras y machos. Presentan ciclos de patrones de apareamiento bien definidos. Respecto al cuidado parental es el macho el que se ocupa de sus potenciales crías (ver capítulo del bagre y de la castañeta). La hembra deposita los huevos que se adhieren a rocas pequeñas con algas. Los huevos bentónicos (asociados al fondo marino) también se pegan a rocas pequeñas cubiertas de algas. Quedarse fijos en las rocas les ayuda a sostenerse en sitios de mayor flujo, por las corrientes dentro del territorio del macho. Así, el huevo que contiene las larvas se oxigena más rápido, permitiendo una mayor supervivencia y un menor tiempo de desarrollo [102, 110].
Este pez consume principalmente presas asociadas al fondo marino. Despliega y captura sus presas, que pueden ser peces como los trombollitos tres aletas, borrachillas, con la estrategia de siéntate-espera y pueden alcanzar altas velocidades para atrapar su presa. También ingiere moluscos, piures y bivalvos como los choritos. Parte de su dieta está constituida por anélidos (gusanos no segmentados) y crustáceos, como los camarones de roca. Se cree que estas presas podrían actuar como anfitriones intermediarios de parásitos, ya que se han descrito más de diez especies de parásitos que usan al tomoyo como hospedador. Su depredador natural es el chungungo que lo puede capturar en las primeras profundidades de la marea baja, a unos 4-5 m, donde suele estar el tomoyo [110].
Existe registro de la captura de esta especie por parte de los pueblos originarios. Actualmente, el tomoyo es una de las especies sometidas a gran depredación, al igual de la chita, tan cotizada en los mejores platos de la cultura culinaria del Perú. En Chile solo lo extraen buzos. Aún no han sido reguladas (legisladas) muchas prácticas altamente depredatorias como el “traqueteto”, el vulgar arreo de peces con redes que usan buzos [104, 105, 111].
Estos peces han sido estudiados para analizar los contaminantes que provienen de la megaminería del norte de Chile, que libera grandes concentraciones de metales pesados al mar, ya que estos peces los bioacumulan [112].
1
El macho es muy característico por su colorido, su cabeza llena de lunares azules lo hacen distintivo. Durante la época reproductiva, los machos cuidan a sus crías de manera furtiva. Área de Manejo de Recursos Bentónicos, Pisagua, 2017. Fotografía: Marco Tobar (Pisagua Sumergido).


Etimología
Científico Bovichthys chilensis
Bovichthys proviene del latín donde bos, bovis significa “buey”, a lo que se ha agregado la palabra del griego ichthys que significa “pez”. Chilensis hace referencia a Chile en latín.
Común Torito
Se le llama Torito, pequeño toro, por sus “cachos”, espinas que se encuentran detrás de sus ojos.
Taxonomía
Familia Bovichtidae
Género Bovichtus Valenciennes, 1832
Especie Bovichtus chilensis Regan, 1913
Distribución
En Chile, desde Coquimbo hasta cabo de Hornos. También vive en Argentina.

Descripción
Cuerpo algo deprimido y sin escamas; cabeza triangular, ancha, más larga que alta; región interorbital cóncava, sin prominencias verrucosas (A); opérculos con una espina bien visible, menor que el diámetro ocular (B); primer arco branquial con 3 branquiespinas en el brazo superior, de 6-9 en el inferior (con 1-3 rudimentos). Es un pez con 2 aletas dorsales, la primera con VIII-IX espinas, la segunda con 20-21 radios; ambas altas y unidas en la base (C). En la aleta anal tiene 15-16 radios. En sus aletas pectorales tiene 14-15 radios, estas alcanzan el nivel del origen de la anal. Aletas pélvicas con I espina y 5 radios [9]. Coloración general pardusca, mucho más oscura en la región de la nuca y la parte anterior de la base de la primera dorsal que el resto del cuerpo. Posee cuatro manchas bien visibles a lo largo del dorso en individuos adultos; en juveniles estas manchas no son tan visibles, pero en estos últimos existe una mancha negruzca en la base posterior de la primera dorsal. [113]
Diagrama

Historia natural
El torito es un pez base del linaje de los peces nototénidos, un orden que vive y domina las aguas sub y antárticas [114]. Tolera diferentes rangos de temperatura, lo que le permite habitar en las pozas del intermareal hasta los 20 m de profundidad. No se le ve con frecuencia a profundidades mayores. Es una especie transitoria del ecosistema intermareal, siempre asociado al fondo. Es muy dócil y solitario, aunque en cuevas se les puede ver en grupos de tres hasta cinco individuos. No es un buen nadador, por lo que suele estar quieto, excepto cuando está asustado y da “saltos” largos para cruzar de una roca a otra para posarse y quedar fijo al fondo. En las cuevas, puede estar sobre las paredes de las rocas o sobre el techo, sujetándose con sus aletas pélvicas que son más largas que sus aletas pectorales. Suele estar atento a los depredadores o esperando a que sus presas pasen cerca para atacarlas. Estos peces son principalmente nocturnos. Los individuos más pequeños se encuentran sobre algas que, al desprenderse por un temporal, flotan a la deriva, lejos de la costa [9].
El torito es un carnívoro que, como la mayoría de los peces, cambia su dieta conforme va creciendo. En las pozas consume anfípodos que se asocian a las algas, pequeñas lapas, cangrejos y gusanos; en general presas blandas y fáciles de digerir. En su etapa juvenil o adulta se alimenta de forma más selectiva. Su boca grande sugiere que no manipula sus presas, sino que las traga completas, como los cangrejos porcelánidos (Petrolisthes spp, Pilumnoides perlatus) y los erizos pequeños. También puede consumir peces como borrachillas e incluso toritos juveniles. Es presa de las nutrias, los lenguados, las viejas negras y los congrios [25].
No existe mucha información de su conducta reproductiva. Estudios de especies emparentadas señalan que se reproduce principalmente en invierno. Las hembras pueden vivir hasta cinco años y los machos hasta cuatro. Son de crecimiento lento [115]. Todos los peces tienen otolitos —huesos del oído interno—, que además de cumplir funciones auditivas, se usan en las investigaciones científicas como “las cajas negras” de los aviones comerciales, esto porque guardan información de la historia de vida del pez, como por ejemplo, nos dice si viajó por el océano [116]. Estudiar los otolitos ha permitido descifrar el momento de eclosión de un huevo, la duración de la vida larval de algunos peces (sobre la columna de agua), como también la zona donde habita la larva (si es cerca de un río o en la superficie del mar) y el momento (edad) preciso en que se instalan en el fondo marino [117]. Las técnicas más utilizadas implican contar líneas de crecimiento que ocurren naturalmente en los otolitos; con ellos los investigadores validan la periodicidad de crecimiento [47, 118]. Los otolitos son como el tronco de un árbol que muestra la edad y crecimiento de un árbol, a través de sus anillos de crecimiento anuales e incrementos diarios. Los estudios realizados en los otolitos en especies emparentadas con el torito (Bovichtus diacanthus en el Atlántico sur) evidencian que la etapa de madurez sexual ocurre cuando tienen 15 cm LT y cerca de los dos años y medio [115]. Las larvas y juveniles del torito aparecen en julio y octubre, principalmente cerca de Valparaíso [8, 84].
Se ha descrito en otros capítulos la importancia de las algas en los sistemas costeros, sin embargo, muchas veces la acción del oleaje u otras causas las arrancan del fondo, lo que hace que las algas, que tienen flotadores (nematocistos como el huiro pato, Macrocystis pyrifera), arrastren consigo a una multitud de especies. Por ello, los servicios de hábitat y refugio que estas proveen a los peces no solo ocurren cuando están adheridas al fondo marino como un bosque, sino también cuando, producto de las marejadas, se desprenden y flotan por meses. En el sur de Chile los juveniles y las larvas del torito, junto con muchas otras especies de peces, recorren los fiordos asociados a algas a la deriva [119].
No hay registros de pesca de esta especie, solo aparece en las capturas con redes de los pescadores artesanales. También se le puede atrapar con línea de mano desde la orilla. Por la gran cantidad de espinas que cubren su cráneo, puede generar heridas punzantes al manipularlo [9].

1 y 2
El torito se mantiene quieto en el fondo marino y se esconde en las cuevas donde se posa boca arriba gracias a sus aletas pélvicas y pectorales, las que le ayudan a mantenerse fijo. Es un pez muy llamativo por su color y conducta. Es de hábitos nocturnos. Estación Costera de Investigaciones Marinas (ecim-uc), Las Cruces, 2014.

3
El torito juvenil es muy distinto al adulto al menos en su coloración. Generalmente solitarios son especies muy sedentarias, es decir, llevan un tipo de vida de poco movimiento y escasas alteraciones. Cuando se sienten amenazados son extremadamente rápidos para escapar. Área de manejo de recursos bentónicos, Cobquecura, 2018.

Etimología
Científico Calliclinus geniguttatus
Calliclinus proviene del griego kallos (o Kalos) que significa belleza en coloridos y el sufijo klinein, kline, del griego también, que se refiere a la pendiente del esfenoides, un hueso impar situado en la parte media de la base del cráneo y que forma parte de la estructura interna profunda de la cara, de las fosas nasales y del propio cráneo.
Común Chalaco
Otros nombres Vieja, trambollo
La palabra chalaco tiene su origen en los pueblos originarios precolombinos del norte de Chile y Perú. Ako significa pampa de arena, que es la característica de ciertas zonas del Callao, en Perú, donde el chalaco era una importante fuente de proteína. Allí, los pobladores construían sus viviendas con hojas secas de cañas bravas amarradas con hojas de maíz, chhalla. Estas construcciones se erigían en los arenales llamdos chhalla-ako. El pez, en tanto, vive cerca de la arena, entre las rocas y siempre está posado. Challhua significa costa o pesca. Esto habría tenido como consecuencia que los habitantes del puerto que vivían en la “chala” o estaban dedicados a la pesca fueran llamados “challahaque”, lo que suena parecido a chalaco.
Taxonomía
Familia Labrisomidae
Género Calliclinus Gill, 1860
Especie Calliclinus geniguttatus (Valenciennes, 1836)
Distribución
Endémica de Chile, desde Valparaíso hasta isla Dawson.

Descripción
El género Calliclinus se caracteriza por presentar I espina y 4 radios en las aletas pélvicas; tiene 3 parches de cirros nucales (A); aleta pectoral con 14-15 radios; y menos de 50 escamas en la línea lateral [99]. El cirro orbital es multífido (10-20 ramificaciones) con base simple, más corto que la mitad del diámetro ocular; el cirro nasal es más corto que el orbital, igualmente multífido (con 5-10 ramificaciones); los cirros nucales son simples (A). La aleta dorsal es uniformemente baja (B), el primer radio es el doble de largo que la última espina y el último radio está unido al pedúnculo caudal hasta la mitad de su largo; la aleta anal no toca el pedúnculo caudal (C). No hay escamas en la cabeza (aparecen después de la nuca) ni en las membranas de las aletas [91]. Se diferencia de Calliclinus nudiventris por presentar escamas en vientre y axilas, la aleta dorsal tiene XXIV-XXVI espinas y 11-13 radios; aleta anal con 21-22 radios; carece de bandas oscuras en la región ventral de la mandíbula; color pardo verdoso con áreas alternadas claras y oscuras sin formar bandas bien definidas, por debajo de la aleta dorsal hay cinco manchas rojizas espaciadas entre sí, otra mancha rojiza en el extremo superior del opérculo [99].
Diagrama

Historia natural
El chalaco es un pez muy particular por su colorido. Suele ser imperceptible, ya que se encuentra escondido y quieto bajo las rocas o sobre las algas. Casi siempre está en el fondo, pudiendo alcanzar los 20 m, aunque puede ser una especie transitoria o residente del ambiente y pozas del intermareal. Es posible observar individuos juveniles y adultos en la zona intermareal y submareal a lo largo de la costa de Chile, desde Antofagasta hasta Punta Arenas. Son muy curiosos, se acercan bastante al buzo, no le tienen miedo, sobre todo si la cámara fotográfica tiene luces. Se camuflan perfectamente.
Es una especie gregaria y sedentaria, que permanece la mayor parte del día inmóvil sobre la roca, camuflado con la coloración predominante del fondo al que se asocia. Ante una amenaza permanece inmóvil y, en caso de peligro inminente, realiza un nado explosivo, escondiéndose entre las rocas.
Su principal estrategia de forrajeo es la emboscada. Para ello espera pacientemente a que una presa móvil pase delante de su zona y se abalanza sobre ella con un movimiento rápido. Es un gran depredador y aprovecha de consumir todo lo que pueda de forma fácil, como invadir los nidos de la castañeta cuando está en cuidado parental. Tiene una dieta oportunista, principalmente de especies móviles, por lo cual el tipo de presa que captura es azaroso. También depreda trombollitos tres aletas, cuando este sale de las rocas, y de invertebrados como lapas, cangrejo panchote (Taliepus dentatus) e isópodos y anfípodos. Sus depredadores conocidos son el chungungo (Lontra felina) y la pintarroja (Schroederichthys chilensis) [25, 120, 121].
Sobre su reproducción se sabe que las hembras maduran a los 8 cm y el desove ocurre en el fondo, bajo las grietas. Eligen un ambiente apropiado para depositar sus huevos, lo que puede ser bajo las grietas o los recovecos de las rocas. Permanecen allí unos días y las larvas, al eclosionar, se dirigen a la columna de agua, donde se quedan por unos 110 días en promedio, para luego asentarse en el fondo, que está generalmente cubierto de un césped de algas. Al llegar miden unos 40 mm de longitud [8, 9, 84, 122].
Los cazadores recreativos capturan individuos de mayor tamaño con arpón. No existen estadísticas oficiales del desembarque de esta especie.
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El chalaco es un pez que muchas veces pasa desapercibido. Su coloración le permite camuflarse perfectamente y así ser un depredador experto. Peña Blanca, área de acceso libre, Algarrobo, 2015.


Etimología
Científico Hypsoblennius sordidus
Hypsoblennius es una palabra compuesta del prefijo griego Hypso que significa ‘‘altura, arriba’’ y Blennius, del latín, que significa ‘‘limo, mucosidad’’. Se debe al aspecto de los blénidos porque no tienen escamas. El nombre de la especie sordidus se origina en el latín y significa ‘‘sucio, vil, medio, base’’.
Común Cachudito, trombollito robusto
Se le llama cachudito por sus “cachos”, que son sus cirros nucales (supra orbitales), los que cumplen una función sensorial y forman parte de un complejo mecanismo sensorial-conductual. Otro nombre por el cual se le conoce es trombollito robusto, que probablemente deriva de la mucosidad de la piel sin escamas (ito, su diminutivo) y robusto por su cuerpo redondo.
Taxonomía
Familia Blennidae
Género Hypsoblennius Gill, 1860
Especie Hypsoblennius sordidus (Bennett, 1828)
Distribución
En Perú y Chile, entre Arica y Aysén.

Descripción
Cuerpo sin escamas, porción anterior y posterior de la aleta dorsal de similar longitud (familia Blennidae). Aperturas branquiales confinadas a los lados del cuerpo; sin caninos, dientes delgados y largos. Porción posterior de la aleta dorsal un poco más alta que la anterior, unión poco muesqueada (A).
Porción anterior de la aleta dorsal con XII espinas, posterior con 17-18 radios (generalmente 17). En la aleta anal tienen II espinas y 18-20 radios (generalmente 19). En sus aletas pectorales tienen entre 14-15 radios (generalmente 15). En sus aletas pélvicas tiene I espina y 4 radios. La aleta caudal presenta 13 radios (9 ramificados) [123]. Cirros orbitales característicos, los cuales varían de simple en especímenes juveniles, hasta ramificados (6 como máximo) en los especímenes de mayor tamaño (B). Línea lateral generalmente es continúa hasta los últimos radios de la aleta dorsal. Varias bandas oscuras sobre el cuerpo y barras negras en la parte interior de la cabeza. Presencia de una mancha oscura cubriendo la membrana entre las primeras 2-3 espinas de la aleta dorsal, otra de mayor tamaño debajo de la porción posterior de la aleta dorsal o el pedúnculo caudal [31, 123].
Diagrama

Historia natural
El cachudito es común en zonas rocosas de bahías y cercanas a estuarios. Se le encuentra en Perú y, en Chile, entre Arica (18°40’S) y Aysén (45°24’S). Antiguos registros reportan su presencia en las costas de Argentina, Uruguay y Brasil, pero estos no han sido ratificados en investigaciones recientes [123]. En profundidad es posible encontrarlo desde la orilla misma hasta los 20 m. Es uno de los peces que puede vivir tanto en el ambiente intermareal como en la zona submareal, donde habitan hasta los 30 m. Son especies comunes en el submareal, se les ve casi siempre refugiados en conchas abandonadas de picorocos (el picoroco gigante que habita en Chile, Austromegabalanus psittacus), donde pueden pasar todo el día escondidos y solo asomar su cabeza. Sus ojos se encuentran muy cerca de los cirros nucales (de ahí su nombre de cachudito), lo que les permite detectar cambios en la corriente y flujos cuando pasa un depredador o una presa y así fija su vista rápidamente. Esto les posibilita observar y controlar su territorio dentro de las conchas de picorocos, dado que pueden habitar zonas muy expuestas al oleaje. En el sur de Chile se les ve colonizando las balsas o jaulas de salmones y las cuelgas donde se cultivan choritos. Son muy territoriales, defienden furtivamente su área, desplazando a los más débiles e intrusos. Son de colores llamativos; la hembra adquiere una coloración rojiza en sus periodos reproductivos.
Son activos depredadores carnívoros. Sus dientes como cuchillos les permiten rasgar su presa y desconcharlas rápidamente. Consumen numerosas especies que habitan en las algas foliosas café (como la Dictyota kunthii), algas de no más de 10 cm, que dan hogar a un gran número de pequeños crustáceos (anfípodos, isópodos), pequeños moluscos, caracoles y gusanos de mar (poliquetos); también puede consumir picorocos. Los depredan peces como la cabrilla española (Paralabrax humeralis), la vieja tiuque (Acanthistius pictus) y el cormorán (Phalacrocorax marmoratus) [25, 58, 124].
Depositan sus huevos en el bento (fondo marino). Con una sustancia adhesiva secretada por el riñón, el cachudito coloca sus huevos dentro de las conchas del picoroco. También pueden depositar los huevos en otros objetos rígidos como las conchas vacías de la cholga o choritos [125]. No está claro si el cuidado parental lo realiza la hembra o el macho, ya que se ha encontrado tanto a machos como a hembras llevando a cabo las tareas parentales dentro de las conchas de picorocos. Luego de la fertilización, las actividades de cuidado parental son diversas, una de ellas es el “fanning”, esto es, la eliminación de sedimentos del ambiente mediante el uso de las aletas pectorales y/o pélvicas, o moviendo el agua sobre los huevos a través de la boca o cavidades branquiales. Con ello provocan una aireación y eliminan los huevos muertos o enfermos. También recuperan huevos o crías que se han salido del nido. La limpieza de los huevos involucra tomar los huevos con la boca y manipularlos dentro de la cavidad bucal. Otra de las actividades de cuidado parental es proveer de nutrientes a las crías mediante la alimentación ectodérmica, la que se realiza en la superficie del cuerpo del progenitor mediante la producción de una sustancia mucosa, la que sirve como alimento para los alevines (larvas) cuando estos no tienen vitelo o su vitelo es escaso. El cuidado parental se ha descrito en al menos un 20% de las familias de peces. En la mitad de estos, donde hay cuidado parental, es el macho quien se ocupa, las hembras lo hacen en un 30% y en el 20 % restante el cuidado es biparental [126-128]. Las diferencias respecto a qué sexo cuida a sus crías en el mar depende bastante de la forma de cuidado y los costos para realizarlo. Por ejemplo, cuidar crías en un sitio definido puede aumentar el riesgo de depredación. Existe una compensación de costo-beneficio en la reproducción que en algunos casos son mayores para la hembra en desmedro del crecimiento somático (inversión en tamaño corporal) que podría beneficiar a los machos y esto podría explicar por qué son machos los que cuidan a sus crías. Los costos de que sea la hembra la encargada del cuidado parental suelen estar asociados a la inversión en la producción de huevos y la nutrición asociada [129]. La idea de realizar el cuidado parental es garantizar el éxito del desarrollo de las larvas dentro del huevo. El macho asegura su progenie en un nido eliminando furtivamente a los depredadores. La hembra, por otro lado, como genera más gametos que el macho por época reproductiva, resguarda su progenie depositando sus huevos en diferentes nidos [127, 130]. El macho, entonces, no invierte su energía en la producción de gametos como las hembras, sino en cuidar sus crías en el nido. De muy pocas especies de peces de la costa de Chile se ha descrito algún tipo de cuidado parental posfertilización, pero están los casos de, por ejemplo, la doncellita, la cabrilla, el bagre y la castañeta, y en todas ellas es el macho quien protege a las crías [128].
El cachudito cuida los huevos durante su desarrollo, removiendo el material que pueda dañar a sus crías. Luego de unos días, las larvas de 2-3 mm eclosionan, prácticamente listas para depredar el plancton que consumen de manera activa durante unos 92 días (tiempo promedio que permanecen en la columna de agua antes de asentarse en el fondo) [123, 125].
El desarrollo de esta especie se relaciona directamente con la temperatura, por lo que se podría esperar que la época reproductiva en el sur de Chile sea en verano, mientras que en el norte sea durante la primavera, aunque no se sabe con certeza sobre la conducta reproductiva de los cachuditos. En el centro del país las larvas están muy cerca de la superficie y de la costa; en cambio, en el sur, las larvas tienen una conducta de migración vertical; durante la noche llegan a la superficie y durante el día se encuentran a unos 50 m de profundidad, lo que favorece su supervivencia [46, 84].
En la actualidad esta especie no tiene interés comercial y no hay registro de que haya sido capturada en asentamientos prehispánicos.
Sobrevive bien en acuarios y tiene potencial ornamental o para la educación ambiental.

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Estos blénidos son de colores llamativos y muy territoriales. Usan las conchas desprovistas de picorocos para refugiarse e incluso para depositar en ellas sus huevos y así protegerlos de los depredadores. Tienen cuidado parental. Archipiélago Humboldt, Reserva Marina de isla de Choros, Punta de Choros, 2012.

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Los cirros nucales le sirven al cachudito como órgano sensitivo. Son dos grandes antenas que le ayudan a percibir cambios de temperatura, ondas en el flujo de oleaje generadas por algún depredador. Como en las reservas marinas puede haber hasta dos veces más depredadores que fuera de ella (porque no está permitida la pesca), el cachudito se esconde y solo asoma los cirros nucales y sus grandes ojos para evaluar lo que sucede afuera de la concha que usa para protegerse. Reserva Marina de la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ecim-uc), Las Cruces, 2015.
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